jueves, 23 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap L

Era maravilloso lo que él hacia por esos niños, era maravilloso como había dado un vuelco a su vida. Si esta claro que quede sorprendida de como lo encontraron. Pero agradecida de lo que generaron en el. 
Cuando nos quedamos a solas con la Hermana Maggy ella me contó como lo encontró, y como lo ayudo tanto antes como ahora. Ahora. Si ella había ayudado a que se diera cuenta de su gran error.
Me pidió que si nuestro amor era mas fuerte lo perdonara, pero que no dejara pasar mas tiempo, el ya se había dado cuenta de todo y ahora era yo quien tenia que dar el brazo a torcer. Era yo la de la ultima palabra.

      - ¿Comida Italiana? - le pregunte cuando el taxista nos dejo fuera del local.
      - Me apetecen unas pastas - me sonrió. - ¿Que opina mi bebé? - le pregunto a mi vientre.

Mi hija (como él le decía) estaba al tanto de nuestra conversación y quiso opinar, de la mejor manera que ella sabe. Se movió. Le tome rápido la mano a Benja y este sonrió. Se la puse sobre el vientre y me miro extrañado.

      - Nada. Mi amor. Aún no puedo sentir sus pataditas de bailarina. - me dijo besando mis labios
      - ¿Que va a pasar si es niño? - le pregunte mientras nos dirigirnos a nuestra mesa
      - Tendré alguien con quien ver el fut. Y jugar a los coches - me guiño un ojo. - Pero es una niña
      - 50 y 50 de posibilidades - tome mi lugar - ¿Y como estas tan seguro que es niña?
      - Perdiste la cintura - se encogió de hombros
      - ¡¿Queeeeeeeeeeeee?! - le pregunte tratando de parecer molesta - ¿Me estas llamando gorda?
      - Bueno. - me sonrió - Lo estas amor. Pero estas embarazada
      - Tengo casi cinco meses y estoy redonda - le dije bebiendo un poco de agua - A los ocho rodare
      - No importa mi amor. Te amare de todas formas. - me tomo los nudillos y me los beso - Te ves preciosa embarazada. No veo la hora de que vuelvas a estar en ese estado nuevamente
      - jajajajajajaja - me reí - Las guaguitas no se hacen con besitos - le guiñe un ojo. - Quiero comer una pastas con salsa boloñeza con camarones - dije para cambiar el tema en cuestión. - Y un jugo de Manzana.
      - Renata - me corto - Todos sabemos que los bebes no se hacen con besos. Pero no te voy a tocar hasta que este perdonado. Hasta que me digas que retomaremos nuestra relación. Hasta que escuche esas dos hermosas palabras que necesito oír.
      - Por favor Benja. - Le corte yo esta vez - Hoy conocí otra faceta de ti. Conocí algo hermoso que haces, si lo que quieres escuchar es si te amo. - alzo la mano - Si. Lo hago. Estos días me he dado cuenta de que no puedo vivir sin ti. Pero quiero que ahora hagamos las cosas bien. Vamos lento. Conozca monos primero. Después nos hacemos novio.
      - ¿Quieres que seamos amigos? - me pregunto asombrado.
      - Tal vez - comencé a comer mi comida. - La primera vez que comenzamos fue todo muy rápido ahora no somos solo nosotros. -
      - Bien - me dijo resignado - Tú quieres que seamos amigos. Lo seremos.


Dejamos hay esa conversación, nos pusimos a hablar del bebé, a ver que cosas nos llevaríamos desde acá. Benjamín quería comprar todo acá y arrendar un avión para no tener problemas. Me negué. Yo quería ir comprando poco a poco. No quería preparar la habitación del bebé hasta saber el sexo, para elegir los tonos apropiados. Al final termine ganando en todo. Pero tal como su madre no estaba de acuerdo en dormir con mi bebé. Ya le había dicho a Vicky que de esa forma lo haría y a Benja se lo deje bien claro.

Salimos del restaurant y aun era temprano, el clima esta agradable dentro del frío para salir a dar un pequeño paseo. Cuando Benja busco mi mano, desvié la atención me arregle el pelo o simplemente le apuntaba algún lugar. Al cabo de un rato desistió y no lo hizo mas. Vamos que somos amigos.
Nos paramos a mirar en algunas vitrinas, cuando vimos la tienda de bebes no nos pudimos resistir e ingresamos con una enorme sonrisa.
Se fue directo a la sección rosa. Todo le gustaba, pero no era para menos a mi igual. Debo reconocerlo.





      - Mira que hermoso esto - dijo Benja levantando el traje completo en forma de osito - Creo que con este no tendrá frío. - me guiño un ojo
      - Este traje puede ser utilizado de pijama, o de sobre ropa si sale al exterior. - ambos nos volteamos a mirar a la chica que nos dijo esas palabras - ¿Benjamín Lackington? - le pregunto alzando una ceja.
      - ¿Si? - le pregunto intrigado
      - ¡Holaaaaaa! Tantos años que no te veía - le dijo tocándole el hombro. Al ver la cara de Benja se dío cuenta que él no la había reconocido - Soy Antonia. Antonia Goméz. - le alzo una ceja. - La amiga de Leonor. ¡Dios! como no me vas a recordar
      - Antonia - le dijo tendiéndole la mano - ¿Como estas?
      - Tan formal como te recuerdo - le dijo abrazándolo. Benja rió y le devolvió el abrazo.

Si la chica era guapa, muy guapa para mi gusto. Alta, con el pelo dorado, unos hermosos ojos verdes. A demás de que andaba con un vestido rojo pegado al cuerpo. Maldita.

      - Benja ya estoy cansada - le dije para llamar su atención.
      - Si. Ya nos vamos - me dijo ignorándome por completo - ¿Trabajas aquí? - le pregunto nuevamente a esa chica
      - Es mía. - le dijo alzando los brazos en señal de mostrar todo. - La tengo hace un par de años y vaya que es buen negocio ¿Y tú? Que haces en una tienda de bebes - dijo por fin dirigiendo su mirada hacia mi. Me miro de los pies a la cabeza con una ceja alzada. Volviendo la mirada coquetamente a mi Benja. Hizo que mi sangre hirviera.
      - Comprando cositas para mi hija - le dijo tocando mi barriga. - Te presento a Renata, ella es la madre de mi hija y mi... -
      - Novia. - le corte y le estire la mano. - Hola - la salude en seco, tomando mi posición al lado de Benja tomandolo por el brazo.
      - Mucho gusto Renata - me dijo estirandome la mano, ahora fui yo quien la ignoro y me pare delante de Benja, parandome de puntitas para besarle en los labios.
      - Vamos mi amor. Estoy agotada y no me ha gustado nada. - le dije haciendo pucheros.

Sus ojos se iluminaron y me tomaron por donde antes estaba mi cintura, me abrazo y beso mi cabello.

      - Fue un gusto haberte visto. Mi chica esta cansada - me guiño un ojo.
      - Llámame y nos tomamos un café uno de estos días. Hay tanto en que ponernos de al día. - le guiño un ojo. - Buena suerte Renata
      - Adiós - me limite a decir. Tome la mano de Benja y lo arrastre fuera de la tienda.

Durante el recorrido del taxi ninguno de los dos dijo nada, cada uno iba sumido en sus pensamientos. A ratos lo miraba de re ojos e iba con la vista pegada a mi. Seguro estaba tratando de deducir mi comportamiento, y el por que le había dicho que eramos novios. Estoy segura que no se dio cuenta o se hizo el tonto.


      - Me voy al cuarto - dije apenas ingresamos al apartamento.
      - ¿Que fue eso de que eres mi novia? - me pregunto siguiendo mis pasos
      - Un impulso - le dije sacando mi abrigo. - Disculpa
      - ¿Porque? - me pregunto ayudándome a sacarme las botas.
      - Por decir eso. No lo pensé -
      - No me molesta mi amor. De hecho me sorprendió -
      - No se volverá a repetir - me encerré en el baño.
      - ¿Esos fueron celos? - me pregunto abriendo la puerta del baño. - Por que si fue así, estoy muy contento
      - Te he dicho que no soy celosa. - le dije abriendo la ducha - Acaso no viste como te estaba coqueteando, ¡Dios!. No la quiero volver a ver jamás en mi vida.
      - Solo tú. - me dijo tomando mis manos. - ¿Lo recuerdas?
      - Aja. -
      - ¿Ese beso también fue por los celos? - pregunto rozando mis labios
      - No. - le di un beso casto - Me apetecía
      - ¿Te apetecía? -
      - Si y cada vez que lo haga lo haré. Acostúmbrate
      - Me dijiste que solo somos amigos. -
      - Mentí -
      - ¿Mentiste? Renata a que juegas -
      - ¡No quiero que otra mujer te invite a salir! No quiero que estés cerca de otras mujeres. -
      - Entonces déjame estar a tú lado -
      - Bésame por favor -
      - Con gusto -

Como si nos estuvieran por atrapar nuestros padres, nos besamos con tanta pasión, con tanta prisa. Benja reacciono rápido y cerró el grifo de agua. Me llevo abrazada sin soltar mis labios hasta la cama. Me recostó suavemente y el se posiciono sobre mi. No había necesidad de palabras, solo nuestros cuerpos y ojos se decían cuan se necesitaban.
Sus manos acariciaban con autentica devoción mi cuerpo. Y no pudimos contenernos mas. Me hizo el amor con total cuidado, con cariño, con amor. Antes de alcanzar su orgasmo me susurro una y otra vez cuanto me amaba. Tentada en decirle que yo también lo hacia, me contuve mordiendo su hombro.


Rato después con nuestros cuerpos y nuestras almas saciadas por el amor que nos profesábamos, ninguno hablaba. Benja me acariciaba con sus dedos la barriga de norte a sur, de este a oeste. Mi cabeza apoyada en su pecho. Era como estar soñando, era como si nada hubiera pasado.

      - No debimos dejarnos llevar - dije al cabo de unos minutos - La doctora había dicho sin sexo
      - ¿Tan mal estuvo? - dijo picaramente - Tú cuerpo esta muy receptivo
      - Desde hace tiempo. - le dije levantando la mirada - Creo que son las hormonas, o lloro o quiero sexo
      - ¿Y te haz contenido todo este tiempo? - me pregunto incrédulo - Cuatro meses. Mi amor llevas casi cuatro meses aguantando tus ganas de sexo
      - Si. - me senté en la cama - Estaba tan enojada. Que ganaron las hormonas del llanto
      - ¿Ya no me odias? - me abrazo por la espalda - Dime cuanto me amas por favor, necesito escucharlo
      - No te odio, jamás te odie. - le bese los labios - Quiero dormir.
      - Ahora me voy - dijo saliendo de la cama. Se calzo un par de boxer y una camiseta y cuando estaba a punto de abrir la puerta el llame.
      - Quédate esta noche - le pedí - Duerme junto a mi
      - Toda mi vida -

Se saco la camiseta y se metió casi corriendo a la cama, me atrajo a sus brazos y me presiono contra él. Entre caricias y palabras de amor me quede dormida, fue la mejor noche de mi vida.

~~~

No somos novios, no somos amigos. Pero nos amamos profundamente, no quiero apresurar la relación que estoy llevando con Renata, anoche me había dejado hacerle el amor, nuestras almas volvieron a ser solo una. Estaba feliz por eso. Me invito a dormir a su lado. Y creo que mi pecho no cabía en su lugar de tanta felicidad. Aun no me decía aquellas palabras, pero sus ojos, sus besos y sus caricias me lo demostraban. 

Desperté como de costumbre antes que ella, me quede mirando aquella imagen tan hermosa. Simplemente tenia que agradecer cada día el milagro que Dios me había mandado, mi hija crecía perfecta en el vientre de su madre. Y su madre no se cerraba a la posibilidad de volver a estar a mi lado. Encontrarnos ayer con Antonia si que me había ayudado. Sus celos, sus celos la hicieron besarme, sus celos nos llevaron hasta estar nuevamente así. 
Sin querer despertarla me moví suavemente, pero me tenia bien firme a ella. Su cabeza apoyada en mi brazo, sus brazos alrededor de mi cintura y su pierna derecha entrelazada con la mía. Estaba claro que no quería separarse de mi. 

      - Mi amor - le dije suavemente, acariciando su cabello - Mi amor. 

Suavemente entre abrió sus hermosos ojos, y me sonrió dulcemente. Le di un casto beso y la acurruque aun mas en mi.

      - ¿Que hora es? - me pregunto
      - Temprano -
      - Sabes que hoy cumplo 17 semanas -
      - Mañana tenemos que volver - le indique un poco triste
      - Quedémonos unos días mas - me dijo picarona. - Todo esta bien en Chile no ahí necesidad de irnos
      - ¿Y ahora a que se debe eso? -
      - No lo se. No conozco la ciudad. Llevo varios días y aun no la conozco 



Nos quedamos un total de 15 días en Barcelona, recorriendo algunos lugares, por fin parecíamos una pareja normal, ella accedía a caminar conmigo de la mano y por las noches dormíamos juntos, no habíamos vuelto a hacer el amor. Pero no por que nos faltaran ganas, si no que fue por cuidar la integridad de nuestra hija.

Mañana teníamos visita medica con Chris. Renata ya estaba entrando al quinto mes de embarazo y necesitabamos volver a Chile, ella se negaba a tener el parto aquí. Quería que fuera de la misma Nacionalidad de ella. A mi me daba igual. Yo no era español.

~~~

La vuelta a Chile estuvo llena de complicaciones, Chris a regaña dientes me autorizo a volver a mi hogar. Benjamín ya no estaba contento de volver cuando le comente que no me iría a vivir con él y a su vez yo no lo quería todo el día dentro de mi casa. 
Llegamos a un consenso que seríamos novios, con lo que eso implicaba. Cama separadas, Casas separadas. 
A pesar de todo eso y de saberme en las noches sola estaba feliz de estar en mi casa, el control del quinto mes de embarazo estuvo cargado de emociones, Benjamín me acompaño. Fue emocionante ver nuevamente a nuestro hijo. Por mas que tratamos de saber que sexo tenía él o ella no se dejo ver. 
Me reí, llore y me enamore nuevamente. Mi hijo sin duda era lo mejor que me podía pasar a mis cortos veinticinco años. 

Para el mes de septiembre mi barrigota ya era mas que visible, en la oficina todo el mundo me trataba con cuidado y cariño, me sentía muy mimada. Roxi estaba a cargo de todos los proyectos, y eso hacia mi trabajo cada vez mas fácil. 

Con Victoria estábamos preparando el cumpleaños de Benjamín en completo hermetismo y silencio. Ese día era especial para ambos. Tanto él quien cumplía sus treinta y para mi que por fin le diría las palabras que llevaba meses queriendo escuchar. Y ademas le daría la sorpresa que su casa ya estaba en su totalidad y lista para ser habitada. Desde que llegamos de Barcelona me propuse ver esto listo.

Nuestra vida sexual seguía como de novios, luego de hacer el amor, el tomaba rumbo a su departamento y yo a mi casa. Muchas veces las ganas sobre todo a mi me pillaban en medio de algún paseo o salida a caminar o simplemente en donde estuviera cerca de él. Para ese entonces Benja se había propuesto no negarme absolutamente nada y nos saciábamos donde fuera.

Mi bebé tenia todo lo necesario e incluso mucho mas. Vicky le había preparado una habitación en la casa, bajo la supervisión de su padre. Las paredes de colores pasteles y todo en tonalidades neutras. Con una hermosa cuna blanca en medio.
Para los días de celebración de fiestas patrias, me lleve a Benja junto con Gabo y la niña a pasar esos días en la hacienda. Nos entretuvimos yendo al rodeo o simplemente paseando a caballo. Gabo tuvo su mirada de tristeza en todo momento. Estaba claro que aun sentía latente la muerte de Carol. Ya había contratado a una estudiante para que se hiciera cargo de la pequeña Renata. Magdalena. Que chica mas dulce y simpática, con sus apenas 22 años era muy preocupada de que a la pequeña no le fuese a faltar nada e incluso la consentía muchísimo. Aun que mas allá de eso me pude dar cuenta en esos días que al que verdaderamente quería consentir era a su padre. Cuando le hice el comentario a Gabo el me dijo que simplemente me había pegado fuerte en la cabeza


~~~


29 de septiembre. Tres de la tarde y ni mi madre ni Renata me había llamado para felicitarme por mi nuevo año de vida. Como era posible que a las dos mujeres que mas se suponen que me aman se les olvidara este día. 
Y aquí estoy bajando por el departamento como un león dentro de una jaula, la noche anterior prácticamente le había rogado a Renata que me dejara quedarme esa noche con ella y no se negó, se negó tantas veces que salí hecho una furia y muy enojado con ella, era la primera vez desde que volvimos de Barcelona que nos enojabamos pero claro como buen amante le envie un mensaje disculpandome y diciendole cuanto la amaba y ella solo me respondio con un OK. 
Ya no se que hacer con ella, la amo. Pero su falta de amor hacia mi o la falta de oír aquellas palabras me tenian un poco molesto. Su cuerpo y sus ojos me lo decian pero su boca aun no. No estoy seguro cuanto mas podre soportarlo.

Mi reloj marcaba las cinco de la tarde y mi móvil pito con un mensaje. 

"Hola, puedes venir por mi. R"

"Claro. Salgo para allá"

"Vale. Te espero."

Últimamente era su claro chofer, pero yo con el fin de estar a su lado lo hacia. 

Una hora mas tarde aparcaba mi coche a la entrada del edificio de la constructora, ella con una enorme sonrisa se subió al coche y me beso en los labios castamente me indico la dirección donde debiamos ir para hacer un tramite y luego podríamos ir a cenar. 
Me cabreo que ni siquiera se acordara de saludarme. En el trayecto no paro de hablar de los nuevos proyectos y hacerme miles de preguntas con él nuevo socio. Ella sabía que era una persona hasta el momento anonima que aprobaba todo sin cuestionar y sin hacerce ver, e incluso ella trato de localizar su numero de telefono pero nada. Eso me hacia reír y a ella la cabreaba. Estamos a par. 

Entramos por un enorme prado, el sendero de ingreso era repleto de arboles, al fondo se podía apreciar la casa. Una vez que aparque el coche fui de inmediato a ayudarla a salir, con su barriga todo se le hacia mas imposible pero ella estaba bellisima embarazada de siete mes y dos semanas. Saber que cada vez quedaba menos para que mi hija llegara a este mundo me ponia muy feliz. Para la fecha que nos habían dado como posible parto yo tenia todo listo para que viajara desde Barcelona Thomas con la hermana Maggy, e incluso contaba con que la casa que había mandado a construir hace ya mas de ocho meses estuviera por fin terminada para alojarlos a todos ahí. Para esa fecha también quería a Renata si no era posible como mi esposa la quería como mi prometida. Pero la quería durmiendo desde el minuto uno conmigo. Muchas veces los hombres tenemos permitido soñar.

miércoles, 22 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLIX

      - Aléjate – le pedí. – Vete a tu sofá.
      - Hace menos de cinco minutos no querías eso – susurro besando mi oreja. – Te deseo tanto o más que tú. Pero quiero hacer las cosas bien. Cuando me hayas perdonado. Cuando nuestra bebé este bien… - se callo
      - Yo te perdone. Te dejare ser parte de su vida. – dije aguantando un sollozo.
      - ¿Estás hablando en serio? – me dijo volteándome para poder mirarme.
      - Sí. – Le aclare – Te lo dije. Podrás ser padre. –
      - Te prometo mi amor que seré el mejor padre. Él mejor marido. Él mejor amante… - le puse un dedo sobre sus labios cuando intentó besarme nuevamente
      - Espero que seas el mejor padre. – Le sonreí – Pero marido, amante o lo que sea. Eso no. – frunció el ceño
      - Quiero que lleves el anillo nuevamente – me susurro
      - ¿Te he dicho que quiero volver contigo? – Negó con la cabeza - ¿Y sabes porque? 
      - No. No lo digas. – acaricio mi cabello. – Quieres echarme de la cama y me dices cosas que me cabreen – me guiño un ojo – Pero en el fondo mi modo de conquistarte está resultando. – Me beso la mejilla – Te amo tanto o más que tú a mí.
      - Tengo hambre – dije para evitar declararle mis sentimientos. – Te corres para ir a comer
      - No. Yo voy. Comeré con ustedes. Tenemos que hablar muchas cosas –

Se fue a la cocina y en menos de lo que yo pensé estaba de vuelta con una bandeja. El menú era ensalada cesar. Genial.
Comimos viendo una película en la televisión, a ratos lo miraba de reojo. Y observaba que él también me miraba.
Me quito el mando y cambio de canal a pesar que le reclame, simplemente me ignoro.
Dejo en el canal de la música, después de dos baladas que no conocía, sonó Chayanne. Me miro y me guiño un ojo.

Alzo el volumen de la televisión y dejo de comer para tomar mi mano.

"Hoy estoy pensando en todo aquello que perdí, bajan lagrimas del cielo porque no estas cerca."

Ya solo con eso mis ojos picaron, esta canción la conocía a la perfección

Se que ya no te merezco, se que te perdí, se que tú confianza no confía en mi. Perdóname.
Hoy me ahogo en las promesas que nunca cumplí, y a la compasión le pido que me compadezca. Si nací para quererte como puede ser que sin tu mirada ya no puedo ver. 

      - Te amo. Y esta canción dice todo lo que tienes que saber - Me beso en la mejilla y susurro mirando mis ojos. - Te echo de menos. Tanto que cada momento que no estas conmigo es un desafió. Vuelve conmigo. Vuelve que no hay otro abrazo que me desahogue, que me quite el frío. Te echo de menos. Tanto es el dolor que siento y siento que reviento, el cielo es mi testigo. Lo pido a gritos. Y por este amor te pido otra oportunidad. 

Me lleve mis manos a la boca, y las lagrimas afloraron sin mayor problema. La música seguía sonando y Benja no apartaba los ojos de mi. No podía articular palabra.

Hoy estoy perdiendo todo por lo que viví, conversando con la pena y su amiga tristeza.
Que el camino de esta historia no termine así dale moraleja y un final feliz.


      - Mi amor. Dame mi final feliz. Danos el final feliz a mi y a mi pequeña - toco mi vientre.

No pude contener mis impulsos y sin importarme nada mas me lance a sus brazos, sus ojos llenos de felicidad y a su vez incertidumbre. Acerque mi boca a su boca. Y lo bese. Mi estomago nos separaba, pero eso no me importaba. Estuvimos en silencio besándonos por un momento hasta que mi bebé se manifestó. Separe mi boca de Benja.

      - Benja... - le dije y el capturo mis labios nuevamente.
      - Shhh... - me beso - Vamos a meternos en la cama y besarnos toda la noche

Su propuesta me hizo reír. Rodeé para quedar de espalda a la cama.

      - Mañana quiero que nos saltemos la orden medica y saldremos un momento ¿Vale? - me dijo muy dulcemente.
      - Vale. - le conteste seca.
      - ¿Que paso mi amor.? - me pregunto acunando mi cara entre sus manos.
      - Nada. -
      - Mi amor. Voy a llevarme esto para la cocina - me beso castamente en los labios. Y tomo todo lo que había sobre la cama y desapareció



El día cinco, después de estar media mañana tirados en la cama besándonos y haciéndonos mimos. Le dije que iba a ordenar mi maleta. Se opuso, se opuso. Dijo que nos quedariamos un par de días mas para no correr riesgos. Yo me habia vuelto a comunicar a la empresa y al estar todo bien acepte.
Dicen que las segundas oportunidades nunca son buenas, pero claro el aun no sabia que estaba perdonado. Me divertía haciéndolo enojar o tratando de apartarlo de mi, pero siempre terminaba perdiendo.

Y así fueron pasando los días, cada día me sorprendía con algo distinto. Rosas, chocolates, peluches. Los días que mas me sorprendió fue cuando llego con un conjunto para recién nacido de color rosado.
Era precioso. Lo primero que recibía mi bebé y era de parte de su padre. Ese regalo. Ese lindo regalo, me tuvo llorando como medía hora en los brazos de Benjamín.
Por las noches el optaba por seguir durmiendo en el sofá, claro estaba que no sabía con que finalidad lo hacia si en la mañana despertaba con el muy amarrado a mi.
Estábamos volviendo a ser pareja. Lo estaba dejando entrar nuevamente en mi vida. Y esperaba por todos los medios no salir adolorida nuevamente, no por mi. No por él. Pero si por mi hijo.
Victoria era la mas feliz de todas, al vernos mas unidos. Al dejarme querer por él. Eso la llenaba de felicidad. El día que nos descubrió besándonos en el sofá, con sus manos sobre mis pechos, me sentí como una adolescente pillada por sus padres.
A Benja eso le produjo mucha gracia, aprovecho esa pillada para decirme que nunca antes le habia sucedido algo así. Que conmigo era la primera pareja que en la actualidad pasaba tanto tiempo solo besándose.
Yo ya no quería solo besos, pero no se podía y Benja cada vez que trataba de insinuar algo mas, se paraba y me dejaba sola. Por lo mismo su actitud de quedarse fuera de la habitación hasta que me durmiera

Una tarde estaba con un humor de los mil demonios, el estar tanto encerrada ya me tenía enferma. Y me sentía bien.

      - Vamos Benja, sácame a dar una vuelta - le dije llegando a él - Por fiiiiis
      - No. En dos días vamos al control y si todo esta bien. Nos iremos de vuelta a Chile - le hice pucheros, ya no sabía si quería volver. Eso significaba ir cada uno por su lado. Me había acostumbrado a tenerlo 24/7 conmigo.
      - ¡Quiero saliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir! - le exclame
      - Ve a la terraza - me indico con la mano
      - Mira quien esta gracioso - le dije poniéndome de pie - ¿Vas conmigo o voy sola?
      - ¿Así? - me alzo una ceja
      - Si. Te lo pedí y me ignoraste - le reclame
      - Te mimo todo el día. Estoy pendiente de ti y dices que te ignoro - se burlo - Ven pesadilla y te hago un masaje
      - ¡No quiero masajes! - dije alto y claro - ¡Voy a salir!
      - Recuerda la ultima vez - dijo llegando a mi lado. Mi cara se contrajo y me aleje de él. - ¿Aún quieres salir? - me miro sonriente
      - ¡Que si! - camine por el pasillo hasta la habitación de Vicky. Si él no quería ir conmigo tal vez ella si. Golpee dos veces pero no abrió nadie.

Desde el pasillo Benjamín me miraba con cara divertido. Llego hasta mi, puso sus manos por mi espalda sobre mi vientre y su cabeza sobre mi hombro .

      - Mi mamá no esta - me indico estirando sus largos dedos sobre estomago. - Vamos te llevare a dar un paseo.


Al salir del edificio mi querido Benjamín, no intento tomarme de la mano, por mas que rozaba contra él. Lo intente tantas veces que termine resignada. Caminamos unas cuantas avenidas e hizo parar un taxi. Luego darle las indicaciones lo mire, esperando que me dijera donde ir.

      - ¿Donde vamos? - le pregunte recostando mi cabeza en su hombro.
      - Ya lo veras. He querido traerte hace varios días. - me beso el cabello - Hoy por fin se me hizo.
      - ¿Y no me dirás? - le pregunte buscando su cuello, para poder besarle
      - No. - acuno mi cabeza entre sus manos y me dio un beso. Juntamos solo nuestros labios. Cuando abrí mi boca para jugar con su lengua. ¡Pam! Se separo.

Nos quedamos en silencio. Los cuarenta minutos después. Cuando el taxi paro fuera de una vieja casona, me ayudo a salir del coche y toco el timbre.

      - Preparada - me dijo tomando mi mano entre la suya.

Nos abrió la puerta una mujer mayor quien saludo muy formal a Benjamín. Luego me dedico una sonrisa dulce y nos hizo seguirla.
Cruzamos un amplio patio de pasto, donde varios niños jugaban. Nos quedaron mirando mientras nosotros seguimos nuestro camino.

      - ¡Tío! - grito un niño de aproximadamente diez años que corrió hacia nosotros. Benjamín me miro y sonrió. Soltó mi mano y se puso a la altura donde le estiro los brazos a ese pequeño.
      - ¡Thomas! - lo regaño una mujer que salia de la puerta doble.
      - Perdón - dijo el niño al tiempo que Benja lo dejaba en el suelo. - Señora. - me dijo asintiendo con la cabeza
      - Hola Thomas - le dije poniendome a su altura y besando su cabeza
      - Ella es Renata. - le aclaro Benja.
      - ¡Woow! - dijo poniendo la mano sobre mi vientre. - Y aquí esta tú hijo - le dijo Thomas
      - Si. - le revolvió el cabello - Ahí esta mi hija.
      - ¿Es una niña? - pregunto. Benja asintió. Tenía una obsesión por decirle a todo el mundo que era una niña. Y aun faltaban dos semanas para que el medico nos confirmara el sexo, si es que se dejaba ver. - Seguro va a ser muy hermosa como su mamá

Me sonrieron los tres.

      - Pequeño bribón ¿Estas tratando de ligar con mi...? - y se quedo en silencio.
      - Benjamín. La hermana te esta esperando. -
      - Vamos - me cogió de la mano, pero yo lo frene.
      - Espera - le dije ante la cara de asombro. Camine de vuelta al lado de Thomas y una vez que estuve a su altura - Que sepas que tú estas muy guapo. Y si tuvieras unos años mas ligaría contigo también. - le bese la mejilla y me puse de pie, ayudada de la mano de Benjamín.
      - Tan feo soy que quieres ligar con Thomas - me dijo besando mi cabeza. - Me preocupare de mantenerlo lejos - dijo entre risas
      - Ridículo - dije soltando su mano y cruzando mi brazo por su cintura - ¿Que hacemos acá? - le pregunte. - ¿Esto es un orfanato? -
      - Casa de acogida - me aclaro. - Estamos de visita
      - ¿Y porque? - le pregunte deteniéndolo por obligación.
      - Cotilla. Mi amor eres una cotilla. Apadrino este lugar. - me dijo acunando mi cabeza en sus manos. - Quiero mostrarte todo de mi. - me beso casta mente - Y esto es parte de mi. Conozco a Thomas desde los cinco años. Además es mi ahijado. -

Su cara de diversión al mirarme a mi era ideduccible. Que mas tenia que saber de este hombre.

      - Ven ya lo veras y sabrás todo. - Depositando un nuevo beso seguimos nuestro camino.

~~~

No era la reacción que quería causar en ella al momento de traerla a este lugar, luego de hablar con la Hermana Maggy y que le contara el como me había encontrado y todo lo que habían hecho por mi. Ella lloro, lloro no de emoción al saber la buena labor que hacia, si no lo hizo de pena. De pena de ver el hombre que en algún momento fui. 
Cuando se lleno de información, se puso de pie y me abrazo como nunca antes lo había hecho. Me beso lentamente hasta que se dio cuenta que no estábamos solos. 

Volvimos al patio para que Renata se impregnara de la labor que ahí se hacía. Le di su espacio, la deje que recorriera sola con la Hermana, tal vez eso la ayudaría. 
Me tenia en vuelto en un lió en mi cabeza. Me senté a mirarla y mientras lo hacia no paraba de pensar que estaba en la decisión correcta. Que aquella mujer que caminaba junto a los niños, cargando el mio en su vientre era la mujer de mi vida. 

      - Es muy linda tú novia. Padrino. - me dijo una pequeña vocesita a mi lado. 
      - Si que lo es. - le aclare revolviendo su cabello - Y no me la intentes quitar - bromé 
      - ¡Noooo! - me dijo frunciendo el ceño - Es un poco mayor para mi 
      - Es hermosa - le dije cuando la vi que tomaba a uno los bebes en sus brazos. Realmente era hermosa. 
      - Y es muy buena - 
      - ¿Como lo sabes? - le pregunte intrigado por su dicho 
      - A jugado con todos. Y te mira como si te quisiera mucho - me dijo el bribón 
      - ¿Tú crees? - 
      - Si. Seguro vuestra hija sera igualita a su mamá - 
      - Eso espero - 
      - Padrino. Te puedo hacer una pregunta - lo mire y asentí - ¿Ahora que tendrás tus propios hijos dejaras de venir? 
      - ¡No! - me pare del asiento. Y me agache a su altura - No dejare de venir. - le aclare - Solo que sera menos seguido. - Asintió - Renata vive en otro país y yo tengo que estar con ella y mi hija 
      - Ya veo - me dijo con sus ojitos tristes 
      - Jovencito - le dije para que me volviera a mirar - Prometo que traeré a Renata y la bebé todas las veces que se pueda. Pero hasta que ella nazca no podremos venir. Renata se debe cuidar. 
      - Y tu tienes que cuidarlas mucho. - me dijo abrazándome - No las puedes abandonar como lo hicieron conmigo 

Sus palabras me llegaron al corazón tuve que abrazarle mas fuerte para que no viera las lagrimas que se me escaparon. Estuve a punto de hacerle lo mismo que le hicieron sus padres a él. Estuve a punto de perder lo mas maravilloso que la vida me podría dar por una simple estupidez y desconfianza. En ese momento algo se abrió en mi pecho, solté a Thomas y camine con él de la mano hasta donde estaba Renata. Ella al verme supo que algo no andaba bien. Busco en mis ojos la respuesta pero yo solo la abrace. La abrace tan fuerte para que no se separa nunca mas de mi lado. 

      - Te amo. Te amo - susurre contra su oído. - Vayámonos a casa necesito besarte y acariciarte mi vida.

No dijo nada solo asintió, durante media hora, lo que para mi fue una eternidad ella se despidió de cada uno de ellos. Beso la cabeza de los niños y por ultimo a Thomas le dio un gran abrazo y prometió volver a venir en unos días.
Una vez arriba del taxi, ella se acurruco en mi pecho, ya era costumbre que hiciera ese tipos de cosa, pero nuestra relación aun no estaba para nada arreglada. Añoraba escuchar esas dos palabras salir de su boca,
necesitaba que me dijera cuanto me amaba, si es que aun lo hacia.
Pero sus besos, sus caricias no me mentían, este día la necesitaba mas que nunca.

      - ¿Quieres llevarme a comer? - me dijo sacandome de mis pensamientos. Asentí. - ¿Quieres hablar conmigo?- Negué con la cabeza. Se sentó bien en su parte del asiento y miro por la ventana.

No era eso lo que quería, la quería sobre mi, sentir su piel con la mía. Le cogí la mano pero ella la quito fuertemente. Esta vez fui yo él que se acerco. Y susurre en su oído.

      - ¿Que quieres comer? - le pregunte seductormente
      - Sorprendeme - me dijo levantando los hombros. - Siempre lo haces

Le bese el hombro y le dije al taxista la nueva ruta.

~~~


EN DOS HORAS 1 AM DE CHILE. ESTARÁ EL OTRO. CAPITULO DOBLE 

lunes, 20 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLVIII

Día tres en Barcelona y nada es fácil, Benjamín no me pone nada fácil. Después que llegamos de la cena la segunda noche me dejo en la puerta de la habitación, de su maldita habitación, con ganas de más besos. La manera en que me dio las buenas noches solo me dejo encendida y sola. Mi juego se estaba volviendo en mi contra. En la mañana siguiente llego con una bandeja de desayuno y una rosa azul. Luego de besarme y cuando los besos se estaban poniendo interesantes se fue, maldita sea se fue. Mi cuerpo le demuestra a cada instante que lo necesita, que añora sus caricias, aunque me hago la fuerte, la fría, no me está resultando mucho.

Mi bebé cada vez que lo siente cerca me hace saber que le gusta su contacto, aun sus patadas no son perceptibles para aquel que toque mi vientre. Como si Benja supiera que al bebé le gusta su contacto cada vez que está cerca me pone su mano o besa mi vientre. Lo dije nada fácil. Se tomó muy enserio sus propias palabras de que era suyo y lo tocaría cada vez que quisiera.

La tarde del día dos Victoria (quien estoy segura está en complicidad con él) Me invito al centro comercial. Aproveche de comprarme un abrigo y un par de botas, ya que mi ropa no estaba muy apropiada para el clima. Cuando llegamos al departamento Benjamín tenía una perfecta cena romántica en la terraza, había pensado en todo, incluso tenía un calefactor para exteriores.
Esa noche, espero a que estuviera dentro de la cama para besarme y luego arroparme.
Las malditas hormonas ya no me producían llanto, me estaban produciendo otra cosa.


Hoy cuando me desperté él estaba sentado al lado de la cama con una hermosa sonrisa, me cabree de solo verlo ahí. Cuando intentó besarme, hice un movimiento de cabeza para evitarlo y funciono. Su sonrisa cambio por un ceño fruncido y abandono la habitación.
Me duche y me vestí, llegue a la cocina y Victoria me saludo con una hermosa sonrisa mientras estiraba su mano para acariciar mi vientre.

      - ¿Quieres desayunar? – me pregunto sirviendo un café. Que no era para mí
      - Gracias. – Le dije – Pero voy de salida
      - Con mayor razón desayuna primero – me dijo subiendo el tono, para que Benja la pudiera escuchar. – Te preparo algo ligero
      - No. – Le sonreí – Quede con alguien para desayunar

Frunció su ceño al mismo tiempo que Benja entraba a la cocina con cara de mala leche.

      - Bueno días – le sonreí y pase por su lado
      - Renata – me llamo cuando yo tomaba mi bolso del sofá. Lo ignore

Hice el intento de abrir la puerta del apartamento, y digo intento por qué tan rápido como lo ignore el llego a poner su mano para impedírmelo

      - Bueno días – me dijo tratando de sonar relajado
      - Permíteme – le acaricie su mano para luego apartarla de la puerta
      - ¿Dónde van? – me miro hacia abajo. - ¿Dónde llevas a mi bebé?
      - Por ahí – le indique
      - ¿Por ahí? – me miro con cara de mala leche
      - Sí. He quedado para desayunar. – Le sonreí – A demás ya estoy un poco aburrida de estar encerrada.
      - Podrías habérmelo dicho y te llevo a recorrer la ciudad – me dijo cargando su cuerpo sobre la puerta y con sus manos acariciando mi vientre
      - No. Gracias. No quiero interrumpir tu día. – le sonreí
      - Estas muy feliz esta mañana ¿Algo especial? – me pregunto aún más cabreado
      - Apártate por favor que llego tarde –
      - No vas a salir de este apartamento sin mí – me dijo con mucha seguridad.
      - ¡Que va! Soy una persona libre y soltera para hacer lo que se me venga en gana
      - ¿Libre y soltera? – pregunto
      - Aja. –
      - Lo dudo – dijo sarcásticamente
      - No porque cargue a tu hijo quiere decir que te pertenezco – me burle – Ya no.
      - Para tu juego. No puedes salir porque quiero llevarte a un sitio. –
      - Mañana tal vez – le dije ya cabreándome
      - Es hoy. – Me dijo furioso – Ve a desayunar mientras me arreglo para que nos vamos
      - ¿Perdón? – Alce una ceja – Yo he dicho que no.
      - Bieeeeeen – se rindió – Como quieras

Se apartó de la puerta y me vio salir, con una sonrisa enormeeeeee. Me tomo más de quince minutos conseguir un taxi, pero me tomo más de media hora decidir dónde ir. Claro yo no conozco la ciudad y no conozco a nadie tampoco. Bueno salvo Mariano. Si, si lo llamaría a él. Marque por lo menos cuatro veces y no me cogía la llamada. Le envié un texto


“Hola. Estoy por Barcelona, te marque pero
No me pude comunicar. Llámame. R”


Espere unos diez minutos y nada, al final le dije al taxista que parara cerca de alguna cafetería.
Desayune en un local y luego camine un par de calles hasta que mi bebé se pronunció y me detuve por una fuerte punzada en el vientre. En ese momento me di cuenta que había sido una mala decisión salir.


Me sentí sola en medio de la ciudad sin conocer calles ni nadie. Otra punzada llego y me decidí en llamar a Benjamín. Lo primero que hice fue fijarme en los nombres de las calles o algún punto de referencia para indicarle.

Al segundo pitazo contesto

      - Renata – me dijo muy cortante
      - Ahh – exclame cuando otra punzada un más fuerte que las anteriores llego
      - ¿Dónde estás? – me gruño de inmediato
      - Afuera del metro Fontana. – Le indique – Me duele el vientre
      - Quédate ahí – me indico – Voy enseguida

Corto la llamada sin más, busque un asiento cercano y lo espere. Lo espere. Cuando las punzadas se hacían aún más fuertes, una señora se acercó a mí.

      - ¿Se siente bien señorita? – me pregunto muy amable
      - No. – le indique frotando mi barriga
      - El hospital está aquí cerca. – Me indico – La acompaño hasta allí
      - Espero a… - y no supe que decir, a quien esperaba. A Benjamín. Pero no era ni mi novio, ni mi prometido. No era nada.
      - ¿Su esposo viene por usted? – me pregunto examinando mi cara
      - Sí. – le indique para evitar más preguntas – El venia para acá
      - El tráfico a esta hora puede ser horrible. Vamos la acompaño son solo un par de avenidas. Lo llamamos y le indicamos –
      - Gracias. – nos pusimos de pie y emprendimos camino hacia el hospital, según ella estaba cerca, a mi cada paso se me hacía más eterno. Mi teléfono pito al tiempo que otra punzada venia. Como pude saque el móvil del bolsillo y conteste
      - ¿Dónde estás? – me gruño Benjamín solo al contestar
      - Voy camino al hospital – le indique
      - Te pedí que me esperaras. ¡Mierda! Renata puedes ser tan irresponsable a veces – me gruño - ¿Qué hospital?

Mire la cara de la señora quien por alguna extraña razón me sonreía.

      - No lo sé. – le indique en un susurro - ¿A qué hospital vamos? – le pregunte a la señora.
      - Hospital de Sant Pau – dijo fuerte y claro.
      - Lo tengo. – Me dijo antes de que pudiera repetirle el nombre - ¡Dios! Mi amor llego en menos de cinco minutos. ¿Te sientes mejor?
      - No. Estos dolores cada vez son más fuertes –

No dejamos de hablar hasta que le dije que estaba entrando al hospital por el sector de urgencias. Me dijo que él ya estaba aparcado y nos encontrábamos dentro.
Me acerque calmadamente seguida por la señora al mesón.

      - La señorita no se siente bien – Le dijo la señora. – Viene con punzadas o posibles contracciones
      - La ingresaremos enseguida. Su nombre por favor –
      - Renata Blavi’s – la voz de Benjamín llego por mi espalda al momento que pasaba su mano por mi vientre – Ya estoy aquí mi amor. – dijo besando mi cabello.

Lo seguido fue todo muy rápido, me ingresaron en silla de ruedas hacia un box, donde pasado unos minutos vino una doctora a verme. Preguntas de rutina. ¿De cuantos meses? ¿Qué tipo de dolores? ¿Su médico tratante?
Me hizo sacarme todo de la cintura para abajo, al momento de sacar mis bragas una pequeña mancha roja asomaba, mis piernas comenzaron a flaquear en ese mismo instante.
Cuando la doctora estaba por comenzar a chequearme las cortinas del box se corrieron y la cara de susto de Benjamín me llego al corazón

      - No puede estar aquí – le indico muy tranquila la doctora
      - No voy a ir a ningún lado hasta saber que mi bebé está bien – le gruño llegando a mi lado y tomando mi mano, lo cual agradecí. Tenía miedo nuevamente
      - Ya lo llamaremos y lo haremos pasar una vez que la revisemos – le volvió a indicar la doctora.
      - Le ahorro ese trabajo. Por qué no voy a salir – le volvió a gruñir.

La doctora me miro, Benjamín me miro y asentí con la cabeza.

      - Sera una excepción  – le dijo sonriente la doctora.

Metió sus manos entre mis piernas y me reviso. Todo ese tiempo tenía los ojos pegados a los de Benja, quien me acariciaba el cabello en señal de tranquilidad.
No sé cuánto tiempo después, la doctora me indico que estaba todo perfecto pero tenía que guardar reposo, Benjamín asintió y le dijo que se haría todo como ella nos dijera. A su vez pregunto que si era apropiado viajar ya que nuestros boletos estaba listos para cuatro días más.
Luego de una charla de seguridad acerca de los viajes la doctora accedió.

      - Renata, no es muy normal que a tu avanzado embarazo hallas tenido sangramiento. Puede ser debido algún estrés o presión. Te sugiero que estos días no hagas ningún movimiento brusco y camines lo menos posible, si vuelves a notar sangre en tus bragas, te vienes de inmediato. Terminaste el 1er trimestre de tu embarazo, pero lo importante es que tu bebe no se adelante en nada, él está creciendo y necesita seguir allí por unos meses más. Aun no estás en la mitad. Reposo absoluto y nada de sexo. – miro a Benjamín. Quien asintió – No veo necesario ingresarte para que pases la noche. Pueden ir a casa y descansar. Renata reposo absoluto – volvió a decir.

Rato después salimos de nuevo a la sala de espero, yo sentada sobre una silla de ruedas. Mire por todos lados para ver si podía ver a aquella señora y de ella nada. Me encogí de hombros y nos fuimos sin más.

Todo el camino de regreso tuve que aguantar los reclamos de Benjamín, estaba que le decía unas cuantas frases bien hechas, pero me arrepentí, si había sido culpa mía esta situación. Solo esta situación.
En el departamento una angustiada Victoria nos estaba esperando, que al vernos llegar me abrazo y me dio unos cuantos besos en las mejillas.

      - Me alegro mucho que estén bien – me dijo
      - Solo fue un susto – le dije tratando de quitarle importancia. Ahora pequeña mentirosa y hace unas horas estabas aterrada.
      - A la cama – me dijo Benja, tomando mi mano y arrastrándome hacia la habitación
      - Quiero quedarme en el salón – le dije zafando mi mano de la de él.
      - ¿Qué? – me pregunto con cara de confundido
      - Quiero quedarme en el salón – le repetí
      - ¡Dios! – Dijo mirando el cielo - ¿Qué parte de… Tienes que guardar reposo no has comprendido? – me dijo un tanto frustrado.
      - Hare el reposo. – Le dije sentándome en el sofá – Pero no pienso estar aburrida en la habitación. – dije cruzándome de brazos. Victoria al no querer intervenir, salió rápido del salón y nos dejó solos.
      - ¿Qué voy a hacer contigo? – Dijo sentándose a mi lado – Quiero que te vayas a la habitación, te recuestes y descanses – dijo ya un tanto más calmado, o por lo menos aparentándolo
      - Mira que me recuesto acá. – Le dije arrastrando mi cuerpo por el sofá – Si sales puedo incluso estirar los pies – le sonreí
      - Cama – dijo serio, pero llevo mis piernas a su regazo
      - Me pasas el mando de la televisión – le pedí sonriendo

Resoplo, resoplo y suspiro. Pero termino accediendo. Me entrego el mando y yo encendí la televisión. Cambiaba de canal cada cinco segundos nada llamando mi atención, bueno si algo la llamaba. Él. Suavemente arrastraba sus manos por sus piernas hasta que las apoyo en las mías. Aun a través de los vaqueros podía sentir como mi piel quemaba por su contacto.

      - Vamos a la cama – me susurro presionando suavemente mis piernas- Te daré un masaje para que te relajes – me guiño un ojo.

Deje caer el mando al suelo, me tomo unos segundos recuperar la respiración después de sus palabras. Si claro que quería un masaje. No aún mejor que eso lo que quería era su contacto con mi piel.
Me miro esperando mi respuesta pero al ver que me estaba debatiendo conmigo misma se puso de pie. Ante mi mirada confusa se agacho un poco y me cogía por la cintura hasta que quede nuevamente sentada.
Su boca a centímetros de la mía, me sonrió. Me relamí el labio inferior esperando aquel contacto pero este solo me miro y dijo.

      - Una vez que te coja – me sonrió coquetamente – Cruza tus piernas en mi cintura. – Me guiño un ojo – Eso me facilitara caminar contigo hasta la habitación

Hice lo que me pido, pero para quedar más segura cruce mis brazos por su cuello y recosté mi cabeza en su hombro.
El no encontró nada mejor que sujetarme del culo. Sus manos sobre mi culo. Yo embarazada y con las hormonas revolucionadas y el sujetándome de esa manera.
Me embriague de su olor, de su contacto.

Suavemente me recostó en la cama, dejando su cuerpo sobre el mío por un momento.

      - ¿Quieres algo de comer? – me pregunto rozando su boca en mi oído. Me era casi imposible formular respuesta. - ¿Beber? – volvió a preguntar. - ¿Una película? – Ronroneo - ¿Masaje?

Al ver mi falta de respuesta, se levantó un poco más y mirándome fijo a los ojos.

      - Me asuste como la mierda cuando me llamaste – se lanzó hacia el lado para apoyar su cabeza en su brazo y seguir mirándome dijo – Pensar poder perder este bebé. – coloco su mano sobre mi vientre y estiro sus dedos para poder abarcar aún más espacio. – No puedo permitir volver a pasar este susto

Me perdí en su mirada en su forma de acariciar mi vientre, necesitaba su contacto. Su olor me estaba matando, su cercanía y su manera de conquistarme.
Hice el intento de sentarme en la cama, pero el tomo mi brazo para impedírmelo

      - ¿Dónde vas? –
      - Baño – apunte hacia la puerta. – Y quiero ponerme algo más cómodo.
      - ¿Te preparo la bañera? – me pregunto sentándose de un brinco. Negué con la cabeza. – ¿Me dirás a todo que no? – le sonreí. – Bien como quieras.

Se puso de pie y salió de la habitación. Era él quien estaba en plan de reconquistarme y tenía que jugarse su perdón, aun que a estas alturas yo ya lo había perdonado y solo lo estaba haciendo sufrir un poquito.

Luego de salir del baño él, no había vuelto a la habitación. Urge en mi maleta y no encontré nada cómodo. Me fui al armario de esté, y saque unos pantalones de pijama. Con él pequeñin dentro no era muy grande lo que me quedaba.

Lejos la mejor parte del día era el momento donde me sacaba el sosten. Si era la mejor parte, con lo mucho que me habían crecido. Era un relajo.
Me pare frente al espejo desnuda de la cintura, o bueno de donde se suponía que estaba la cintura. 
Mis pechos con una caída perfecta para las rodillas. ¡Puff! Pero mi barriga, mi barriga tan lisa, tan linda.

      - ¡Guapisima! – exclamo Benjamín cerrando la puerta de la habitación sin apartar la vista de mis pechos desnudos. - ¡Preciosa! – volvió a decir, mientras caminaba hacia mi. - ¡Perfecta! – dijo cuando poso sus manos sobre mi vientre. Llegando por detrás.

Nuestro reflejo en el espejo, era perfecto. Se agacho hasta quedar con su cara al lado de la mia.

      - Te ves tan hermosa. – me beso la mejilla – Aun no tenemos en nuestros brazos a esta pequeña y ya quiero tenerte embarazada de nuevo – susurro en mi oído.

Voltee la cabeza para poder mirarlo, pero este se alejo de mi y saco rápidamente su sueter y polera. Los lanzo sobre la cama y saco su móvil del pantalón

      - Pon tus manos aquí – me dijo posándolas sobre mi vientre. – Yo cubriré tus pechos con mi brazo. –

Hice lo que el me pidió. Y el con una mano cogio su móvil y nos arrastro hasta quedar mas de frente al espejo. Deslizo su brazo izquierdo suavemente sobre la barriga, para poder cubrir mis pechos. Al rozar su piel desnuda contra mis pezones estos reaccionaron de inmediato y se endurecieron. Al ver mi gesto en el espejo, lo dejo caer nuevamente. Y volvió a rozar mis pezones. Esta vez gemi al contacto.

Con su brazo derecho, puso la aplicación de la cámara y nos fotografio en esa posición.

Fueron varias tomas, una besando mi cabeza, otra mirándonos a los ojos, otra sonriendo a la cámara.  Pero la ultima y mas hermosa fue cuando este me puso frente a su pecho, me pego tanto a el que solo se venia su torso recto y las curvas de mis pechos y estomago. Levanto con su mano libre mi barbilla hasta que quedo su boca a centímetros de la mia.

Suspiro. Suspire. Gemi. Gruño y estampo sus labios con los mios. Mientras sonaban las tomas que hacía.

No tardo mas de 1 minuto en sacar fotografías, pero nuestros labios se quedaron esa posición hasta que reaccione y arrastre mis manos por su pecho, hasta llegar a su pelo donde las enganche.
Abrí mi boca y como reflejo el hizo lo mismo.

Lentamente nuestras lenguas se encontraron en una danza lenta y pausada. Nuestras manos fijas, ancladas a nuestros cuerpos. Lento, suave y con mucho amor. Así fue nuestro beso.
Ya en ese momento mis fuerzas estaban completamente perdidas, lo deseaba. Lo quería entre mis piernas y con su pecho junto al mio sudados.
Lo volví a besar, esta vez fui yo quien guio aquel beso. Mas salvaje, mas necesitado.

      - No debemos  - me dijo separando su boca de la mía.

Mis ojos cayeron, en ese momento lo solté y camine firme a la cama, toma la polera que antes había sacado y al ver como la ponía por mi cabeza sonrió.
Enojada y por sobre todo frustrada me recosté sobre la cama. Quería gritarle y enfadarme, pero a mi misma, yo debería haber dicho esas palabras no él.

Se recostó a mi lado en la cama y al ver que me moví para darle la espalda él llego a mi y me atrajo hasta su pecho. Me beso la cabeza al tiempo que con sus manos me subia la polera para dejar mi vientre al descubierto. 

jueves, 16 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLVII

Mi suerte estaba echada, ahora solo tenía que jugar muy bien mis piezas, Renata estaba dolida aun. Y era de lo más compresible.Ver las imágenes de mi hijo. Mi maldito hijo, me hizo pensar y replantear todo lo que había hecho con mi vida hasta ahora. Mierda que si valía la pena. Ella era la mujer de mi vida, y estaba escrito en algún maldito lugar que era así. Por eso no pude tener hijos antes, por eso puedo tenerlos ahora. Con ella. La lleve a un restorán alejado del centro de Barcelona, necesitaba un lugar tranquilo, le abriría mi corazón, mis temores y mi pasado.

      - Aquí – le indique apenas aparque el coche. 

Me baje tan rápido como pude para abrirle la puerta, pero nuevamente ella fue más rápida y lo hizo sola. Estaba claro que ella no me pondría las cosas fáciles. Y bien que me lo merecía Entramos a un reservado y me tome la libertad de pedir por ella, no protesto. Solo miraba sus manos, sus manos que ya no tenían mi anillo.

      - ¿Vino? – nos preguntó el camarero
      - No – dije firme. - ¿Algo en especial le pregunte a Renata?
      - Tú sabes todo – me respondió enojada.
      - Renata – le dije, al momento que su mirada se cruzó con la mía
      - Algún jugo natural – acoto, y cuando el camarero anotaba ella agrego pero no de naranja.         
      - ¿Usted? – cambie mi mirada de Renata al camarero – Lo mismo 

Una vez que nos dejó solos nuevamente no sabía por dónde abordar el tema, esperaba que ella me hiciera las preguntas, pero si siquiera me miraba.

      - No se por dónde comenzar – le indique
      - El principio sería más fácil –  me sonrió sarcásticamente
      - Es duro para mi hablar de esto, por muchos años pensé lo contrario a lo que me está pasando en estos momentos. Es un verdadero milagro para mí. Mucho más de lo que es para ti. Ya escuchaste una parte, pero desde el principio es distinto. Sufrí mucho por esto 

Sus ojos se clavaron en mí y me dio la confianza necesaria para poder explayarme en el tema. El camarero volvió a ingresar dejando nuestros platos, ella no tocaba bocado solo giraba su tenedor sobre la comida.             
      - Renata yo necesito ser sincero contigo, no espero que me perdones. Quiero que me comprendas. Si en algún momento te hice daño, si te herí no lo hice premeditadamente.
      - El punto es que lo hiciste – 
      - Pero nunca quise hacerlo –
      - Lo hiciste – aclaro
      - Y me voy a odiar el resto de mi vida por ello. Si por ellos los pierdo, no lo podre soportar.
      - No me escuchaste cuando te dije que era tuyo, no me explicaste antes el por qué de la situación. ¿No crees que hubiera sido más fácil haberlo dicho antes?
      - Me cegué –
      - Excusas – me dijo
      - Voy a contarte cómo sucedieron las cosas, pero primero comamos, deben alimentarse ambos – me sonrió de vuelta y se llevó la mano al vientre – Fue la imagen más hermosa de mi vida, verte a ti y a mi hijo. Poder escucharlo y tocarte. No tengo palabras para decirte como me sentí. 

Cuarenta minutos después de un molesto y completo silencio, ya habíamos terminado de comer y llegábamos a la parte importante de la historia.

       - En algún momento de mi vida, fui joven – sonrió – Renata. Nada de lo que hice lo pensé, te juro que jamás pensé en las consecuencias de mis actos. Tenía como 16 años y siempre lo tuve todo. Todo lo que quise, nunca me negaron nada. ¿Sabes lo que pasa cuando un chico lo tiene todo? – Negó con la cabeza - Pues, las drogas estaban a la orden del día – me miro con cara de horror – Sí. Mi amor. Estuve hasta los 21 años metido en eso luego lo deje. Mi madre fue el mejor apoyo en eso. Entonces estuve mucho tiempo en recuperación, Salí. Gracias a los cuidados Salí. Pero no fue suficiente. No lo fue. En la universidad las rechace pero no duro más, anabólicos. Renata me comencé a drogar con anabólicos. Mi novia de ese momento, Leonor. Me quería a pesar de eso. Me quería tanto que nos mudamos juntos a Madrid lejos de todo. Poco a poco los fui dejando, hasta que fui normal otra vez y no dependí de nada. Eso fue el comienzo de mi desgracia. 

La cara de Renata no tenía deducción no sabía si estaba aterrada por lo que escuchaba, o compasión por lo que fui en mi juventud.

       - No entiendo – dijo rompiendo el silencio.
       - Lo sé. Con Leonor estuvimos poco más de un año tratando de ser padres. Debido a como ella no quedaba en estado, fuimos al médico. Ahí conocí a Christopher, llegamos a la consulta muy ilusionados. Salimos destrozados. Yo mucho más que ella. Después de un sinfín de exámenes 

Su cara se contraía aún más con cada palabra que decía. Le dolía escuchar mis palabras. Pero no más que a mi decirlas

       - Mis espermatozoides perdieron fuerzas, yo no podía llegar y traer un niño al mundo y todo eso gracias a mi irresponsabilidad. Mis actos si tuvieron consecuencias y eso destrozo mi vida. - Se llevó sus manos a la cara y ahogo un sollozo
       - La deje ese mismo día, al salir de la consulta. La deje sola. Al igual como lo hice contigo, solo que los motivos fueron distintos. 

Me miro y asintió.

       - Tres personas conocían este secreto. Mi madre lo ignoro hasta… bueno hasta que se supo lo de tu embarazo, ese día llegue tan destrozado al departamento que tuve que contarle el por qué había desconfiado de ti. Me arrepiento tanto de haberlo hecho. No te merecías eso. No te merezco
      - Creíste que eras infértil – dijo mientras yo me quede en silencio esperando su reacción
      - Sí. Lo creí mucho tiempo. –
      - ¿Cuándo pensabas decirme eso?-
      - Nunca – le confesé – Evite tener una relación contigo. Sí que malditamente lo evite. Pero el amor fue mucho más fuerte. Esa primera separación, cuando Carol murió. – Su rostro se contrajo – Yo aproveche de visitar a Chris, hacía tiempo que no iba a verlo. Por ti decidí hacerlo. Me sometí a un tratamiento, eran unos medicamentos y tenía que ir a revisión cada cierto tiempo, la cosa mi amor. Es que el milagro ocurrió, la última visita antes de saber de tu estado. Recuerdo las palabras de Chris, aún faltaba un poco. Pero parece que no faltaba nada. 

Me sonrió y espere pacientemente que ella fuera la que me dijera algo. 


      - Renata, yo no puedo cambiar el pasado, lo que hice, lo que te dije pero si puedo modificar el presente. Necesito que me digas algo.
      - Lo siento. – me dijo – Estoy tan cansada – agacho la cabeza – No se que puedo decirte Benjamín. No lo se. Todo esto es mucha información y estoy muy confundida
      - Eso quiere decir  -
      - Lo que dije es, que no tengo nada claro en mi cabeza. –
      - Solo no me dejes de un lado. Esta semana que pasaremos juntos déjame estar cerca. Déjame reconquistarte 


~~~


A penas llegamos al departamento me encerre en la habitación necesitaba estar sola, necesitaba pensar. Esto era mucho para mi. Queria irme a casa. Quería mi casa.
Mire el reloj por millonésima vez, no había variado mucho desde la ultima vez que la vi. 17 horas. Si no fuera porque hacia frio iría a dar un paseo. Pero nada de lo mío era propio en este lugar. Claro si en mi país estábamos en pleno verano.
Me recosté en la cama y espere que el reloj avanzara más rápido, claro que no lo hacía. Afuera sentía solo pasos. La manilla de la puerta se movió, pero nadie entro en ese momento.

Benjamín me pedía que lo dejara estar a mi lado, como podía dejarlo si me mintió, no me contó esa parte de su vida que me hacía entender su reacción. ¡Mierda! Yo lo amaba, él me amaba. Pero el orgullo no me dejaba perdonarlo.
Anabólicos, drogas, otra mujer. Mi conciencia me decía que todo eso ocurrió antes de que yo apareciera en su vida. No me mentía.
Que es lo que debo hacer, que es lo que necesito hacer. Tengo mis sentimientos completamente revueltos. ¡Demonios!

Tres golpes en la puerta me hicieron sentarme de golpe.

      - ¿Puedo pasar? – Victoria asomaba su cabeza. Le sonreí y asentí – ¿Cómo va todo?
      - Bien. Solo que no puedo viajar aun – le dije elevando los hombros – El bebé crece perfectamente sano en mí. – Le sonreí – Mide 13.3 cm es un tanto grande para sus semanas
      - Como su padre – me aclaro Vicky – Benjamín, ese hijo mío era enorme. Nació de 48 cm y peso algo más de 4 kilos
      - Enorme –
      - Gigantesco, creo que mi nieto será grande como su padre – asentí - ¿Quieres contarme más? – me pregunto
      - Benjamín me contó de su pasado – mi voz se fue apagando – Puedo comprender su reacción, pero…
      - Shh… No me digas más, hija. Ya se me esa historia, pero lo que quiero saber es que piensas de ustedes como pareja –
     - Necesito tiempo – suspire – Victoria tengo mi corazón partido en dos, una parte me dice que lo perdone y que lo entienda. Pero la otra parte me recuerda sus duras palabras, su rechazo, su abandono. No se cual debo seguir
     - No quiero ser la suegra entrometida de la historia, solo que no quiero verlos sufrir, ni a él ni a ti. No sé cómo ayudar. No se si debo ayudar
     - Quiero irme a casa – le dije – Quiero estar lejos de él
     - Y cuando estas lejos, lo quieres cerca. – Asentí – Te voy a dejar descansar, te voy a dar tu tiempo. Pero debes saber que mi hijo es terco. Se dio contra la muralla, y ahora no sabe cómo recuperarte. No se dará por vencido, y espero que tú no te cierres completamente a ser feliz. Las palabras duelen, pero ¿Puedes vivir sabiendo que lo dejaste ir? O mejor aún Puedes perdonar y ser feliz.

Dicho eso me dejo sola en la habitación nuevamente, sus palabras no salían de mi cabeza y ya no sabía qué hacer. Tal vez era muy terca como para perdonarle, pero tampoco podía vivir sin él. Ver a mi hijo cada mañana sabiendo que él está lejos.

Mi vida está hecha una mierda y lo único que quiero es huir de todo nuevamente, porque no se dio cuenta antes, todo hubiera sido tan fácil si él me hubiera escuchado. Ahora yo me debatía entre mi amor o mi orgullo. Peor aún me sentía, maldito hombre que me destrozaba.
Encendí la televisión y pase por todos los canales sin saber que ver, tome mi IPad y busque algo en internet, NADA. Me puse un pantalón deportivo y salí hacia la sala. Ahí estaba el culpable de todos mis males, pero también de lo más maravilloso que me había pasado. Me miro y me sonrió, le sonreí de vuelta.

      - Necesitas algo – me pregunto. Al tiempo que me deje caer sobre el sofá. Negué con la cabeza. -¿Quieres salir a cenar conmigo esta noche?
      - No – dije segura de mi decisión
      - ¿Quieres que preparemos algo especial para comer? – Volví a negar - ¿Ir al cine? – Negué – ¿Dar un paseo? – negué otra vez
      - Estaba pensando – le dije y toda su atención se vino hacia mí – Bueno tu casa estará lista en menos de dos meses. – Asintió – Una vez que terminemos con eso me gustaría que me vendieras tus acciones
      - ¿Para qué?
      - Quiero que la empresa siga siendo solo mía. Tú rubro es la publicidad no la arquitectura
      - Lo siento. Pero ya tengo destinado que hacer con eso. –
      - ¿Qué? – le pregunte un tanto angustiada, si no me lo quería vender a mí, tal vez ya lo había vendido. No mierda, no quería más accionistas, quería ser yo la única.
      - No te lo puedo decir aun. Faltan unos meses para que sepas y conozcas al nuevo dueño –
      - ¡Que! Mierda Benjamín. Por qué hiciste eso. Sabes que me negaba a tener socios. Acepte que fueras tú porque, bueno éramos pareja.
      - Te tendrás que acostumbrar. Pero relájate que aún faltan unos meses –
      - Porque no me habías dicho. –
      - Pensaba hacerlo la próxima semana. Por cierto. Ya confirme los boletos de regreso para el próximo miércoles. – Asentí – ¡Hey!  - llamo mi atención – No te martirices con eso. Aún faltan unos meses
      - Ya, ya. – Le dije quitándole importancia – Mañana quiero ir a visitar a Mariano
      - No va a poder ser – me dijo en seco – Tienes que venir conmigo a un lugar
      - ¿Qué? – le dije incrédula
      - Iremos a un lugar, necesito que lo conozcas y contarte más sobre mí –
      - Benjamín, yo tomo mis propias decisiones y se dónde ir y donde no. No quiero salir contigo.
      - Respóndeme algo. No quiero estar haciendo el loco – lo mire a los ojos - ¿Tú me darías la oportunidad de remediar mis errores y poder estar a tu lado? –
      - Yo… -
      - No espera. Te he dicho que te quiero reconquistar, pero si tú me dices que no me quieres yo no hago nada y hago mi vida. – Mis ojos cayeron con la mirada al suelo – Pero jamás dejare de ser padre, no eso no. Es lo más maravilloso que me ha pasado. Pero entonces. Respóndeme de corazón ¿Me quieres aun?

Me puse de pie para evitar contestar esa pregunta. Pero Benjamín no me dejaría tan tranquila tan rápido. Me agarro por el brazo y me jalo hacia su cuerpo.

      - No huyas de mí. Solo responde – me susurro en mi oído. - ¿Me quieres Renata?

Me quede en silencio mientras respiraba contra mi oído, arrastraba su nariz por mi cabello y su mano acariciaba mi vientre, me estaba derritiendo en sus brazos. Había mantenido a raya mis hormonas, pero ahora estaban a punto de flaquear. Cambio de posición su cabeza y susurro contra mi otro oído

      - Tú cuerpo está diciendo lo que tus palabras se niegan –

Su dedo de norte a sur lentamente sobre mi vientre me hacía estremecer, solo tocaba la parte donde estaba su hijo. Me quemaba la piel. Lo deseaba en estos momentos malditamente mucho. Trate de dar un paso hacia adelante, pero mis piernas simplemente no querían responder.
Era una traición del más alto nivel.

      - Te amo. – decía mientras besaba mi cabello. Su mano que antes estaba sobre mi codo, ahora simplemente subía por mi brazo, acaricio mi hombro, corrió mi pelo hacia mi otro hombro y bajo su boca hasta mi cuello, lametazos, besos, mordiscos. Eso iba dejando desde mi cuello hasta mi hombro y viceversa.

      - No quiero que me toques – le dije logrando articular palabras – No quiero que me toques
      - ¿Por qué? ¿Ya no me quieres? –
      - No sé lo que quiero –
      - Yo te puedo tocar todas las veces que quiera – me dijo secamente
      - No puedes – le dije ofuscada
      - Es mío lo que llevas ahí dentro – puso ambas palmas sobre mi vientre. – Lo puedo tocar y sentir cuando quiera
      - Nos dejaste – le dije apartándome de él, con las piernas flaqueando – Te fuiste de nuestras vidas. Y mientras yo lo tenga en vientre es solo mío. Una vez que nazca ya veremos cómo hacemos el régimen de visitas – dije caminando hacia la habitación lo más rápido que pude.

Cuando entre cerré la puerta suspirando porque no me había seguido. Camine hacia la cama pero antes de poder siquiera pensar que hacer él ya la abría y cerraba nuevamente de un portazo

      - ¡Ni un maldito régimen de visita! – Grito enojado – Yo no quiero tener que pedir permiso para ver a mi hijo. ¡Maldita sea es mío!
      - ¡Pero nos abandonaste! – le grite en defensa
      - No escuchaste nada de lo que te dije en la tarde – dijo ofuscado – Te he pedido perdón. Te he contado mi pasado.
      - O perdón por ser tan insensible. – Le grite – Pero tus malditas palabras no las he olvidado. No puedo cerrar los ojos y no verte gritándome que te traicione. Que me acosté con otros. ¡Te odio!

Me recosté en la cama y escoda mi cabeza entre las almohadas, enojo ira y todo lo solucionaba con lágrimas.

      - No digas nada de lo que después te puedas arrepentir – me dijo sentándose en la cama. Levante la cabeza para poder mirarlo a los ojos  
      - Él más apropiado para decir eso no eres tú -  
      - Te lo digo porque no sé cómo solucionar todo lo que te hice, todo lo que te dije. Estoy enojado conmigo mismo por estar en esta situación ahora mismo. Sabes lo que se siente verte llorar y no poder consolarte. No sabes por qué malditamente te cierras a no perdonarme
      - Te perdone. De corazón te perdone. Pero no puedo olvidar. –
      - Entonces no me ha perdonado – comenzó a sobar mi espalda suavemente – Tengo una maldita semana para poder cambiar nuestro futuro. –
      - Yo mañana me voy – le indique
      - Déjate con estupideces. Tú sales de este departamento rumbo al aeropuerto. Pero conmigo al lado – me dijo pasando sus manos por su pelo, estaba tan enojado como yo.
      - Estupideces las tuyas que me quieres tener obligada a tu lado. –
      - Dime mirándome a los malditos ojos que no me quieres. Dímelo si puedes –
      - No puedo. ¡Maldita seas! sabes que no puedo. Te amo. Te sigo amando a pesar de lo idiota que eres. Me haces salir lo peor de mí. Pero también tengo lo mejor de ti. – Toque mi vientre – Quiero que me dejes tranquila. Quiero poder seguir con mi vida como lo hacía hasta antes de tu llamada. Quiero seguir sufriendo, pero con la esperanza de que volverás – abrió mucho sus ojos - Algo en mi me decía que volverías y te darías cuenta de tu error. Yo quiero ser feliz. Contigo o sin ti.
      - Conmigo mi amor. – Me dijo tomando mi cara entre sus manos – Siempre conmigo. – acerco su boca a la mía. El temblor volvió a mi cuerpo, quería pedirle que se alejara, pero también quería que me besara. – Te amo, Renata te amo. Te amo.

Puso sus labios sobre los míos y me beso, tiernamente, lentamente, como si su vida dependiera de eso. Mil suspiros salieron de mi durante lo que el beso duro. Con sus manos acariciaba mis mejillas, secaba las lágrimas que aun salían de mis ojos.
      - Te amo – susurraba cada vez que su boca se separaba un poco de la mía

Me deje caer sobre mi espalda, esperando que Benja recostara su cuerpo sobre el mío. Me miro y me sonrió.

      - Ponte guapa mi amor. Nos vamos a cenar fuera. – me dijo dándome un último beso casto y seco. – Te conquistare cada día que pase. Mi vida será para adorarte a ti y a mi bebé.

Y mis fuerzas por negarme y patalear se esfumaron. Salió de la habitación dejando la puerta entre abierta, espere en la misma posición un par de minutos para ver si entraba nuevamente a seguirme besando. Extrañaba tanto sus besos. Pero ahora quería más. Necesitaba sus manos recorriendo mi cuerpo.

      - Vamos hija. – Mire hacia la puerta la sonrisa de Victoria – Ve a la ducha mientras te alisto tu ropa.
      - ¿Qué? – pregunte desconectada de lo que habla
      - A la ducha señorita. – Me volvió a indicar – Tendré todo listo cuando salgas.
      - ¿De qué hablas?
      - El departamento no es muy grande. – Alce una ceja – Los vi en la sala, luego escuche la pelea aquí. Y al final mi hijo entro con una hermosa sonrisa a mi habitación.
      - Quiere que vamos a cenar – le dije quitándole importancia
      - Eso es una buena noticia. Déjate querer, hazle sufrir un poco más. Te lo dije que era un terco. Y te quiere a ti y a su hijo.
      - Y yo lo quiero a él. – le dije.
      - Lo sé. Pero bueno. Vamos a la ducha que debes ponerte guapísima para que muera al verte. –
      - Yo no he dicho que volvería con él –
      - Lo se


Me encamine hacia la ducha, mis pensamientos ya estaban claros. Había cosas por las que ya no podía seguir luchando. Aun me quedaban 6 largos días en Barcelona y no los pensaba desperdiciar.
Si para nosotros había una nueva oportunidad era tiempo de averiguarlo.