martes, 10 de marzo de 2015

#41 Caminos Inesperados

Capítulo 41


Al llegar a casa de mi madre pasada las ocho de la noche, me están todos esperando incluyendo mi hermana. Quien me saludo y en un susurro me indico que Adam ya estaba con Renata en casa, que habían hablado un poco y le había comentado algo de lo que pasado con Cota. Y era por eso mismo que no hallaba la hora de estar en mi casa con ella y poder saber por fin que era eso. Pero antes necesitaba arreglar un par de asuntos con mi familia.

      - ¿Y Adam? – me pregunto el enano a penas se me tiro en los brazos
      - Con Renata, en casa.
      - Quiero verlo. ¿Puedo ir a tu casa, hermano?
      - Por supuesto que si enano. Ya el viernes después de la escuela te llevare
      - ¿Me das permiso mamá?
      - Ian ve a tu habitación y termina tus tareas, ya luego hablaremos de eso. Tengo que hablar con tu hermano primero
      - Pero mamá
      - Ian – dijo muy serio mi padre – Haz caso
      - No dejes de venir por mí – me pidió Ian soltando el abrazo y subiendo las escaleras
      - ¿Por qué no simplemente le dicen que no puede irse conmigo porque no están de acuerdo que este nuevamente con mi mujer?
      - No le hables así a tu madre – me reto mi padre
      - ¿Qué no le hable de qué manera? ¿Papá te das cuenta de cómo están las cosas solo por haber decidido darle una nueva oportunidad a mi familia?
      - Siéntate hijo. –
      - Estoy bien de esta manera – metí mis manos a los bolsillos de los pantalones para que secar ese sudor nervioso de lo que se avecinaba - ¿Por qué hablaste de temas personales, de mi vida privada con Carmen, mamá?
      - No puedo creer que me vayas a recriminar eso. ¡Estaba preocupada por ti!
      - ¿Y no pudiste hablarlo conmigo?
      - ¿Que me ibas a decir? Que todo está bien, que no interfiera en tu vida
      - Claro que sí. Mamá, nadie mejor que yo sabe todo lo que sufrí, todo lo que paso. ¿No crees que si estoy haciendo esto es por algo?
      - ¿Por pensar con tu entrepierna?
      - ¡Dios! No puedo creer que me digas eso. Mierda, mamá
      - Thiago – me paro mi padre – Todos estamos preocupados por ti y mi nieto. No estoy de acuerdo con lo que Renata hizo, mucho menos con lo que tu madre hizo. Pero comprende, eres su hijo, es completamente normal que se preocupe por ti. Yo lo hago, llegar a ti últimamente está difícil. ¿Quieres contarnos que piensas hacer?
      - Casarme con Renata, tener más hijos con ella. Formar mi familia.
      - ¿Envase a qué? – ataco mi madre
      - Envase al amor que nos tenemos. ¿Puedes comprender eso?
      - ¿Qué tipo de amor es ese? ¿El que deja abandonado a su familia?
      - Yo se lo perdone, me costó muchísimo entender su situación en ese minuto, aun no lo hago al ciento por ciento. ¿Pero qué quieres que haga cuando la sigo amando?
      - No todo es amor en esta vida –
      - Me lo dices tú. ¿Su historia de amor fue muy distinta a la mía? ¿No fue papá quien te dejo sola estando embarazada de mí?
      - No te permito que saques eso que está en el pasado
      - ¿Qué hiciste qué papá? – Habló Dani – No lo puedo creer, los Lackington que hablan de familia, de amor. ¿Por qué hiciste eso?
      - Eso ya paso Daniela – mi madre se puso de pie – Es parte de nuestro pasado, no del de ustedes
      - Esto es lo mismo mamá – intervine – Es mi pasado, es el pasado de Renata. ¿Qué es lo que quieren? Mi hijo merece tener a su madre al lado, así como tú pudiste perdonar a mi padre. Yo la pude perdonar a ella. Historias que no son muy diferentes
      - No puedo creer que recriminen a Thiago, ¡Dios! ¿Mamá, Papá que tiene de malo lo que mi hermano está haciendo? Es la madre de su hijo. Por mi te puedes casar y tener miles de hijos. Yo te apoyo
      - ¿Por qué no te callas y vas a ver a tu hija? – Le ordeno mi madre de mala manera – Ni tú, ni Thiago tienen derecho a meterse en eso que pasó hace ya tantos años. Eso es algo entre nosotros.
      - Te repito entonces, citando tus propias palabras. No tienen derecho a meterse en esto, ya pasó, es algo entre nosotros. Y por favor no quiero volver a tener esta discusión con ustedes. Mamá, te exijo que no vuelvas a hablar de mi vida con nadie, yo no tengo ni tuve nada que ver con Carmen. Salimos, si una vez. Tal vez fue un error, pero no tengo nada de lo que arrepentirme. Como hijo, como padre, les suplico que si no están de acuerdo con mi relación no interfieran.
      - Yo no estoy de acuerdo hijo – añadió mi madre
      - Que pena mamá, esperaba contar con su aprobación. Cada vez que quieran ver a Adam me avisan y buscare la manera de traérselo. El viernes vendré por Ian y espero no tener problemas con eso.
      - ¿Qué estas tratando de decir?
      - Yo lo comprendí – intervino Dani – Que por su falta de compresión están perdiendo un hijo. Thiago está prefiriendo a su familia, anteponiendo su felicidad a su egoísmo.
      - Ella no lo vale hijo –
      - Tal vez, sin faltar el respeto a mi padre. Tal vez cuando estabas embarazada de mí, mi padre tampoco lo valía. Aun así lo perdonaste y construirte esta familia. Yo los amo, pero amo mucho más a mi hijo, a mi mujer.
      - Renata – mi padre se puso de pie
      - No Benjamín – se puso de pie también y camino hacia las escaleras – No voy a desistir con esto, si Thiago la prefiere a ella es su decisión
      - Lo siento, papá – dije antes de retirarme – Yo dije todo lo que tenía que decir, si ella quiere buscarme, si quiere ver a su nieto no se lo impediré, pero no volveré a pisar estar casa hasta que lo haga de la mano de mi mujer. Y por cierto pronto les hare llegar el parte de mi boda, si ustedes así lo quieren pueden asistir. Entenderé su punto de vista. Adiós papá.
      - Thiago ¿Puedes llevarme a mi casa?
      - Claro que si –
      - Voy por las cosas de Vale. – Me beso en la mejilla – No tardo

Mi padre no decía nada, solo se dedicaba a mirarme, me molestaba que no sacara las palabras que no diera su punto de vista. Estaba cansado de escuchar estupideces acerca de mi futuro, bien mi madre había tenido el valor de perdonar todo en el pasado a Benjamín Lackington ¿Qué hacía diferencia ahora? Tal vez él nunca dejo a su hijo recién nacido solo, pero si dudo acerca de su paternidad, estuvo un par de meses separado de mi madre creyéndola una cualquiera. Abandonándola en este país y él en España.

Mi Abu había sido clara que todo eso paso hace muchos años, que nosotros como hijos no teníamos derecho a recriminar, ni hurgar mucho más haya. Me dolía mucho sacar el pasado de mis padres para justificar el mío.
Mi móvil sonó y mi padre miro la pantalla antes de que yo llegara a su lado

      - Es Renata – dijo cogiendo el teléfono – Hola – saludo – Bien gracias. ¿Ustedes?... Es un pequeño bandido mi nieto – río – Me gustaría que pudiésemos conversar hija. Yo no tengo nada en contra tuya, mucho menos en contra de mi hijo. Quiero que sean felices y si juntos lo son, yo no me voy a oponer. – Suspiro – Tú madrina cambiara de opinión es solo cosa de tiempo. Te dejo con tu marido que está impaciente por hablar contigo. Ya nos veremos uno de estos días

Me tendió el teléfono

      - Hola – susurre con la mirada de mi padre fija en mí
      - Hola ¿Vienes luego?
      - Si amor, estoy esperando a Dani
      - Bien ¿Quieres algo especial para cenar?
      - Mmm… - reí – No nada especial. ¿Adam?
      - Mirando dibujos – río – Y lanzando los cubos contra la televisión
      - Ese hijo mío
      - Menos mal que tiene poca fuerza y alcanza a llegar – suspiro – Te esperamos mi amor
      - Estoy impaciente por llegar a casa. Te amo

Corte la llamada al ver a Dani bajar con la niña en sus brazos y cargando el bolso. La ayude y nos despedimos de mi padre. Ya en el coche Dani comenzó a hacerme preguntas acerca de lo que se había dicho del pasado de nuestros padres, conteste con evasivas, tal vez ella no estaba tan preparada como yo para saber esas cosas. Le afectarían y no actuaria de la mejor manera, era mejor dejarla con esa incertidumbre y que no mirara con otros ojos a quienes nos habían dado la vida, y tanto amor en nuestra vida.

      - Se lo que quieres Thiago, pero bien me tendrán que decir toda la verdad. También es mi verdad
      - Déjalo estar, es parte del pasado. No importa ahora
      - ¿Quién te lo conto?
      - La Abu, ella me lo conto cuando estuve en España hace algunos años
      - ¿Por qué nunca me dijo nada a mí?
      - No lo sé, sé que nuestros padres nunca me lo habrían contado. Yo nunca le contaré a Adam lo que paso con Renata
      - ¿La quieres?
      - Más que a nada, la amo. En este año me di cuenta que no puedo vivir sin ella, no pude salir con ninguna mujer en todo ese tiempo
      - ¿Ninguna, ninguna?
      - Ninguna. Estuve todo ese tiempo dedicado a Adam, tú lo sabes
      - Pero pensaba que de igual manera salías con alguien, no se tienes necesidades
      - No pude Dani, no dejaba de pensar en ella. Cada vez que veía a mi hijo, algo me decía que…
      - Tienes que saber que siempre, siempre contaras conmigo. A pesar de todo, soy tu hermana y te amo, quiero lo mejor para ti y nuestro Adam
      - Tenemos planes de tener otro bebé.
      - ¿Bromeas? ¿Quieres comenzar todo de nuevo?
      - Por supuesto, Adam ya tiene un año, cada día depende menos de nosotros. Siento que otro hijo llegara a unirnos aún más
      - Marcos también quiere tener un niño, pero yo no me siento preparada aún
      - Eres joven para llenarte de niños
      - Ustedes también – río – Quiero esperar hasta que mi Valentina este en el colegio, tal vez unos tres años más.
      - Me parece perfecto, nunca me imaginé verte en plan de mujer y madre. Eras mi princesa
      - Aún lo soy – hizo un puchero y me beso la mejilla – Si esa noche no nos hubieras encontrado en la cama
      - Me volví como loco, pero es que Dani debes comprenderme que Marcos era mi mejor amigo, lo conocía mejor que tú. Era un maldito mujeriego
      - Ya vez que cambio
      - Si no lo mato. – Reí - ¿Quieres ir a comer con nosotros?
      - ¿Quieres ir a jugar con el primo? – le pregunto a Vale quien sentada en la silla de coche de Adam mirando hacia afuera sin enterarse de nada – Yo creo que mejor que no.
      - ¿El viernes? Pasaré por Ian cerca de las siete u ocho, puedo venir por ustedes. Háblalo con Marcos y me avisas
      - Okey

Antes de llegar al edificio Dani llamo a Marcos para que bajara a buscarla con la niña, cuando aparque él ya las esperaba. Abrió la puerta para sacar a la niña y ella feliz con su padre se le arrimo contra el pecho y sonreía, era todo un agrado de ver a mi pequeña sobrina de esa manera. También a Marcos el imbécil que había sido desde siempre ya no quedaba nada, era un hombre dedicado a ellas y me gustaba de ver.
Baje del coche y me pare a su lado.

      - Gracias por traerlas
      - No es nada – le palmee la espalda – Quien te vio y te veo ahora, todo un hombre de familia
      - Mis mujeres se lo merecen – beso en los labios a mi hermana - ¿Todo bien? – Ella asintió - ¿Cómo esta Adam?
      - Bien, en casa con su madre, esperando a que llegue
      - ¿Todo bien con Renata?
      - Estupendamente – sonreí – Le comentaba a Dani que el viernes podrían ir al departamento, una cena o solo conversar como en los viejos tiempos
      - Es una idea estupenda, le diré a mi madre que se quede con Vale.
      - No es necesario, nosotros estaremos con Adam.
      - Vamos Thiago, pregúntale a mi querida suegra si puede quedarse con él y nos vamos a bailar o a un bar.
      - Se lo comentare a Renata, aunque le había dicho a Ian que me lo llevaría a pasar la noche
      - Habla con ella, tal vez le gusta la idea. Necesitan salir – alzo las cejas – Quedarse una noche sin hijo
      - ¿Así? – Pregunto Dani - ¿Nosotros también?
      - Da igual – la abrazo Marcos – la niña duerme en su habitación, son ellos los que tienen a un intruso en la cama
      - ¿Cómo sabes eso? – Me reí – Estamos trabajando en sacarlo de la cama
      - Tuvimos que dormir con él cuando se quedó acá – me palmeo la espalda – Una ayuda no estaría de más
      - Marcos – le reto Dani – Dame a la niña que le toca su comida. Cuídate hermano, estamos hablando. Te quiero
      - Te quiero también.
      - Subo enseguida – la volvió a besar Marcos – Necesito decirle un par de cosas a este idiota
      - ¿Qué me tienes que decir? – pregunte cuando Dani estaba fuera del campo de visión
      - ¿Cómo están las cosas con Renata? Y no me digas bien porque se por Dani que tu mamá está poniendo problemas con eso
      - No está de acuerdo con que haya vuelto con ella
      - Eso lo sabía pero no comprendo el por qué
      - Según lo que entendí hoy, se debe a lo que paso.
      - ¿Pero tu hablaste con ella, verdad? Le dijiste a Renata todo y como te sentiste.
      - Nosotros estamos bien, hablamos. Quedamos en que nos daríamos una nueva oportunidad, que esta vez haríamos las cosas bien. Tú mejor que nadie sabe que nuestro comienzo fue equivocado.
      - Por cierto, el otro día me encontré con Andrea. Ni te cuento la mierda que hablo de ti, pero está saliendo con Bustamante hace ya un par de meses
      - Fue un maldito desgraciado con ella, merezco que me odie. Eso también es parte del mal comienzo con Renata. Quiero darme una nueva oportunidad, merecemos esa oportunidad. Adam se lo merece 
      - Tú también hermano, vamos. Fuiste el primero en oponerte en mi relación con Dani, pero te he demostrado que soy digno para tu hermana y para tu sobrina.
      - Si no lo haces te mato. Tienes que cuidarlas mucho, son mis princesas
      - No seas cochino, tú tienes a una mujer. Recuérdame decirle a Renata que no es tu princesa y veremos cómo te va
      - Renata no es mi princesa, es mi mujer, mi reina o como quieras decirle. Ella sabe que Dani y Vale son mis princesas
      - Ten tus propias princesas y deja a las mías tranquilas
      - Buscaremos nuestra propia princesa
      - Te quedo gustando esto de ser papá. Me alegro mucho y ojala se le peguen las ganas a Dani, ya le dije que quiero que tengamos otro hijo
      - Daniela es muy joven aun para llenarse de niños, se lo dije
      - ¡Wow! Seguro ustedes son muy viejos, hermano soy un año menor que tú
      - Pero Dani no, y ahora mismo me voy. Mi hijo y mi mujer me están esperando

Nos despedimos y me subí al coche, mientras conducía le avise a Renata que ya iba de camino.
Cuando llegue a la casa, Adam dio algunos pasos para que llegara a mis brazos, mi pequeño niño cada día caminaba mucho más firme y tanto Renata como yo lo mirábamos emocionados de lo grande y feliz que se le veía. Comimos los tres juntos la cena que con mucho cariño ella nos había preparado, la cocina sin duda era algo que se le daba muy bien. Conversamos cosas triviales, me conto como estuvo su día y a su vez le conté parte del mío en el trabajo. Cuando me pidió saber lo que había ido a hacer a la casa de mis padres me quede en silencio, no quería mentirle pero tampoco estaba preparado para una nueva discusión, mucho menos cuando quería saber lo pasado con Cota. Estábamos llenos de problemas.

Dormimos a Adam y lo llevamos a su cuna, aunque solo durara unas horas no perdíamos la esperanza con que pronto ya estuviera en su habitación, así nunca podríamos tener otro bebé. Eso de dormir con Adam reducía nuestros encuentros sexuales no del todo, pero si a un 70 por cientos.

La miraba mecer a Adam en contra de su pecho, y era verdaderamente hermoso, escuchar su dulce voz mientras le susurraba canciones de cuna a Adam. Estaban enamorados ambos, y yo estaba enamorado de ellos. Feliz podría tener dos o tres niños más.

      - Ya se durmió – dijo Renata poniéndolo suavemente en la cuna
      - En el control de los siete meses, el doctor me dijo que no lo hiciera dormir de esa manera. Lo mal acostumbraría
      - Pero amor… - le acaricio la cabeza – Es una cosa por otra, si lo dejo solo en la cuna no se dormirá nunca.
      - Claro que lo hará cuando lo venza el sueño
      - Mañana lo intentaremos a tu modo. – Me beso en los labios castamente – Me iré a dar una ducha ¿Me acompañas?
      - Mmm… Eso suena prometedor. – la bese con más devoción mientras la atraía a mi cuerpo y recorría con mis manos su espalda y llegaba a sus nalgas y las apretaba hasta hacerla jadear. – Pero no me vas a tentar con sexo. Sabes muy bien que tenemos cosas que hablar
      - No intento tentarte, quiero que practiquemos como se hacen los bebés.
      - Eres una maldita tentación, amor. Te tengo ganas todos los días a cada momento pero ve a ducharte y te espero en el salón para que hablemos.
      - Tú te lo pierdes. – Me volvió a besar – Voy a necesitar ayuda
      - No puedo decirte que no – la tome de la mano y la arrastre conmigo a la ducha

Al entrar al cuarto de baño y cerrar la puerta comenzamos a sacarnos la ropa con desesperación, y nos entregamos a la pasión y al amor. Durante el tiempo que nos hacíamos el amor en la ducha solo éramos nosotros, no existían problemas, ni familias, ni nada parecido. Solo nosotros.

Al salir mi pequeña mujer se puso su sexy pijama corto color crema con esa polera con encaje en sus senos y de solo mirarla ya estaba listo para un nuevo encuentro, para volver hacerla mía.
      - ¿Quieres una copa? – me pregunto apoyada en el umbral de la puerta.
      - Te acompaño y conversamos
      - Si, amor. Vamos al salón a conversar
      - Quedaste dócil  - me burle y ella me miro con cara de pocos amigos – No me mires así mi vida, solo era una broma
      - Sí, claro. ¿Quieres o no?
      - Te dije que sí – la seguí
      - ¿Blanco o tinto?
      - Cerveza – me acerque al refrigerador y saque mi botella mientras ella se llenaba su copa con vino blanco.

Nos sentamos en el sofá solo dedicándonos miradas, esperada que ella dijera algo primero, no quería comenzar la conversación yo. Pero al ver que los minutos pasaban y su copa se vaciaba.

      - ¿Qué quieres saber? – pregunto antes de ponerse de pie y llenar nuevamente la copa otra vez
      - Lo que tú quieras contarme
      - No es mucho, la verdad es que me dijo una y otra vez que yo era la culpable de que su vida fuera una mierda. Ella lo único que quería era que todos estuvieran pendientes y que siguieran siendo normal con ella. Pero nadie lo hizo así, dice que eso es mi culpa. Ayer sentí que de verdad era así. Hoy más tranquila tuve tiempo para pensar y darme cuenta que no era así. Cota tiene una personalidad que a no era apreciada por todos, mi padre siempre fue así con ella. Tía Renata le ayudo en los primeros meses conmigo y no se Thiago
      - Ella nos alejaba, es difícil entender que yo quisiera jugar con ella si tenemos diferencia de edad, sin embargo con Dani no lo hacía porque simplemente le tiraba el pelo o le quitaba las muñecas, pero ni mi papá ni mi mamá hacían diferencias, bueno solo contigo.
      - ¿Qué fuiste a hacer a la casa de tus papas?
      - Tuvimos una pequeña discusión
      - ¿Qué fue lo que paso?
      - Mi mamá no está de acuerdo con que hayamos vuelto, pero eso no es lo importante le deje claro que no es su decisión.
      - Volver a estar juntos es nos está dando demasiados problemas
      - Podremos con eso, no quiero que pienses más en eso. Renata lo mismo que le dije a mis padres hoy, es solo nuestra decisión. Si tú quieres estar conmigo y yo contigo, nada pueden hacer.
      - Pero es tu familia amor – suspiro y vació su copa por segunda vez – Yo no quiero que te alejes de ellos por mi culpa.
      - Son mis familiares, mi familia son tú y Adam. Eso fue lo que hablamos.
      - Gracias por contármelo. ¿Pero ambos piensan lo mismo?
      - No, hablaste con mi padre. El no piensa eso, la verdad es que igual que Dani está de acuerdo con que es mi decisión. Y esa es quedarme con ustedes, ya les dije que nos casaríamos.
      - Pero si eso aún no lo hemos hablado, no puedes andar diciendo por ahí eso
      - Ya es un hecho, te dejo la tarea de organizar todo.
      - ¡Que va! Si lo haremos lo hacemos juntos
      - Como quieras, ahora ven acá
      - Voy por otra copa. ¿Quieres otra cerveza?
      - Te quiero a ti
      - Deja de ser tan insaciable
      - No puedo si quiero hacerte otro hijo
      - Eso también está en conversaciones

      - Eso también es un hecho.