jueves, 30 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap LII

      - ¿Que haces? - me pregunto sin abrir sus ojos.
      - Te extrañe en mi cama y vine por ti - le dije cogiendo descaradamente su pene entre mis manos por debajo de la tela. - Te necesito mi amor. No quiero que duermas lejos de mi
      - Yo también te necesito Renata. Pero necesito que hables conmigo. - dijo apartando mi mano de su erección - Hasta que eso pase dormiré aquí
      - ¿Que? - grite enojada - ¡No! Te necesito - volví a gritar
      - ¿Puedes bajar la voz? - me pregunto muy calmado cubriéndose con la colcha
      - ¡Vete a la mierda! - le grite - Espero que no te arrepientas de lo que estas haciendo
      - ¿Me estas amenazando? - dijo muy calmado
      - No. Pero luego no te arrepientas -
      - ¿De que? -
      - De rechazarme. Se que estoy fea y no me deseas, pero no necesitas decirme que hable contigo o no dormirás en la habitación. Solo vete de mi casa. Y si quieres de mi vida. -
      - Vamos calmándonos Renata he tenido que soportar tú mal genio, tus cambios de humor, tus llantos sin motivos ¿Y ahora me dices que me valla de tú casa? ¿Que me valla de tu vida? ¿Te haz vuelto loca? -
      - Ya no me amas - le dije conteniendo las lagrimas - Es eso ¿Verdad?
      - ¿Que no te amo? No te parece que estas mal interpretando las cosas. Necesito que hables conmigo. Te pedí que nos fuésemos a vivir a nuestra casa y tú te niegas y luego lloras. No me escuchas, no quieres escuchar. Te amo. Y te amare para siempre. -
      - No, no es verdad -
      - No estas gorda, no estas fea. Estas mas hermosa que nunca, cargas a mi hijo. Tienes a mi hijo dentro de ti. Te amo aun mas por eso. Pero quiero que hables conmigo ¿Por que no te quieres casar?
      - ¿Es eso verdad? Por eso me estas castigando y dejándome -
      - No. Renata por el amor de Dios, si no te quieres casar y me das las razones tal vez las entienda y las acepte. Por que a pesar de eso quiero pasar el resto de mi vida contigo. Me costo volver a estar contigo y de verdad que no quiero volver a vivir la soledad de estar sin ti - me estiro su mano y me llevo hasta su regazo - Dime mi amor, mi vida, mi cielo. ¿Que es lo que tienes?
      - Estoy cansada - le dije entre sollozos - Quiero irme a la cama
      - Ven recuéstate junto a mi - me hizo un espacio a su lado y me cubrió con la colcha - Habla conmigo mi amor, dime que sientes, dime que necesitas. Yo te amo mas que a mi vida.
      - Tengo pánico que pase nuevamente lo de hace meses - solloce - No quiero tener todo listo y que vuelvas a salir huyendo. Moriría
      - Eso no va a pasar mi amor. Estoy contigo. - puso su mano en mi vientre - Estoy con ustedes. Nada nos va a pasar si estamos juntos. Somos una familia mi amor. Tienes que hablar las cosas conmigo, no huir, no llorar ni enojarte -
      - Estoy espantosa, soy una fabrica de lagrimas y de problemas - cubrí mi cara con mis manos, pero Benja las aparto
      - Estas embarazada mi amor. Estas hermosa. Te lo he dicho montones de veces. Ninguna mujer podrá estar ni la mitad de hermosa de lo que estas tú ahora mismo.

Nos besamos en ese momento y en un gran abrazo nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente nuestra conversación quedo olvidada, aun estaba molesta por no querer hacerme el amor esa noche, y las noches que siguieron fueron mas de lo mismo. Me refugie en el trabajo, lo evitaba a toda costa, no quería que me volviera a rechazar.

Una semana después seguía todo igual entre nosotros, lo trataba de provocar, pero nada me resultaba, ya no era atractiva para él. Un hombre no puede aguantarse tanto de tener sexo. Llegué a pensar que de verdad estaba con otra mujer, por eso una mañana lo seguí.

A las nueve de la mañana estaba entrando al edificio donde estaba su agencia publicitaria, no podía entrar sin ponerlo sobre alerta, tal vez de aquí era la mujer. Me quede en el carro hasta medio día, mi hijo reclamaba por comida, así que opte por bajarme e ingresar sorprendiéndolo sumido en su computadora.

      - ¡Hola! - exclame lo mas normal del mundo para no levantar sospecha
      - Mi amor. - me dijo sorprendido. - Que hermosa sorpresa
      - Te vengo a invitar a comer -
      - Dame dos minutos - levanto el teléfono de la oficina - Eva. Me voy a comer con mi mujer, vuelvo en dos horas. Cualquier cosa al móvil. - me sonrió - Listo amor

Salimos de la mano por toda la planta de la agencia presentándome como su mujer a su secretaria Eva Una señora mayor. Imposible que sea ella. Luego a él Publicista y al Diseñador. Nada de que preocuparme.
Fuimos a un tranquilo café cerca de la empresa y comimos sumidos en una amena conversación, como quedaba poco para el nuevo control, tratamos de elegir un nombre apropiado. Pero todos los intentos no nos conformaban. Él no quería que se llamara Benjamín, ni como mi padre ni como él de él. Entonces estábamos en eso. Dos horas mas tarde me dejo en un taxi y el se fue caminando a su agencia. Solo avance dos cuadras y me baje, lo mas rápido que pude llegue a mi coche, para sentarme solo dos minutos y verlo subir a su auto.
Espere que avanzara un poco y luego encendí el mio. Siguiéndolo despacio para no ser sorprendida. Condujo hasta su apartamento, tentada en bajarme para ver que tenia que hacer aquí preferí llamarlo. Al tercer timbre me contesto

      - ¿Todo bien? - me dijo muy cortante
      - Si mi amor. Es solo que se me había olvidado decirte algo - le dije pareciendo normal.
      - A ver dime. - me dijo en seco
      - ¿Estas ocupado? - le pregunte pareciendo intrigada
      - No. Estoy en mi apartamento. - me contesto con la verdad
      - ¿Que haces ahí? -
      - Vine a buscar unos papeles, pero ya voy de salida. - me dijo cuando la puerta del edificio se abrió y el salio - ¿Que tenias que decirme?
      - Ah. Verdad. Te amo mucho -
      - Y yo a ti corazón. Te amo mucho mas. Te veo mas tarde. Tengo una reunión -
      - Te veo en la tarde - confirme

Lance mi celular sobre el asiento del copiloto y espere su nuevo movimiento. Treinta minutos después aparcaba detrás de él en un edificio de oficinas, esperamos a lo menos quince minutos para que bajara una rubia piernas largas tetona y con cara de zorra. Mi sangre hirvió en ese momento. Tentada por bajarme y sacarle los ojos preferí seguir con el plan, para sorprenderlo verdaderamente con las "manos en la masa".
A la maldita zorra la llevo hasta la nueva casa. El portón se cerro conmigo por fuera y me odie por no tener llaves de ese lugar. Estuve mas o menos cuarenta minutos en la incertidumbre esperando que la reja se abriera nuevamente y salieran, pero al contrario de lo que yo quería entro un camión y aproveche de ingresar caminando.
El prado se me hizo eterno, con la barriga de casi siete meses me cansaba mucho mas luego de lo normal. La puerta de entrada estaba abierta y no lo dude dos veces e ingrese. Topan dome en seco con la zorra rubia.

      - Perdón señora pero esto es propiedad privada - me dijo la muy idiota
      - Lo se. No soy una idiota - le gruñí
      - ¿Viene con los de la mudanza? - alzo una ceja ¿mudanza? Benja se viene sin mi? con ella? 
      - Si... digo no... - y en ese momento apareció Benja con cara de mala leche
      - ¿Que haces aquí? - me pregunto en seco
      - ¿La conoces. Benja? - le pregunto la muy sinvergüenza
      - ¿Benja? - pregunte yo
      - Déjanos solo Isamar. - la miro - Por favor
      - Si. No ahí problema. Iré a ver como están dejando todo en la cocina
      - ¿Te mudas? - le pregunte una vez que nos dejo solos - ¿Me dejas y soy la última en saber? ¿Cuando pensabas decírmelo? - le dije furiosa
      - ¿Como sabias que estaba aquí? - me pregunto
      - Llame a la oficina y me lo dijeron -
      - Nadie sabía que venia para acá, ni siquiera mi madre. ¿Me seguiste? ¿Revisaste mi móvil? - me pregunto aun mas furiosa
      - ¿Cuando pensabas decirme que nos dejabas por segunda vez? -
      - ¿Dejarte? -
      - Si. ¿Cuando pensabas decirlo? -
      - Yo no te estoy dejando. - suspiro - ¿Me seguiste?
      - Si. ¡Maldita sea! me estas engañando con esa zorra. - le grite
      - Baja la voz. - me pidió - Yo no te estoy engañando ¿Por que desconfías de mi?
      - Ella te da lo que yo no puedo ¿Verdad? Mejor dicho lo que tu no me dejas - gruñí
      - Deja de irte por ese lado Renata. ¿Te he dado motivos? -
      - Claro que si. -
      - No. No te los he dado. -
      - No me tocas, no quieres hacer el amor conmigo. No pasas tiempo conmigo como antes. ¿Que quieres que piense? -
      - Lo conversaremos en casa. Tengo que terminar de hablar con Isamar y contigo en plan de gruñona celosa... - se callo - Estoy haciendo lo que tú te negaste. Arreglo nuestra casa para venirnos. Quiero que mi hijo llegue a su casa.
      - ¿Porque Benja? ¿Por que me rompes el corazón nuevamente? - le dije al borde de las lagrimas
      - No mi amor. No pienses eso. Te lo explicare. Pero no llores. -
      - ¿Por que me ocultas cosas? -
      - Estoy decorando la casa. Isamar es la decoradora, ella esta a cargo de esto. Solo es eso. Te amo. No lo dudes nunca, quería darte la sorpresa por tu cumpleaños. Al igual que tú lo hiciste conmigo. - me estiro su mano - Ven. Vamos acompáñame y luego te llevo a casa.
      - No. Me voy. -
      - Viniste hasta aquí para saber que es lo que hacia, ahora te quedas para averiguarlo. Luego hablaremos tu y yo acerca de esto.


Me llevo a la rastra hacia la cocina y no soltó mi mano en ningún momento. Escuche como le daba las ordenes a Isamar y los trabajadores acerca de como iban los muebles y en que lugar. Luego en el salón y así por toda la casa, cuando subimos a la habitaciones fue mas de lo mismo. Estar en segundo plano escuchándolo dar ordenes. Una hora después ya estaba cabreada, molesta y aun mas enfadada.

      - Nos vemos en la casa - le dije besando su mejilla.
      - Te llevo al coche - me dijo sujetando mi mano nuevamente. - Isamar vengo enseguida
      - Adelante Benja. - le contesto la muy muy...

Al solo abrir la reja del portón me solté fuertemente de su mano.

      - Mentiroso. - le grite - Eres un maldito mentiroso
      - Para Renata . - me dijo muy calmado.
      - ¿Por que no me habías dicho nada? Y no me salgas con que es una sorpresa -
      - Si te hablo del tema te pones a llorar, si te digo que nos mudemos me gritas que no. -
      - Por que te lo he dicho. ¡Tengo miedooooooooo! -
      - Y yo te dije que te amo y que no los abandonares - me grito. - Vete a la casa. Tengo que terminar de ver algunas cosas aun acá
      - Me voy. Pero no te quiero en mi casa esta noche -
      - Me importa muy poco si lo quieres o no - me dijo el muy descarado - Esta vez aun que no nos hablemos, no nos separaremos. No me iré de vuestro lado nuevamente.
      - Adiós. - me le dije y me subí al coche.

Le di partida y salí de ese lugar lo mas rápido que pude haciendo chillar los neumáticos. No había avanzado ni diez metros cuando pito mi móvil. Conteste con el manos libres

      - ¿Bueno? - dije sin siquiera mirar la pantalla
      - Baja de inmediato la velocidad. - me gruño la voz de Benja - No te pongas en peligro.

Y me corto, no me dejo decir nada mas.

~~~

Seis de la tarde y por fin llego a mi apartamento, me ducho, me cambio de ropa y salgo en dirección a la casa de Renata, espero encontrarla de buen animo para poder conversar, lo que hizo esta tarde no me gusto para nada. Me siguió, me dijo que la engañaba y que la dejaba. No me cabree por lo que dijo por que se lo deje todo a sus hormonas, pero si ya no se lo puedo aguantar mas. Me esta volviendo loco. 

      - Hola mamá. - 
      - Benja sera mejor que te vallas, Renata a estado de humor imposible toda la tarde. - 
      - Lo se. Y me importa muy poco. Tengo que hablar con ella. - 
      - ¿Que paso? - me agarro del brazo antes de que me dirigiera a las escaleras
      - Eso mismo quiero saber yo. - le confesé - Comimos juntos, luego ella se venia hacia acá, yo me fui al departamento a cambiarme y luego a la casa nueva. La estoy decorando. Ella llego allá muy enojada reclamándome de engaños y que la estaba abandonando ¡Dios! La amo pero me supera a veces -
      - Tranquilo - me tomo del hombro - Todo es producto del embarazo, ignórala y hazla sentir amada 
      - Te juro que lo hago madre, lo juro. - 
      - Vayan a comer, a pasar la noche a un hotel, mi amor son una pareja joven, yo también estuve embarazada y tu padre me consintió mucho. 
      - Gracias madre. Iré a verla. - 

Subí las escaleras de dos en dos para llegar mas rápido, tan solo al abrir sin llamar, la encontré desnuda aplicando sus cremas. Se veía tan guapa, tan apetecible, que poco me podía contener de lanzarme sobre ella y hacerle el amor. 

      - Te dije que no vinieras - me gruño. Cerré la puerta y pase el pestillo. - Sal de mi cuarto 
      - Estas preciosa - le dije caminando hacía ella como si fuera a conseguir mi presa - Muy preciosa 
      - ¿Que quieres Benjamín? - 
      - Hacerte el amor todo mi vida - me acerque a ella y toque su barriga. - Esta cada día mas grande mi hijo. Ya quiero que nazca y poder disfrutar de su madre como se lo merece 
      - ¿Porque no te vas? - poniéndose la bata de ducha. - Quiero que salgas y terminar de arreglarme 
      - Bien. Ponte guapa. Hoy tenemos una cita - le guiñe un ojo. 
      - ¡¿Que?! ¡No! - 
      - Si. Ponte muy muy guapa. Iremos a cenar. - 
      - No quiero - se lanzo a la cama - Nada me queda bueno 
      - Veamos - 

Me metí a su armario u comencé a hurgar entre sus cosas, nada de vaqueros, nada de playeras, lo que quería era un vestido donde se viera completamente hermosa y apetecible, pero lo mas importante era que ella se sintiera de esa manera. Encontré el perfecto, lo saque del colgador y se lo dí. 

      - ¿Este? - me pregunto cuando se lo extendí. 
      - Te quedara perfecto. Lo juro. -  
      - Seré una bola blanca, no. Ni loca me pongo ese vestido. - 
      - Si amor. Vamos ponte guapísima para mi. Vayámonos de cena, disfrutemos de nuestro amor. -
      - Aún estoy molesta contigo por ocultarme cosas -
      - Lo se. Pero quiero compensarlo de alguna manera. Mi amor no peleemos mas. Volvamos a ser lo que fuimos. Te amo, me amabas. No dejemos que tus celos rompan esto, tus inseguridades.
      - ¿Aún que este gorda? -
      - Sabes que dentro de tres meses pasara. Volverás a tener tu cuerpo y ademas un niño precioso. - la bese en los labios. - Te dejo para que te arregles.

Salí de habitación y la espere por mas de una hora, busque mi mejor traje para esta noche, necesitaba que todo saliera bien. Ya había hablado con Gabriel para que nos tuviera todo listo en el local. El local para los dos solos. Una hermosa cena romántica. Todo tenia que resultar. Este día tenía que terminar con Renata en mis brazos desnuda y con su anillo en el dedo.

      - Estoy bien así? - me dijo cuando llego al último escalón. - ¿Me veo bien ?

Me quede anonadado con su forma de llevar ese vestido, se veía realmente hermosa.

      - ¿Por que no el blanco? - le pregunte
      - Tan mal me queda este - me pregunto volteando para volver a subir.
      - ¡Hey!. - la llame - Te queda espectacular. Te ves preciosa. Me acabo de enamorar aun mas de ti.
      - Pero si te ves preciosa hija - dijo mi madre saliendo de la cocina. - Ambos lo están
      - Gracias. Me siento muy cómoda con este vestido. - aclaro mi hermosa mujer
      - Me gusta ese escote - le declare estirando mi mano para que llegara mi lado. - Me encanta esa curva. Te hace ver tan sexy - le acaricie su barriga - Ya quiero desnudarte - le susurre al oído.
      - Bien. Quiero su mas hermosa sonrisa. - dijo mi madre sacando su móvil. - Se ven tan guapos. Hacen una hermosa pareja.




      - Ya lo creo. - le dijo Benja tomando mi mano. - Nos vamos.

Una par de besos y abrazos a mi madre, salimos juntos de la mano y mas enamorados que nunca.

      - ¿Que es esto? - me pregunto con las manos en su boca, una vez que ingresamos al local.
      - Una sorpresa - le guiñe un ojo. - No llores amor. - apenas vi asomarse una lagrima
      - Es precioso. Pero... -
      - Solo para nosotros. Tiempo de estar juntos solo los dos. - mira mi vientre. - Bueno los tres. Ya no quiero que nos estemos peleando. No quiero volver a escucharte decir que estas gorda, que estas fea. Mi amor tendrás un bebé. Un hermoso bebé. Siéntete a gusto que Dios te dio la bendición de ser madre.
      - Me siento como una idiota. - le confesé - Me he dedicado a reclamar a pelear contigo y tú lo único que haces es amarme.
      - Y lo hago desde hace mucho. Desde que te vi por primera vez. Desde que te vi en ese hotel. Desde que me besaste la primera vez. Cada cosa que hemos pasado a hecho que te ame aun mas. Renata. - se detuvo y se arrodillo - Mi vida sin ti no tiene sentido. Superemos tus miedos, superemos nuestras diferencias y comencemos desde cero. Bueno de dos en realidad por que tenemos las cosas un poco mas hechas. - Me beso el vientre - Quiero que nuestro hijo nazca dentro de una familia. Quiero que tú estés siempre bajo mi amparo y protección. ¿Quieres ser mi esposa? ¿Quieres volver aceptar casarte conmigo?

Mis ojos se abrieron como platos estaba nuevamente bajo la presión, bajo su atenta mirada, esta vez las circunstancias eran muy distintas, ya no era solo yo. Mi hijo estaba en medio de nuestro amor, y me quedo mirándolo por mucho tiempo pensando que es lo que debo responder, que es lo mejor que puedo hacer. Lo amo. Me ama. Tengo miedo y es atendible

Si o No. Solo dos posibles respuestas

lunes, 27 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap LI

      - Y bien? - le pregunte al ver su ceño fruncido mientras caminábamos a la entrada de la casa
      - ¿Bien que? - me respondió rápidamente
      - ¿Que te parece? -
      - Bien, es grande y es bonito el predio que hay - alzando los hombros
      - Espero que el dueño opine algo más que eso - le dije tomándole la mano.

Saque las llaves de mi bolso, le di el ingreso a él primero y nada mas al poner un pie todos gritaron al mismo tiempo.

                                                                    ¡Sorpresa!

Benja se giro de inmediato hacia mi y me abrazo, me levanto los pies del suelo y giro conmigo entre sus brazos. Mientras me decía una y mil veces gracias.
Luego de abrazar a los pocos invitados y tener en sus brazos todo el tiempo a Renata volvió a mi. Me abrazo por la cintura y me beso el pelo.
Cuando su madre alzo la copa para el brindis todos nos quedamos en silencio.

      - Felicidades hijo por tu nuevo año de vida. Este año es muy especial para todos los que te rodean y te aman tanto como yo. O mas. - dijo mirándome directo a hacia mi. - Mi tan ansiado nieto no tarda en llegar. Sera el niño mas feliz junto a sus padres que se aman con locura. - me guiño un ojo - Y espero que sean muy feliz en esta su casa. Felicidades hijo. Salud.

Todos gritaron al unisono Salud.

      - Mi casa? - me pregunto en silencio. Asentí - Me trajiste engañado? - volví a asentir
      - Tu turno - le dije tendiéndole mi copa de champan. Me miro con el ceño fruncido y le sonreí.
      - Gracias querida madre. Gracias a los presentes por estar en este día acá. Me entero que esta es mi casa. Gracias mi amor por el buen trabajo. - me beso la mano. - Gracias también por el bebé que pronto llegara a completar nuestras vidas y nuestro amor. - me sonrió - No tengo mas palabras mi felicidad no cabe dentro de la misma. Salud
      - Gracias - me dijo cuando los invitados se comenzaron a disipar.
      - No todo el merito es mío - le dije acurrucando mi cabeza en su hombro. - Victoria hizo mucho.
      - Pero gracias por estar acá. Gracias por hacer que este cumpleaños sea distinto a todos - me acaricio mi vientre. - Y gracias por darme el mejor regalo
      - Este regalo lo hiciste tú mismo - le sonreí. - Acompáñame a la terraza, tengo algo que decirte

Me miro sorprendido, pero aun así me acompaño fuera, abrí la enorme ventana que daba a la terraza con vista a la piscina. Me apoye en el barandal para admirar la vista.

      - Es hermoso - le dije. Captando su atención.
      - Contigo a mi lado todo es mucho mas hermoso de lo que antes fue - suspire - Y si, me puse como loco cuando supe de usted - toco mi vientre - Me volví loco. Pero cuando lo comprendí. Cuando entendí todo - suspiro - Soy el hombre mas feliz, mas completo
      - Benja yo -
      - Shhh... Déjame terminar - me tomo las manos - Te amo, te lo he dicho miles de veces. Te amare hasta el resto de mis días. Mi vida la dedicare a hacerlas feliz, a ti, a la niña. Y a todos los hijos que Dios nos envié. Porque son los mejor que me ha pasado. Viviría mil veces mi pasado para llegar a este futuro contigo. Para volverte a encontrar aquel día hace ya casi un año. Un año. Te volvería amar y volvería a embarazarte, volvería a pelear contigo para poder reconciliarnos. Para poder amarnos.
      - Yo... -
      - Aun no termino. Desde que volvimos he esperado escuchar de ti lo que yo te digo. Lo que tu cuerpo y tus ojos me gritan pero tu boca se niega. Renata sin ti mi vida no tiene sentido. Ya no se que hacer para que me perdones. Me gusta ser tu novio. Pero quiero ser mas. Quiero despertar a tu lado. Quiero abrir mis ojos contigo a mi lado, con tu barriga junto a mi. Quiero que por las noches cuando mi nuestra hija llore ser yo él que se levante a acunarla, ver cuando la alimentes. No me quiero perder segundo de eso. Quiero ser su padre, pero también quiero ser tu amante. Permite cumplir con eso. Déjame estar a tu lado mi amor. Comencemos de nuevo en esta casa los tres.
      - Me vas a dejar hablar? - le dije en un tono que parecía molesta.
      - Adelante - me dijo dándome un poco de espacio
      - La otra noche luego de que te fuiste - di un paso hacia él - Me quede en la cama pensando, se sentía tan vacía, tan sola sin ti. Nada de lo que paso se puede borrar - carraspeo - Pero ya no puedo luchar contra lo que siento. Y sabes por que? Por que te amo. Si mi amor también te amo. Quiero que juntos superemos el pasado y construyamos nuestro futuro, con nuestro hijo. Con los que Dios nos mande. Que este sea un nuevo comienzo para nosotros.
      - Me hiciste decir todo eso, para decirme que me amas. - me sonrió - Después de todo este tiempo. Ven acá y bésame. Te amo tanto.

Nos dejamos llevar por el amor y el momento, nos besamos con tanta intensidad que si no fuese por que Renata llego en ese momento a interrumpirnos nosotros hubiéramos comenzado a bautizar cada rincón de ese lugar.

Volvimos a la fiesta. Tomados de la mano y en medio la pequeña, la sonrisa de Victoria no cabía en su cara, todos estaban muy felices en especial nosotros. Muy en especial. El resto de la velada nos la pasamos juntos compartiendo con nuestros amigos.

      - ¿Renata puedes venir un momento? - me pregunto Gabo tomándome del brazo
      - Aja -

Nos apartamos un poco de los oídos indebidos.

      - ¿Como estas? - me pregunto de entrada
      - Feliz. - suspire - Volvimos con Benja. - le sonreí - Nos amamos y ya estoy lista para volver a intentarlo
      - Siempre lo haz estado cariño. - me abrazo - Me alegro por ustedes sabes que te quiero muchísimo y no me gusta verte triste. Cambiaste mucho desde tú viaje a Barcelona.
      - Muchas cosas pasaron. Cosas que no te he contado, pero lo importante es que Benja se arrepintió me pidió perdón y ya queda en el pasado.
      - Eso es bueno. Se aman y eso hará que sean una hermosa familia.
      - Gracias. Sabes que te quiero mucho también, eres un buen amigo. Y fue bueno volver a encontrarnos-
      - Lo fue. ¡Hey! - me llamo la atención - No llores ¿Vale? -
      - ¡Valeeeee! -
      - Necesito decirte algo - le alce una ceja
      - ¿Que pasa? No me asustes -
      - Estos días no he parado de pensar en Carol. Ya van casi seis meses de su partida y la extraño cada vez mas
      - Cariño - lo abrace.
      - Estos meses no me he dejado caer, cada día despierto por que tengo a mi hija al lado. Es mi vida completa. Pero siento que no puedo mas, necesito vivir ese duelo que he estado retrasando para poder volver a vivir mi vida. Ella siempre vivirá en mi corazón.
      - Pero... -
      - Solo quiero saber si te puedes quedar con mi hija durante una semana. - suspiro - Necesito desconectarme de todo y sacar el dolor. La amare el resto de mi vida, pero ella jamás volverá.
      - No necesitas decirme mas. Yo me quedo con gusto con la pequeña. Feliz de tenerla unos días.
      - Gracias. De verdad muchas gracias. -
      - Gabo. ¿Que ha pasado con los abuelos maternos de Renata? -
      - Otro día te diré en que va eso. - me dijo tomándome del brazo para llevarme de nuevo donde Benja.

Al terminar la celebración a eso de las tres de la madrugada, mi cuerpo estaba exhausto, nos montamos en el coche de Benja con Vicky al avanzar dos cuandras ya me había quedado dormida.


~~~


      - Mamá yo la cargo - le dije cuando aparcamos afuera de su casa. 
      - Bien iré a preparar la habitación -  

Se adentro en la casa, mientras yo sacaba a Renata en mis brazos, ella se acurruco en mis brazos y suspiro. La fiesta la tiene que haber dejado tan cansada que ni cuenta se dio cuando la recosté, le saque su ropa y la tape. Y ahora me veo en la disyuntiva si irme o quedarme. Nos amábamos ya nos lo habíamos confesado, se suponía que esta noche no terminaría así, nos falto hacernos el amor. Nos falto completar nuestra felicidad. 

      - ¿Te quedas hijo? - pregunto suavemente mi madre entrando en la habitación de Renata
      - No. Ella no me lo pidió prefiero irme a mi departamento - besando su cabeza me levante de la cama.
      - Ven te preparo otra habitación - me dijo tomando mi mano para sacarme de la ahí.
      - Mi amor - dijo Renata con voz soñolienta
      - Aquí estoy - le dije dulcemente volviendo a su lado. - Aquí estoy

Tomo mi mano y la beso, luego de eso siguió durmiendo. Mi madre me miro y alzo los hombros me lanzo un beso y salio nuevamente.


Aquella noche fue el principio de nuestra nueva relación, ya no necesitaba irme a dormir a mi departamento, ella me quería a su lado todo el tiempo. Estaba completo, estaba feliz de tenerla conmigo. Más cariñosa que nunca, mas receptiva que nunca. No había momento que no me besara y me dijera cuanto me amaba. Yo hacia lo mismo.

Además para completar nuestra dicha estaba la pequeña Renata, quien pasaría unos días en casa, cuando le pregunte a Renata el por que. Solo me dijo que luego, luego lo sabría. No me quedo otra, por las noches luego de cansarla jugando o viendo alguna pelicula de esas de dibujos animados, se quedaba dormida en el sofá. En mis brazos la llevaba hasta la habitación que esperaba la llegada de mi pequeña, y la recostaba hasta que Renata la cambiaba a la pijama. Eramos una gran dupla con ella. Pero la mejor parte era cuando ya estabamos solos en nuestra habitación y le hacia el amor. Su barriga creía cada día, estaba preciosa.

El día del sexto control tuvimos que llevar a Renata, parecíamos una verdadera familia los cuatro. Cuando la doctora nos vio entrar le pregunto a mi amor que de quien era. Ella le explico que solo la estábamos cuidando.

      - Bien pasemos a ver a vuestro bebé. Si tenemos suerte esta vez se dejara ver. -

La sala adjunto ya estaba preparada para nosotros, Renata se recostó en la camilla y la ayude a subir su blusa y bajar un poco la vaquero. Antes de que la doctora echara el gel bese la barriga y le dije

      - Vamos cariño. Muestra a mami que tengo razón y eres toda una princesa. - tome en mis brazos a la pequeña y me senté donde estaba el taburete preparado para mi.

      - Hoy vamos a revisa su tamaño, su peso, su corazón, además vamos a revisar tu azucar. - dijo comenzando a prender los aparatos. - Primero el bebé. -

Y echo el gel sobre su panza, ya de ese momento estaba nervioso. Me encantaba ver siempre a mi hija, era hermoso poder verla. La próxima si o si seria en 4D para verla mas claramente. 
En la pantalla apareció la imagen de mi hija, en ese momento me quede fijo en la pantalla, me perdí del mundo, del tiempo y de todo. Con Renata en mis brazos y mi amor en la camilla mirandome fijamente, esperando ver mi reacción. Le tome la mano y se la bese.
Luego de un rato que se me hizo eterno la doctora hablo.

      - Tamaño. - dijo capturando nuestra atención - 24 cm, y pesa 1.100 kilogramos. ¿Quieren saber el sexo?
      - ¿Se puede? - pregunte
      - Claro. ¿Lo quieren saber? -
      - ¿Que dices mi amor? - le pregunte, aun que yo muero por saber.
      - Si. Por favor - le dijo Renata
      - Bien. Miren la pantalla y den saluden a su niño. - dijo muy contenta la doctora
      - ¿Un niño? - pregunto Renata
      - Si. Y un muy grande y fuerte niño. -
      - Wooow. Me engañaste - le dije colocando un dedo sobre la barriga. - Tendremos varón
      - Renata todo esta muy bien con su niño. Es bastante grande para las 25 semanas. Ahora puedes ponerle música para estimularlo, hablarle y sus patadas serás mas perceptibles.
      - Hace unas noches sentía como que saltaba - le indico a la doctora
      - Hipo. - dijo muy calmada moviendo el aparato sobre el vientre. - Es común que ahora le de hipo. Déjame felicitarte también por que haz subido muy poco de peso, hasta el momento son 4 kilos en veinticinco semanas, eso te hará mas fácil la labor luego y tu hijo crece igualmente sano. A demás, papi. Dentro de poco podrás sentir tu también los movimientos de tu hijo.

Y así estuvimos casi una hora hablando de los nuevos cuidados, tanto para la hermosa mamá, como para nuestro futuro campeón. Nuestro niño. Un niño. Me hace igual la misma ilusión que una niña, mi preferencia fue una mujer por que quería una igual a Renata, pero lo que Dios nos mando es igual de hermoso. Es fruto de nuestro amor. Nuestro hermoso amor.

Tan solo al abrir la puerta de la casa de Renata llego mi madre corriendo como una loca.

      - ¿Como esta todo? - dijo desesperada
      - Felicidades abuela. - le dije abrazandola - Tienes un nieto muy fuerte y grande
      - ¿Nieto? - pregunto mirando a Renata - ¿Es un niño? - y ambos asentimos al mismo tiempo. - Que felicidad mas grande, un niño. Un varoncito con quien pelear por que juegue al balon dentro de la casa. Estoy muy contenta. Iré a llamar a mis amigas y a tu tía.
      - Sigo queriendo una niña - le susurro en el oído - Y la tendremos muy luego
      - ¡Stop! - me dijo poniendose de frente y colocando una mano en mi pecho - No seré una fabrica de bebes. Sólo tengo veinticinco años.
      - Eso lo veremos - le dije quitando su mano y tomandola por la cintura para atraerla hacia mi. - Pondré tantos hijos en ti que completaremos un equipo de fútbol propio. Lackington F.C. - me reí
      - Hablare de inmediato con mi doctora para ponerme un tratamiento de control de natalidad - dijo en modo de amenaza.
      - Eso esta por verse. Somos una pareja y esa es decisión de ambos -
      - ¡Ni una mierda! - me grito cabreada - No quiero parecer pelota todo el tiempo para que luego me dejes por otra. Ni lo sueñes.
      - Aprenderás a compartirme - le guiñe un ojo y eso solo la puso mas furiosa - Pero con nuestros hijos - le aclaré. - Ven vamos a besarnos
      - Pues que te bese otra - me dijo caminando hacia el salón. Pero se detuvo antes de cruzar el umbral - ¡Ni se te ocurra que te bese otra! - me grito.
      - Mi amor estas de patio - le dije muerto de la risa yendo hacia la cocina.


A los pocos días llego Gabriel por la casa de Renata, se veía distinto. Pero no entendía nada. Luego de agradecernos miles de veces por cuidar a la niña y entregarnos unos presentes para ambos. Le anunciamos que su ahijado Ya lo habiamos decidido con Renata sería un niño. Se puso tan feliz como nosotros.

      - Y ¿Piensan vivir aquí? - nos pregunto
      - Si - dijo rápidamente Renata
      - No - repuse yo - Tenemos nuestra casa, solo faltan los muebles. - le aclare
      - Tú casa - me dijo ella - Esta es mía
      - Esa también es tuya. Pero no nos iremos hasta que seamos marido y mujer - volví aclarar
      - ¿Se casan nuevamente? - pregunto Gabo
      - No - dijo esta vez Renata
      - Si - dije convincente - En cuanto nazca nuestro bebe
      - ¿Cuando pensabas preguntármelo? - dijo Renata enojada -¿ Acaso yo no debo dar el si? o tengo que ir solo a firmar
      - Faltan tres meses aun para que nazca el bebé. Luego tienes dos meses mas y nos casamos. Así que no hay prisa - me alce de hombros
      - No me quiero casar contigo. - me dijo ofuscada - Estamos bien así.
      - Yo no estoy bien - suspire - Pero bueno. Gabriel cuenta mas acerca de tu viaje.

Hice que se cambiara rápidamente el tema por que terminaríamos discutiendo, como casi es habitual. Se pararía llorando apresurada para encerrarse en la recamara y luego tendría que ir y pedir disculpas por algunos dichos, o simplemente abrazarla y dejarla.
Sus hormonas verdaderamente son un asco. Pero la amo de igual manera.

Los siguientes días fueron cargados, buscaba la manera de sacar el tema de la boda, pero como sabía que terminaríamos discutiendo la ignoraba o cambiaba de tema. Incluso llegue a llamar a la doctora para saber sobre sus rápidos cambios de humor, y ella me indico que todo tenia que ver que a medida que avanzaban los meses ella dormía cada vez menos y mal.
Para buscar una solución fui a comprar una silla, esa silla según lo que me dijo la señorita que atendía era bien cómoda para los últimos meses y ademas de útil para amamantar al bebé, y adicional me aconsejo por una especie de cojín en forma de U. Utilización no tengo la menor idea.
Cuando llegue con esas cosas ella fue la mas feliz, la silla la instalamos en nuestra habitación y cuando vio el cojín se me lanzo encima y me comenzó a besar. Me indico como era que le ayudaría y lograría descansar.

      - Mira pones esta parte entremedio de las piernas - me explico - Y aquí va apoyado tu hijo, y esta parte queda entre mis pechos. ¡Que comodidad! - me exclamo.
      - Que alegría saber que te gusto mi amor. Quiero que descanses el mayor tiempo posible, quiero que duermas muchas horas y no vallas mas a la oficina. -
      - Eso no lo puedo hacer aun - me dijo frunciendo el ceño - Puedo ir fácilmente un mes mas
      - Pero mi amor. Que mas da que te tomes unas vacaciones, podemos comenzar a comprar los muebles de nuestra casa, ir decorando y preparando todo. ¿Que te parece? -
      - Que no me voy a ir a vivir a esa casa. - ¡Mierda! Ya vamos otra vez -
      - Pero si ya lo hablamos, nos iremos. Pero cuando estemos casados. -
      - No me quiero casar Benja. Vivamos así mi amor. Que mas da. Seamos convivientes. - me propuso
      - ¿Porque? - le pregunte intrigado - ¿Por que ahora no quieres ser mi esposa?
      - Por que no quiero - y se puso a llorar.
      - Mi amor. No llores. Quiero que hables conmigo. No quiero hacerte llorar.

La tome aun en contra de su voluntad y la senté en mi regazo, mientras ella lloraba desconsoladamente yo le acariciaba la espalda y le decía que se calmara. Nada resultaba. Medía hora después sus sollozos se fueron calmando y la recosté a mi lado, entre caricias en el cabello ella se durmió. Me odie en ese momento, quería saber que era lo que estaba pasando.
Como instinto le acomode su nuevo cojín y la cubrí con la colcha de la cama.

      - Mamá. - le dije ingresando a su habitación. - No se que hacer con ella.
      - ¿Que paso ahora? - me dijo enojada
      - Estábamos hablando y le dije que dejara de trabajar, que se dedicara a decorar nuestra casa. Se puso a llorar hasta dormirse
      - No la hostigues con eso. Deja que siga trabajando hasta que salga con su pre-natal. No le digas nada de irse a la otra casa. Tiene miedo.
      - ¿Miedo de que? -
      - De que vuelva a pasar algo y se suspenda en matrimonio nuevamente -
      - Nada va a pasar mamá -
      - Yo lo se. Pero ella tiene miedo. Y la entiendo. Deja que nazca el niño. -
      - Mi sueño es que mi hijo nazca en una familia -
      - Son una familia hijo -
      - No ante Dios, y la ley -
      - Hijo -
      - Lo se. Que no la hostigue
      - Si. Deja que pase un poco mas de tiempo, vienen recién retomando su relación. Tardo meses en decirte que aun estaba enamorada de ti.-
      - Pero yo no la voy a volver a dejar -
      - Ya. Ten un poco de paciencia. Te ama. Pero... -
      - Voy a dormir en el cuarto del bebe -
      - ¿Por que? - me pregunto sorprendida
      - Quiero que descanse, y conmigo en la cama no lo hace. -
      - La pondrá furiosa -
      - Últimamente todo la pone furiosa - sonreí

Me fui al cuarto de nuestro hijo y tan solo con encender la luz, mi mundo se ilumino, todo era perfecto, todo estaba esperando que él. Que él llegara a la casa, tenemos tanto amor para darle.
Las palabras de mi madre me dieron vuelta en la cabeza y no podía dejar de pensar en los posibles miedos de Renata, miedo a que? Yo no la dejaría, no tengo motivos para dejarla. La amo. Amo a mi hijo. No tengo miedo de formar mi familia. No tengo miedo de estar con ella.
Me recosté sobre la cama y me quede mirando el techo. Hasta que me dormí.

~~~

Un hielo me hizo levantarme de la cama de un salto, encendí la mesa de noche y mire hacia Benja, pero él no estaba, su lado de la cama estaba helado y vacío. Podría asegurar que no había estado esta noche aquí. 
Me cale un suéter y salí en su búsqueda. Baje al primer piso y todo apagado, en los sofás no estaba, comencé a sentirme nerviosa. Volví al segundo piso y abrí suavemente la habitación de Victoria. Nada

      - ¿Donde estas Benja? - dije para mi misma. Y asi abrí las otras tres habitaciones obviando la del bebé. Al no encontrarlo en ninguna, me rendí. Volví a rumbo a mi habitación pero me detuve frente a la puerta y abrí. Al encender la luz, ahí estaba, dormido, parecía relajado. Cerré la puerta y suavemente camine hacía su lado. Al verlo tan relajado solo con unos boxer negros mi libido subió a mil porcientos. Estire mi mano hasta su abdomen y lo acaricie suavemente, no reaccionaba. 
Con solo dos dedos subía y bajaba por su abdomen hasta tu pene de norte a sur. La tercera vez el se removió en la cama. 
      - Shhh... - le dije. Esta vez fueron tres los dedos que acariciaban su pene. Era una mujer con una misión  

jueves, 23 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap L

Era maravilloso lo que él hacia por esos niños, era maravilloso como había dado un vuelco a su vida. Si esta claro que quede sorprendida de como lo encontraron. Pero agradecida de lo que generaron en el. 
Cuando nos quedamos a solas con la Hermana Maggy ella me contó como lo encontró, y como lo ayudo tanto antes como ahora. Ahora. Si ella había ayudado a que se diera cuenta de su gran error.
Me pidió que si nuestro amor era mas fuerte lo perdonara, pero que no dejara pasar mas tiempo, el ya se había dado cuenta de todo y ahora era yo quien tenia que dar el brazo a torcer. Era yo la de la ultima palabra.

      - ¿Comida Italiana? - le pregunte cuando el taxista nos dejo fuera del local.
      - Me apetecen unas pastas - me sonrió. - ¿Que opina mi bebé? - le pregunto a mi vientre.

Mi hija (como él le decía) estaba al tanto de nuestra conversación y quiso opinar, de la mejor manera que ella sabe. Se movió. Le tome rápido la mano a Benja y este sonrió. Se la puse sobre el vientre y me miro extrañado.

      - Nada. Mi amor. Aún no puedo sentir sus pataditas de bailarina. - me dijo besando mis labios
      - ¿Que va a pasar si es niño? - le pregunte mientras nos dirigirnos a nuestra mesa
      - Tendré alguien con quien ver el fut. Y jugar a los coches - me guiño un ojo. - Pero es una niña
      - 50 y 50 de posibilidades - tome mi lugar - ¿Y como estas tan seguro que es niña?
      - Perdiste la cintura - se encogió de hombros
      - ¡¿Queeeeeeeeeeeee?! - le pregunte tratando de parecer molesta - ¿Me estas llamando gorda?
      - Bueno. - me sonrió - Lo estas amor. Pero estas embarazada
      - Tengo casi cinco meses y estoy redonda - le dije bebiendo un poco de agua - A los ocho rodare
      - No importa mi amor. Te amare de todas formas. - me tomo los nudillos y me los beso - Te ves preciosa embarazada. No veo la hora de que vuelvas a estar en ese estado nuevamente
      - jajajajajajaja - me reí - Las guaguitas no se hacen con besitos - le guiñe un ojo. - Quiero comer una pastas con salsa boloñeza con camarones - dije para cambiar el tema en cuestión. - Y un jugo de Manzana.
      - Renata - me corto - Todos sabemos que los bebes no se hacen con besos. Pero no te voy a tocar hasta que este perdonado. Hasta que me digas que retomaremos nuestra relación. Hasta que escuche esas dos hermosas palabras que necesito oír.
      - Por favor Benja. - Le corte yo esta vez - Hoy conocí otra faceta de ti. Conocí algo hermoso que haces, si lo que quieres escuchar es si te amo. - alzo la mano - Si. Lo hago. Estos días me he dado cuenta de que no puedo vivir sin ti. Pero quiero que ahora hagamos las cosas bien. Vamos lento. Conozca monos primero. Después nos hacemos novio.
      - ¿Quieres que seamos amigos? - me pregunto asombrado.
      - Tal vez - comencé a comer mi comida. - La primera vez que comenzamos fue todo muy rápido ahora no somos solo nosotros. -
      - Bien - me dijo resignado - Tú quieres que seamos amigos. Lo seremos.


Dejamos hay esa conversación, nos pusimos a hablar del bebé, a ver que cosas nos llevaríamos desde acá. Benjamín quería comprar todo acá y arrendar un avión para no tener problemas. Me negué. Yo quería ir comprando poco a poco. No quería preparar la habitación del bebé hasta saber el sexo, para elegir los tonos apropiados. Al final termine ganando en todo. Pero tal como su madre no estaba de acuerdo en dormir con mi bebé. Ya le había dicho a Vicky que de esa forma lo haría y a Benja se lo deje bien claro.

Salimos del restaurant y aun era temprano, el clima esta agradable dentro del frío para salir a dar un pequeño paseo. Cuando Benja busco mi mano, desvié la atención me arregle el pelo o simplemente le apuntaba algún lugar. Al cabo de un rato desistió y no lo hizo mas. Vamos que somos amigos.
Nos paramos a mirar en algunas vitrinas, cuando vimos la tienda de bebes no nos pudimos resistir e ingresamos con una enorme sonrisa.
Se fue directo a la sección rosa. Todo le gustaba, pero no era para menos a mi igual. Debo reconocerlo.





      - Mira que hermoso esto - dijo Benja levantando el traje completo en forma de osito - Creo que con este no tendrá frío. - me guiño un ojo
      - Este traje puede ser utilizado de pijama, o de sobre ropa si sale al exterior. - ambos nos volteamos a mirar a la chica que nos dijo esas palabras - ¿Benjamín Lackington? - le pregunto alzando una ceja.
      - ¿Si? - le pregunto intrigado
      - ¡Holaaaaaa! Tantos años que no te veía - le dijo tocándole el hombro. Al ver la cara de Benja se dío cuenta que él no la había reconocido - Soy Antonia. Antonia Goméz. - le alzo una ceja. - La amiga de Leonor. ¡Dios! como no me vas a recordar
      - Antonia - le dijo tendiéndole la mano - ¿Como estas?
      - Tan formal como te recuerdo - le dijo abrazándolo. Benja rió y le devolvió el abrazo.

Si la chica era guapa, muy guapa para mi gusto. Alta, con el pelo dorado, unos hermosos ojos verdes. A demás de que andaba con un vestido rojo pegado al cuerpo. Maldita.

      - Benja ya estoy cansada - le dije para llamar su atención.
      - Si. Ya nos vamos - me dijo ignorándome por completo - ¿Trabajas aquí? - le pregunto nuevamente a esa chica
      - Es mía. - le dijo alzando los brazos en señal de mostrar todo. - La tengo hace un par de años y vaya que es buen negocio ¿Y tú? Que haces en una tienda de bebes - dijo por fin dirigiendo su mirada hacia mi. Me miro de los pies a la cabeza con una ceja alzada. Volviendo la mirada coquetamente a mi Benja. Hizo que mi sangre hirviera.
      - Comprando cositas para mi hija - le dijo tocando mi barriga. - Te presento a Renata, ella es la madre de mi hija y mi... -
      - Novia. - le corte y le estire la mano. - Hola - la salude en seco, tomando mi posición al lado de Benja tomandolo por el brazo.
      - Mucho gusto Renata - me dijo estirandome la mano, ahora fui yo quien la ignoro y me pare delante de Benja, parandome de puntitas para besarle en los labios.
      - Vamos mi amor. Estoy agotada y no me ha gustado nada. - le dije haciendo pucheros.

Sus ojos se iluminaron y me tomaron por donde antes estaba mi cintura, me abrazo y beso mi cabello.

      - Fue un gusto haberte visto. Mi chica esta cansada - me guiño un ojo.
      - Llámame y nos tomamos un café uno de estos días. Hay tanto en que ponernos de al día. - le guiño un ojo. - Buena suerte Renata
      - Adiós - me limite a decir. Tome la mano de Benja y lo arrastre fuera de la tienda.

Durante el recorrido del taxi ninguno de los dos dijo nada, cada uno iba sumido en sus pensamientos. A ratos lo miraba de re ojos e iba con la vista pegada a mi. Seguro estaba tratando de deducir mi comportamiento, y el por que le había dicho que eramos novios. Estoy segura que no se dio cuenta o se hizo el tonto.


      - Me voy al cuarto - dije apenas ingresamos al apartamento.
      - ¿Que fue eso de que eres mi novia? - me pregunto siguiendo mis pasos
      - Un impulso - le dije sacando mi abrigo. - Disculpa
      - ¿Porque? - me pregunto ayudándome a sacarme las botas.
      - Por decir eso. No lo pensé -
      - No me molesta mi amor. De hecho me sorprendió -
      - No se volverá a repetir - me encerré en el baño.
      - ¿Esos fueron celos? - me pregunto abriendo la puerta del baño. - Por que si fue así, estoy muy contento
      - Te he dicho que no soy celosa. - le dije abriendo la ducha - Acaso no viste como te estaba coqueteando, ¡Dios!. No la quiero volver a ver jamás en mi vida.
      - Solo tú. - me dijo tomando mis manos. - ¿Lo recuerdas?
      - Aja. -
      - ¿Ese beso también fue por los celos? - pregunto rozando mis labios
      - No. - le di un beso casto - Me apetecía
      - ¿Te apetecía? -
      - Si y cada vez que lo haga lo haré. Acostúmbrate
      - Me dijiste que solo somos amigos. -
      - Mentí -
      - ¿Mentiste? Renata a que juegas -
      - ¡No quiero que otra mujer te invite a salir! No quiero que estés cerca de otras mujeres. -
      - Entonces déjame estar a tú lado -
      - Bésame por favor -
      - Con gusto -

Como si nos estuvieran por atrapar nuestros padres, nos besamos con tanta pasión, con tanta prisa. Benja reacciono rápido y cerró el grifo de agua. Me llevo abrazada sin soltar mis labios hasta la cama. Me recostó suavemente y el se posiciono sobre mi. No había necesidad de palabras, solo nuestros cuerpos y ojos se decían cuan se necesitaban.
Sus manos acariciaban con autentica devoción mi cuerpo. Y no pudimos contenernos mas. Me hizo el amor con total cuidado, con cariño, con amor. Antes de alcanzar su orgasmo me susurro una y otra vez cuanto me amaba. Tentada en decirle que yo también lo hacia, me contuve mordiendo su hombro.


Rato después con nuestros cuerpos y nuestras almas saciadas por el amor que nos profesábamos, ninguno hablaba. Benja me acariciaba con sus dedos la barriga de norte a sur, de este a oeste. Mi cabeza apoyada en su pecho. Era como estar soñando, era como si nada hubiera pasado.

      - No debimos dejarnos llevar - dije al cabo de unos minutos - La doctora había dicho sin sexo
      - ¿Tan mal estuvo? - dijo picaramente - Tú cuerpo esta muy receptivo
      - Desde hace tiempo. - le dije levantando la mirada - Creo que son las hormonas, o lloro o quiero sexo
      - ¿Y te haz contenido todo este tiempo? - me pregunto incrédulo - Cuatro meses. Mi amor llevas casi cuatro meses aguantando tus ganas de sexo
      - Si. - me senté en la cama - Estaba tan enojada. Que ganaron las hormonas del llanto
      - ¿Ya no me odias? - me abrazo por la espalda - Dime cuanto me amas por favor, necesito escucharlo
      - No te odio, jamás te odie. - le bese los labios - Quiero dormir.
      - Ahora me voy - dijo saliendo de la cama. Se calzo un par de boxer y una camiseta y cuando estaba a punto de abrir la puerta el llame.
      - Quédate esta noche - le pedí - Duerme junto a mi
      - Toda mi vida -

Se saco la camiseta y se metió casi corriendo a la cama, me atrajo a sus brazos y me presiono contra él. Entre caricias y palabras de amor me quede dormida, fue la mejor noche de mi vida.

~~~

No somos novios, no somos amigos. Pero nos amamos profundamente, no quiero apresurar la relación que estoy llevando con Renata, anoche me había dejado hacerle el amor, nuestras almas volvieron a ser solo una. Estaba feliz por eso. Me invito a dormir a su lado. Y creo que mi pecho no cabía en su lugar de tanta felicidad. Aun no me decía aquellas palabras, pero sus ojos, sus besos y sus caricias me lo demostraban. 

Desperté como de costumbre antes que ella, me quede mirando aquella imagen tan hermosa. Simplemente tenia que agradecer cada día el milagro que Dios me había mandado, mi hija crecía perfecta en el vientre de su madre. Y su madre no se cerraba a la posibilidad de volver a estar a mi lado. Encontrarnos ayer con Antonia si que me había ayudado. Sus celos, sus celos la hicieron besarme, sus celos nos llevaron hasta estar nuevamente así. 
Sin querer despertarla me moví suavemente, pero me tenia bien firme a ella. Su cabeza apoyada en mi brazo, sus brazos alrededor de mi cintura y su pierna derecha entrelazada con la mía. Estaba claro que no quería separarse de mi. 

      - Mi amor - le dije suavemente, acariciando su cabello - Mi amor. 

Suavemente entre abrió sus hermosos ojos, y me sonrió dulcemente. Le di un casto beso y la acurruque aun mas en mi.

      - ¿Que hora es? - me pregunto
      - Temprano -
      - Sabes que hoy cumplo 17 semanas -
      - Mañana tenemos que volver - le indique un poco triste
      - Quedémonos unos días mas - me dijo picarona. - Todo esta bien en Chile no ahí necesidad de irnos
      - ¿Y ahora a que se debe eso? -
      - No lo se. No conozco la ciudad. Llevo varios días y aun no la conozco 



Nos quedamos un total de 15 días en Barcelona, recorriendo algunos lugares, por fin parecíamos una pareja normal, ella accedía a caminar conmigo de la mano y por las noches dormíamos juntos, no habíamos vuelto a hacer el amor. Pero no por que nos faltaran ganas, si no que fue por cuidar la integridad de nuestra hija.

Mañana teníamos visita medica con Chris. Renata ya estaba entrando al quinto mes de embarazo y necesitabamos volver a Chile, ella se negaba a tener el parto aquí. Quería que fuera de la misma Nacionalidad de ella. A mi me daba igual. Yo no era español.

~~~

La vuelta a Chile estuvo llena de complicaciones, Chris a regaña dientes me autorizo a volver a mi hogar. Benjamín ya no estaba contento de volver cuando le comente que no me iría a vivir con él y a su vez yo no lo quería todo el día dentro de mi casa. 
Llegamos a un consenso que seríamos novios, con lo que eso implicaba. Cama separadas, Casas separadas
A pesar de todo eso y de saberme en las noches sola estaba feliz de estar en mi casa, el control del quinto mes de embarazo estuvo cargado de emociones, Benjamín me acompaño. Fue emocionante ver nuevamente a nuestro hijo. Por mas que tratamos de saber que sexo tenía él o ella no se dejo ver. 
Me reí, llore y me enamore nuevamente. Mi hijo sin duda era lo mejor que me podía pasar a mis cortos veinticinco años. 

Para el mes de septiembre mi barrigota ya era mas que visible, en la oficina todo el mundo me trataba con cuidado y cariño, me sentía muy mimada. Roxi estaba a cargo de todos los proyectos, y eso hacia mi trabajo cada vez mas fácil. 

Con Victoria estábamos preparando el cumpleaños de Benjamín en completo hermetismo y silencio. Ese día era especial para ambos. Tanto él quien cumplía sus treinta y para mi que por fin le diría las palabras que llevaba meses queriendo escuchar. Y ademas le daría la sorpresa que su casa ya estaba en su totalidad y lista para ser habitada. Desde que llegamos de Barcelona me propuse ver esto listo.

Nuestra vida sexual seguía como de novios, luego de hacer el amor, el tomaba rumbo a su departamento y yo a mi casa. Muchas veces las ganas sobre todo a mi me pillaban en medio de algún paseo o salida a caminar o simplemente en donde estuviera cerca de él. Para ese entonces Benja se había propuesto no negarme absolutamente nada y nos saciábamos donde fuera.

Mi bebé tenia todo lo necesario e incluso mucho mas. Vicky le había preparado una habitación en la casa, bajo la supervisión de su padre. Las paredes de colores pasteles y todo en tonalidades neutras. Con una hermosa cuna blanca en medio.
Para los días de celebración de fiestas patrias, me lleve a Benja junto con Gabo y la niña a pasar esos días en la hacienda. Nos entretuvimos yendo al rodeo o simplemente paseando a caballo. Gabo tuvo su mirada de tristeza en todo momento. Estaba claro que aun sentía latente la muerte de Carol. Ya había contratado a una estudiante para que se hiciera cargo de la pequeña Renata. Magdalena. Que chica mas dulce y simpática, con sus apenas 22 años era muy preocupada de que a la pequeña no le fuese a faltar nada e incluso la consentía muchísimo. Aun que mas allá de eso me pude dar cuenta en esos días que al que verdaderamente quería consentir era a su padre. Cuando le hice el comentario a Gabo el me dijo que simplemente me había pegado fuerte en la cabeza


~~~


29 de septiembre. Tres de la tarde y ni mi madre ni Renata me había llamado para felicitarme por mi nuevo año de vida. Como era posible que a las dos mujeres que mas se suponen que me aman se les olvidara este día. 
Y aquí estoy bajando por el departamento como un león dentro de una jaula, la noche anterior prácticamente le había rogado a Renata que me dejara quedarme esa noche con ella y no se negó, se negó tantas veces que salí hecho una furia y muy enojado con ella, era la primera vez desde que volvimos de Barcelona que nos enojabamos pero claro como buen amante le envie un mensaje disculpandome y diciendole cuanto la amaba y ella solo me respondio con un OK. 
Ya no se que hacer con ella, la amo. Pero su falta de amor hacia mi o la falta de oír aquellas palabras me tenian un poco molesto. Su cuerpo y sus ojos me lo decian pero su boca aun no. No estoy seguro cuanto mas podre soportarlo.

Mi reloj marcaba las cinco de la tarde y mi móvil pito con un mensaje. 

"Hola, puedes venir por mi. R"

"Claro. Salgo para allá"

"Vale. Te espero."

Últimamente era su claro chofer, pero yo con el fin de estar a su lado lo hacia. 

Una hora mas tarde aparcaba mi coche a la entrada del edificio de la constructora, ella con una enorme sonrisa se subió al coche y me beso en los labios castamente me indico la dirección donde debiamos ir para hacer un tramite y luego podríamos ir a cenar. 
Me cabreo que ni siquiera se acordara de saludarme. En el trayecto no paro de hablar de los nuevos proyectos y hacerme miles de preguntas con él nuevo socio. Ella sabía que era una persona hasta el momento anonima que aprobaba todo sin cuestionar y sin hacerce ver, e incluso ella trato de localizar su numero de telefono pero nada. Eso me hacia reír y a ella la cabreaba. Estamos a par

Entramos por un enorme prado, el sendero de ingreso era repleto de arboles, al fondo se podía apreciar la casa. Una vez que aparque el coche fui de inmediato a ayudarla a salir, con su barriga todo se le hacia mas imposible pero ella estaba bellisima embarazada de siete mes y dos semanas. Saber que cada vez quedaba menos para que mi hija llegara a este mundo me ponia muy feliz. Para la fecha que nos habían dado como posible parto yo tenia todo listo para que viajara desde Barcelona Thomas con la hermana Maggy, e incluso contaba con que la casa que había mandado a construir hace ya mas de ocho meses estuviera por fin terminada para alojarlos a todos ahí. Para esa fecha también quería a Renata si no era posible como mi esposa la quería como mi prometida. Pero la quería durmiendo desde el minuto uno conmigo. Muchas veces los hombres tenemos permitido soñar.

miércoles, 22 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLIX

      - Aléjate – le pedí. – Vete a tu sofá.
      - Hace menos de cinco minutos no querías eso – susurro besando mi oreja. – Te deseo tanto o más que tú. Pero quiero hacer las cosas bien. Cuando me hayas perdonado. Cuando nuestra bebé este bien… - se callo
      - Yo te perdone. Te dejare ser parte de su vida. – dije aguantando un sollozo.
      - ¿Estás hablando en serio? – me dijo volteándome para poder mirarme.
      - Sí. – Le aclare – Te lo dije. Podrás ser padre. –
      - Te prometo mi amor que seré el mejor padre. Él mejor marido. Él mejor amante… - le puse un dedo sobre sus labios cuando intentó besarme nuevamente
      - Espero que seas el mejor padre. – Le sonreí – Pero marido, amante o lo que sea. Eso no. – frunció el ceño
      - Quiero que lleves el anillo nuevamente – me susurro
      - ¿Te he dicho que quiero volver contigo? – Negó con la cabeza - ¿Y sabes porque? 
      - No. No lo digas. – acaricio mi cabello. – Quieres echarme de la cama y me dices cosas que me cabreen – me guiño un ojo – Pero en el fondo mi modo de conquistarte está resultando. – Me beso la mejilla – Te amo tanto o más que tú a mí.
      - Tengo hambre – dije para evitar declararle mis sentimientos. – Te corres para ir a comer
      - No. Yo voy. Comeré con ustedes. Tenemos que hablar muchas cosas –

Se fue a la cocina y en menos de lo que yo pensé estaba de vuelta con una bandeja. El menú era ensalada cesar. Genial.
Comimos viendo una película en la televisión, a ratos lo miraba de reojo. Y observaba que él también me miraba.
Me quito el mando y cambio de canal a pesar que le reclame, simplemente me ignoro.
Dejo en el canal de la música, después de dos baladas que no conocía, sonó Chayanne. Me miro y me guiño un ojo.

Alzo el volumen de la televisión y dejo de comer para tomar mi mano.

"Hoy estoy pensando en todo aquello que perdí, bajan lagrimas del cielo porque no estas cerca."

Ya solo con eso mis ojos picaron, esta canción la conocía a la perfección

Se que ya no te merezco, se que te perdí, se que tú confianza no confía en mi. Perdóname.
Hoy me ahogo en las promesas que nunca cumplí, y a la compasión le pido que me compadezca. Si nací para quererte como puede ser que sin tu mirada ya no puedo ver. 

      - Te amo. Y esta canción dice todo lo que tienes que saber - Me beso en la mejilla y susurro mirando mis ojos. - Te echo de menos. Tanto que cada momento que no estas conmigo es un desafió. Vuelve conmigo. Vuelve que no hay otro abrazo que me desahogue, que me quite el frío. Te echo de menos. Tanto es el dolor que siento y siento que reviento, el cielo es mi testigo. Lo pido a gritos. Y por este amor te pido otra oportunidad. 

Me lleve mis manos a la boca, y las lagrimas afloraron sin mayor problema. La música seguía sonando y Benja no apartaba los ojos de mi. No podía articular palabra.

Hoy estoy perdiendo todo por lo que viví, conversando con la pena y su amiga tristeza.
Que el camino de esta historia no termine así dale moraleja y un final feliz.


      - Mi amor. Dame mi final feliz. Danos el final feliz a mi y a mi pequeña - toco mi vientre.

No pude contener mis impulsos y sin importarme nada mas me lance a sus brazos, sus ojos llenos de felicidad y a su vez incertidumbre. Acerque mi boca a su boca. Y lo bese. Mi estomago nos separaba, pero eso no me importaba. Estuvimos en silencio besándonos por un momento hasta que mi bebé se manifestó. Separe mi boca de Benja.

      - Benja... - le dije y el capturo mis labios nuevamente.
      - Shhh... - me beso - Vamos a meternos en la cama y besarnos toda la noche

Su propuesta me hizo reír. Rodeé para quedar de espalda a la cama.

      - Mañana quiero que nos saltemos la orden medica y saldremos un momento ¿Vale? - me dijo muy dulcemente.
      - Vale. - le conteste seca.
      - ¿Que paso mi amor.? - me pregunto acunando mi cara entre sus manos.
      - Nada. -
      - Mi amor. Voy a llevarme esto para la cocina - me beso castamente en los labios. Y tomo todo lo que había sobre la cama y desapareció



El día cinco, después de estar media mañana tirados en la cama besándonos y haciéndonos mimos. Le dije que iba a ordenar mi maleta. Se opuso, se opuso. Dijo que nos quedariamos un par de días mas para no correr riesgos. Yo me habia vuelto a comunicar a la empresa y al estar todo bien acepte.
Dicen que las segundas oportunidades nunca son buenas, pero claro el aun no sabia que estaba perdonado. Me divertía haciéndolo enojar o tratando de apartarlo de mi, pero siempre terminaba perdiendo.

Y así fueron pasando los días, cada día me sorprendía con algo distinto. Rosas, chocolates, peluches. Los días que mas me sorprendió fue cuando llego con un conjunto para recién nacido de color rosado.
Era precioso. Lo primero que recibía mi bebé y era de parte de su padre. Ese regalo. Ese lindo regalo, me tuvo llorando como medía hora en los brazos de Benjamín.
Por las noches el optaba por seguir durmiendo en el sofá, claro estaba que no sabía con que finalidad lo hacia si en la mañana despertaba con el muy amarrado a mi.
Estábamos volviendo a ser pareja. Lo estaba dejando entrar nuevamente en mi vida. Y esperaba por todos los medios no salir adolorida nuevamente, no por mi. No por él. Pero si por mi hijo.
Victoria era la mas feliz de todas, al vernos mas unidos. Al dejarme querer por él. Eso la llenaba de felicidad. El día que nos descubrió besándonos en el sofá, con sus manos sobre mis pechos, me sentí como una adolescente pillada por sus padres.
A Benja eso le produjo mucha gracia, aprovecho esa pillada para decirme que nunca antes le habia sucedido algo así. Que conmigo era la primera pareja que en la actualidad pasaba tanto tiempo solo besándose.
Yo ya no quería solo besos, pero no se podía y Benja cada vez que trataba de insinuar algo mas, se paraba y me dejaba sola. Por lo mismo su actitud de quedarse fuera de la habitación hasta que me durmiera

Una tarde estaba con un humor de los mil demonios, el estar tanto encerrada ya me tenía enferma. Y me sentía bien.

      - Vamos Benja, sácame a dar una vuelta - le dije llegando a él - Por fiiiiis
      - No. En dos días vamos al control y si todo esta bien. Nos iremos de vuelta a Chile - le hice pucheros, ya no sabía si quería volver. Eso significaba ir cada uno por su lado. Me había acostumbrado a tenerlo 24/7 conmigo.
      - ¡Quiero saliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir! - le exclame
      - Ve a la terraza - me indico con la mano
      - Mira quien esta gracioso - le dije poniéndome de pie - ¿Vas conmigo o voy sola?
      - ¿Así? - me alzo una ceja
      - Si. Te lo pedí y me ignoraste - le reclame
      - Te mimo todo el día. Estoy pendiente de ti y dices que te ignoro - se burlo - Ven pesadilla y te hago un masaje
      - ¡No quiero masajes! - dije alto y claro - ¡Voy a salir!
      - Recuerda la ultima vez - dijo llegando a mi lado. Mi cara se contrajo y me aleje de él. - ¿Aún quieres salir? - me miro sonriente
      - ¡Que si! - camine por el pasillo hasta la habitación de Vicky. Si él no quería ir conmigo tal vez ella si. Golpee dos veces pero no abrió nadie.

Desde el pasillo Benjamín me miraba con cara divertido. Llego hasta mi, puso sus manos por mi espalda sobre mi vientre y su cabeza sobre mi hombro .

      - Mi mamá no esta - me indico estirando sus largos dedos sobre estomago. - Vamos te llevare a dar un paseo.


Al salir del edificio mi querido Benjamín, no intento tomarme de la mano, por mas que rozaba contra él. Lo intente tantas veces que termine resignada. Caminamos unas cuantas avenidas e hizo parar un taxi. Luego darle las indicaciones lo mire, esperando que me dijera donde ir.

      - ¿Donde vamos? - le pregunte recostando mi cabeza en su hombro.
      - Ya lo veras. He querido traerte hace varios días. - me beso el cabello - Hoy por fin se me hizo.
      - ¿Y no me dirás? - le pregunte buscando su cuello, para poder besarle
      - No. - acuno mi cabeza entre sus manos y me dio un beso. Juntamos solo nuestros labios. Cuando abrí mi boca para jugar con su lengua. ¡Pam! Se separo.

Nos quedamos en silencio. Los cuarenta minutos después. Cuando el taxi paro fuera de una vieja casona, me ayudo a salir del coche y toco el timbre.

      - Preparada - me dijo tomando mi mano entre la suya.

Nos abrió la puerta una mujer mayor quien saludo muy formal a Benjamín. Luego me dedico una sonrisa dulce y nos hizo seguirla.
Cruzamos un amplio patio de pasto, donde varios niños jugaban. Nos quedaron mirando mientras nosotros seguimos nuestro camino.

      - ¡Tío! - grito un niño de aproximadamente diez años que corrió hacia nosotros. Benjamín me miro y sonrió. Soltó mi mano y se puso a la altura donde le estiro los brazos a ese pequeño.
      - ¡Thomas! - lo regaño una mujer que salia de la puerta doble.
      - Perdón - dijo el niño al tiempo que Benja lo dejaba en el suelo. - Señora. - me dijo asintiendo con la cabeza
      - Hola Thomas - le dije poniendome a su altura y besando su cabeza
      - Ella es Renata. - le aclaro Benja.
      - ¡Woow! - dijo poniendo la mano sobre mi vientre. - Y aquí esta tú hijo - le dijo Thomas
      - Si. - le revolvió el cabello - Ahí esta mi hija.
      - ¿Es una niña? - pregunto. Benja asintió. Tenía una obsesión por decirle a todo el mundo que era una niña. Y aun faltaban dos semanas para que el medico nos confirmara el sexo, si es que se dejaba ver. - Seguro va a ser muy hermosa como su mamá

Me sonrieron los tres.

      - Pequeño bribón ¿Estas tratando de ligar con mi...? - y se quedo en silencio.
      - Benjamín. La hermana te esta esperando. -
      - Vamos - me cogió de la mano, pero yo lo frene.
      - Espera - le dije ante la cara de asombro. Camine de vuelta al lado de Thomas y una vez que estuve a su altura - Que sepas que tú estas muy guapo. Y si tuvieras unos años mas ligaría contigo también. - le bese la mejilla y me puse de pie, ayudada de la mano de Benjamín.
      - Tan feo soy que quieres ligar con Thomas - me dijo besando mi cabeza. - Me preocupare de mantenerlo lejos - dijo entre risas
      - Ridículo - dije soltando su mano y cruzando mi brazo por su cintura - ¿Que hacemos acá? - le pregunte. - ¿Esto es un orfanato? -
      - Casa de acogida - me aclaro. - Estamos de visita
      - ¿Y porque? - le pregunte deteniéndolo por obligación.
      - Cotilla. Mi amor eres una cotilla. Apadrino este lugar. - me dijo acunando mi cabeza en sus manos. - Quiero mostrarte todo de mi. - me beso casta mente - Y esto es parte de mi. Conozco a Thomas desde los cinco años. Además es mi ahijado. -

Su cara de diversión al mirarme a mi era ideduccible. Que mas tenia que saber de este hombre.

      - Ven ya lo veras y sabrás todo. - Depositando un nuevo beso seguimos nuestro camino.

~~~

No era la reacción que quería causar en ella al momento de traerla a este lugar, luego de hablar con la Hermana Maggy y que le contara el como me había encontrado y todo lo que habían hecho por mi. Ella lloro, lloro no de emoción al saber la buena labor que hacia, si no lo hizo de pena. De pena de ver el hombre que en algún momento fui. 
Cuando se lleno de información, se puso de pie y me abrazo como nunca antes lo había hecho. Me beso lentamente hasta que se dio cuenta que no estábamos solos. 

Volvimos al patio para que Renata se impregnara de la labor que ahí se hacía. Le di su espacio, la deje que recorriera sola con la Hermana, tal vez eso la ayudaría. 
Me tenia en vuelto en un lió en mi cabeza. Me senté a mirarla y mientras lo hacia no paraba de pensar que estaba en la decisión correcta. Que aquella mujer que caminaba junto a los niños, cargando el mio en su vientre era la mujer de mi vida. 

      - Es muy linda tú novia. Padrino. - me dijo una pequeña vocesita a mi lado. 
      - Si que lo es. - le aclare revolviendo su cabello - Y no me la intentes quitar - bromé 
      - ¡Noooo! - me dijo frunciendo el ceño - Es un poco mayor para mi 
      - Es hermosa - le dije cuando la vi que tomaba a uno los bebes en sus brazos. Realmente era hermosa. 
      - Y es muy buena - 
      - ¿Como lo sabes? - le pregunte intrigado por su dicho 
      - A jugado con todos. Y te mira como si te quisiera mucho - me dijo el bribón 
      - ¿Tú crees? - 
      - Si. Seguro vuestra hija sera igualita a su mamá - 
      - Eso espero - 
      - Padrino. Te puedo hacer una pregunta - lo mire y asentí - ¿Ahora que tendrás tus propios hijos dejaras de venir? 
      - ¡No! - me pare del asiento. Y me agache a su altura - No dejare de venir. - le aclare - Solo que sera menos seguido. - Asintió - Renata vive en otro país y yo tengo que estar con ella y mi hija 
      - Ya veo - me dijo con sus ojitos tristes 
      - Jovencito - le dije para que me volviera a mirar - Prometo que traeré a Renata y la bebé todas las veces que se pueda. Pero hasta que ella nazca no podremos venir. Renata se debe cuidar. 
      - Y tu tienes que cuidarlas mucho. - me dijo abrazándome - No las puedes abandonar como lo hicieron conmigo 

Sus palabras me llegaron al corazón tuve que abrazarle mas fuerte para que no viera las lagrimas que se me escaparon. Estuve a punto de hacerle lo mismo que le hicieron sus padres a él. Estuve a punto de perder lo mas maravilloso que la vida me podría dar por una simple estupidez y desconfianza. En ese momento algo se abrió en mi pecho, solté a Thomas y camine con él de la mano hasta donde estaba Renata. Ella al verme supo que algo no andaba bien. Busco en mis ojos la respuesta pero yo solo la abrace. La abrace tan fuerte para que no se separa nunca mas de mi lado. 

      - Te amo. Te amo - susurre contra su oído. - Vayámonos a casa necesito besarte y acariciarte mi vida.

No dijo nada solo asintió, durante media hora, lo que para mi fue una eternidad ella se despidió de cada uno de ellos. Beso la cabeza de los niños y por ultimo a Thomas le dio un gran abrazo y prometió volver a venir en unos días.
Una vez arriba del taxi, ella se acurruco en mi pecho, ya era costumbre que hiciera ese tipos de cosa, pero nuestra relación aun no estaba para nada arreglada. Añoraba escuchar esas dos palabras salir de su boca,
necesitaba que me dijera cuanto me amaba, si es que aun lo hacia.
Pero sus besos, sus caricias no me mentían, este día la necesitaba mas que nunca.

      - ¿Quieres llevarme a comer? - me dijo sacandome de mis pensamientos. Asentí. - ¿Quieres hablar conmigo?- Negué con la cabeza. Se sentó bien en su parte del asiento y miro por la ventana.

No era eso lo que quería, la quería sobre mi, sentir su piel con la mía. Le cogí la mano pero ella la quito fuertemente. Esta vez fui yo él que se acerco. Y susurre en su oído.

      - ¿Que quieres comer? - le pregunte seductormente
      - Sorprendeme - me dijo levantando los hombros. - Siempre lo haces

Le bese el hombro y le dije al taxista la nueva ruta.

~~~


EN DOS HORAS 1 AM DE CHILE. ESTARÁ EL OTRO. CAPITULO DOBLE 

lunes, 20 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLVIII

Día tres en Barcelona y nada es fácil, Benjamín no me pone nada fácil. Después que llegamos de la cena la segunda noche me dejo en la puerta de la habitación, de su maldita habitación, con ganas de más besos. La manera en que me dio las buenas noches solo me dejo encendida y sola. Mi juego se estaba volviendo en mi contra. En la mañana siguiente llego con una bandeja de desayuno y una rosa azul. Luego de besarme y cuando los besos se estaban poniendo interesantes se fue, maldita sea se fue. Mi cuerpo le demuestra a cada instante que lo necesita, que añora sus caricias, aunque me hago la fuerte, la fría, no me está resultando mucho.

Mi bebé cada vez que lo siente cerca me hace saber que le gusta su contacto, aun sus patadas no son perceptibles para aquel que toque mi vientre. Como si Benja supiera que al bebé le gusta su contacto cada vez que está cerca me pone su mano o besa mi vientre. Lo dije nada fácil. Se tomó muy enserio sus propias palabras de que era suyo y lo tocaría cada vez que quisiera.

La tarde del día dos Victoria (quien estoy segura está en complicidad con él) Me invito al centro comercial. Aproveche de comprarme un abrigo y un par de botas, ya que mi ropa no estaba muy apropiada para el clima. Cuando llegamos al departamento Benjamín tenía una perfecta cena romántica en la terraza, había pensado en todo, incluso tenía un calefactor para exteriores.
Esa noche, espero a que estuviera dentro de la cama para besarme y luego arroparme.
Las malditas hormonas ya no me producían llanto, me estaban produciendo otra cosa.


Hoy cuando me desperté él estaba sentado al lado de la cama con una hermosa sonrisa, me cabree de solo verlo ahí. Cuando intentó besarme, hice un movimiento de cabeza para evitarlo y funciono. Su sonrisa cambio por un ceño fruncido y abandono la habitación.
Me duche y me vestí, llegue a la cocina y Victoria me saludo con una hermosa sonrisa mientras estiraba su mano para acariciar mi vientre.

      - ¿Quieres desayunar? – me pregunto sirviendo un café. Que no era para mí
      - Gracias. – Le dije – Pero voy de salida
      - Con mayor razón desayuna primero – me dijo subiendo el tono, para que Benja la pudiera escuchar. – Te preparo algo ligero
      - No. – Le sonreí – Quede con alguien para desayunar

Frunció su ceño al mismo tiempo que Benja entraba a la cocina con cara de mala leche.

      - Bueno días – le sonreí y pase por su lado
      - Renata – me llamo cuando yo tomaba mi bolso del sofá. Lo ignore

Hice el intento de abrir la puerta del apartamento, y digo intento por qué tan rápido como lo ignore el llego a poner su mano para impedírmelo

      - Bueno días – me dijo tratando de sonar relajado
      - Permíteme – le acaricie su mano para luego apartarla de la puerta
      - ¿Dónde van? – me miro hacia abajo. - ¿Dónde llevas a mi bebé?
      - Por ahí – le indique
      - ¿Por ahí? – me miro con cara de mala leche
      - Sí. He quedado para desayunar. – Le sonreí – A demás ya estoy un poco aburrida de estar encerrada.
      - Podrías habérmelo dicho y te llevo a recorrer la ciudad – me dijo cargando su cuerpo sobre la puerta y con sus manos acariciando mi vientre
      - No. Gracias. No quiero interrumpir tu día. – le sonreí
      - Estas muy feliz esta mañana ¿Algo especial? – me pregunto aún más cabreado
      - Apártate por favor que llego tarde –
      - No vas a salir de este apartamento sin mí – me dijo con mucha seguridad.
      - ¡Que va! Soy una persona libre y soltera para hacer lo que se me venga en gana
      - ¿Libre y soltera? – pregunto
      - Aja. –
      - Lo dudo – dijo sarcásticamente
      - No porque cargue a tu hijo quiere decir que te pertenezco – me burle – Ya no.
      - Para tu juego. No puedes salir porque quiero llevarte a un sitio. –
      - Mañana tal vez – le dije ya cabreándome
      - Es hoy. – Me dijo furioso – Ve a desayunar mientras me arreglo para que nos vamos
      - ¿Perdón? – Alce una ceja – Yo he dicho que no.
      - Bieeeeeen – se rindió – Como quieras

Se apartó de la puerta y me vio salir, con una sonrisa enormeeeeee. Me tomo más de quince minutos conseguir un taxi, pero me tomo más de media hora decidir dónde ir. Claro yo no conozco la ciudad y no conozco a nadie tampoco. Bueno salvo Mariano. Si, si lo llamaría a él. Marque por lo menos cuatro veces y no me cogía la llamada. Le envié un texto


“Hola. Estoy por Barcelona, te marque pero
No me pude comunicar. Llámame. R”


Espere unos diez minutos y nada, al final le dije al taxista que parara cerca de alguna cafetería.
Desayune en un local y luego camine un par de calles hasta que mi bebé se pronunció y me detuve por una fuerte punzada en el vientre. En ese momento me di cuenta que había sido una mala decisión salir.


Me sentí sola en medio de la ciudad sin conocer calles ni nadie. Otra punzada llego y me decidí en llamar a Benjamín. Lo primero que hice fue fijarme en los nombres de las calles o algún punto de referencia para indicarle.

Al segundo pitazo contesto

      - Renata – me dijo muy cortante
      - Ahh – exclame cuando otra punzada un más fuerte que las anteriores llego
      - ¿Dónde estás? – me gruño de inmediato
      - Afuera del metro Fontana. – Le indique – Me duele el vientre
      - Quédate ahí – me indico – Voy enseguida

Corto la llamada sin más, busque un asiento cercano y lo espere. Lo espere. Cuando las punzadas se hacían aún más fuertes, una señora se acercó a mí.

      - ¿Se siente bien señorita? – me pregunto muy amable
      - No. – le indique frotando mi barriga
      - El hospital está aquí cerca. – Me indico – La acompaño hasta allí
      - Espero a… - y no supe que decir, a quien esperaba. A Benjamín. Pero no era ni mi novio, ni mi prometido. No era nada.
      - ¿Su esposo viene por usted? – me pregunto examinando mi cara
      - Sí. – le indique para evitar más preguntas – El venia para acá
      - El tráfico a esta hora puede ser horrible. Vamos la acompaño son solo un par de avenidas. Lo llamamos y le indicamos –
      - Gracias. – nos pusimos de pie y emprendimos camino hacia el hospital, según ella estaba cerca, a mi cada paso se me hacía más eterno. Mi teléfono pito al tiempo que otra punzada venia. Como pude saque el móvil del bolsillo y conteste
      - ¿Dónde estás? – me gruño Benjamín solo al contestar
      - Voy camino al hospital – le indique
      - Te pedí que me esperaras. ¡Mierda! Renata puedes ser tan irresponsable a veces – me gruño - ¿Qué hospital?

Mire la cara de la señora quien por alguna extraña razón me sonreía.

      - No lo sé. – le indique en un susurro - ¿A qué hospital vamos? – le pregunte a la señora.
      - Hospital de Sant Pau – dijo fuerte y claro.
      - Lo tengo. – Me dijo antes de que pudiera repetirle el nombre - ¡Dios! Mi amor llego en menos de cinco minutos. ¿Te sientes mejor?
      - No. Estos dolores cada vez son más fuertes –

No dejamos de hablar hasta que le dije que estaba entrando al hospital por el sector de urgencias. Me dijo que él ya estaba aparcado y nos encontrábamos dentro.
Me acerque calmadamente seguida por la señora al mesón.

      - La señorita no se siente bien – Le dijo la señora. – Viene con punzadas o posibles contracciones
      - La ingresaremos enseguida. Su nombre por favor –
      - Renata Blavi’s – la voz de Benjamín llego por mi espalda al momento que pasaba su mano por mi vientre – Ya estoy aquí mi amor. – dijo besando mi cabello.

Lo seguido fue todo muy rápido, me ingresaron en silla de ruedas hacia un box, donde pasado unos minutos vino una doctora a verme. Preguntas de rutina. ¿De cuantos meses? ¿Qué tipo de dolores? ¿Su médico tratante?
Me hizo sacarme todo de la cintura para abajo, al momento de sacar mis bragas una pequeña mancha roja asomaba, mis piernas comenzaron a flaquear en ese mismo instante.
Cuando la doctora estaba por comenzar a chequearme las cortinas del box se corrieron y la cara de susto de Benjamín me llego al corazón

      - No puede estar aquí – le indico muy tranquila la doctora
      - No voy a ir a ningún lado hasta saber que mi bebé está bien – le gruño llegando a mi lado y tomando mi mano, lo cual agradecí. Tenía miedo nuevamente
      - Ya lo llamaremos y lo haremos pasar una vez que la revisemos – le volvió a indicar la doctora.
      - Le ahorro ese trabajo. Por qué no voy a salir – le volvió a gruñir.

La doctora me miro, Benjamín me miro y asentí con la cabeza.

      - Sera una excepción  – le dijo sonriente la doctora.

Metió sus manos entre mis piernas y me reviso. Todo ese tiempo tenía los ojos pegados a los de Benja, quien me acariciaba el cabello en señal de tranquilidad.
No sé cuánto tiempo después, la doctora me indico que estaba todo perfecto pero tenía que guardar reposo, Benjamín asintió y le dijo que se haría todo como ella nos dijera. A su vez pregunto que si era apropiado viajar ya que nuestros boletos estaba listos para cuatro días más.
Luego de una charla de seguridad acerca de los viajes la doctora accedió.

      - Renata, no es muy normal que a tu avanzado embarazo hallas tenido sangramiento. Puede ser debido algún estrés o presión. Te sugiero que estos días no hagas ningún movimiento brusco y camines lo menos posible, si vuelves a notar sangre en tus bragas, te vienes de inmediato. Terminaste el 1er trimestre de tu embarazo, pero lo importante es que tu bebe no se adelante en nada, él está creciendo y necesita seguir allí por unos meses más. Aun no estás en la mitad. Reposo absoluto y nada de sexo. – miro a Benjamín. Quien asintió – No veo necesario ingresarte para que pases la noche. Pueden ir a casa y descansar. Renata reposo absoluto – volvió a decir.

Rato después salimos de nuevo a la sala de espero, yo sentada sobre una silla de ruedas. Mire por todos lados para ver si podía ver a aquella señora y de ella nada. Me encogí de hombros y nos fuimos sin más.

Todo el camino de regreso tuve que aguantar los reclamos de Benjamín, estaba que le decía unas cuantas frases bien hechas, pero me arrepentí, si había sido culpa mía esta situación. Solo esta situación.
En el departamento una angustiada Victoria nos estaba esperando, que al vernos llegar me abrazo y me dio unos cuantos besos en las mejillas.

      - Me alegro mucho que estén bien – me dijo
      - Solo fue un susto – le dije tratando de quitarle importancia. Ahora pequeña mentirosa y hace unas horas estabas aterrada.
      - A la cama – me dijo Benja, tomando mi mano y arrastrándome hacia la habitación
      - Quiero quedarme en el salón – le dije zafando mi mano de la de él.
      - ¿Qué? – me pregunto con cara de confundido
      - Quiero quedarme en el salón – le repetí
      - ¡Dios! – Dijo mirando el cielo - ¿Qué parte de… Tienes que guardar reposo no has comprendido? – me dijo un tanto frustrado.
      - Hare el reposo. – Le dije sentándome en el sofá – Pero no pienso estar aburrida en la habitación. – dije cruzándome de brazos. Victoria al no querer intervenir, salió rápido del salón y nos dejó solos.
      - ¿Qué voy a hacer contigo? – Dijo sentándose a mi lado – Quiero que te vayas a la habitación, te recuestes y descanses – dijo ya un tanto más calmado, o por lo menos aparentándolo
      - Mira que me recuesto acá. – Le dije arrastrando mi cuerpo por el sofá – Si sales puedo incluso estirar los pies – le sonreí
      - Cama – dijo serio, pero llevo mis piernas a su regazo
      - Me pasas el mando de la televisión – le pedí sonriendo

Resoplo, resoplo y suspiro. Pero termino accediendo. Me entrego el mando y yo encendí la televisión. Cambiaba de canal cada cinco segundos nada llamando mi atención, bueno si algo la llamaba. Él. Suavemente arrastraba sus manos por sus piernas hasta que las apoyo en las mías. Aun a través de los vaqueros podía sentir como mi piel quemaba por su contacto.

      - Vamos a la cama – me susurro presionando suavemente mis piernas- Te daré un masaje para que te relajes – me guiño un ojo.

Deje caer el mando al suelo, me tomo unos segundos recuperar la respiración después de sus palabras. Si claro que quería un masaje. No aún mejor que eso lo que quería era su contacto con mi piel.
Me miro esperando mi respuesta pero al ver que me estaba debatiendo conmigo misma se puso de pie. Ante mi mirada confusa se agacho un poco y me cogía por la cintura hasta que quede nuevamente sentada.
Su boca a centímetros de la mía, me sonrió. Me relamí el labio inferior esperando aquel contacto pero este solo me miro y dijo.

      - Una vez que te coja – me sonrió coquetamente – Cruza tus piernas en mi cintura. – Me guiño un ojo – Eso me facilitara caminar contigo hasta la habitación

Hice lo que me pido, pero para quedar más segura cruce mis brazos por su cuello y recosté mi cabeza en su hombro.
El no encontró nada mejor que sujetarme del culo. Sus manos sobre mi culo. Yo embarazada y con las hormonas revolucionadas y el sujetándome de esa manera.
Me embriague de su olor, de su contacto.

Suavemente me recostó en la cama, dejando su cuerpo sobre el mío por un momento.

      - ¿Quieres algo de comer? – me pregunto rozando su boca en mi oído. Me era casi imposible formular respuesta. - ¿Beber? – volvió a preguntar. - ¿Una película? – Ronroneo - ¿Masaje?

Al ver mi falta de respuesta, se levantó un poco más y mirándome fijo a los ojos.

      - Me asuste como la mierda cuando me llamaste – se lanzó hacia el lado para apoyar su cabeza en su brazo y seguir mirándome dijo – Pensar poder perder este bebé. – coloco su mano sobre mi vientre y estiro sus dedos para poder abarcar aún más espacio. – No puedo permitir volver a pasar este susto

Me perdí en su mirada en su forma de acariciar mi vientre, necesitaba su contacto. Su olor me estaba matando, su cercanía y su manera de conquistarme.
Hice el intento de sentarme en la cama, pero el tomo mi brazo para impedírmelo

      - ¿Dónde vas? –
      - Baño – apunte hacia la puerta. – Y quiero ponerme algo más cómodo.
      - ¿Te preparo la bañera? – me pregunto sentándose de un brinco. Negué con la cabeza. – ¿Me dirás a todo que no? – le sonreí. – Bien como quieras.

Se puso de pie y salió de la habitación. Era él quien estaba en plan de reconquistarme y tenía que jugarse su perdón, aun que a estas alturas yo ya lo había perdonado y solo lo estaba haciendo sufrir un poquito.

Luego de salir del baño él, no había vuelto a la habitación. Urge en mi maleta y no encontré nada cómodo. Me fui al armario de esté, y saque unos pantalones de pijama. Con él pequeñin dentro no era muy grande lo que me quedaba.

Lejos la mejor parte del día era el momento donde me sacaba el sosten. Si era la mejor parte, con lo mucho que me habían crecido. Era un relajo.
Me pare frente al espejo desnuda de la cintura, o bueno de donde se suponía que estaba la cintura. 
Mis pechos con una caída perfecta para las rodillas. ¡Puff! Pero mi barriga, mi barriga tan lisa, tan linda.

      - ¡Guapisima! – exclamo Benjamín cerrando la puerta de la habitación sin apartar la vista de mis pechos desnudos. - ¡Preciosa! – volvió a decir, mientras caminaba hacia mi. - ¡Perfecta! – dijo cuando poso sus manos sobre mi vientre. Llegando por detrás.

Nuestro reflejo en el espejo, era perfecto. Se agacho hasta quedar con su cara al lado de la mia.

      - Te ves tan hermosa. – me beso la mejilla – Aun no tenemos en nuestros brazos a esta pequeña y ya quiero tenerte embarazada de nuevo – susurro en mi oído.

Voltee la cabeza para poder mirarlo, pero este se alejo de mi y saco rápidamente su sueter y polera. Los lanzo sobre la cama y saco su móvil del pantalón

      - Pon tus manos aquí – me dijo posándolas sobre mi vientre. – Yo cubriré tus pechos con mi brazo. –

Hice lo que el me pidió. Y el con una mano cogio su móvil y nos arrastro hasta quedar mas de frente al espejo. Deslizo su brazo izquierdo suavemente sobre la barriga, para poder cubrir mis pechos. Al rozar su piel desnuda contra mis pezones estos reaccionaron de inmediato y se endurecieron. Al ver mi gesto en el espejo, lo dejo caer nuevamente. Y volvió a rozar mis pezones. Esta vez gemi al contacto.

Con su brazo derecho, puso la aplicación de la cámara y nos fotografio en esa posición.

Fueron varias tomas, una besando mi cabeza, otra mirándonos a los ojos, otra sonriendo a la cámara.  Pero la ultima y mas hermosa fue cuando este me puso frente a su pecho, me pego tanto a el que solo se venia su torso recto y las curvas de mis pechos y estomago. Levanto con su mano libre mi barbilla hasta que quedo su boca a centímetros de la mia.

Suspiro. Suspire. Gemi. Gruño y estampo sus labios con los mios. Mientras sonaban las tomas que hacía.

No tardo mas de 1 minuto en sacar fotografías, pero nuestros labios se quedaron esa posición hasta que reaccione y arrastre mis manos por su pecho, hasta llegar a su pelo donde las enganche.
Abrí mi boca y como reflejo el hizo lo mismo.

Lentamente nuestras lenguas se encontraron en una danza lenta y pausada. Nuestras manos fijas, ancladas a nuestros cuerpos. Lento, suave y con mucho amor. Así fue nuestro beso.
Ya en ese momento mis fuerzas estaban completamente perdidas, lo deseaba. Lo quería entre mis piernas y con su pecho junto al mio sudados.
Lo volví a besar, esta vez fui yo quien guio aquel beso. Mas salvaje, mas necesitado.

      - No debemos  - me dijo separando su boca de la mía.

Mis ojos cayeron, en ese momento lo solté y camine firme a la cama, toma la polera que antes había sacado y al ver como la ponía por mi cabeza sonrió.
Enojada y por sobre todo frustrada me recosté sobre la cama. Quería gritarle y enfadarme, pero a mi misma, yo debería haber dicho esas palabras no él.

Se recostó a mi lado en la cama y al ver que me moví para darle la espalda él llego a mi y me atrajo hasta su pecho. Me beso la cabeza al tiempo que con sus manos me subia la polera para dejar mi vientre al descubierto.