jueves, 16 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLVII

Mi suerte estaba echada, ahora solo tenía que jugar muy bien mis piezas, Renata estaba dolida aun. Y era de lo más compresible.Ver las imágenes de mi hijo. Mi maldito hijo, me hizo pensar y replantear todo lo que había hecho con mi vida hasta ahora. Mierda que si valía la pena. Ella era la mujer de mi vida, y estaba escrito en algún maldito lugar que era así. Por eso no pude tener hijos antes, por eso puedo tenerlos ahora. Con ella. La lleve a un restorán alejado del centro de Barcelona, necesitaba un lugar tranquilo, le abriría mi corazón, mis temores y mi pasado.

      - Aquí – le indique apenas aparque el coche. 

Me baje tan rápido como pude para abrirle la puerta, pero nuevamente ella fue más rápida y lo hizo sola. Estaba claro que ella no me pondría las cosas fáciles. Y bien que me lo merecía Entramos a un reservado y me tome la libertad de pedir por ella, no protesto. Solo miraba sus manos, sus manos que ya no tenían mi anillo.

      - ¿Vino? – nos preguntó el camarero
      - No – dije firme. - ¿Algo en especial le pregunte a Renata?
      - Tú sabes todo – me respondió enojada.
      - Renata – le dije, al momento que su mirada se cruzó con la mía
      - Algún jugo natural – acoto, y cuando el camarero anotaba ella agrego pero no de naranja.         
      - ¿Usted? – cambie mi mirada de Renata al camarero – Lo mismo 

Una vez que nos dejó solos nuevamente no sabía por dónde abordar el tema, esperaba que ella me hiciera las preguntas, pero si siquiera me miraba.

      - No se por dónde comenzar – le indique
      - El principio sería más fácil –  me sonrió sarcásticamente
      - Es duro para mi hablar de esto, por muchos años pensé lo contrario a lo que me está pasando en estos momentos. Es un verdadero milagro para mí. Mucho más de lo que es para ti. Ya escuchaste una parte, pero desde el principio es distinto. Sufrí mucho por esto 

Sus ojos se clavaron en mí y me dio la confianza necesaria para poder explayarme en el tema. El camarero volvió a ingresar dejando nuestros platos, ella no tocaba bocado solo giraba su tenedor sobre la comida.             
      - Renata yo necesito ser sincero contigo, no espero que me perdones. Quiero que me comprendas. Si en algún momento te hice daño, si te herí no lo hice premeditadamente.
      - El punto es que lo hiciste – 
      - Pero nunca quise hacerlo –
      - Lo hiciste – aclaro
      - Y me voy a odiar el resto de mi vida por ello. Si por ellos los pierdo, no lo podre soportar.
      - No me escuchaste cuando te dije que era tuyo, no me explicaste antes el por qué de la situación. ¿No crees que hubiera sido más fácil haberlo dicho antes?
      - Me cegué –
      - Excusas – me dijo
      - Voy a contarte cómo sucedieron las cosas, pero primero comamos, deben alimentarse ambos – me sonrió de vuelta y se llevó la mano al vientre – Fue la imagen más hermosa de mi vida, verte a ti y a mi hijo. Poder escucharlo y tocarte. No tengo palabras para decirte como me sentí. 

Cuarenta minutos después de un molesto y completo silencio, ya habíamos terminado de comer y llegábamos a la parte importante de la historia.

       - En algún momento de mi vida, fui joven – sonrió – Renata. Nada de lo que hice lo pensé, te juro que jamás pensé en las consecuencias de mis actos. Tenía como 16 años y siempre lo tuve todo. Todo lo que quise, nunca me negaron nada. ¿Sabes lo que pasa cuando un chico lo tiene todo? – Negó con la cabeza - Pues, las drogas estaban a la orden del día – me miro con cara de horror – Sí. Mi amor. Estuve hasta los 21 años metido en eso luego lo deje. Mi madre fue el mejor apoyo en eso. Entonces estuve mucho tiempo en recuperación, Salí. Gracias a los cuidados Salí. Pero no fue suficiente. No lo fue. En la universidad las rechace pero no duro más, anabólicos. Renata me comencé a drogar con anabólicos. Mi novia de ese momento, Leonor. Me quería a pesar de eso. Me quería tanto que nos mudamos juntos a Madrid lejos de todo. Poco a poco los fui dejando, hasta que fui normal otra vez y no dependí de nada. Eso fue el comienzo de mi desgracia. 

La cara de Renata no tenía deducción no sabía si estaba aterrada por lo que escuchaba, o compasión por lo que fui en mi juventud.

       - No entiendo – dijo rompiendo el silencio.
       - Lo sé. Con Leonor estuvimos poco más de un año tratando de ser padres. Debido a como ella no quedaba en estado, fuimos al médico. Ahí conocí a Christopher, llegamos a la consulta muy ilusionados. Salimos destrozados. Yo mucho más que ella. Después de un sinfín de exámenes 

Su cara se contraía aún más con cada palabra que decía. Le dolía escuchar mis palabras. Pero no más que a mi decirlas

       - Mis espermatozoides perdieron fuerzas, yo no podía llegar y traer un niño al mundo y todo eso gracias a mi irresponsabilidad. Mis actos si tuvieron consecuencias y eso destrozo mi vida. - Se llevó sus manos a la cara y ahogo un sollozo
       - La deje ese mismo día, al salir de la consulta. La deje sola. Al igual como lo hice contigo, solo que los motivos fueron distintos. 

Me miro y asintió.

       - Tres personas conocían este secreto. Mi madre lo ignoro hasta… bueno hasta que se supo lo de tu embarazo, ese día llegue tan destrozado al departamento que tuve que contarle el por qué había desconfiado de ti. Me arrepiento tanto de haberlo hecho. No te merecías eso. No te merezco
      - Creíste que eras infértil – dijo mientras yo me quede en silencio esperando su reacción
      - Sí. Lo creí mucho tiempo. –
      - ¿Cuándo pensabas decirme eso?-
      - Nunca – le confesé – Evite tener una relación contigo. Sí que malditamente lo evite. Pero el amor fue mucho más fuerte. Esa primera separación, cuando Carol murió. – Su rostro se contrajo – Yo aproveche de visitar a Chris, hacía tiempo que no iba a verlo. Por ti decidí hacerlo. Me sometí a un tratamiento, eran unos medicamentos y tenía que ir a revisión cada cierto tiempo, la cosa mi amor. Es que el milagro ocurrió, la última visita antes de saber de tu estado. Recuerdo las palabras de Chris, aún faltaba un poco. Pero parece que no faltaba nada. 

Me sonrió y espere pacientemente que ella fuera la que me dijera algo. 


      - Renata, yo no puedo cambiar el pasado, lo que hice, lo que te dije pero si puedo modificar el presente. Necesito que me digas algo.
      - Lo siento. – me dijo – Estoy tan cansada – agacho la cabeza – No se que puedo decirte Benjamín. No lo se. Todo esto es mucha información y estoy muy confundida
      - Eso quiere decir  -
      - Lo que dije es, que no tengo nada claro en mi cabeza. –
      - Solo no me dejes de un lado. Esta semana que pasaremos juntos déjame estar cerca. Déjame reconquistarte 


~~~


A penas llegamos al departamento me encerre en la habitación necesitaba estar sola, necesitaba pensar. Esto era mucho para mi. Queria irme a casa. Quería mi casa.
Mire el reloj por millonésima vez, no había variado mucho desde la ultima vez que la vi. 17 horas. Si no fuera porque hacia frio iría a dar un paseo. Pero nada de lo mío era propio en este lugar. Claro si en mi país estábamos en pleno verano.
Me recosté en la cama y espere que el reloj avanzara más rápido, claro que no lo hacía. Afuera sentía solo pasos. La manilla de la puerta se movió, pero nadie entro en ese momento.

Benjamín me pedía que lo dejara estar a mi lado, como podía dejarlo si me mintió, no me contó esa parte de su vida que me hacía entender su reacción. ¡Mierda! Yo lo amaba, él me amaba. Pero el orgullo no me dejaba perdonarlo.
Anabólicos, drogas, otra mujer. Mi conciencia me decía que todo eso ocurrió antes de que yo apareciera en su vida. No me mentía.
Que es lo que debo hacer, que es lo que necesito hacer. Tengo mis sentimientos completamente revueltos. ¡Demonios!

Tres golpes en la puerta me hicieron sentarme de golpe.

      - ¿Puedo pasar? – Victoria asomaba su cabeza. Le sonreí y asentí – ¿Cómo va todo?
      - Bien. Solo que no puedo viajar aun – le dije elevando los hombros – El bebé crece perfectamente sano en mí. – Le sonreí – Mide 13.3 cm es un tanto grande para sus semanas
      - Como su padre – me aclaro Vicky – Benjamín, ese hijo mío era enorme. Nació de 48 cm y peso algo más de 4 kilos
      - Enorme –
      - Gigantesco, creo que mi nieto será grande como su padre – asentí - ¿Quieres contarme más? – me pregunto
      - Benjamín me contó de su pasado – mi voz se fue apagando – Puedo comprender su reacción, pero…
      - Shh… No me digas más, hija. Ya se me esa historia, pero lo que quiero saber es que piensas de ustedes como pareja –
     - Necesito tiempo – suspire – Victoria tengo mi corazón partido en dos, una parte me dice que lo perdone y que lo entienda. Pero la otra parte me recuerda sus duras palabras, su rechazo, su abandono. No se cual debo seguir
     - No quiero ser la suegra entrometida de la historia, solo que no quiero verlos sufrir, ni a él ni a ti. No sé cómo ayudar. No se si debo ayudar
     - Quiero irme a casa – le dije – Quiero estar lejos de él
     - Y cuando estas lejos, lo quieres cerca. – Asentí – Te voy a dejar descansar, te voy a dar tu tiempo. Pero debes saber que mi hijo es terco. Se dio contra la muralla, y ahora no sabe cómo recuperarte. No se dará por vencido, y espero que tú no te cierres completamente a ser feliz. Las palabras duelen, pero ¿Puedes vivir sabiendo que lo dejaste ir? O mejor aún Puedes perdonar y ser feliz.

Dicho eso me dejo sola en la habitación nuevamente, sus palabras no salían de mi cabeza y ya no sabía qué hacer. Tal vez era muy terca como para perdonarle, pero tampoco podía vivir sin él. Ver a mi hijo cada mañana sabiendo que él está lejos.

Mi vida está hecha una mierda y lo único que quiero es huir de todo nuevamente, porque no se dio cuenta antes, todo hubiera sido tan fácil si él me hubiera escuchado. Ahora yo me debatía entre mi amor o mi orgullo. Peor aún me sentía, maldito hombre que me destrozaba.
Encendí la televisión y pase por todos los canales sin saber que ver, tome mi IPad y busque algo en internet, NADA. Me puse un pantalón deportivo y salí hacia la sala. Ahí estaba el culpable de todos mis males, pero también de lo más maravilloso que me había pasado. Me miro y me sonrió, le sonreí de vuelta.

      - Necesitas algo – me pregunto. Al tiempo que me deje caer sobre el sofá. Negué con la cabeza. -¿Quieres salir a cenar conmigo esta noche?
      - No – dije segura de mi decisión
      - ¿Quieres que preparemos algo especial para comer? – Volví a negar - ¿Ir al cine? – Negué – ¿Dar un paseo? – negué otra vez
      - Estaba pensando – le dije y toda su atención se vino hacia mí – Bueno tu casa estará lista en menos de dos meses. – Asintió – Una vez que terminemos con eso me gustaría que me vendieras tus acciones
      - ¿Para qué?
      - Quiero que la empresa siga siendo solo mía. Tú rubro es la publicidad no la arquitectura
      - Lo siento. Pero ya tengo destinado que hacer con eso. –
      - ¿Qué? – le pregunte un tanto angustiada, si no me lo quería vender a mí, tal vez ya lo había vendido. No mierda, no quería más accionistas, quería ser yo la única.
      - No te lo puedo decir aun. Faltan unos meses para que sepas y conozcas al nuevo dueño –
      - ¡Que! Mierda Benjamín. Por qué hiciste eso. Sabes que me negaba a tener socios. Acepte que fueras tú porque, bueno éramos pareja.
      - Te tendrás que acostumbrar. Pero relájate que aún faltan unos meses –
      - Porque no me habías dicho. –
      - Pensaba hacerlo la próxima semana. Por cierto. Ya confirme los boletos de regreso para el próximo miércoles. – Asentí – ¡Hey!  - llamo mi atención – No te martirices con eso. Aún faltan unos meses
      - Ya, ya. – Le dije quitándole importancia – Mañana quiero ir a visitar a Mariano
      - No va a poder ser – me dijo en seco – Tienes que venir conmigo a un lugar
      - ¿Qué? – le dije incrédula
      - Iremos a un lugar, necesito que lo conozcas y contarte más sobre mí –
      - Benjamín, yo tomo mis propias decisiones y se dónde ir y donde no. No quiero salir contigo.
      - Respóndeme algo. No quiero estar haciendo el loco – lo mire a los ojos - ¿Tú me darías la oportunidad de remediar mis errores y poder estar a tu lado? –
      - Yo… -
      - No espera. Te he dicho que te quiero reconquistar, pero si tú me dices que no me quieres yo no hago nada y hago mi vida. – Mis ojos cayeron con la mirada al suelo – Pero jamás dejare de ser padre, no eso no. Es lo más maravilloso que me ha pasado. Pero entonces. Respóndeme de corazón ¿Me quieres aun?

Me puse de pie para evitar contestar esa pregunta. Pero Benjamín no me dejaría tan tranquila tan rápido. Me agarro por el brazo y me jalo hacia su cuerpo.

      - No huyas de mí. Solo responde – me susurro en mi oído. - ¿Me quieres Renata?

Me quede en silencio mientras respiraba contra mi oído, arrastraba su nariz por mi cabello y su mano acariciaba mi vientre, me estaba derritiendo en sus brazos. Había mantenido a raya mis hormonas, pero ahora estaban a punto de flaquear. Cambio de posición su cabeza y susurro contra mi otro oído

      - Tú cuerpo está diciendo lo que tus palabras se niegan –

Su dedo de norte a sur lentamente sobre mi vientre me hacía estremecer, solo tocaba la parte donde estaba su hijo. Me quemaba la piel. Lo deseaba en estos momentos malditamente mucho. Trate de dar un paso hacia adelante, pero mis piernas simplemente no querían responder.
Era una traición del más alto nivel.

      - Te amo. – decía mientras besaba mi cabello. Su mano que antes estaba sobre mi codo, ahora simplemente subía por mi brazo, acaricio mi hombro, corrió mi pelo hacia mi otro hombro y bajo su boca hasta mi cuello, lametazos, besos, mordiscos. Eso iba dejando desde mi cuello hasta mi hombro y viceversa.

      - No quiero que me toques – le dije logrando articular palabras – No quiero que me toques
      - ¿Por qué? ¿Ya no me quieres? –
      - No sé lo que quiero –
      - Yo te puedo tocar todas las veces que quiera – me dijo secamente
      - No puedes – le dije ofuscada
      - Es mío lo que llevas ahí dentro – puso ambas palmas sobre mi vientre. – Lo puedo tocar y sentir cuando quiera
      - Nos dejaste – le dije apartándome de él, con las piernas flaqueando – Te fuiste de nuestras vidas. Y mientras yo lo tenga en vientre es solo mío. Una vez que nazca ya veremos cómo hacemos el régimen de visitas – dije caminando hacia la habitación lo más rápido que pude.

Cuando entre cerré la puerta suspirando porque no me había seguido. Camine hacia la cama pero antes de poder siquiera pensar que hacer él ya la abría y cerraba nuevamente de un portazo

      - ¡Ni un maldito régimen de visita! – Grito enojado – Yo no quiero tener que pedir permiso para ver a mi hijo. ¡Maldita sea es mío!
      - ¡Pero nos abandonaste! – le grite en defensa
      - No escuchaste nada de lo que te dije en la tarde – dijo ofuscado – Te he pedido perdón. Te he contado mi pasado.
      - O perdón por ser tan insensible. – Le grite – Pero tus malditas palabras no las he olvidado. No puedo cerrar los ojos y no verte gritándome que te traicione. Que me acosté con otros. ¡Te odio!

Me recosté en la cama y escoda mi cabeza entre las almohadas, enojo ira y todo lo solucionaba con lágrimas.

      - No digas nada de lo que después te puedas arrepentir – me dijo sentándose en la cama. Levante la cabeza para poder mirarlo a los ojos  
      - Él más apropiado para decir eso no eres tú -  
      - Te lo digo porque no sé cómo solucionar todo lo que te hice, todo lo que te dije. Estoy enojado conmigo mismo por estar en esta situación ahora mismo. Sabes lo que se siente verte llorar y no poder consolarte. No sabes por qué malditamente te cierras a no perdonarme
      - Te perdone. De corazón te perdone. Pero no puedo olvidar. –
      - Entonces no me ha perdonado – comenzó a sobar mi espalda suavemente – Tengo una maldita semana para poder cambiar nuestro futuro. –
      - Yo mañana me voy – le indique
      - Déjate con estupideces. Tú sales de este departamento rumbo al aeropuerto. Pero conmigo al lado – me dijo pasando sus manos por su pelo, estaba tan enojado como yo.
      - Estupideces las tuyas que me quieres tener obligada a tu lado. –
      - Dime mirándome a los malditos ojos que no me quieres. Dímelo si puedes –
      - No puedo. ¡Maldita seas! sabes que no puedo. Te amo. Te sigo amando a pesar de lo idiota que eres. Me haces salir lo peor de mí. Pero también tengo lo mejor de ti. – Toque mi vientre – Quiero que me dejes tranquila. Quiero poder seguir con mi vida como lo hacía hasta antes de tu llamada. Quiero seguir sufriendo, pero con la esperanza de que volverás – abrió mucho sus ojos - Algo en mi me decía que volverías y te darías cuenta de tu error. Yo quiero ser feliz. Contigo o sin ti.
      - Conmigo mi amor. – Me dijo tomando mi cara entre sus manos – Siempre conmigo. – acerco su boca a la mía. El temblor volvió a mi cuerpo, quería pedirle que se alejara, pero también quería que me besara. – Te amo, Renata te amo. Te amo.

Puso sus labios sobre los míos y me beso, tiernamente, lentamente, como si su vida dependiera de eso. Mil suspiros salieron de mi durante lo que el beso duro. Con sus manos acariciaba mis mejillas, secaba las lágrimas que aun salían de mis ojos.
      - Te amo – susurraba cada vez que su boca se separaba un poco de la mía

Me deje caer sobre mi espalda, esperando que Benja recostara su cuerpo sobre el mío. Me miro y me sonrió.

      - Ponte guapa mi amor. Nos vamos a cenar fuera. – me dijo dándome un último beso casto y seco. – Te conquistare cada día que pase. Mi vida será para adorarte a ti y a mi bebé.

Y mis fuerzas por negarme y patalear se esfumaron. Salió de la habitación dejando la puerta entre abierta, espere en la misma posición un par de minutos para ver si entraba nuevamente a seguirme besando. Extrañaba tanto sus besos. Pero ahora quería más. Necesitaba sus manos recorriendo mi cuerpo.

      - Vamos hija. – Mire hacia la puerta la sonrisa de Victoria – Ve a la ducha mientras te alisto tu ropa.
      - ¿Qué? – pregunte desconectada de lo que habla
      - A la ducha señorita. – Me volvió a indicar – Tendré todo listo cuando salgas.
      - ¿De qué hablas?
      - El departamento no es muy grande. – Alce una ceja – Los vi en la sala, luego escuche la pelea aquí. Y al final mi hijo entro con una hermosa sonrisa a mi habitación.
      - Quiere que vamos a cenar – le dije quitándole importancia
      - Eso es una buena noticia. Déjate querer, hazle sufrir un poco más. Te lo dije que era un terco. Y te quiere a ti y a su hijo.
      - Y yo lo quiero a él. – le dije.
      - Lo sé. Pero bueno. Vamos a la ducha que debes ponerte guapísima para que muera al verte. –
      - Yo no he dicho que volvería con él –
      - Lo se


Me encamine hacia la ducha, mis pensamientos ya estaban claros. Había cosas por las que ya no podía seguir luchando. Aun me quedaban 6 largos días en Barcelona y no los pensaba desperdiciar.
Si para nosotros había una nueva oportunidad era tiempo de averiguarlo. 

miércoles, 15 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLVI

Su contacto su cercanía, estar con él de esta forma, aquí así. Era un sueño hecho realidad. Le había hablado a mi bebé, a nuestro bebé. Fue una sensación extraña, pero extraña hermosa. Me cambió la vida en ese momento. En ese momento sentí que lo adoraba aun mas de lo que estaba permitido.

      - No me apartes de ustedes - me susurraba contra el cabello - No me dejes perderme nada mas de mi hija. No me dejes estar separado de ti. Te amo Renata tan malditamente que duele.

No podía articular palabra todo era muy surrealista. Todo era como un sueño, tal vez seguía dormida. Si eso tiene que ser, estaba dormida. Nada de esto estaba pasando. El sonido del horno microondas, hizo que Benja se separara de nosotros.

      - Listo - dijo y fue a sacar la taza caliente - Ahora si se van a la cama - dijo en un tono muy contento.
      - Gracias - logre articular
      - Vamos. -

Poso su mano en la parte baja de mi espalda con la taza en la otra mano, me guió hasta la habitación y abrió la puerta para mi. Una vez que yo entré camino hacia la mesita de noche y dejo la taza.

      - Trata de dormir - me beso la cabeza y se dirigió a la salida.

Una angustia lleno mi pecho, algo me hacia presión, y las ganas de llorar me inundaron me enrolle con su almohada que estaba pasada a él. Y las lagrimas comenzaron a brotar. Malditas hormonas Lo necesitaba a mi lado, eso era lo que quería. Lo quería a él.
Como si leyera mi pensamiento abrió la puerta de la habitación. Y encendió la luz oculte mi cara en la almohada y él se apresuro a la cama.

      - ¿Estas bien? ¿Te sientes mal? - me pregunto intranquilo. Asentí con la cabeza. - Por que lloras? - me volvió a preguntar.
      - ¿Que necesitas? - respondí con otra pregunta obviando lo que él quería saber. Que le diría lloro por que te necesito? o no mejor aun lloro por que lo que hiciste en la cocina me partió el corazón y soy una débil capaz de perdonarte todo.
      - Venía a sacar otra colcha. - dijo abriendo el armario. Era consciente del frió que hacía y saber que estaba durmiendo en ese sitió me hizo llorar aun mas.

Lleve mi mano a mi vientre en el momento que lo sentí moverse, era como si mis pensamientos estuvieran conectados con él. Lo tome como indicándome que allí dentro todo estaba de maravillas. Deje mi mano ahí hasta que me dormí.



El sol ya entraba por la ventana cuando las ganas de orinar llegaron a mi. fui a moverme pero algo me lo impidió. Benjamín. Tenía su pecho pegado a mi espalda y su mano firmemente puesta sobre mi vientre.
Quería guardar esa imagen para siempre en mi mente. Mañana cuando estuviera en mi cama, en mi casa, quería poder verla y sentirla de la misma manera que lo hacia ahora.
Era un maldito sueño despertar de esta manera, no se ni cuando, ni como ni porque. Pero el estaba a mi lado durmiendo.
Por mucho que me gustara estar así no podía, la presión de mi vejiga era horrorosa, suavemente tome su mano y la aparte de mi. Corrí la colcha y salí suavemente de la cama, me quede unos minutos de pie junto a la cama apreciando a aquel hombre dormir. Mi hombre.

      - ¿Estas bien? - sentí la voz de Benjamín al otro lado de la puerta.
      - Si. Ya salgo - le indique. Me lave las manos y salí del baño.

Estaba de pie junto a la puerta con las manos tras su espalda. Observando cada uno de mis movimientos. Me senté en la cama con la intensión de volver a acostarme cuando una presión en mi vientre me lo impidió. Mi cara de dolor hizo que Benjamín llegara rápidamente a mi lado y levantara mi cara para poder buscar en mis ojos la respuesta.

      - Que te duele? - me pregunto rápidamente al ver que me llevaba las manos al vientre se puso de pie y agarro mi maleta. Sacando lo primero que encontró lo lanzo sobre la cama. - Ponte eso y nos vamos de inmediato a la consulta de Chris.

Al ver que yo no reaccionaba y solo lo miraba se arrodillo a mi lado .

      - Por favor. Déjame llevarte al médico. - susurro buscando mis ojos .
      - Debe ser el estrés del viaje - le dije muy calmada aunque por dentro estaba aterrada. - Ya paso, fue solo una pequeña punzada
      - No quiero correr riesgos. - me indico - Necesitas que te ayude a vestirte
      - Benjamín - le dije con voz seca - Tenemos que ir de igual modo. Solo deja que me duche y baja tú paranoia. -
      - No puedo. Si algo le pasa por mi culpa no me lo perdonare nunca - Posando su mano sobre mi vientre dijo - Pequeña por favor no nos asustes ¿Vale? - mirando directamente a mi vientre

De modo de respuesta mi bebé se movió, lo sentí moverse dentro de mi, al contacto y voz de Benjamín. Era realmente maravilloso. Mis ojos se llenaron de lagrimas

      - ¿Duele? - me pregunto examinado mi cara. Negué con la cabeza incapaz de poder responder. En ese momento la puerta de la habitación se abrió e ingreso Victoria con una bandeja llena de comida.
      - Perdón - dijo dejando la bandeja al lado de la que anoche había traído Benja.
      - Mamá. - la llamo Benja antes de que saliera - Renata no se siente bien
      - ¿Que tienes hija? - me pregunto angustiada caminando hacia mi lado
      - No lo se mamá, salió del baño, se sentó y comenzó a llorar - contesto Benjamín sin dejarme responder a mi.
      - Tranquilo, déjame a mí con ella. -
      - Debo ser yo quien la tranquilice cuando llore - reclamo Benja - ¿Provoque yo las lágrimas? - pregunto un tanto angustiado. Negué con la cabeza - Por favor, vamos al médico
      - Se movió - logre articular entre lágrimas - Mi bebé se movió.

Los dos me quedaron mirando por un momento sin decir medía palabra, bueno yo tampoco sabía que decir, mis hormonas me estaban jugando una horrible mala pasada. ¿Podía culpar de todo a mis hormonas?

- Algo está mal con eso? – pregunto Benja
- No. Hijo es la emoción de sentir que dentro de ti hay vida. Solo es eso – le dijo tratando de calmarlo.
- Renata. – lo mire – Por favor, arréglate para que nos vamos. El doctor nos está esperando
- Dame un momento. – le dije
- ¿Quieres que salgamos para que te arregles? – pregunto Victoria. Asentí con la cabeza.

Después de una ducha ya me encontraba un poco mejor, los nervios se me hacían aún más fuertes en este momento. Miedo tenía miedo. Tenía muchas preguntas además.

Necesitaba tiempo a solas con Benjamín para poder aclarar ciertos puntos, necesitaba saber qué era eso de los medicamentos y porque su médico tenía que chequearme.  Anoche por el cansancio del viaje olvide, simplemente lo olvide.

Le pedí a Victoria que nos dejara ir a los dos solos, y ella comprendió bastante bien mi posición. A demás también creía que necesitábamos tiempo a solas. Me pregunto si habíamos pasado la noche juntos y al explicarle que había entrado momentos antes que ella no te su mirada de desilusión, ella nos quería juntos.

Para que miento si yo también.


Ya en la sala de espera el tiempo se me hacía eterno. No habíamos cruzado palabras con Benjamín en todo el camino, y ahora necesitaba romper el silencio.

- Benjamín – dije para llamar su atención – Tengo algunas preguntas
- Ya lo creo. Primero quiero que te chequen y luego hablaremos. – Asentí y me volví a quedar en silencio

Diez o veinte minutos después salió el doctor, se saludaron de la mano con Benjamín, y cuando llego el momento de presentarme. Solo le dijo Renata. ¿Bueno que esperabas?

- Un gusto Renata –
- Espero que lo sea – le dije con la voz entre cortada y con la boca seca. Mis nervios habían vuelto.
- Pasemos –

Nos indicó el camino hacia su consulta y una vez dentro pasamos directo al grano, me explico que era un procedimiento completamente normal, debido a que Benjamín había estado durante tres meses en un tratamiento de fertilidad. Me explico que los espermatozoides de Benjamín eran débiles y debido a eso era difícil poder concebir, que la situación se revirtió con unos medicamentos.
Era demasiada información para digerir en este momento, ¿Por qué Benja nunca me dijo de su problema? Prácticamente era un milagro que yo estuviera en estado.
De ahí venían sus inseguridades con la paternidad y el motivo de dudar de mí. Mis ojos como ya era costumbre picaban por lágrimas, Benja no decía nada, solo miraba mi reacción a todo lo que Christopher decía al respecto.

Llegado un minuto yo lo único que quería era que me revisara y me confirmara que mi bebé estaba bien, tantos nombres de medicamentos me tenían mareada. Algo que no era muy difícil de hacer, todo me mareaba últimamente.

Preguntas de rutina, ¿Cómo te has sentido? ¿Cómo te diste cuenta de tu estado? ¿Qué síntomas haz presentado?
Yo lo único que tenían eran vómitos que ahora si se estaban controlando.

      - Mira Renata, esto no es algo por lo que debas asustarte ya le explique anteriormente a Benjamín que cuando estos embarazos suceden sin mayor intervención médica es necesario revisar que todo esté bien. Si tu médico tratante no encontró anomalías, eso quiere decir que todo está bien. Te vez como una mujer sana. Nada debería ser un problema. Vamos a hacer una ecografía y un examen de sangre. Con eso nos aseguramos que vuestro bebé este perfecto y ya puedes volver a casa. Lo recomendable es que no viajes mucho, tu medico te autorizo, pero yo no te autorizo a volver hasta dentro de una semana. Así tu cuerpo descansa y evitamos algún inconveniente.
      - Mi médico está en Chile. Yo vuelvo mañana a mi casa. No tengo nada más que hacer aquí – le acote ante sus peticiones
- Es solo una semana, tómalo como vacaciones – me dijo, puse los ojos en blanco y resople.
- Ya escuchaste. – indico Benja – Una semana
- ¡No! – dije segura de mi misma
- Pones en peligro a nuestro hijo – me dijo Benjamín muy seguro de sus palabras

Resople, suspire y asentí. A mi hijo no lo pondría en peligro por nada.

- Bien. – se puso de pie Christopher – Acompáñame

Me pare al mismo tiempo que Benjamín, camine hacia una sala conjunta donde estaba la camilla y el monitor.  Me indico que me recostara y subiera mi polera y bajara un poco la pretina de mi jeans.
El frió gel me hizo estremecer, no era la primera ecografía, pero si seguía nerviosa, y además le sumábamos que Benja estaba a mi lado. Era completamente distinto.

- Aquí vamos –





Con el aparatito sobre mi vientre lo comenzó a mover hasta que encontró el saquito donde estaba mi bebé.

- Aquí esta. – dijo indicando con el dedo en la pantalla – Dile ¡Hola! – dijo muy contento.

Mis ojos solo se separaron un momento de la más hermosa imagen que había visto, para mirar a Benja. Estaba con los ojos pegados a la pantalla, pero había un brillo especial, los tenía vidriosos.

- Mami, mira cómo se chupetea su dedito –
- Es asombroso – dijo Benjamín tomando mi mano entre las suyas – Un verdadero milagro.
- Lo es. – acoto Chris. – Bien hasta ahora todo parece normal. Escucharemos su corazón

El silencio de la habitación solo fue interrumpido por un PUCUTUM PUCUTUM que procedía desde mi interior. Asombroso, increíble. Sin duda esto era muy especial.

Un suave apretón recibí de parte de Benja y subí mi vista a él. Se acercó a mi oído y me susurro “Gracias mi amor”.

Sus palabras me derretían aún más. Beso mi cabello y volvió su vista a la pantalla. Todo este tiempo estuve dentro de un sueño, un hermoso sueño.

- Despídanse de vuestro hijo. – nos indicó.
- Chao bebé – le dijo Benja llevando su mano libre sobre mi vientre a penas desapareció la imagen de la pantalla.
- Todo está perfecto. Es un poco más grande para las semanas que tienes, pero es normal. Mide
exactamente 13.3 cm y pesa alrededor de 61 gramos. Todo dentro de lo normal. Felicidades están
teniendo un bebé sano.

Cuando termino de decir sanos, es como si volviera a nacer, mis pulmones se llenaron tanto de aire que suspire muchas veces. Benjamín volvió a besar mi cabeza y me saco el gel que aún quedaba sobre mi vientre, terminada su tarea bajo mi polera y me ayudo a sentarme nuevamente.

Me despedí de Christopher, una vez que nos entregó las nuevas tomas de mi hijo, nuestro hijo. Benjamín seguía sin soltar mi mano y mientras mas trataba de que soltara mas fuerte me apretaba, una vez dentro del coche la busco en todo momento pero las mantuve lejos de su alcance . Ninguno de los dos decía nada. Cansado de buscar mi mano, poso su mano sobre mi vientre, nos contactamos por un segundo con los ojos y me sonrió.

- ¿Vamos a comer? – me pregunto, mirando al frente.
- Prefiero irme a la casa – le indique
- Tenias preguntas –
- Aun las tengo – le conteste
- Estas lista para escuchar todo – aparco el coche y se acomodo en el asiento para quedar de frente a 
mi – ¿Quieres escuchar todo lo que tengo que decir?  – me pregunto
- ¿Cambiaría eso algo? ¿Borraría eso tus palabras? ¿Tu abandono? – le gruñí mirándolo
- Pero te haría entender – me dijo en su defensa
- Esta bien – resople – Vamos donde podamos hablar

Una sonrisa, un brillo en sus ojos me dijo que eso era justo lo que necesitaba escuchar.


Bien terminemos con esto de una buena vez.

lunes, 13 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLV

      - Lo que oíste - le confirme
      - Escuche perfecto. ¿A que vas? Le paso algo a Benjamín -
      - No. Él esta bien -
      - Entonces -
      - Mira la verdad no entiendo muy bien de que va todo esto. Pero me llamo y me dijo que necesitaba ir a España para que su medico revisara mi embarazo. -
      - Que tiene que ver mi sobrino con todo esto -
      - No lo se. Se supone que él estuvo con unos medicamentos y quieren saber que efectos tienen en el bebé, la verdad no lo se. Me dijo que allá me explicaría todo. Tengo miedo y no te lo voy a negar. Pero no me puedo quedar de brazos cruzados y tengo que ir.
      - ¿Cuando te vas? -
      - Mañana -
      - Vuelves? -
      - A penas me den los resultados -
      - Osea que ya por fin se dio contra una muralla y entendió que el niño es suyo -
      - Así parece. -
      - Que piensas hacer? -
      - Lo primero es mi hijo, necesito saber que todo esta bien con él. Que nada malo le va a pasar. -
      - Y ustedes como pareja? -
      - Eso se vera con el tiempo, tengo grabadas todas sus palabras aun en mi cabeza, no se si algún día le pueda perdonar eso.
      - Cariño! - se puso de pie y me abrazo

Me acurruque en su pecho y como ya era costumbre comencé a llorar. Era lo mejor que podía hacer, era para único que estaba siendo buena estos días, el embarazo me tenía una completa llorona.

      - Ya no llores - dijo mientras me acariciaba el cabello - No le hace bien al bebé
      - No quiero que nada le pase a mi bebé -
      - Nada le va a pasar. Benjamín no lo va a permitir - llore aún mas - Aprovecha de hablar con él, querida, te necesita. Tanto como tú a él  -
      - Yo lo necesite a él. Y él no estuvo -
      - Vamos deja de pensar esas cosas. Ahora lo importante es saber que todo sigue bien con tú embarazo y este bebé - toco mi vientre - Ya sabrán lo que es bueno, cuando ando corriendo por ahí, y en la noche intenten dormir y él o ella quiera atención
      - Yo feliz de pasar la noche en vela con tal de ver su carita. -
      - Espero que digas eso cariño cuando ya este contigo - sonrió

Esos pensamientos de verlo corriendo por algún lugar, de ver su carita, o simplemente de escucharlo llorar. Su primera vez que me diga mamá. Ese pensamiento nuevamente me hizo llorar.


Unas horas mas tarde y ya mucho mas calmada Gabriel me invito a comer, nos quedamos conversando de lo bien que le estaba yendo y de lo preocupado que estaba de que cada vez tenía menos tiempo para Renata, por los días pasaba en la guardería y en las tardes la cuidaba la Señora Juanita, una mujer que había contratado para tiempo completo, se preocupaba de que todo en el departamento funcionara bien.

Aprovecho de decirme que ya no sería necesario que me quedara con la niña los días viernes. Eso no me gusto así que le rebatí hasta que aprobó nuestros viernes juntas. Si a mi me pasara algo me gustaría mucho que Naty se hiciera él mayor tiempo para pasar con mi bebé.
Sacudí mi cabeza para quitar esos absurdos pensamientos de mi cabeza, que me podía pasar. Estaba bien de salud y ahora me cuidaba mucho mas de lo que antes lo hacia.


~~~

Tan solo faltaban dos horas para que ella llegara, estaba saliendo hacia el aeropuerto, había dejado el departamento limpio y ordenado. Al igual que la habitación para mi madre, Ella, mi hermosa Renata se quedaría en mi cama, era la mas cómoda, la mas amplia. Y yo... yo solo me tiraría en el sofá. Estaría cómodo, o al menos eso creo. 

Durante la tarde me había llamado Gabriel, hacían semanas que no hablábamos, desde la última vez... Esa última vez donde primero le grite, la insulte y luego le pedí que volviéramos. Pero para variar no supe hacer las cosas, no supe pedirle perdón y solo la cague mas. 

Pero quede claro de que si Renata tenía algo, era gente que la quería y la apoyaba, estaba agradecido de que ella no estuvo sola cuando yo la abandone. 

En el aeropuerto los minutos se me hacían eternos, miraba y miraba la pantalla de los aviones que llegaban pero aun no aparecía su vuelo. 

Y si se arrepintió? Y si verdaderamente yo no soy él papá, la visita no tenía sentido.... 

Este viaje me confirmaba mi paternidad, si ella llegaba era solo para confirmar lo que yo nunca quise creer. Debía estar seguro de como jugar mis cartas, no podía volver a perderlos, si entraban por esa puerta, sería solo para... Yo ya estoy pensando volver con ella y ni siquiera se si me ha perdonado o si podrá hacerlo.

Si la amas... necesitas reconquistarla -

Mi lado mas romántico salio con ella, todo lo bueno que llevo fue ella quien lo hizo aflorar. Él mismo verdadero amor salio estando a su lado.

Mis ojos por fin veían lo que tanto añoraba, por esa puerta ingresaban todas mis esperanzas, todas mis ilusiones, como un bobo me quede mirando como caminaba al lado de mi madre en mi dirección, mis ojos se pegaron en los cambios que tenía su cuerpo. Un escote majestuoso, sus pechos eran aun mas hermosos que antes, su tripa. No podía creer lo que había crecido en estas semanas, era ahora mas visible que antes.
Estaba pero preciosa, guapa y apetecible. Mis ojos la desnudaban mis manos picaban por acariciar cada centímetro de su cuerpo. Mi boca, mi boca estaba seca en estos momentos.





      - Hijo - mi madre me hizo dirigir mi mirada hacía ella.
      - Mamá - me agache y le bese ambas mejillas - Hola Renata - dije tímidamente, no sabía como ella iba a reaccionar.
      - Benjamín - asintió con la cabeza.

Aprovechando el momento me acerque a ella y aspire su aroma, olía tan bien como siempre, sus ojos no se separaban de los míos, le roce primero una mejilla depositando un suave beso. Lleve mis labios así su otra mejilla rozando levemente sus labios, la sentí estremecerse. Una leve sonrisa se dibujo en mi cara y ella frunció el ceño, se veía aun mas guapa tratando de hacerse la enojada, estoy seguro que ella deseaba aun mas. Al igual que yo.

      - ¿Como estuvo el vuelo? - le pregunte mientras le tomaba la manilla de la maleta. Ella negó con la cabeza, pero ignore sus protestas. Y la tome de todas formas, al igual que lo hice con la de mi mamá.
      - Bien. Agotador. - respondió Renata.
      - Vamos entonces para que descansen -

En el coche mi madre me puso al corriente de como iba Esthandish Publicity, de como pasaban los días, de como se llevaban cada vez mejor con Renata. Renata a ratos asentía con la cabeza, pero iba con la vista pegada en la ventana. Por el espejo retrovisor a ratos encontraba sus ojos mirándome pero cuando lo hacia ella volvía a mirar por la ventana.

Aparque afuera del edificio y me apresure en bajarme para abrirles la puerta a ambas, pero Renata se me adelanto y bajo antes. Saque las maletas y las guié al interior.

      - Adelante - les dije abriendo la puerta.
      - Gracias - dijeron al unisono.
      - ¿Quieren algo de beber? - les pregunte.
      - No hijo. Yo me quiero ir a descansar - me dijo mi madre.
      - Y tu Renata? -
      - Me puedes llevar a un Hotel - dijo caminando hacia donde había dejado la maleta
      - No. - le conteste en seco - Ven te llevo a tú habitación
      - Prefiero un Hotel - rebatió
      - Hija. -  intervino mi madre - Ve a descansar, el vuelo te agoto y mi nieto debe estar cansado -
      - Eso pretendo, pero Benjamín no me quiere llevar - dijo - Mejor tomo un taxi
      - Dije que ¡No! - alce un poco la voz - Dame eso - tome la maleta con una mano y con la otra la tome a ella.

A pesar de sus protestas la arrastre hasta la habitación. Una vez dentro la solté a ella y deje la maleta sobre la cama. La abrí aun en contra de su voluntad. Saque su pijama. Volvía a cerrar la maleta y dejarla a un lado de la cama.

      - No voy a compartir cama contigo - me dijo enojada tomando la pijama entre sus manos - No me voy a quedar contigo
      - Tienes en estos momentos dos opciones. - le indique. - Una te pones la pijama y te acuestas mientras te traigo algo para comer. O. Dos te desvisto yo mismo y te meto ahí.
      - Así? - me levanto una ceja - No te atrevas a tocarme - me gruño
      - Entonces tú solita ponte eso -
      - Quiero irme a un HOTEL - gruño
      - Que se quedan acá, tú mientras estén en Barcelona te quedas en mi departamento con mi hijo -
      - Tú hijo! - grito
      - Si mi hijo. -
      - Ahora - resoplo
      - Renata por favor - suspire - Te iré a preparar algo para comer
      - No necesito nada. Gracias - dando un portazo al entrar a la puerta del baño.

Salí de la habitación con ganas de meterme en el baño, y si necesitaba ayuda para desvestirse. El pensamiento de que estaba solo con ropa interior y su tripa al desnudo, me paralizo en el pasillo.

      - Dale tiempo. - me dijo mi mamá - No seas tan duro con ella
      - No quiero ser duro con ella. Mamá lo que quiero es que podamos llevarnos bien. Que me deje ser parte de sus vidas - resople - Necesito que me perdone, necesito sentirla cerca aun que sea difícil.
      - Tiempo y paciencia.
      - Como se ha sentido? -
      - Ella o yo? - pregunto risueña. Le moví la cabeza y entendió lo que quería saber - Ve a preguntárselo directo a ella.
      - No quiero incomodarla -
      - Bueno entonces me voy a dormir. Mañana hablamos hijo. Estoy feliz de que estemos los cuatro nuevamente bajo el mismo techo
      - Igual yo. - le bese la cabeza y me fui a la cocina.

Prepare una bandeja con galletas, sandwich, jugo de naranja y un vaso de leche. Tenía que ir lento, lento pero seguro, tenía que reconquistarla, tenía que jugarme las cartas, necesitaba esa oportunidad. La necesitaba para poder vivir, el tiempo perdido no había sido mucho, tal vez aun estábamos a tiempo, sólo, sólo me perdí la primera patadita de mi hijo.

Abrí la puerta de la habitación, sosteniendo la bandeja con la otra. Renata me ofrecía una de las mas hermosas vistas




A pesar del frío, ella estaba recostada en la cama con su vientre al aire, solo con bragas, se veía hermosa, su tripa estaba hermosa, sin meter mucho ruido deje la bandeja sobre el mueble y camine hacía ella.
Suavemente me senté en la cama para mirarla dormir unos minutos, mis manos picaban por acariciarla, llevaba muchos días sin ella sin su cuerpo sin su amor y ahora tenerla así era toda una bendición.
Un frío llego a mi espalda que me hizo estremecer, moví los cojines, y abrí la cama, la cogí entre mis brazos, como instinto apoyo su cabeza en mi pecho, por lo que inhale profundamente su aroma, era ella. Era mi Renata en mis brazos de nuevo.
La deposite lentamente en la cama y antes de cubrirla lleve mi mano a su vientre, roce suavemente mis dedos por su piel tan suave y liza como lo era antes.
Hizo un movimiento y me aleje, saque una colcha y un par de almohadas. Le apagué la luz y cerré la puerta, suspire.
No quería dormir en el sofá, quería dormir abrazado a ella, con una mano sobre mi hijo. Poder acariciarle el cabello y sentir su lenta respiración.


Llevaba mas de dos horas dándome vueltas en el sofá, no podía conciliar el sueño, ya lo había hecho, leer, ver televisión y nada. Simplemente morfeo no me quería en sus brazos, la luz del pasillo se encendió y como instinto cerré mis ojos, si era mi madre, prefería evitarla en ese momento.
Sentía como los pasos eran cada vez mas fuertes hasta que se detuvieron a mi lado, quería saber quien era. Pero si lo hacia me delataba. Unos dedos se enredaron en mi cabello, pasando a llevar mi casco y me hicieron estremecerme, ese contacto, esa electricidad no la sentía con mi madre.
Abrí de golpe los ojos, para encontrarme a Renata parada detrás de mi cabeza.

      - Perdón no quise despertarte - me dijo cuando retomo su camino hacia la cocina, venía con el vaso de leche lleno. - Yo iba a calentar la leche
      - Yo voy, vuelve a la cama - le dije incorporándome en el sofá
      - No es necesario. Todas las noches es lo mismo. - me dijo moviendo los hombros - Aun no comprende los horarios de mamá y le da con despertarme en la madrugada para comer
      - Hey! - le dije tocando su barriga y agachándome a su altura - Creo que cuando salgas vamos a tener una larga charla acerca de mantener despierta a mamá durante la noche. - La mire hacia arriba y vi como lagrimas salían de sus ojos - Ya sabes. Pórtate bien allí dentro, aun te queda mucho. - le bese la barriga y me puse de pie.

Quede frente a su cara, sus ojos fijos en los míos, yo no decía nada y ella no decía nada. El silencio era nuestro mejor amigo a estas horas de la noche. Tenía que hacer una jugada a ver si estaba todo perdido.

Di un paso hacía delante y ella no se movió de ese sitio, respire profundamente y di otro paso. Sus ojos bajaron hacia el suelo. Lleve mi mano hacia su cara y le seque las lagrimas con el roce de mis dedos. Ella se estremeció por mi contacto pero no se retiro. Aproveche el momento y me abalance sobre ella y la abrace.

La abrace como llevaba tiempo deseando hacerlo, ella no se retiro escondió su cabeza en mi pecho. Y me sentí vivo. Enterré mi nariz en su cabello y me impregne de ella de su olor. Bese su cabeza.

      - Te amo - susurre contra su pelo - Las amo a las dos

jueves, 9 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLIV

      - Hijo. La vida no viene con un manual de como vividla, muchas veces cometemos errores, tú lo hace, yo lo hago. Debo serte honesta y no darte falsas esperanzas, yo no conozco a Renata para decirte si llegara a perdonarte algún día lo que tú hiciste y podrá olvidar las palabras dichas. Son pruebas que manda Dios, el siempre sabe por que hace las cosas. Un día te encontré por que asi lo quiso él. Te ayude y tú nos ayudaste, debes sentirte orgulloso por lo que haces por estos niños. Pero ahora él - hizo señal al cielo - Te envió el mejor regalo en forma de compensarte, pero no te aviso de como serían las cosas. Si ella quedo embarazada no fue por que te engaño, fue porque nuestro señor te quiso pagar todo lo bueno que haz sido. Debes recuperar a tu familia, debes seguir a tu corazón ¿Tú corazón te dice que ese niño es tuyo?
      - No lo se. -
      - Si lo sabes hijo. Solo que no quieres verlo. Ella te hizo creer que no te amaba lo suficiente para estar con otro hombre? -
      - No -
      - Entonces. Tú corazón no te miente. Tú corazón te hizo decirle que te harías cargo de él aun sabiendo que no era tuyo. Sabes por que? - negue con la cabeza - Por que siempre supo que era tuyo. Por que de esa manera te hizo saber inconscientemente que lo amarías. Que ya lo amas
      - Yo la amo, aun que ese niño no sea mio -
      - Tú amor por ella es tan fuerte que le perdonarías eso. Dijiste que han sido las peores 4 semanas de tú vida, y eso es por que sabes que si no haces algo ahora la perderás para siempre.
      - No quiero perderlos - llore
      - Entonces lucha. Lucha por ella y por tú hijo. -
      - No se como -
      - Si lo sabes, tienes tú amor, y a demás me dijiste que el medico necesita hacerle un chequeo - Asentí - No crees que esa es una buena escusa para acercarte a ella - volví a asentir - Vez llámala, dile que necesita venir a España para que revisen su embarazo. Cuéntale de tu problema y todo lo que has sufrido estos años ella lo entenderá, comprenderá tú reacción.
      - Y si no quiere venir? -
      - Lo hará, y sabes por que? - negué con la cabeza - Por que si ama tanto a vuestro hijo como a ti, estará dispuesta a que la revise quien tu quieras con tal de saber que el fruto de vuestro amor esta a salvo. Su corazón ya late por dos. Lo hace desde el minuto que decidió seguir adelante con su embarazo aun sabiendo que habían posibilidades de que tú no estuvieras a su lado.


Nunca me había puesto a pensar en que existía la posibilidad de que ella interrumpiera su embarazo al ver y sentir mi rechazo, gracias al cielo ella no lo pensó, gracias Dios! por no poner esa posibilidad en su mente. ¿Hubiera sido capaz de vivir con la muerte de un bebé en mi consciencia? No gracias al cielo, gracias a Dios!
Y si la hermana tenía razón y ella no dudaba en venir me estaba dando la mejor prueba de que ese niño es mio. ¡Claro que si! Y a partir de eso tendría que poner todas las cartas en juego y reconquistarla, volver a estar con ella.

      - Gracias -
      - Ahora arriba ese animo hijo. No todo esta perdido. Vamos sabes lo que tienes que hacer -
      - Lo haré y la próxima visita la haré con ella. - le sonreí

Nos quedamos el resto de la tarde conversando acerca de los nuevos niños, y de la evolución en la escuela de los mas grandes. Son para estar orgullosos, aprovechan la oportunidad que se le esta dando.
Cenamos en el gran comedor con todos los niños, eso me lleno el alma y me dio las fuerzas para seguir adelante y para recuperar lo mas importante que tenia en mi vida. Mi familia.

A eso de las diez de la noche ingrese nuevamente en mi apartamento y me quebré la cabeza pensando en como debía decirle a Nata que viniera sin que se asustara por la salud de nuestro bebé Nuestro bebé sonaba tan extraño pero tan lindo a la vez.


~~~


      - Que haces despierta tan tarde? - la voz de Victoria me sobre salto. 

Como era costumbre no podía dormir y había bajado a mi ritual de cocina a las una de la madrugada, una taza de leche caliente me relajaba y me dejaba dormir luego de un rato. 

      - Pequeña debes descansar - me dijo sirviendo un vaso de agua. - Sabes que mañana te pesara el trasnoche 
      - La leche caliente me relaja - me levante de hombros 
      - Hija, no es primera vez que te encuentro despierta a esta hora - tomando mi mano - ¿Que pasa? 
      - Solo que no puedo dormir. Nada de que preocuparse - 
      - A ver pequeña. Cuéntale a esta vieja que es lo que te preocupa - 
      - Todo y nada a la vez - 
      - Mi vida. No tienes de que preocuparte, de verdad que todo se resolverá. -
      - No estoy segura de eso. - confesé - Le extraño 
      - Ay! Hija. - me abrazo - Él también a ti. Pero necesita un poco mas de tiempo para que se de cuenta del error tan grande que cometió. Y cuando lo haga y venga hacia ti con la verdad. Te explique todo...
      - Estuve a punto de llamarlo. - le confesé
      - Y que te detuvo? -
      - Lo amo. Pero no estoy dispuesta a que me siga haciendo daño - me pare - No quiero que me vuelva a insultar o decirme que estará conmigo a pesar de no ser el padre . - Me acaricie el viente - Él es el padre, mi hijo no tiene mas padre que él. Pero quiero que cuando vuelva, lo haga seguro.
      - Ven acá. - me abrió los brazos - Es tanto tu amor por él que estas dispuesta a perdonarlo - me abrazo con muchísimo cariño - Pero ahora es necesario que tú y esté bebé se vallan a dormir

Me tomo del brazo y me arrastro hacia la habitación, me ayudo a recostarme en mi cama y se tiro a mi lado acariciaba mi cabello a la vez que lo hacía mi barriga. Mis casi 15 semanas ya se hacían presente pero sobre todo en la noche cuando llegaba de la oficina y me inflaba, no tan solo el vientre, si no que también aun mas los pechos y los pie. Sin darme cuenta me quede dormida.

A eso de las diez de la mañana yo acababa de despertar, mas descansada y relajada que en días. Sentí como mi vientre reclamo por comida. Pero... lleve mi mano a mi vientre y me quede muy quieta para ver si volvía a sentirlo de nuevo.
Esta vez se demoro un poco volvió a reclamar... algo muy parecido a cuando nos gruñe la tripa de hambre, pero no igual. Mis ojos se llenaron de lagrimas... Era mi bebé el que se estaba moviendo. Mi bebé me estaba dando los Buenos Días. Era él, quien se estaba manifestando y dándome la fuerza que necesitaba.

Por tiempo indefinido me quede con mi mano en el vientre con la sensación mas hermosa que he vivido en años, lo mas hermoso que me había pasado, solo las madres pueden entender lo que es sentir por primera vez a tú hijo moviéndose dentro de ti, es donde te das cuenta que verdaderamente tienes vida dentro de ti tienes a otro ser, un ser que va creciendo.

      - Mi bebé, mi niño o niña, mi cosita mas exquisita ya quiero tenerte entre mis brazos, y decirte cuanto te quiero, cuan feliz estoy contigo y de que llegues a mi vida.

Ese sonido tan particular que oía cada vez mas fuerte y con mas impaciencia me hizo saltar en la cama, mire para todos lados, esto es una broma? pensé mientras Montaner seguía con las notas de aquella canción mis manos me temblaban mientras tomaba mi móvil. Cuando mire la pantalla y leí su nombre me pellizque el brazo para saber si no estaba dormida.

      - Bueno? - mi voz fue casi inaudible, un susurro. Temerosa de escuchar lo que venia, si el me llamaba a estas alturas después de varios días
      - ¿Como estas? - me respondió, por su voz me dí cuenta que el estaba tan o mas nervioso que yo.
      - Bien y tu? - le dije segura y consciente de que mi "bien" tal vez no le vendría bien
      - Yo... - resoplo - ¿Como esta el bebé? -

Mis oídos habían escuchado bien? Benjamín Lackigton me estaba preguntando por la salud de mi bebé, en ese momento me lance de espalda a la cama

      - Sigues ahí? -
      - Si - susurre - Si - dije mas segura
      - Y bueno ¿Como esta nues... - respiro profundamente - Bueno el bebé? -
      - Esta - suspire - Bien. Hoy lo sentí por primera vez -
      - Wooow. Eso es... bueno -
      - Si creo que si. Es una sensación espectacular -
      - Ya lo creo. -
Nos quedamos en silencio unos minutos, ninguno de los dos sabía que decir
      - Que necesitabas Benjamín - le pregunte al final
      - Bien yo... - se detuvo como si buscara las palabras correctas en ese momento, resoplo y continuo - Te llamaba por que necesito pedirte un favor. Es algo verdaderamente importante o si no te molestaría
      - Que sucede? - pregunte
      - Tienes que venir a España -
      - Por que? Estas bien? Te paso algo? - pregunte preocupada.
      - Yo estoy bien. O bueno físicamente - suspiro - Necesito que tú vengas
      - Benjamín nosotros rompimos, tú terminaste nuestra relación. No tengo a que ir a España ni a ningún lado. -
      - No es por ti. No es por mi. Estoy muy claro que te perdí. Pero...
      - Pero nada Benjamín. Sabes borra mi número, olvídate de mi. Por favor. -
      - Renata escucha por favor, no es por mi. Es nuestro bebé. -

Nuestro bebé, sus palabras me hicieron estremecer, me senté en la cama rápidamente, y trate de respirar normalmente, mi corazón se acelero muchísimo. Con mi mano libre me acaricie mi vientre. Y comencé a rogar a Dios que estuviera todo bien.

      - No te asustes. Renata por favor. Te aseguro que es rutina. -
      - Rutina? - grite - Por rutina tengo que viajar 10 horas en avión Benjamín. ¿Que mierda es lo que pasa?
      - Tranquilízate por favor. Estar así no le hace bien a nuestro bebé. Mi médico necesita chequearte -
      - Por que? -
      - Te explicare todo cuando estés acá. Pero te prometo que todo estará bien -
      - ¡No, no, no, no! - grite - ¡Maldito! Te odio. Mi bebé esta bien. Para que me llamas

En ese instante lance el móvil a la cama y me cubrí con ambas manos la cara, negando con la cabeza y gritando ¡No!. El alboroto hizo que Victoria abriera acelerada la puerta.

      - Hija ¿Que paso? - me pregunto angustiada
      - Mi bebé - era lo único que decía
      - Esta bien. ¿Quieres que vamos al hospital? - negué con la cabeza. - Háblame hija. Me asustas.

En ese momento mi móvil volvió a sonar y ella contesto.

      - Hijo ¿Estas bien? - pregunto - Que paso? Que le dijiste?... Esta muy alterada... Para que?... Pero todo esta bien?... Pero por que?... Ay! hijo espero que sea solo eso... Hablare con ella... Si haré lo posible para que viaje... Pero algo puede estar mal con el bebé... Le diré que te llame cuando se calme... Dos pasajes para el vuelo de mañana ideal sin escalas, hablare con su doctora para que nos autoricé... Te quiero hijo.

Me pare corriendo al baño directo a vomitar, el miedo de que algo malo le pudiera estar pasando a mi bebé me aterraba, tan pequeño. Tan indefenso.

      - Hija. Sera mejor que vuelvas a la cama - me dijo Victoria irrumpiendo en el baño - Descansa hablare con tú doctora para que podamos viajar mañana -
      - Y si algo esta mal con mi hijo? - le pregunte entre lagrimas
      - Todo va a estar bien. Benjamín dijo que solo era de rutina, solo era para estar seguro. Dijo que a todos los embarazos que se han sometido a ese tratamiento se lo hacen por eso es importante de que vallas  y te revise
      - ¿Que tratamiento? - pregunte
      - No soy la indicada para hablar de eso. -
      - Y quien lo es? Y si algo esta mal? Victoria que mierda pasa -
      - Benjamín te lo explicara -
      - Si algo le pasa a mi hijo yo me muero -
      - Nada le va a pasar. Vuestro bebé esta bien, vuestro bebé tiene un padre que lo protegerá siempre

Sus palabras me hicieron llorar aun mas. Mi bebé tenía un padre, un padre que no estaba con nosotros, un padre que después de un mes me llama para asustarme y hacerme viajar solo para comprobar que el niño estaba bien.
Pero si estaba preocupado por su salud, es por que ya creía que era suyo, ante ese pensamiento mi bebé se volvió a mover dentro de mi. Una pequeña luz de esperanza estaba comenzando a brillar para nosotros. Pero para nosotros como padres. Mi hijo tal vez si tendría un padre con él.
Mire a Victoria quien al parecer había comprendido lo que estaba pensando y asintió con la cabeza.

      - Si hija. Esta preocupado por su hijo. - me confirmo.
      - Ya no tiene dudas - le susurre
      - No mi vida. Ya no las tiene. Quiere ser parte de esto. Necesita que vamos y te revisen y le confirmen que todo esta bien. Tiene miedo de que los medicamentos que él tomaba le puedan afectar al niño -
      - Medicamentos? - pregunte
      - Es él quien tiene que explicarte las cosas. Yo no se mucho. Pero vamos que debes alegrarte, mi hijo se ha dado cuenta que cometió un error, un gran error. Pero ¿Aun esta a tiempo?
      - Yo... -
      - No me contestes a mi. Debes decirle a él. Hacerle saber si podrá ser padre completo o de medio tiempo. Todo esta en tus manos querida. -


Todo esta en mis manos... Aun él no me ha hablado de que quiere ser parte de mi familia, yo no se si pueda perdonarle, me rompió el corazón, dudo de mi amor, dudo de mis valores, de mi como persona. No confió en mi palabra, me reprocho cosas que yo no hice.
No soy quien para prohibirle ser padre, si el así lo quisiera en este momento. Pero de ser pareja, de ser mi compañero.

Volví a estar sola en la habitación, volví a quedarme tan solo con mis pensamientos. Volví a pensar en él.

Dos horas después Victoria había entrado en mi habitación para decirme que la doctora autorizaba el viaje, que no había problema y que le trajera una copia de todos los exámenes que allá que me hicieran ademas de un informe clínico de Benjamín, información que podría ser útil llegado el momento del parto.

Había llamado a Naty a la empresa para decirle de mi nueva ausencia por unos días, cuando le indique el motivo, se asusto tanto como yo. Me dijo que si quería que me acompañase para sentirme mas tranquila, pero me negué le dije que prefería tenerla al frente de la constructora por si algo se presentaba. A su vez hable con Roxi, quien ya era mi mano derecha y próximamente SubGerenta, esta mujer en poco tiempo estaba mas presente y a cargo que yo. Le pedí que me aplazara algunas reuniones y que las otras las tomara ella. Pero me pidió que fuera esta tarde para hablar con el posible nuevo cliente.

La llamada mas difícil era la de Gabriel, no sabía como se tomaría mi viaje. Así que decidí no llamarlo e ir a visitarlo, había pensado también no avisarle nada, pero claro cuando el viernes me viniera a dejar Renata se enteraría de igual modo y eso podría complicar aún mas las cosas. Mi primera ilusión de amor resultaba ser mi mejor amigo.

A eso de las cinco de la tarde Victoria volvió a mi habitación con el teléfono en las manos.

      - Es Benjamín. Necesita hablar contigo - me indico
      - Toma la llamada tú, no quiero hablar con él -
      - Hijo, no se siente bien. Prefiere no tomar la llamada - No se que le diría él pero su cara, cambiaba cada medio segundo. La cotilla que ahí en mi quería saber todo. - No puedo decirte lo que ella prefiera... Espera un momento - Me miro nuevamente y camino hacia mi lado, estiro su brazo para pasarme el aparato sin antes añadir - Ahí cosas en las que puedo decidir, pero es necesario que hables con él y se pongan de acuerdo en algunas cosas.

Al ver mi negativa para recibirlo lo dejo sobre la cama y salió rápido de la habitación. Dude por un momento en si cogerle o no la llamada. Cuando al fin me decidí llene de aires mis pulmones y dije

      - Vamos que sea rápido lo que me quieres decir. - fría, dura y decidida. Así logre sonar
      - Renata yo... - le corte antes de que pudiera decir algo. Para añadirle un punto
      - Que sepas que si viajo no es por ti. Es por la salud de mi hijo. Me preocupa saber que algo puede andar mal. Pero luego que me confirmen que mi embarazo esta perfecto vuelvo -
      - Lo se. El vuelo es a las 8 de la mañana, llegaran a eso de las once de la noche acá contando el cambio de hora. - resoplo - Las estaré esperando.
      - Necesitas algo mas? -
      - Si. ¿Estas mas tranquila? -
      - No. Hasta que me vea tu dicho medico. Ahí recién podre estar tranquila. -
      - Lo siento. De verdad lo siento. -
      - Algo mas? -
      - A que hora quieres que saque la cita para el medico? -
      - Lo mas temprano posible, y confirma un vuelo para ese mismo día en la noche -
      - Por favor. Necesito hablar contigo, puedes quedarte una noche mas? -
      - No -
      - Renata -
      - Benjamín, ha pasado un mes! Un maldito mes. No tengo tiempo para estar hablando. Quiero saber que mi hijo esta bien y volver a casa -
      - Nuestro hijo - afirmo
      - Como sea. Solo necesito eso -
      - Te buscare un cupo en el vuelo mas temprano pero quédate esa noche y conversemos acerca de que va a pasar con nuestro hijo y nosotros. -
      - Resulta que quieres ser padre -
      - No quiero tocar este tema por teléfono. Te veo mañana preciosa. Te amo. - suspiro - Los amo.

Resople y corte la llamada, presiento que este viaje va a ser mas difícil de lo que espero. Solo espero que mi bebe este bien.

Me di una ducha, comí algo y salí para el restaurante de Gabriel por la hora, es seguro que lo encuentro en ese lugar.
Media hora después aparcaba mi coche en el estacionamiento para embarazada, al cruzar la puerta me sorprendí de la cantidad de gente que había dentro. Estaba claro que le iría muy bien.

      - Buenas Tardes - me dijo un joven camarero
      - Buenas Tardes - salude muy cordial
      - Puedo ofrecerle una mesa o prefiere la barra - me pregunto
      - Gracias. Pero no. Necesito a Gabriel -
      - El señor esta en su despacho. - me indico - Le anunciare que lo busca la - se quedo en silencio y me miro de pies a cabeza - La Señora... - se quedo en silencio esperando que le indicara mi apellido
      - Blavi's - repuse - Renata Blavi's - asintió con la cabeza y se perdió entre las mesas

Camine hacía la barra para poder esperarlo mas tranquila, estaba claro que jamás pensé las dimensiones que tendría este lugar y me había puesto lo primero que encontré en mi armario, unos jeans, que cada día me costaba mas ponerme debido al mi vientre, y una polera que me había comprado hace unos días que hacía aun mas visible mi vientre.
A los minutos salió Gabriel y con la mano me indico que caminara hacia él, le di las gracias al joven del bar que me había servido un vaso con agua.

      - Pequeña ¿Que los trae por aquí? - pregunto dándome un gran abrazo - Gracias Raúl, y llévame por favor dos jugos naturales de Manzana -
      - Enseguida - asintió - Señora con su permiso
      - ¿Señora? - se lanzo a reír Gabriel
      - Aprenderé a vivir con eso -
      - Ya lo creo. Pasamos? -

Una vez dentro de su despacho nos hicimos las preguntas de rigor, cuando el camarero llego con nuestros jugos Gabo espero a que cerrara la puerta y pregunto

      - ¿Que pasa, peque? -
      - Voy a España - dije en seco
      - ¡Queeeeeeeeeeeeeeeeee! - grito

miércoles, 8 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLIII

Los días fueron pasando y yo me concentre completamente en la empresa, decorar la nueva casa y sentirme bien por mi hijo. Mi hijo que crecía completamente sano dentro de mi, su abuela no pudo aguantar las lagrimas en la segunda ecografía.

      - Es verdaderamente maravilloso - acariciando mi mano - Siente como palpita su corazón dentro de ti. Es tuyo. - sus palabras sacaron lagrimas en mis ojos también, no pude evitar sentir la necesidad de la presencia de Benja a mi lado.

Sacudí la cabeza antes de terminar llorando como las tontas nuevamente y me concentre en terminar de dar unas ordenes para ya entregar algunos proyectos finalizados y retrasados por los papeles legales de sociedad.
Esa noche cuando llegué a casa luego de pasar a ver a mi hermosa Renata quien me tenía preparadas unas galletas en distintas formas. Mi cuerpo no daba mas de cansado, ahora me cansaba con mayor facilidad, ya no tenía la misma agilidad de hace unos meses atrás, pero claro si ahora tenía un ser de 13 semanas.

El tiempo estaba pasando sin piedad alguna, 13 semanas y mi hijo ya tomaba forma era un verdadero milagro tenerlo conmigo, dentro de mi. Mi verdadero amor, la única personita que desde el segundo uno lo amas con locura y eres capaz de dar la vida si fuera necesario. Es lo mas mio que puedo tener, completamente y absolutamente mio. Mi pequeño vientre crece poquito a poquito, ya se comienza a evidenciar.

      - Renata - Roxi, llamo mi atención - ¿Donde andas? - me pregunto con una sonrisa llegando al asiento frente a mi.
      - Uff... Estoy aquí - le dije tocando mi vientre
      - ¿Como vas con el embarazo? -
      - Genial. Los vómitos me abandonaron casi al mismo tiempo que su padre - sonreí amargamente - ¿Que necesitabas?
      - Bien. La casa de... Bueno... Renata ya sabes -
      - El proyecto Lackington - le corte - Dilo no me afecta su nombre Roxi
      - Si bueno eso mismo. La cosa es que revisaste sus planos, ya esta en un 80%. Por lo tanto es necesario y como ahora es socio. - hice una mueca de amargura - Ya sabes que tiene que venir y quería saber si tú nos acompañaras a revisar eso. -
      - Claro. Ese proyecto es muy bueno para nosotros y además bueno, es socio el muy idiota y no se ha parado ni la sombra por acá. -
      - Yo he estado en contacto con él todas estas semanas y bueno, tal vez no lo sabes - se corto, y suspiro, me miro y me dio medía sonrisa torcida - Esta hace dos semanas en Barcelona. Lo se soy la mas traidora del mundo, yo debería no tener contacto con él. Pero Nata querida pienso en la empresa -
      - Gracias. Gracias por pensar en el bien de la empresa, yo... yo debería poder hacer eso. Pero aun me duele - le confesé
      - Lo se Jefa. Por eso lo he hecho todo a tus espaldas, bueno Natalia sabía mis intenciones y ella lo aprobó -
      - Sigue con ese mismo trato, y hazme saber cuando viene para estar preparada - respire
      - Una semana -
      - ¡Mierda! - gemí.
      - Lo se. Es pronto pero es necesario. Renata solo dame el poder para poder hacerme cargo por completo, no tendrás que verlo si no quieres. Yo puedo con eso. -
      - La última conversación que tuvimos - me corte - Bueno le deje claro que no lo necesito en mi vida, debo ser consecuente con eso.
      - Bien. Siempre has tenido un carácter muy particular. Ahora es momento de sacarlo nuevamente. Vamos ni se te ocurra llorar, que mi poroto no puede saber que su mamá no esta bien. Recuerda que ya siente y escucha todo. - me sonrió. - Ahora te dejo que necesito hacer unas cuantas cosas mas.

Uff! que difícil iba a ser eso, esa casa estaba pensada para mi. Bueno de un principio no lo sabía pero ahora, a mierdaaaaaaaa! Todo se estaba complicando cuando ya lo tenía un poco mas superado, no te mientas Renata que no lo has superado, lloras todas las noches por su culpa.

Esa misma tarde cuando llegue a mi casa olía muy rico así que por instinto camine directo a la cocina, Vicky estaba preparando algo, no lograba distinguir que era pero su olor era exquisito y se me hizo agua la boca en ese momento.

      - Que rico olor - le dije tomando asiento en el taburete. - Definitivamente seré una bola de aquí a la semana 40
      - Solo te alimento muy bien hija. Como se lo merecen - me sonrió y me sirvió un vaso de jugo natural de manzana que últimamente era lo que mas deseaba todo el día.
      - Sabías que Benjamín esta en Barcelona? - pregunte
      - Si mi vida. Aun después de nuestra discusión - se sentó a mi lado - Me llamo, nos juntamos, conversamos. Vio la nueva foto de mi nieto - me acaricio el vientre - Mi hijo no esta bien, pero hija. - Al ver que mi cara se desfiguraba y me picaban las lagrimas - Es mi hijo. Siempre lo será. Idiota o no esta mal. Te hecha de menos, lloro nuevamente conmigo. -
      - Perdóname pero no puedo escuchar hablar de él. - le corte
      - También te duele. Lo se hija. Pero algo deben hacer no pueden pasarse la vida así. -
      - Yo aun lo amo - le confesé - Pero me duelen sus palabras, me duele su desconfianza yo no se si podre perdonarle alguna vez. -
      - Mi vida, yo también discutía con mi esposo. Así es la convivencia. -
      - Esto no fue una simple discusión. Me grito, me insulto y renegó de su hijo. -
      - Ay! mi vida. Yo no puedo estar en medio. Solo no me pidas que me aleje de él. -
      - Yo no podría hacer eso, estoy agradecida de que estés aquí, pero si en algún momento te quieres ir, yo no me enojare, no te alejare del bebé ni de mi. Siempre tienes que saber eso. -
      - Lo se. Hija eres tan buena. - Me abrazo y ambas lloramos.

Cuando ella me hablaba de esa forma me partía el corazón saber que ahora era yo quien estaba poniendo problemas para volver a estar juntos, pero ahí cosas que no se olvidan, ahí heridas abiertas. Y palabras que resuenan con fuerza en mi cabeza.
Gabriel llamó justo antes de sentarnos a comer, necesitaba saber si podía quedarme con Renata esta noche y todo el día sábado, obvio que no era problema para mi. Con el restaurante en marcha los viernes se la hacía difícil cuidarla. La cena estuvo exquisita y aun mejor con las ocurrencias de Renata. Ella venía preparada para pasar la noche conmigo a base de películas de princesas.

A las once de la noche mi torbellino amigo se quedo profundamente dormida, la atraje a mi cuerpo y la abracé para dormir. Era un verdadero gusto dormir con ella y ya me imaginaba tener a mi bebé de esa forma. Lagrimas salían, pero de felicidad de saber que pronto no estaría sola. No estaría sola.


Estaba profundamente dormida, pero sentía que alguien me movía, que lo hacia cada vez mas fuerte. Empece a despertar poco a poco y cuando mi oído se agudizo sentí a Ricardo Montaner sonar, esa canción, esa canción... Me senté rápidamente en la cama y vi a mi pequeña mirandome fijamente con sus ojitos dormidos, la atraje a mi cuerpo mientras tomaba mi móvil.

"Benjamín"... Eso decía la pantalla, dude si contestar o no la llamada. Pero mis peores temores se volvieron en mi contra y conteste.

      - ¿Hola? - dije con voz temblorosa.
      - Renata... - la voz de Benja al otro lado de la linea me estremeció. - Te extraño... Te he extrañado todo este tiempo... - antes de que pudiera seguir con sus palabras de amor, que en su estado de embriaguez eran difícil de descifrar
      - Buenas Noches Benjamín. Por si no miraste la hora son las cinco de la madrugada -
      - Perdón mi amor. Perdón. No pensé en nada solo en cuanto te extraño. Necesitaba oír tú voz -
      - Ya la oíste. - En ese momento la niña se comenzó a mover la arrope mas a mi lado - Shh... duerme mi amor - Benjamín debo cortar
      - Es el padre de tú hijo? - pregunto casi inaudible
      - Adiós Benjamín - cuando le iba a cortar escuche como gritaba al otro lado del teléfono se me partió aun mas el corazón
      - Cuídala maldito imbecil a ti te perdono todo, a mi solo me aparto. Te amo Renata y te amare siempre - escuche la ultima parte con lagrimas en los ojos y corte la llamada, no lo podía soportar mas, ya no.

Me acomode al lado de Renata para ver si podía seguir durmiendo pero me fue imposible, miles de imágenes se vinieron a mi mente, de momentos felices, donde eramos solo los dos. Donde mi alegría era completa. La primera vez que lo bese, como me hizo el amor la primera vez. La manera en la que me tocaba, la manera en la que me decía que me amaba, la misma manera en la que me había puesto el anillo. Dios! Como se supone que podría reponerme si cuando todo comenzaba a mejor algo lo echaba a perder.
Me dí tantas vueltas en la cama que preferí levantarme y prepararme algo para comer, mi hijo ya no perdonaba el buen desayuno.

Siete de la mañana yo sentada en la cocina sin absolutamente nada que hacer, mirando para todos lados y dándole vueltas a la historia.

~~~

      - ¡Que dolor! - vocifere eran las cuatro de la tarde y mi cabeza no me daría tregua hoy. 
Anoche se me pasaron las copas, bueno desde que estoy en Barcelona se me pasan las copas, mi mente esta en Chile, mi mente esta con Renata. Ahora me arrepiento de no haber hecho oídos sordos y haberla aceptado con su hijo todo sería tan distinto en estos momentos, estaríamos casados y felices, nunca le hubiera confesado mi problema. Habría sido capas de amar a ese bebé, si yo creo que si. Por ella, por ella aceptaba cualquier cosa. 
Tome mi móvil con la intensión de llamar a mi madre, cuando en los registros veo que llame a Nata ¡Mierda!. No recuerdo haberla llamado, no recuerdo haber hablado con ella. La abre vuelto a tratar mal? Maldito alcohol ya no se ni que hago. 

      - Buenas tardes hijo - me dijo muy formal mi madre cuando contesto 
      - ¿Como te encuentras madre? - 
      - Muy bien. Un poco alocada con el desastre que ahí en la cocina - rió
      - Que preparas de rico? - le pregunte 
      - Yo nada. Renata y Renata hacen sus famosas galletas y pastel. ¡Un desastre! - exclamo. Una pequeña sonrisa salió en mi cara al recordar la última vez que estuvieron juntas preparando galletas y como dejaron la cocina del departamento, pero las hermoso era ver sus caras de felicidad
      - Lo se. - suspire - Mamá te llamaba para decirte que... - me corto antes de que pudiera terminar
      - Ya lo se. Vienes a Chile. Mi amor tienes que venir a verme. - 
      - Si mamá te llamare y nos juntaremos - 
      - Bien. - en ese momento, muchas dudas asaltaron en mi mente. - Como sabes que voy? 
      - Renata - dijo suspirando. Ella estaba al tanto de lo que yo hacia aun le importaba 
      - Te tengo que dejar madre. Te llamo luego. - antes de que pudiera decir nada le corte. 

Ese día di mil vueltas por el departamento y las ultimas conversaciones o mas bien gritos con Renata sacudieron mi cabeza. Ella a pesar de lo que yo le decía con mucha convicción defendía su postura acerca de mi paternidad, incluso en su nota. Inconscientemente saque de mi cartera las dos fotografias que tenia de él bebé. Ni yo mismo me entendía por que las guardaba. Pero aun así las tenía. 
Volví a tomar mi móvil pero esta vez con la intensión de llamar a mi medico necesitaba hablar con él. Le pedí sita para ese mismo día dos horas mas tarde. 

Cuando llegue a la consulta miles de preguntas se me vinieron a la cabeza, miles de posibilidades. Me centre en esperar a poder hablar con él.

      - Benjamín. ¿Que te trae tan pronto y con tanta urgencia por acá? - me pregunto a penas me vio en la sala de espera
      - Christopher - lo salude - Necesito saber un par de cosas
      - Lo imagine. Vamos pasa - me abrió la puerta de su despacho e ingresamos cuando tomo su posición me quedo mirando por unos minutos esperando que comenzara hablar pero verdaderamente no sabía como abordar el tema.
      - Y bien? - me dijo al final - Que necesitas saber?
      - El último espermiograma arrojo que yo ya podía tener hijos - me paro con la mano.
      - Como vengo años repitiéndote. Tú no eres infertil. Tus espermatozoides lo que tienen es que son muy débiles para procrear, con el tratamiento lo que hicimos fue hacerlos mas fuertes. Por lo tanto si puedes tener hijos y te lo he dicho muchas veces
      - Ya, ya. Que esa historia la se. Pero bien sabes que con... - me calle - No pudimos tener hijos y eso provocó nuestra ruptura.
      - Si, eso lo se. Por que como esa vez te dije, ustedes simplemente eran incompatible. - se levanto de hombros - Ahora no creo que vinieras a hablar de eso verdad?
      - No. Bien. Mi novia, o bueno mi ex novia. - suspire - Renata esta esperando un bebé
      - Felicidades...
      - No es mio. - le corte
      - ¿Por que dices eso? - se intrigo
      - En el último examen tú dijiste que... - me corto
      - Se lo que dije, que aun faltaba un poco, tienes que pensar que las mujeres toman por años algún tratamiento para evitar concebir, por lo tanto para que tus esperma fuera lo suficientemente potente, era necesario un poco mas de tiempo, pero no quiere decir... -
      - Puede que sea mio? -
      - Pero clarooooooo! Cual era su método de prevención? -
      - Ninguno - me encogi de hombros
      - Osea tú me quieres decir que jamás te cuidaste con ella? -
      - Así es. -
      - Pues es obvio que iba a quedar embarazada, amigo. Felicidades serás padre. -
      - Mierda - mi cabeza iba a explotar, si verdaderamente.
      - ¿Que pasa no estas contento? -
      - Chris, es mas complicado que eso. Yo lié todo. Pensé que me engañaba, la trate mal e incluso le grite que ese niño no era mio. ¡Demonios! Suspendí el matrimonio. Ella no perdonara jamás todo esto. Yo no me lo perdonare -
      - Bien. Benjamín. Es necesario que soluciones esto luego y la traigas para hacerle algunos análisis. -
      - Por que? no me asustes -
      - Solo rutina, nada muy relevante. Nada de preocupaciones, solo revisar que su embarazo valla bien. ¿Cuantas semanas tiene ya? -
      - Unas 14 - saque mi cartera para buscar las fotografias - Estas son las primeras dos. En esa tiene 10 semanas que es cuando se dio, bueno me dí cuenta. Y esta 12.
      - Bien, pinta bien. Si no estuviera todo en orden lo sabrías verdad? -
      - Si yo creo que si. Mi madre cuida de ella. Desde el minuto uno estuvo feliz con la noticia. -
      - Ya basta de lamentaciones. Vamos a lo importante. Quieres que te haga un nuevo análisis? -
      - Lo que necesito es que me confirmes que ese niño es o no mio -
      - ADN. Claro si la madre esta de acuerdo, se puede hacer directo al feto. Tiene sus riesgos pero en mínima cantidad. O bien puedes esperar a que nazca y ver a quien se parece. - se río
      - Si le pido el ADN ella pensara que sigo desconfiando de ella. -
      - Entonces? Haber Benjamín no te entiendo nada de nada. Quieres que te confirme si eres el padre de ese bebé, pero no quieres que ella sepa que sigues desconfiando. Aun que en realidad sigues desconfiando. Que te hace pensar que ella te engaño? Durante el periodo que fue concebido ahí solo un día. Si nos vamos tiempo atrás son casi 15 semanas?- asentí - Bueno según mis hermosos cálculos estamos en un promedio entre el termino del año. Ahora haz memoria y dime donde estabas tú.

Me quede pensando un momento sobre la fecha que me dio como promedio, siempre he sido malo para esas cosas, fechas aniversarios y/o cumpleaños. No me podía recordar si en esa semana le hice o no el amor, por que no podía recordar si estuve con ella. Saque mi ayuda memoria del móvil, estoy muy consiente que la noche buena, y bien buena que fue ella llego a mi departamento con ese vestido color crema y le hice el amor. Si lo recuerdo muy bien. Después discutimos Ese recuerdo me hace sonreír. 
      
      - Noche Buena - le sonreí.
      - Ya sabes hombre. Te guardare una cita para cuando me llames y me indiques que ella esta aquí -
      - Es muy importante que venga hasta acá a realizarse los análisis? -
      - Bueno para sea yo quien se los haga claro que tiene que venir. Mi consulta esta acá y tú historial medico y todo el papeleo. Pero ahora si su embarazo es de alto riego y ella no se ha sentido bien... -
      - Vómitos. Hasta la última vez que la vi estuvo vomitando -
      - Es completamente normal, la mayoría de las mujeres los tienen. - dijo quitando importancia - Y eso mayormente ocurre cuando el feto es de sexo femenino.
      - Podría ser una niña? - pregunte con un nudo en la garganta
      - Ahí un 50% de probabilidades - sonrió - El otro 50% niño - se encogió de brazos.
      - Si logro hacer que ella venga tú puedes hacer un ADN sin que ella lo autorice? - pregunte
      - No. Necesito su consentimiento, con lleva un riesgo hacer esa prueba. Benjamín... vamos a ver... me voy a meter en terreno netamente personal. Dejaremos de lado que tú eres mi paciente. ¿Que te hace pensar que ese niño no podría ser tuyo? -
      - Por un periodo de tiempo estuvimos separados. Ella comenzó a salir con otro chico y bueno. -
      - Tú crees que se acostaron? -
      - Es lo que hacen las parejas no -
      - No conozco a tu chica. Pero tú mas que nadie la conoce por algo la elegiste para ser la tú esposa. ¿Crees que ella se acostó con ese chico?
      - Yo... -

Y en ese momento todas las imagenes que había mantenido ocultas en mi mente re aparecieron... Renata no se acostó con él, por que de haberlo hecho... No la hubiera encontrado golpeada en el suelo de su habitación. Claro como había sido tan idiota, ella al no querer tener sexo con él paso todo eso.
Mierda... Cuando él la golpeo ya tenía a mi hijo en su vientre, el maldito sabía que ella había estado conmigo la noche anterior y por eso la trato de esa manera. Y yo el muy idiota la trate mil veces peor por desconfiar de ella.
Que mierda fue lo que hice?. Hace un mes que vivo en el mismo infierno por algo que yo mismo provoque, no la escuche, no me detuve a pesar las cosas. Y ahora... Y ahora tenía que...

Me pare rápidamente de la silla y me despedí de Christopher, algo se me tenía que ocurrir ahora para poder recuperar la confianza de ella y por su puesto a mi hijo.   
Voy a tener un hijo. Y siento como todos los ruegos a dios se hicieron realidad. Conduje mi coche hasta el hogar de niños que ayudaba hacia tiempo. Tan solo al entrar varios de los mayores de abalanzaron sobre mi. Una de las hermanas al verme corrió en mi auxilio.

      - Hijo. Que gusto verte por acá - me dijo con una hermosa sonrisa, y regalándome el mas caluroso abrazo.
      - Estaba en la ciudad y necesitaba venir a contarles algo - le dije guiándola hacia el interior
      - Espero que sean buenas las noticias que nos traes - abriendo la puerta del despacho.
      - Claro que lo son - le sonreí - La hermana Maggy como sigue de salud?
      - Mejor, ayer ya se levanto para ver a estos chiquillos - me dijo muy contenta - Pero ya sabes en cualquier momento vuelve a ponerse mal y bueno -
      - Que dijo el médico? -
      - Bueno hijo tu sabes que ya con su edad y las rabias no ahí mucho que podamos hacer, su calidad de vida siempre fue muy buena pero su cuerpo ya no quiere funcionar bien - me entrego una tasa de té - Espérame aquí un momento, iré a buscarla -
      - No hace falta Susanita - le sonreí - Yo puedo ir por ella.
      - Esta en su habitación -

Me encamine hacía la habitación de la hermana Maggy, ella siempre fue muy buena conmigo, me ayudo mucho cuando me trago a este sitio con mi problema de alcoholismo, no era facil para ella lidiar con niños y ademas traer a un borracho al lugar, Fuera de estica y muy peligroso para los niños así y todo ella lo hizo por mi. Por eso era una de las personas mas importantes en este momento que supiera que sería padre.

Tres golpes en su puerta y ella me abrió, cuando me vio lo primero que hizo fue abalanzarse sobre mis brazos y repartir muchos besos en mi cara. Me queria tanto como yo a ella.

      - El hijo podrigo esta de regreso - me dijo invitandome a pasar
      - Como se encuentra? - le pregunte tomando asiento en la silla al lado de su cama
      - Feliz de verte -
      - Vamos hermana que es de salud lo que le estoy preguntando -
      - Ya sabes hijo, a veces bien y otras mal. - bajo los hombros - Que te trae por aquí, hacian meses que no te aparecias -
      - Me enamore - le solte
      - No puedo creerlo, hijo. Felicidades - me abrazo nuevamente - Como se llama la afortunada Española que pudo llegar a tú bondadozo corazón?
      - Es Chilena. Se llama Renata. Es el amor de mi vida -
      - Chilena? Osea que era cierto que tu amor estaba bien lejos de aquí -
      - Así parece. -
      - Por que no te veo tan feliz de hablar del tema - me pregunto tomando mis manos entre las de ella.
      - Eche todo a perder, desconfie de ella, la insulte, la aparte de mi vida. Y ahora... - agache la cabeza
      - Cuentame todo hijo. Sabes que siempre estoy para ti -
      - A eso vine. Hermana es usted la única que puede ayudarme a saber como seguir con mi vida -
 
Por mas de dos horas estuvimos hablando del asunto, le conte el como la conoci, el como la segui, y todos los detalles de nuestra hermosa relacion. Pero sobre todo el como la aparte de mi vida y como estaba de arrepentido por ello. La hermana Maggy solo movia su cabeza, no me decia nada hasta que por fin le solte el final de la historia...

      - Y esos vómitos efectivamente eran por que esta embarazada - con lagrimas en los ojos llegue a esa parte, la parte que mas me dolia de todas - Lo peor de todo es que yo le grite que no era mio, que ella me había traicionado y suspendí la boda y todos nuestros planes. Hermana hace 4 semanas que mi vida es una mierda, que volví a caer en el alcohol, que todo me parece vacio y cuando Chris mi medico me dijo que si era posible que fuera mio, morí por la forma en que la trate, necesito recuperarlos pero no tengo el valor para hacerlo y no se como hacerlo

Espere pacientemente hasta que ella por fin supo que decirme.