miércoles, 8 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLIII

Los días fueron pasando y yo me concentre completamente en la empresa, decorar la nueva casa y sentirme bien por mi hijo. Mi hijo que crecía completamente sano dentro de mi, su abuela no pudo aguantar las lagrimas en la segunda ecografía.

      - Es verdaderamente maravilloso - acariciando mi mano - Siente como palpita su corazón dentro de ti. Es tuyo. - sus palabras sacaron lagrimas en mis ojos también, no pude evitar sentir la necesidad de la presencia de Benja a mi lado.

Sacudí la cabeza antes de terminar llorando como las tontas nuevamente y me concentre en terminar de dar unas ordenes para ya entregar algunos proyectos finalizados y retrasados por los papeles legales de sociedad.
Esa noche cuando llegué a casa luego de pasar a ver a mi hermosa Renata quien me tenía preparadas unas galletas en distintas formas. Mi cuerpo no daba mas de cansado, ahora me cansaba con mayor facilidad, ya no tenía la misma agilidad de hace unos meses atrás, pero claro si ahora tenía un ser de 13 semanas.

El tiempo estaba pasando sin piedad alguna, 13 semanas y mi hijo ya tomaba forma era un verdadero milagro tenerlo conmigo, dentro de mi. Mi verdadero amor, la única personita que desde el segundo uno lo amas con locura y eres capaz de dar la vida si fuera necesario. Es lo mas mio que puedo tener, completamente y absolutamente mio. Mi pequeño vientre crece poquito a poquito, ya se comienza a evidenciar.

      - Renata - Roxi, llamo mi atención - ¿Donde andas? - me pregunto con una sonrisa llegando al asiento frente a mi.
      - Uff... Estoy aquí - le dije tocando mi vientre
      - ¿Como vas con el embarazo? -
      - Genial. Los vómitos me abandonaron casi al mismo tiempo que su padre - sonreí amargamente - ¿Que necesitabas?
      - Bien. La casa de... Bueno... Renata ya sabes -
      - El proyecto Lackington - le corte - Dilo no me afecta su nombre Roxi
      - Si bueno eso mismo. La cosa es que revisaste sus planos, ya esta en un 80%. Por lo tanto es necesario y como ahora es socio. - hice una mueca de amargura - Ya sabes que tiene que venir y quería saber si tú nos acompañaras a revisar eso. -
      - Claro. Ese proyecto es muy bueno para nosotros y además bueno, es socio el muy idiota y no se ha parado ni la sombra por acá. -
      - Yo he estado en contacto con él todas estas semanas y bueno, tal vez no lo sabes - se corto, y suspiro, me miro y me dio medía sonrisa torcida - Esta hace dos semanas en Barcelona. Lo se soy la mas traidora del mundo, yo debería no tener contacto con él. Pero Nata querida pienso en la empresa -
      - Gracias. Gracias por pensar en el bien de la empresa, yo... yo debería poder hacer eso. Pero aun me duele - le confesé
      - Lo se Jefa. Por eso lo he hecho todo a tus espaldas, bueno Natalia sabía mis intenciones y ella lo aprobó -
      - Sigue con ese mismo trato, y hazme saber cuando viene para estar preparada - respire
      - Una semana -
      - ¡Mierda! - gemí.
      - Lo se. Es pronto pero es necesario. Renata solo dame el poder para poder hacerme cargo por completo, no tendrás que verlo si no quieres. Yo puedo con eso. -
      - La última conversación que tuvimos - me corte - Bueno le deje claro que no lo necesito en mi vida, debo ser consecuente con eso.
      - Bien. Siempre has tenido un carácter muy particular. Ahora es momento de sacarlo nuevamente. Vamos ni se te ocurra llorar, que mi poroto no puede saber que su mamá no esta bien. Recuerda que ya siente y escucha todo. - me sonrió. - Ahora te dejo que necesito hacer unas cuantas cosas mas.

Uff! que difícil iba a ser eso, esa casa estaba pensada para mi. Bueno de un principio no lo sabía pero ahora, a mierdaaaaaaaa! Todo se estaba complicando cuando ya lo tenía un poco mas superado, no te mientas Renata que no lo has superado, lloras todas las noches por su culpa.

Esa misma tarde cuando llegue a mi casa olía muy rico así que por instinto camine directo a la cocina, Vicky estaba preparando algo, no lograba distinguir que era pero su olor era exquisito y se me hizo agua la boca en ese momento.

      - Que rico olor - le dije tomando asiento en el taburete. - Definitivamente seré una bola de aquí a la semana 40
      - Solo te alimento muy bien hija. Como se lo merecen - me sonrió y me sirvió un vaso de jugo natural de manzana que últimamente era lo que mas deseaba todo el día.
      - Sabías que Benjamín esta en Barcelona? - pregunte
      - Si mi vida. Aun después de nuestra discusión - se sentó a mi lado - Me llamo, nos juntamos, conversamos. Vio la nueva foto de mi nieto - me acaricio el vientre - Mi hijo no esta bien, pero hija. - Al ver que mi cara se desfiguraba y me picaban las lagrimas - Es mi hijo. Siempre lo será. Idiota o no esta mal. Te hecha de menos, lloro nuevamente conmigo. -
      - Perdóname pero no puedo escuchar hablar de él. - le corte
      - También te duele. Lo se hija. Pero algo deben hacer no pueden pasarse la vida así. -
      - Yo aun lo amo - le confesé - Pero me duelen sus palabras, me duele su desconfianza yo no se si podre perdonarle alguna vez. -
      - Mi vida, yo también discutía con mi esposo. Así es la convivencia. -
      - Esto no fue una simple discusión. Me grito, me insulto y renegó de su hijo. -
      - Ay! mi vida. Yo no puedo estar en medio. Solo no me pidas que me aleje de él. -
      - Yo no podría hacer eso, estoy agradecida de que estés aquí, pero si en algún momento te quieres ir, yo no me enojare, no te alejare del bebé ni de mi. Siempre tienes que saber eso. -
      - Lo se. Hija eres tan buena. - Me abrazo y ambas lloramos.

Cuando ella me hablaba de esa forma me partía el corazón saber que ahora era yo quien estaba poniendo problemas para volver a estar juntos, pero ahí cosas que no se olvidan, ahí heridas abiertas. Y palabras que resuenan con fuerza en mi cabeza.
Gabriel llamó justo antes de sentarnos a comer, necesitaba saber si podía quedarme con Renata esta noche y todo el día sábado, obvio que no era problema para mi. Con el restaurante en marcha los viernes se la hacía difícil cuidarla. La cena estuvo exquisita y aun mejor con las ocurrencias de Renata. Ella venía preparada para pasar la noche conmigo a base de películas de princesas.

A las once de la noche mi torbellino amigo se quedo profundamente dormida, la atraje a mi cuerpo y la abracé para dormir. Era un verdadero gusto dormir con ella y ya me imaginaba tener a mi bebé de esa forma. Lagrimas salían, pero de felicidad de saber que pronto no estaría sola. No estaría sola.


Estaba profundamente dormida, pero sentía que alguien me movía, que lo hacia cada vez mas fuerte. Empece a despertar poco a poco y cuando mi oído se agudizo sentí a Ricardo Montaner sonar, esa canción, esa canción... Me senté rápidamente en la cama y vi a mi pequeña mirandome fijamente con sus ojitos dormidos, la atraje a mi cuerpo mientras tomaba mi móvil.

"Benjamín"... Eso decía la pantalla, dude si contestar o no la llamada. Pero mis peores temores se volvieron en mi contra y conteste.

      - ¿Hola? - dije con voz temblorosa.
      - Renata... - la voz de Benja al otro lado de la linea me estremeció. - Te extraño... Te he extrañado todo este tiempo... - antes de que pudiera seguir con sus palabras de amor, que en su estado de embriaguez eran difícil de descifrar
      - Buenas Noches Benjamín. Por si no miraste la hora son las cinco de la madrugada -
      - Perdón mi amor. Perdón. No pensé en nada solo en cuanto te extraño. Necesitaba oír tú voz -
      - Ya la oíste. - En ese momento la niña se comenzó a mover la arrope mas a mi lado - Shh... duerme mi amor - Benjamín debo cortar
      - Es el padre de tú hijo? - pregunto casi inaudible
      - Adiós Benjamín - cuando le iba a cortar escuche como gritaba al otro lado del teléfono se me partió aun mas el corazón
      - Cuídala maldito imbecil a ti te perdono todo, a mi solo me aparto. Te amo Renata y te amare siempre - escuche la ultima parte con lagrimas en los ojos y corte la llamada, no lo podía soportar mas, ya no.

Me acomode al lado de Renata para ver si podía seguir durmiendo pero me fue imposible, miles de imágenes se vinieron a mi mente, de momentos felices, donde eramos solo los dos. Donde mi alegría era completa. La primera vez que lo bese, como me hizo el amor la primera vez. La manera en la que me tocaba, la manera en la que me decía que me amaba, la misma manera en la que me había puesto el anillo. Dios! Como se supone que podría reponerme si cuando todo comenzaba a mejor algo lo echaba a perder.
Me dí tantas vueltas en la cama que preferí levantarme y prepararme algo para comer, mi hijo ya no perdonaba el buen desayuno.

Siete de la mañana yo sentada en la cocina sin absolutamente nada que hacer, mirando para todos lados y dándole vueltas a la historia.

~~~

      - ¡Que dolor! - vocifere eran las cuatro de la tarde y mi cabeza no me daría tregua hoy. 
Anoche se me pasaron las copas, bueno desde que estoy en Barcelona se me pasan las copas, mi mente esta en Chile, mi mente esta con Renata. Ahora me arrepiento de no haber hecho oídos sordos y haberla aceptado con su hijo todo sería tan distinto en estos momentos, estaríamos casados y felices, nunca le hubiera confesado mi problema. Habría sido capas de amar a ese bebé, si yo creo que si. Por ella, por ella aceptaba cualquier cosa. 
Tome mi móvil con la intensión de llamar a mi madre, cuando en los registros veo que llame a Nata ¡Mierda!. No recuerdo haberla llamado, no recuerdo haber hablado con ella. La abre vuelto a tratar mal? Maldito alcohol ya no se ni que hago. 

      - Buenas tardes hijo - me dijo muy formal mi madre cuando contesto 
      - ¿Como te encuentras madre? - 
      - Muy bien. Un poco alocada con el desastre que ahí en la cocina - rió
      - Que preparas de rico? - le pregunte 
      - Yo nada. Renata y Renata hacen sus famosas galletas y pastel. ¡Un desastre! - exclamo. Una pequeña sonrisa salió en mi cara al recordar la última vez que estuvieron juntas preparando galletas y como dejaron la cocina del departamento, pero las hermoso era ver sus caras de felicidad
      - Lo se. - suspire - Mamá te llamaba para decirte que... - me corto antes de que pudiera terminar
      - Ya lo se. Vienes a Chile. Mi amor tienes que venir a verme. - 
      - Si mamá te llamare y nos juntaremos - 
      - Bien. - en ese momento, muchas dudas asaltaron en mi mente. - Como sabes que voy? 
      - Renata - dijo suspirando. Ella estaba al tanto de lo que yo hacia aun le importaba 
      - Te tengo que dejar madre. Te llamo luego. - antes de que pudiera decir nada le corte. 

Ese día di mil vueltas por el departamento y las ultimas conversaciones o mas bien gritos con Renata sacudieron mi cabeza. Ella a pesar de lo que yo le decía con mucha convicción defendía su postura acerca de mi paternidad, incluso en su nota. Inconscientemente saque de mi cartera las dos fotografias que tenia de él bebé. Ni yo mismo me entendía por que las guardaba. Pero aun así las tenía. 
Volví a tomar mi móvil pero esta vez con la intensión de llamar a mi medico necesitaba hablar con él. Le pedí sita para ese mismo día dos horas mas tarde. 

Cuando llegue a la consulta miles de preguntas se me vinieron a la cabeza, miles de posibilidades. Me centre en esperar a poder hablar con él.

      - Benjamín. ¿Que te trae tan pronto y con tanta urgencia por acá? - me pregunto a penas me vio en la sala de espera
      - Christopher - lo salude - Necesito saber un par de cosas
      - Lo imagine. Vamos pasa - me abrió la puerta de su despacho e ingresamos cuando tomo su posición me quedo mirando por unos minutos esperando que comenzara hablar pero verdaderamente no sabía como abordar el tema.
      - Y bien? - me dijo al final - Que necesitas saber?
      - El último espermiograma arrojo que yo ya podía tener hijos - me paro con la mano.
      - Como vengo años repitiéndote. Tú no eres infertil. Tus espermatozoides lo que tienen es que son muy débiles para procrear, con el tratamiento lo que hicimos fue hacerlos mas fuertes. Por lo tanto si puedes tener hijos y te lo he dicho muchas veces
      - Ya, ya. Que esa historia la se. Pero bien sabes que con... - me calle - No pudimos tener hijos y eso provocó nuestra ruptura.
      - Si, eso lo se. Por que como esa vez te dije, ustedes simplemente eran incompatible. - se levanto de hombros - Ahora no creo que vinieras a hablar de eso verdad?
      - No. Bien. Mi novia, o bueno mi ex novia. - suspire - Renata esta esperando un bebé
      - Felicidades...
      - No es mio. - le corte
      - ¿Por que dices eso? - se intrigo
      - En el último examen tú dijiste que... - me corto
      - Se lo que dije, que aun faltaba un poco, tienes que pensar que las mujeres toman por años algún tratamiento para evitar concebir, por lo tanto para que tus esperma fuera lo suficientemente potente, era necesario un poco mas de tiempo, pero no quiere decir... -
      - Puede que sea mio? -
      - Pero clarooooooo! Cual era su método de prevención? -
      - Ninguno - me encogi de hombros
      - Osea tú me quieres decir que jamás te cuidaste con ella? -
      - Así es. -
      - Pues es obvio que iba a quedar embarazada, amigo. Felicidades serás padre. -
      - Mierda - mi cabeza iba a explotar, si verdaderamente.
      - ¿Que pasa no estas contento? -
      - Chris, es mas complicado que eso. Yo lié todo. Pensé que me engañaba, la trate mal e incluso le grite que ese niño no era mio. ¡Demonios! Suspendí el matrimonio. Ella no perdonara jamás todo esto. Yo no me lo perdonare -
      - Bien. Benjamín. Es necesario que soluciones esto luego y la traigas para hacerle algunos análisis. -
      - Por que? no me asustes -
      - Solo rutina, nada muy relevante. Nada de preocupaciones, solo revisar que su embarazo valla bien. ¿Cuantas semanas tiene ya? -
      - Unas 14 - saque mi cartera para buscar las fotografias - Estas son las primeras dos. En esa tiene 10 semanas que es cuando se dio, bueno me dí cuenta. Y esta 12.
      - Bien, pinta bien. Si no estuviera todo en orden lo sabrías verdad? -
      - Si yo creo que si. Mi madre cuida de ella. Desde el minuto uno estuvo feliz con la noticia. -
      - Ya basta de lamentaciones. Vamos a lo importante. Quieres que te haga un nuevo análisis? -
      - Lo que necesito es que me confirmes que ese niño es o no mio -
      - ADN. Claro si la madre esta de acuerdo, se puede hacer directo al feto. Tiene sus riesgos pero en mínima cantidad. O bien puedes esperar a que nazca y ver a quien se parece. - se río
      - Si le pido el ADN ella pensara que sigo desconfiando de ella. -
      - Entonces? Haber Benjamín no te entiendo nada de nada. Quieres que te confirme si eres el padre de ese bebé, pero no quieres que ella sepa que sigues desconfiando. Aun que en realidad sigues desconfiando. Que te hace pensar que ella te engaño? Durante el periodo que fue concebido ahí solo un día. Si nos vamos tiempo atrás son casi 15 semanas?- asentí - Bueno según mis hermosos cálculos estamos en un promedio entre el termino del año. Ahora haz memoria y dime donde estabas tú.

Me quede pensando un momento sobre la fecha que me dio como promedio, siempre he sido malo para esas cosas, fechas aniversarios y/o cumpleaños. No me podía recordar si en esa semana le hice o no el amor, por que no podía recordar si estuve con ella. Saque mi ayuda memoria del móvil, estoy muy consiente que la noche buena, y bien buena que fue ella llego a mi departamento con ese vestido color crema y le hice el amor. Si lo recuerdo muy bien. Después discutimos Ese recuerdo me hace sonreír. 
      
      - Noche Buena - le sonreí.
      - Ya sabes hombre. Te guardare una cita para cuando me llames y me indiques que ella esta aquí -
      - Es muy importante que venga hasta acá a realizarse los análisis? -
      - Bueno para sea yo quien se los haga claro que tiene que venir. Mi consulta esta acá y tú historial medico y todo el papeleo. Pero ahora si su embarazo es de alto riego y ella no se ha sentido bien... -
      - Vómitos. Hasta la última vez que la vi estuvo vomitando -
      - Es completamente normal, la mayoría de las mujeres los tienen. - dijo quitando importancia - Y eso mayormente ocurre cuando el feto es de sexo femenino.
      - Podría ser una niña? - pregunte con un nudo en la garganta
      - Ahí un 50% de probabilidades - sonrió - El otro 50% niño - se encogió de brazos.
      - Si logro hacer que ella venga tú puedes hacer un ADN sin que ella lo autorice? - pregunte
      - No. Necesito su consentimiento, con lleva un riesgo hacer esa prueba. Benjamín... vamos a ver... me voy a meter en terreno netamente personal. Dejaremos de lado que tú eres mi paciente. ¿Que te hace pensar que ese niño no podría ser tuyo? -
      - Por un periodo de tiempo estuvimos separados. Ella comenzó a salir con otro chico y bueno. -
      - Tú crees que se acostaron? -
      - Es lo que hacen las parejas no -
      - No conozco a tu chica. Pero tú mas que nadie la conoce por algo la elegiste para ser la tú esposa. ¿Crees que ella se acostó con ese chico?
      - Yo... -

Y en ese momento todas las imagenes que había mantenido ocultas en mi mente re aparecieron... Renata no se acostó con él, por que de haberlo hecho... No la hubiera encontrado golpeada en el suelo de su habitación. Claro como había sido tan idiota, ella al no querer tener sexo con él paso todo eso.
Mierda... Cuando él la golpeo ya tenía a mi hijo en su vientre, el maldito sabía que ella había estado conmigo la noche anterior y por eso la trato de esa manera. Y yo el muy idiota la trate mil veces peor por desconfiar de ella.
Que mierda fue lo que hice?. Hace un mes que vivo en el mismo infierno por algo que yo mismo provoque, no la escuche, no me detuve a pesar las cosas. Y ahora... Y ahora tenía que...

Me pare rápidamente de la silla y me despedí de Christopher, algo se me tenía que ocurrir ahora para poder recuperar la confianza de ella y por su puesto a mi hijo.   
Voy a tener un hijo. Y siento como todos los ruegos a dios se hicieron realidad. Conduje mi coche hasta el hogar de niños que ayudaba hacia tiempo. Tan solo al entrar varios de los mayores de abalanzaron sobre mi. Una de las hermanas al verme corrió en mi auxilio.

      - Hijo. Que gusto verte por acá - me dijo con una hermosa sonrisa, y regalándome el mas caluroso abrazo.
      - Estaba en la ciudad y necesitaba venir a contarles algo - le dije guiándola hacia el interior
      - Espero que sean buenas las noticias que nos traes - abriendo la puerta del despacho.
      - Claro que lo son - le sonreí - La hermana Maggy como sigue de salud?
      - Mejor, ayer ya se levanto para ver a estos chiquillos - me dijo muy contenta - Pero ya sabes en cualquier momento vuelve a ponerse mal y bueno -
      - Que dijo el médico? -
      - Bueno hijo tu sabes que ya con su edad y las rabias no ahí mucho que podamos hacer, su calidad de vida siempre fue muy buena pero su cuerpo ya no quiere funcionar bien - me entrego una tasa de té - Espérame aquí un momento, iré a buscarla -
      - No hace falta Susanita - le sonreí - Yo puedo ir por ella.
      - Esta en su habitación -

Me encamine hacía la habitación de la hermana Maggy, ella siempre fue muy buena conmigo, me ayudo mucho cuando me trago a este sitio con mi problema de alcoholismo, no era facil para ella lidiar con niños y ademas traer a un borracho al lugar, Fuera de estica y muy peligroso para los niños así y todo ella lo hizo por mi. Por eso era una de las personas mas importantes en este momento que supiera que sería padre.

Tres golpes en su puerta y ella me abrió, cuando me vio lo primero que hizo fue abalanzarse sobre mis brazos y repartir muchos besos en mi cara. Me queria tanto como yo a ella.

      - El hijo podrigo esta de regreso - me dijo invitandome a pasar
      - Como se encuentra? - le pregunte tomando asiento en la silla al lado de su cama
      - Feliz de verte -
      - Vamos hermana que es de salud lo que le estoy preguntando -
      - Ya sabes hijo, a veces bien y otras mal. - bajo los hombros - Que te trae por aquí, hacian meses que no te aparecias -
      - Me enamore - le solte
      - No puedo creerlo, hijo. Felicidades - me abrazo nuevamente - Como se llama la afortunada Española que pudo llegar a tú bondadozo corazón?
      - Es Chilena. Se llama Renata. Es el amor de mi vida -
      - Chilena? Osea que era cierto que tu amor estaba bien lejos de aquí -
      - Así parece. -
      - Por que no te veo tan feliz de hablar del tema - me pregunto tomando mis manos entre las de ella.
      - Eche todo a perder, desconfie de ella, la insulte, la aparte de mi vida. Y ahora... - agache la cabeza
      - Cuentame todo hijo. Sabes que siempre estoy para ti -
      - A eso vine. Hermana es usted la única que puede ayudarme a saber como seguir con mi vida -
 
Por mas de dos horas estuvimos hablando del asunto, le conte el como la conoci, el como la segui, y todos los detalles de nuestra hermosa relacion. Pero sobre todo el como la aparte de mi vida y como estaba de arrepentido por ello. La hermana Maggy solo movia su cabeza, no me decia nada hasta que por fin le solte el final de la historia...

      - Y esos vómitos efectivamente eran por que esta embarazada - con lagrimas en los ojos llegue a esa parte, la parte que mas me dolia de todas - Lo peor de todo es que yo le grite que no era mio, que ella me había traicionado y suspendí la boda y todos nuestros planes. Hermana hace 4 semanas que mi vida es una mierda, que volví a caer en el alcohol, que todo me parece vacio y cuando Chris mi medico me dijo que si era posible que fuera mio, morí por la forma en que la trate, necesito recuperarlos pero no tengo el valor para hacerlo y no se como hacerlo

Espere pacientemente hasta que ella por fin supo que decirme.

















lunes, 6 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLII

Era el día de la inauguración y quería verme mas guapa que nunca, necesitaba hacerle saber que ya estaba bien, que sus palabras y su ausencia no me había dañado mas de lo necesario.

La noche anterior había hablado con Victoria, llegaría muy temprano para que desayunáramos juntas y poder conocernos aun mas, a demás me había dicho que se moría de ganas de ver si ya se me notaba algo mi barriga. Por mas que le dije que era casi invisible me dijo que quería verla por sus propios ojos, que ya con casi 12 semanas algo tenía que verse. Así que por su insistencia se gano la visita.

Y bien que ya se me notaba algo, poco pero se hacia presente. Mis jeans no me quedaban de la misma manera, mis blusas, bueno ahora tenía un escote casi envidiable, siempre había tenido unos pechos grandes pero ahora los miraba en el espejo y me parecían monstruosos. La última vez fueron dos tallas mas grandes y eso hace dos semanas atrás, ahora ya había agrandado otra talla. No quería ni imaginarlo cuando estuviera a punto de dar a luz o cuando amamantara no no no sacudí mi cabeza ante ese pensamiento.

Cuando Victoria llamo para decirme que estaba afuera yo andaba nada mas con un pantalón de deporte y una polera. No pude evitar derramar unas lagrimas cuando la vi entrar caminado por el sendera de piedras hasta la casa. Ella apresuro su paso y me encontró a medio camino y antes de decir media palabra me abrazo. Ese abrazo que había estado necesitando por mas de 10 días lo vine a encontrar en ella.

      - Bonito lugar el que tienes aquí - me dijo cuando ibas de vuelta a la casa
      - Era de mis padres, creo que es lugar perfecto para ver crecer a mi hijo -
      - Si, esta muy lindo y lleno de verdes, eso le hará muy bien a ambos - Por la cantidad de cosas que traía en sus manos me di cuenta que se arreglaría acá para ir a la inauguración, sin preguntar nada estire mis manos para ayudarla pero ella negó con la cabeza - Yo puedo hija, ¿Como esta este nieto mio?
      - Muy bien el 1 tengo control con el medico ¿Te gustaría ir? - le pregunte de corazón
      - Oh hija - dejo las cosas en la isla de la cocina y se llevo sus manos a la cara
      - Solo si quieres - le dije acercadnome a ella para abrazarla
      - Claro! ¿Lo podremos ver? ¿Escuchar su corazón? -
      - Si a todo. Ya estará un poco mas grande y se podrá ver mas que una mancha en papel - sonreí
      - Bien no se diga mas que el 31 me alojo acá y así llegamos temprano al control de mi nieto - suspiro - Se siente tan lindo llamarlo así.

Mientras preparábamos el desayuno nos dedicamos a conversar acerca de cosas que voy a necesitar ahora que estoy embarazada y lo peligroso es que este sola. No me lo había planteado de esa manera, pero ella me hizo entrar en razón que no podía estar mucho sola, si me llegaba a sentir mal, o si algo mas pasaba tardarían mucho en llegar, le ofrecí venirse a vivir conmigo, ella estaba igual de sola que yo, ya que su hijo, ahora Hijo del año le había quitado el habla por el hecho de que mantenía contacto conmigo, lleva días viviendo en un Hotel.
Acepto como era de esperar, no lo dudo ni un segundo, también me aconsejo contratar a alguien para el aseo, ella se ocuparía de la cocina y yo volvería a trabajar, mis vacaciones indefinidas tenían que terminar por que según Victoria tenia que volver a vivir.

No se si era normal que la madre de tu ex te diera tanto apoyo o solo estas cosas me pasaban a mi. Pero estaba feliz de que fuera de ese modo.

La hora de irnos a la comida había llegado y mis nervios están alterados, por lo que los vómitos habían vuelto, el solo saber que él estaría ahí y no sabía como iba a reaccionar. No, no, no, no... sacudí mi cabeza ante el pensamiento de que algo malo pasara. Que mas malo que te allá dejado?.


Nos fuimos con Victoria en mi coche, todo el camino ella me fue conversando acerca de como había sido su embarazo de Benja y que él no se había mostrado hasta el día del parto, tenía la esperanza de que mi hijo si lo hiciera, ella estaba muy ilusionada y tenía muchas ideas de como hacer el cuarto del bebé. No aprobaba
para nada mi idea de poner su cunita en mi habitación. Esa era mi idea tenerlo a mi lado siempre, tenerlo en mi cama y no separarnos nunca.

Aparque en el lugar reservado para embarazadas y Victoria me sonrió

      - Tiene sus beneficios - le dije saliendo del coche
      - Tramposa, aún ni siquiera se logra apreciar - me dijo.
      - Hey! - le corte - Tú lo sabes, yo lo se, Gabriel también lo sabe. - me reí
      - Ponte de costado - me dijo cuando paso por mi lado. La mire incrédula - Anda, hija. Hazlo

Hice caso a lo que me dijo y vi como saco su móvil del bolso y apunto con la cámara en dirección donde estaba creciendo su nieto.

      - Mira que si te favorece ese vestido, aparte de estar guapisima, se logra ver mi nieto que ya quiere estar presente. - dijo con una sonrisa mostrandome la foto.






      - Pronto seré una bola caminando - dije caminado hacia la entrada - Pero feliz de ver crecer a mi bebé
      - ¿Dijiste Bebé? - La voz de doña Ester me sobre salto por la espalda, me voltee para mirarla y solo le sonreí y asentí con la cabeza.
      - Un hermoso bebé - le dijo Victoria
      - Usted es? - pregunto
      - Perdón, Victoria Lackington - le estiro la mano para saludarla, pero Doña Ester la ignoro, y camino hacia el ingreso, le sonreí a Vicky e ingresamos detrás de ella.  

Un pequeño torbellino vestido de blanco corrió por todo el salón, y los ojos de los presentes la seguían con muchísima atención, paso por el lado de Doña Ester ignorándola por completo, me agache lo mas que pude y estire mis brazos para ayudar su aterrizaje.
Dio un enorme salto y callo en mis brazos, con una risa contagiosa, los ojos de Vicky estaban en algún lugar de la sala, cuando la seguí con la mirada pude ver a Benja apoyado en la barra mirando directo a mi con Renata.

      - Hola mi vida - le dije a Renata
      - Renata que fue lo que te dije con respecto a lanzarse de esa manera a los brazos de la tía? - la regaño Gabriel
      - Lo siento - dijo escondiendo su cabeza en mis hombros. - Te hice daño tía? - me pregunto dulcemente
      - Por que me regañas a mi bebé? - le dije con tono de enfado a Gabriel - Cuando crezca la barriga no lo podrás hacer por ahora, si.
      - Sabes que eso no esta bien - me regaño Gabriel me encogi de hombros y le sonreí. Me beso en la mejilla y me quito a la niña de los brazos. - Él ya llego - me susurro al oído.
      - Te presento a Victoria - ignorando su mención de Benjamín.
      - Ya la conocía. Señora Lackington es usted bienvenida - la saludo
      - Muchas gracias Gabriel -
      - Y esta es mi hija, Renata. -
      - Hola, Renata. - la saludo y la niña la ignoró.
      - Bebé. Ella es la abuelita de tú primito o primita - le dije muy dulcemente abrió unos enormes ojos y me miro sonriendo
      - Hola Abuelita - le dijo Renata.
      - Es muy hermosa. - me dijo Vicky - Y te quiere mucho.
      - Y yo a ella. Es como un ángel. Somos muy buenas amigas. Verdad? - Renata dijo si con un movimiento de cabeza y Gabriel nos interrumpió.
      - Bien. Pequeño ángel mio. - le dijo dulcemente poniéndola en el suelo - Vamos a saludar a tú abuela que también llego -

Mis ojos se fueron en busca de la señora ogro, quien desde lejos miraba toda la escena, no podía ocultar la furia en su mirada de como su nieta la ignoraba para estar conmigo, la niña hizo pucheros pero la llevo de todas formas.

Nos quedamos ahí de pie conversando con Vicky quien no entendía por que la niña la había ignorado de un principio, luego que le indique que a grandes rasgos que su abuela paterna era un ogro incapaz de querer a nadie que no fuera si misma, y Gabriel por su puesto, había renegado de ella, odiado a su madre y que simplemente la niña no la quería pero no se le podía culpar.

El ambiente no podía estar mas incomodó para mi, era desagradable ver la cara de Benjamín mirándome con odio, y rencor, Victoria se había acercado a su lado, pero después de una discusión volvió a mi y me pidió retirarse, no me podía negar.

Estaba pensando hacer lo mismo luego del discurso, escusandose que me sentía cansada. Gracias al cielo Renata no se separaba de mi, y por mensaje de texto Naty me había informado que llegaría en cualquier momento, nunca había añorado tanto la cercanía de otra persona.

Algunos de los invitados se acercaban a saludarme, y conversábamos un momento otros simplemente me ignoraban, el que no sabía que vendría y fue una gran sorpresa fue mi abogado.
Oscar Chavs era un abogado muy prestigioso para tener recién 32 años, su padre fue abogado de mi padre y al jubilarse el señor Chavs le heredo algunos de los clientes, pero como siempre lo asesora no encontré necesario cambiarlo. Luego de algunos meses hicimos amistad pero jamas intima, nada aparte de uno que otro café luego de alguna reunión o visita importante.

Se acerco a mi lado y estuvimos hablando temas relacionados con la empresa, su cara me decía que algo anda mal y claro! Su novia lo había cortado. Valla dos! Cuando paso el joven ofreciendo bebidas, su reacción fue sacar dos de champaña, al decirle que no podía beber, me miro y luego de una mirada por todo mi cuerpo, en donde me sentí desnuda. Solo asintió con la cabeza

      - Lo sabe? - asentí. - Por eso suspendieron la boda? - asentí. No era capaz de darle ninguna respuesta audible, me dolía asumir estas consecuencias. - Quieres que te lleve a casa? - negué.

Ese momento incomodo fue aliviado por mi angelita quien me tomo de la mano y me llevo hacia la barra.

      - Tía. - me dijo. - Puedes sentarme aquí - la tome en brazos y la senté al otro extremo de donde estaba Benja, quien nos observaba - Mira el tío Benja. Lo puedes llamar.

Me voltee para quedar mirando a Benjamín y le hice una seña para que fuera a nuestro lado.

      - Hola - dije en un susurro. - Renata quería que vinieras
      - Ya. - paso de mi lado y puso al lado de Renata besando su cabezita como siempre lo hacia hasta conmigo, un dolor en el pecho me inundó en ese momento. - ¿Que necesita la niña mas linda de todo este lugar? -
      - Tío acaso no haz visto lo linda que esta la tía Renata? - le dijo con una sonrisa en los labios. Benja me miro de pie a cabeza y yo no aparte mis ojos de los de él.
      - Tú estas mas linda - le dijo.
      - Eso no es cierto. - le reclamo - Ella esta mas linda con mi primito dentro - los ojos de Benja cayeron directo a mirar el piso. - Me dejaras cuidar de él verdad?
      - Ya fue suficiente Renata - le dijo con un tono muy furioso. - A que estas jugando? - me grito - La idea es hacerme sentir mas mierda de lo que me siento - volvió a levantar la voz.

El resto de los invitados se voltearon a mirarnos, y la pequeña se puso a llorar. Gabriel corrió al rescate y la tomo sobre sus brazos se acerco mucho a Benja.

      - Puedes ser el idiota que quieres, eso es tú jodido problema, pero a mi hija me la tratas bien. Y no te acerques a Renata, déjala en paz. Ya bastante es que la embaraces y huyas.

No me pude quedar a escuchar que mas le decía Gabriel y salí disparada fuera del local. Mientras buscaba las llaves del coche en mi bolso me dieron ganas de vomitar Mierda! Estoy puede ser mucho peor?. Corro hasta la pared que divide los sitios y apoyo una mano, las arcadas venían cada vez mas fuertes. Mis piernas comenzaron a flaquear y perdí el equilibrio pero antes de caer de culo unos fuertes brazos me tomaron y me atrajeron a su cuerpo, su olor, su cercanía no me ayudaron en nada.

      - Gracias - articule, y trate de soltarme de sus brazos. - Suéltame por favor - susurre
      - Estas muy guapa - dijo acercando su boca a mi oído - Siempre lo haz sido
      - Suéltame, estas borracho - dije mas fuerte y moviéndome entre sus brazos
      - Y tú preciosa - su mano derecha subió suavemente por mi brazo, acariciando mi hombro y continuar posándose en mi cuello. - Te he echado mucho de menos
      - Me haces daño - dije cuando ya las lagrimas empezaban a bajar - No me siento bien.
      - Eso lo pude ver. ¿Aún tienes vómitos? - llevando su mano nuevamente hacia abajo rozando con sus dedos mi pequeño vientre.
      - Problema tuyo no es - le dije seca - Me puedes soltar de una maldita vez!
      - Ya no te gusta mi cercanía? - me atrajo aun mas a su cuerpo
      - No - dije con una voz débil - Ya no necesito nada de ti
      - Necesitamos hablar mi amor -
      - No soy tu amor y no necesitamos hablar -
      - Amor, estos días han sido horribles -
      - Me vale - fría, fría debía ser fría.
      - Ayer... -
      - S U E L T A M E - grite alto y claro y deletreando cada letra. Al ver que no accedería utilice la fuerza bruta que llevaba en mi, le dí un con mi codo en su estomago. Bien...  conseguí que me soltara. Comencé a caminar hacia mi auto con el siguiéndome a paso firme
      - Por favor... Renata -
      - No tengo nada que hablar contigo. - Le grite - El tiempo de hablar ya paso. Mírame - le pedí - Soy la misma estúpida que te profesaba amor eterno hace unas semanas. La misma con la que ayer te ibas a casar. Exactamente la misma - sus ojos no se apartaban de los míos - Pero ya no, fíjate que mi cuerpo esta cambiando esto que se ve aquí - toque mi vientre - Esto es lo único que tengo y quiero en mi vida. Tú nos dejaste y eso...
      - Te partió el corazón. Lo se. Él mio también esta roto. Pero te amo. No he podido dejar de amarte y me duele tanto mi amor. Me duele tanto sentirte cerca y no tenerte. Necesito que me perdones por todo el daño que te hice, necesito que me perdones por dudar de ti. Necesito que me perdones y me dejes estar a tú lado, a su lado. - Toco mi vientre y me hizo estremecer. - Me permites volver a estar a su lado, puedes olvidar las feas palabras que te dije, puedes olvidar lo ¡Gilipollas! que he sido? -

Lagrimas comenzaron a salir de mis ojos, esto no estaba pasando, él no me estaba diciendo todas estas hermosas palabras. Un horrible nudo en mi garganta me impedía poder decir palabra alguna, decir lo que estaba pensando o sintiendo.

¿Podríamos volver sabiendo que desconfía de mi?

      - Benjamín... Yo no puedo. Te juro que no puedo. Tú no confías en mi, tú sigues creyendo que esté bebé no es tuyo. -
      - Me haré cargo de él, aun que no sea mio. Te amo y lo amare de todos modos - dijo agachando la cabeza
      - ¡No! - grite - Desaparece de mi vida de una vez. Te odio, te odio.

Me subí al coche y me fui a refugiar a mi hogar. Victoria al verme llegar con esa cara no me pregunto nada y solo me abrazo, su abrazo fue reconfortante y muy especial.

sábado, 4 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XLI

      - Me engaño, Gabriel me engaño. Era una maldita embustera, jugo con mis sentimientos, con mi amor. No puedo verla a la cara, la despereció -

Ella había destruido todo lo que teniamos, todo lo nuestro lo había mandado al demonio. Si hubiese sido clara conmigo, si me hubiera contado de un principio que se había acostado con él. Tal vez, tal vez podría haberla perdonado y asumir un hijo que no era mio. Pero no. No fue así.
Ella me lo había ocultado, tenía dudas de un posible embarazo y no fue capaz de contarmelo, la estaba odiando en estos momentos.
Por su bien mental y el mio esperaba no encontrarmela en mi departamento cuando volviera, echo un energumeno, le propuse venderle mis acciones de su empresa a Gabriel, Mierda en que estaba pensando cuando le compre la parte, claro estaba enamorado. Claro estaba encaprichado con ella. Jugo muy bien sus piezas la muy maldita.

      - Yo no te voy a permitir que hables así de ella. Como se nota que no la conociste, que jamás la llegaste a conocer. Ella te ama tanto o mas que tú. -
      - Jamás me amo - le grite - ¡Es una zorr... - y no pude terminar, solo sentí como me tambale sobre el taburete y el sabor metalico de la sangre, de mi sangre. El maldito por defenderla me había pegado en la boca. - ¡Que mierda! ¡Te pones de su lado cuando te digo que me traiciono!
      - Vete a la mierda, Benjamín. Cuando realmente te des cuenta de todo esto espero que no sea tarde. -

Dicho eso se dio media vuelta y salió del bar. Otro mas que me dejaba solo y me traicionaba por la zorra que había sido mi prometida. Mi prometida, mi prometida. Donde había quedado la hermosa noche que pasamos juntos, los hermosos meses que llevamos.
Pero como no lo pensé desde el primer momento, claro coqueteo conmigo estando en Barcelona con Mariano, y ahora, y ahora me daba esta puñalada por la espalda.
Me refugie en el alcohol toda esa noche, no quería volver al departamento por temor a encontrarla en ese lugar mi corazón esta destrozado, me destrozo.

No puedo seguir aquí, nada me ata a este país, no tengo a nadie en quien refugiarme, como no pensó en mi, como no pensó en todo lo que estaba dejando por ella. ¡No! Esta claro que cuando se entrego a otro no pensó en mi ni en las consecuencias que podía traer.

Mi móvil pito sobre la barra del bar, mire la pantalla y era de esperar era ella. No me apetecía hablar con ella ahora, no me apetecía hablar con ella nunca mas. Lo nuestro se daba por terminado desde que salí de esa consulta medica. ¡Cuanto tiempo pensaba ocultarmelo!

      - No me llames mas - le grite al teléfono - No vuelvas a llamar

Y las lagrimas que había estado reteniendo salieron sin mas. Así como así estaba yo llorando la perdida de la mujer por la quien estaba dando la lucha, haciendome el tratamiento de fertilidad, habían sido años en los que me negué y acepte mi destino, pero ahora por ella quería un cambio. Un cambio que no sirvió para nadie.

Pague la cuenta y tome mi coche, después de varias vueltas por la ciudad decidí que era hora de irme a mi casa, y si la encontraba ahí. No... no... esperaba que no estuviera. No podría ser capaz de mis actos. 

      - ¿Donde estabas? - la suave voz de mi madre me hizo volver a mi. Estaba sentada en un sofá con una taza de café. - Hijo ven acá - me llamo dulcemente.

Como cuando tenía 10 años y las cosas no estaban bien repose mi cabeza sobre su regazo, y comencé a llorar, a llorar como nunca lo había hecho antes delante de ella. No desde que me lo recuerdo, estaba destruido, mi corazón estaba destruido. Ella solo acariciaba mi cabello y mi espalda no decía nada.
Estuvimos mucho tiempo en esa misma posición hasta que ya no tenía mas lagrimas que derramar.

      - Mamá - pronuncie suavemente - Me engaño
      - Tú eres el único que se esta engañando, hijo. - me dijo suavemente como ella normalmente me hablaba. - ¿Por que dices que no puedes tener hijos? Y tú prometida esta embarazada
      - Por que le lo detectaron hace muchos años. - suspiro - Por eso termine mi anterior relación. Ella quería una familia y yo no podía dársela. - ¡Demonios! nuevas lagrimas comenzaban a salir - Hasta la vez pasada que fui a Barcelona pedí cita con el medico dio un tratamiento, en este viaje fui nuevamente y me ha comentado que ya estaba mejorando. Pero que aún faltaba mas.
      - Por que no me lo habías dicho hasta hoy? -
      - Me daba mucha vergüenza. Me aterraba la idea de romperte la ilusión de tener ese nieto que tanto quieres -
      - Y ahora que mi sueño estará completo... - no termina la frase y me abraza fuertemente
      - No es mio. Mamá no te hagas ilusiones con un niño que no lleva mi sangre y es producto de un engaño       - Búscala hijo, no dejes que él amor de tu vida, se valla de tú vida por tus ideas -
      - No puedo perdonarle el que me halla engañado. Ese bebé que ella espera no es mio. -
      - ¿Estas seguro? Quiero decir hijo. Puede que el tratamiento halla funcionado - me dijo con un dejo de alegria en su voz.
      - Mamá... Por favor no hagas esto mas difícil de lo que es. - me seco las lagrimas - Me rompió el corazón.
      - Y tú el de ella, por todo lo que le dijiste fuiste duró, debiste hablar con ella. Tal vez no se hubiera ido. Por que se fue mi amor. Ella te dejo. Y me duele en el alma saber que estas perdiendo a tu familia. A tu futura mujer y a tú hijo. -
      - No son mi familia y tal vez nunca lo fueron -
      - Si tienes dudas y aun que me duela decirlo puedes pedir un ADN. - suspiro - Hijo piensa las cosas que estas haciendo, piensa en todo lo bueno que han vivido y en lo malo. Y si realmente la amas, lucha por ella. Ahora ve a la cama, estas bebido y dudo que me hallas tomado mucha atención - me sonrió
      - Te amo, mamá. -

Me puse de pie y me fui a la habitación su olor estaba aun aquí, cerraba los ojos y podía verla paseando por la habitación, no pude evitar volver a llorar, no pude evitar volver a sentir mi corazón hecho una mierda.

La luz de sol entraba por la cortina y junto con ella un horrible dolor de cabeza, esta mañana cuando llegue a casa son pocas las cosas que me recuerdo, mi madre me esperaba y me lance a sus brazos. Mas allá creo que se me pasaron las copas, un pinchazo en el corazón me hizo recordar que aquella mujer me había roto el corazón, su almohada, mi almohada la cama olía a ella. Un papel estaba sobre la mesita de noche junto con un vaso de jugo de naranja.
Mi nombre escrito de su puño y letra me hizo estremecer


"Benjamín...                                                                                                                               
                                                           
Más de una vez te dije que eras el amor de mi vida, que nada tenía sentido si tu no estabas
a mi lado. Que te amo mas que a nada. 
Algo cambio esta mañana, me gritaste cosas que sabes que no son verdad, jamás, jamás 
te fui infiel y eso lo sabes, solo fuiste tú. Siempre tú. 
No te voy a rogar que estés conmigo, jamás lo haría. Tú decidiste dar todo por 
terminado, y yo acatare tu decisión. 
Ni tú hijo, ni yo te necesitamos a nuestro lado. Por que aun que digas 
que no puedes tener hijos, yo en mi vientre tengo 
la prueba que eso es un error, y que quede claro que para mi 
TÚ HIJO NO ES UN ERROR.
Rompiste, no, destrozaste mi corazón y ahora soy yo la que no te quiere 
volver a ver. Ahora soy yo la que no quiere saber nada de ti. 
Agradezco a la vida lo que me diste, me diste un hijo. Gracias por eso. 
Te dejo una prueba del amor que hubo entre los dos. 

Renata"


Pd: Tengo 10 semanas y mide media pulgada.


Arrugué aquel papel en el instante en que termine de leer, palabras de mi madre se vinieron a mi mente, pídele un examen de ADN. Sacudí mi cabeza y me quede mirando fijamente esa pequeña fotografía que mostraba una manchita, esa manchita sera un bebé, su bebé...

~~~


No quería irme al departamento donde recordaba cosas, no quería irme a un lugar donde había estado con Benja, no quería recordarlo aun que siempre lo haría. 

Huir... eso es lo que pensaba hacer salir de la vista para poder pensar y sentirme bien conmigo misma, ahora no era solo yo. Y aun que en el mundo estuviera sola pronto no lo estaría. Esa sola idea me hizo sonreír, no estaría nunca mas sola. Tendría un bebecito para querer y proteger, por primera vez me acaricie mi no existente vientre y llore, pero no de pena si no que de felicidad.

Conduje hasta el único lugar donde podía estar tranquila, nadie me buscaría por que nadie sabría que me paso. La casa de mis padres era un buen lugar donde refugiarme.

Cuando llegué al lugar tuve que quebrar una de las ventanas grandes de la parte trasera, se que tenía estas llaves en algún lugar... mañana si estaba de ánimos tal vez, solo tal vez las iría a buscar a la oficina o se las pediría a Roxi, ella no me traicionaría. 
Si me preguntan por que no acudí a Naty, es simplemente por que ella no sería objetiva y me hablaría de Benjamín y lo necesitaba lejos de mi mente y de mi ahora que estaba tan dolida.

Todos los muebles estaban cubiertos de sabanas blancas, llenas de polvo. Nada de eso me importaba destape de la sala el enorme sofá que era tal y como lo recordaba, tal y como la última vez que lo vi.

   - Ven acá pequeña traidora, haz estado hurgando los regalos de navidad, no creas que no me di cuenta. Sabes que eso es trampa mi amor. - dijo mi padre. 
   - Pero papi. Solo quería saber si en alguno venia el cachorrito que pedí. - hice un puchero 
   - Ya sabes que santa no viene hasta medía noche tal vez ahí llegue - me dijo lanzándome sobre el sofá enorme que tenemos en la sala. - Ahora tendrás cosquillas por tramposa
   - ¡No papi! Cosquillas no - dije riendo 

Como me gustaría que mi padre no hubiese muerto meses después. Como me gustaría tenerlo a mi lado en estos momentos, - ¡Papi! - dije sollozando nuevamente - Te extraño tanto - me acurruque en ese sofá recordando todos nuestros momentos felices, también esos momentos que en sueños llamaba a mamá, y como el venía a dormir conmigo y me contaba hermosas historias. Siempre me dijo que yo era una niña bendecida, a pesar que mi madre murió muy pero muy pronto me amo desde el minuto numero uno que supo que yo vendría. Y por eso por su recuerdo a pesar de todo el dolor en mi corazón yo amo a mi hijo desde el minuto que me lo confirmaron, desde el minuto que sentí por primera vez su corazón, mi corazón latió al mismo ritmo.
Mi madre fue valiente y me tuvo a pesar que su vida corría peligro, yo por mi hijo ya haría exactamente lo mismo.
Benjamín tarde o temprano se arrepentiría de lo que hizo, se perdería esta parte hermosa del embarazo y luego todo su proceso de crecimiento, pero yo no decidí por él. Yo no puedo estar con una persona que desconfía de mi.
Y así fue como sus palabras volvieron a mi mente. - ¡YO NO PUEDO TENER HIJOS! -  Claro que podía y esta era la prueba, yo no le había sido infiel al acostarme con Iñaki, por que jamás me acosté con él. Aun mas me dolía saber que desconfió de mi y me trato de mentirosa.


El sonido de mi móvil me despertó, me había quedado dormida en el sofá, toda la casa estaba a oscuras y un terrible frió me calo los huesos. Seguí el sonido a oscuras hasta la mesa cercana al sofá la pantalla brillaba con un dejo de temor mire el nombre estaba claro que no tenía registrado ese número, normalmente asignaba un tono para la empresa y otro para mi vida social.

      - ¿Bueno? - dije muy despacio, casi audible.
      - Oh, hija gracias a dios me contestas. ¿Como te sientes? - la suave pero preocupada voz de Victoria me hizo tambalearme en el lugar. - ¿Renata esta ahí?
      - Si - respondí - Estoy aquí
      - ¿Como estas hija? ¿Donde estas? Fui a tu departamento, el conserje no me dejo subir y en el citofono nadie contesto. Estaba preocupada por ustedes -
      - Estoy bien - susurre conteniendo las lagrimas, como era posible que una persona que apenas y conocía fuera mas amable que el propio padre de la criatura. Como era posible que ella si creyera que era su sangre y él no
      - ¿Donde estas? ¿Haz comido? -
      - Victoria, estoy bien. - volví a repetir - He dormido parte del día por eso no te había contestado el móvil y no he comido aun. -
      - Tienes que comer, tienes que alimentar a mi nieto -
      - Lo haré -
      - Cariño... - iba a decir algo y guardo silencio
      - No te preocupes Victoria no es necesario, siempre me he valido sola en este mundo. -
      - No estas sola. - me corto - Yo estoy contigo.
      - Gracias. -
      - Podemos vernos esta noche para comer? - pregunto
      - Yo... -
      - Lo entiendo, cariño quieres estar sola -
      - Si. Necesito... -
      - Pensar - suspiro - Él tampoco esta bien. Leí tú nota, disculpa por eso. Solo dale tiempo, necesito decirte lo que me contó...
      - No puedo... - le corte - No quiero
      - No seas tan terca como él. No me alejes a mi nieto de mi. No me quites la ilusión de verlo crecer y poder... - se quebró su voz se quebró, y ella se puso a llorar, eso hizo que aun mas lagrimas aflorar en mi
      - Oh. Mamá ¿Que paso? - la voz de Benja me hizo estremecer - Con quien hablas? - pregunto. - Bueno? - Guarde silencio - ¿Quien es? - volvió a preguntar. Como reflejo, como instinto corte la llamada.

No pasaron ni tres minutos cuando volvió a sonar el móvil, mismo número y no dude en contestar, no la dejaría fuera si ella no lo quería. No me perdonaría jamás dejar a mi hijo sin su abuela si ella quería estar en su vida.

      -Victoria? - dije al contestar
      - ¡¿Que mierda es lo que te pasa?! - grito Benjamín - No te basto con cagarme mi vida que ahora quieres arruinar la de mi madre?! ¡Responde maldita sea!

Le corte el teléfono, no podía quedarme escuchando sus insultos, mi corazón no lo soportaría.
Los tres días siguientes fueron mas de lo mismo, dormir, llorar y comer. Eso último no lo dejaría de hacer, no podía darme ese lujo. Hable con Naty y le explique lo que estaba pasando, pero tampoco le dije donde estaba, solo me pidió que me cuidara, y que pronto volviera a la casa, en ese departamento siempre estaría mi habitación.
Me dedique por completo a limpiar y ordenar la casa, ya no lucia como un lugar abandonado, volvía a ser como la recordaba, era enorme para mi sola. Pero tenía muchos sentimientos y recuerdos que me hacían sonreír era el lugar donde quería que mi bebé creciera.



28 de Marzo marcaba el calendario y mis días de encierro se terminaban ya no me quedaban lagrimas y necesitaba ir a abastecerme de comida, bebida y lo mas importante empacar toda mi ropa del departamento. Era definitivo y me venia a vivir aquí.
Ese día era aun mas difícil se suponía que a estas horas yo debería estarme arreglando para mi boda. Mi Boda se sentía tan lejano y cercano a la vez. decidí no echarme a morir y quería que supiera que estaba bien y ya lo había superado. Aun que fuera mentira.

Mi primera parada del día fue el departamento de Gabriel, no le había cogido ni una sola llamada a él, no me sentía preparada para él así que decidí ir a verlo. Nada mas al abrirme la puerta me dio un caluroso abrazo.

      - Cariño, que alegría verte y saber que estas bien -
      - Perdóname por no coger tus llamadas -
      - Da igual, lo importante es que ahora estas aquí y sana. ¿Como esta este bebé? - dijo acariciando mi vientre. - Ya vi su primera toma - me sonrió.
      - Valla - fue lo único que pude decir.
      - Tiiiiiiiiiiiiiiiiiia - el grito de felicidad de mi pequeña Renata corto el tema en ese momento.
      - Bebé - le abrí mis brazos para que lanzara como solo ella podía hacerlo.
      - Hey! Mas suave con la tía, ya sabes que tiene un bebe en su guatita y eso le puede hacer mal - la regaño Gabriel
      - Perdón ¿Te hice daño? - me pregunto mi bebé
      - No, cielo. Tú nunca me harías daño - le conteste con una sonrisa
      - ¿Hacemos pastel? - me pregunto la picarona
      - No puedo, solo los pase a ver un momento - le dije poniendola en el suelo - Otro día le dices a papá que te lleve a mi casa y hacemos pastel, galletas y vemos pelis de monitos ¿Bueno?
      - Y tío Benja nos prepara ese jugo delicioso - añadió con una sonrisa
      - Bien mis chicas, basta de planes - corto el tema Gabriel - Vienes a la apertura verdad?
      - Lo olvide ¿No es hoy verdad? - rogaba al cielo que no tuviera que ser hoy
      - Bueno luego de tu ya sabes, cambie la fecha para mañana a medio día abriremos a la hora del almuerzo. Pero no olvides que es de etiqueta  -
      - Bien. El mejor vestido del armario se ocupara para su inauguración - le sonreí - ¿Ya tienes la ropa de la niña?
      - Si, cariño. Fue todo un desafió pero un hermoso vestido blanco para mi ángel -
      - Bien llegare directo. Te llamo luego para saber como van las cosas, te dejo mi dirección nueva y por favor si necesitas dejarme a la niña. Nunca dudes en llamarme ¿Bueno? -
      - ¿La casa de tú padre? Es ahí donde has estado todos estos días -
      - Es donde vivo. - le sonreí.
      - Me alegra verte bien. - suspiro - Por lo menos uno esta bien
      - Gabo - le corté - No quiero saber como esta, no quiero saber si vive o muere no es algo que me importe ya. Yo me quede con lo bueno de la relación. - acaricie mi viente
      - Es un idiota, y se lo he dicho. No me habla por no creer en sus palabras, Victoria también se fue del departamento - Valla se había quedado solo - Se arrepentirá cariño, sabes que lo hará
      - Y será tarde - conteste fría - Sabes que lo hubiera perdonado al día siguiente, pero ahora...
      - Lo sé. Pero bien. ¿Te quedas a comer? -
      - No, voy a comprar una nueva cama, creo que la de mi padre es muy antigua y no he dormido muy bien. Necesito cambiarla y luego necesito el resto de mi ropa y cosas. Esta todo repartido en...
      - ¿Iras? - me pregunto abriendo los ojos como plato
      - No, esas las doy por perdidas, debe haberlas votado ya. Yo lo hubiera hecho.
      - Entonce? -
      - A donde vivía con Naty, tengo muchas cosas ahí, nunca me cambié por completo. -

Estuve una hora mas hablando con Gabo acerca de lo que tenía preparado para el día de la inauguración me dijo que esperaba que Benja fuera también por lo que tenía que estar preparada, también me contó sobre su conversación y aun que hice como que no le preste atención verdaderamente estaba muy atenta a cuando le mostró mi nota y la foto del bebé, eso había pasado al tercer día de mi ausencia...

jueves, 2 de enero de 2014

"Algo llamado amor" Cap XL

      - Buenas Noches Renata - dijo Gabo muy calmado al teléfono - Esté estamos en el Hotel Sheraton y bueno se nos pasaron las copas... Si Benja esta conmigo... Puedes venir por nosotros... Por favor amiga... Ya, ya. En el bar del hotel. - se rió - Bien maldito idiota viene para acá.
      - Gracias. Te juro que era la única manera de hacerla venir sin que se diera cuenta -
      - Hazme saber como salio todo. -

Con un caluroso abrazo nos despedimos en el lobby del hotel. A medida que iban pasando los minutos la desesperación se hacía mayor, quería ver su hermoso rostro entrando a la habitación, quería por fin ponerle el anillo en el dedo y hacer visible nuestro compromiso. La quería en la cama desnuda para celebrar nuestro amor siendo uno solo. Pero parece que ella se había tomado su tiempo o tal vez no vendría.
Tres golpes en la puerta me sacaron de mi incertidumbre le había dejado dicho al coctelero del bar que cuando una chica preguntará por mi le indicara el numero de la habitación.

Abrí suavemente la puerta para encontrarme con una Renata desconcertada, incluso era hermosa con esa cara de no entender nada. Vestía unos jeans gastados y una blusa ancha, su cara era de cansada y angustiada a la vez.

      - Hola - le dije tímidamente
      - Que mierda es esto Benja - me dijo furiosa ingresando a la habitación.
      - Una sorpresa para mi prometida - dije levantando los hombros - ¿No te gusta?

Con sus bellos ojos recorrió toda la habitación, sobre la enorme cama doble había un corazón hecho de pétalos de rosas rojas. Al lado de la ventana con vista a la piscina y terraza del hotel estaba la mesa con velas y una rica cena para dos. Dos copas de champan servidas y listas para ser bebidas.

      - Esto... - no pudo decir mas, su voz se quebró en ese mismo instante, y se llevo sus manos a la cara.
      - Shh... - le dije dando un paso hacia ella - No llores vida. Es un hermoso momento.
      - Pero - le corte las palabras sobre poniendo mi dedo sobre sus labios
      - Déjame hablar a mi. - tome la caja de color azul que estaba sobre la mesa - Te amo, te amo como jamás pensé que sería posible. Por ti estoy dispuesto a hacer todo con tal de ver tú hermosa sonrisa cada mañana. Eres y seras la única mujer de mi vida, no necesito nada mas si tú estas en ella. Ya te lo propuse y aceptaste pero no tenías el anillo. Renata Blavi's quieres llevar en tú mano izquierda el símbolo de nuestro amor? ¿Quieres compartir tú cama y tú vida conmigo? ¿Quieres formar una familia aun que sea a largo plazo conmigo? Pero lo mas importante ¿Te quieres casar conmigo?

Cuando termine de hablar saque el anillo de la caja y le tome su mano izquierda, antes de deslizar la preciosa joya por su dedo espere su consentimiento. Esperaba escuchar la respuesta, sus ojos me decían que si, sus lagrimas lo confirmaban. Solo faltaba que lo dijera con sus palabras

      - Debes responder mi amor - le susurre - Necesito oír esa palabra de tus labios

Acaricie con mi mano libre su mejilla secando las lagrimas, ella me miraba dulcemente, pero aun no articulaba palabra. Con su mano saco la mía de su mejilla y le dio un beso en los nudillos, tan suave con sus labios.

      - Yo... - logró decir y volvió a llorar.

Solté sus manos y la abrace, acurruque su cabeza contra mi pecho y bese su cabello.

      - Te amo mi vida. Eres la mujer que tanto desee y espere. Nunca nadie me había hecho tan feliz como lo haces tú con solo mirarme. - bese su cabello - Se que dentro de unos años nos pondremos viejos y nuestros cuerpos cambiaran, pero el amor que siento por ti me hace desear cosas que jamás pensé que tendría. Mi vida esta casi completa contigo a mi lado.
      - Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, si me hubieran dicho meses atrás que mi viaje a Barcelona terminaría así como estoy ahora, apoyada en tú pecho escuchando las palabras mas hermosas del mundo. Lo volvería a hacer, volvería a sufrir todo lo que he sufrido solo para poder estar a tú lado Benja. Quiero que seamos una familia, quiero ser tú mujer legalmente y delante de todo el mundo. Por que te amo y te necesito hasta para poder respirar. Y claro que me quiero casar contigo, ahora, mañana o dentro de mil años siempre querré estar contigo.
      - Y yo contigo mi amor. -

Nos besamos al ritmo que deslizaba el anillo por su dedo. mi preciosa futura mujer había cesado las lagrimas y tomando nuestras copas de champan brindamos por nuestro hermoso y prometedor futuro juntos.
La cena estuvo a la altura conversamos de todo y de nada, pero con ella cada vez se me hacia mas corto el tiempo, luego del postre pasamos a la cama donde le hice el amor lenta y pausadamente no teníamos apuros, recorrimos nuestros cuerpos con amor y gozo. Nos proclamamos amor en cada caricia en cada beso.

A las ocho de la mañana desperté de sobre salto mi mujer no estaba en la cama, mire a todos los rincones de esta habitación y trate de agudizar mi oído, ella estaba en el baño, nuevamente con esos vómitos. Me coloque mis boxer en tiempo record y corrí donde ella, la puerta del baño estaba con pestillo y golpee una dos y tres veces y ella no respondía.

      - Renata por el amor de dios ¡Abre la maldita puerta! - le grite - ¡Ya!

Mi grito la hizo volver en si y conseguí que abriera, estaba ahí ella con su cara humedecida por agua y lagrimas, algo andaba mal pero ella no me lo quería decir.
Sin decir nada me volví a la habitación y abrí su cartera volcando todo su contenido sobre las sabanas de la cama donde la noche anterior habíamos consumado una vez mas nuestro amor. Necesitaba encontrar sus gotas, las necesitaba ya. Según ella me había comentado era eso lo que le calmaba sus malestares.

      - ¡Que mierda! - sobre mis manos había una prueba de embarazo, estaba dentro de sus cosas. No cabía duda que era de ella, de quien mas podría ser. Camine de nuevo al baño, se lavaba muy calmada mente sus dientes. Vio mi reflejo y lo que traía en mis manos, enjuago sus boca y camino hacia mi.
      - Me puedes explicar que mierda es esto - le grite enojado. Al ver su silencio añadí - ¡Como mierda pudiste hacerme esto!
      - Benja - susurro
      - Cuando mierda pensabas decirme que estabas embarazada?! - le grite nuevamente
      - Yo no estoy embarazada - susurro - Y me lo realice solo para confirmarlo
      - ¡Claro! Y tus vómitos son ¡¿Que?! -
      - Un virus - susurro - Pero eso lo sabes
      - Nos vamos ahora al medico! Y no me vengas con escusas - le grite y me fui a vestir

Ella me siguió en completo silencio mientras, no hubo tiempo de desayuno, no hubo ducha necesitaba salir de esa maldita duda de una buena vez. Esperaba por todos los santos que ese test fuera negativo luego de un examen mas minucioso. No era posible que ella tuviera esas dudas y no me las comentara, menos ahora que mi tratamiento estaba comenzando, estaba comenzando para darle un hijo.
Si resultaba ser positivo ella me había engañado, ella si se había acostado con el idiota de Iñaki. Ella me destrozaría el corazón.

Pasamos directo a la urgencias de la clinica, comunicandole a la enfermera de los vómitos que la acompañaban ya de hace días.

      - Vas a ingresar conmigo? - me pregunto luego que la llamaran para ingresar a la consulta
      - Si - respondí secamente

Camino al consultorio en completo silencio y yo lo hice tras ella, al ingresar había una joven doctora quien nos saludos con una gran sonrisa.

      - Y bien? Renata que te trae por aquí - pregunto muy dulcemente. Antes de que ella pudiera responder algo me adelante a los hechos
      - Tiene vómitos matutinos hace ya un par de días - respondí
      - Ya veo. Renata me puedes describir los síntomas - volvió a preguntar dirigiéndose a ella - Necesito saber que es lo que sientes para poder realizar examenes y saber la causa de tus malestares
      - No estoy embarazada - respondió ella muy despacio - No lo estoy - y se hecho a llorar. ¡Maldición! eso no ayudaba las cosas, eso no ayudaba en nada.
      - Podemos hacer un examen para saber si esta o no. Pero de todas maneras quiero saber que es lo que te tiene en ese estado.
      - Mi última regla fue de los mas normal hace unas semanas atrás - le dijo entre sollozos
      - Renata - le cortó la doctora - ¿Prefieres que hagamos esto solas?
      - ¡No! - intervine - Yo no me voy
      - Es su esposo? - pregunto la doctora
      - Lo seré en unos días - respondí secamente - Ahora Renata por el amor de dios responde algo
      - Quiero que salga. - dijo despacio - Necesito que salga
      - Renata no saldré, quiero saber que mierda es lo que tienes
      - Señor - me corto la doctora - Si la paciente no lo quiere aquí usted tendrá que salir
      - Y una mierda - grite
      - Se va o llamo a seguridad -

Ofuscado y enfurecido salí de la consulta medica echando humos por las orejas, esto no podía estar pasando ella no podía haber pedido que me fuera, ella no podía estar embarazada. ¡mierda! era imposible mis espermios aun no estaban lo suficientemente buenos para procrear un hijo. Estuve años intentandolo y resulta que ahora... no no. Sacudí mi cabeza para evitar esos pensamientos, no quería creer que ella me estaba engañando, no la creía capaz de jugar de esa manera con mi amor.

      - ¡NO! - grite en medio de la sala. Medía hora después se abrió esa puerta. La doctora con una hermosa sonrisa nuevamente caminaba hacia mi. Me ofreció una silla de la sala de espera y la acepte.
      - Señor. - me dijo - Renata esta muy bien.
      - ¿Que es lo que tiene? -pregunte mirando la puerta donde estaba ella. - ¿Por que son esos vómitos?
      - Son normal en su estado. - ¡Mierda!. - Serán padres.

Me puse de pie exaltado.

      - No... No... Debe estar equivocada - le grite a la doctora - Eso es imposible. Ella no...
      - Si una pareja tiene relaciones y no usa protección no es imposible señor. Pero no vine a explicarle eso, ella me pidió que le avisara. - suspiro - Quiere entrar a ver la primera ecografía de su hijo?
      - ¡NO ES MI HIJO! - le grite. - YO NO PUEDO TENER HIJOS

Los ojos de la doctora se abrieron como platos y no pronuncio palabra, lo había dicho en voz alta, yo no puedo tener hijos, no aun. No todavía.
Salí de la consulta dejando a Renata y al hijo del mal nacido que me la quito ahí.


~~~

Pero si el test salio negativo - Pero si tuve mi regla normal... No había ya mas dudas y si lo que me tenía mal era un bebé. Un bebé mio y de Benja y por alguna extraña razón él no quiso entrar a la ecografía, mi corazón no sabía si llorar por su ausencia o llorar por la felicidad de tener algo nuestro y verdadero. 
Sus latidos eran tan rápidos y resonaban muy fuertes dentro de la sala, la doctora me dio unas vitaminas y ahora si verdaderas gotas para los cólicos, además de las primeras fotografías. 
Ahora si estas últimas semanas tenían sentido, el repentino crecimiento de mis pechos, los vómitos y el cansancio extremo. Todo volvía a mi mente.
Salí del consultorio con los ojos llenos de lagrimas y sentimientos encontrados a mis veinticinco años sería madre, me frote mi viente, no era para nada visible, pero si estaba ahí, recorrí la sala en busca de Benja.
No estaba, no había rastro de él. Le pregunte a la secretaria y me indico que lo había visto salir, nada mas.
Saque mi móvil y marque su numero 1.. 2... 3... tonos y nada, no me contestaba. Mis ojos comenzaron a derramar lagrimas y mi corazón se acelero, algo no andaba nada de bien con él.

Derrotada y atormentada salí de la clinica y pare un taxi, necesitaba saber que era lo que estaba pasando, por que me había dejado sola. Lagrimas, lagrimas, lagrimas...

      - Srta. Llegamos - me saco de mis lagrimas y mente en blanco el taxista.
      - Gracias. ¿Cuanto es? -


Todo estaba en cámara lenta, todo era muy lento, todos estaban de acuerdo el día de hoy para que fuera así. Llegue al piso y antes siquiera de abrir la puerta sentí como se quebraban algunos vasos, por lo que supe que Benjamín ya estaba acá. ¿La noticia de ser padre lo tenía así? Tan terrible era para él formar una familia conmigo? Miles de ideas pasaron por mi cabeza en ese momento y dude por un minuto si entrar o no. Mi impulso fue mas grande y abrí lentamente la puerta.

Cuando nuestros ojos se encontraron tan solo al abrir deje de respirar, estaba echo una fiera todo estaba desordenado y las mesas por él suelo, su madre sentada en el sofá sin decir nada.

      - ¡Sal de aquí! - me grito - ¡No te quiero volver a ver nunca mas! - no supe que responderle, que movimiento hacer y cruce el salón en silencio hacia la habitación, donde el me siguió. - ¡Que parte del sal de aquí no entendiste! - me volvió a gritar.
      - ¡No me grites! - grite - Quieres decirme que mierda es lo que te pasa - explote - ¿Por que me dejaste sola? ¿Por que no me dices que tiene de terrible que este embarazada? En doce días seremos una familia, que importa si vienen antes o después los hijos - me senté en la cama y no pude evitar volver a llorar - ¿Por que reaccionas así? - dije entre sollozos
      - ¡No abra ni una mierda de matrimonio! Yo no me voy a casar con una mujer que me fue infiel - grito y eso produjo que aun mas llorar - Crees que soy idiota, que no me doy cuenta que ese hijo es Iñaki o quien sabe quien -

oh! me puse de pie y le di una bofetada que me llego a dejar la mano colorada y ya no sentía pena, por su reacción. Ahora era rabia por dudar de mi.

      - Eso es lo que crees? - le grite aun mas fuerte, sin importarme que su madre nos pudiera escuchar - Jamás usamos protección cuando hicimos el amor ¿Que esperabas?
      - Déjate de idioteces. ¿Sabes por que no use protección contigo? NO PUEDO TENER HIJOS. Eso querías saber para confirmar la parternidad de tú hijo. Yo no soy, por que no puedo. Estoy en un tratamiento por eso necesitaba ir a Barcelona.
      - Eres una mierda, un idiota. Jamás te he sido infiel. Y tampoco me quiero casar con un hombre que duda de mi te puedes meter tu anillo por el culo - me lo saque y se lo lance a la cara. - No quiero volver a saber de ti.

Abrí la puerta del armario y saque mi maleta y lance mi ropa dentro de ella, él salio por la puerta. Las lagrimas nublaban mi vista esto era una maldita pesadilla, ¿Como era posible que el no pueda tener hijos y yo resulte embarazada? Mi cabeza estaba girando a mil por hora y termine arrodillada en el baño vomitando la nada que tenía en el estomago.

      - Hija ¿Estas bien? - la dulce voz de la que hasta esta mañana era mi suegra irrumpió en el baño. - Necesitas que te prepare algo? -

Negué con la cabeza

     - Dale tiempo, esta shockeado por la noticia - me dijo mientras estiraba la mano para ayudarme ponerme de pie. - Yo si creo que sea mi nieto hija. - dijo colocando su mano suavemente sobre mi vientre. - Mi hijo cambiara y se dará cuenta que cometió un gran error

No pude evitar seguir llorando, me senté en la cama mientras ella terminaba de empacar mis cosas en la maleta. Pasada medía hora estábamos las dos en la sala abrazadas dándonos el adiós.

      - Prométeme que no desaparecerás de mi vida, no me apartes de mi nieto - me dijo derramando lagrimas de los ojos. - Si mi hijo no lo quiere. Yo lo quiero por los dos. Hazme saber donde te hospedaras
      - No se preocupe Victoria. - dije entre sollozos  - Me las valdré por mi y mi hijo. Pero a su hijo no lo quiero volver a ver. Tome. - le extendí una nota que le había escrito - Gracias y adiós.

Abrí la puerta del departamento dejando las llaves dentro, dejando mi corazón dentro. Dejando al amor de mi vida dentro. Pero con parte de él creciendo en mi vientre.
Rebusque las llaves de mi coche y me subí a el. 

lunes, 30 de diciembre de 2013

"Algo llamado amor" Cap XXXIX

      - Que? - logre articular - ¡No!

Le dije poniéndome de pie para irme a lavar los dientes. Cuando termine me acerque a su pecho y lo abracé tan fuerte como si mi vida dependiera de eso.

     - Si señorita. Nos vamos de ya -

Me tomo fuertemente por el brazo mientras me arrastraba hacia la habitación donde me dejo sentada sobre la cama, lo miraba atontada, no podía creer que tenía que llegar justo es ese momento, ¿Llegar? Claro el debería viajar mañana y no estar aquí, fui a decir algo cuando arrojo sobre la cama un par de vaqueros míos y una polera. Se agacho y trajo mis zapatos sin tacón que habitualmente utilizo para cosas informales. Se fue al mueble donde hurgó en los cajones y lanzo sujetador acorde con el tono de la polera y bragas a juego.

     - Puedes ponértelo tú o necesitas que te vista? - me dijo en un tono duro pero despacio. Entre molestia y preocupación
     - Estoy bien - le dije al tiempo que hacia el impulso para ponerme de pie. - No me trates como si estuviera enferma, anoche no me tome las gotas y por eso vomite no es nada mas - se arrodillo a mi lado y tomo mis manos entre las suyas
     - Necesito que te vea un medico amor. Quiero estar tranquilo -
     - Lo se. - al tiempo que lanzaba mis manos por sobre sus hombros para a traerlo mas a mi - La próxima visita es dentro de 3 días. Puedes venir conmigo ahí, pero no me hagas ir ahora -
     - Solo déjame llevarte - susurro cuando rozaba mis labios con los suyos - No tardaremos
     - Mírame - fijo sus ojos en los míos - Tengo apariencia de estar mal?
     - No. - lo bese
     - Te extrañe - le dije al tiempo que soltaba sus labios para poder llenar de aire mis pulmones
     - Yo mucho mas. Me estaba volviendo loco al estar lejos de ti - me volvió a besar
     - ¿Todo bien en España? - le pregunte al momento que bajaba mi cabeza para depositarla entre su hombro y su cuello
     - Perfecto. Mamá esta acá -
     - En Chile? -
     - En el salón - suspiro - Dejare el tema de los vómitos por hoy, pero si lo haces una vez mas te llevo a la fuerza. - volvió a suspirar - Vamos para que se conozcan
     - Me cambió y salgo. Ve con ella mientras -
     - Si mejor, si te veo sin ropa nos tardaremos mas -


Conocer a la suegra no era algo para lo que estaba preparada mentalmente, ella sabría que algo no andaba bien y comenzaría con las preguntas. En fin me cambie de ropa rápidamente no sin antes dar un paso por el baño, una ducha express y ya estaba en condiciones.

Cuando salí al salón no había nadie pero la ventana que daba hacia el balcón estaba abierta camine hacia allá y me encontré a mi futuro esposo mirando apoyado en el balcón, pase mis brazos por su cintura y lo abrace, dio un salto y volteo de inmediato.

     - Te extrañaba tanto mi vida - me dijo depositando un pequeño beso en mis labios
     - Y tú madre? - le pregunte acomodando mi cabeza en su pecho.
     - En la cocina - me beso la cabeza - Esta haciendo la comida
     - Pero... -
     - No me importa hacer la comida para mi hijo y su prometida - una dulce voz ingreso por mis oídos me separe de Benja para quedar frente a ella, quien me regalo una hermosa sonrisa de inmediato. No era el tipo de madre que me esperaba, si claro! Yo pensé que era una mujer muy joven y guapa que no representaba su edad, pero en su defecto me encontré con una señora mayor de cara dulce y voz angelical.




      - Hola - le dije acercándome a ella para darle un beso en la mejilla, pero ella me sorprendió abriendome sus brazos y dándome un cariñoso abrazo
      - Estoy feliz de por fin conocerte hija - me susurro acariciando mi cabello - Eres aun mas guapa de lo que mi Benja me dijo -
      - Gracias señora - le dije volviendo a mi lugar al lado de Benja
      - No me digas señora. Dime Victoria solamente. En poco seremos familia -
      - Victoria - reafirme
      - Te sientes mejor? - me pregunto sentándose en el sofá de la terraza. Asentí con la cabeza - Benja me dijo que estabas con vómitos y que por eso no pudiste viajar.
      - Si. Fui al medico y me dijeron que era solo un virus. Anoche me olvide de tomarme las gotas de tratamiento y por eso volvieron, pero ya estoy bien. -
      - Aquí estaremos nosotros para cuidarte - le guiño un ojo a su madre. - Ya le dije a mamá que estabas feliz de que se quedara aquí
      - Benjamín ya te he dicho que quiero un lugar propio. Esta es casa de Renata y dos dueñas de casa en la misma casa ¡No funcionan! -
      - Victoria por mi no ahí problema. Yo no paso en todo el día -
      - ¿No? - pregunto extrañada
      - Paso el día en la oficina y solo llego a dormir. Bueno la verdad es que ni siquiera vivo acá -
      - ¿Como que no? - me dijo Benja extrañado
      - Yo tengo mi departamento estos días me que he quedado con él. Pero debo volver. -
      - No. No ahí necesidad que te vallas mi amor. Ya dentro de unos días seremos marido y mujer y no lo veo necesario - reclamo Benja
      - Es un tema de pareja, pero hija no puedes pasar la noche antes de tú matrimonio con Benja. -
      - Mamá! - reclamo - Eso es una mera tontera
      - Tradiciones - justifique yo - Si mis padres estuvieran vivos - me calle.
      - Estarían felices de verte tan radiante - dijo la madre de Benja estirando sus manos para alcanzar las mías - No los conocí en esta vida. Pero en la próxima si. Y ahora me tienes a mi. Seré tu madre política

~~~

Tener a mi madre bajo el mismo techo que Nata, no era algo que me volviera loco. Las amaba a las dos, pero ahora debía ser cuidadoso en como tocar o cuanto hacerla gritar, no se cuanto tiempo aguantaría esto. 

Ella ahora estaba con que se quería ir a pasar los últimos días previos a la boda al departamento de Naty y 
eso ya no me agradaba, mi madre le estaba abalando todas sus cosas, en la comida y menos mal que no se conocieron antes por que no dejaron de hablar. Decir que mi mamá estaba feliz y entusiasmada por la boda era poco. Y yo me volvía loco. Flores - invitaciones - decoración - cena - torta - trajes No en definitiva esto era mucho para mi. Les sugerí contratar a alguien para que las ayudara por el poco tiempo y ambas se negaron. Las invitaciones lo saldrían a ver esta misma tarde. Yo iría de chofer.

Según mi mamá trece días para tener todo listo era una locura. Mañana se reunirían con Gabriel para decoración y comida, resulta que sería en el restaurant toda la celebración. Aproveche ese minuto mientras miraban y miraban diseños de invitaciones para llamar a Gabo y quedar en un par de horas. Me faltaba ponerle el anillo.

El día de la boda, el día de la boda lo esperaba con mucha ilusión.

      - ¡Esta! - exclamo Nata llamando toda mi atención - ¡Es perfecta!
      - Hijo, ven - me llamo mi madre - Que te parece a ti




      - Esas son mi amor - le dije con mucha convicción, eran muy bonitas sencillas y elegantes. - A mi me gustan
      - A mi me encantaron. - me dijo poniéndose de pie y abrazándome muy entusiasta. Me hacia feliz verla así de feliz. - Quiero esas mi amor - me dijo con carita de gatito con botas
      - Bien las llevamos - le dije pasando mi tarjeta de crédito a la joven que las atendía. - Pero las necesitamos lo antes posible.
      - Señor Lackington haré todo para que estén mañana - dijo con una sonrisa - De lo posible en la mañana
      - Gracias - dijo Nata besandome la mejilla
      - ¿Que dirá en la descripción? - pregunto directo a Renata. Ella me miro y no supo que decir, me abrió los ojos
      - Emmm... - dijo - No lo se.
      - Es necesario para poder mandarlas a imprenta en este momento - dijo la secretaria
      - Hija tranquila lo resolveremos ahora - dijo mi madre tratando de tranquilizarla. Si la presionábamos era se pone nerviosa y le bajan esos vómitos.
      - Mi amor no te pongas nerviosa - le dije para calmarla - Vallan por un café con mi madre y déjame esto a mi
      - Pero -
      - Bien, vamos por un café hija. - Mi madre la tomo de la mano y salieron.

Cuarenta y cinco minutos después las encontré en una cafetería calle abajo. Nata me beso esperando saber que era lo que decía, pero le dije que mañana lo sabría cuando se la entregaran. No le pareció pero mi madre estaba feliz de pasar el día con nosotros.

      - Las llevare a casa. - ambas me miraron asombradas
      - Estábamos hablando con Renata de ir a ver las flores - dice mi madre
      - Me pondré celoso - dije haciendo un pequeño puchero. Por lo que Renata no pudo evitar la gracia que le hizo mi comentario y se rió descaradamente de mi - ¿Tú me puedes decir que es tan gracioso?
      - Tú. Tus caras - respondió evitando una nueva carcajada
      - Ya veo. ¿Madre no estas agotada por el viaje? -
      - Victoria lo siento no había pensado eso. - dijo Nata
      - Nada de eso, tenemos muy poco tiempo para tener todo en orden - aclaro mi madre
      - Yo estoy cansado - les dije - Preferiría irme a la casa
      - Pues vete. Cierto hija que no lo necesitaremos? - le pregunto mi madre a mi amor, guiñandole un ojo
      - Ok. Entonces si sobro me iré - me puse de pie y bese a mi madre en la cabeza cuando era el turno de Nata ella se puso de pie y me rodeo sus brazos por la cintura, todo el día había estado muy de piel y buscaba mis brazos en todo momento
      - Si quieres nos vamos a casa amor. - me dijo en un susurro contra mi pecho
      - Y privarte de avanzar con la boda ¡Jamas! - le dije apartando sus brazos de mi - Quédate y adelanten lo que mas puedan y así aprovechan de conocerse y hablar de mi sin tener que estar presente
      - Benja ¿Estas bien? - me pregunto
      - Claro mi amor. Nos vemos luego - la bese - Te amo. No lo olvides y diviértete


Salí de la cafetería y llame de inmediato a Gabriel con quien quedamos de juntarnos en una hora en el lobby del hotel donde fue que le pedí la primera vez a Nata que se casara conmigo. Estaba vez lo volvería a hacer pero de otra manera, de una manera mucho mas romántica, de la manera que realmente se merecía.

~~~

Se supone que habíamos dejado todo listo con las invitaciones y las flores, elegimos unos Tulipanes rosa pálidos




La dueña de la florería nos dijo que necesitaban ir a ver el local para saber la cantidad exacta y como sería la decoración que haríamos. Para así poder llevar todo el día 27 y solo montar el 28. Como nuestra boda sería al medio día a primera hora tenía que estar todo en su lugar, necesitaba ponerse de acuerdo con la banquetera para los detalles de las mesas. Con Victoria quedamos conforme

Mi suegra para nada sería una molestia mas bien sería un alivio tenerla en casa, me contó muchas cosas de Benja una vez que él nos dejo en la cafetería, como su ex novia con la que estuvo comprometido anteriormente y jamás llego a poner fecha. Lo odiosa que resulto ser luego de que se fueran a vivir juntos y por que ella no volvió a visitarlo mas a Barcelona. - Que distinto era Benja antes de mi. Yo jamás lo pondría entre que eligiera a su madre o yo. - Me contó lo mucho que le hablo de mi estos días y las pocas personas que venían de su familia a la boda, solo una prima y una tía. Que del resto de la familia luego de la muerte de su marido nunca mas había sabido.

Le conté de la muerte de mi madre al momento que yo nací, de la muerte pronta de mi padre y luego la de mi padrino, no pude evitar llorar al recordar a las tres personas que mas he querido en el mundo. También le conté que yo conocía a Gabriel de muy niña y el vinculo que nos unía la muerte de Carol. Omití la parte de que fui novia de Mariano, pero ella lo sabía, me contó el demonio que era Miriam. Realmente esa parte no me importaba. Pero la escuche pacientemente.

Cuando llegamos a casa cerca de las ocho de la noche realmente estaba muerta, Victoria me dijo que estaba destruida que se daría un baño y posterior se acostaría. Le indique que tendría el mismo fin. Nos despedimos en el pasillo del departamento y abrí la puerta de mi habitación.

Si debo confesar que me dio un poco de pudor abrir la puerta sabiendo que ella sabía lo que pasaba dentro de esas cuatro paredes. Entre ruborizada, cuando encendí la luz no había rastro de Benja y la cama estaba tal y como la había dejado en la mañana. Abrí la puerta del baño y nada. No había huella de él y de que había estado descansando. Me tente en llamarlo al móvil pero luego saque ese pensamiento. Ya me daría explicaciones luego. Solo le haría saber donde estaba yo en estos momentos lo demás a su conciencia


"Ya estoy en casa. R" 

Ni un te amo, ni un tú donde estas. No lo necesitaba, ya hablaríamos después. Me saque la ropa y me metí en la ducha.

Eran las nueve y medía y aun sin saber noticias de Benja, me daba vueltas en la cama sin sentido. Hasta que mi móvil sonó. Ricardo Montaner y sus acordes inundaron la habitación, pero corrí a cogerlo, esta vez no me apetecia escuchar nada mas que su voz

      - Bueno? - La voz de Gabriel al otro lado de la linea me hizo sentarme en la cama y que la habitación girara.

¿Por que me llamaba Gabo a esta hora y del móvil de Benjamín? ¡MIERDA!

jueves, 26 de diciembre de 2013

"Algo llamado amor" Cap XXXVIII

      - Anda Nata no seas pesada y vamos al medico - me decía Naty desde el otro lado de la puerta mientras me daba una ducha rápida
      - Si estoy bien. No iré a ningún medico -
      - Nata es importante estoy casi segura que lo tuyo es algo con patitas -
      - ¡Que no! -
      - Vamos si ya saque hora con la ginecóloga -
      - No voy a ir -
      - Y que le dirás a Benja cuando llame -
      - Que fui y me dijeron que era algo pasajero pero debo guardar reposo -
      - Osea decidiste quedarte en Santiago y no ir a conocer a tú suegra -
      - Voy a aprovechar para ir por mi vestido de novias y ver las cosas que faltan para la boda. A demás he quedado con Gabriel a comer
      - Vez vamos al medico y de ahí te pasas directo a donde Gabriel con la buena noticia -
      - Mejor vamos a la farmacia compramos un test y ya te quedas tranquila - le dije abriendo la puerta para poder vestirme e hidratar me la piel - No crees que es mejor?
      - Lo harías? - me pregunto tomando su bolso de sobre la cama. Asentí con la cabeza - Ok. Vuelvo en unos minutos iré por el en este mismo instante

Salió sin esperar respuesta. Si esa era la manera para que me dejara ya en paz con el tema del embarazo lo haría, total nadie mejor que una misma para saber si es o no cierto. Ni siquiera había pasado media hora cuando el timbre del apartamento sonó al mirar por el ojo venia ella con la bolsa de la farmacia.
Abrí y me lo lanzo en las manos.

      - Vamos... traje el que según la vendedora es el mejor -

Pasamos nuevamente a la habitación y ya me habían entrado un poco los nervios, y si en realidad terminaba siendo positivo? Como se lo tomaría Benja? Tome la caja, leí las instrucciones y las seguí al pie de la letra decía que había que esperar cinco minutos y que una linea era negativo y dos positivo. Lo deje sobre la mesa del lavado y salí. Naty casi me boto de lo rápido que entro para ver todo el proceso.
Desde la orilla de la cama la miraba a ella como no despegaba los ojos de ese pequeño plastico, que en estos momentos tenia mi futuro en sus manos.

      - No sacas nada con estarlo mirando todo el tiempo - le dije, alzo la vista y me miro - En cinco minutos o bueno menos sabrás si estas en lo cierto o no -
      - ¿No tienes nervios? -
      - Un poco. Estoy segura que no lo estoy. Pero y si resulta que si. - me sonrió y dejo el test sobre el mueble y se arodillo a mi lado
      - Te casa dentro de dos semanas. Tú hombre te ama mas que a nada en el mundo. ¡Mierda! Si se cambio de país solo para estar a tú lado, seguro se pondrá feliz. Yo ya lo estoy y aun ni siquiera sabemos el resultado

Vi como a mi amiga se le aguaban sus ojos y mire mi reloj de pulsera para darme cuenta que ya habían pasado los cinco minutos, primero la mire a ella y ella me miro a mi. No me sentía en esos momentos con la valentía de ir a buscar la respuesta.

      - Mis piernas no me responden - le dije con la voz entre cortada - ¿Vas?
      - Ajá -

Se puso de pie y camino hacía el cuarto de baño, nada mas tomarlo entre sus manos mil imagenes pasaron por mi cabeza y ella no me daba pista alguna su cara se podía interpretar de cualquiera de las dos maneras. Mi móvil comenzó a sonar y me saco del mundo de fantasía donde estaba escondida. lo primero que pensé es que podría ser mi Benja y me pare de un solo saltó a contestar. Pero luego cuando mire la pantalla me decepcione Mariano. 

      - Hola - dije tratando de parecer lo mas imparcial
      - Nata. Hola. Gracias por contestar. - Su voz era bastante rara. - Benjamín esta por ahí, no me contesta y necesito hablar con él.
      - Si puedo ayudarte yo. Benja se fue esta mañana a Barcelona debe ir volando
      - ¡Mierda! - exclamo - Lo llame dentro de unas horas
      - Pero te puedo ayudar yo? - le pregunte - Estará disponible en unas diez horas
      - Cielos. Se me olvidaba la cantidad de horas que son esos vuelos. Pero tal vez tú puedas ayudarme -
      - Dime que necesitas de una vez me pones nerviosa -
      - Perdón Nata, no era mi intención pero es que estoy un poco liado, mi madre empeoro esta mañana y a demás me llamaron de España por la patria protestada de mi hijo -
      - ¡Mierda!. Necesitas viajar? -
      - Si. En parte tengo que ir y bueno... Lo antes posible y ya sabes que con el hospital estoy... -
      - Mariano yo tengo un billete que me dejo Benja para que me fuera luego, pero me enferme y no puedo viajar -
      - ¿Grave? -
      - No. Solo un virus. Pero puedes tomar mi vuelo cuanto antes -
      - Gracias. De verdad muchas gracias -
      - Nada que agradecer debes ir a resolver eso, y en cuanto a tú madre yo me puedo ocupar de ella estos días -
      - No sera necesario la madre de Gabo esta con ella y me ha dicho que se queda el tiempo que sea necesario -
      - Bueno de ser así, igual me iré a dar una vuelta para ver que no se les ofrezca nada. -
      - Gracias. De todas maneras. Igual necesito esperar a que llegue Benja a España para que se ponga en contacto con los abogados de Miriam para saber que es lo que quiere. -
      - Diez horas y cuando me llame le digo que se comunique contigo -
      - Eres un sol. Que invesil fui contigo - dijo en un susurro
      - De eso ya paso. Somos amigos verdad?
      - Claro. -
      - Para eso estamos. -
      - Pasare por tú casa si no te importa mas tarde -
      - Estoy en el departamento de Benja. Puedes venir -
      - A ese me refería peque. -
      - Nos vemos luego -
      - Vale. -

Cuando corte la llamada volví a mirar a Naty quien me estiraba el test. Mientras hablaba lo había olvidado y ahora nuevamente mi corazón volvía a latir a mil por hora.

      - Anda Nata respira que es negativo - me dijo, pero su sonrisa desapareció. Estupidamente la mia igual. Sentimientos encontrados con respecto al resultado.
      - Woow. Bueno. No me caso en apuros - le dije guardado el test nuevamente en mi bolsa y dejandolo dentro de mi bolso.
      - Ni que se te hubiera notado. - me dijo sonriendo.
      - Anda vamos donde Gabriel, comemos con él -


A las nueve de la noche ya estaba otra vez dentro del departamento, luego de una ducha y servirme un café cogí el mando de la televisión para no sentirme tan sola, Naty me había invitado a pasar la noche con ella, pero aun no estaba preparada para volver a dormir en esa cama y menos si le había dicho a Benja que me quedaría en su casa. El reloj de la pared marcaba las 22:20 y aun no recibía la llamada que estaba esperando y mi corazón no lo estaba resistiendo bien, mis ojos picaban por ganas de llorar. Lo extrañaba, lo quería a él conmigo. Serían los peores 5 días de mi vida. Debía encontrar algo para hacer o si no caería en una estupida depresión.
No podía sacar a Naty todo el día de la oficina, pero si habíamos quedado que a la hora de almuerzo nos iríamos a ver unos modelos de vestidos. Quería algo sencillo pero elegante, era nuestra boda por las leyes, no habíamos conversado nada de la religiosa, me hacía mas ilusión esa que la primera pero también organizarla llevaba mas tiempo.

A Gabo le pareció bien mi idea de juntar la inauguración con la unión, así no abría problema de tener que cerrar o dejar comensales fuera.
La decoración la veríamos cuando llegara Benja con su madre ya que la quería hacer participe de esto, no me molestaba, de hecho me ayudaría.

Había pensado ya en volver fija nuevamente a mi puesto de trabajo para apurar algunos proyectos entre ellos mi casa. Pero si mis dudas eran ciertas los vómitos me los estaba generando por estrés y eso me traería problemas. Y ahí si que Benja me llevaría por la fuerza al medico y eso era lo que quería evitar a toda costa, siempre me ha dado miedo ir a hacerme un chequeo por pequeño que pueda ser. El solo hecho de pensar en el olor me dio arcadas, apague la televisión y encendí la música en las notas de "Gitana" de Shakira sonaron de inmediato.

"Aprovéchame, que si llegué ayer me puedo ir mañana. Que soy gitana.
Vamos y vemos... Que la vida es un goce es normal que le temas a lo que no conoces.
Tómame y vamos que la vida es un goce es normal que le temas a lo que no conoces. 
Quiero verte volar. Quiero verte volar."

Antes que terminaran los acordes sonaba mi móvil con su respectiva canción. La canción que me recordaba al amor de mi vida, la canción con la que me recordaba nuestros primeros acercamientos. 

"Juré que no iba a verte, mucho menos a enloquecerme pero no sé... que has hecho en mi, es tu veneno que lentamente, se apodera de mis deseos y me ahogan todos tus besos, no puedo hablar, solo sentir como estremeces todo mi cuerpo..."

No deje que la canción siguiera sonando por mucho que me gustara la canción no me gustaba hacerlo esperar menos si llevábamos tantas horas sin hablar. 

      - Mi amorrrrrrr! - grite entusiasmada 
      - Vida mia ¿Como te fue en el medico? - pregunto de entradita 
      - Bien, osea mas o menos - 
      - Cojo un vuelo de vuelta? - 
      - ¡No! Solo es un virus como ya te había comentado. Unas gotitas y estará todo bien. - mentí - A demás que es parte del estrés de estos días 
      - Por lo mismo llegando contrataremos a alguien que nos ayude con la boda y con la casa - 
      - ¡Como quieras! - 
      - Valla que fácil y rápido. - rió - ¿No puedes viajar? 
      - Podría pero dentro de unos días cuando mi estomago esté estable de nuevo - 
      - Bueno entonces yo acortare mi viaje para irte a cuidar y mimar mucho - 
      - ¡Me gusta! Pero quiero que dejes todo resuelto para que no tengas que volver luego -
      - En ese entonces serás la señora Lackington y no tendrás oportunidad de separarte de mi -
      - Corrección amor. Seré la Señora Blavi's de Lackington. Nos casaremos acá. -
      - ¡Queeeeeeee! - grita - Y hasta ahora me lo dices?
      - Pensé que lo sabías - me rió
      - Te vienes y nos casamos acá. Quiero que lleves mi apellido -
      - Lo llevare. Pero después del de -
      - No me jodas Renata - suspira - Ya veremos que lo terminaras llevando
      - Como quieras. - le corte el tema antes que volara solo a buscarme - Llamo Mariano esta mañana
      - ¿Que quería?

Le explique lo que necesitaba y lo que mas o menos le estaba pasando, quedo en que lo llamaría luego por el cambio de hora y ahora no le apetecía cortar la llamada conmigo. Pasamos mas de una hora hablando por teléfono le conté el itinerario de lo que había hecho en el día pero omití la parte en que me hice el test. Cuando quiso saber mas de mi visita al medico le corte el tema diciéndole que lo extrañaba y cosas tiernas y si que resulto. No volvió a preguntar. Cuando cortamos me fui directo a la cama en el lado que él suele utilizar su almohada olía a él. Toda la habitación olía a él. Eso hacia que lo extrañara aun mas de lo que lo hacía y no pude evitar volver a llorar sobre su almohada. Serían cinco días horribles.


Como era de suponer los cinco días fueron mas que horribles, hablábamos diario y nos enviábamos mensajes pero no era suficiente, una noche hicimos una conexión por Skype pero termine derramando lagrimas y a Benja no le pareció nada, me dijo que ya no quedaba nada y que nunca mas nos separaríamos tantos días. Al tercer día ya no quería pasar la noche sola y me fui a visitar a Gabo, el gentilmente me ofreció pasar la noche en su departamento y fue un acierto, por que dormí como no lo había hecho en días, claro que no dormí sola. La peque no me dejo ni un solo segundo y me pidió hacer galletas y pastel, terminamos tan exhaustas que nos recostamos en la cama de Gabo y nos dormimos, en la mañana me dí cuenta que él pobre tuvo que dormir en el sofá. Si tuve un pequeño cargo de consciencia.

Él cuarto día prometía mantenerme ocupada nos iríamos de tienda en tienda en busca de mi traje y así fue. Vi muchos, me probé aun mas, pero ninguno me convenció lo suficiente para comprarlo, pero gracias a esto sentía que estaba volviendo a recuperar a mi amiga. Cuando llegué a la casa después de una ducha estaba muerta y me lance sobre el sofá.
En la mañana mi móvil me despertó de un salto, me había dormido en el sofá y temblaba del frío de la noche ya en la quincena de Marzo en clima en el día es muy caluroso, pero en la noche a veces baja mucho la temperatura.  Corrí a coger mi móvil por que era Ricardo Montaner quien sonaba

      - Renata ya era hora que me cogieras el móvil - la voz de un Benja furioso me hizo despertar aun mas - Sabes de que hora estoy esperando poder escuchar tú voz y saber que estabas bien ¡Dios! que susto me he llevado
      - Perdóname mi amor. Llegué tan cansada ayer que me quede dormida en el sofá -
      - ¿Donde fuiste? -
      - Con Naty, en busca del traje para mi boda. ¿Sabías que me caso dentro de 13 días aun no lo consigo? -
      - ¿Te casas? Entonces pierdo esperanzas contigo preciosa. - me dijo en tono burlón
      - Si. Encontré el amor de mi vida y me caso para formar mi hermosa familia -
      - Ya veo. Pero... - se quedo en silencio un momento
      - ¿Pero que? - le dije
      - No tienes anillo de compromiso. No recuerdo habértelo visto la otra noche
      - Esté... No lo necesito para saber que tengo un compromiso con él - le dije a modo de defensa, era verdad cuando me lo había pedido no me había dado ningún anillo, ni cadena ni nada de lo que pudiera servir como alianza. Pero no me importo antes y no lo hace ahora, de las personas que saben que me caso, tampoco les ha importado que no lo lleve.
      - Te amo pesadita. -
      - Y yo a ti. - suspire - ¿Llegas mañana?
      - Ajá. Mi vuelo debe llegar a eso de las 4 de la madrugada. -
      - Iré por ustedes - le dije antes de que fuera a decir otra cosa
      - No hace falta mi vida. Ya tengo una tranfers contratada. - lo sabía no me dejaría conducir a esa hora
      - Puedes pedirle que me recoja. -
      - No. Tú me esperas en casa con la cama calentita. Llegare buscando nuestro nido de amor -
      - Si no me dejas ir...- suspire - No habrá nido de amor
      - ¡Queeeeeeeeeee! No me jodas Nata - dijo en tono de frustración - Llevo cinco días sin estar dentro de ti y me estoy muriendo. Necesito tus besos, caricias. Te necesito a ti.
      - Y yo quiero ir por ti -
      - Bueno. Bueno. Ganaste llamaré para que no valla la transfer. -
      - Te amo. Te amo. Te amo. - le grite
      - Yo mucho mas a ti. Te veo mañana. -

Tan solo al cortar tuve que correr al baño, me volvieron las ganas de vomitar llevaba días sin hacerlo, pero tal vez el saber que ya volvía me puso nerviosa y...

      - ¿Amor? - le voz de mi Benja... era la voz de mi Benja que provenía desde el salón. Trate de contener el vómito para salir a su encuentro pero fue aun peor y mas ganas me dieron en cosa de segundos los ruido de sus pasos se hicieron mas fuerte y entro de golpe al baño - ¡Pero que mierda! - Se agacho a mi lado y me sobo la espalda - No quiero escuchar nada mas al respecto y te vienes de inmediato conmigo al medico.