lunes, 6 de abril de 2015

#45 Caminos Inesperados

Capítulo 45


Aunque no quisiera sabía que en cualquier minuto vería el coche de Thiago estacionado frente a la casa, no quería que llegara ese momento. Tampoco quería quedarme en este lugar, estaban nuestros recuerdos, era una prueba de las ilusiones que ambos habíamos puesto para formar por fin nuestra casa, nuestra familia.
Todo me recordaba lo que habíamos soñado, añorado. Ahora mismo lo único que quería era meterme en la cama, despertar y que fuera en los brazos de Thiago, que me besara y me dijera esas cosas que solo él podía decir.
Era una maldita pesadilla, era una maldita zorra. Y yo era una maldita estúpida que había caído perfectamente en todo.
Mire a mi hijo, mi pequeño Adam, era sin duda la parte mucho más difícil de todo esto, yo quería estar con él. No quería volver al comienzo, era todo tal como cuando había vuelto de España y tenía que verlo a escondidas. Esta vez la única y gran diferencia que Thiago lo permitía y que tenía a algunas personas de mi lado. Pero no era suficiente, no, no lo era.
Sabía que tenía que llamar a mi padre, pero no quería volver a llorar, me quebraría cuando tuviera que contarles que mi bonita historia de amor había terminado otra vez ¡Otra vez!

      - mamá – me llamo Adam – mamá

Camine a su lado, me senté en el suelo junto a él lo lleve hasta mi regazo y lo acune en mi pecho. Ambos sabíamos que era casi una despedida. Y me dolía mucho

      - Te amo, bebé – le bese su cabeza y el alzo la mirada hasta mis ojos – Sé que tú también lo haces, todos los niños aman a sus padres. Solucionaremos esto, bebé – suspire cuando el empezó a cerrar sus pequeños ojos – No te duermas, papá vendrá por ti. Qué más quisiera yo que te quedaras así a mi lado. Pero Thiago tiene razón, tienes que estar con él.

Casi dos horas después y cuando estaba terminando de guardar mi ropa en el armario de la habitación principal, esa donde se suponía que seríamos felices una luz lleno el lugar seguido de un golpe en la puerta. Thiago estaba acá.
Antes de salir de la habitación mire a Adam dormido cómodamente en medio de la gran cama y sonreí a pesar que ya se nos había agotado nuestro tiempo juntos.

      - Vengo por Adam – dijo con la cabizbajo sin entrar en la casa
      - Está arriba, se quedó dormido.
      - ¿Puedes traerlo? Es tarde aún tengo cosas por hacer
      - Pasa – le indique
      - No – anclo su mirada en la mía. Dolor, simplemente eso era lo que había en su mirada, el mismo que tenía la mía – No puedo entrar
      - Es tu casa también
      - Mañana arreglare los documentos para que este a tu nombre, a mí no me importa esta casa. Es tuya
      - No quiero la casa Thiago, bien sabes que las cosas materiales nunca me han importado
      - Lo sé, por eso te amaba más. ¿Puedes traer al niño?
      - Quiero hablar contigo. ¿Puedes pasar?
      - Si es sobre lo que paso, lo que te dijo Carmen no quiero escucharte. Si es sobre Adam, ya te dije que puedes verlo siempre que quieras. Si es sobre lo nuestro… Creo que ya decidiste
      - No quería que las cosas terminaran de este modo. Te amo demasiado Thiago, por eso te deje libre para que hicieras tu vida.
      - Si me amaras como dices… - se pasó las manos por el pelo – Creerías en mí, más que en la zorra de Carmen

No pude evitar llorar, Thiago tenía razón, le creía más a ella que a su palabra. Pero como dudar si yo los había visto salir juntos, precisamente era esa noche la que no dejaba de darme vueltas en la cabeza. Esa maldita noche en las que las pruebas gritaban que el pasaría una velada inolvidable a su lado, pero hay estaba yo, que me había quedo dormida y luego creí en su palabra cuando me dijo que todo era preparado para nosotros.

      - Voy por Adam
      - Gracias

Cuando le deje en sus brazos a Adam y le bese su pequeña cabecita no pude evitar volver a llorar, era casi como si lo dejara nuevamente.

      - Te llamare dentro de la semana para que puedas ver al niño
      - ¿Y mañana? ¿Quién lo cuidara mientras trabajas?
      - No te preocupes, había pensado tomarme unas vacaciones estos días para poder terminar de mudarnos.
      - ¿Puedo verlo por la tarde?
      - No. Te acabo de decir que te llamare

***

Habían pasado tres largos días desde que le entregue mi hijo a Thiago y aun no me llamaba para poder verlo, lo había llamado yo al segundo día pero no me cogió las llamadas. En la desesperación llame a Dani y fue ella quien me contó que le creía a su hermano, que sabía por Marcos que todo era una mentira.
Su información no hizo más que abrir nuevamente la herida y llore hablando con ella, he llorado cada minuto en que no he podido comunicarme con él, cada minuto que pasaba y yo seguía dudando de su palabra.
Nadie sabía dónde se habían metido, los fui a buscar al departamento, los fui a buscar a casa de sus padres aun ganándome el odio de su madre por dudar de la palabra de su hijo.

Hoy era nochebuena, se suponía que estaríamos juntos los tres esta noche. Aun a pesar del dolor que sentía yo quería estar con ellos, ver la cara de Adam cuando abriera sus presentes, verlo aunque fuera una noche bien, estando a mi lado.
Mi móvil sonó y el nombre de Dani se ilumino.

      - Renata – contesto con la voz entre cortada
      - ¿Cómo estás? – trate de sonar alegre, una alegría que no sentía
      - Renata, estamos llegando a tu casa –
      - ¿Qué pasa?

La comunicación se cortó, y a los minutos ya tenía el coche parado fuera. Dani se bajó corriendo y al ver su cara hizo que un frio terrible se apoderada de mí.
Me abrazo tan apretado, mientras sollozos salían de su cuerpo

      - Lo siento – me dijo apartándose – Vamos, no tenemos tiempo
      - ¿Qué? ¿Dónde?  Me asustas Daniela
      - Tuvieron un accidente – dijo tapándose la cara – Thiago y Adam están en un hospital
      - ¿Qué le paso? – Volví a la casa para tomar mi cartera y seguirla al coche – Daniela por el amor de Dios ¿Qué les paso?
      - No lo sé, se les vino un coche encima. No sé nada más
      - ¿Dónde están? – Le pregunte acomodándome en la silla – Por favor
      - En la clínica Valparaíso.
      - Dios

No sé cuánto tiempo había pasado, ni hacia donde nos dirigíamos lo único que veía y ni siquiera claramente eran las luces que avanzaban a mi lado derecho, si cambiaba o no cambiaba el paisaje no me daba cuenta, si decían algo dentro del coche tampoco era consciente.
Tal vez habían pasado dos o tres horas desde que Dani había llegado a casa, veía la carita de mi Adam riendo a carcajada sentado en el regazo de Thiago, la angustia en mi pecho era imposible de soportarla. Un gran sollozo inundo todo el coche, tenían que estar bien. Mi hijo y Thiago, ¿por qué la vida se empeñaba en no dejarnos ser felices?

      - Tranquila Renata – me dijo Dani volteando en su asiento para tocar mis manos
      - Solo quiero saber cómo están
      - Van a estar bien. Son unos hombres fuertes, ya verás que todo será un horrible susto
      - ¿Cómo te enteraste?
      - Estaba bañando a la Vale, el teléfono local sonó y Marcos me dijo que mi mamá quería decirme algo. A ella la llamaron desde el Hospital.

Con las manos temblorosas y con la mirada fija de Dani busque en mi cartera el móvil, necesitaba hablar con tía Renata, ella tenía que decirme como estaba mi hijo, como estaba Thiago. Una, dos, tres llamadas y ella no se comunicaba conmigo. El teléfono de Dani sonó, miro de reojos a Marcos mostrándole la pantalla y contesto

      - Hola papá… si… vamos en camino… viene con nosotros… ¿Cómo están? – Un sollozo se le escapó al escuchar la respuesta y mi corazón comenzó a latir aún más fuerte. Tenía miedo, muchísimo miedo. - ¡Dios!... Si… Gracias, te quiero papá… Nos vemos en un rato

Al cortar la llamada me quedo mirando y tomo nuevamente mis manos con las de ella

      - Daniela dime como están
      - Ya estamos por llegar. Los médicos nos dirán como se encuentra
      - Daniela, por favor. Que fue lo que te dijo tú papá – grite - ¡Son mi familia!
      - También es mi hermano y mi sobrino. Están esperando que les den información, llegaron hace media hora. No saben nada más que están operando a Thiago.
      - ¿Y mi hijo? ¡Dios! Me voy a morir si les pasa algo, no voy a poder soportarlo
      - Ya verás que será solo una mala experiencia. Confió en Dios, confió en que estarán muy bien.

Desvié la mirada hacia fuera del coche, ya estábamos en la ciudad, las luces iluminaban el interior, las luces me hacían desbocar aún más los latidos del corazón.
Cuando Marcos detuvo el coche en el ingreso de urgencias, no espere a Dani me baje tan rápido como pude y corrí hacia el interior.
Busque con la mirada por toda la sala la cara de los padres de Thiago, algo que me dijera donde lo tenían, y como se encontraba. Los sentimientos eran contradictorios y todos malos, por un lado quería saber de mi hijo, por otro lado del hombre que amaba. Si algo les pasaba simplemente perdería mi corazón, porque los dueños de él estaban en algún lugar de este hospital.
Sin perder más tiempo me acerque al mesón.

      - Buenas Noches, mi esposo y mi hijo fueron ingresados en este lugar.
      - Buenas noches, sus nombres por favor
      - Thiago Lackington y Adam Lackington
      - Un momento por favor, vengo enseguida con información – Asentí

Cinco minutos después la señora no salía, Dani llego hacia mí y me indico que sus padres estaban en el tercer piso. Le rogué y le suplique que fuera hasta ese lugar y me informara mientras yo esperaba a la señora.

      - Señora – me toco el brazo una mujer – Su esposo está siendo sometido a una operación en el hombro derecho, por suerte se encuentra fuera de riesgo vital.
      - ¿Y mi hijo? Adam Lackington, estaba con él
      - El niño no figura en las listas, no ha sido ingresado
      - ¿Cómo qué no? ¡Estaban juntos! Por favor es mi hijo
      - Lo siento, no está en los registros
      - Por favor, por favor – suplique – Es mi bebé, tiene un año
      - Los familiares de su marido están en el tercer piso puede reunirse con ellos, tal vez ellos tengan información de su hijo

Ni siquiera le di las gracias a la mujer corrí escaleras arriba, sentía como el pecho me presionaba ante la falta de oxígeno, ante la falta de información. ¿Dónde estaba mi pequeño? Me detuvo en el segundo piso y le suplique a Dios que esto fuera una estúpida pesadilla, quería despertar y verlo a mi lado.
Al llegar al tercer piso la sala era más pequeña y de inmediato me encontré con tía Renata y los demás de la familia. Corrí hacia ellos para terminar de acortar el espacio entre nosotros y aun en contra de todo lo que había pasado me eche en los brazos de ella, como cuando era una niña, como cuando me consolaba en esos momentos en que extrañaba mucho a mi mamá. Sentí su abrazo tan sincero, ella sufría lo mismo que yo. Las dos en medio de la habitación abrazadas.

      - Thiago estará bien, es un hombre fuerte. Tranquila hija. – me dijo Tío Benja llegando por detrás de nosotras
      - ¿Dónde está mi hijo? Quiero ver a mi hijo – pedí soltándome un poco.

Dani llego hasta mi con mi niño entre sus brazos, su pequeña carita se ilumino a penas me vio a su lado.

      - Mi amor, mi vida. Estás bien. Tenía tanto miedo mi amor. – lo abrace y lo bese como si no hubiera mañana. Lo tenía conmigo.

Lo lleve hasta las sillas que se encontraban en el lugar y lo toque por todos lados, su ropita estaba sucia, su carita aun iluminada demostraba tristeza, como su supiera que algo no estaba bien. La mitad de mi corazón volvió a tener vida en ese momento y lo atraje de nuevo hacia mi lado.

      - Mami está aquí mi amor, tranquilo.

Las dos horas restantes fueron muy duras, nadie nos decía nada, tío Benja bajo a la cafetería y nos trajo bocadillos a todos, a duras penas intente comer algo. Necesitaba fuerzas, le di de comer a Adam y lo acurruque en mis brazos hasta que se durmió. Tía Renata me conto que cuando llegaron y preguntaron por Thiago en el mesón principal una señora se les acerco con Adam entre sus brazos, el niño estaba asustado y no había parado de llorar en las tres horas que estaban en el hospital.
Aquella mujer que cuido a mi hijo como si fuera suyo vio como el coche se salió de la pista y Thiago por proteger a Adam se llevó todo el golpe, la rápida llegada de la ambulancia había hecho que el accidente no fuera mayor y sobre todo su rápida llegada a Adam.
No podía parar de llorar al imaginar cómo había sido, yo en el lugar de Thiago no hubiera dudado ni un solo segundo en poner mi vida antes que la de mi hijo. Aunque ahora me muriese de la desesperación de no saber nada.
Las puertas dobles que decían solo personal autorizado, cuya frase la había leído más de trecientas veces en todo este tiempo, se abrieron. Un hombre vestido en bata verde salió y con cara de cansancio dijo

      - Familiares de Thiago Lackington

Todos nos paramos sumamente rápido y llegamos a su lado

      - Soy su madre y ella es su mujer – dijo tía Renata pasando un brazo por mi espalda para llegar a su altura.
      - Dame al niño – pidió Dani y yo negué con la cabeza.
      - Bueno – se aclaró la garganta – Thiago está fuera de peligro, se encuentra sedado por la operación pero su pronóstico es bastante favorable. Esperamos que retome la consciencia dentro de las próximas horas.
      - ¿Está bien? – pregunte titubeante
      - Si señora – sonrió – Su marido se encuentra en perfectas condiciones, lo vamos a trasladar a una sala intermedia hasta que despierte. Pero no tienen nada que temer, solo fue un buen susto, un poco de terapia y será el mismo de siempre.
      - Gracias a Dios – dijo tía Renata -  Muchas gracias Doctor. ¿Cuándo lo podremos ver?
      - En veinte minutos vendrá una enfermera a buscarlos, solo pueden entrar de a uno, no queremos correr riesgos innecesarios.
      - Muchas gracias – dije y camine a la silla dejándome caer

Abrace muy fuerte a mi hijo y bese su cabecita, silenciosamente le agradecí a Dios y a mi madre que lo dejan conmigo en este lugar, que le dieran una nueva oportunidad. Esta vez no me separaría de él ni un solo centímetro, aun cuando me echara y me reclamara todo lo que quisiese.

      - Papi está mi amor, no dejo de luchar por estar con nosotros. Ya verás que se pondrá bien y en un rato lo veras.
      - Mi hijo no hubiera aguantado estar lejos de su hijo – dijo tío Benja tocando la cabecita de su nieto – Este niño es su vida. Menuda nochebuena estamos teniendo.
      - Pero estamos todos juntos – río tontamente Dani abrazándose a Marcos -  ¿Cómo estará nuestra hija?
      - Bien – dijo tía Renata – Ian llamo hace un rato y dijo que ni cuenta se había dado que no estaban
      - Mi niña. – Dijo Dani – Thiago tiene la culpa, le gusta ser el centro de atención
      - Daniela – la regaño su madre
      - Mi amor, cuando lleguemos a casa tienes que abrir tu regalo.
      - Da igual, bebé. Lo importante es que mi cuñado y Adam están bien.
      - Yo pienso lo mismo – acoto Dani – Pero no pensaras eso cuando veas lo que tengo para ti – rio - ¿Puedo ser la primera en ver a Thiago?
      - Dani – le dijo Marcos – Renata o tu mamá.
      - Necesito ser yo y decirle algo a mi hermano. – Puso las manos en posición de rezar - ¡Por favor!
      - Hija – la llamo tía Renata – Yo creo que Thiago querrá ver primero a su mujer ¿No crees?
      - No – dije  - Primero puede ir usted.
      - Qué más quisiera yo hija – me tomo una mano – Tú eres su mujer, debes entrar y decirle cuanto lo amas, eso le dará fuerza para salir antes de todo esto.
      - Gracias – asentí – Pero todos aquí saben que nosotros no estábamos juntos.
      - Eso fue un mal entendido hija – me dijo tío Benja – Renata tiene razón y debes entrar tú.
      - Él sabe porque te lo dice – completo tía Nata
      - Así es, aunque no nos guste hablar y recordar ese momento. Cuando estuve en el hospital y aunque fue mucho más grabe y yo si estuve con riesgo vital, escuchar la voz de Renata y sentir a Thiago me ayudo para luchar. Así que adelante y dame a mi nieto que la primera en verlo serás tú.

No tenía medios con que debatir lo que acababa de decirme si bien esa historia ya me la sabia casi de memoria, no así sus hijos. Secretamente estaba esperando que me relegaran para ser la última en poder estar con él un momento, que fuera a ser la primera… Iba a poder decirle todo, poder suplicarle que se quedara con nosotros.

Me acerque al mesón y le pregunte a enfermera a qué hora podríamos ver a Thiago y si podía llevar conmigo a Adam, a pesar de todo ella me dijo que no. Que ya mañana por la tarde podría verlo el niño no antes.

       - Gracias  - dije frustrada
      - Tranquila. – dijo Marcos poniendo su mano en mi hombro – El doctor dijo veinte minutos y aun no pasan. Escuchaste que esta fuera de peligro. No le digas a mi suegra – se acercó a mi oído y susurro – Pero hierba mala nunca muerte

Una pequeña sonrisa se me hizo en la cara en el minuto exacto en que Marcos me guiñaba un ojo entro un enfermera.

      - ¿Familiares del Señor Lackington? –
      - Nosotros – dijo Marcos pasando su brazo por mi hombro
      - Me envía el Doctor Arce – asentimos
      - Yo iré – dije fuerte y claro. Ella asintió y antes de seguirla fui hasta donde tío Benja y bese las mejillas de mi hijo – Voy a ver a papá mi amor, se bueno con los abuelos.
      - Besa a mi hijo por mí – me pidió tío Benja

Seguí a la enfermera por un largo pasillo lleno de puertas blancas y cada una con una pequeña placa que identificaba quien se encontraba dentro, al llegar al final del pasillo doblamos a la derecha y las murallas blancas fueron cambiadas por vidrios, dos pasos más adelante vi el cuerpo de Thiago acostado sobre una camilla con a lo menos tres máquinas conectadas a él. Un escalofrió me recorrió y me detuve al momento en que la enfermera abrió la puerta para mí.



lunes, 30 de marzo de 2015

#44 Caminos Inesperados

Capítulo 44

La reunión tardó mucho más de lo que había pensado, y ya casi se me iba la hora de la comida, se suponía que Renata y Adam estarían esperando por mí en mi despacho.
Cuando baje los tres pisos que me separaban de mi familia me lleve una horrible desilusión.

      - Buenas tardes, Carmen – saludé mirando hacia todos lados en busca de la mujer que amaba. - ¿Renata está en mi despacho?
      - No – dije sonriente – La señora no ha venido por acá
      - ¿Alguna llamada? – pregunte asombrado
      - Tú madre, Don Carlos y la secretaria de Marcos
      - Dame mi móvil por favor -  le pedí

Me tendió mi móvil el cual se encontraba apagado por órdenes explicitas mías, desde la conversación que tuvimos y que supe que le estaba pasando información (errada información) a mi madre, no se lo entregaba de otra manera.

      - Thiago – me llamo cuando estaba entrando a mi oficina, me voltee para escuchar lo que tenía para decirme - ¿Te pido algo para comer?
      - No. Cualquier cosa me llamas al móvil. Iré a comer a casa
      - Tienes una reunión dentro de una hora
      - Lo sé, estaré de vuelta en ese tiempo
      - ¿Te puedo ayudar en algo más?
      - No. Gracias.

Baje los dos pisos que me separaban de la oficina de Marcos y al entrar su secretaria me miro con cara de reproche.

      - ¿Marcos está en la oficina? – pregunte luego de saludarla educadamente
      - No señor.  – Tomo un taco con notas – Don Marcos se fue a su casa, le indique a Carmen, su secretaria que se lo informara.
      - ¿Sabes si paso algo? – dije frustrado al ver que una vez más Carmen no me informara de las cosas que sabía que eran importantes
      - Verdaderamente no lo sé señor. Don Marcos con la Señora Natalia, David y su esposa e hijo salieron hace casi una hora. – Suspiró – Don Marcos dejo dicho que se le informara que él estaba con su esposa
      - Gracias –

Volví hacia el elevador mientras buscaba dentro de mis contactos el número del móvil de Marcos. Ya luego arreglaría la situación con Carmen y no le toleraría ninguna falta más.
Tercera llamada y Marcos no atendía y los nervios podían conmigo. Decidí conectar con mi hermana, ellos debían estar juntos, debía estar con ella. Pero ¿Por qué?

      - ¿Qué quieres? – dijo enojada Daniela.
      - ¿Estás bien? ¿Marcos está contigo?
      - ¡Claro que no estoy bien! Eres un estúpido Thiago, como se te ocurre hacerle eso a Renata, eres un imbécil
      - ¿Hacerle qué? ¿Están en tu departamento?
      - Y además te haces el tonto, mira hermanito – dijo furiosa – No te pienso decir dónde están, no te mereces a esa mujer. ¡Dios! No puedo creer que ella toda feliz con su relación, con esta nueva oportunidad y tú… y tú te reías a sus espaldas.
      - Cállate Daniela un momento – no comprendía lo que decía - ¿Dónde está mi mujer y mi hijo?
      - Lejos del estúpido que tengo por hermano
      - ¿Dónde están maldita sea?
      - El teatro se te vino abajo. Déjalos que sean felices, aun si tu no quieres serlo con ellos
      - ¿Puedes dejar de hablar tanta estupideces Daniela?
      - No… Y no me llames más

Me corto la línea y yo me quede mirando como un idiota la pantalla del teléfono, no comprendía lo que me quería decir mi hermana. Bien entonces era estúpido. ¿Qué se suponía que le había hecho a Renata? Y sobre todo ¿Por qué tenía a mi hijo y no me quería ver?
Ni siquiera volví a intentar hablar con ella, llame al número de la casa, y nada la línea había sido desconectada.
Desde el coche intente llamar a Marcos, alguien debía decirme lo que estaba pasando. Marcos no contesto mis llamadas. Conduje a toda velocidad hasta el departamento, estacione frente al edificio aun sabiendo que me arriesgaba a que se llevaran el coche o me multaran si tenía suerte pero nada me importaba, estaba comenzando a desesperarme. Al abrir la puerta la primera imagen con la que me encuentro son varias cajas que esta mañana no estaban en ese lugar. El bolso de Renata estaba sobre la mesa del comedor.
Camine por el pasillo y la encontré en la habitación de Adam empacando sus cosas en la maleta, mire a todos lados y no había rastro de Adam.

      - Estas aquí – dije sintiendo como un peso de iba de mis hombros. Anclo su mirada a la mía y vi el rastro de lágrimas.
      - No te preocupes que no es por mucho tiempo  - dijo con desdén volviendo a mirar lo que hacia
      - ¿Dónde está Adam? – era lo primero que quería saber.
      - Esta con Daniela – respondió volviendo así el armario para sacar lo que quedaba de ella en ese lugar – Necesito que hablemos sobre él
      - ¿Qué pasa, mi amor? ¿Por qué sacas tus cosas? – dije acercándome a ella lentamente
      - No me llames mi amor – grito y se alejó aún mas de mí – Me voy, no quiero seguir con esta mentira
      - ¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué nadie me explica nada? – estire mi brazo para tocarla pero ella lo golpeo y miro con desprecio
      - Deja de hacerte el tonto Thiago, ya me entere de tu estrategia, de tus juegos.
      - ¿Qué estrategia, que juegos? Mi amor por favor no te entiendo.
      - ¡Deja de llamarme así!
      - ¡Entonces explícame que mierda pasa! Porque estas sacando tus cosas, porque mierda me llamas así
      - ¡Lo sé todo! – Gritó – Ya sé que te acuestas con tu secretaría y con otras mujeres más
      - ¡¿Qué?! – la mire y me lleve las manos a la cabeza - ¡No lo creo!
      - ¡Deja de hacerte el imbécil que bien sabes que es verdad!
      - ¡Dios mío! ¿Quién te dijo esa estupidez?
      - Eso da igual
      - ¡No, no da igual! ¿Puedes dejar de hacer esa puta maleta? ¡No te iras a ningún lado!
      - Claro que me voy a ir, no voy a seguir jugando a la familia feliz contigo. Ya harto me has visto la cara
      - ¡Es una puta mentira! Renata ¿No crees en mi amor? ¿No crees en lo que hemos construido sobre las ruinas de nuestro pasado? ¿Sobre los escombros que dejaste cuando te marchaste?
      - ¡Faltaba más que me recriminaras eso!
      - No te estoy recriminando – dije más calmado - ¿Dónde está la confianza? ¡¿Dónde mierda esta tu puta confianza?! – Grite perdiendo la paciencia - ¡Te pedí que te casaras conmigo, estamos a punto de cambiarnos de casa, te pedí que tuviéramos otro hijo. Renata por la mierda. ¿Crees que si estuviera con otra mujer te hubiera pedido algunas de esas cosas?

Ella estaba callada con la cabeza gacha, y seguía guardando cosas en la maleta, no quería por ningún motivo que saliera de la casa. ¿Dónde estaba la confianza?

      - ¡Dime algo!
      - Me voy Thiago –

Salí de la habitación cerrando con un necesario portazo, camine por la sala pensando de qué manera convencerla que todo lo que le habían dicho era completamente mentira. Jamás se me ocurrió estar con otra mujer, ni siquiera lo hice cuando ella no estaba. Como no comprendía que la amaba por sobre todas las cosas. ¿Dónde quedaba nuestra vida juntos? ¿Nuestros planes?

La puerta de la habitación se abrió y quede mirando desde la cama que había sido nuestra, la misma que anoche me había sentido amarla y escuchado decirlo, la misma que esta mañana albergaba nuestros cuerpos relajados disfrutando de nosotros. La misma donde había accedido a ser nuevamente mi esposa.

      - Necesito que hablemos de Adam – dijo en un susurro
      - La respuesta es no, Renata – me adelante a su pedido
      - No quiero estar lejos de él - 
      - Y lo siento por eso. Si te vas de este departamento sin siquiera escucharme, sin siquiera poner en duda la palabra de quien te haya dicho semejante mentira…
      - No quiero hablar de eso. – Suspiró – Solo quiero poder seguir estando cerca de mi hijo
      - Pero yo si quiero hablar de eso. Ya que será la última vez que nosotros hablemos, algo que no tenga que ver con Adam. Quiero que me digas quien fue el que te enveneno la cabeza en mi contra y quiero la verdad
      - ¿Para qué? ¿Para hacer que esa persona se retracte de lo dicho? No Thiago. Yo no quiero volver tener el corazón roto, ya bastante mal lo he pasado
      - ¿Yo no he tenido el corazón roto? Lo siento Renata pero ambos hemos sufrido bastante ya. Pero quiero saber a quién le crees más que a mí. Que palabra tiene más peso que la del hombre que hasta esta mañana habías elegido como marido nuevamente. Creo que es lo mínimo que me merezco. Creo que Adam merece saber que la palabra de esa persona pesaba mucho más que la de su padre cuando pregunte porque no estamos juntos. Y sobre todo quiero saber quién el que me vio acostándome con mi secretaria, merezco saber eso. Es lo mínimo que espero de tú parte
      - No metas a Adam en esto. Me duele el corazón, me duelen tus mentiras y sobre todo que actúes como si no tuvieras culpa.
      - ¡Es que no la tengo! – Me senté en la cama – Dime a quien tengo que agradecerle esto
      - ¿Puedo quedarme en…? No tengo a donde ir, no quiero irme a casa de mis padres con mis problemas.
      - Vete a la casa, no me importa. Esta amoblada y bueno parte de tu dinero también lo invertiste en ese proyecto que era nuestro
      - Por favor…
      - ¿Por favor qué? Te lo di todo, te di mi amor, mi corazón y… - me quebré – Vete si eso es lo que quieres, yo no voy a discutir más contigo. Dile a esa persona que gano, que nos separó y esta vez es para siempre. Puedes ver a Adam las veces que quieras, los días que quieras.
      - Juró que no quería que lo nuestro terminara así, había soñado con el final feliz a tu lado. Pero no puedo… Thiago no puedo dejar que juegues de esta manera con mi amor, con mi corazón. Yo te amo, te amo tanto que te dejo libre para vivas tu vida de la manera que tú así lo quieras. Si quieres puedo venir a cuidar a Adam como lo hacía antes.
      - Nunca me amaste lo suficiente ¿No es así? Claro que no, si lo hubiera sido no te irías a ninguna parte

Mi móvil comenzó a sonar, ambos miramos la pantalla que daba el nombre de Carmen, Renata suspiro y negó con la cabeza

      - Tú amante – bufo – Contesta, no te cohíbas por mí. Dile que ganó, que no seré un impedimento entre ustedes
      - ¿Cómo? – Pregunte ignorando la llamada - ¿Mi amante? ¿Gano? ¿No serás impedimento? Yo nunca me he acostado con ella, nunca he tenido nada que ver con ella. Cuando volvimos a intentarlo y te dije que ninguna mujer había estado en esta cama era verdad.

Se quedó por un momento pensando en mis palabras, por sus mejillas caían cada vez más lágrimas.

      - Puedes ir a recoger a Adam esta noche, aunque me gustaría quedarme con él

No me dejo decir nada más y salió de la habitación, a los pocos minutos sentí que la puerta de ingreso se cerraba y fue inevitable seguir aguantando el sollozo que se me escapo, sentía que mi vida perdía la luz. Volví a llorar como lo había hecho la primera vez que se marchó, la primera vez que me dejo. Cuando veía que mi vida sería feliz, cuando podía volver a proyectarme con ella, venía otra persona y volvía a mostrarme que había sido un imbécil que no tenía derecho a ser feliz. Que no podía soñar con mi final feliz.

El teléfono local comenzó a sonar y cuando mire la pantalla negué con la cabeza, pero las palabras de Renata aun me daban vuelta en la cabeza. Carmen mi amante, Carmen ganó. Porque esa mujer me volvía loco y no era completamente honesta, quería saber el nombre de esa persona, y cuando lo supiera juro que no podía controlarme y le partiría la cara lo haría pagar cada lagrima que había derramado, cada lagrima que iba a derramar Adam y las de Renata aunque ya no volviéramos a estar juntos nunca más.

      - ¿Qué paso?
      - Nada – resoplo – Quería saber cómo estabas. Lo siento Thiago, esa mujer no se merece tu amor.
      - ¿Perdón? – dije impresionado - ¿Cómo sabes que…?
      - He…

La comunicación se cortó de inmediato. Me quede mirando el aparato en mi mano sin saber a cien y cierta si había sido verdad o solo lo había imaginado.
Necesitaba a mi hijo en estos momentos más que nunca, me lave la cara y borre las huellas de lágrimas. Tome las llaves del mueble y conduje hasta el departamento de Dani.
Antes de bajar del coche sentí miedo, no quería escuchar las recriminaciones de ella también, no quería que alguien volviera a decir que estaba siéndole infiel a la persona que más amaba en el mundo. Me dolía aún más que no creyeran en mí.

En la entrada del edificio marque el número de Marcos

      - ¿Estás en el departamento? – pregunto antes de que yo fuera a decir algo
      - Afuera del tuyo
      - Ni se te ocurra subir, Daniela está hecha una furia contigo
      - Dime algo que yo no sepa – resople - ¿Dónde estás?
      - Arriba. – sentí el sonido de una puerta cerrar – Voy bajando
      - ¿Puedes traer a Adam contigo? La verdad es que vine por él
      - Dame cinco minutos

Fueron casi los cinco minutos más eternos, lo único que esperaba era que llegara y tener a mi hijo entre mis brazos, llevarlo a nuestra cama y quedarnos juntos toda la noche abrazado a él ¡Como en los viejos tiempo!

      - Hermano – dijo Marcos cuando llego y me abrazo, sentía su abrazo sincero y sabía que no me recriminaría nada. Él de verdad me conocía
      - ¿Qué fue lo que paso? – Le dije entre lágrimas que no pude contener - ¿Dónde está Adam?
      - Renata se lo llevo hace un rato. – Suspiró - Te voy a contar lo que se, lo que vi.
      - Gracias – mire a ambos lados de la calle - ¿Podemos ir otro lado?
      - Dos calles más abajo ahí un bar, vamos. Lo necesitaras

Caminamos en silencio el trayecto, de reojos lo miraba teclear en su móvil. Llegamos a un pequeño local que más que bar, parecía un local donde las mujeres iban a tomar un té cuando no tenían nada que hacer en sus casas.

      - En la mañana – me limpie las lágrimas con rabia de las mejillas – Quedamos en almorzar juntos, me tuve que ir a una reunión urgente. Le dije a Carmen que le avisara. No sé más
      - Pasaron a mi oficina, se veía feliz. Incluso me conto que ya estaban casi todas las cosas en la nueva casa. Estuvimos con mi mamá y cuando se fue. – Resopló – Pasaron no sé, diez minutos a lo mucho veinte y llego llorando con el niño en brazos.
      - ¿Con quién se encontró? Marcos tu sabes que yo no he estado con ninguna mujer que no sea ella.
      - Porque lo sé y te creo es que te voy a contar aunque quede con una vieja de esas que les gusta el chisme
      - Gracias –
      - En la oficina no dejaba de decir que la habías engañado y que le estabas viendo la cara, bueno fue Carmen la que le dijo que no habías ido a trabajar en todo el día, que te estabas acostando con ella y otras mujeres más.
      - Eso le dijo – me tape con ambas manos la cara – No puedo creer que le dé más crédito a ella que a mí.
      - Las cosas se dieron para que Renata creyera todo eso. No la culpo, ósea se recuerda que una vez tú llegaste con ella al departamento y como Adam se iba a su lado
      - Y fue la peor cosa que he hecho, salí con Carmen una vez cuando Renata estaba recién llegada. Pero te juro que no pasó nada.
      - Eso es lo que paso, ahora Dani te odia, tú madre esta podemos decir contenta con lo sucedido y…
      - Renata estuvo en el departamento, hablamos a media, me reclamo, me grito que era mi manera de vengarme, se fue
      - ¿Y la dejaste ir sin decirle la verdad?
      - Estaba tan segura de que tenía la verdad, ni siquiera me dijo que había sido Carmen quien la estaba envenenado en mi contra.
      - No soy el más indicado para darte un consejo cuando mi mujer me pidió que no me metiera en nada. Pero creo que… No se la verdad, si fuera Dani yo… No ni loco la dejo que se vaya del departamento con Vale, no podría vivir sin mi hija y sin ella.
      - Adam no se va con ella. – Me pase las manos por el pelo – No sé, no sé cómo hacerlo, no sé qué hacer. No quería que se fuera, pero estaba tan decidida. ¿Cómo la viste cuando vino por mi hijo?
      - Más tranquila. Pero no estuvo mucho tiempo, tomo al niño y le dijo a Dani que luego la llamaba. La verdad es que cree que yo estaba al tanto de todo, y tú hermana también.
      - Voy a subir a hablar con ella, pero si no me cree se puede ir a la mierda. No quiero tener que estar en todos lados entregando pruebas que me libren de esto.
      - Te encuentro la razón, si Dani no quiere creerte – rio – Ya la hare entrar en razón mas tarde
      - Asqueroso saber eso. –

Nos pusimos de pie y media hora después estaba en el salón de su casa con mi pequeña sobrina en mis piernas, ella me enseñaba sus diferentes muñecas y trataba de que le tomara completamente atención.

      - Ya Dani – le dijo Marcos volviendo a la sala con ropa deportiva – Creo que Thiago no necesita más
      - Tienes que despedir a esa zorra de inmediato – me dejo un vaso con agua sobre la mesa – No puedo creerlo, pero por el amor de Dios, está completamente loca.
      - Déjalo de verdad –
      - Claro que no, hasta yo misma creí. Es que hermano – se arrodillo delante de mí – Ver a Renata de esa manera me cegó, lo lamento por haber dudado de ti
      - Yo también lo lamento – suspire – Ya nada puedo hacer
      - Claro que sí, tienes que ir a hablar ahora mismo con ella. Oblígala a que diga la verdad.
      - ¿Para qué? Le dije a Renata que si salía del departamento yo no la buscaría, ni siquiera puso en duda la palabra de Carmen
      - Fue un golpe duro, yo misma me creería si alguien viene a decirme que Marcos me está poniendo los cuernos
      - ¡He! – Gruño Marcos – No me pongas como ejemplo
      - Cariño, sé que no haces eso. Porque si lo hicieras ya no tendrías pene, te lo cortaría y no verías nunca más a nuestra hija
      - Da igual – dije ayudándola a ponerse de pie y entregándole a mi ahijada – Me voy
      - ¿Iras por Adam?
      - Claro que si – le dije besando a Valentina – Es mi hijo
      - Deberías dejárselo esta noche, tú no estás bien
      - Lo único que necesito es meterme en la cama con Adam.
      - ¿No crees que es lo mismo que ella quiere? Sera la última noche que pase con su hijo.
      - Debió pensarlo antes – gruñí
      - Bebé – la llamo Marcos – Es mejor que no te metas en eso. Thiago sabe perfectamente lo que hace
      - No me gusta que Adam este en medio de todo esto, odiaría tener que poner a mi Valentina en esta situación. Jamás te dejaría que me separaras de ella
      - Tampoco intentaría hacerlo, bebé – se acercó a mi hermana y tomo a su hija entre sus brazos. – Pero…
      - No – lo corte – Eso ya paso, es parte del pasado. No quiero ni recordar todo eso, solo me abre aún más la herida
      - Lo siento – me beso – Esperare que me llames cuando ya estén en casa.
      - Lo haré


lunes, 23 de marzo de 2015

#43 Caminos Inesperados

Capítulo 43

Ya de tarde cuando entramos al departamento con Adam nos encontramos directamente con Thiago sentado en el salón, junto a él había dos paquetes envueltos uno en blanco y otro celeste.  Adam dio patadas para que lo dejará en el suelo, cumplí su petición y entre pasitos y gateo llego al lado de su padre

      - Hola mi vida - le beso Thiago la cabeza - ¿Cómo estuvo la visita?

Pero Adam no le tomaba atención, tampoco era como si le fuera a responder, balbuceaba  algunas palabras pero nada más, sabía decir no y llamarnos, cuando quería algo decir "to". Nuestro niño solo quería saber lo que había delante de sus ojos.

      - To - dijo Adam moviendo sus manitos - papá
      - ¡Feliz un mes viviendo juntos! - dijo Thiago muy animado
      - ¿Ya un mes?
      - Así es, amor. Un mes los tres juntos - le entrego uno de los paquetes a Adam - Esté para mi niño - me tendió el otro - Y este para mi querida mujer.
      - Gracias - le bese castamente - Pero yo no te compré nada
      - No tenías por qué comprarme nada, no sabías que yo haría esto. Tampoco es nuestro aniversario oficial
      - Por cierto, no tenemos un aniversario
      - Tienes razón, que tal si este día queda como nuestro aniversario
      - ¡Feliz un mes viviendo juntos amor!  - me senté en su regazo mirando como Adam luchaba contra el papel del regaló
      - ¡Vamos Adam abre ese regalo! - lo incito - Seguro te encantara
      - ¿Qué es? - le pregunte en un susurro
      - ¡Con fuerza hijo! - me  ignoro  - ¡Eso es! - dijo al ver que ya sacaba un trozo de papel

Adam hizo el sonido de un León al ver que  dentro de la caja había varios animales. Rápidamente con Thiago le quitamos la caja de las manos para liberar los juguetes que tanto quería. Sobre el sofá tomaba uno a uno y lo llevaba a su boca para luego dejarlo y hacer lo mismo con el otro, Nosotros nos reíamos de las ocurrencias de nuestro pedacito de amor, este niño nos sacaba verdaderas sonrisas, sonrisas de amor.

      - Abre el tuyo amor - me incentivo a mi
      - Luego, mira hijo - le tome el elefante - ¿Cómo hace esté?
      - Renata - me quito la figura de las manos - Abre el tuyo
      - Esta bien

Tome la caja más pequeña de color blanco y con muchísimo cuidado comencé a sacar el papel por los pliegues, una caja de zapatos me dio la bienvenida. Al abrir la caja, solo me encontré con otra un poco más pequeña, mire a Thiago quien solo se alzó de hombros y me regalo una de esas hermosas sonrisas que tenía solo reservadas para mí. Saque la segunda caja y con el mismo cuidado que abrí la primera tome esta, dentro me encontré con otra más

      - ¿Es una broma? - lo encare al encontrar una tercera caja
      - ¡Abre el regalo! - me volvió a decir, besándome en la cabeza

Estuve desenvolviendo cerca de 6 cajas antes de llegar a la última, una pequeña caja de color rojo, de solo mirar el exterior supe lo que había en el interior. Fue inevitable que mis ojos se llenaran de lágrimas, que mis miedos y esperanzas no salieran a la luz.
Thiago solo me miro y tomo la cajita de entre mis manos, se arrastró hasta quedar frente a mí, hincado sobre la alfombra. Tomo mis manos entre las de él, me las beso antes de poner a nuestro hijo delante de él mirándonos a ambos.

      - Si bien no tenemos un día específico para celebrar nuestro amor, tampoco lo necesitamos. Te amo, me amas y ambos lo amamos, llevamos un mes disfrutando nuestra vida juntos, un maravilloso mes. Quiero y deseo que los meses juntos se multipliquen de ahora y para siempre. ¿Quieres casarte conmigo? Ojo, que esta vez es un pack, un dos por uno.

Adam nos miraba sin comprender nada, solo sonreía y trataba de alcanzar sus juguetes, si bien era la segunda vez que Thiago me proponía una vida juntos me emocione como si fuese la primera. Las palabras dichas eran las más precisas, las más preciosas también. Me amaba, lo amaba y juntos amábamos a nuestro hijo. ¿Qué más podía pedirle a la vida? Era todo lo que siempre quise, eran mi vida. Ambos.
Deslice el anillo por mi mano sin necesidad de formular una respuesta con la boca, me puse a su altura y capture su boca con la mía, olvidándonos por un segundo del niño nos besamos como si fuera la primera vez.

      - Quiero una vida junto a mis hombres, los amo con mi vida, con mi corazón y para siempre Thiago. Claro que quiero casarme contigo
      - Te amo - volvió a decir entre besos.

***

La nochebuena estaba a solo una semana, era una noche especial para todos,  pero mayormente para mí. Mi primera navidad con mi hijo y mi otra vez futuro marido. Por decisión un anime quedamos en que estaríamos los tres solos en las que también eran las últimas noches en este departamento.
Habíamos conseguido una casa, en un sector residencial muy tranquilo. Poseía tres habitaciones en la segunda plata, una principal en el primer piso que nos daría un poco de privacidad además de un baño privado. Un jardín no tan pequeño y un patio trasero donde fácilmente podríamos poner una piscina para que dentro de algunos años más Adam pudiesen disfrutar con sus amigos y/o hermanos. Todavía no dejaba de cuidarme, estaba esperando el mejor momento para tener al nuevo integrante de nuestra familia, más de alguna discusión mantuvimos con Thiago por ese motivo, aun sin saber que dentro de un par de meses se convertiría en tío por segunda vez. Dani había dejado la noticia para esa noche donde le comunicaría al padre de su hija que tendría un segundo fruto del amor. Estaba feliz por ella y por cómo estaba llevando su vida a pesar de ser tan joven, luchaba día a día por conseguir ser madre y profesional. Algunos días me pedía quedarme con Valentina para poder arrancarse un momento a la agencia de publicidad que aún era llevada por su padre.

De mis suegros solo sabía que se encontraban bien, Thiago evitaba hablar de ellos y sabía que eso le hacía mal, que le dolía no tener la misma relación de siempre con su madre. Mi padre me aconsejo que no me inmiscuyera en eso, era un problema solamente de Thiago y así debería seguir, aunque lo viese sufrir. Yo quería ir a hablar con su madre, quería saber porque tenía tanto odio en mi contra si antes me quería, pero las mismas veces que lo quise me retracte y no llegue a nada. Tal vez tía Renata sufría ya casi ni veía a Adam, mucho menos a Thiago. Mi familia se construía y la de ella se destruía, todo a causa de mí. 
Algunas noches mientras estaba en el confort de los brazos de Thiago mirando el pequeño cuerpo de Adam dentro de su cuna pensaba que todo se solucionaría si me fuera de sus vidas, luego pensaba en que mi vida no sería completa y que no sabría vivir sin ellos y quedaba en el mismo callejón sin salida. Esta vez no sería capaz de irme sin mirar atrás, no podría caer en chantajes o pensar en otros antes que en ellos.

La mudanza estaba programada en su totalidad para el 28 de Diciembre, la pero nosotros llegaríamos el 31 y pasaríamos el inicio del nuevo año en nuestra nueva casa. Con el dinero que me dieron por mi departamento compre algunos muebles, decore la habitación de Adam y un pequeño coche que nos ayudaba a movilizarnos por la cuidad, ahora vivíamos más lejanos a la casa del resto de la familia o familiares como Thiago los llamaba asique simplemente lo necesitábamos.

De la boda no habíamos vuelto a hablar, si bien tenía mi anillo de compromiso el cual lucia con mucho orgullo no teníamos fecha, ni planes, ni siquiera una posible lista de invitados.

      - Amor - me llamo Thiago desde el despacho del departamento - ¿Puedes venir?
      - Voy - respondí a gritos antes de salir de la cocina y comprobar a Adam que seguía tan tranquilo como lo había dejado mirando esa película donde un oso y una pantera criaban a un niño, donde el pequeño le decía papá oso. - ¿Que paso?
      - ¿Que hare con tantos libros? - me pregunto cuando llevaba más de 5 cajas embaladas - Podríamos dejar una de las habitaciones del segundo piso para tener un pequeño estudio
      - Eso quiere decir que solo podremos tener un hijo más. Por mí no hay problemas - respondí dejándome caer sobre el sofá
      - Siempre podemos buscar otra casa más grande, dije que por lo bajo quiero tres hijos.
      - Quiero creer que has guardado los más importantes primero, podemos donar algunos a una fundación o llevarlos a la casa de mis padres y guardarlos en ese lugar.
      - Ósea que no estás de acuerdo con que una habitación la haga mí estudio
      - La casa tiene un estudio, Adam aun no necesita ese espacio hasta que ya vaya al colegio. Puedes usarlo tú
      - Pensé que pondríamos la televisión en ese lugar, con unos sofás muy cómodos y especializados en descanso
      - Las familias normales no poseen una sala de televisión, Thiago aquí tenemos la televisión en el salón, podemos hacer lo mismo allá.
      - No vamos a discutir por esto. ¿Qué hace Adam?
      - Eres tú el que siempre quiere discutir - me reí - Tu precioso y angelito hijo está viendo una película en el salón
      - ¿Quien dijo que daba que hacer? Es un sol
      - Que sabes tú si pasas trabajando, ayer tuve que volver a armar el árbol de navidad
      - No quise preguntar ayer que había pasado, pero me di cuenta que las ramas más bajas no tienen esferas
      - Las saco mientras ordenaba la habitación, llego a mi lado y me dijo mamá gol  el trato de patear.  - Thiago río - Te dije que no era buena idea comprarle una pelota
      - Yo no fui - alzo más manos - Ian tuvo la idea
      - Ya, cuando lo llevemos de visita a otros lugares debemos estar pendientes que no haga esas cosas.
      - Hablando de eso - camino a mi lado - ¿Que te parecería si nos libramos de hijos el día sábado y tenemos un día para nosotros?
      - Que estás loco, el sábado saldré a comprar los regalos que aún faltan y tienes que cuidar a Adam
      - Me parece perfecto, entonces luego nos vamos a comer, paseamos por algún lado y terminamos teniendo una noche de sexo salvaje y desenfrenado.
      - Tú tienes que cuidar a Adam
      - No - me beso en los labios - Mi padre me pidió llevarle al niño el sábado, mañana lo llamo y de digo que no hay problema así tú y yo podemos hacer todo eso
      - ¿Cuándo te llamo?
      - Hoy - me beso - Hace un rato. ¿Te gusta la idea? - me alce de hombros - Es solo si tú quieres
      - Bueno, en realidad me gusta la idea. Claro que si tus padres no tienen problema de quedarse con él hasta el otro día.
      - Llamemos y sabremos de inmediato
      - Pero me tendrás que acompañar de compras, me tendrás que invitar a comer y luego hacerme el amor toda, toda la noche.
      - Emm... - río - Creo que no esta tan difícil tu petitorio. - me guiño un ojo - Sabré que cumplo, sobre todo en la cama. ¿Acaso te he quedado mal?
      - Déjame pensar - me senté en su regazo - Creo que eres un experto en hacerme el amor sin despertar a Adam, nos vendría bien  una noche sin niños cerca. Anda y llámalo para preguntarle si pueden cuidar de él durante la noche.

Sin moverme ni un pelo, espere a que Thiago marcara el número de la casa de sus padres, primero hablo con Ian, luego su madre. Fue una conversación muy corta y llena de monosílabos donde le pregunto si tenían algún problema en cuidar de Adam el día sábado y la noche de este. Al parecer y por la forma en la que tocaba mi espalda y sonreía le habían dado luz verde.

      - Si te parece bien que iremos a visitarlos el día de Navidad, un momento  - Me miro y tapo el auricular del teléfono - ¿Comida o cena? - me pregunto
      - Comida - articule
      - Comida, mamá - contesto y siguió la conversación - Después iremos a la casa de los papas de Renata que también llamaron para invitarnos a pasar las fiestas con ellos. Pero de igual manera te digo a ti, pasaremos la nochebuena solos y el año nuevo en nuestra nueva casa, ya pueden ir de visitas el próximo año.... Aja, haremos una comida ese día, me gustaría mucho poder contar con ustedes. Dani ya dijo que si... Así es, pasara el inicio de año con tía Natalia.... No es que queramos dejarte sola mamá, es solo que ambos hicimos nuestra vida y tenemos familia. Bueno el próximo año tal vez lo hagamos de otra manera... No mamá, no te estoy evitando... Ok, nos vemos el sábado cuando les lleve a Adam, si cambias de opinión me lo haces saber.... Está bien, también te quiero. Adiós

Lo mire mientras resoplaba y lanzaba el móvil al otro lado del sofá y volvía a buscar mi boca.

      - Es tan estresante a veces - me incito a ponerme de pie - ¿Qué hay de cenar?
      - Prepare pastas. ¿Quieres comer ya?
      - Sí, quiero comer y que nos vamos a la cama. Mi mamá me deja con dolor de cabeza, ahora reclama que con Dani la dejamos sola para las fechas que son importantes.
      - ¿Qué hiciste el año anterior? - pregunte curiosa mirando por la puerta la ubicación de Adam, que aún se mantenía en la misma posición
      - Me fui con Adam a la playa, no conteste el móvil hasta que volvimos el tres de enero
      - ¿Quieres hacer lo mismo este año?
      - No. - me dio un cachetada en las nalgas - Quiero estar contigo y Adam en este lugar y al terminar la noche poder perderme en tu cuerpo y recordar esta navidad por el resto de mi vida.
      - Creo que no podrá ser, estaré con el periodo justo esa noche
      - Eso ya lo veremos, no provoques que te haga el amor en estos momentos Renata. No me gusta que busques escusas para no estar conmigo. Ya te lo dije si algún día no quieres que te haga el amor solo dime no y lo entenderé.
      - ¿Qué pasaría si fuera yo la que quiera hacerte el amor en este mismo minuto?
      - Te dejaría, ya sabes que no puedo negarte nada. Vamos a comer y cumple con tu palabra más tarde. - reí  - Hoy podríamos dejar a Adam en su habitación
      - Tendrías que cambiar la cuna
      - Eso es pan comido - río - Hijo, hoy duermes en tu habitación - anuncio saliendo tras de mí del estudio.


***

La noche paso como lo habíamos esperado, Adam no duro ni siquiera dos horas en su habitación. Cada vez que intentábamos retomar donde lo dejábamos Adam lloraba y nos cortaba la inspiración al final desistimos y lo terminamos acostando en medio de nosotros, al cabo de media hora ya estaba profundamente dormido, con su hermosa carita y una de sus manos sujetando mi pijama  para que no  le fuéramos a dejar nuevamente en su habitación.

      - Mi pequeño - susurro Thiago tocando su cabecita, ya en la mañana - No sé cómo lo haremos cuando llegue nuestro nuevo bebé
      - Para eso, mi amor - acoté - Aun falta tiempo
      - Adam tiene un año - lo recostó en su pecho con cuidado - ¿Ya no quieres tener otro hijo conmigo?
      - Claro que quiero - me arrime a su lado - Pero sería ideal esperar un poco más, estamos con muchas cosas aún. No sé qué te parece si primero vemos la boda - le bese un brazo - Eso lleva tiempo y mucha dedicación - le guiñe un ojo - Luna de miel y un tiempo para nosotros, aun no podemos sacar a Adam de la cama y quieres tener otro enano de por medio
      - ¿Luna de miel ¡He!? - río - Si me lo planteas de esa manera claro que me gusta la idea. Después de las fiestas me gustaría que nos pusiéramos a ver eso.
      - Ya lo había pensado, de hecho tengo un par de datos de banquetera y coctelera. Pasado las fiestas iré viendo que es lo que me gusta y claro que lo que te gusta a ti.
      - ¿Oíste eso hijo? - le acaricio los cabello - Mamá ya está decidida a casarse con nosotros.
      - Amo cuando me das la razón - reí - ¿Tienes que ir a la oficina?
      - Por supuesto
      - ¿Comemos juntos?
      - Por supuesto
      - ¿Pasamos por ti?
      - Por supuesto

Salí de la cama dejando a mis dos hombres acostados, me di una ducha y volví a la habitación, el enano aun seguía durmiendo. Pero ni por broma lo despertaríamos, ya sabíamos que eso significaría sacar ese mal carácter que había heredado y mutado en él. Aquella mezcla entre Thiago y yo era perfecta físicamente, pero con un carácter que tendríamos que aprender a domar antes de que fuera demasiado tarde, con quince años sería terrible. No quería que llegado el momento se pareciera a Cota, al igual que ella en su momento tenía mucho amor, pero no había sabido apreciar. Era un temor que no le había hecho saber a Thiago, a lo mucho de diría que él no permitiría que Adam fuera como ella, que nuestro hijo contaría con nosotros y nuestro amor siempre. Pero Cota también lo había tenido, solo que ni mi padre, ni mucho menos Magda tuvieron el carácter de frenarla a tiempo.

Durante la mañana y luego de que Thiago se fuera le arme una caja a Adam y le acerque muchos juguetes, con eso lo mantendría ocupado al menos un par de horas, de re ojos lo miraba guardar y sacar los juguetes una y otra vez. Guarde gran parte de los utensilios de cocina, objetos del salón y cosas del cuarto de Adam. Para cuando mire la hora ya estábamos retrasados para irnos a comer.

      - Cariño, ven acá - le llame mientras yo me encaminaba a la habitación - Ya ni tiempo de darme una ducha. Adam - lo volví a llamar

Tuve que ir por él y cargarlo hasta la habitación donde previamente le había dejado su vestimenta, cuando por fin lo tuve listo, perfumado y peinado (Cosa que sabía que duraría a lo mucho cinco minutos) Me cambie yo y tome el bolso de Adam y mi bolsa. Bajamos y tomamos un taxi, salir en el coche solo nos atrasaría más, entre ubicar un estacionamiento y luego nos perderíamos la oportunidad que nuestro hombre grande nos trajera de vuelta.
Dentro del coche aproveche de llamar a Dani que se había convertido en casi mi única amiga, o bien la llamaba a ella o la esposa de Nacho el amigo de Thiago, los veíamos casi una vez por mes y eso era porque Thiago era el padrino de la pequeña Trinidad.

Llegar a la oficina de Thiago nos llevó un poco de tiempo, todos conocían a nuestro hijo y le hacían alguna gracia. Nos encontramos con Marcos en el ascensor y este nos invitó a su despacho, en él estaba su madre y su hermano pequeño que al ver a Adam le abrazaron con cariño. Tía Naty nos invitó a su casa, quería saber cómo estábamos con Thiago y sobre todo los planes a futuro, esperaba también formar parte de la organización de la boda.

      - Buenas Tardes Carmen - salude a la querida secretaria de mi casi marido que no me miro con muy buena cara cuando bajamos del ascensor. - ¿Thiago está desocupado?
      - Buenas Tardes - respondió poniéndose de pie - Hola pequeño - le estiro los brazos esperando cargarlo, pero Adam se fue directo a jugar con el montón de revistas que estaban en la mesa al lado del sofá - Thiago no está en el despacho, me llamo en la mañana para avisarme
      - ¿Así? - pregunte incrédula - ¿Dijo a qué hora regresaría?
      - No vino a la oficina, no vendrá a la oficina. Fin del asunto
      - Eres tan agradable, querida
      - Lo sé, lo mismo dice Thiago mientras hacemos el amor - río - ¡Ups! No debí decir eso.
      - Eres una perra mentirosa y estas muy mal si crees que tomare en cuenta tu comentario
      - La verdad no deberías tomarme en cuenta, si no soy yo es otra. - se alzó de hombros - Ya sabes que Thiago…


    - El señor Lackington para ti - le aclaré
      - Thiago - reafirmo - Thiago, no está. Y si no tienes nada más que hacer aquí te pediría que te retires que algunas si tenemos que trabajar.
      - Vamos hijo - me acerque a Adam - Gracias y avísale a Thiago que vinimos.
      - No lo haré, puede que se me olvide.

Tome a mi hijo y salí echa una furia de la oficina, la muy maldita había clavado dudas en mi interior. Sabía o quería creer que era mentira, algo en mi interior me decía que era mentira. Thiago no me engañaría, o tal vez si para cobrar venganza de lo que yo le había hecho. ¡Dios! Era todo complicado. ¿Hasta dónde estaría dispuesto en llegar ese hombre para hacerme pagar?
Volvimos al despacho de Marcos, no me sentía bien, tenía ganas de llorar, de desaparecer, no lo haría sola, no. Me llevaría a mi hijo conmigo.

      - ¿Que paso? - me pregunto Marcos apenas volví a ingresar dejando los bolsos pesadamente en el sofá - ¿Pelearon?
      - Me está engañando, me hizo venir... - y no pude contener mal las lágrimas
      - ¿Quién te engaña? ¿Thiago? - saco de mis brazos a Adam y se lo tendió a su madre
      - Estaremos afuera, vamos David.
      - No es necesario - le dije entre lágrimas y sollozos - Disculpen por entrar así
      - Esta bien, hija - me acaricio la espalda - ¿Necesitas algo?
      - No... No... Tengo, tenemos que irnos.
      - Vamos a mi casa, así nos cuentas que paso
      - Espera mamá - le dijo Marcos - Avisare a Dani y nos vamos. ¿Dónde está Thiago? ¿Te dejo ir así no más?
      - No quiero verlo, agradezco su ayuda pero ¿Marcos me puedes llevar a casa de mis padres?
      - Sí, claro que sí. - tomo el teléfono y le indico a su secretaria que se comunicara con Daniela y le informara que tuvo que salir de emergencia, seguida de informarle que le avisara a Thiago o a su secretaria que yo y Adam estábamos con él