martes, 17 de marzo de 2015

#42 Caminos Inesperados

Capítulo 42


Podíamos saltar de alegría cuando desperté y no vi a Adam a mi lado tratando de encontrar mis pechos, sin duda era un gran paso. Lo que si encontré fue a un Thiago pegado a mi espalda con su erección matutina rozando mis nalgas, estaba despierto podía darme cuenta de eso por la forma en la que suavemente se movía a mi lado.
Con su mano derecha buscaba mi pecho por debajo de la pijama, con la izquierda corría mi pelo para besar suavemente mi hombro, bajar por mi espalda evitando hacer ruido.

      - Buenos días Thiago – susurre
      - Mmm… Esto de despertar a tu lado, sin Adam de por medio me gusta demasiado
      - Deberá ser en otro momento, Ian debe estar por levantarse
      - No lo creo, el enano se durmió tarde. Anda uno rápido antes que despierte nuestro intruso
      - Córrete para allá, luego Thiago. – trate de salir de la cama pero él me retuvo
      - Shh. Vas a despertar a Adam, no puedes dormir a mi lado de esa manera y no dejar que te toque

Me acople aún más a su cuerpo dejándome vencer por las ganas de estar con él, las ganas de tocar nuevamente la gloria en sus brazos, con sus caricias. Lo dejaría hacerme lo que quisiera en este momento, en el momento en que me susurraba palabras sucias de cómo lo ponía y lo loco que lo tenía. Eso solo provocaba que me excitara aún más.
Mientras lentamente entraba en mi interior yo contenía la respiración, me era completamente difícil mantenerme en silencio pero era eso o dejar a medias la situación, claro que no era lo queríamos.

      - ¿Hermano? – unos suaves golpes en la puerta nos sacaron de la burbuja. Thiago se quedó quieto en mi interior y me cubrió con la sabana rápidamente.
      - Hazte la dormida – me susurro – Abrirá la puerta y nos vera durmiendo y se ira

Le hice caso solo por el hecho de que no quería salir de la cama y que viera mis pechos desnudos, era algo que yo creo ni de su madre había visto. Una vez que sentimos que la puerta se cerró nuevamente Thiago comenzó a moverse dentro de mí, esta vez con su mano ayudando a la tarea de que fuera todo más rápido.
Me reacomode la ropa y me puse sobre él, comencé a besarlo nuevamente.

      - ¿Quieres más? – me dijo entre succiones de besos
      - Iré a ver a Ian, tal vez tiene hambre.
      - Te amo aún más cuando estas en plan de madre
      - Y yo cuando me despiertas de esa manera – lo bese nuevamente – Ahora suéltame para que pueda ir a ver a tu hermano

Antes de salir de la habitación me coloque una bata de ducha, mi pijama no era nada adecuado para un niño, si para un hombre al que quería provocar día y noche.
No fue necesario que caminara mucho para ver donde estaba Ian ya que el volumen del televisor me llevaron directo al salón para encontrarlo con un vaso de leche y galletas.
      - Hola – salude alegremente sentándome a su lado y robándole una galleta
      - Te desperté – dijo a medio masticar – Lo siento
      - No te preocupes, Adam lo hará pronto también, así me da tiempo de preparar su leche
      - ¿Puedo dársela yo?
      - Claro que sí, apenas despierte te lo pondré justo aquí para que lo ayudes.
      - Eres la mejor cuñada del mundo – me abrazo - ¿Podemos ir al parque? ¿Tal vez al zoo? Seguro a mi sobrino le gustará
      - Me gusta tú idea – dijo Thiago entrando al salón – Buenos días – me beso la cabeza
      - ¡Sí! – Grito Ian - ¿Puedo quedarme otra noche?
      - Eso no sé. Llamaremos a mamá y le preguntaremos
      - ¿Quieres desayuno, amor? – le pregunte a Thiago
      - Me iré a duchar, mejor desayunamos fuera. Así no perdemos tiempo
      - Pero yo le iba a dar la leche a Adam – intervino Ian – Renata dijo que podía
      - Y se la darás. Él se tomara la leche con su tío y luego saldremos. Ve a ducharte Ian.
      - ¿Y si Adam despierta?
      - Ian tiene razón, Adam despertara en cualquier momento.
      - Bien no les molestare entonces ustedes tienen todo completamente organizado

Thiago se perdió nuevamente en el pasillo, dejándonos a Ian y a mí en el salón mirando dibujos, ya estaba acostumbrada a ver todos los días caricaturas desde muy temprano, a mi hijo le volvían loco, pero no eran las mismas. Estaba claro que había un canal distinto para cada una de las etapas.
Las primeras quejas matutinas de Adam se hicieron escuchar poco después seguido un claro mamamama y movimientos de la barrera de la cuna.

      - Adam ya está despierto – le informe a Ian – Te lo traeré inmediatamente
      - Gracias

Con rápidos pasos llegue a la habitación antes de que se diera cuenta que estaba solo y comenzara a llorar. Al verme soltó lo que sería un llanto pero lo tome antes.

      - Despertó el amor de mi vida – le bese su cabecita - ¿Dormiste bien en tu cuna, mi vida? Espero que sí, porque hoy lo harás nuevamente. Nosotros también necesitamos un poco de tiempo sin ti mi vida.

Adam frunció su ceño y comenzó con sus manos a buscar consuelo entre mis pechos, otra cosa de debía dejar de hacer. Ya Thiago me lo había advertido, que si queríamos otro bebé lo primero era que Adam dejara de depender de mis pechos o no podría con dos. Tenía razón de cierta manera la tenía.

      - Vamos a ir a tomar la leche – le deje en el suelo aun cuando con sus manos trataba de abrir la bata – Adam no te daré pecho. – Hizo puchero – No llores bebé
      - ¿Puedo? – Pregunto Ian desde el umbral – Tardaban demasiado
      - Mira hijo – le apunte a Ian – Vamos con el tío Ian
      - Ven enano – le llamo pero Adam solo me quería a mí – Vamos a jugar
      - mamamamamamama – llamaba a punta de llanto
      - ¿Qué quiere? – pregunto Ian
      - Que Renata le de pecho – gruño Thiago saliendo de la ducha – Le dije que lo acostumbraría a eso.
      - Adam – río Ian – Ya no eres un bebé
      - Le daré un poco para que no siga llorando. – Me lo lleve hasta la cama – Amor ¿Puedes preparar un biberón?
      - Dámelo a mí. – trate de pasárselo a Thiago pero Adam lloraba con mucha más fuerza
      - Ya mi amor, ya – trate de calmarlo ofreciéndole mi pecho – Despacio mi amor – dije cuándo comenzó a succionar fuertemente
      - Ve a bañarte Ian, Adam no se despegara de Renata por lo menos en una hora más

El niño hizo caso de inmediato, al cabo de media hora Adam por fin dejo que lo sacara de mi pecho con sus ojitos rojos y la evidencia de que había llorado. Su padre ya vestido no dejaba de reclamar que lo estaba mal acostumbrando, que pronto tendría que irse a una guardería y esto solo nos traería problemas. A mí no me importaba tener que darle un poco de pecho, no si mi cuerpo aun generaba la cantidad de leche necesaria, había días en que yo de forma voluntaria lo invitaba a tomar ya que se me iba acumulando.

A las doce del día ya estábamos los cuatro en el ingreso del Zoo, un enorme tigre nos daba la bienvenida. Thiago compro los ticket y algunos vales para comida de animales, pusimos a Adam en su coche de bebé que era arrastrado por todos lados por Ian.
La madre de Ian, mi suegra, no le había dado autorización para quedarse otra noche diciendo que tenían que ir a una cena y debía ir con ellos, Thiago no quiso discutir con ella pero ambos sabíamos que era por el hecho de que yo estaba con ellos. Tampoco quería pensar en eso simplemente y como mi querido hombre  lo había dicho era su decisión.

A las dos de la tarde no habíamos ni siquiera completado el diez porcientos del circuito cuando nos detuvimos para almorzar, recuperando fuerzas y aprovechando de asearnos un poco, el calor era insoportable y temía que los niños terminaran con una insolación a causa de tantas horas expuestos.
Thiago era el encargado de las fotografías, un verdadero maestro en eso, muchas de las cuales podría haber sacado un profesional, pero no, a él siempre le había gusto eso. Nos hacía posar cada vez que llegábamos a un nuevo animal, Adam solo, Adam con Ian, Adam conmigo, los tres, él con su hijo, todas esas fotografías que me perdí durante el crecimiento de mi hijo las iba recuperando poco a poco, claramente jamás tendrían el mismo valor que las otras pero…

      - ¡Thiago, Thiago! – Lo llamo Ian – Mira son leones de verdad, fíjate que tienen carne de verdad
      - Claro que lo son – le acaricio la cabeza – Y si, es carne, es lo que ellos comen ¿No es así?
      - Son animales carnívoros, lo que quiere decir que comen exclusivamente carne, viven en manadas y solo hay un macho. – Nos comentó Ian – Pero es la leona quien sale en busca del alimento, son muy flojos los machos – reímos – David dice y la verdad yo no le creo, que el león por no salir a cazar se puede comer a sus hijos
      - Nunca he leído algo así – dijo Thiago – Cuando lleguemos a casa lo buscaremos por internet.
      - ¿Te gusta hijo? – Me arrodille a su lado apuntando el león de gran melena que estaba detrás del cristal – Es como el de la película – le bese la cabeza - ¿Cómo hace el León?

Thiago se dio vuelta justo en el momento en que Adam levantaba su manita en forma de garra y emitía el sonido parecido a un león. La sonrisa se le ensancho a verlo repetir la misma acción en tres oportunidades

      - ¿Cuándo aprendió eso? – pregunto al momento que lo sacaba del coche y lo abrazaba apretadamente y besaba su cabeza
      - El miércoles creo que vimos la película del Rey León y comenzó a imitar los sonidos
      - Eres… - se le quebraba la voz – Te amo hijo.

Pasamos otro par de horas caminando, Adam en todos los animales emitía el mismo sonido del león, al ver a su padre tan feliz lo repetía una y mil veces. Terminamos el paseo en un local de comida rápida, cuando el sol ya estaba por ocultarse, tanto Ian como Adam estaban felices, mucho más Thiago que en cada oportunidad que tenía me daba un fugaz beso en los labios, o simplemente me susurraba cuanto me amaba.


***

      - ¿Hablaste con tu papá para mañana? – me pregunto Thiago mientras le preparaba el desayuno.

Ya era lunes otra vez y el fin de semana se nos había ido como agua entre los dedos. Pero no nos quejábamos lo habíamos disfrutado muchísimo saliendo con los niños, compartiendo con su hermana el sábado por la noche y el domingo sobre el sillón viendo películas con nuestro hijo.

      - Hoy lo haré, pero sé que no tendrán problema en quedarse con el niño unas horas
      - Dile que lo pasaremos a dejar cerca de las ocho de la mañana, nos iremos directo a ver las casas, luego yo me iré a trabajar y tú vas a buscar la guardería
      - Ya te dije amor que no es necesario. Puedo con Adam y la casa nueva.
      - Sé que puedes, pero prefiero al niño en una guardería y así te dedicas mejor. Son muchas cosas
      - Tampoco sabemos si dentro de las que veamos mañana una nos gustara
      - Yo creo que sí, tengo varias opciones
      - ¿Por qué no me las muestras?
      - Tengo para mostrarte otra cosa, no precisamente una casa
      - ¡Thiago!
      - Es la verdad – se encogió de hombros – Pero se me haría tarde
      - ¿Podemos tener una conversación en la que no saques algo sexual?
      - Claro que sí, siempre y cuando tú no lleves esos pijamas que últimamente usas.
      - No puedo dormir desnuda.
      - Si puedes, en fin, eso de lo mismo, me gustas con y sin ropa. Volviendo al tema de la casa, prefiero que las veas mañana en vivo y en directo y decidas, si te muestro fotografías no es lo mismo.
      - Como quieras. – Le bese castamente los labios – Me voy a dar una ducha mientras desayunas
      - ¿Almorzamos juntos?
      - No – me despedí con la mano – Iremos a comer al departamento de Dani

Ayer por la noche antes de que Adam se quedase dormido me entro un mensaje al móvil de Daniela, que decía que nos invitaba a la hora de la comida, que necesitaba hablar un par de cosas conmigo. Tal vez otra vez sería el tema y por lo mismo no se lo había comentado a Thiago, y no lo quería hacer.

      - ¿Cuándo decidiste eso? – Entro en el cuarto de baño
      - Anoche me entro un mensaje – abrí el grifo del agua  - Y lo he decidido en ese mismo minuto, ya le confirme que vamos
      - ¿Por qué no me lo dijiste?
      - Te lo estoy diciendo ahora.
      - Pero si no te pregunto no me dices. ¿Pasa algo que no sepa? – saque la cabeza fuera de la ducha para poder mirarle su cara de mala leche
      - Nada, no sabía – dije con sarcasmo – Que tenía que avisarte todo lo que hacía o pensaba hacer
      - ¿Perdón? – Alzo una ceja – Noto un poco de molestia en tu voz
      - Ve a ver a Adam – continué con mi ducha
      - Adam está dormido –
      - Entonces vete a trabajar y deja darme una ducha tranquila.
      - ¿Te enojaste?
      - No  y ahora sale

Thiago cerró la puerta de manera exagerada dejando un eco en mis oídos, rápidamente termine mi ducha porque no quería que se fuera de esa manera, no quería que mal interpretara mis palabras, pero tampoco quería que me controlara la vida, era su mujer sí, pero no tenía que estar pidiendo permiso para hacer algo ¿O sí? No claro que no, ese tiempo lo había dejado atrás desde hace mucho, cuando cumplí la mayoría de edad y luego me case, volví a depender de permisos de ese horrible matrimonio, se suponía que con Thiago todo sería de una manera diferente, pero ahora la convivencia se estaba poniendo de la misma manera y no, no quería eso ni para mí, ni para mi hijo.

Cuando volví al cuarto en vuelta en la bata de baño suspire aliviada de verlo en la cama jugando con Adam, ninguno de los dos se fijó en que yo había ingresado así que pase de largo hasta la habitación de Adam para sacar mi ropa.
Me vestí y volví con mis dos hombres maravillosos, esta vez sí me vieron y me invitaron a jugar con ellos, la sonrisa de Adam era lo más bonito que podía ver por las mañanas, tardes o la hora que fuese, era mi hijo y lo más preciado que tenía en mi vida.

      - Estaba pensando que tal vez… - Thiago se detuvo – No nada.
      - ¿Necesito de tu permiso para salir de casa? – pregunte con la necesidad de sacar ese tema que había quedado pendiente
      - ¿Por qué lo preguntas? Sabes que no – me miro asombrado colocando a Adam sobre su abdomen – Pero me extraño que no me hayas dicho antes, pensé que había pasado algo
      - Necesito decirte algo y quiero ser sumamente clara
      - ¿Qué paso? – Pregunto asustado – Tiene algo que ver con la ida a comer
      - Sí y no. – Me senté en la cama
      - Soy todo oídos, y lo sabes.
      - Bien sabes todo lo que ha pasado a lo largo de mi vida – suspire – Lo que paso y todo, completamente todo
      - No necesitas recordar eso. – Me tomo la mano – Es pasado
      - Lo sé – Me lleve su mano a los labios y le bese suavemente – Yo te amo Thiago, te amo con todo mi corazón al igual que este enano.
      - Y yo a ti, amor – sonrió – Te amo a ti, a Adam y los próximos hijos que tengamos.
      - Por primera vez en mi vida estoy tomando decisiones, y lamento no haberte contado mis planes, no lo creí necesario. Pero sentí, y aun siento que necesito tu permiso para hacer las cosas y no es lo que quiero
      - No necesitas mi permiso, amor. Tú sabes lo que haces y confió en ti, sé que a tú lado nuestro hijo estará bien. Solo que me extraño que no me comentaras nada
      - Es eso, no creo tener que contarte todo lo que hago ¿O sí?
      - ¿Sentiste eso? No fue mi intención, lo lamento
      - Si eso es lo que buscas es mejor que lo dejemos hasta aquí y yo solo vuelva para cuidar a Adam
      - ¿Quieres terminar nuestra relación?
      - No, claro que no quiero – resople – Pero tampoco quiero volver a someterme a un hombre
      - ¿Crees que te someto?
      - No, nunca me habías dicho algo así y no quiero que vuelva a pasar. No quiero terminar en una relación como la que tuve
      - Yo no soy Ernesto. – Se defendió – Nunca te obligaría a nada, ni siquiera te obligaría a estar a mi lado usando a Adam, si eso es lo que crees
      - Sé que no eres como él y no quiero que llegues nunca a serlo.
      - Nunca podría. – Me guiño un ojo – Te beso porque te amo, te toco porque te necesito, y si te hago el amor es porque lo siento. Todo eso es simplemente mi manera de demostrarte que te amo, que no puedo vivir sin ti. Puedes hacer las cosas que quieras, salir a pasear, a comer, que se yo pueden ir, si quieres me cuentas, si quieres no. Amor, lo más importante para mí es que estemos juntos. Bueno si tú quieres también.
      - Si quiero. – tome a Adam para dejarlo a un lado de Thiago y ponerme sobre él – Ahora ¿Me das un beso?

Miro a Adam con complicidad, y le guiño un ojo. Le tendió la mano y lo atrajo hacia nosotros, quedando su carita sobre la de Thiago.

      - ¿Besamos a mamá? – le pregunto dándole besos en la mejilla, provocando su risa y negando con la cabeza – ¿No le damos besos a mamá?
      - Un besito – le dije a Adam estirando la boca – Dame un besito hijo
      - No – dijo poniendo sus manitas en mi boca – No
      - Uno – volvió a negar con la cabeza - ¿Papá tú me das uno?
      - ¿Le doy uno? – Adam negó con la cabeza – No me dan permiso – se burló - ¿Beso a Adam? – me guiño un ojo y los dos nos lanzamos a besarlo por todos lados.
      - Mamá – dijo Adam – mamá – volvió a repetir y me lo comía a besos
      - Si amor, beso a la mamá – le repetí - ¿Beso a papá? – Le pregunte – papá
      - Papa, papa, papa -  comenzó a decir él – mama, mama, mama
      - Que cosa hermosa – dijo Thiago besando una vez más sus gorditas mejillas – Me encanta escucharlo llamarme papá
      - Y pensar que esta cosita tan hermosa la hicimos nosotros.
      - Nos quedó perfecto – Thiago me beso – Bien, creo que me tengo que ir a trabajar
      - ¡Noooooo! – Hice puchero – Quédate con nosotros y besémonos todo el día
      - Creo que no es una opción – Me beso nuevamente – Podemos besarnos en la noche, y mañana durante la mañana.  
      - Ok, comprendo. Uno de los dos debe trabajar
      - Así es. Beso a papá que se tiene que ir a trabajar

Nos regalamos besos entre los tres por lo menos una media hora más hasta que el móvil de Thiago le aviso que tenía mucho que hacer en la oficina.
Mientras yo ordenaba el departamento, Adam iba tras de mi dejando sus juguetes por todos lados. Nada sacaba con reprenderlo o dejarlo en la sala, si bien no caminaba completamente bien podía gatear por todos lados a una velocidad impresionante. En estos momentos si creía que necesitaba ir a una guardería un par de horas al día, pero luego lo miraba tan pequeño y estirando los brazos para que lo tomara, en ningún lado lo harían como lo hago yo.
Carol nunca había ido a una guardería, Magda siempre había cuidado de ella. Podía hablar con ella para que lo cuidase, tal vez tía Renata querría hacerlo, o Dani. No, yo creo que Dani no, ya con Vale es suficiente.

Antes de salir de casa me di cuenta que las llaves del coche estaban sobre la mesa del comedor, le llame a la oficina en ese instante y el me informo que se había ido en taxi para que saliéramos mucho más cómodos con el niño, sabía que eran muchas las cosas que debía sacar aunque fuera un momento al parque.

Llegamos al departamento de Dani y esta nos esperó en la entrada con la pequeña Vale en sus brazos.

      - ¡Hola! – saludo alegre
      - Hola – sonreí - ¿Cómo están?
      - Bien – respondió – Pero que guapo te ves – le dijo a Adam quien estaba tomado de mi mano – Me encantan tus jeans
      - Esperemos que le dure la limpieza
      - Ni te cuento – río – Lavo ropa de la Vale casi todos los días, tengo una niña pero bien podría ser un cerdito de tierra. Vamos

La acompañe hasta el cuarto piso, cargando a Adam y su bolso, sin contar sus juguetes.

      - Adelante – me invito a pasar antes que ella – Perdón el desorden
      - Te entiendo – reí – El departamento de Thiago es igual o peor
      - Vuestro departamento – me corrigió – viven juntos, se van a casar, es de ambos
      - No vivimos juntos, me quedo a pasar las noches, que es otra cosa
      - ¡Por favor! – Se burló y dejo a Vale en el piso – Ve a jugar mi amor – la incito e hice lo mismo con Adam – Entonces este departamento es de Marcos, él lo compró
      - Es distinto –
      - ¿Por qué? – pregunto
      - Porque ustedes son una pareja estable que acordaron vivir juntos y comenzaron digamos desde cero. Thiago ya tenía ese departamento, y yo no he aportado nada
      - Yo acá tampoco, ¡Ay! Cuñada no te compliques con pequeñeces, ustedes también son pareja, viven juntos y qué más da que no hayas aportado con nada, cuidas a Adam, limpias y le tienes comida. Mucho más aporte que comprar un sofá, o algún mueble
      - Estamos buscando una casa – dije sentándome en la mesa de la cocina sin apartar mis ojos de Adam que le quitaba cada cosa que tomaba Vale – Porque queremos tener otro bebé
      - El otro día Thiago me lo comento, bueno lo del bebé y es maravilloso
      - Sí, creo que ya estamos preparados. O por lo menos es lo que yo quiero
      - ¡Que emoción tendré otro sobrino! – saltó de alegría – Mamá se pondrá como una furia pero da igual. Ayer converse con ella
      - ¿Qué fue lo que te dijo?
      - Esta dolida con Thiago porque ya no la llama para saber cómo esta todos los días, el sábado dejo a Ian y ni siquiera entro a saludarla. Eso le dolió, pero bueno es la manera que Thiago tiene para llevar las cosas
      - Ya le dije que no estaba de acuerdo, de hecho trato de preguntarle del tema pero me evade
      - Lo sé, conmigo es igual. Pero ya no hablemos de esas cosas, mira es mi mamá y la amo pero de verdad no la comprendo, prefiere estar en esa posición con Thiago antes de dar su brazo a torcer
      - Pero no es lo que quiero, no me gusta que este así. Me doy cuenta que esta triste. Thiago aunque lo niegue es completamente mamón.
      - Es un problema de los hombres Lackington, ya te darás cuenta que Adam será igualito, mi padre e Ian son así también no dejan a mi mamá ni siquiera un solo momento. Yo en cambio soy una mujer más independiente, pero sin embargo, soy más de estar con mi papá.
      - A mi igual me gustaba estar el con él tío Benja, siempre me compraba unos algodones de azúcar que vendían en el parque cercano. Pero con la tía preparábamos esas galletas, luego llego Thiago y ya no me dejaban ir tan seguido, mi papá decía que el bebé necesitaba de toda la atención de sus padres. ¡Moría de celos!
      - Quien lo iba a pensar que luego ese bebé te pondría loquita – río – Si cuando Thiago me conto que estaba saliendo contigo no lo podía creer, era muy gracioso ver lo enamorado que ya estaba de ti, luego cuando Marcos me conto que ya se habían visto en España años atrás y no se reconocieron. Me dije ¡El destino!
      - No solo nos encontramos sino que también nos acostamos, nunca se lo dije a Thiago, pero eso fue como mi despedida de soltera ya que a las pocas semanas me case.
      - ¿Por qué lo hiciste si ya no lo querías?
      - Creo que me deje llevar por el que dirán, aparte adelantamos la boda porque estaba teniendo un atraso
      - En eso si estoy de acuerdo contigo, por mucho tiempo mantuve oculta la relación con Marcos por lo que iban a decir, ya que me lleva un par de años y por sobre todo por lo que iba a decir Thiago, ya sabes que no reacciono de la mejor manera
      - ¡Estaba furioso! Y lo estuvo por un par de días más, yo no sabía que más hacer para que cambiase. Me sentía culpable porque si hubiera vuelto al departamento encontrándolos a ustedes
      - No es tu culpa, debimos haber controlado nuestras hormonas  -  río – No Valentina – reprendió a la niña que lanzaba sus juguetes en contra de Adam - ¡Dije no!  - se paró rápidamente y la tomo en sus brazos - ¿Quieres dañar al primo? No le tires las cosas o te dejare en el corral
      - No seas dura – le dije quitándosela de los brazos – Pequeña no le tires eso a Adam ¿Bueno?
      - Es tan poco delicada para jugar, Ian y Marcos juegan así con ella
      - Adam es todo lo contrario – la deje al lado de mi hijo – Le encanta que veamos películas sobre la cama, se apoya en mi pecho mientras le acaricio el cabello
      - Ojala Valentina fuera así, espero y este bebé – se llevó las manos al vientre - Sea más cariñoso – sonrió – Muero de ganas de volver a cargar en mis brazos un bebé
      - ¿Pero ya estás? – alce una ceja y ella asintió – Tan solo tengo unas semanas y ni Marcos lo sabe
      - ¡Wow! Felicidades – la abrace
      - Embarázate luego para que nazcan juntos
      - Estamos en eso

martes, 10 de marzo de 2015

#41 Caminos Inesperados

Capítulo 41


Al llegar a casa de mi madre pasada las ocho de la noche, me están todos esperando incluyendo mi hermana. Quien me saludo y en un susurro me indico que Adam ya estaba con Renata en casa, que habían hablado un poco y le había comentado algo de lo que pasado con Cota. Y era por eso mismo que no hallaba la hora de estar en mi casa con ella y poder saber por fin que era eso. Pero antes necesitaba arreglar un par de asuntos con mi familia.

      - ¿Y Adam? – me pregunto el enano a penas se me tiro en los brazos
      - Con Renata, en casa.
      - Quiero verlo. ¿Puedo ir a tu casa, hermano?
      - Por supuesto que si enano. Ya el viernes después de la escuela te llevare
      - ¿Me das permiso mamá?
      - Ian ve a tu habitación y termina tus tareas, ya luego hablaremos de eso. Tengo que hablar con tu hermano primero
      - Pero mamá
      - Ian – dijo muy serio mi padre – Haz caso
      - No dejes de venir por mí – me pidió Ian soltando el abrazo y subiendo las escaleras
      - ¿Por qué no simplemente le dicen que no puede irse conmigo porque no están de acuerdo que este nuevamente con mi mujer?
      - No le hables así a tu madre – me reto mi padre
      - ¿Qué no le hable de qué manera? ¿Papá te das cuenta de cómo están las cosas solo por haber decidido darle una nueva oportunidad a mi familia?
      - Siéntate hijo. –
      - Estoy bien de esta manera – metí mis manos a los bolsillos de los pantalones para que secar ese sudor nervioso de lo que se avecinaba - ¿Por qué hablaste de temas personales, de mi vida privada con Carmen, mamá?
      - No puedo creer que me vayas a recriminar eso. ¡Estaba preocupada por ti!
      - ¿Y no pudiste hablarlo conmigo?
      - ¿Que me ibas a decir? Que todo está bien, que no interfiera en tu vida
      - Claro que sí. Mamá, nadie mejor que yo sabe todo lo que sufrí, todo lo que paso. ¿No crees que si estoy haciendo esto es por algo?
      - ¿Por pensar con tu entrepierna?
      - ¡Dios! No puedo creer que me digas eso. Mierda, mamá
      - Thiago – me paro mi padre – Todos estamos preocupados por ti y mi nieto. No estoy de acuerdo con lo que Renata hizo, mucho menos con lo que tu madre hizo. Pero comprende, eres su hijo, es completamente normal que se preocupe por ti. Yo lo hago, llegar a ti últimamente está difícil. ¿Quieres contarnos que piensas hacer?
      - Casarme con Renata, tener más hijos con ella. Formar mi familia.
      - ¿Envase a qué? – ataco mi madre
      - Envase al amor que nos tenemos. ¿Puedes comprender eso?
      - ¿Qué tipo de amor es ese? ¿El que deja abandonado a su familia?
      - Yo se lo perdone, me costó muchísimo entender su situación en ese minuto, aun no lo hago al ciento por ciento. ¿Pero qué quieres que haga cuando la sigo amando?
      - No todo es amor en esta vida –
      - Me lo dices tú. ¿Su historia de amor fue muy distinta a la mía? ¿No fue papá quien te dejo sola estando embarazada de mí?
      - No te permito que saques eso que está en el pasado
      - ¿Qué hiciste qué papá? – Habló Dani – No lo puedo creer, los Lackington que hablan de familia, de amor. ¿Por qué hiciste eso?
      - Eso ya paso Daniela – mi madre se puso de pie – Es parte de nuestro pasado, no del de ustedes
      - Esto es lo mismo mamá – intervine – Es mi pasado, es el pasado de Renata. ¿Qué es lo que quieren? Mi hijo merece tener a su madre al lado, así como tú pudiste perdonar a mi padre. Yo la pude perdonar a ella. Historias que no son muy diferentes
      - No puedo creer que recriminen a Thiago, ¡Dios! ¿Mamá, Papá que tiene de malo lo que mi hermano está haciendo? Es la madre de su hijo. Por mi te puedes casar y tener miles de hijos. Yo te apoyo
      - ¿Por qué no te callas y vas a ver a tu hija? – Le ordeno mi madre de mala manera – Ni tú, ni Thiago tienen derecho a meterse en eso que pasó hace ya tantos años. Eso es algo entre nosotros.
      - Te repito entonces, citando tus propias palabras. No tienen derecho a meterse en esto, ya pasó, es algo entre nosotros. Y por favor no quiero volver a tener esta discusión con ustedes. Mamá, te exijo que no vuelvas a hablar de mi vida con nadie, yo no tengo ni tuve nada que ver con Carmen. Salimos, si una vez. Tal vez fue un error, pero no tengo nada de lo que arrepentirme. Como hijo, como padre, les suplico que si no están de acuerdo con mi relación no interfieran.
      - Yo no estoy de acuerdo hijo – añadió mi madre
      - Que pena mamá, esperaba contar con su aprobación. Cada vez que quieran ver a Adam me avisan y buscare la manera de traérselo. El viernes vendré por Ian y espero no tener problemas con eso.
      - ¿Qué estas tratando de decir?
      - Yo lo comprendí – intervino Dani – Que por su falta de compresión están perdiendo un hijo. Thiago está prefiriendo a su familia, anteponiendo su felicidad a su egoísmo.
      - Ella no lo vale hijo –
      - Tal vez, sin faltar el respeto a mi padre. Tal vez cuando estabas embarazada de mí, mi padre tampoco lo valía. Aun así lo perdonaste y construirte esta familia. Yo los amo, pero amo mucho más a mi hijo, a mi mujer.
      - Renata – mi padre se puso de pie
      - No Benjamín – se puso de pie también y camino hacia las escaleras – No voy a desistir con esto, si Thiago la prefiere a ella es su decisión
      - Lo siento, papá – dije antes de retirarme – Yo dije todo lo que tenía que decir, si ella quiere buscarme, si quiere ver a su nieto no se lo impediré, pero no volveré a pisar estar casa hasta que lo haga de la mano de mi mujer. Y por cierto pronto les hare llegar el parte de mi boda, si ustedes así lo quieren pueden asistir. Entenderé su punto de vista. Adiós papá.
      - Thiago ¿Puedes llevarme a mi casa?
      - Claro que si –
      - Voy por las cosas de Vale. – Me beso en la mejilla – No tardo

Mi padre no decía nada, solo se dedicaba a mirarme, me molestaba que no sacara las palabras que no diera su punto de vista. Estaba cansado de escuchar estupideces acerca de mi futuro, bien mi madre había tenido el valor de perdonar todo en el pasado a Benjamín Lackington ¿Qué hacía diferencia ahora? Tal vez él nunca dejo a su hijo recién nacido solo, pero si dudo acerca de su paternidad, estuvo un par de meses separado de mi madre creyéndola una cualquiera. Abandonándola en este país y él en España.

Mi Abu había sido clara que todo eso paso hace muchos años, que nosotros como hijos no teníamos derecho a recriminar, ni hurgar mucho más haya. Me dolía mucho sacar el pasado de mis padres para justificar el mío.
Mi móvil sonó y mi padre miro la pantalla antes de que yo llegara a su lado

      - Es Renata – dijo cogiendo el teléfono – Hola – saludo – Bien gracias. ¿Ustedes?... Es un pequeño bandido mi nieto – río – Me gustaría que pudiésemos conversar hija. Yo no tengo nada en contra tuya, mucho menos en contra de mi hijo. Quiero que sean felices y si juntos lo son, yo no me voy a oponer. – Suspiro – Tú madrina cambiara de opinión es solo cosa de tiempo. Te dejo con tu marido que está impaciente por hablar contigo. Ya nos veremos uno de estos días

Me tendió el teléfono

      - Hola – susurre con la mirada de mi padre fija en mí
      - Hola ¿Vienes luego?
      - Si amor, estoy esperando a Dani
      - Bien ¿Quieres algo especial para cenar?
      - Mmm… - reí – No nada especial. ¿Adam?
      - Mirando dibujos – río – Y lanzando los cubos contra la televisión
      - Ese hijo mío
      - Menos mal que tiene poca fuerza y alcanza a llegar – suspiro – Te esperamos mi amor
      - Estoy impaciente por llegar a casa. Te amo

Corte la llamada al ver a Dani bajar con la niña en sus brazos y cargando el bolso. La ayude y nos despedimos de mi padre. Ya en el coche Dani comenzó a hacerme preguntas acerca de lo que se había dicho del pasado de nuestros padres, conteste con evasivas, tal vez ella no estaba tan preparada como yo para saber esas cosas. Le afectarían y no actuaria de la mejor manera, era mejor dejarla con esa incertidumbre y que no mirara con otros ojos a quienes nos habían dado la vida, y tanto amor en nuestra vida.

      - Se lo que quieres Thiago, pero bien me tendrán que decir toda la verdad. También es mi verdad
      - Déjalo estar, es parte del pasado. No importa ahora
      - ¿Quién te lo conto?
      - La Abu, ella me lo conto cuando estuve en España hace algunos años
      - ¿Por qué nunca me dijo nada a mí?
      - No lo sé, sé que nuestros padres nunca me lo habrían contado. Yo nunca le contaré a Adam lo que paso con Renata
      - ¿La quieres?
      - Más que a nada, la amo. En este año me di cuenta que no puedo vivir sin ella, no pude salir con ninguna mujer en todo ese tiempo
      - ¿Ninguna, ninguna?
      - Ninguna. Estuve todo ese tiempo dedicado a Adam, tú lo sabes
      - Pero pensaba que de igual manera salías con alguien, no se tienes necesidades
      - No pude Dani, no dejaba de pensar en ella. Cada vez que veía a mi hijo, algo me decía que…
      - Tienes que saber que siempre, siempre contaras conmigo. A pesar de todo, soy tu hermana y te amo, quiero lo mejor para ti y nuestro Adam
      - Tenemos planes de tener otro bebé.
      - ¿Bromeas? ¿Quieres comenzar todo de nuevo?
      - Por supuesto, Adam ya tiene un año, cada día depende menos de nosotros. Siento que otro hijo llegara a unirnos aún más
      - Marcos también quiere tener un niño, pero yo no me siento preparada aún
      - Eres joven para llenarte de niños
      - Ustedes también – río – Quiero esperar hasta que mi Valentina este en el colegio, tal vez unos tres años más.
      - Me parece perfecto, nunca me imaginé verte en plan de mujer y madre. Eras mi princesa
      - Aún lo soy – hizo un puchero y me beso la mejilla – Si esa noche no nos hubieras encontrado en la cama
      - Me volví como loco, pero es que Dani debes comprenderme que Marcos era mi mejor amigo, lo conocía mejor que tú. Era un maldito mujeriego
      - Ya vez que cambio
      - Si no lo mato. – Reí - ¿Quieres ir a comer con nosotros?
      - ¿Quieres ir a jugar con el primo? – le pregunto a Vale quien sentada en la silla de coche de Adam mirando hacia afuera sin enterarse de nada – Yo creo que mejor que no.
      - ¿El viernes? Pasaré por Ian cerca de las siete u ocho, puedo venir por ustedes. Háblalo con Marcos y me avisas
      - Okey

Antes de llegar al edificio Dani llamo a Marcos para que bajara a buscarla con la niña, cuando aparque él ya las esperaba. Abrió la puerta para sacar a la niña y ella feliz con su padre se le arrimo contra el pecho y sonreía, era todo un agrado de ver a mi pequeña sobrina de esa manera. También a Marcos el imbécil que había sido desde siempre ya no quedaba nada, era un hombre dedicado a ellas y me gustaba de ver.
Baje del coche y me pare a su lado.

      - Gracias por traerlas
      - No es nada – le palmee la espalda – Quien te vio y te veo ahora, todo un hombre de familia
      - Mis mujeres se lo merecen – beso en los labios a mi hermana - ¿Todo bien? – Ella asintió - ¿Cómo esta Adam?
      - Bien, en casa con su madre, esperando a que llegue
      - ¿Todo bien con Renata?
      - Estupendamente – sonreí – Le comentaba a Dani que el viernes podrían ir al departamento, una cena o solo conversar como en los viejos tiempos
      - Es una idea estupenda, le diré a mi madre que se quede con Vale.
      - No es necesario, nosotros estaremos con Adam.
      - Vamos Thiago, pregúntale a mi querida suegra si puede quedarse con él y nos vamos a bailar o a un bar.
      - Se lo comentare a Renata, aunque le había dicho a Ian que me lo llevaría a pasar la noche
      - Habla con ella, tal vez le gusta la idea. Necesitan salir – alzo las cejas – Quedarse una noche sin hijo
      - ¿Así? – Pregunto Dani - ¿Nosotros también?
      - Da igual – la abrazo Marcos – la niña duerme en su habitación, son ellos los que tienen a un intruso en la cama
      - ¿Cómo sabes eso? – Me reí – Estamos trabajando en sacarlo de la cama
      - Tuvimos que dormir con él cuando se quedó acá – me palmeo la espalda – Una ayuda no estaría de más
      - Marcos – le reto Dani – Dame a la niña que le toca su comida. Cuídate hermano, estamos hablando. Te quiero
      - Te quiero también.
      - Subo enseguida – la volvió a besar Marcos – Necesito decirle un par de cosas a este idiota
      - ¿Qué me tienes que decir? – pregunte cuando Dani estaba fuera del campo de visión
      - ¿Cómo están las cosas con Renata? Y no me digas bien porque se por Dani que tu mamá está poniendo problemas con eso
      - No está de acuerdo con que haya vuelto con ella
      - Eso lo sabía pero no comprendo el por qué
      - Según lo que entendí hoy, se debe a lo que paso.
      - ¿Pero tu hablaste con ella, verdad? Le dijiste a Renata todo y como te sentiste.
      - Nosotros estamos bien, hablamos. Quedamos en que nos daríamos una nueva oportunidad, que esta vez haríamos las cosas bien. Tú mejor que nadie sabe que nuestro comienzo fue equivocado.
      - Por cierto, el otro día me encontré con Andrea. Ni te cuento la mierda que hablo de ti, pero está saliendo con Bustamante hace ya un par de meses
      - Fue un maldito desgraciado con ella, merezco que me odie. Eso también es parte del mal comienzo con Renata. Quiero darme una nueva oportunidad, merecemos esa oportunidad. Adam se lo merece 
      - Tú también hermano, vamos. Fuiste el primero en oponerte en mi relación con Dani, pero te he demostrado que soy digno para tu hermana y para tu sobrina.
      - Si no lo haces te mato. Tienes que cuidarlas mucho, son mis princesas
      - No seas cochino, tú tienes a una mujer. Recuérdame decirle a Renata que no es tu princesa y veremos cómo te va
      - Renata no es mi princesa, es mi mujer, mi reina o como quieras decirle. Ella sabe que Dani y Vale son mis princesas
      - Ten tus propias princesas y deja a las mías tranquilas
      - Buscaremos nuestra propia princesa
      - Te quedo gustando esto de ser papá. Me alegro mucho y ojala se le peguen las ganas a Dani, ya le dije que quiero que tengamos otro hijo
      - Daniela es muy joven aun para llenarse de niños, se lo dije
      - ¡Wow! Seguro ustedes son muy viejos, hermano soy un año menor que tú
      - Pero Dani no, y ahora mismo me voy. Mi hijo y mi mujer me están esperando

Nos despedimos y me subí al coche, mientras conducía le avise a Renata que ya iba de camino.
Cuando llegue a la casa, Adam dio algunos pasos para que llegara a mis brazos, mi pequeño niño cada día caminaba mucho más firme y tanto Renata como yo lo mirábamos emocionados de lo grande y feliz que se le veía. Comimos los tres juntos la cena que con mucho cariño ella nos había preparado, la cocina sin duda era algo que se le daba muy bien. Conversamos cosas triviales, me conto como estuvo su día y a su vez le conté parte del mío en el trabajo. Cuando me pidió saber lo que había ido a hacer a la casa de mis padres me quede en silencio, no quería mentirle pero tampoco estaba preparado para una nueva discusión, mucho menos cuando quería saber lo pasado con Cota. Estábamos llenos de problemas.

Dormimos a Adam y lo llevamos a su cuna, aunque solo durara unas horas no perdíamos la esperanza con que pronto ya estuviera en su habitación, así nunca podríamos tener otro bebé. Eso de dormir con Adam reducía nuestros encuentros sexuales no del todo, pero si a un 70 por cientos.

La miraba mecer a Adam en contra de su pecho, y era verdaderamente hermoso, escuchar su dulce voz mientras le susurraba canciones de cuna a Adam. Estaban enamorados ambos, y yo estaba enamorado de ellos. Feliz podría tener dos o tres niños más.

      - Ya se durmió – dijo Renata poniéndolo suavemente en la cuna
      - En el control de los siete meses, el doctor me dijo que no lo hiciera dormir de esa manera. Lo mal acostumbraría
      - Pero amor… - le acaricio la cabeza – Es una cosa por otra, si lo dejo solo en la cuna no se dormirá nunca.
      - Claro que lo hará cuando lo venza el sueño
      - Mañana lo intentaremos a tu modo. – Me beso en los labios castamente – Me iré a dar una ducha ¿Me acompañas?
      - Mmm… Eso suena prometedor. – la bese con más devoción mientras la atraía a mi cuerpo y recorría con mis manos su espalda y llegaba a sus nalgas y las apretaba hasta hacerla jadear. – Pero no me vas a tentar con sexo. Sabes muy bien que tenemos cosas que hablar
      - No intento tentarte, quiero que practiquemos como se hacen los bebés.
      - Eres una maldita tentación, amor. Te tengo ganas todos los días a cada momento pero ve a ducharte y te espero en el salón para que hablemos.
      - Tú te lo pierdes. – Me volvió a besar – Voy a necesitar ayuda
      - No puedo decirte que no – la tome de la mano y la arrastre conmigo a la ducha

Al entrar al cuarto de baño y cerrar la puerta comenzamos a sacarnos la ropa con desesperación, y nos entregamos a la pasión y al amor. Durante el tiempo que nos hacíamos el amor en la ducha solo éramos nosotros, no existían problemas, ni familias, ni nada parecido. Solo nosotros.

Al salir mi pequeña mujer se puso su sexy pijama corto color crema con esa polera con encaje en sus senos y de solo mirarla ya estaba listo para un nuevo encuentro, para volver hacerla mía.
      - ¿Quieres una copa? – me pregunto apoyada en el umbral de la puerta.
      - Te acompaño y conversamos
      - Si, amor. Vamos al salón a conversar
      - Quedaste dócil  - me burle y ella me miro con cara de pocos amigos – No me mires así mi vida, solo era una broma
      - Sí, claro. ¿Quieres o no?
      - Te dije que sí – la seguí
      - ¿Blanco o tinto?
      - Cerveza – me acerque al refrigerador y saque mi botella mientras ella se llenaba su copa con vino blanco.

Nos sentamos en el sofá solo dedicándonos miradas, esperada que ella dijera algo primero, no quería comenzar la conversación yo. Pero al ver que los minutos pasaban y su copa se vaciaba.

      - ¿Qué quieres saber? – pregunto antes de ponerse de pie y llenar nuevamente la copa otra vez
      - Lo que tú quieras contarme
      - No es mucho, la verdad es que me dijo una y otra vez que yo era la culpable de que su vida fuera una mierda. Ella lo único que quería era que todos estuvieran pendientes y que siguieran siendo normal con ella. Pero nadie lo hizo así, dice que eso es mi culpa. Ayer sentí que de verdad era así. Hoy más tranquila tuve tiempo para pensar y darme cuenta que no era así. Cota tiene una personalidad que a no era apreciada por todos, mi padre siempre fue así con ella. Tía Renata le ayudo en los primeros meses conmigo y no se Thiago
      - Ella nos alejaba, es difícil entender que yo quisiera jugar con ella si tenemos diferencia de edad, sin embargo con Dani no lo hacía porque simplemente le tiraba el pelo o le quitaba las muñecas, pero ni mi papá ni mi mamá hacían diferencias, bueno solo contigo.
      - ¿Qué fuiste a hacer a la casa de tus papas?
      - Tuvimos una pequeña discusión
      - ¿Qué fue lo que paso?
      - Mi mamá no está de acuerdo con que hayamos vuelto, pero eso no es lo importante le deje claro que no es su decisión.
      - Volver a estar juntos es nos está dando demasiados problemas
      - Podremos con eso, no quiero que pienses más en eso. Renata lo mismo que le dije a mis padres hoy, es solo nuestra decisión. Si tú quieres estar conmigo y yo contigo, nada pueden hacer.
      - Pero es tu familia amor – suspiro y vació su copa por segunda vez – Yo no quiero que te alejes de ellos por mi culpa.
      - Son mis familiares, mi familia son tú y Adam. Eso fue lo que hablamos.
      - Gracias por contármelo. ¿Pero ambos piensan lo mismo?
      - No, hablaste con mi padre. El no piensa eso, la verdad es que igual que Dani está de acuerdo con que es mi decisión. Y esa es quedarme con ustedes, ya les dije que nos casaríamos.
      - Pero si eso aún no lo hemos hablado, no puedes andar diciendo por ahí eso
      - Ya es un hecho, te dejo la tarea de organizar todo.
      - ¡Que va! Si lo haremos lo hacemos juntos
      - Como quieras, ahora ven acá
      - Voy por otra copa. ¿Quieres otra cerveza?
      - Te quiero a ti
      - Deja de ser tan insaciable
      - No puedo si quiero hacerte otro hijo
      - Eso también está en conversaciones

      - Eso también es un hecho.