lunes, 21 de abril de 2014

#7 Caminos Inesperados

Capítulo 7


      - Te pedí, te exigí que no te acercaras a ella y que es lo primero que haces. La traes a esto, dejando fuera a tu novia. Porque yo no me trago que este enferma. Te conozco tanto que se cuándo mientes y ahora lo estás haciendo ¿Por qué? Me gustaría saberlo…
      - Papá no es… -
      - Déjame hablar y esta vez si no lo haces tomare otras medidas. Aléjate de Renata, no la uses y menos a tu hermano para acercarte a ella. ¿Dónde está tu ética? Eres su jodido abogado, no eches las malditas cosas a perder ¡Mierda! Es casada aun, sabes qué pasaría si su marido se entera que se acuesta contigo – asentí – Y si lo sabes por qué mierda no te alejas hasta que ella sea libre otra vez. Eres tan brillante y estúpido a la vez.
      - Lo siento – dije con pesar
      - ¿Lo sientes? - río - No sigas con tus mentiras que no lo sientes, o no de esta manera. Thiago

Todo lo que había tratado de hacer era ayudar y yo pensaba que era para fastidiar, ¡Dios! Había pasado por alto las consecuencias que esto podía traer pero me era imposible alejarla.

***

Hacia un mes que llevaba una doble relación, cada vez era más magnifico estar con Renata, no me aburría de tenerla dentro, ni fuera de mi cama. Aunque nuestra relación solo la sabíamos ella y yo, nuestros encuentros se daban a las afueras de la ciudad, cuidando que nadie fuese siquiera sospechar y el principal problema era Don Benjamín Lackington, quien estaba pendiente a cada uno de nuestros movimientos, luego de la conversación que tuvimos el día del bautizo prometí mantenerla lejos, esa promesa me duro menos de media hora, porque camino a la comida nos pasamos a un hotel y nos hicimos el amor. No estaba siendo de palabra.

Su divorcio se veía cada vez más complicado, Ernesto exigía verla en España ya que ese era el lugar donde todo comenzó, también para ellos.
Yo por mi parte estaba dándole largas al asunto, cada vez que mencionaba ese momento Renata cambiaba el semblante y se tensaba.

Por otra parte estaba Andrea, mi querida novia. No sabía cuántas veces debía decirle que estamos mal que debíamos terminar y seguir nuestros caminos por separado. Simplemente ella montaba un escándalo, llanto, intento de suicido y hasta un retraso que nunca existió.
Estaba completamente fuera de sí, entonces cada vez que le decía debemos hablar, algo pasaba y no hablábamos. Hacía más de un mes que no teníamos sexo, por más que me rogara no podía. Lo intente en un oportunidad pero simplemente el rostro de Renata apareció y no me di cuenta que ese sentimiento era más fuerte.

A pesar que Renata dijo muy claro que solo era sexo, y que tanto yo como ella podíamos seguir con nuestras vidas nos terminamos siendo completamente fiel durante este mes. Y esperaba que siguiera siendo así por mucho más.

El clima había comenzado a cambiar, y se acercaba el día que Dani partía a España a prueba. Mamá andaba insoportable, tanto que le amenace con llevarme a Ian si no cambia su forma de ser. Es que el pequeño no tenía culpa alguna.
Pero hoy nada de eso importaba, era la noche más esperada. Una noche cada mes nos juntábamos con los chicos a beber en algún bar.
Ver a Beto, Nacho, Joe y Mau siempre era bueno y además me recordaba cuando conocí a Renata. Por eso este mes era distinto, porque ya no era un recuerdo lejano, más bien era algo muy cercano.

Pase a buscar a Marcos a la universidad a penas deje unos nuevos documentos en la embajada. Si tan solo Renata me dejara ver esos mail, todo podría cambiar. Por lo menos cada semana la veía llorar por otro mail. Diciendo una y otra vez que no podría ser feliz, que no la dejaría tranquila.
Pero cada vez que se los pedía para leerlo se componía y me daba solo con muchas dudas.

      - Colega – salude a Marcos
      - No me digas nada – refunfuño – Penal me tiene con los huevos hinchados.
      - jajajajaja – reí – Aun recuerdo a Moais y su fastidiosa catedra
      - Que no se moderniza el pascuense
      - Despéjate, que hoy es especial – dije
      - Dime que Renata esta soltera – pidió juntando sus manos como si fuera a rezar
      - No –
      - Mierda lo sabía – gruño - ¿Con quién sale?
      - Está casada –
      - ¿Casada? Pero si tiene tu edad –
      - Así es. Mayor incluso. Pero está casada en proceso de divorcio. –
      - Aun tengo esperanza – rio
      - No – le corte
      - ¿Por qué? – Me miro y lo supo – Mierda ¿Te la estar tirando? Jodido hijo de puta, suertudo – reí - ¿Y Andrea?
      - Aun sigo con ella – confirme
      - Maldito ¿Te las tiras a las dos? – Reí – Eres una mierda, si yo tuviera esos rubios cabellos en mi almohada y esas tetitas moviéndose en mi cara. No miraría ni una porno –

Ante aquel comentario reí, yo no tenía ojos para ninguna más. Todo mi mundo estaba siendo ocupado por ella, mi tiempo, mi espacio y mi cuerpo.

      - ¿Qué vas a hacer? – pregunto serio
      - ¿Con que? –
      - Ya idiota – río - ¿Con Renata y Andrea? Por muy sexy que sea tirarse a esas dos guapas mujeres, no puedes seguir haciéndolo ¿Qué va a pasar cuando Renata se dé cuenta? ¿O Andrea?
      - Renata lo sabe. – Confirme – Y no parece molestarse. Pero Andrea…
      - Espera ¿Renata lo sabe? –
      - Ajá – le guiñe un ojo – Pero Andrea no quiere asumir que ya no estamos juntos. Le he dicho en varias oportunidades que ya no quiero seguir así –
      - Hermano en la que estas metido –
      - Quiero estar con Renata todo el tiempo –
      - Estas enamorado –
      - No – reí – Pero creo que voy por ese camino.
      - jajajajaja lo sabía, debes hacerlo público, hacer las cosas bien con ella. Compórtate como un hombre.
      - Mira quien lo dice – me burle – El que cambia de novia todas las semanas
      - Haber querido, llevo 12 semanas saliendo con la misma chica y no tengo necesidad de estar con otras. Porque la amo.
      - ¿La amas? Mira que novedad y ¿Cuál es su nombre? –
      - Thiago, Thiago, Thiago. – Rio - ¿Por qué no invitas a Renata para más tarde?
      - Iba a salir con Dani –
      - ¿Dónde? –
      - A un bar creo, no lo sé en verdad –
      - Pero como no lo sabes – gruño
      - No. Confió en que la van a pasar bien y se van a cuidar –
      - Llámala, dile que nos encontramos en tu departamento en dos horas y que vaya con Daniela –
      - ¿Para qué quiero a Dani? Ella tampoco sabe nada –
      - ¡¿Cómo?! – Resoplo asombrado – Los hermanos Lackington se dejaron de contar todo. Esto sí que es novedad
      - Hace ya un tiempo que dejamos de contarnos las cosas, creo que hay un par de cosas que ella no puede saber –
      - Como que te follas a dos –
      - Como eso –
      - Bien es importante que lo sepa, y que sea tu aliada. Así podemos servir de tapaderas para ti, y salir los cuatro
      - Vamos donde los chicos – dije cambiando de tema
      - Piénsalo es una buena idea –
      - Tal vez, pero ahora ¡Vamos! –

Entre risas entramos al local donde los cuatro mosqueteros nos esperaban. Cuando nos sentamos en la mesa, la ronda de cerveza no tardó en llegar. A petición mía Marco no comento nada de mi relación con Nata, pero si preguntaron por la chica del bautizo.
Todos llegamos al mismo acuerdo. Que estaba muy guapa, tome mi móvil  para poder vernos más tarde.

“No la pases muy bien sin mí.
¿Veámonos en un rato?”

Espera cerca de diez minutos una respuesta de su parte y no daba señales. Me estaba comenzaba a preocuparme tanto por ella, como por Dani.
No quería demostrar mucho sentimiento delante de ella, cuando ella no lo mostraba para conmigo. Así que decidí no insistir. Sin embargo podía llamar a mi hermana.
Al tercer tono contesto

      - ¿Qué pasa pesadito? – grito para que la oyera a pesar de la fuerte música
      - ¿Dónde estás?
      - En una fiesta –
      - ¿Con quién? –
      - Con unas amigas –
      - ¿Vas a dormir a mi casa? –
      - ¿A tu casa? – Grito – No. ¿Qué es lo que quieres?
      - ¿Con que amigas andas? –
      - Y eso a ti que te importa –
      - ¿Papá lo sabe? –
      - Vas de chismoso – río – Con Renata y otras de la universidad que no conoces
      - Las espero en mi departamento en una hora –
      - ¡¿Qué?! – Reclamo – No, ni lo sueñes
      - Una hora – dije y corte.

Volví a la mesa en busca de Marcos, esta noche para mí se daba por terminada. ¿Por qué no me contestaba el mensaje? Mi ánimo ya no daba para más, no encontraba gracioso  los chistes y no quería más alcohol, necesitaba la mente despejada para cuando la viera.

Una vez dentro del apartamento tanto yo como Marcos estábamos pendiente de la hora, ya había pasado el tiempo que el di a Daniela y aun no aparecía. Estaba por tomar el móvil cuando el timbre sonó.
Abrí la puerta emocionado e ilusionado con poder verla, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando solo la vi a ella.

      - ¿Dónde está Renata? – gruñí solo con verla
      - No se quiso salir, estaba feliz con un chico. –
      - ¿Qué? – Dije furioso - ¿Dónde está?
      - En el local –
      - ¿Cuál local? –
      - Y a ti que te importa Thiago. Renata es grande para saber lo que hace –
      - No lo sé. Ahora dime cual maldito local –
      - Averig… ¿Por qué te importa tanto Renata? –
      - Le gusta – intervino Marcos – Ahora dile en que local
      - ¿Te gusta? ¿Y ella lo sabe? –
      - Dani – le dijo Marcos
      - Tú no te metas – gruño – Ni siquiera deberías estar aquí
      - ¿Dónde está?
      - En el Patio Bellavista local 2 – resoplo – Me tienes mucho que contar.

La alcance a escuchar antes de salir corriendo hacia los ascensores. Nunca había conducido tan rápido por las calles de la ciudad. Un recorrido de cuarenta minutos lo hice en veinte.
Entre en el local, lleno de gente, buscándola, esperando verla sola, porque no dudaba poder contenerme si otro hombre la tocaba.
Pase por la barra, por los baños y nada, estaba perdiendo la paciencia. Salí un poco hacia donde había menos ruido y la llame, dos, tres, cuatro veces y nada.

Volví al coche decidido a en ir a casa de tío Gabriel, sin importar ponerme en evidencia. Cuando mi móvil sonó en un mensaje.

“Hoy no puedo verte. Tal vez el lunes si es que
Es sobre el divorcio. Renata”

“Contesta el móvil”

“No”

Ante su negativa respuesta, volví a marcar su número otra vez sin tener respuesta alguna, estaba más molesto, más que sin paciencia. Y utilice mi última opción.

“O me contestas o voy a tu casa”

Mi amenaza funciono por que inmediatamente sonó mi móvil, lo deje sonar para hacerla entrar en colapso y así fuera ella quien me llamara y me buscara.
Al tercer intento me apiade y con una sonrisa le contesté.

      - ¿Por qué me haces esto? – pregunto angustiada
      - ¿Dónde estás? –
      - Eso no te importa ¿Por qué Thiago? –
      - Quiero verte –
      - Me viste ayer –
      - ¡Ahora! –
      - No – me corto – Lo nuestro es solo sexo, no te confundas – Aclaro – Llama a tu novia y queda con ella.
      - Quiero verte - insistí 
      - Yo no – confirmo tratando de sonar segura – Estoy ocupada ahora, hablamos el lunes en tu oficina.
      - ¿Por qué lo haces? – susurre
      - ¿Hacer qué? –
      - Salir con otro. Buscar lo que yo te doy. –
      - Que te pasa Thiago. No estoy con nadie –
      - Mientes –
      - Pues cree lo que quieras –

Sentí que mi corazón se partía en dos en ese momento, pude escuchar como retenía el llanto ¿La estaba mal interpretando?

      - No quise… –
      - Lo hiciste. Buenas noches Thiago –
      - Renata yo… -
      - No digas nada ya me quedo claro lo que piensas de mí. No necesitas disculparte. Además yo, esto… bueno nosotros debemos volver a lo profesional. –
      - ¿Qué? No. Renata no. ¿Dónde estás? Necesitamos hablar.
      - Estoy en mi casa. Dejemos esto para mañana. –
      - No, tiene que ser ahora – resople - Te espero en la entrada exterior, dejare el coche lejos para que nadie me vea –
      - Ese es el problema –
      - ¿Cuál? ¿Qué me vean? Prometo que nadie lo sabrá –
      - Nada, Thiago. Te espero –

A toda velocidad llegue a un par de casas, cuando aparque corrí hasta su encuentro y sin pensarlo dos veces me lance sobre su boca, la bese sin importar que me fueran a ver. Solo me importaba ella.

      - Yo solo pienso que eres una hermosa y valiente mujer Renata, jamás podría ser de otra manera – dije separando nuestros labios solo lo necesario para hablar – Vamos a mi casa.

Sin esperar respuesta la arrastre de la mano, en silencio hasta mi coche. Antes de que arrancara ella decidió hablar.

      - Soy una perra, soy lo peor. Le hago a Andrea lo mismo que me hacían a mí. Esto no habla bien de mi persona, de mi educación. Esto no puede continuar. Yo no me puedo ir a tu casa no ahora ni nunca más. Esto de ser tu amante funciono, pero ya ha pasado un mes y fue el tiempo suficiente para que eligieras, pero no Thiago. Preferiste la doble vida y ya no más.
      - Crees que me gusta esto a mí también – Espere su respuesta y al ver que no decía nada continúe – Le he dicho a lo menos veinte veces a Andrea que ya no quería nada con ella, pero hace alguna estupidez y no tengo el valor. Renata lo que nosotros tenemos es especial.
      - ¿Especial? – Suspiro – Es sexo Thiago, nada más. Asúmelo de una vez
      - No preciosa – le tome las manos – Es más que eso y te lo voy a demostrar con hechos no con palabras, porque las palabras se las lleva el viento. Y yo quiero que esto quede para siempre entre nosotros. Lo que yo estoy sintiendo.
      - No quiero ir a tu casa – dijo
      - Si es así no te puedo obligar, la próxima vez que te haga el amor será porque ambos queremos y todo esta aclarado. –
      - Haces que todo suene fácil –
      - Lo es. Preciosa. De verdad que lo es – suspire – Ahora ve a la cama y descansa
      - Buenas noches – dijo triste abriendo la puerta del coche
      - Buena noche preciosa. Recuerda la reunión el jueves –

No espere respuesta alguna de su parte y cuando cerró la puerta decidí que era el momento de marchar y hacer las cosas bien. Para que Renata dejara de pensar que ella era lo que había dicho, y sobre todo por mí.
Lo que se avecinaba no iba a ser fácil, pero si no luchaba ahora que la tenía, no podría hacerlo si la perdía.
De solo pensar que podía volver a perderla mi mente entraba en colapso y se me ponía la piel de gallina.
La primera parte era dejar a Andrea, lo que hace mucho debería haber hecho. Saque el móvil con la intención de acabar de una buena vez pero mi sentido común gano, y deseche la idea. Eran las dos de la madrugada.

A llegar al departamento el salón estaba en completa oscuridad, ni un rastro de mi hermana, ni de Marcos.
Camine en dirección hacia mi habitación, pero la puerta entre abierta de la habitación de invitados me llamo la atención.
Me acerque a la puerta sin hacer el menor ruido.

      - ¡Aaah! – Escuche la inconfundible voz de mi hermana dentro.

Cuando empuje la puerta para ver lo que pasaba, mi corazón se paralizo. No podía creer lo que mis ojos veían. Una angustia me invadió, una furia. Una cantidad de sentimientos que nunca había experimentado.
El idiota de Marcos degustaba los pechos de Dani, y ella con su cara de placer lo dejaba gustosa.
Le tocaba las zonas prohibidas, y ella lo disfrutaba.
Como un animal abrí la puerta hasta atrás haciéndola retumbar, aun con la luz apagada todo era visible. Ambos desnudos de la cintura hacia arriba, y ella en bragas.

      - ¡Thiago! – el grito de horros de Daniela me hizo reaccionar.
      - ¿Qué mierda creer que haces Marcos? – grite acercándome al mueble para lanzarle su ropa a Dani.
      - Te lo puedo explicar – dijo Dani cubriendo su desnudes con la colcha.
      - Tú te callas, ve a mi cuarto y vístete. Ya hablaremos los dos – grite - ¿Qué mierda le hacías a mi hermana? –
      - Hermano te lo puedo explicar – volvió a insistir Daniela
      - ¡Te dije que te fueras! – le volví a gritar, tomándola por el brazo
      - Thiago suéltala, le haces daño – intervino Marcos
      - Eres un maldito hijo de perra ¿Cómo rompes mi confianza de esta manera? –
      - Por favor, Thiago escúchanos – pidió Dani al borde de las lágrimas.
      - Que te calles he dicho –
      - Deja de hablarle así –
      - Ahora suéltame Thiago – pidió Dani, forcejeando contra el agarre – Me duele
      - Y te dolara más si no te vas –
      - ¡NO! – grito

Contra todos mis impulsos, mis instintos alce mi mano con la intensión de darle una buena bofetada.
Como si mi brazo tuviera vida propia, iba contra la cara de ella, Marcos intervino y sujeto mi brazo dándome un empujón hacia atrás que provoco que Dani cayera al suelo.

      - imbécil – grito Marcos – Le ibas a pegar – volvió a gritar – Eres un animal podrías haberle hecho daño al bebe

Mi cerebro se paró, mi corazón dejo de latir, deje de escuchar todo a mí alrededor, sus palabras retumbaban en mis oídos. No, no había dicho esas palabras, no podía mi hermana, no podía estar. No. Ni siquiera era capaz de decirlo en mis pensamientos.
Una ola de furia incontenible me poseyó, y sin pensarlo siquiera me abalance sobre él, dándole el primer puñetazo en la cara, el no hacía nada por defenderse.
Uno, dos tres ya no era consciente de los golpes que le propinaba.

Dani media desnuda lloraba aun en el suelo, y soltando al idiota me agache a su lado. Su instinto la hizo cubrirse, alejarse de mí. Podía ver y sentir el miedo, como su cuerpo se tensó cuando la toque.

      - Dime que no es cierto – le pedí

Ella no respondía, solo lloraba de una manera inconsolable.

      - Dime que es mentira – grite
      - No puedo – grito en respuesta
      - ¿Por qué? – Mire a Marcos con la cara llena de sangre - ¿Por qué tuviste que joder a mi hermana?
      - Nos amamos – intervino Daniela
      - Esa mierda no sabe amar Daniela. –
      - Thiago por favor – dijo cuándo me ponía de pie para volver a pegarle – Vamos a tener un hijo
      - Hermano escúchame – pidió Marcos
      - Yo no soy tu hermano – dije fuerte y claro – Si lo fuera no te hubieras acostado con mi hermana, no la hubieras embrazado
      - La amo – grito Marcos – No pude hacer nada. Lo intente pero no pude
      - ¿lo intentaste? – Grite – Bien mal lo hiciste. No te basto con engatusarla, no. Eso no fue suficiente te la llevaste a la cama y como si fuera poco ¡La embarazaste! No. Ni siquiera lo intentaste
      - Thiago por favor – pidió Dani
      - Ya cállate Daniela, no me obligues a golpearte –
      - No lo harías – dijo segura
      - Créeme que sí, hasta sacar esa cosa que crece en ti –
      - Es tu sobrino – grito enfurecida
      - No – dije con pena – No es nada mío. Porque tú ya no eres nada mío.
      - ¡No le hables así! – dijo Marcos
      - ¿Qué esperabas esta noche? – Pregunte – Sabían que los pillaría
      - Claro que no – dijo Dani – Sabia como te pondrías, ni papá reacciono de esa manera
      - ¡¿Qué?! – Grite incrédulo – Mis padres lo saben y no me lo dijeron. Soy el último en saber. Gracias Daniela por la confianza – escupí
      - Mira cómo te has puesto – se escaso
      - Te pille en la cama. No me vengas con mierda ahora
      - Perdóname – dijo con tristeza

Sin decir media palabra, salí de la habitación cerrando de un portazo, que tiene que haber hecho retumbar a todo el edificio. Camine hacia el que era mi habitación y sabía que ahí no encontraría la tranquilidad que necesitaba.
Como me gustaría poder ir a refugiarme en los brazos de Renata que fuese ella quien me consolase, y me diera las palabras que necesitaba.

      - ¿Dónde vas? – escuche a Dani decir tras de mí.

Pero aquella pregunta ni yo mismo me la podía responder, quería estar lejos de ella, lejos de ese maldito departamento.
Baje al coche y conduje como alma que lleva el diablo, ni siquiera sabía para donde iba hasta que fui consiente que estaba afuera de la casa de Renata, el corazón me había traído en esta dirección, estaba claro que mis sentimientos por ella cada vez eran más fuertes.
Eran cerca de las cuatro de la madrugada, desde mi posición podía ver las ventanas de tres habitaciones, dos de ellas eran de Cota y la pequeña Carol. La luz de la tercera se encendió y puse en marcha el coche, Acelere lentamente sin perder de vista la ventana cuando vi moverse la cortina. Contuve mis ganas de bajarme e ir por ella. Llevarla lejos.
Arranque rápidamente sin dirección alguna, el móvil que no dejaba de sonar un minuto esta vez indico un nombre distinto. Ya no era ni mi papa, ni mama, ni Ian o ese par. Ahora era Renata, estaba claro que me había reconocido. No vacile ni un segundo antes de contestarle.

      - Cariño – dijo aliviada – Vuelve. Hablemos
      - No – dije seco – Todos me engañaron – conteste dolido
      - No es así – Solo buscábamos el mejor momento para contártelo.
      - ¿Tú también lo sabias? – Dije enojado - ¿Tú también y no fuiste capaz de decirme?
      - No me correspondía a mi Thiago –
      - Tenía derecho a saberlo –
      - Lo sé, y ahora lo sabes –
      - Y de la peor manera, la hubiera comprendido. La hubiera apoyado. Era mi hermana –
      - Es tu hermana –
      - No, ya no lo es. Y por lo que me doy cuenta no tengo a nadie –
      - No digas eso – suspiro – Me tienes a mi
      - Eso es mentira, hace unas horas me dijiste lo contrario. Al no irte conmigo –
      - Thiago yo… -
      - No Renata. Me mentiste como lo hicieron todos, todo hubiera sido distinto si te hubieras ido conmigo-

Dicho eso le corte también la llamada, conduje hasta las afueras de la ciudad. Aparque en el mismo hotel al que la llevaba a ella, pedí la misma habitación. La diferencia que esta vez no tenía su compañía, tenía una botella, digo una, dos botellas de whisky que me calentarían lo que quedaba de noche.

Estaba solo, todo los que querían, todos los que admiraba, me habían ocultado algo importante.

miércoles, 16 de abril de 2014

PERSONAJES

En mas de algún comentario de los capitulos anteriores me habían preguntado quienes eran los rostros que inspiraban a los personajes. Y hoy se los voy a mostrar.


Él es Thiago Lackington










Ella es Renata Omalei.





sábado, 12 de abril de 2014

Aviso

Creo que merecen una explicación del por que no encontraran el capitulo el día lunes...
Las razones me las guardare por el momento pero como favor necesito que me den dos semanas
solo dos semanas y todo volverá a la normalidad.

Thiago y Renata volverán... el día 28 de Abril.

Atte Gracias. Rocio.

lunes, 7 de abril de 2014

#6 Caminos Inesperados

Capitulo 6


      - Ian – lo llame pero me ignoro.

Salí de la cocina con los dos platos en la mano. Claro que tenía 3 puestos en la mesa todo muy ordenado y elegante, en la sala solo estaba él mirando fijamente el pasillo hacia las habitaciones. ¿Qué le pasaba a este niño?

      - Ian – volví a decir haciendo que me mirara - ¿Qué rayos te pasa?
      - Hermano no te enfades – pidió - ¿Lo prometes?
      - Sí, sí. Lo prometo – dije alzando la mano derecha en señal de juramento
      - Tome tu móvil – confeso y con eso solucionaba el misterio de que hacia mi móvil en el salón
      - ¿Y? – alce una ceja
      - ¿Puedes ir a ponerte una polera? –
      - ¿Otra vez lo mismo? – cruce los brazos al nivel de mi pecho en modo de enfado. – Lo haré, solo porque vamos a comer y sabes que es mala educación sentarse a la mesa de esa forma
      - Gracias – dijo aliviado, mirando como caminaba hacia la habitación

Tome la primera sudadera que encontré y volví al salón, casi me caí de culo cuando la vi sentada en la mesa con Ian, sonriéndole tan dulcemente

      - Buenas Noches – dije fuerte y claro para que ella se volteara a mirarme
      - Hola Thiago – dijo con una enorme sonrisa - ¿Cómo estás?
      - Bien, gracias ¿Y tú? –
      - Bien – sonrió – Gracias por la invitación
      - Yo te invite – gruño Ian
      - Así es, yo no tengo nada que ver en esto – confirme lo que él enano decía – Voy a servir otro plato

Camine hacia la cocina y mientras serbia la que sería mi comida ella entró, me sonrió y rodeo la isla que nos separaba. Se detuvo en mi espalda y como reflejo volteé para estar de frente.
Se puso de puntillas y rozo sus labios, con los míos, lleve mi brazo a su cintura y la atraje más hacia mí, nuestros cuerpos pegados y nuestros labios juntos, daban la mejor sensación de mi vida.

      - Hola – dijo separando nuestras bocas
      - Hola – le sonreí en respuesta
      - Te había extrañado – susurro - ¿Te había dicho que me gusta cómo besas?
      - Nunca – asegure
      - Ahora lo sabes, me gustan tus labios – me beso – Y me gustan mucho
      - ¡La comida se enfría! – grito Ian

Ambos nos reímos y salimos al comedor donde Ian con cara de mala leche nos esperaba.
Muertos de la risa terminamos nuestra cena, luego vino el postre y así mismo la película que el enano había seleccionado.
Las miradas con Renata cada vez eran más intensas, los roces y las pequeñas escapadas a la cocina, solo daban tiempo a algunos calientes besos.

Estábamos los tres recostados en el sofá, tapados con una manta. Con Ian en medio, nuestro contacto era mínimo, en oportunidades pasaba disimuladamente mi brazo por detrás para acariciar su cabello. Necesitaba sentirla cerca.

      - Creo que se durmió – susurro Renata quien acariciaba los cabellos alborotados de Ian, que tenía su cabeza apoyada en el regazo.
      - Lo llevare a su cuarto – Asegure poniéndome de pie

Cuando lo cargue en mis brazos este fregó su carita contra mi pecho, hablando incoherencia. Renata llevo sus manos a la boca para no soltar una carcajada.

      - Es un payaso – dije cuando volví al sofá, pero esta vez con mi cuerpo pegado al de ella.
      - Es encantador – dijo ella, apoyando su cabeza en mi hombro, donde pude oler su maravilloso cabello – Pero muero por besarte

No la deje hablar mucho más, antes de capturar sus labios contra los míos, suavemente nuestras lenguas se entre lazaron en una armónica danza.
La recosté en el sofá dejando caer mi cuerpo sobre el de ella. Acariciaba sus curvas, devoraba su boca.
Sus gemidos y jadeos eran cada vez más altos, y ella alzaba su pelvis para chocarla contra la mía.
Mi naciente erección comenzaba a tener vida propia y dolía bajo la tela del pantalón.
Sus hábiles dedos se introdujeron entre los bóxer, la sujeto firmemente mientras subía y bajaba la mano para masturbarme, me hacía disfrutar de ella.
Renata era simplemente fenomenal.
Deje su boca un momento para irme a su cuello y comenzar a descender

      - Vamos a tu habitación – pidió Renata.

Ignorando su petición saque por el escote de su polera uno de sus pechos. Me entretuve jugando con su pezón erecto, me deleitaba con su cara de gozo. Mientras ella seguía con su juego en mi pene.
Decidido a hacerla mía sobre el sofá, desabroche sus jeans y reincorporándome se los saque junto con las bragas, si es que cabían en esa clasificación.
Ella aprovecho ese momento para bajar mis pantalones y bóxer hasta mis rodillas.
Así medios desnudos, medios vestidos le toque su vagina comprobando que estaba lista para recibirme dentro.
Tome la manta que estaba en el suelo y me cubrí al tiempo que la embestía fuertemente haciéndola gritar de placer.
Me quede así por un momento para luego entrar y salir mientras ella mordía mi hombro evitando así que nos pillara el enano.

      - Estoy cerca – le dije acelerando las acometidas. Ella gimió en respuesta.

Con una mano entre nuestros cuerpos, acaricie su clítoris. Sin apartar mis ojos de su rostro pude sentir lo cerca que estaba también ella.
Metió sus manos por debajo de mi camiseta acariciando suavemente mi espalda con sus uñas.

      - ¡Ahh! – grito al tiempo que un ardor, seguido de mi explosión inundo todo el lugar.

El sexo con Renata era magnifico verla correrse y escucharla gemir ¡Dios!
Mi móvil interrumpió el momento donde nos seguíamos besando y acariciando. Ignorando el sonido y concentrándome en ella, el móvil se calló, pero no por mucho por que volvió a sonar.

      - Debe ser importante –
      - Puede esperar – le dije volviendo a tomar su boca

Se separó bruscamente y me aparto.

      - ¿Qué te pasa? – pregunte extrañado por su actitud
      - Contesta – ordeno
      - No –
      - Sal, que me voy – gruño
      - Pero… - trate de protestar
      - O contestas o me voy. Simple la ecuación –

Me incorpore, subí mis pantalones, camine hasta la cocina y cuando vi la pantalla, me lleve las manos al pelo de frustración

      - Andrea – salude
      - ¡Mi vida! ¿Por qué no me cogías las llamadas? –
      - Estaba en la ducha – mentí
      - ¿A qué hora pasas por mi mañana? –
      - ¿Para qué? –
      - El bautizo mi amor – rio Andrea - ¿A qué hora?
      - Donde tengo la cabeza – resople – Se suspendió cariño, la niña está enferma y bueno luego pondrán nueva fecha lo había olvidado. –
      - Pucha amor y me quede con el vestido –
      - Ya buscaremos el momento que lo estrenes –
      - Entonces ¿Vamos a pasar el día juntos? –
      - No cariño. Fin de semana de chicos –
      - Amor no te veo hace una semana. ¡Te extraño! –
      - Que exagerada eres. Nos vimos el martes –
      - Ni me lo recuerdes – exclamo – Que aun vomito todo. –
      - jajajajaja – reí – Yo no te mande a beber en exceso –
      - Amor me envías el número de Renata me gustaría quedar con ella –

Unos suaves brazos me rodearon y sus labios me besaban los hombros, y mordisqueaban mi espalda.

      - Luego. Que pases buena noche –
      - Pero amoooooooor – protesto - ¿Ian duerme?
      - Si –
      - ¿Qué tal si me abres la puerta y nos la pasamos bien un momento? – Dijo seductoramente – Te tengo una sorpresa
      - Fin de semanas de chi… - se me corto el habla al sentir la mano de Renata en mi pene nuevamente
      - ¿Estas bien? – pregunto
      - Si, sí. Que te mejores Buenas Noches – corte

Me volteé en el acto y bese sus labios sin más, la tome por la cintura y ella enrosco sus piernas en mis caderas.


El primer rayo de luz que ingreso por mi ventana fue el que me despertó, a mi lado entre mis brazos, desnuda. Estaba el cuerpo de Renata, bese su cabello y me salí de la cama, había que ordenar el desastre que dejamos en la sala con nuestra ropa, antes que Ian se levantara y por como lo conocía. Poco faltaba para eso.

Al entrar nuevamente al cuarto deje una playera y nos bóxer sobre la cama para que se cubriera Renata, ojala no olvide que esta él enano.
Subí las sabanas hasta el cuello por si Ian entraba. Ya la sorpresa de verla iba a ser grande, encontrarla desnuda iba a ser peor. No tenía por qué ver esos pechos que tienen loco a su hermano.

Sentado en el salón como una taza de café en mis manos cogí el móvil dispuesto a llamar a Nacho. Anoche en la calentura del momento le dije algo a Andrea y ahora no tenía acompañante para el bautizo.
¡Claro que la tenía! Me sonreí a mí mismo, por lo que estaba pensando.

      - No me des malas noticias ahora – gruño Nacho al contestar.
      - ¡Hola hermano!, yo estoy perfecto ¿Y tú? – me burle
      - Si claro – río – ¿Qué te tiene tan contento un sábado a las siete de la mañana?
      - Mi ahijada –
      - Ya – me corto - ¿Qué pasa?
      - Mándame la dirección por un mensaje y a las nueve estoy ahí –
      - No confió en ti – gruño
      - Me estas confiando a tu hija idiota –
      - Verdad – río – Te la envió de inmediato
      - Genial, nos vemos –
      - Eso espero –

Rápidamente me fui camino a mi habitación, pero mi intención fue frustrada por un somnoliento Ian.

      - Hola enano – dije parándome de frente
      - Me dormí – dijo con pesar y quejándose
      - ¿Y? –
      - Yo estaba con Renata – se quejó - ¿Cómo se fue? ¿Me dejaste solo para llevarla?
      - No – le alborote el cabello – Se quedo
      - ¿Dormiste con ella? – dijo frunciendo el ceño y cargando la voz como cuando estaba enojado
      - No grites que la despertaras – dije para calmarlo – Ella durmió en mi cama – confirme – Y yo en la sala
      - Menos mal – río aliviado – Solo los novios pueden dormir juntos y ¡Wooow!
      - ¿Qué? –
      - Es mi novia – dijo – Podría haber dormido conmigo

Reí ante su comentario, eran graciosas las cosas que decían los niños a veces.

      - Ya, enano. Vete a la ducha y ponte el traje que tenemos que ir al bautizo –
      - ¿Dónde te cambiaras tú? –
      - En mi cuarto –
      - No puedes –
      - Solo me duchare y me vestiré –
      - Thiago no puedes –
      - Enano – reí – La despertare para que se arregle también
      - ¿Ira con nosotros? –
      - Solo si quiere –
      - Anda pregúntaselo – me empujo – Se la podre presentar a David como mi novia
      - jajajajaja – reí – David no está recuérdalo
      - Verdad – asintió – Yo también quiero ver a mi Abu
      - Hablaremos con papa para ir en tus vacaciones -
      - Pero para eso falta mucho –
      - Ya – le corte – Vete a bañar
      - Vooooy – río

Dando media vuelta volvió a entrar en la habitación lo seguí y deje su ropa sobre la cama, para que se estuviera listo en un rato.

      - Vamos perezosa despierta – dije mientras le daba besos por toda la cara a mi Ángel rubio.

Pero era inútil, ella no despertaba, al rozar sus labios sentí como sonreía. Aun sin abrir sus ojos, abría sus labios para darme acceso a su boca, a su lengua.
Me deje caer sobre su cuerpo y nos comenzamos a besar cada vez más intensos, cada vez con más pasión. Al darme cuenta para donde iba encaminado esta situación me separe de sus labios y le dije.

      - ¿Vamos a un bautizo? –
      - ¿Qué? – pregunto incrédula
      - Soy el flamante padrino y no tengo pareja – hice puchero
      - Tienes novia Thiago, dile a ella – me dijo besándome en los labios nuevamente – Yo no puedo
      - Vamos – afirme – Duchémonos y pasamos a tu casa para que te pongas un lindo vestido.
      - Dije que no –
      - Y yo que si –
      - Thiago – gruño
      - A la ducha Srta. –
      - Señora aun – y su expresión cambio – Sal de encima para marcharme antes que Ian me vea aquí. No quiero responder sus preguntas
      - Ya lo sabe –

Luego de contarle la mentira que le había echado a mi hermano, me volvió a besar y la lleve sobre mis brazos a la ducha.
Nos besamos por mucho rato hasta que volviendo a ser consciente de la hora nos salimos para vestirnos.
Ya dentro de mí traje negro con corbata agua azul que ella eligió. Ella hermosa como siempre con sus jeans y polera con un escote hermoso. Aun que lo mejor estaba debajo de esa ropa, mis bóxer blancos hacían que su culo se viera aún mejor de lo que era.

Una vez arriba del coche Ian nos preguntó que habíamos hecho luego que él se durmió, una sonrojada Renata le dijo muy segura – Ver una película y luego irnos a dormir. – Él se creyó toda nuestra mentira aunque de favor le pedimos que no le contara a nadie que Renata había alojado en casa.
Él sabía que yo tenía una novia, y cuando estuvimos solos le dije.

      - Enano, sabes que si Andrea se entera, se enojara muchísimo conmigo. Y yo no quiero que eso pase. Quiero pedirte que no se lo comentes a nadie, será nuestro secreto ¿Vale?
      - ¿Ni a nuestros padres? –
      - No enano, ni a ellos. – Confirme – Se molestarían conmigo, por llevar mujeres a casa estando tú. No te dejarían ir más
      - No les diré – aseguro – Sera secreto de los tres.
      - Así es – Para sus 6 años era muy maduro el enano.

Estuvimos otra media hora sentados en el coche, Ian rezongaba por lo mucho que se demoraban las chicas en ponerse un vestido y zapatos. Yo solo reía con sus ocurrencias.
De pronto bajo los tres escalones de la entrada con su hermoso vestido color plata, su pelo con algunos risos y los otros en un perfecto moño.
Tuve que acomodar mi pene que comenzaba a inflamarse dentro de la ropa. Me baje antes que llegara al coche y le bese la mejilla al tiempo que susurraba en su oído.

      - Estas guapísima, no sabes las ganas que tengo de irnos a otro lado y controlar esto – señale con la mirada mi entrepierna.
      - Luego mimare a mi amigo personal – río a carcajada
      - Apresúrense que llegaremos tarde – grito el gruñón desde el coche.

Sonreímos y como todo un caballero abrí la puerta para ella, con los puestos en Ian. Moría de ganas de besarla.

      - Ian, quédate con Renata un momento. –
      - Si –
      - ya vengo voy a hablar con el sacerdote – le indique a Renata guiñándole un ojo

Cuando Nacho e Ingrid me vieron entrar en la oficina, respiraron por fin con tranquilidad. Le explique el motivo de mi ausencia a la última charla y luego de confirmar que estaba dispuesto a cuidar y velar por Trinidad estando y no estando sus padres pudimos volver a salir a la entrada principal donde ya comenzaban agruparse algunos de los invitados.

      - Nacho te presento a Renata – dije orgulloso de la bella mujer – Renata, Nacho uno de mis mejores amigos
      - Mucho gusto – contesto ella sonriente
      - Para mí igual- dijo Nacho – Ella es Ingrid mi mujer, y mi pequeña Trinidad
      - Un placer – le dijo besando la mejilla de Ingrid y luego Triny
      - Para mí igual – le contesto sonriente mi futura comadre – Te felicito por Renata es muy guapa
      - Es mi novia – intervino Ian
      - ¿Así? – le dijo Nacho
      - Sí. ¿Cierta Renata? – pregunto angustiado
      - Sí. Somos novios con este guapito – sonrieron todos
      - Entonces te felicito a ti cariño. – Acoto Ingrid – Esta hermosa tu novia
      - Gracias – le dijeron ambos
      - Te la quito el enano – me susurro Nacho – Ya me contaras todo ¿Dónde está Andrea?
      - Luego, luego. – Le corte - ¿Tenemos que entrar?
      - Si, por favor – dijo Ingrid – Renata, tú e Ian síganme
      - Nos vemos luego – le guiñe un ojo – Enano pórtate a la altura
      - Si, yo la cuidare – dijo seguro y le tendió la mano. Y siguieron a Ingrid

Con Nacho los observamos en completo silencio, como movía ese culo al caminar, como se contorneaba.
Antes de entrar a la iglesia se puso de frente a Ian y el niño asintió con la cabeza, le tendió la mano a Ingrid quien le indico una dirección a Renata. Esta asintió y camino de vuelta donde yo estaba aún mirando como idiota. Se apresuró en llegar a mi lado y sin decir nada me beso.
Fue un beso distinto tierno y ubicado por el lugar de donde nos encontrábamos.

      - Estas guapo – me dijo dando otro beso y marchándose por donde vino.
      - ¿Qué fue eso? – Pregunto Nacho - ¿Están saliendo?
      - Algo así – confirme – No. Es solo sexo – rectifique
      - ¿Solo sexo? – Alzo una ceja – ¿De dónde os conocéis?
      - De niños – conteste – Hija de un amigo de la familia
      - Guapa la condenada  -
      - ¿Quién? – la inconfundible voz de mi padre a mi espalda. ¡Mierda!
      - La amiga de Thiago – mi padre alzo una ceja y mi madre me beso la mejilla
      - Dani te manda sus disculpas – dijo dulce como siempre - ¿Dónde está mi bebé?
      - Acaba de entrar con Ingrid venga la acompaño –

Debía decirle que estaba con Renata, pero no sabía cómo abordar el tema. La que se me iba armar con papá.

      - ¿Andrea esta con él? – pregunto papá
      - No – dije – Andrea está enferma y no pudo venir
      - Ya veo – dijo muy serio
      - ¿Y con quien está tu hermano? – pregunto mamá frenando antes de entrar
      - Tranquila, esta con su novia Renata – dijo Nacho echando por tierra mi plan para decirlo.
      - ¿Qué hace Renata aquí? – gruño mi padre
      - Benja, cariño. – trato de calmar mamá.
      - Ahora no cielo. – Le corto - ¿Thiago?
      - Ian quiso invitarla – justifique – Y debido a que Andrea no venía, no vi el problema. A demás sabía que ustedes vendrían y se la pasaría bien. Necesita distraerse y aquí no conoce a nadie.
      - Tú hijo tiene razón – ayudo mamá.
      - ¿Algún problema? – pregunto Nacho
      - Nada – dijo mamá – Solo, que no sabíamos que vendría Nata. Pero vamos a hacerle compañía.
      - Vamos –

Confirmo mi padre tomando su brazo, cuando los vi desaparecer de mi visual tome el móvil para ponerla sobre aviso.

“Van mis padres. Todo fue idea de Ian. Quiero desnudarte”

“¿Qué fue idea de Ian? Yo de besarte”

“Que vinieras hoy, luego te explico.
Cuando esto termine haremos eso y mucho más”

“Espero mi explicación. Hoy tengo que dormir en casa
O sospecharan”

“Rayos. En un momento de la fiesta nos escapamos
Y te hare gritar.”


Ingresamos a la iglesia y comenzó la ceremonia, luego de lecturas, promesas y compromisos fue bautizada.

Trinidad Paz González Escobar
Mi pequeña ahijada. Una vez finalizada la ceremonia aun con la niña en mis brazos, camine donde estaba mi familia para indicarles que debían ir al lugar de la recepción.

      - Ian te vienes con nosotros – dijo mamá.
      - Pero mamá – reclamo – Fin de semana de chicos
      - Ya. Pero tengo que cambiarte, no creo que Thiago haya pensado en eso. Y si no te cambias no podrás jugar. –
      - Tengo una novia – gruño – No juego
      - Si claro. – Le dije – Te vienes con nosotros y se acabó. O esta noche duermes en tu cama.
      - Si mamá. –

Las terribles miradas que me enviaba mi padre me decían mucho. Realmente estaba furioso y lo estaría más si supiera que ya la he tenido en mi cama.

      - Nos encontramos allá – dijo mamá tomando a Ian en contra de su voluntad
      - Si – confirme – Yo y los padres somos los últimos en salir
      - De acuerdo – y cuando se iba, volteo y me miro – Por cierto, esta guapa la madrina. ¿Cómo se llama?
      - Giselle Godoy –
      - Lindo nombre y además muy guapa – rio - ¿Viene Andrea?
      - No mamá – gruñí – Está enferma por eso no vino
      - Da igual – rio – Nadie la extraño. Chicos nos vemos en un rato

Teníamos una ventana de tiempo, que no pensaba desaprovechar. Yo a esa comida llegaba satisfecho de Renata, sonreí al imaginar lo que le haría.
 
      - Renata ve con tu tía – dijo mi padre furioso, ella solo asintió y camino tras de mi madre. Al ver a los ojos sabía que teníamos mucho que decirnos. – Thiago ¿Qué mierda pretendes? Tenemos que aclarar unos puntos.