En mas de algún comentario de los capitulos anteriores me habían preguntado quienes eran los rostros que inspiraban a los personajes. Y hoy se los voy a mostrar.
Él es Thiago Lackington
Ella es Renata Omalei.
miércoles, 16 de abril de 2014
sábado, 12 de abril de 2014
Aviso
Creo que merecen una explicación del por que no encontraran el capitulo el día lunes...
Las razones me las guardare por el momento pero como favor necesito que me den dos semanas
solo dos semanas y todo volverá a la normalidad.
Thiago y Renata volverán... el día 28 de Abril.
Atte Gracias. Rocio.
Las razones me las guardare por el momento pero como favor necesito que me den dos semanas
solo dos semanas y todo volverá a la normalidad.
Thiago y Renata volverán... el día 28 de Abril.
Atte Gracias. Rocio.
lunes, 7 de abril de 2014
#6 Caminos Inesperados
Capitulo 6
- Ian – lo llame pero me ignoro.
Salí
de la cocina con los dos platos en la mano. Claro que tenía 3 puestos en la
mesa todo muy ordenado y elegante, en la sala solo estaba él mirando fijamente
el pasillo hacia las habitaciones. ¿Qué le pasaba a este niño?
- Ian – volví a decir haciendo que me
mirara - ¿Qué rayos te pasa?
- Hermano no te enfades – pidió - ¿Lo
prometes?
- Sí, sí. Lo prometo – dije alzando la
mano derecha en señal de juramento
- Tome tu móvil – confeso y con eso
solucionaba el misterio de que hacia mi móvil en el salón
- ¿Y? – alce una ceja
- ¿Puedes ir a ponerte una polera? –
- ¿Otra vez lo mismo? – cruce los brazos
al nivel de mi pecho en modo de enfado. – Lo haré, solo porque vamos a comer y
sabes que es mala educación sentarse a la mesa de esa forma
- Gracias – dijo aliviado, mirando como
caminaba hacia la habitación
Tome
la primera sudadera que encontré y volví al salón, casi me caí de culo cuando
la vi sentada en la mesa con Ian, sonriéndole tan dulcemente
- Buenas Noches – dije fuerte y claro
para que ella se volteara a mirarme
- Hola Thiago – dijo con una enorme
sonrisa - ¿Cómo estás?
- Bien, gracias ¿Y tú? –
- Bien – sonrió – Gracias por la
invitación
- Yo te invite – gruño Ian
-
Así es, yo no tengo nada que ver en esto – confirme lo que él enano decía – Voy
a servir otro plato
Camine
hacia la cocina y mientras serbia la que sería mi comida ella entró, me sonrió
y rodeo la isla que nos separaba. Se detuvo en mi espalda y como reflejo volteé
para estar de frente.
Se
puso de puntillas y rozo sus labios, con los míos, lleve mi brazo a su cintura
y la atraje más hacia mí, nuestros cuerpos pegados y nuestros labios juntos,
daban la mejor sensación de mi vida.
- Hola – dijo separando nuestras bocas
- Hola – le sonreí en respuesta
- Te había extrañado – susurro - ¿Te
había dicho que me gusta cómo besas?
- Nunca – asegure
- Ahora lo sabes, me gustan tus labios –
me beso – Y me gustan mucho
- ¡La comida se enfría! – grito Ian
Ambos
nos reímos y salimos al comedor donde Ian con cara de mala leche nos esperaba.
Muertos
de la risa terminamos nuestra cena, luego vino el postre y así mismo la
película que el enano había seleccionado.
Las
miradas con Renata cada vez eran más intensas, los roces y las pequeñas
escapadas a la cocina, solo daban tiempo a algunos calientes besos.
Estábamos
los tres recostados en el sofá, tapados con una manta. Con Ian en medio,
nuestro contacto era mínimo, en oportunidades pasaba disimuladamente mi brazo
por detrás para acariciar su cabello. Necesitaba sentirla cerca.
- Creo que se durmió – susurro Renata
quien acariciaba los cabellos alborotados de Ian, que tenía su cabeza apoyada
en el regazo.
- Lo llevare a su cuarto – Asegure
poniéndome de pie
Cuando
lo cargue en mis brazos este fregó su carita contra mi pecho, hablando
incoherencia. Renata llevo sus manos a la boca para no soltar una carcajada.
- Es un payaso – dije cuando volví al
sofá, pero esta vez con mi cuerpo pegado al de ella.
- Es encantador – dijo ella, apoyando su
cabeza en mi hombro, donde pude oler su maravilloso cabello – Pero muero por
besarte
No
la deje hablar mucho más, antes de capturar sus labios contra los míos, suavemente
nuestras lenguas se entre lazaron en una armónica danza.
La
recosté en el sofá dejando caer mi cuerpo sobre el de ella. Acariciaba sus
curvas, devoraba su boca.
Sus
gemidos y jadeos eran cada vez más altos, y ella alzaba su pelvis para chocarla
contra la mía.
Mi
naciente erección comenzaba a tener vida propia y dolía bajo la tela del
pantalón.
Sus
hábiles dedos se introdujeron entre los bóxer, la sujeto firmemente mientras subía
y bajaba la mano para masturbarme, me hacía disfrutar de ella.
Renata
era simplemente fenomenal.
Deje
su boca un momento para irme a su cuello y comenzar a descender
- Vamos a tu habitación – pidió Renata.
Ignorando
su petición saque por el escote de su polera uno de sus pechos. Me entretuve
jugando con su pezón erecto, me deleitaba con su cara de gozo. Mientras ella
seguía con su juego en mi pene.
Decidido
a hacerla mía sobre el sofá, desabroche sus jeans y reincorporándome se los
saque junto con las bragas, si es que cabían en esa clasificación.
Ella
aprovecho ese momento para bajar mis pantalones y bóxer hasta mis rodillas.
Así
medios desnudos, medios vestidos le toque su vagina comprobando que estaba
lista para recibirme dentro.
Tome
la manta que estaba en el suelo y me cubrí al tiempo que la embestía
fuertemente haciéndola gritar de placer.
Me
quede así por un momento para luego entrar y salir mientras ella mordía mi
hombro evitando así que nos pillara el enano.
- Estoy cerca – le dije acelerando las
acometidas. Ella gimió en respuesta.
Con
una mano entre nuestros cuerpos, acaricie su clítoris. Sin apartar mis ojos de
su rostro pude sentir lo cerca que estaba también ella.
Metió
sus manos por debajo de mi camiseta acariciando suavemente mi espalda con sus
uñas.
- ¡Ahh! – grito al tiempo que un ardor, seguido
de mi explosión inundo todo el lugar.
El
sexo con Renata era magnifico verla correrse y escucharla gemir ¡Dios!
Mi
móvil interrumpió el momento donde nos seguíamos besando y acariciando.
Ignorando el sonido y concentrándome en ella, el móvil se calló, pero no por
mucho por que volvió a sonar.
- Debe ser importante –
- Puede esperar – le dije volviendo a
tomar su boca
Se
separó bruscamente y me aparto.
- ¿Qué te pasa? – pregunte extrañado por
su actitud
- Contesta – ordeno
- No –
- Sal, que me voy – gruño
- Pero… - trate de protestar
- O contestas o me voy. Simple la
ecuación –
Me
incorpore, subí mis pantalones, camine hasta la cocina y cuando vi la pantalla,
me lleve las manos al pelo de frustración
- Andrea – salude
- ¡Mi vida! ¿Por qué no me cogías las
llamadas? –
- Estaba en la ducha – mentí
- ¿A qué hora pasas por mi mañana? –
- ¿Para qué? –
- El bautizo mi amor – rio Andrea - ¿A qué
hora?
- Donde tengo la cabeza – resople – Se suspendió
cariño, la niña está enferma y bueno luego pondrán nueva fecha lo había
olvidado. –
- Pucha amor y me quede con el vestido –
- Ya buscaremos el momento que lo
estrenes –
- Entonces ¿Vamos a pasar el día juntos?
–
- No cariño. Fin de semana de chicos –
- Amor no te veo hace una semana. ¡Te
extraño! –
- Que exagerada eres. Nos vimos el martes
–
- Ni me lo recuerdes – exclamo – Que aun
vomito todo. –
- jajajajaja – reí – Yo no te mande a
beber en exceso –
- Amor me envías el número de Renata me
gustaría quedar con ella –
Unos
suaves brazos me rodearon y sus labios me besaban los hombros, y mordisqueaban
mi espalda.
- Luego. Que pases buena noche –
- Pero amoooooooor – protesto - ¿Ian
duerme?
- Si –
- ¿Qué tal si me abres la puerta y nos la
pasamos bien un momento? – Dijo seductoramente – Te tengo una sorpresa
- Fin de semanas de chi… - se me corto el
habla al sentir la mano de Renata en mi pene nuevamente
- ¿Estas bien? – pregunto
- Si, sí. Que te mejores Buenas Noches –
corte
Me
volteé en el acto y bese sus labios sin más, la tome por la cintura y ella
enrosco sus piernas en mis caderas.
El
primer rayo de luz que ingreso por mi ventana fue el que me despertó, a mi lado
entre mis brazos, desnuda. Estaba el cuerpo de Renata, bese su cabello y me
salí de la cama, había que ordenar el desastre que dejamos en la sala con
nuestra ropa, antes que Ian se levantara y por como lo conocía. Poco faltaba
para eso.
Al
entrar nuevamente al cuarto deje una playera y nos bóxer sobre la cama para que
se cubriera Renata, ojala no olvide que esta él enano.
Subí
las sabanas hasta el cuello por si Ian entraba. Ya la sorpresa de verla iba a
ser grande, encontrarla desnuda iba a ser peor. No tenía por qué ver esos
pechos que tienen loco a su hermano.
Sentado
en el salón como una taza de café en mis manos cogí el móvil dispuesto a llamar
a Nacho. Anoche en la calentura del momento le dije algo a Andrea y ahora no tenía
acompañante para el bautizo.
¡Claro
que la tenía! Me sonreí a mí mismo, por lo que estaba pensando.
- No me des malas noticias ahora – gruño
Nacho al contestar.
- ¡Hola hermano!, yo estoy perfecto ¿Y tú?
– me burle
- Si claro – río – ¿Qué te tiene tan
contento un sábado a las siete de la mañana?
- Mi ahijada –
- Ya – me corto - ¿Qué pasa?
- Mándame la dirección por un mensaje y a
las nueve estoy ahí –
- No confió en ti – gruño
- Me estas confiando a tu hija idiota –
- Verdad – río – Te la envió de inmediato
- Genial, nos vemos –
- Eso espero –
Rápidamente
me fui camino a mi habitación, pero mi intención fue frustrada por un somnoliento
Ian.
- Hola
enano – dije parándome de frente
- Me dormí – dijo con pesar y quejándose
- ¿Y? –
- Yo estaba con Renata – se quejó - ¿Cómo
se fue? ¿Me dejaste solo para llevarla?
- No – le alborote el cabello – Se quedo
- ¿Dormiste con ella? – dijo frunciendo
el ceño y cargando la voz como cuando estaba enojado
- No grites que la despertaras – dije
para calmarlo – Ella durmió en mi cama – confirme – Y yo en la sala
- Menos mal – río aliviado – Solo los
novios pueden dormir juntos y ¡Wooow!
- ¿Qué? –
- Es mi novia – dijo – Podría haber
dormido conmigo
Reí
ante su comentario, eran graciosas las cosas que decían los niños a veces.
- Ya, enano. Vete a la ducha y ponte el
traje que tenemos que ir al bautizo –
- ¿Dónde te cambiaras tú? –
- En mi cuarto –
- No puedes –
- Solo me duchare y me vestiré –
- Thiago no puedes –
- Enano – reí – La despertare para que se
arregle también
- ¿Ira con nosotros? –
-
Solo si quiere –
- Anda pregúntaselo – me empujo – Se la
podre presentar a David como mi novia
- jajajajaja – reí – David no está
recuérdalo
- Verdad – asintió – Yo también quiero
ver a mi Abu
- Hablaremos con papa para ir en tus
vacaciones -
- Pero para eso falta mucho –
- Ya – le corte – Vete a bañar
- Vooooy – río
Dando
media vuelta volvió a entrar en la habitación lo seguí y deje su ropa sobre la
cama, para que se estuviera listo en un rato.
- Vamos perezosa despierta – dije
mientras le daba besos por toda la cara a mi Ángel rubio.
Pero
era inútil, ella no despertaba, al rozar sus labios sentí como sonreía. Aun sin
abrir sus ojos, abría sus labios para darme acceso a su boca, a su lengua.
Me
deje caer sobre su cuerpo y nos comenzamos a besar cada vez más intensos, cada
vez con más pasión. Al darme cuenta para donde iba encaminado esta situación me
separe de sus labios y le dije.
- ¿Vamos a un bautizo? –
- ¿Qué? – pregunto incrédula
- Soy el flamante padrino y no tengo
pareja – hice puchero
- Tienes novia Thiago, dile a ella – me
dijo besándome en los labios nuevamente – Yo no puedo
- Vamos – afirme – Duchémonos y pasamos a
tu casa para que te pongas un lindo vestido.
- Dije que no –
- Y yo que si –
- Thiago – gruño
- A la ducha Srta. –
- Señora aun – y su expresión cambio –
Sal de encima para marcharme antes que Ian me vea aquí. No quiero responder sus
preguntas
- Ya lo sabe –
Luego
de contarle la mentira que le había echado a mi hermano, me volvió a besar y la
lleve sobre mis brazos a la ducha.
Nos
besamos por mucho rato hasta que volviendo a ser consciente de la hora nos
salimos para vestirnos.
Ya
dentro de mí traje negro con corbata agua azul que ella eligió. Ella hermosa
como siempre con sus jeans y polera con un escote hermoso. Aun que lo mejor
estaba debajo de esa ropa, mis bóxer blancos hacían que su culo se viera aún
mejor de lo que era.
Una
vez arriba del coche Ian nos preguntó que habíamos hecho luego que él se
durmió, una sonrojada Renata le dijo muy segura – Ver una película y luego irnos a dormir. – Él se creyó toda nuestra
mentira aunque de favor le pedimos que no le contara a nadie que Renata había
alojado en casa.
Él
sabía que yo tenía una novia, y cuando estuvimos solos le dije.
- Enano, sabes que si Andrea se entera,
se enojara muchísimo conmigo. Y yo no quiero que eso pase. Quiero pedirte que
no se lo comentes a nadie, será nuestro secreto ¿Vale?
-
¿Ni a nuestros padres? –
- No enano, ni a ellos. – Confirme – Se molestarían
conmigo, por llevar mujeres a casa estando tú. No te dejarían ir más
- No les diré – aseguro – Sera secreto de
los tres.
- Así es – Para sus 6 años era muy maduro
el enano.
Estuvimos
otra media hora sentados en el coche, Ian rezongaba por lo mucho que se
demoraban las chicas en ponerse un vestido y zapatos. Yo solo reía con sus
ocurrencias.
De
pronto bajo los tres escalones de la entrada con su hermoso vestido color
plata, su pelo con algunos risos y los otros en un perfecto moño.
Tuve
que acomodar mi pene que comenzaba a inflamarse dentro de la ropa. Me baje
antes que llegara al coche y le bese la mejilla al tiempo que susurraba en su
oído.
-
Estas guapísima, no sabes las ganas que tengo de irnos a otro lado y controlar
esto – señale con la mirada mi entrepierna.
- Luego mimare a mi amigo personal – río a
carcajada
- Apresúrense
que llegaremos tarde – grito el gruñón desde el coche.
Sonreímos
y como todo un caballero abrí la puerta para ella, con los puestos en Ian. Moría
de ganas de besarla.
- Ian, quédate con Renata un momento. –
- Si –
- ya vengo voy a hablar con el sacerdote –
le indique a Renata guiñándole un ojo
Cuando
Nacho e Ingrid me vieron entrar en la oficina, respiraron por fin con
tranquilidad. Le explique el motivo de mi ausencia a la última charla y luego
de confirmar que estaba dispuesto a cuidar y velar por Trinidad estando y no
estando sus padres pudimos volver a salir a la entrada principal donde ya
comenzaban agruparse algunos de los invitados.
- Nacho te presento a Renata – dije orgulloso
de la bella mujer – Renata, Nacho uno de mis mejores amigos
- Mucho gusto – contesto ella sonriente
- Para mí igual- dijo Nacho – Ella es
Ingrid mi mujer, y mi pequeña Trinidad
-
Un placer – le dijo besando la mejilla de Ingrid y luego Triny
- Para mí igual – le contesto sonriente
mi futura comadre – Te felicito por Renata es muy guapa
- Es mi novia – intervino Ian
- ¿Así? – le dijo Nacho
- Sí. ¿Cierta Renata? – pregunto angustiado
- Sí. Somos novios con este guapito –
sonrieron todos
- Entonces te felicito a ti cariño. –
Acoto Ingrid – Esta hermosa tu novia
- Gracias – le dijeron ambos
- Te la quito el enano – me susurro Nacho
– Ya me contaras todo ¿Dónde está Andrea?
- Luego, luego. – Le corte - ¿Tenemos que
entrar?
- Si, por favor – dijo Ingrid – Renata, tú
e Ian síganme
- Nos vemos luego – le guiñe un ojo –
Enano pórtate a la altura
- Si, yo la cuidare – dijo seguro y le
tendió la mano. Y siguieron a Ingrid
Con
Nacho los observamos en completo silencio, como movía ese culo al caminar, como
se contorneaba.
Antes
de entrar a la iglesia se puso de frente a Ian y el niño asintió con la cabeza,
le tendió la mano a Ingrid quien le indico una dirección a Renata. Esta asintió
y camino de vuelta donde yo estaba aún mirando como idiota. Se apresuró en
llegar a mi lado y sin decir nada me beso.
Fue
un beso distinto tierno y ubicado por el lugar de donde nos encontrábamos.
- Estas guapo – me dijo dando otro beso y
marchándose por donde vino.
- ¿Qué fue eso? – Pregunto Nacho - ¿Están
saliendo?
- Algo así – confirme – No. Es solo sexo –
rectifique
- ¿Solo sexo? – Alzo una ceja – ¿De dónde
os conocéis?
- De niños – conteste – Hija de un amigo
de la familia
-
Guapa la condenada -
- ¿Quién? – la inconfundible voz de mi
padre a mi espalda. ¡Mierda!
- La amiga de Thiago – mi padre alzo una
ceja y mi madre me beso la mejilla
- Dani te manda sus disculpas – dijo dulce
como siempre - ¿Dónde está mi bebé?
- Acaba de entrar con Ingrid venga la
acompaño –
Debía
decirle que estaba con Renata, pero no sabía cómo abordar el tema. La que se me
iba armar con papá.
- ¿Andrea esta con él? – pregunto papá
- No – dije – Andrea está enferma y no
pudo venir
- Ya veo – dijo muy serio
- ¿Y con quien está tu hermano? –
pregunto mamá frenando antes de entrar
- Tranquila, esta con su novia Renata –
dijo Nacho echando por tierra mi plan para decirlo.
- ¿Qué hace Renata aquí? – gruño mi padre
- Benja, cariño. – trato de calmar mamá.
- Ahora no cielo. – Le corto - ¿Thiago?
- Ian quiso invitarla – justifique – Y debido
a que Andrea no venía, no vi el problema. A demás sabía que ustedes vendrían y
se la pasaría bien. Necesita distraerse y aquí no conoce a nadie.
- Tú hijo tiene razón – ayudo mamá.
- ¿Algún problema? – pregunto Nacho
- Nada – dijo mamá – Solo, que no sabíamos
que vendría Nata. Pero vamos a hacerle compañía.
- Vamos –
Confirmo
mi padre tomando su brazo, cuando los vi desaparecer de mi visual tome el móvil
para ponerla sobre aviso.
“Van mis padres.
Todo fue idea de Ian. Quiero desnudarte”
“¿Qué fue idea
de Ian? Yo de besarte”
“Que vinieras
hoy, luego te explico.
Cuando esto
termine haremos eso y mucho más”
“Espero mi explicación.
Hoy tengo que dormir en casa
O sospecharan”
“Rayos. En un
momento de la fiesta nos escapamos
Y te hare
gritar.”
Ingresamos
a la iglesia y comenzó la ceremonia, luego de lecturas, promesas y compromisos
fue bautizada.
Trinidad Paz González
Escobar
Mi
pequeña ahijada. Una vez finalizada la ceremonia aun con la niña en mis brazos,
camine donde estaba mi familia para indicarles que debían ir al lugar de la recepción.
- Ian te vienes con nosotros – dijo mamá.
- Pero mamá – reclamo – Fin de semana de
chicos
- Ya. Pero tengo que cambiarte, no creo
que Thiago haya pensado en eso. Y si no te cambias no podrás jugar. –
- Tengo una novia – gruño – No juego
- Si claro. – Le dije – Te vienes con
nosotros y se acabó. O esta noche duermes en tu cama.
-
Si mamá. –
Las
terribles miradas que me enviaba mi padre me decían mucho. Realmente estaba
furioso y lo estaría más si supiera que ya la he tenido en mi cama.
- Nos encontramos allá – dijo mamá
tomando a Ian en contra de su voluntad
- Si – confirme – Yo y los padres somos
los últimos en salir
- De acuerdo – y cuando se iba, volteo y
me miro – Por cierto, esta guapa la madrina. ¿Cómo se llama?
- Giselle Godoy –
- Lindo nombre y además muy guapa – rio -
¿Viene Andrea?
- No mamá – gruñí – Está enferma por eso
no vino
- Da igual – rio – Nadie la extraño.
Chicos nos vemos en un rato
Teníamos
una ventana de tiempo, que no pensaba desaprovechar. Yo a esa comida llegaba
satisfecho de Renata, sonreí al imaginar lo que le haría.
- Renata ve con tu tía – dijo mi padre
furioso, ella solo asintió y camino tras de mi madre. Al ver a los ojos sabía
que teníamos mucho que decirnos. – Thiago ¿Qué mierda pretendes? Tenemos que
aclarar unos puntos.
lunes, 31 de marzo de 2014
#5 "Caminos Inesperados"
Capitulo 5
“Anda Thiago”. Íbamos
caminando por la orilla de un lago, el paisaje era hermoso, pero era mucho más
hermoso verla a ella caminar con su pelo suelto y al viento. Esa pequeña tanga
negra, era digno de pararse y apreciar.
“No, camina.
Quiero andar en la moto”. Rezongaba mi ángel de cabello rubio.
“Me encantas”.
Le dije cuando la alcance y la tome por su cintura para hacerla girar en mis
brazos.
Su risa, sus
carcajadas eran el sonido más hermoso, mejor que un pájaro cantar.
“Bájame, la
gente nos mira”. Pare y la puse de frente a mí, sus pies tocaban la arena, pero
sus labios tocaban los míos.
“Te voy a
besar”. Le dije seductoramente “Muero por besarte”
“Estas tardando”
Rezongo y acorto los centímetros que separaban nuestros labios.
En el traje de
baño comenzó a sonar un móvil y por más que lo ignoramos seguía sonando una y
otra y otra vez.
“Voy a
contestar” Le dije separando un poco nuestros labios. Asintió con la cabeza.
Saque mi móvil y
lo lleve a mi oído sin siquiera mirar la pantalla. Sin perder la conexión con
sus ojos. Era muy fácil perderme en sus ojos, ellos me incitaban a estar por
siempre mirándolos.
“Lackington”
conteste, pero el móvil seguía sonando. Esta vez más lejos.
Comencé a ver
todo borroso, todavía la sentía entre mis brazos pero se desvanecía en el acto,
se esfumaba de mí.
El móvil seguía sonando me aparte un poco de ella, pero con la mirada fija en ella para no perderla
de vista.
- ¡Mierda! – Exclame sentándome
bruscamente en la cama - ¡Todo fue un sueño!
Mire
la mesa de noche y ahí estaba el culpable de todo, la pantalla aún estaba
encendida y pude apreciar el nombre de “Mamá”
mire la hora y eran cerca de las nueve de la mañana
Devolví
la llamada y al primer tono contesto.
- Hijo por el amor de dios, llevo toda la
mañana llamándote – reclamo - ¿Dónde estás?
- ¡Mierda! Mamá me dormí. Llego lo antes
posible –
- Thiago apresúrate, tenemos esa reunión
a las 11 y antes revisar el contrato –
- Lo sé, voy volando. Me ducho y salgo
para allá –
- ¿Te fuiste de fiesta? –
- No – resople – Sabes que hace años no
lo hago.
- Si claro – río – Accionista, Abogado y
miembro importante, se duerme porque si
- Con respecto a las acciones -
- No. Ya lo sabes – me corto.
Llevaba años queriendo devolverle ese 25% que estaba a mi nombre. No lo encontraba justo, toda
la vida había sido de ella y cuando yo nací, papá las adquirió y me las regalo teniendo un año o
dos.
Pero
este año tenía un plan, sus bodas de plata. Y ese sería mi regalo para ella. Se
lo había comentado a papá y él estaba de acuerdo y por su parte Dani haría lo
mismo con las que ella tenía en la Agencia.
- Te amo mamá – dije para que volviera a
olvidar el tema
- Yo te amo más mi vida. Apresúrate –
Corte la llamada y mire donde anoche estaba el cuerpo de Andrea y no había rastro de ella.
Tampoco estaba su ropa sobre el mueble. No le di importancia y me fui a la ducha.
Corrí
a la cocina para prepararme un café, pero me lleve una sorpresa. Renata.
Renata
estaba en mi cocina con mis pantalones y camiseta de dormir. Me quede en el
umbral observando como intentaba hacer funcionar la cafetera. Mientras su hermoso
pelo, ese mismo con el que había estado soñando algunas noches, pero hace unos
momentos también.
- Debes apretar el botón de la derecha –
dije
Renata
se sobresaltó y volteo botando la taza que estaba a su lado. El sonido retumbo
por toda la cocina.
- Perdona – dijo y se agacho a recoger
los trozos quebrados me apresure en llegar a su lado. Me puse a su altura y
tome sus manos.
- Deja yo lo hago – susurre cuando
encontré su mirada
Aquellos
ojos eran aún más hermosos que los de mis sueños, podía estar todo el día
mirándolos y no me cansaría, no perdería mi tiempo.
- Me asustaste – se disculpó – No sabía
que aun estabas aquí
- Es mi departamento – sonreí - ¿Qué
esperabas?
- Que vergüenza contigo – se sonrojo y
bajo la mirada – Andrea dijo… Y bueno tenía llaves… lo siento Thiago
- Tranquila – le ayude a ponerse de pie –
No pasa nada
- Bebimos y... –
- Ya Renata – le corte nuevamente – Vamos
vete a la ducha y yo preparo café
- Gracias pero no. Ya he dado muchas
molestias –
- A mi ninguna – le sonreí – Bueno sí.
Cuando desperté la primero noche y tú no estabas a mi lado.
- Eso… creo que tenemos que hablarlo.
Quería hacerlo ayer en la comida, pero estaba tu novia y no creo que ella lo
sepa.
- Nadie lo sabe – confirme – Eso fue
nuestro. Y no tenemos que hablarlo, ya pasó. Éramos jóvenes y bueno no me
arrepiento.
- No parecía eso ayer, cuando te saque el
tema –
- Jamás pensé que fueras a bromear con
eso. Fue sorpresivo. Nada más –
- Si claro. – Se río – Me iré a duchar si
no te importa
- Ve – le indique
- Gracias –
Espere
pacientemente mientras ella se duchaba. Prepare un par de tostadas, unos café y
jugo de naranja.
La
isla de la cocina me pareció fea, mantel blanco y a utilizar el comedor que
aquí había.
- Solo era un café – me dijo sonriente
saliendo del pasillo de la habitación
- Yo no he desayunado y dicen que es la
comida más importante del día – me burle
- Siendo así –
Durante
nuestro primer desayuno, pero esta vez como amigos la puse al tanto de la
reunión de ayer con la embajada
El
trámite es simple, si el demandante firma los papeles, no estamos pidiendo
compensación económica. En realidad no estamos pidiendo nada. Solo su libertad.
Esperábamos que Ernesto lo hiciera de inmediato o por lo menos yo lo esperaba,
ella estaba segura que no sería hacia y ya se lo había dejado claro en un mail.
- Nos sirve como prueba – le dije en el
tono profesional. – Reenvíalo a mi correo
- No, Thiago. Solo confórmate con saber
que nos dará la pelea –
- Y yo también - confirme
- Yo no estoy tan segura de si en algún
momento seré libre -
- Mientras confíes en mi – le guiñe un
ojo – Como mucho en un año ya serás libre
- Tienes tanta confianza en que así será.
Me da esperanza –
- Debes tenerla – sonreí - ¿Y qué tal anoche?
– cambie de tema
- Tú novia es un caso – río – En la tarde
me odio y me gane un par de insultos. Pero al final del día termino siendo mi
mejor amiga. Me contó muchas cosas
- ¿Cómo qué? – alce una ceja
- De su comienzo, de cómo es contigo y
como eres con ella. De que tío Benja y Nata no la pasan mucho. Que Dani no la
mira. Me dio pena
- ¿No hablas en serio? –
- Si la familia de mi prometido me
tratara con indiferencia… -
- Pololos/Novios – aclaré
- Ella me dijo que se casarían –
- No – le corte – No, no puedo hacer eso
si no estoy enamorado –
- Pero ella sí lo está –
- Peor para ella –
- No lo entiendo. No estás enamorado pero
si la mantienes a tu lado. Si le das esperanzas y llevan años –
- Es un tema del cual no me gusta hablar
–
- Como quieras – le quito importancia
- Sé que no puedo exigirte cosas –
asintió – Pero no quiero que seas amiga de Andrea
- ¿Por qué? –
- Solo hazlo –
- No. Thiago. Yo no puedo decirte eso.
Solo la quieres lejos mío porque me va a confiar sus cosas y eso no te conviene.
- No es eso –
Me
puse de pie de la mesa del comedor y camine hacia su lado, moví su silla para
que estuviera de frente a mí. Me arrodille hasta quedar a su altura. Con mis
brazos le cerré el paso, y con el libre sujete su cuello.
No
lo pensé dos veces y me abalance sobre sus labios, los mordisque, los lamí
hasta que entreabrió su boca y metió su lengua en la mía.
Reacciono
a mis caricias, respondió a mis besos. Ambos nos perdimos en el momento, en
nosotros mismos, nada nos importaba. Solo ella y yo.
- Esto está mal – dijo separando nuestros
labios
- ¿Por qué? – Pregunte mordisqueando sus
labios – Ambos lo queremos. Renata he soñado por años con este momento. Con
poder volver a besarte
- Eres un mentiroso –
- No es así. Es la verdad ven deja mostrarte
– le estire la mano para ponerla de pie – Cada noche durante seis años soñaba
con este cabello – se lo acaricie – Con estos labios – la bese – Con tu olor –
baje a su cuello – Con tus manos sobre mi cuerpo
Volví
a su boca en busca de más, le devoré los labios lento y salvaje, nuestras
lenguas danzaban con vida propia. Era su reencuentro, esta vez no era un sueño
la tenía entre mis brazos.
Sus
manos rodearon mi cuello hasta subir a mi cabello, lo alborotaba y lo jalaba
mientras yo me comía sus gemidos, la atraje más hacía mi cuerpo como si de ello
dependiera mi vida. Todos estos años se resumían a este momento.
El
cuerpo de Renata se restregó contra mi entrepierna sintiendo lo que tenerla
cerca provocaba en mí.
La
tome por las caderas y la senté sobre la mesa del comedor sin separar su boca
de la mía. Me acomode entre sus piernas llevando una de mis manos a su rodilla
y subiendo lentamente por sus muslos, rozando la tela de sus bragas sintiéndola
estremecerse bajo mi tacto. Con mis caricias
Al
sentir lo húmedo que ya estaba su sexo las ganas de estar dentro de ella
aumentaron. Seguí subiendo con mis manos por la cintura de sus bragas,
llevándome consigo su vestido. Renata estaba tan receptiva.
Masaje
y bese su abdomen, sus pechos, viéndola como arqueaba su espalda, su cara de
placer.
- Eres preciosa – dije en el momento que
bajaba su prenda íntima. Y besaba el interior de sus piernas – Realmente
Hermosa
- Thiago – dijo entre gemidos
- ¿Qué preciosa? – dije dando el primer
lametazo sobre su sexo, jugueteando provocándolo, excitándolo
- ¡Dios! – Grito jalando mis cabellos –
Vamos a la habitación – pidió
- No preciosa – le aclare volviendo a sus
labios – Te voy a reclamar sobre esta mesa, luego en la ducha y terminaremos en
mi cama.
- Thiago – gimió al tiempo que introducía
dentro de ella dos de mis dedos.
A
la una de la tarde ya la había hecho mi mujer lenta, dulce y también salvaje.
Habíamos bromeado y nos habíamos saciado. Ignorando las llamadas de mi madre,
ignorando al mundo exterior. Solo fuimos ella y yo.
Y
ahí estaba en la cocina con solo una de mis camisetas preparando algo para
reponer las fuerzas.
- ¿Qué miras? – me pregunto coquetamente
- Lo bien que te queda mi ropa –
- Tú crees – se dio una vuelta – Me queda
un poco grande
- Esta preciosa – la abrace por la
cintura – Podría acostumbrarme a esto
- No – corto ella – Esto fue… bueno…
Thiago no
- Ya tranquila no echemos a perder lo que
paso – la bese.
- Creo que será mejor que me vaya –
- Pero… - la volví a besar - ¿Y la
comida?
- Me voy Thiago –
Se
separó de mí y comenzó a recoger sus cosas del salón su ropa repartida por todo
mi departamento, se encamino hacia el cuarto donde había dormido la noche
anterior y cerró la puerta a su espalda.
Me
quede como un idiota mirando la puerta, sin saber qué hacer, con mis
pensamientos dentro de esa habitación, de esa maldita habitación.
Tenía
ganas de entrar y hacerle el amor nuevamente en la ducha, pero también con
ganas de dejarla ir.
Entre
el sí y no, me fui a la ducha para olvidarme de todo, para olvidarme de ella.
- ¿Por qué no me contestabas el móvil?
¿Dónde te habías metido? –
- Estaba con Renata, mamá –
- ¿Esta bien? ¿Qué paso? –
- Comencé los trámites, redacte el
divorcio primeramente sin mucho detalle. No quiero exponerla más de lo
necesario –
- ¿Cómo es eso? –
- Deje fuera las agresiones físicas, la pérdida
de su hijo –
- Pero Thiago – se llevó las manos al
pelo – Con eso hubiera sido mucho más fácil
- Así es – aclare – Yo no tengo más
pruebas que su relato
- ¿Con eso no basta? –
- No siempre mamá. El juez pedirá
análisis y pruebas. Renata jamás acudió a un centro de salud a tiempo. -
- Pobre de Renata ha sufrido mucho –
- Demasiado mamá, si alguien le hiciera
eso a Dani ¡Lo mato!, no tendría tiempo ni de contarlo. Yo lo mato sin importar
nada.
Pase
todo la tarde metido de cabeza en los temas de divorcio, temas legales de la
constructora. Estaba confundiendo todo.
Al
día siguiente más de lo mismo, ni Renata me llamo, ni yo a ella. Desviaba las
llamadas de Andrea no me apetecía hablar con ella, no me apetecía hablar con
nadie.
El
día viernes llego y el enano me comenzó a llamar muy temprano, para que no
olvidara recogerlo. El día anterior me había puesto de acuerdo con Marcos para
hacerles algo entretenido a los peques, pero Cavidad estaba en casa de sus
abuelos paternos y Marcos tenía una cita con su nueva conquista. Entonces solo
seríamos Ian y yo.
A
las seis salí del despacho en busca de mi hermano. Cuando llegue a casa él ya
estaba con su maleta lista.
- Tardaste – gruño arrastrando la maleta
escaleras abajo
- Ya estoy aquí – subí la distancia y
tome su pesada maleta – Que echaste aquí ¿Piedras?
- Unas cuantas cosas que necesito –
- ¿Para qué? –
- Luego te cuento – dijo mirando a mi
espalda.
Me
volteé a ver a quien miraba con su ceja tan alzada para encontrar el rostro
enigmático de Dani.
- ¿Qué le pasa a los dos? – pregunto ella
- Que cotilla eres Princesa – dijo Ian
burlándose
- ¿Qué se traen? – volvió a preguntar
ella
-
Ya nos vamos - gruño Ian – Nos vemos el
domingo
Nos
subimos al coche en silencio y así comenzaba mi fin de semana de chicos. El
enano y yo. Solo el enano y yo.
Cuando
entramos al departamento deje todas mis pertenencias sobre el sofá, arrastre la
maleta de Ian a su dormitorio y volví a la sala.
- ¿Peli y palomita? – pregunte
- Perfecto – grito lleno de felicidad.
- ¿Cuál?
- ¿Cuál qué? –
- ¿Cuál peli? –
- Traje varias – se puso de pie del
sillón y fue hasta la habitación lo seguí, y lo vi abrir su maleta en el suelo
¡Dios!
Que niño, traía un arsenal de películas, muchos juguetes y hasta su Xbox
Se
dio cuenta que lo estaba mirando y alzo los hombros.
- Soy precavido – me dijo sonriente
- Ya veo – me reí – Mientras piensas que
peli, me daré una ducha. No hagas travesuras
Ya
en mi habitación, me di una ducha más larga de lo habitual, no dejaba de pensar
en lo que días atrás había sucedido aquí.
Sus
manos en mis hombros, como acariciaba mi espalda, como besaba cada parte de mi
piel. Comencé a recrear cada momento, cada caricia.
No
la había vuelto a llamar para no incomodarla, ella misma había dicho que lo
nuestro fue solo sexo. ¿Había sido solo sexo? No estaba seguro. Pero dentro de
mi había algo de cariño, algo de sentimiento, Eso no me lo podía negar ni a mí
mismo.
Eran
años soñando con ella, aun sin saber su nombre, aun sin volverla a ver. Esa
noche me había marcado.
Aunque
estaba con Andrea, no tenía sentimientos hacia ella, jamás había podido
explicar por qué seguía dentro de esa relación. Le había sido infiel no solo
con Renata, si no que con varias otras chicas, durante casi cinco largos años.
Podía pasar semanas sin verla o llamarla y luego follarla en la misma cama
donde había sido infiel.
Quizás
era por eso que mi padre me quería lejos de Renata, yo era la razón.
Pero
con ella todo era distinto, no a quien quiero engañar nada era distinto. Me
había acostado con ella aun sabiendo todo lo que había pasado.
Estaba
faltando a mi ética, no podía ser su abogado y su amante, eso si se llegase a
saber la destruiría públicamente, echaría todo a perder.
Tres
golpes en la puerta del baño me hicieron recordar que no estaba solo.
- Puedes apresurarte – grito Ian al otro
lado de la puerta
- Ya casi. – respondí
Solo
con un pantalón de pijama salí hacia el salón, el enano estaba sentando con una
camisa y un pantalón, no recordaba que andaba así vestido.
- ¿Tú no conoces las poleras? – gruño al
verme
- Claro – sonreí – Pero no me apetece
- Ve a vestirte – me ordeno de una forma
muy Lackington
- No –
- Ve – grito furioso
- No – espete yo
- Thiago –
- Ian ya basta – me enoje – Dije no.
- Hermano no te enfades. – Puso cara de
cachorro – Solo ve a ponerte una polera
- ¿Por qué tanto interés que haga eso? –
pregunte intrigado
- Por favor –
- Voy a preparar la cena antes que sigas
–
¿Qué
demonios le pasaba a este niño? Ponerse así de furioso porque no quiero ponerme
una puta polera.
Me
concentre en la cena, no era muy dado para la cocina las pastas y las tostadas
eran mi especialidad. Bueno y lo único que sabía hacer.
Mamá
trato de enseñarnos, pero ni Dani ni yo aprendimos así que cuando no estaba en
casa llamábamos a la pizzería. Distinto era cuando estaba de visita la Abu,
ella nos consentía preparando sus bizcochos o galletas.
No
podía evitar ponerme triste cuando la recordaba sola y enferma en España pero
ella terca, no quería venir a Chile. Ni papá, ni mamá, ni el nacimiento de Ian
la retuvo mucho tiempo.
Mi
móvil comenzó a sonar en el salón ¿En el salón? Estaba seguro que lo había
dejado en la habitación
- Nacho – conteste alegre
- ¿Listo para mañana? – pregunto de
entrada
- Si, todo listo – mentí
Lo
cierto es que sabía que tenía que ir formal, pues un traje y listo, mamá había
mandando el traje de Ian y no había confirmado a Andrea, ni hora, ni lugar.
Luego tendría que llamarla.
- Paso por ti a las ocho –
- Estaremos listos – confirmé
Mientras
Nacho, me relataba como eran algunas de las amigas de su mujer yo estaba de
cabeza viendo que no se me quemara la salsa boloñesa que estaba preparando.
- ¿Sabes si tus padres irán? ¿Dani? –
- ¡Hey! Que tanto interés en mi hermana –
-
Esta guapa la publicista – río – El otro día la vi en el centro comercial y
¡Dios! –
- Te pasas –
- ¿Por qué? Si esta guapa la condenada –
- Es mi hermana – le advertí serio
- Sabes que Beto estaba loco por ella
cuando éramos más jóvenes –
- No y preferiría no saber que sus
primeras pajas fueron pensando en ella –
- jajajajaja –
- Yo no le encuentro la gracia –
- Pero la tiene –
- Espera un momento –
- Ok – me respondió Nacho
-
¿Qué pasa enano? –
- Están tocando –
- Ve quien es y me avisas –
- jajajajaja – río Nacho – Mejor le
dices que habrá, seguro es la loca de tu novia con ganas de follar –
- Entonces se queda con las ganas –
- ¿Estas de canguro? –
- Fin de semana de chicos – corregí. – Se
lo debía por dejarlo tanto
- Wooow señor abogado – se burló – Se
cambia de una buena mamada, a un enano de seis años –
- Lo vale – asegure – Bien lo vale
- Como digas – se burló – Yo me iré a
follar a mi buena mujer esta noche. Por hacerme un hombre tan feliz
- Como si te dejara –
- Ya Thiago –
- jajajajaja, Pero mira que eres, te
respondo una y me quieres cortar
- Buenas noches hermano –
- Nos vemos mañana –
¡Mierda!
La comida, me voltee a mirar lo que estaba preparado y todo aun a salvo, el
enano estaba muy silencioso pero no podía dejar las ollas así.
- Ian – lo llame
- ¿Qué? – grito desde el salón
- Nada enano, la cena ya estará ¿Puedes
poner la mesa?
Lo
escuche resoplar y no pude evitar reír, como este enano era tan parecido a lo
que fui cuando pequeño.
Cuando
Dani era una bebe por cierto muy hermosa, ayudaba mucho en el que hacer de la
casa a mamá a pesar de que yo era muy pequeño.
Mamá
no era muy buena con eso de tener dinero y no estuvo muy de acuerdo cuando papá
le dijo que buscara a alguien que la ayudara a cuidarnos o los deberes de la
casa, siempre prefirió dejar al trabajo de lado por estar con nosotros.
Yo
ponía la mesa o retiraba los platos, ordenaba mis juguetes o cuidaba a Dani, se
nos daba bien entre los dos.
Tía
Naty iba y nos echaba una mano o mandaba a la señora que la ayudaba. Mi madrina
era un sol y la queríamos mucho por eso.
Claro
que mi papá era único, no tenía problemas en fregar los platos o bañarnos,
hasta cambiar el pañal de Dani.
Tuve
y tengo una buena familia, unos grandiosos padres.
- ¿Dónde tienes los vasos? – pregunto Ian
- En ese mueble – le indique
-
Gracias –
Lo
miraba embobado mientras ponía sobre una bandeja, tres vasos, tres cubiertos y
todo lo necesario.
- ¿Tres? – le pregunte antes que saliera
de la cocina, el me miro y me sonrió
- Tenemos una invitada – DALE ME GUSTA EN NUESTRO FANSPAGE Y MANTENTE AL TANTO DE TODO LO RELACIONADO CON NUESTRA HISTORIA
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