lunes, 17 de marzo de 2014

#3 "Caminos Inesperados"

Maldito el destino, y la vida que nos volvió a juntar en este despacho, y ahí estaba yo parado como un idiota sin decir ni media palabra, estaba claro que verla me había impactado, pero hasta el punto de dejarme mudo.

      - Buenas tardes Renata – fue lo único que pude articular - ¿Para qué me necesitaba Tío? – pregunte volviendo a mi modo profesional, porque ya parecía un estúpido niño.
      - Hijo, es un tema bastante complicado y serio – me dijo indicándome que me sentara en el sofá cercano.
      - Papá. – hablo ella – Me podrías dejar hablar sola con Thiago.
      - Claro nena. – se puso de pie – Estaremos fuera

Cuando vi a mi padre y a Gabriel salir del despacho, mis nervios se volvieron a mil, ahora venían los reclamos, claro esta si es que me había reconocido.
Pasaron un par de minutos antes de que ella tomara asiento a mi lado en el sofá y comenzara a hablar

      - ¿Cómo estas? – me pregunto pareciendo calmada
      - Bien – le conteste en seco.
      - Thiago yo… -
      - No. – le corte - ¿Qué es lo que necesitabas hablar conmigo a solas?
      - ¿Por qué no me dijiste tu verdadero nombre  aquella noche? –
      - Eso ya no importa – me rasque la cabeza, ¡Mierda! Ella aun se acordaba de aquella noche, no tal solo era yo. – Eso paso hace años, yo era un adolescente y tu bueno tampoco me dijiste el tuyo. Y ahora estas casada. ¿Qué mas da lo que sucedió?
      - Es verdad. – agacho la cabeza – Thiago esto aun mas complicado sabiendo que tendré que contarte muchas cosas
      - Renata yo no soy tu amigo para que me cuentes tus cosas. –
      - Necesito que tramites mi divorcio. – me quede con la boca abierta ante sus palabras, ella había decidido eso antes o después de haberme visto – Necesito que me ayudes
      - ¿Divorcio? – dije aun incrédulo en sus palabras
      - Si. Yo no puedo seguir con ese hombre – comenzó a llorar – mato a mi hija – escondió su cabeza entre sus piernas y lloraba aun mas fuerte.

Mi primera reacción fue quedarme en mi lugar, pero algo en mi me llevo a tomarla por los brazos y acunarla en mi pecho, se sentía tan bien tenerla en ese lugar. Fueron años los que anhele volver a verla, volver a hacerle el amor y ahora… Y ahora la tenia en mis brazos, pero todo era distinto ya no era un niño. Mi teléfono comenzó a vibrar dentro del bolsillo de mi pantalón, lo ignore. Solo me preocupaba ella y la manera en la cual lloraba me hacia darme cuenta que nada bueno estaba pasando.

Lloro por mas de media hora tal vez, o un poco mas de tiempo en el que me mantuve en completo silencio de vez en cuando le hacia algún cariño el pelo. Nadie toco la puerta durante ese tiempo, nada interrumpía su llanto y este tampoco cesaba.

      - Perdón – fue lo primero que hizo cuando se encontró mejor. – Yo debería irme
      - ¿Por qué? Renata necesitas mi ayuda, para eso me hicieron venir. ¿Qué es lo que pasa? –
      - Necesito que me divorcies lo antes posible. – Se puso de pie y comenzó a caminar por la oficina – No puedo seguir casada con ese hombre –
      - Este bien. Si eso es lo que quiere. – Me pare y me fui hacia ella. La tome por las manos y la lleve nuevamente al sillón – Necesito él porque
      - Porque mato a mi bebé –
      - Renata no te entiendo nada –
      - Thiago es difícil para mí recordar cinco años de un horrible matrimonio. Esto es muy difícil –

En ese momento su móvil comenzó a sonar sobre la mesa del escritorio, pude sentir el temor de Renata a través de sus manos que aún estaban sobre las mía, se tensó. Cuando me fui a parar para acercarle el móvil ella me retuvo.

      - Déjalo – me pidió
      - Ni siquiera has visto quien es –
      - Por favor –

La puerta del despacho sonó y seguido de eso entro tío Gabriel

      - Magda quiere saber si les trae algo de beber o de cenar –
      - Yo nada gracias – dije
      - ¿Hija? – le pregunto, ella negó con la cabeza. Tío Gabriel me miro por un segundo estudiando mi mirada, y al verme tan confuso como cuando ingrese decidió hablar – Ernesto la golpeo, la golpeo hasta hacer que perdiera al bebé que esperaba.
      - ¿¡Que hizo que!? – dije incrédulo ante lo que había escuchado.
      - No bastarle con eso. – Se aclaró la garganta Renata – Me dejo en encerrada en la habitación –
      - No lo puedo creer – dijo atónito por lo que escuchaba - ¿lo denunciaste?
      - No. ¡Me escape! – grito y volvió a llorar
      - Hijo. Es importante tu ayuda, Renata paso siete días escondida en casa de Victoria – abrí los ojos – Si donde tu Abuela. Ella le dio el dinero para que viniera a buscarme. Pero yo te necesito como profesional.
      - Yo lo mato – fue lo único que pude decir - ¿Cuántas veces lo hizo?

Me arrodille frente a ella para poder escucharla hablar, necesitaba saber su versión. Ella no levanto la cabeza, no me miraba, no paraba de llorar.

      - Necesito que nos deje solos – le dije a Gabriel – Ella debe confiar en mí y contarme todo, lo vamos a hundir. Te lo prometo preciosa. Pero necesito que me mires y me cuentes todo.
      - No puedo. – fue lo que dijo
      - Gabriel. – lo mire – Nos puedes dejar a solas. - no fue una pregunta mas bien fue una orden
      - Yo tengo que escuchar todo – dijo con un tono que se notaba que no estaba feliz por ser apartado de la historia – Es mi hija
      - Por favor – dijo en un susurro Renata haciéndose presente

Cuando Gabriel salió me quede en la misma posición tome sus manos entre las mías, dándole la confianza que tal vez necesita algo importante para ayudarla en el caso, y poder conseguir el divorcio y hacerlo pagar, era que ella me contara todo y poder buscar las pruebas necesarias para sacarla de ese temor, de ese horror de hombre que eligió.

      - Todo lo que tú me digas – me aclare la voz – Sera nuestro secreto. Es importante que me digas que paso y por qué paso.

Después de un momento donde le infundí seguridad incluso mirándola a los ojos ella comenzó con su relato

      - “Mis abuelos buscaron a Ernesto para mí, hijo de un prestigioso médico. Era un buen partido para su nieta huérfana, mi verdadera familia, la que siempre tuve a mi lado estaba lejos. Me sentía sola. Él era atento, amoroso y me hacia sentir bien. Yo estaba enamorada o bueno eso creía. A los meses fue el primer golpe, me prometió y me juro nunca mas volver a hacerlo y le creí. Pasaron meses en que volvió a ser tan atentó como lo fue cuando éramos novios. Cuando mi abuela murió, me volvió a golpear, esa vez yo reaccione y lo deje. Me refugie en casa con mi Abuelo estuvimos dos meses separados. Incluso mi abuelo me hacia la guerra porque nunca supo el motivo que tuve para irme. Me he guardado todos estos años sus golpes, los cubría con maquillaje y delante de la gente, su familia o sus amigos yo era feliz. Me mostraba con una sonrisa, jamás se darían cuenta. Aguante mucho Thiago. Cosas que nunca te podrías imaginar. Cuando le dije que estaba embarazada yo tenía tres meses. Mi bebé tenía tres meses dentro de mí, se volvió como loco. No tuvo piedad de mí, mucho menos de mi bebé. Lo perdí en el instante, estuve dentro de la bañera hasta que por forma natural expulse el cuerpecito de mi bebé. Dios se apiado conmigo y me dejo vivir, no tuve atención médica. Y cada vez que lo veía, no tuve la valentía para matarlo aunque las ganas no me faltaron.
El día que hui, no tenía a donde ir, todas las amigas que había tenido cuando estudiaba o donde vivía, todas las había perdido por su culpa. Mi familia no me apoyaría, eran felices con las atenciones de Ernesto y también con su dinero. No tenía a quien acudir, pero recordé a tu Abuela, Victoria es una buena mujer, ella me ayudo, me llevo a un centro de salud y me cuido por siete días. Una tarde llego a casa y me entrego un pasaje, me dijo que en este lugar estaría bien y protegida. E confiado en ti. Thiago sabes mucho mas de lo que pensé que te contaría mi vida es una verdadera mierda. Soy una mierda de mujer. Y no quiero que mi padre ni nadie mas sepa todo lo que he tenido que pasar por cubrir las apariencias.”

Escuche atento cada una de sus palabras, mi mente a pesar de escuchar cientos de historias distintas no llegaba a dimensionar todo lo que Renata había pasado durante estos años, no estaba casada con un hombre, estaba con un animal, su vida no era una mierda, la habían hecho una mierda.
No sabía que decir, no sabía cómo ayudarla en estos momentos, tenía mis puños apretados. Sentía rabia, también sentía pena. Como podía haber gente que viviera y gozara haciéndole mal a las personas.
Me debatía conmigo mismo, una parte de mi me decía que necesitaba ayudarla, pero otra también me decía a gritos que era un terreno peligroso.

      - Thiago dime algo por favor – me suplico – Dime que te doy asco, dime que soy una mierda y que me merecía todo eso… - la calle colocando un dedo sobre sus labios
      - No digas eso. No te merecías nada de lo que te paso. Te voy a ayudar. –

Me sentí como un idiota, necesitaba hacer algo por ella. Su móvil volvió a sonar y como un imán me puse de pie, lo tome entre mis manos y al leer Ernesto lo estrelle contra el suelo.
Sus ojos parecían que se le iban a salir, pero aun así no decía nada.

      - Renata, yo te voy a ayudar – le aclare – Vamos a salir de esto sin necesidad de que lo vuelvas a ver y que lo vuelvas a escuchar

Trato de sonreír, sus ojos brillaron y lágrimas rodaron por sus mejillas. La abrace y le prometí que todo iba a estar bien. De mi dependía que todo estuviera bien.

Cuando estuvo más tranquila le explique cómo abordaríamos el tema. Aun siendo abogado necesitaba hacer unas consultas para llevar el divorcio. Tal vez a ser de otro país, tal vez tendríamos que ir a España e iniciar los trámites en ese lugar.

      - Vamos donde los demás – le dije cuando la vi mas tranquila – Esa es mi tarjeta – se la extendí – Cualquier cosa me llamas y en minutos estoy contigo.
      - Gracias – la guardo en su bolsa – No sabes lo bien que me hizo contarle a alguien lo que me paso.
      - No soy un alguien – Aclare – Soy tu amigo, y puedes contar conmigo
      - ¿Quieres quedarte a cenar?
      - Vamos –

Cuando llegamos al comedor principal los dos nos encontramos con la sorpresa que mi madre e Ian ya estaban ahí. El pequeño se lanzo a mis brazos apenas me vio, le sonreí y acorte la distancia que nos separaba.

Aun con Ian en mis brazos bese la cabeza de mi madre, quien al ver a Renata no contuvo el impulso de abrazar a Renata como si fuera una hija mas.

Tengo recuerdos vagos de mi infancia cuando pasaba mucho tiempo jugando en los jardines de la casa con ella, o escondiéndonos bajo las mesas del primer restaurant de su padre. Las travesuras que hacíamos los fines de semana cuando ella se quedaba en casa o las películas de princesas que veíamos en la habitación de mis padres hasta quedarnos dormidos.

      - Estas hermosa – le dijo mi madre entre lagrimas y sin romper el abrazo – Mira la mujer en la que te haz convertido. Hija mía. Estoy feliz de tenerte nuevamente con nosotros, con tu familia.
      - Gracias tía – le dijo. – Yo también estoy feliz de estar con mi familia otra vez
      - Vamos a comer – dijo tío Gabriel rompiendo el momento - ¿Y Daniela?
      - La voy a llamar –le dije poniendo en el suelo a mi hermanito – Ya vuelvo


Me aparte un poco de las lagrimas y el momento de reencuentro para sacar el móvil de mi chaqueta. 10 llamadas perdidas de Andrea ¡Dios! Esta mujer era sofocante a veces.
Mire la hora y recordé que tenia que ir a cenar con su familia. Pero ahora justo ahora también tenia una cena con mi familia. Marque el numero de Dani.

      - No vienes a cenar – me dijo apenas contesto
      - No. – le dije entre risas – Peque ven al local nuevo de tío Gabriel
      - A no, no, no. Thiago no estoy para cenas familiares y escuchar a mamá reclamando en mi contra. Me niego.
      - ¿Por mi? –
      - Traidor. –
      - Es importante, mamá esta feliz Renata esta aquí –
      - ¿Renata? –
      - Si la hija de tío Gabriel. Llego esta mañana de España y están todos felices. Hermanita por favor. –
      - Esta bien cariño por ti, solo por ti. Porque a esa tal Renata ni la conozco –
      - Apresúrate –

Volví a la mesa donde todos ya estaban sentados, Ian como un verdadero Lackington estaba sentado en medio de mamá y Renata, a la que le tocaba el cabello. Me senté al frente para poder verla.

Una hora después mientras conversábamos y escuchábamos las ocurrencias de Ian y como le contaba cosas de su colegio. Dani llego en ese momento y comenzamos a cenar.
La comida estaba exquisita, pero como no todo podía ir tan bien mi móvil sonó. Me disculpe de todos y me aparte un poco para poder contestar tranquilo. Y nadie escuchara los gritos de Andrea.

      - Hola –
      - ¿Hola? – pregunto furiosa - ¿Dónde demonios estas?
      - En una cena de negocios – mentí en parte
      - Thiago eres un maldito ¡Vente! Dile a quien mierda sea que tienes otro compromiso –
      - Te veo luego – le corte el rollo
      - Y una mierda – grito – Vete a la mierda

Me corto la llamada, camine al baño y me lave la cara, porque tenia que estar con una loca- Y me debatía con mis dos conciencias la buena me gritaba que corriera donde Andrea y arreglara mi relación. Sin embargo, la mala me enviaba donde Renata tomarla y cogerla como lo había soñado por años.

      - ¿Qué voy a hacer? –

Pero que mierda estoy pensando, claro que se lo que tengo que hacer. Mi vida había girado por años en torno a una aventura de una noche y ahora, ese sueño estaba cerca de mi. Pero incluso si intentara estar con ella. Ella estaba tan rota, tan sola que lo ultimo que haría sería meterse en mi cama para una nueva aventura.
Entonces solo tenia a Andrea, solo estaba ella quien durante años me aguantaba mi falta de compromiso y aun así me amaba. Era mi novia de toda la vida, crecimos juntos. Pero Renata…

      - Perdón – dije cuando volví donde estaba toda mi familia. Me afirme en el respaldo de la silla de mi madre. – Me tengo que retirar
      - Esta bien hijo. – dijo mi padre
      - Pueden llevar a Dani al departamento – pregunte – Yo la veré allá en un rato
      - Claro – dijo mi padre – Ve tranquilo
      - Gracias – le dije.

Me acerque a Ian quien no soltaba los cabellos de Renata, le bese su cabecita antes de acercarme mi boca a su oído.

      - Eres todo un galán campeón – le susurre – Luego me enseñas tus trucos con las chicas

El pequeño me sonrió y río a carcajada antes de soltar una de las suyas

      - Te enseñare a tener novias guapas como la mía – río e hizo reír a toda la mesa
      - ¿Tienes novia? – le pregunto mi madre fingiendo enojo
      - Dos – aclaro
      - ¿Dos? – pregunte - ¿Cuáles?
      - La del cole y Renata –

Todos nos volvimos a reír y Renata le beso la mejilla haciéndolo sonrojar en ese momento. Este enano simplemente era como yo físicamente, pero con una personalidad única.

      - ¿Ya somos novios? – le pregunto Renata
      - ¿Tú quieres? – dijo el enano
      - Claro – respondió ella, besando nuevamente su mejilla - ¿Me llevaras al cine?
      - ¿Me dejas papá? –
      - Solo si sacas buenas notas en el colegio – dijo entre risas
      - Va – reclamo el enano – Siempre con las calificaciones del cole.
      - Bueno me voy – dije interrumpiendo al enano – Disculpen y gracias. Buenas noches

Salí del local en busca de mi coche cuando una mano sujeto mi brazo. Me voltee a ver quien me detenía. Cuando vi a Renata. Ella me miraba confusa y aflojo su mano hasta que la retiro.

      - Perdón – me dijo – No me dijiste cuando nos veríamos

Al decir esas palabras trague en seco, al mirar esos labios tuve que contener mis impulsos por besarla en ese momento. No sería apropiado. Y no sabia si ella quería lo mismo que yo.

      - Digo… Vernos para… - no le salían las palabras
      - Te programare una cita, cuando tenga todos los datos para iniciar el proceso
      - Claro me llamaras – dijo algo desilusionada por mis palabras – Bueno nos vemos entonces 
      - También puedes hacerlo tu – le aclare – Ya tienes mi numero. Recuerda que también somos amigos
      - Thiago – ambos nos volteamos a la vez que nos interrumpieron - ¿Puedes acercarnos a casa? -pregunto Cota con Carol en sus brazos cubierta con una frazada rosa.
      - Lo siento, pero ando sin coche – dije – Me vine con mi padre
      - Ah –
      - Vamos, compartimos taxi – me guiño un ojo en forma de aprobación
      - Adiós hermanita – dijo con sarcasmo
      - Buenas noches a ambos – Fue lo ultimo que dijo Renata antes de ingresar nuevamente al local
      - ¿Nos vamos? –
      - Vamos –

En el camino a casa, Cota no daba por perdido el tiempo. Posaba disimuladamente su mano en mi muslo y lo acariciaba, todo mi autocontrol. Estaba jugando un juego sumamente peligroso, era una niña. Simplemente esto estaba mal.

Le pare en seco y fui sumamente claro con ella.

      - Para con tu coqueteo – dije algo enojado – Cota eres como una hermana para mi. Además yo estoy en una relación
      - ¿Y eso que? – alzo una ceja – No te voy a mentir, me calientas Thiago. No te quiero como mi novio, ni mucho menos como padre de mi hija. Te quiero como hombre
      - Pero eso nunca va a pasar –
      - Eso lo veremos – contesto - ¿Qué le pasa a Renata? – dijo cambiando de tema drásticamente
      - ¿Qué quieres decir? –
      - Yo no me trago eso de que nos extrañaba y que vino a pasar una temporada. Se que algo me ocultan
      - ¿Qué tiene de extraño? Cota, es tu hermana de la que estamos hablando, tiene todo el derecho de estar con su familia
      - Y sabes que tiene un marido rico – dijo muy segura
      - Claro que lo se – resople - ¿Qué quieres decir con eso?
      - Vi como la mirabas. Estuvieron mucho tiempo encerrados en el despacho.  Tonta no soy
      - Se que no lo eres. Pero solo conversábamos –
      - ¿De que? –
      - Del pasado, del presente –
      - ¿De que? –
      - La conozco de todo la vida, hicimos muchas travesuras juntos, incluso antes de que tu nacieras. -   
      - Llegamos – corto el chófer – Es aquí
      - Espéreme por favor – indique al chófer

Me baje y ayude a bajar a Cota con la niña, no la deje decir nada. Bese la cabeza de Carol, seguida de la de ella y me subí al taxi sin mirar atrás. Preparándome mentalmente para una furiosa Andrea.

Golpe tres veces la puerta de entrada del departamento de los padres de Andrea, hasta que Juanita la señora que los ayudaba con el que hacer me abrió con una enorme sonrisa

      - Hola – me saludo alegre
      - ¿Cómo está? –
      - Bien hijo gracias. Pasa –
      - Gracias –

Antes siquiera de llegar al salón apareció Andrea frente a mi. Su cara me decía todo, si estaba furiosa nivel Dios. Esto me iba a me iba a costar cara, en el caso de que yo quisiera arreglar la situación.

      - Dijiste que llegarías hace horas – dijo con los dientes apretados de rabia y conteniéndose de gritar como era su costumbre
      - Me retrase. – dije lo mas calmado posible
      - Luego conversaremos Thiago. Pero esta no se va a quedar así, lo tienes claro. –

Me tomo de la mano y me llevo al salón donde ya llevaba su mejor sonrisa fingida.
Cada minuto que pasaba estaba mas incomodo en la velada, todos hablaban de matrimonio y bebes. Yo aun no estaba ni preparado para ninguna de las dos, o tal vez si. Pero claro estaba que no seria precisamente con Andrea.
Estaba claro que tanto los padres como los abuelos me querían amarrar a su familia, simplemente pensando en el mejor futuro de su hija. Andrea conversaba animada de los temas, con mucha soltura de cosas que simple. ¡No van a pasar! Pero ellos ¡Tenían la boda organizada por completo!

Miraba mi reloj sabiendo que aun me esperaba una conversación con Dani y un sinfín de gritos de Andrea, pasada las doce de la noche me puse de pie.

      - Andrea me puedes acompañar un momento –
      - Claro mi amor. – Dijo muy sonriente – Ya volvemos

Me encamine hacia el pasillo que daba a la cocina para que sus gritos, que esta vez iban a venir no los escuchara nadie dentro del salón.

      - Me tengo que ir – dije cuando estuvimos lo mas alejado
      - Bien voy por mi bolsa y nos vamos –
      - Daniela esta en el departamento – aclare – Necesito hablar con mi hermana
      - Y conmigo también – grito
      - Lo se ¿Te llamo mañana? –
      - ¡Que! – volvió a gritar – Ni lo sueñes. Tu te vas conmigo
      - Por favor. Prometo compensarte –
      - Y una mierda – volvió a gritar – Te vas y termina esta relación. Thiago te lo advierto
      - Cariño no grites – trate de cortar nuestra distancia – Mañana te lo compensare. Podemos estar todo el día junto y luego me acompañas a las charlas de Nacho.
      - ¡El bautizo! – Resoplo – Necesito un vestido
      - Te lo regalo – le tome la cara entre mis manos y la bese.

Si había algo que nunca fallaba con Andrea, era esa técnica comprarle algo, besarla o cogerla. Con el poder que tenía sobre su cuerpo la hacía siempre ceder en mi voluntad. Sabía que con ella me comportaba con un cabron sin corazón. Pero era mi manera de hacer las cosas

      - Está bien – me dijo cuándo recobro el aliento aun con mis labios cerca de los de ella. La volví a besar
      - Te llamo mañana –


Dicho eso le di un último toque en sus labios y Salí de esa casa sin pasar por el salón a despedirme. 





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viernes, 14 de marzo de 2014

#2 "Caminos Inesperados"

Que es lo que me está pasando porque después de tantos años sigo teniendo el mismo sueño con mi chica de cabellos rubios…tanto me dejo impactado que en todo este tiempo no he podido sacarla de mi mente, sueños y pensamientos.

Después de seis años, de seis largos años anoche soñé nuevamente con ella. No lo puedo creer, después de un mal día termino soñando con que estoy en sus brazos, pero esta vez desperté en medio de la noche y mi impresión fue aún más grande cuando sentí el cuerpo tibio a mi lado, estuve tentado de acariciarla y besarle aquellos labios que hace años me enloquecieron. ¡Dios! Si tan solo tenía 18 años.

Ahora a mi lado tenia a una mujer encantadora que día a día hacia mi vida agradable, me amaba y yo… yo simplemente hacia lo posible por corresponder a sus sentimientos, hace cuatro años que estoy con ella. Andrea.

Recuerdo cuando volvimos de Barcelona me junte con ella a los pocos días nos la pasamos muy bien y con el paso de los meses nos hicimos buenos amigos, en la universidad salíamos de parranda juntos y cuando se me hacía muy tarde para volver a mi casa o simplemente no quería volver me quedaba en su casa, hasta que una noche hace cuatro años, exactamente hace cuatro años. Una cosa llevo a la otra nos besamos y terminamos cogiendo hasta el amanecer fue ahí donde comenzó nuestro romance.

Mis padres, mis padres felices con por fin conocer a una mujer que estuviera a mi lado, los domingos familiares, donde iba tía Naty, tío Gabriel y Mariano con sus respectivas familias ella me acompañaba y me gustaba verla jugar con los pequeños Ian y David.
Ian era el terremoto de la casa, desde que llego a nuestras vidas no hicimos más que malcriarlo y consentirlo en todo, pero claro estaba que al tener 19 años de diferencia iba a ser de esa forma.

Dani por su parte estaba a punto de terminar su carrera, ella era la futura Publicista de la casa, mi padre no cabía en la felicidad cuando le dijo que estudiaría lo mismo que él.
Claro está que Don Benjamín Lackington está orgulloso de sus tres hijos. Y mamá sigue tan guapa como siempre y tan cariñosa y dedicada a su familia.

      - ¿Qué hora es? – me pregunto Andrea restregando su cabeza en mi pecho
      - Muy temprano peque – bese su cabello – Sigue durmiendo
      - ¿Y por qué no lo haces tú también? – beso mi pecho y con sus uñas jugo en mi abdomen - ¿Qué tienes mi amor?
      - Nada. – Alce su cabeza y busque su boca – Quiero besarte
      - Hazlo – me beso cortamente y suave – Nadie te lo impide, sabes que me encanta que me despiertes a media noche para hacer el amor

Cada vez que la escuchaba decirme que le hiciera el amor, no podía dejar de recordad a mi Ángel, ella había sido la primera en conocer esa faceta mía. A ella y solo a ella se lo había hecho.
Pero eso nunca impedía que tuviéramos sexo, de manera satisfecho podía hacer con su cuerpo lo que yo quisiera, se entregaba por completo al placer que le daba y ella se esmeraba mas de la cuenta por complacerme, porque algo en ella le decía que si no estaba contento la podía dejar.
Ya había pasado una vez, claro está que no fue por problemas en la cama si no que no podía mas con sus celos. Pasamos poco mas de dos meses separados y fue donde me acosté con cuanta chica se me cruzara por delante, Andrea volvió me prometió que iba a cambiar y así fue.


A las nueve de la mañana ya me encontraba en mi despacho, estaba revisando unos papeles de la Agencia de publicidad cuando mi secretaria la señora Carmen me indica que mi padre está afuera y quiere verme. Mi querido padre siempre me hace visitas matutinas los días lunes o los jueves, desde que me mude al antiguo departamento de mamá no deja de visitarme o llamarme, aun no se daban cuenta que ya no era su bebé, que había crecido. Recuerdo cuando llegaron de sorpresa en día de mi cumpleaños hace dos años y nos encontraron desnudos a Andrea y a mí en la cama. Creo que ese día mamá se puso aún más cariñosa, estaba celosa de Andrea, no la quería pero tampoco se lo demostraba.

      - Padre – Le dije de manera formal
      - Hola hijo – me abrazo. - ¿Cómo estas está mañana?
      - Perfecto – le guiñe un ojo. - ¿Cómo esta mamá e Ian?
      - Tú madre es un caso. – se río
      - ¿Qué paso? -
      - Esta mañana discutió con Dani, debería ser yo quien fuera el celoso y estricto con tu hermana. Pero tu madre está peor que cuando tú tenías su edad
      - ¿Qué hizo Dani? – resople
      - Bueno ya me lo había comentado, quiere irse a hacer una maestría en Marketing a Barcelona, eso dura seis meses y tu madre no quiere. Que es muy chica, que no está preparada y terminaron discutiendo, Dani salió furiosa de la casa.
      - Papá, yo no me puedo meter en eso, son ustedes lo que buscan lo mejor para mi hermana, pero ella se merece ese toque de confianza. A mí me lo dieron con tal solo 18 años y todo salió bien, ella tiene 21. Va a estudiar y se quedara en casa de la Abu, bien cuando se venga se la trae y así la podemos cuidar. –
      - Eso mismo le dije a tu madre, mi mamá está enferma y necesita que alguien este con ella. No se quiere venir, pero con Dani allá será mucho más fácil traerla de regreso. –
      - Bien hablare con mamá –
      - Gracias hijo. – Me palmeo el hombro – Ahora ¿cómo va todo?
      - Bien. Todo va bien –
      - ¿Y Andrea? –
      - Bien. Anoche se quedó en casa –
      - ¿Ósea que ya van más enserio? –
      - Llevamos cuatro años, está claro que vamos enserio. A menudo se queda en casa, pero… -
      - ¿Pero? – Alzo una ceja - ¿No estás enamorado?
      - No papá y no es un tema que me guste hablar –
      - Lo sé. Pero me preocupa que sigas con esa chica sabiendo que está loca por ti –
      - Tampoco puedo terminar con ella de la noche a la mañana y hacerle ese daño –
      - Y el daño que te haces a ti ¿No importa? Eres mi hijo y me preocupa la situación, que pasa si resulta que ella sale embarazada –
      - Me preocupo constantemente de que eso no suceda. No es que no quiera tener una niña mía entre mis brazos, pero no con ella. No me veo despertando todas las mañanas a su lado –
      - Como tu padre y tu amigo que creo que soy, deberías terminar esa relación para que puedas conocer a esa chica que te haga sentir lo que yo sentí por tu madre. Que te de esperanzas de que puedes ser feliz. –
      - Papá yo soy feliz –
      - Crees que lo eres, pero no sabes lo que es despertar al lado de la mujer de tu vida, de que a pesar de los años sigas anhelando sus besos, que aun que pasen los años sigas sintiendo mariposas en el estómago cuando la vez. –
      - ¿Eso sientes por mamá? –
      - Eso y mucho más hijo mío. Tu madre fue lo mejor que me paso en la vida. –
      - Pensé que habíamos sido nosotros – dije mostrando un poco de pena falta
      - Ustedes llegaron a completar mi vida, cuando supe que venias en camino – negó con la cabeza – Ya sabrás cuando seas padre que es algo indescriptible. La primera vez que te vi, tu hermosa carita. Cuando te sentí en mi pecho por primera vez. Eso me dio la fuerza para luchar por mi vida, por ustedes. –
      - Eso fue antes o después de que me sacaran todo rojo y lleno de sangre – dije burlándome
      - Yo estaba en coma cuando tú naciste. – Mi boca se abrió – Con tu madre hay cosas que nunca les hemos contado, porque quedan solo para nosotros. Pero solo tienes que saber que fuiste el mayor impulso para luchar por mi vida.
      - ¿Qué paso papá? ¿Qué es eso que no me cuentas? –
      - Son cosas del pasado. Ya no tienen importancia. Estoy aquí y es lo importante y quiero ser abuelo. –
      - Lo serás, solo que aun soy muy joven para ser padre. – Le guiñe un ojo – Alma libre
      - Bueno “Alma libre”- dijo asiendo comillas con los dedos – A lo que vine       


Volvimos a los temas relacionados con la empresa, lo puse al tanto de todo lo que yo manejaba y a su vez, de algunos de los nuevos proyectos, esto nos llevó hablando mas de tres horas cuando estábamos preparados para irnos a comer su móvil sonó. Mi padre llevo mas de medía hora hablando con Tío Gabriel poco podía entender de lo que hablaban pero la cara de mi padre era de preocupación.

      - Solo te dijo eso… Si también me parece extraño… Pero vino sola… Gabriel cualquier cosa tú me avisas… Cambiando de tema aprovechemos que esta acá y hacemos una cena… Claro… Renata estará feliz de volver a verla sabes que la adora… Si… Si… Me avisas cualquier cosa.

Espere paciente hasta que termino y no tarde en preguntar que había pasado mientras salíamos rumbo a un local para comer. Me explico a grandes rasgos que Renata le había llamado para pedirle que fuera por ella al aeropuerto, que según Gabriel notaba su voz extraña y que en ningún momento nombre a Ernesto quien era su marido hace años.  

      - Pero que tiene de raro que ella allá venido hasta acá –
      - Si lo supiera te juro que no estaría preocupado –
      - Papá no le encuentro nada fuera de lo normal que ella venga a ver a su padre y a su hermana, incluso creo que no conoce a Carol y si mal no lo recuerdo la ultima vez que el viajo fue hace mas de cinco años para su boda a la cual ustedes también fueron –
      - Y ella se veía muy hermosa y feliz. – sonrió – Pero Gabriel sonaba algo preocupado
      - Tal vez es por demás. –

Pedimos pastas con salsa boloñesa, y una botella de vino, nos sumergimos en la misma conversación de que mantuvimos en la oficina, acerca de cómo ayudar a Dani con mamá.
Mi teléfono recibió un mensaje de WhatsApps

Dani  
“Hermanito puedo quedarme a dormir esta noche en tu departamento”

      - Es Dani – le indique a mi papá – Quiere dormir en mi departamento esta noche
      - ¡Dios! – Se llevó sus manos a su pelo – Tú madre se pondrá aún mas furiosa
      - No puedo dejarla sola y lo sabes –
      - Lo sé. Yo me encargo de tu madre
      - Amo a mi hermana, y amo mucho mas a mi madre pero ese par de mujeres me va a volver loco. – dije riéndome
      - Y soy yo él que vive con ellas. – se burló mi padre.

Dani
“Claro que si pequeña. Todas las noches que quieras”
“Gracias. Te amo”
“Y yo a ti pequeño saltamontes”

      - Papá tienen que darse cuenta de una vez que Dani se está convirtiendo en mujer, cualquier día puede llegar con un novio a casa y…–
      - Lo mato antes de que le vuelvan a romper el corazón –
      - Mi hermana no es idiota y ya sabe con qué clases de chicos involucrarse –
      - De verdad eso espero – resoplo. – Cuando supimos que era niña te juro que nunca dimensione las preocupaciones que tendría con ella. Y cuando la vi crecer y hacerse tan hermosa –
      - Ya… Pero no es una niña, ahora si se cae tiene que volver a ponerse de pie, y siempre nos tendrá a nosotros para sostenerla. –
      - Me encanta el amor que se profesan ustedes, cuando los veo tan unidos. Me hubiera encantado tener hermanos. –
      - A falta de hermanos nos tuviste a nosotros, y nos enseñaron a ser de esa manera, yo amo a mis hermanos siempre están por sobre quien sea. –
      - Lo sé. Y ellos te aman a ti. Pero debes ir a ver más seguido a Ian. El pequeño te extraña. Eres su ejemplo a seguir. –
      - Ian. Lo iré a buscar el fin de semana para pasarlo con el.-   
      - Bien. Pero no le diremos hasta que vayas por él -

Estábamos de vuelta en la conversación cuando el móvil de papá volvió a sonar, estaba claro que por hoy no podríamos tener una comida tranquilos y conversar de nosotros. Conversar como padre e hijo. Como amigos que siempre hemos sido.

      - Hola – le dijo al interlocutor – Si, estoy con él. – Frunció el ceño – Claro le diré en estos momentos. Bien nos vemos en un momento. – Dejo el móvil sobre la mesa con frustración y me miro – Hijo Gabriel necesita que vamos al restaurant
      - Claro – le dije con curiosidad - ¿Paso algo?
      - No lo sé. Sera mejor que vamos enseguida a averiguarlo –
      - Llamo a Dani para que le pida las llaves del departamento al conserje y nos vamos

Llame a Dani y luego al conserje informándole que mi hermana iba a ir y que la dejara pasar sin ningún problema.

Pagamos la cuenta y nos fuimos al coche, una vez dentro mi padre llamo a mamá para decirle que íbamos donde Tío Gabriel y a su vez decirle que Dani se quedaba esta noche en mi casa. Claro que no le gusto para nada la idea, pero al final después de que mi padre la tranquilizara diciéndole que yo hablaría con ella termino accediendo. Bueno si no lo hacía Dani de igual manera se quedaría ahí. Mas tarde tendría que lidiar con eso.
Antes de llegar a la entrada le dije a mi padre que se adelantara para llamar a la oficina.

Luego del saludo corporativo de la señora Carmen le indique que estaría fuera todo el día que acomodara mi agenda para el día de mañana y que cualquier cosa urgente se comunicara conmigo de inmediato. A su vez llame a Marcela, mi secretaria en la Agencia para hacer exactamente lo mismo e indicarle que se comunicara con la Señora Carmen para que no me hicieran topes.


Cuando entre camine hacia el despacho y a medio camino me encontré con Magda, tan amorosa como siempre me saludo muy cordial.

      - Gracias Thiago por venir de inmediato – me dijo rompiendo el abrazo – Es muy importante tu ayuda, ya te enteraras de lo que está pasando.
      - ¿Es grave? – pregunte rápidamente
      - Sí. Me temo que es grave – su cara lo decía todo. Solo esperaba que Tío Gabriel no estuviera envuelto en un asunto legal muy malo, y que pudiera salir airoso.

Nuestra pequeña charla fue interrumpida por Constanza, esta niña, bueno no tan niña ya tenía unos 19 años. Futura chef del restaurant y ya madre de una pequeña de seis meses. Y que su cuerpo no evidenciaba su maternidad, de unas curvas casi perfectas y todo proporcional a su cuerpo, si no la viera como mi prima, perfectamente sería del tipo de mujer con la cual podría haber tenido una aventura

      - Estas muy guapa – le dije dándole un cariñoso abrazo, su cabello lacio y rubio, por un momento me perdí en su cabello, al verla caminar hacia la silla de bebé donde estaba su niña, la pequeña Carol en honor a la madre de Renata. Su espalda y la forma de su cuerpo me hacían recordar a Ángel.
      - Carol saco el mismo cabello de su madre y de Renata. Vieras lo mucho que se parecen las tres – me dijo Magda haciéndome volver
      - Es poco lo que recuerdo a Renata – le dije retomando mi atención a Cota que venía traía consigo a Carol – Pero esta pequeña está más bella
      - Gracias tío Thiago – dijo imitando la voz de un niño – Tu estas muy guapo también
      - ¿Cómo van las cosas con el padre? – pregunte sacando al abogado que hay en mí
      - Cumple con la manutención, pero nunca la ha visto – dijo besando la cabeza de su bebe – Claro está que no nos importa ¿Cierto mi cerdita bebé? –

La niña le dedico una sonrisa.

      - Recuerda que si no cumple me tienes que avisar de inmediato, no puedo eludir su responsabilidad. –
      - Lo se señor abogado. ¿Aun con Andrea? –
      - Constanza Paz – la reprendió su madre
      - Si – me alce de hombros haciéndole gracia a la bebé – Ya sabes
      - Una lástima, cuando quieras nos vamos a una discoteca a pasarla bien un rato – me guiño un ojo
      - Lo tendré en cuenta. Ahora las dejo que me necesitan en el despacho. – Bese en la mejilla primero a Magda, luego a la niña y por ultimo a Cota, quien me guiño un ojo.


Desde muy pequeña Cota fue coqueta, a los 17 supimos que estaba saliendo con un chico y al otro día que estaba embarazada. Tío Gabriel se vio desilusionado de su hija, de cómo le había fallado de esa manera, todo el enojo que tuvo en los primeros meses de embarazo se desvanecieron cuando nació la bebé y cuando le dijo que le iba a poner Carol. Todo quedo en el pasado y se volvió la luz de sus ojos, su primera nieta de su hija casi adolescente término siendo como una hija más y así Cota pudo seguir con sus estudios y mamá a la vez.

Cuando iba a abrir la puerta del despacho sonó mi móvil y con toda la intención de ignorar la llamada mire la pantalla. Andrea.

Una de las tantas reglas que habían en nuestra relación era evitar llamarnos durante el día y bueno no vivíamos juntos tampoco, algunas noches ella se quedaba en mi departamento, yo nunca en la casa de sus padres desde que comenzamos a ser novios, pero si ella en la casa de mis padres.

      - Hola – dije de manera casual
      - Mi amor que poco efusivo para contestarle a tu novia querida – me dijo con una alegre voz
      - Estaba por entrar en una reunión – le dije serio
      - Perdón. Sé que no te gusta que te llame pero era para recordarte que hoy cenamos en casa de mis padres, recuerdas que es su aniversario es importante para mí que estés ahí mi amor no me vayas a fallar.
      - Lo había olvidado. – Fui sincero – Tratare de llegar lo más temprano que se pueda, pero dudo que sea antes de las ocho.
      - Pero Thiago –
      - Lo sé. Pero mira la hora y estoy entrando a una reunión no se cuanto pueda tardar –
      - ¿No puedes dejarla para después? –
      - No. – dije tajante
      - ¿Ni por tu novia? –
      - Andrea te llamo cuando me desocupe mi padre me está esperando, es importante para el que yo lo ayude en estos momentos
      - Claro siempre tus padres primero. – Dijo molesta – Me gustaría ser alguna vez una prioridad en ti. Primero tus padres, luego tu trabajo y al final yo.
      - Por favor no comiences – resople – Haré lo posible por llegar luego.
      - Promesas vacías. –


Dicho eso corto la llamada. En mi vida exactamente como ella había nombrado eran mis prioridades, siempre mis padres o Dani estaba ante todo, muchas veces habíamos tenido esta misma discusión ya que para nuestro primer aniversario estaba todo preparado para una hermosa velada en la cual se había esmerado bastante, no habíamos comenzado a cenar cuando me llamo papá para decirme que Ian estaba con problemas para respirar que lo llevaban al centro de salud de urgencia. Y yo sin darle mucha explicación me levante y me fui. Claro que a los días ella me perdono cuando llegue a su casa con un oso de casi metro y medio de altura.

Para un cumpleaños fue lo mismo pero esta vez fue por que ha Dani le habían roto por primera vez el corazón y necesitaba a su hermano al lado. Y así siempre ha ido primero mi familia.
Otra llamada entro en ese momento a mi móvil de Marcos, futuro Abogado penalista, esperábamos que en algún futuro terminara la carrera, ese chico que siempre fue mi mejor amigo y aun con los años lo seguía siendo, no era muy dado para los estudios. Pero para la noche era único, por eso no le duraban las novias y era todo un casanovas. Más de una cana verde le saco durante su adolescencia a tía Naty, se tranquilizó un poco cuando nació David su hermano pequeño que se llevaba por un par de meses con Ian. Desvié la llamada de Marcos pero en ese momento me entro la de Nacho.

Pensé por un momento en desviar la llamada pero qué más da. Ya me había dejado un poco enfadado Andrea y tenía que entrar relajado a lo que me enfrentaba.

      - Hermano – me grito eufórico
      - A que debo esta maravilla de escuchar tu voz – dije para tratar de fastidiarlo
      - Para recordaste que no nos puedes fallar mañana. –
      - ¿Mañana? –
      - ¡Maldito! Lo olvidaste nuevamente. Como odio que nunca recuerdes nada. – Dijo enfadado – Mañana es la última charla para el bautizo de mi preciosa niña
      - Ahh claro lo recuerdo. – Nacho río – Es a las siete
      - Sip. Correcto. ¡Qué mala elección de padrino hicimos! – Reclamo - ¿Cuándo cumple un año?
      - El 24 de febrero. – dije seguro
      - Así es por lo menos no olvidas eso. –
      - Claro que no lo olvidare aún recuerdo tu cara de asco cuando saliste del parto gritando que todo se hacía ¡Enooooooooorme! Para que saliera la cabeza –
      - Aun lo creo. – Suspiro – Pero mi preciosa es lo mejor que me ha pasado
      - Bien mañana nos vemos. Te tengo que dejar que entro a una reunión –
      - Ok. Me saludas a Andrea –

Dicho eso cortamos la comunicación…

Todo lo que sucedió a continuación fue en cámara lenta, mi retina, mi mente y mi cuerpo fueron conscientes de cada movimiento que efectué. Desde que lleve mi mano al pomo de la puerta.
Abrí la puerta para mirar de directo y de frente a Tío Gabriel tras su escritorio con una mano en el pelo en señal de frustración.
Frente a él estaba mi padre quien me hizo señas para que me acercara a su lado.

      - Buenas tardes – dije para todos.

Fue entonces donde me fije en quien estaba sentada al lado de mi padre, su largo y lacio cabello rubio me hizo sobresaltar, no fui consciente del minuto donde Gabriel llego a mi lado y me abrazo, ni siquiera sé si correspondí a ese abrazo. Lo único que podía hacer era fijarme en ese cabello, algo en mi gritaba por dentro.

      - Gracias por venir de inmediato – me dijo Gabriel. – Hija.

Llevo su mano al lado de la chica, y la ayudo a ponerse de pie, su pequeño cuerpo giro lentamente hasta quedar frente a mí, fue entonces donde nuestros ojos conectaron, nos miramos fijamente, ¡Dios! Me estaba olvidando hasta de respirar, esta era una broma, no seguramente estaba soñando y cuando despertara…

Gabriel al ver que ninguno de los dos hacía nada por acercarse al otro le puso su mano en la espalda, para dejarla frente a mí.

      - Vamos hombre – puso su mano en mi hombro y lo palmeo. – Que solo es Renata ¿La recuerdas? Princesa. – La miro a ella. – Recuerdas al enano que no te dejaba tranquila cuando eran pequeños

Asentido con la cabeza

      - Ve el hombre en el que se convirtió – palmeo mi espalda – Este es Thiago
      - ¿Thiago? – dijo incrédula, su voz, su voz era tal y como la recordaba.
      - Aja. – dijo su padre. – El pequeño Thiago ya es todo un hombre.
      - Así veo – dijo ella. – Un gusto Thiago

Pronunciando cargadamente cada silaba de mí nombre.