viernes, 15 de noviembre de 2013

"Algo llamado amor" Cap XXVI

Era un golpe muy duro para Gabriel quedar viudo con una niña pequeña, trate de imaginar el dolor en su corazón pero aun así no comprendía mucho, Nata lloraba apoyada en mi, le pedía que se calmara un poco pero era imposible y lloraba mas.
Gabriel por otra parte estaba en un rincón sentado en el suelo con su niña en brazos, no sabía que podía hacer para consolarlo, sonó mi móvil y soltando a Nata unos momentos vi que el visor decía Mariano, no tarde en contestar.

      - Mariano vente de ya! - Sin dejarlo hablar - Carol ha fallecido y te necesito aquí, Gabriel esta muy afectado y Renata igual no puedo con los dos
      - Lo lamento. Voy para allá -

Una enfermera al preguntar que pasaba y explicarle a grandes rasgos me dijo que traería unos cafés y se llevo a Nata con ella, aproveche ese momento para irme donde mi amigo, me arrodille para estar a su altura y al tratar de sacar a la niña el me lanzo un manotazo, estaba claro que no quería separarse de ella.

      - Gabriel, anda dame a la niña - Le susurre acariciandole el cabello a la pequeña - Vamos necesita comer algo.
      - Yo... No no la necesito conmigo, me dejo, ella me dejo, nos dejo solos, Benja no podre vivir sin ella, era mi vida entera, y ahora y ahora no esta. - Dijo entre sollozos - ¿Por que? ¿Por que me la quitaron? - Lloraba desconosolado
      - Tranquilo, amigo por favor ven dame la niña. -
      - No, no la quiero conmigo, es lo único que tengo -

La pequeña se puso a llorar y en ese momento ingreso Mariano al servicio de urgencias, corrió hacia nosotros y le arrebato a la niña de los brazos, Gabriel comenzó a dar puñetazos al suelo, gritaba vuelto loco y yo solo lo trataba de controlar. Cada momento se me hacia mas difícil, mi pobre amigo estaba mal, y yo no podía hacer nada por él.


Cuando por fin logramos sacar a Gabriel del hospital y llevarlo a la casa para que se diera un baño y nos dijera que era lo que seguía, lo llevamos a casa de su madre, cuando nos bajamos la madre de este nos salío a recibir y le dio un gran abrazo que nos dejo a todos atónitos. Se mostró muy cariñosa, bueno no era un momento para ser de otra manera si su hijo estaba destrozado.
Entramos al salón y surgió la conversación acerca de que pasaría ahora.

      - Benjamín necesito que me ayudes con los tramites para llevarme a Carol a Barcelona. -
      - Si amigo, yo me encargo de eso, quieres que le avisemos a sus padres -
      - Lo había olvidado - Volvió a llorar - No se como decirles
      - Yo me encargo de todo ahora trata de descansar y retomar fuerzas. Lo necesitas -

~~~

Si esto era una broma, es de esas muy malas, todo se oscureció alrededor nuestro, la muerte de Carol era un golpe duro, no soportaba ver el dolor en mi amigo, no soportaba pensar que pasaría con esa niña tan pequeña ahora sin madre. Cuando oí decir que se la llevarían a Barcelona fue aun un golpe mas duro, esta claro que toda su familia es de allá, pero yo no puedo seguirlos, y eso me duele aun mas. Esta claro que Benja tenía que ir a acompañar a su amigo y además ya me había dicho que tenía que viajar, un golpe mas fuerte. No podía controlar mis lagrimas, me arranque a la cocina, ya no quería que me vieran mas llorar, necesitaba estar un momento a solas. Luego de servirme un vaso con agua entro Doña Ester, quien a penas me vio frunció el ceño, no necesitaba de eso ya sabía que no era para nada bienvenida en su casa.

      - Nada puedes hacer aquí, es mejor que te vallas - Me dijo cuando cerraba la nevera. - Y antes de que digas nada esta claro que mi hijo se queda conmigo, y mi nieta también. -

Antes de que fuera a decir algo mas pesado salí por la puerta de la cocina y camine por el prado hasta sentarme en una roca a pensar, a pensar en lo frágil que era la vida, en los momentos lindos que pasamos, extrañaría a Carol esta claro, pero también a mi Benja. Se me venia un duro mes por delante antes de poder verle nuevamente. 

No se cuanto rato estuve sentada en el mismo lugar, hasta que el sonido de mi móvil me volvió a la realidad, era Naty. Luego de contarle lo sucedido y volver a llorar ella me dijo que trataría de aplazar la reunión con el banco para que pudiera viajar con ellos, al ver mi negativa se resigno, no podía hacerlo y seguir poniendo en riesgo mi patrimonio. Esta vez la razón le gano al corazón y con el dolor que me daba sabía que era lo correcto. 
Unos fuertes brazos me tomaron por la espalda hundiendo su nariz en mi cabello y depositando suaves besos. ¡Benjamín!. Cerré los ojos y disfrute el momento, no me decía nada solo me apretaba con fuerza contra él, deje caer mi cabeza en su pecho, pero el olor a alcohol me hizo voltearme y ver su rostro. 

      - Me puedes soltar - Susurre.
      - Necesito sentirte cerca - Dijo acercando su boca a mi oído.
      - Por favor! Sueltame - Suplique
      - Nata, yo trato de manterme lejos de ti, pero no puedo. Te necesito cerca no como amiga, si como lo que eramos una pareja - 
      - Pensé lo que habías entendido tu y yo fuimos una pareja, de eso es tiempo pasado. Yo estoy con Benjamín. Mariano por favor sueltame - 
      - ¿Que fue lo que viste en él? -
      - No voy a hablar contigo de eso. Yo le quiero y el me quiere, con eso te debe bastar - 
      - Tú a mi me querías - 
      - Claro! Te quise y mucho, llegue a pensar que estaba enamorada de ti. Pero no fue así, ahora sueltame Mariano por favor - Comencé a llorar y el aun me sujetaba mas fuerte.
      - No puedes haberme dejado de querer, si es tu manera de vengarte por como fui contigo, lo comprendo pero ya basta, termina este juego y vuelve conmigo. Te amo Renata - Grito Mariano
      - Claro que no te he dejado de querer... -
      - Interrumpo? - La voz grabe de Benjamín probinieste desde nuestras espaldas hizo que Mariano me soltara casi como si le quemara el contacto con mi piel. 
Al mirar la cara de mi Benja, esta era triste, pero rojo de la furia de vernos tan cerca. Camine hacia el para cobijarme entre sus brazos quien feliz me los abrió para recibirme.
      - Llevaba rato buscandote - Me dijo besandome la cien
      - Necesitaba estar sola - Susurre contra su pecho. - Llévame a mi casa por favor
      - Vamos -

Ignoro por completo que Mariano quedo como una estatua en el mismo lugar. Horas mas tarde luego de darme un baño y comer algo estaba recostada con una almohada sobre la cabeza para que la poca luz que entraba por la ventana no me molestara y pudiera dormir un rato cuando la puerta se abrió, segundos mas tarde un peso hizo que la cama se hundiera un poco levante la almohada para ver a mi hermoso Benja recostado a mi lado.

      - ¿Te sientes mejor? - Arrastrandome hacia su cuerpo me acaricio el cabello.
      - Un poco, es muy duro todo esto - Le susurre para evitar llorar.
      - Preciosa, debes ser fuerte. Necesito que seas fuerte por que mañana volvemos a Santiago donde ahí que firmar unos papeles y en cosa de horas iremos viajando a Barcelona. -
No supe que decir ni que hacer, comencé a llorar nuevamente en su pecho, esto tenia que pasar justo ahora, justo ahora tenía que quedar sola con un doble dolor en el cuerpo
      - Por favor preciosa. No llores se me parte el alma verte así, me gustaría que te fueras conmigo. Se que no puedes. Pero no llores. -
      - Te quiero, te quiero. Por favor prométeme que volverás - Le rogué colocando mi cuerpo sobre él. - Júrame que volverás - Me arrastro hasta que mi boca quedo junto con la suya. Y me beso
      - Prometo. No. Juro que volveré lo antes posible. - Me beso - Extrañare tus besos - Me volvió a besar - Sus caricias y la forma en la que hacemos el amor. La forma en la que me miras y la forma en la que me dices te quiero. Yo también te quiero. Preciosa. Eres mi preciosa. Volveré lo juro, dentro de un mes estaremos así nuevamente, pero quiero verte reír. -
      - Yo quiero que me hagas gemir, necesito el contacto con tu piel. Te necesito - Le rogué.
      - Y yo a ti. Ven vamos a sacar estas ropas que molestan - Me sonrió.


Al abrir mis ojos me refregué en el pecho desnudo de Benja, sería la última mañana que despertaría a su lado por los próximos largoooooos treinta días si es que no se le presentaba ningún problema, salvo llevarse la mitad de mi corazón consigo. Era un momento difícil para todos y no pensaba hacerlo aun mas difícil.

      - ¿Como dormiste? - Pregunto con una sonrisa en su rostro.
      - Bien - Susurre - Muy bien.
      - Yo también, siempre que duermo contigo. Te echare mucho de menos. Mucho - Me beso la cabeza.
      - Y yo a ti. - Traté de sonar lo mas convincente y tranquila posible
      - Son solo un par de semanas. ¿Lo sabes verdad? -
      - Si. Lo se. Vamos a la ducha que tenemos que salir en unas horas. -

Me puse de pie y me escabullí en la ducha, esperaba que me acompañara no quería estar sola, no sabiendo que mañana lo estaría.

      - Te unes? - Le dije hacia la otra habitación.
      - Voy a preparar el desayuno mientras - Me dijo de pie en el umbral de la puerta.

Comencé a desnudarme para tentarlo pero cerro los ojos y suspiro, no sabía por que se estaba tratando de controlar pero yo lo necesitaba. Quería que deja su olor en mi piel, que durará el tiempo necesario para sentirlo cada vez que me faltara. Quería ser capaz de sentir sus caricias a pesar de la distancia.

Y volvían las dudas a cerca si funcionaria esto a distancia, habían solo dos opciones o nos queríamos mas o definitivamente esto terminaría. También volvía el miedo que sus necesidades de hombres se antepusieran con las necesidades del corazón y se acostara con cualquier mujer. Si eso fuera a pasar tenia que decírselo para que el se sintiera con la confianza de confesarselo y olvidarle de una vez.

      - Benja - Dije antes de que saliera por completo del cuarto de baño.
      - No. Preciosa si entro en esa ducha contigo no podré parar de hacerte el amor - Me dijo resignado
      - Te necesito - Le rogué - Necesito que dejes tu olor en mi, que dejes las huellas de tus caricias en mi.
      - Nata. Preciosa. Te quiero - Y camino salvaje mente hacia mi.

Antes de que me diera cuenta ya tenia sus manos sobre mi cuerpo, besaba cada centímetro de mi piel dejando su rastro tal y como se lo pedí. El chorro de agua caía por nuestras espaldas, lleve mis manos por su cuerpo para quitarle esos estúpidos pantalones de dormir que se había puesto. Esos sobraban en estos momentos lo quería desnudo y dentro de mi. ¡Lo necesitaba!

Luego de hacer el amor en la ducha, bajamos a desayunar y volvimos a la habitación para arreglar nuestras maletas y dejar todo en orden en la casa. No tenia fecha de regreso, lo mejor sería dejar todo bien cerrado.

~~~

Esto estaba siendo completamente mas difícil de lo que yo podía manejar durante todo el vuelo hacia Santiago Nata apenas cruzo palabras conmigo, venía pendiente de la niña mientras Gabriel dormía algo. Trate de llamar su atención pero fue innecesario no sabía si me ignoraba o venía muy concentrada en entretener a la niña. 
Una vez en el aeropuerto en la sala de común la esperaba Naty, Ima y Iñaki. A él no lo esperaba. Cuando mi preciosa los vio salio corriendo a su lado. Naty fue la primera en llegar y le dio un gran abrazo, ella comenzó a llorar nuevamente. Eso dolía, no quería dejarla así. Tras un corto abrazo de Ima, fue el turno de Iñaki. Ella escondió su cabeza entre el pecho de este lo que provocó que mi sangre hirviera en ese instante. 

      - Tranquilo, necesita algo de espacio - Me dijo Gabriel parado a mi lado mirando la misma escena que yo.
      - Pero tiene que abrazarlo así? - Gruñí
      - Esta triste y dolida por todo esto. Tú ahora te vas conmigo y ya se queda con todo el dolor sola -
      - Yo también estoy triste y dolido. Pero no por eso me ando consolando en otras personas -
      - Benjamín no hagas esto mas difícil para ella. Te quiere eso es lo que importa - Trato de tranquilizarme
      - Lo se. Pero estaré lejos tantos días que me da miedo perderla -
      - Ella debe sentir lo mismo, deja de mirarla y ve con ella. Aprovecha mientras este contigo - Dijo con su voz quebrada - Yo... yo que no daría por tener a mi Carol conmigo en estos momentos.
      - Amigo - Y lo abrace. No pude no sentir pena por él. Sería difícil salir adelante en estos momentos con su hija en brazos y su mujer en un cajón. Le arranque a la niña de sus brazos. - Yo iré con Renata a ver a su tía y tu debes hacer los papeles para el cambio de avión.

Asintió con la cabeza y se dirigió al mesón. Me encamine hacia donde estaba Renata quien ya no estaba en los brazos de ese idiota. Y al verme trato de sonreír forzosamente. Asentí con la cabeza y ella se acerco mas a mi. Pase mi brazo libre por su cintura y bese su cabeza. Todo era muy difícil.

      - ¿Donde esta tú papi. Preciosa? - Le dijo a Renata haciéndole cosquillas, lo que hizo que la niña se retorciera en mis brazos y riera
      - Fue a hacer los tramites de cambio de avión - Le dije.
      - Ya veo - Me respondió cortante.
      - Benja, me prestas a la niña para ir a comprarlo algo para el viaje. Así no se aburre - Dijo Naty estirándole los brazos - Quiere ir por un juguete bebé
Sus ojitos brillaron en ese momento y accedió al cambio de brazos.
      - Me acompañan chicos - Y me guiño un ojo mientras se daban la vuelta y nos dejaban solos un momento, lo necesitaba.

Cuando estuvimos solos no sabía por donde empezar, quería abrazarla, besarla y hacerle saber que la quería muchisimo. Pero ella solo me miraba. La apreté tanto contra mi como pude, no quería que necesitara otros brazos si tenia los mios, quería hacerle saber que a pesar de todo estaría junto a ella. Ahora y siempre. Busque su boca con la mia necesitaba esa conexión en este momento. Se separo un poco y me presiono sus labios contra los mios. Ella también lo necesitaba. El beso se fue profundizando a medida que nuestros cuerpos tenían la necesidad. Era magnetismo puro el que estaba experimentando ese ese momento.

      - Me llamaras verdad? - Pregunto con su labios cerca de los míos aun
      - Todos los días y muchas veces - Le afirme
      - Estaré esperandote lo sabes verdad? - Volvió a preguntar
      - Y yo estaré deseando volver a verte -
      - Quiero que esta relación a distancia resulte, te quiero y me duele perderte -
      - No vas a perderme, solo son unos cuantos kilómetros los que separaran a nuestros cuerpos, pero nuestros corazones están unidos. Y quiero que lo recuerdes ¿Vale? -
      - Tengo miedo - Susurro  
      - ¿De que? - Pregunte intrigado, si ella lo sentía por lo mismo que yo debía dejarle todo muy claro ahora.
      - De que no sea suficiente hablar por teléfono o enviarnos mail, y que las necesidades del cuerpo sean mas fuertes y busques en otra lo que yo no te puedo dar y que al cabo de un mes te des cuenta que no me querías tanto como pensabas y salga herida - Sollozo
      - Créeme que yo siento lo mismo que tu preciosa. Cuando te vi abrazada a ese idiota sentí que casi te estaba perdiendo antes de irme, soy yo él que no estará a tu lado para consolarte en los momentos que tengas pena, soy yo el que no podrá acompañarte en estos momentos duros. Soy yo el que tiene miedo de que te aburras de esperar mis llamadas y busques en cualquiera los abrazos que te voy a negar, o los besos que muero por darte, o las caricias ¡Demonios! Saber que otro te pueda tocar de la manera que yo lo hago me esta matando antes de irme. Si no fuera por que debo estar con Gabriel cree que mando a la mierda mis negocios y mi vida de España por quedarme contigo. Te quiero Nata, te quise cuando te vi por primera vez te quiero ahora y te querré aun mas dentro de un mes.

Lagrimas salían aun por montones de sus ojos se me estaba partiendo el corazón antes de subirme al avión no se cuanto tiempo podre soportar esto. La bese, la bese, no quería separarme de ella. Cerré mis ojos un momento para grabar esta imagen de ella y esta sensación. Desde el fondo se escuchaba la música proveniente de la tienda Feria mix del aeropuerto y trataba de escuchar la letra de la canción que tocaban.
La conocía claro que la conocía. Comencé a tararear un trozo

No se me hace fácil olvidar, déjame besarte una vez más. Regresar de noche convertido en sueño. No es tan fácil, desprenderme de tu corazón, no es tan simple desafiarte amor. Y tenerte atada a algún motivo ser la sombra. 
Tal vez no queras que esta melodía, te susurre el alma y te lleve al recuerdo, tal vez aun que no estemos juntos sentirás el aire. 

La música siguió sonando y Nata apoyada contra mi pecho volvió a llorar, para ese momento yo también sentía como lagrimas comenzaban a picar en mis ojos. Suspiro varias veces y cuando trato de hablar le puse un dedo en los labios para susurrarle las palabras de las siguiente canción.

No, no te vayas, aun quedan palabras, mil frases del alma y entre ellas no estaba el adiós, espera por dios.
Falta besarte más, acariciarte además hay promesas de esas que hay que cumplir. No te puedes ir.
Rompe cabezas sin piezas los planes, los sueños que apenas comienzan, esto es un error nadie mas, va poner en tu boca su amor, no como yo. 
Te amo sin miedo, te amo cobarde, te amo sin tiempo, te amo que arde lo se, te perderé.
Te amo dormida, te amo en silencio, te amo mi vida, te amo lo siento y no hay nada que yo pueda hacer. En cuanto cruces la puerta te voy a perder.
No, no te vayas aún el café no esta listo. Yo se que no has visto de mi lo mejor, espera por favor. 
Falta besarte más, acariciarte además hay mil cosas que no son hermosas sin ti, no te puedes ir. 
Rompe cabezas sin piezas los planes, los sueños que apenas comienzan, esto es un error nadie mas, va poner en tu boca su amor, no como yo. 

Los ojos de Nata se encontraron con los míos nuevamente cuando seguía repitiendole una y mil veces que la amaba de todas esas maneras posibles y muchas mas. No sabia que mas decir la canción lo decía todo por mi, la diferencia que no la estaba abandonando bueno en parte si pero no por miedo, o por no quererla era simplemente por fuerza mayor. Mayor a mi y a ella, no podía hacer nada para que se fuera conmigo, y yo no me podía quedar.

Me volvió a besar cuando las notas musicales terminaron y comenzó una nueva canción, también de Alejandro Fernández.

      - No se por que suena a despedida - Me dijo entre lagrimas.
      - Es lo que es, pero no un adiós para siempre, si no un hasta unos días. Todo lo que dice la canción es verdad, siento que te voy a perder, pero quiero luchar por ti, por lo nuestro, pero espérame ¿Vale? -
Incapaz de decir palabras, solo asintió con la cabeza.
     - Te quiero -
     - Y yo a ti. Eres mi preciosa. -
     - Amigo tenemos que irnos - Me dijo Gabriel poniendo su brazo sobre mi hombro. Asentí con la cabeza. - Iré por mi hija, las maletas ya están en la cinta del vuelo internacional, debemos pasar al salón. - Volví asentir
Gabriel se acerco a Nata dándole un enorme abrazo y besando ambas mejillas, se susurraron cosas que no fui capaz de escuchar. Ella volvió a llorar en sus brazos, él también les di un momento hasta que se separaron y ella volvió a mi pecho llorando desconsoladamente, no pude mas que abrazarla y decirle lo mucho que la quería pero parece que eso no era necesario y solo la hacia llorar aun mas.
Busque sus labios para el ultimo beso por terrible que sonara lo necesitaba.
La bese sin importarme la audiencia que tuviera en esos momentos, me abrí paso en su boca con mi lengua, sus labios estaban suaves por las lagrimas.
      - Te quiero - Le dije y la separe de mi para encaminarme antes de que esto fuera aun mas duro.

lunes, 11 de noviembre de 2013

"Algo llamado amor" Cap XXV

Los segundos se hacían eternos ver de esa manera a Carol colgando del caballo, fue algo terrible. Cuando llegamos a su lado y la logramos sacar Benjamín me paso a la pequeña para que no viera nada y como pude la saque del lugar.
Entre Benja, un Gabriel desconsolado y aterrado y Mariano la llevaron a caballo hasta la casa.

      - ¿¡Pero que ha pasado!? - Pregunto Fausto cuando los chicos bajaban con cuidado a Carol para montarla en el coche. Yo le extendí a la niña para poder bajarme y subirme al coche.
      - Necesito que le avise a mi madre que nos vamos al hospital, mi mujer se callo del caballo esta mal - Le grito Gabriel subiéndose al coche
Benja se acerco a mi, me dio un suave beso en los labios y me dijo

      - Llévate a la niña contigo, vallan a la casa te llamare cuando lleguemos al hospital - Me susurro
      - Quiero ir con ustedes - Le dije entre lagrimas al ver lo mal que se encontraba.
      - Te llamare ¿Vale? -
      - Por favor - Le dije.
      - Preciosa haz lo que te digo, llévate a la niña contigo, se la dejas a Naty y vas. Pero no puedes irte con nosotros. - Me volvió a dar un suave beso y se subió al coche. Mariano arranco rápidamente y se perdieron de vista en cosa de segundos.
Con la pequeña en brazos y llorando desconsolada me encamine a la casa para sacar algo de la niña y poder irme. Al interior estaban las dos señoras sentadas en el sofá conversando como si nada hubiera pasado. Doña José me quedo mirando un momento sin decir nada pase a la habitación de Gabriel. Le prepare en una mochila algo de ropa de Renata y volví al salón.

      - Dame a mi nieta - Me dijo Doña Ester al ver que me la llevaba conmigo. - Se tiene que quedar conmigo, no te la puedes llevar es mi nieta.
      - Necesito irme ¡ya! Carol esta muy mal y aquí nadie la cuidara - Le dije ofuscada
      - Claro que la cuidare es mi nieta, tiene que estar conmigo -
      - ¿Ahora es su nieta? Si desde que llegaron no hace mas que hacerles la vida imposible a su madre y a ella -
      - Esa mujer nunca debió haber venido, se lo dije a Gabriel pero como no me hace caso. Esta niña se queda aquí -
      - No lo sueñe la niña se viene conmigo. -
Pasando por su lado con la pequeña en mis brazos me encamine a la entrada donde ella se cruzo en la puerta estaba claro que no me quería dejar salir con ella.
      - Te he dicho que no la llevas a ningún lado -
      - Gabriel me pidió que se la llevara y eso es lo que haré -
      - Sabes que los hospitales no son para niños -
      - Su madre la necesita ¡ahora muévase!  -

La aparte de la puerta y me la lleve al coche, la deje en el asiento trasero amarrada con el cinturón y arranque de la casa, durante el camino miraba de re ojo a la niña que estaba concentrada y en silencio miraba por la ventanilla, esto no era algo normal en ella. Era una niña extrovertida, muy animosa y le encantaba reír, me partía el corazón verla de esa manera, casi podía jurar que se daba cuanta de que las cosas no estaban bien.
El sonido del móvil me saco de mis pensamientos, pare el coche respire profundamente y al ver el nombre de Benjamín conteste.

      - Dime que todo esta bien -
      - Ya están en la casa? -
      - No vamos para allá -
      - Preciosa, Carol no esta bien. Necesito que te quedes con la niña - Comencé a llorar - No llores te necesito tranquila en estos momentos. -
      - Benja dejare a la niña con Naty y me iré al hospital -
      - No. Quédate con ella. Acá no podrás hacer nada -
      - Lo se pero quiero estar contigo -
      - Y yo contigo preciosa, pero la pequeña te necesita. Yo me iré apenas nos informen algo -
      - Me llamas apenas sepas algo ¿Vale? -
      - Si preciosa, te dejo un beso y me avisas cuando estén en la casa. Te quiero - Aquellas ultimas palabras >Te quiero< hicieron que llorara aun mas, la pena, rabia e impotencia que sentía en estos momentos era mucha.
      - Y yo a ti - Corte la llamada

Una vez que corte me quede unos minutos detenida hasta que me dejaron de caer lagrimas y me pude volver a concentrar en la carretera faltaba poco para llegar a la casa y teníamos que llegar bien. Gabriel no necesitaba estar preocupado por nosotras en estos momentos.
Aparque el coche y baje a la niña en mis brazos, Naty salio a recibirme y me pareció que ya estaba al tanto de lo que había pasado se acerco a solo abrazarme sin decirme nada mas. Volví a llorar desconsolada.

      - Nata estará bien ya lo veras - Le hice señas con la cabeza y ella dijo - Te traigo un té? - Negué con la cabeza - Quieres ir a descansar yo me ocupo de Renata - Volví a negar con la cabeza sujete aun mas a la pequeña a mi pecho le comencé a acariciar la cabeza hasta que se durmió en mis brazos.
Con ella camine hacia la habitación y la recosté en mi cama, me acomode a su lado, pidiéndole a dios que no se llevara a su mamá. Esta pequeña la necesitaba.

~~~

Llevábamos por lo menos tres horas en la sala de espera de urgencias, aun nadie nos salia a dar razón de Carol, el golpe o mas bien los golpes habían sido muchos, Gabriel no paraba de llorar, se repetía una y mil veces que esto era su culpa. Lo traté de tranquilizar pero no había caso. Estaba fuera de si y comprendía que fuera así si algo le pasaba a Renata yo estaría igual. 

      - Mi hija donde esta mi hija? - Pregunto Gabriel volviendo en si.
      - Tranquilo amigo, esta con Nata - Le contesto Mariano.
      - La quiero aquí conmigo - Dijo caminando por la sala de espera en círculos - Ella tiene que estar aquí 
      - No es un buen lugar para ella. Con Renata esta bien - Le dije tocándole el hombro - Vamos a tomar un café 
      - No, yo quiero a mi hija, y a mi mujer conmigo - 
      - Vamos amigo hazle caso - Acotó Mariano y en ese momento un grupo medico salio por la puerta por donde horas antes había entrado Carol.

      - Parientes de la señora Carol Groth -  
      - Aquí, soy su marido - Dijo Gabo caminando hacia los hombres - Gabriel Solar
      - Soy el doctor Hernandez. Medico de su esposa.
      - Como se encuentra ella - Pregunte
      - Sufrió muchos golpes en todo su cuerpo. Tiene un traumatismo craneoencefálico, su estado es muy critico el golpe en la cabeza la dejo inconsciente, además tiene una fractura en la pierna derecha y ambos brazos. Pero lamentablemente debido al golpe a perdido al bebé - La cara de Gabriel se desfiguro, Carol estaba embarazada y lo había perdido, nadie se esperaba esa noticia. y el medico prosiguió - No le voy a mentir pero las próximas 24 horas son cruciales para ella.
Gabriel asintió con la cabeza y camino hacia atrás para sentarse en las incomodas sillas. Golpeando las sillas a su alrededor me acerque para tranquilizarlo y Mariano se quedo hablando con el medico.
      - Vamos debes ser fuerte por ambos, ella te necesita entero. - Le dije para tratar de animarlo, levanto la vista y me quedo mirando sin decir nada entonces proseguí - Es un duro golpe que allá perdido al bebé pero cuando este bien pueden volver a intentarlo. Ahora lo importante es que se recupere
     - Estaba embarazada y no me lo dijo - Murmuro entre lagrimas
     - Tal vez no lo sabía -
     - Quiero ver a mi hija, ¿Puedes decirle a Renata que la traiga? -
     - Vamos a descansar, el medico me dijo que no la podrías ver hasta mañana, ahora esta en la sala de recuperaciones - Dijo Mariano agachandose frente a él - Tienes que reponerte para que mañana le des toda la fuerza que necesita, he dejado todos los números para que nos llamen si algo se presenta -
     - Yo no me voy a mover de aquí, vallan si quieren. - Dijo Gabriel, yo en su lugar haría lo mismo. Pero necesitaba recomponerse
     - Vamos a casa, duermes un rato, comes y vuelves. Yo volveré contigo. - Le dije para tratar de sacarlo de aquí
     - He dicho que no - Grito y se alzo de la silla caminando nuevamente por el pasillo hacia el mesón de informaciones.

Después de un rato de tratar de convencerlo me rendí y me despedí de ambos, Mariano por su parte hizo lo mismo y nos encaminamos al coche. Le indique que condujera el ya que no sabía como volver, en el camino las únicas palabras que cruzamos fue para ponernos de acuerdo para volver en un par de horas, me paso a dejar a la casa de Renata y cuando le ofrecí entrar me dijo que no, que aun para él era difícil verme con Renata pero lo comprendía, por el momento era lo único que podía hacer.
Cuando entre Naty me pregunto como seguía le conté lo mismo que dijo el medico y se agarro la cabeza, me indico que Nata estaba en la habitación con la niña que desde que habían llegado no quería salir ni decir nada, que le había ofrecido comida y se había negado. Me fui a la cocina y le prepare una pequeña bandeja. Un pote de frutas, un vaso con jugo unos trozos de pan con quesillo, un yogurt para la niña y un vaso de leche.
Acto seguido me fui a la habitación, y al abrir la puerta las vi durmiendo, Nata la tenía muy pegada a su pecho, cubiertas con una solo una cobija me acerque lentamente para no despertarlas y deje la bandeja en la mesita de noche. Le comencé a acariciar suavemente el cabello un sollozo salio por su boca y me partió el corazón, le bese el pelo y le susurre en el oído.

     - Preciosa estoy de vuelta - al ver que no reaccionaba me metí en el baño para darme una ducha.

No podía sacar de mi cabeza el accidente, a Carol colgado de una pierna del animal, lagrimas salieron por mis ojos todo eso había sido muy fuerte para ver. Abrí la llave del agua caliente y me desnude enseguida el vapor lleno el espacio y me introduje mojando mi cara y los posibles rastros de lagrimas. Estaba terminando de lavar mi pelo cuando la puerta de la ducha se abrió, sonreí al ver a Nata parada mirándome. Sin importarle nada se metió a la ducha con la ropa puesta y me abrazo. Acurrucada en mi pecho comenzó a llorar.
     - ¿Como esta? - Me pregunto cuando se calmo un poco. No quería mentirle
     - Mal, el medico a dicho que las próximas horas son cruciales - Le indique y se apretó mas en mi cuerpo, le comente el diagnostico que dijo el medico y la perdida del bebé y lo afectado que estaba Gabriel, no paraba de llorar. Me dolía verla tan afectada, era una mujer que no mostraba mucho sus sentimientos pero esto la había tocado, sus ojos me decían que no la soltara.

     - Quiero ir a verla -
     - Mañana te llevare ahora déjame desnudarte y darte un baño, luego comerás y dormirás ¿De acuerdo?-

Asintió con la cabeza. La separe de mi y comencé a sacarle la ropa mojada, no lo hice con erotismo aunque necesitaba sentir su piel contra la mía para saber que ella esta bien y estaba conmigo, no la iba a forzar a hacer algo que no quería. Cuando la tuve desnuda la volvía a abrazar, busque sus labios, necesitaba su contacto y esta me dejo besarla. Lleve mis manos a su nuca para profundizar el beso, introduje mi lengua en su boca con desesperación con cariño y pasión. Lo necesitaba, la necesitaba. Nuestras respiraciones se comenzaron a acelerar, baje mis manos por su cuerpo y la apreté contra mi cuerpo para que sintiera mi erección creciente.

      - Benja, yo no puedo. - Me dijo cuando separamos nuestras bocas para tomar aire.
      - Perdón - Le susurre dándole un beso en el cuello
      - No te disculpes, yo también quiero estar contigo pero no puedo - me beso en los labios y se metió bajo el chorro de agua.

Como yo estaba listo abrí la puerta de la ducha y salí. A los minutos ella corto el agua e hizo lo mismo. Le pase una toalla y le cubrí el cuerpo.
      - Gracias - Susurro.

Nos pusimos la pijama y sentados en la cama mirando como la niña dormía la obligue a comer por lo menos algo de lo que llevaba en la bandeja. De mala gana acepto. Le di media sonrisa y sin decir nada comenzó a comer. Una vez que termino se fue al baño a lavar los dientes y volvió a la cama, acosté bien a la niña pero aun estaba vestida Renata me sonrió y me dijo que ella le ponía la pijama y si despertaba le dabamos algo de comer y la volvíamos a hacer dormir. La pequeña no se dio por aludida de que la cambio y siguió tan dormida como estaba. La acostó para la orilla quedando ella en el medio la abracé por la espalda y le acaricie el cabello hasta que se durmió.

A las cuatro de la mañana despertó la pequeña Renata llorando desconsoladamente, Renata se despertó de inmediato y le dio el yogurth que le había traído antes en la bandeja se lo recibió feliz, jugamos un momento con ella hasta que volvió a dormirse en los brazos de Renata quien le cantaba y le acariciaba el cabello.
Aquella imagen hizo imaginarme como seria un hijo de ambos lo buena madre que sería Renata mi corazón volvió a latir a mil por hora, eso jamás seria posible y apenas Carol estuviera mejor tenia que terminar mi relación antes de hacerle mas daño

~~~

Desperté bien descansada y con una preciosa y dolorosa imagen, la pequeña Renata durmiendo con un brazo sobre el pecho de Benjamín hizo que mi mente divagara en algún futuro en el cual en la cama estuviera nuestro propio hijo, eso me hizo sonreír.
Salí suavemente de la cama para ir a preparar algo de desayuno para ir al hospital, tome mi móvil de la mesa de noche y marque el numero de Gabriel, al segundo timbre contesto

      - Hola - Me dijo con una voz muy débil
      - Hola, ¿Como estas? - Le susurre
      - He estado mejor, ¿Como esta mi hija? - 
      - Durmiendo, se ha portado muy bien - 
      - Gracias por cuidarla, no sabes como te lo agradezco a ti y a Benjamín - 
      - No hay nada que agradecer amigo, para eso estoy. En un rato iremos por allá - 
      - La traerás verdad? - Pregunto con voz de angustia
      - Si, la llevare un momento -
      - Gracias, te llamo luego que viene el medico de Carol -
      - Bueno, nos vemos -

En la cocina comencé a ver que les podría preparar para desayunar, saque un poco de pan y los puse en la tostadora, pique un poco de queso y algo de fruta, tres vasos con jugo de naranja y dos tasas con café. Una sonrisa ilusa salio de en mi cara en ese momento. Si no fuera por el estado de salud de Carol esto sería perfecto, una niña mía y de Benja durmiendo en nuestra cama.

      - ¿Como pasaron la noche? - Me pregunto Naty entrando en la cocina haciéndome salir de mi ensoñación.
      - Bien, la niña solo despertó una vez, comió y se volvió a dormir
      - Irán al hospital verdad? -
      - Si amiga, siento que el paseo allá terminado así -
      - Los accidentes pasan... - se quedo un momento en silencio y mirándome a los ojos - Me encantaría hacer mas pero debemos volver con Ima, mañana es Lunes y tenemos que trabajar ¿Tú te quedas verdad? -
      - Si, por lo menos unos días mas, hasta saber que Carol este mejor, llévense el coche -
      - Como quieras, pero ¿Que pasa con la empresa? -
      - Necesito que te hagas cargo de ella por unos días, que me mantengas informada, pero todo debería andar bien, yo volveré el Jueves por que tengo una reunión con el banco. -
      - Vas a tomar el crédito? -
      - Es la única manera de que todos los proyectos vuelvan a estar en marcha y recuperarnos en un periodo corto -
      - Sabes que si no funciona podemos perderle todo verdad? -
      - Son riesgos que tengo que tomar -
      - Cariño siempre cuentas conmigo -

Dándonos un caluroso abrazo salí de la cocina, sabía lo arriesgado que era tomar el crédito pero por el momento era la única solución, tenia que poner en marcha todos los proyectos y así poder volver a estar en números azules dentro de un periodo corto. Era eso o llenarme de demandas por incumplimiento cosa que sería mas difícil por que si perdía alguna las indemnizaciones serian muy altas y no estaba para cubrir los gastos.
Cuando abrí la puerta de la habitación solo estaba la niña en la cama, pero enseguida sentí el ruido de la ducha así que supe donde estaba mi querido Benja. Deje la bandeja sobre la cómoda de enfrente de la cama y me fui al baño. El vapor nublaba un poco la visión pero sabía que aquel hombre que me volvía loca estaba desnudo tras la puerta. La abrí lentamente y lo quede mirando por un momento de igual manera como estaba la noche anterior terminando de lavar su cabello, me perdí en su cuerpo, era perfecto. Se giro y me quedo observando e hizo que me pusiera roja de inmediato.

      - Bueno días - Y me dedico una dulce sonrisa
      - Hola - Conteste
      - Dormiste bien? -
      - Si, pero podría haber sido mejor - Le digo guiñandole un ojo
      - Yo pienso lo mismo. -
      - Te traje desayuno apresúrate o se enfriara -
      - Si jefa. Voy de inmediato - Y me sonrió

Salí del baño para encontrarme a una Renata sentada en la cama mirando para ambos lados un poco desorientada, su pequeña boca hacia pucheritos.

      - Hola pequeña - Dije con un tono dulce acercandome suavemente. - ¿Quieres fruta? - Afirmo con la cabeza y me senté en la cama con las piernas cruzadas a delante de ella, y comencé a darle de comer. Ella solo me miraba y me abría la boca, cosita debe extrañar a su mami. Me partía el corazón.
      - Esta rica la fruta? - Le pregunto Benja saliendo vestido del cuarto de baño. - Buenos días - Me volvió a decir y me beso en los labios.
      - ahí te deje el desayuno a ti también. El café debe estar frío -
      - No importa me comeré lo demás - Guiñandome un ojo trajo la bandeja para la cama y sentó a mi lado. - Después te iras a dar una ducha y nos vamos al hospital -
      - Perfecto. Naty e Ima se irán después de pasar por ahí -
      - Y tú? -
      - No puedo, me quedare hasta el miércoles y luego volveré tengo reuniones que atender -
      - Yo me quedare hasta mañana, tengo que volver a Barcelona esta semana -

Sus dichos fueron como un balde de agua fría, sabía que este día se acercaría pero no creí que fuera tan pronto. Lo quede mirando a los ojos unos minutos pensando por que no me lo había dicho antes.

      - Sabía que este día llegaría. - Dije con un dejo de pena en mi voz. - Pero vale volverás verdad?
      - Claro que si. Preciosa, no quiero que estés triste y menos ahora que Gabriel nos necesita completos y esta pequeña también -
      - Lo se. ¿Que pasara con ella mientras no estemos? -
      - Quiero hablar con los médicos y proponer el traslado a Santiago, de ser así tú estarás mas cerca para ayudarlo. No confió en su madre, lo se. No debería pero esa mujer no la quiere y no creo que súbitamente ahora la quiera y cuide de ella. -
      - Ayer no quería dejar que me la trajera. Me dijo que era su nieta y que sería ella la que debía cuidarla -
      - Yo creo que no. Ayer ni siquiera llamo para saber como estaba Carol o como estaba Gabriel -
      - Que extraño, ella adora a Gabriel. Siempre fueron sus ojos -
      - Preciosa. Ella jamás aprobó su relación con Carol, creo que ya sabes que no fue a la boda y que no conocía a Renata hasta ahora -
      - Si conozco esa parte de la historia. Ahora volviendo al otro tema, por cuanto te vas? -
      - No lo se, tengo que ver como van mis negocios luego visitar a mi madre y volver -
      - Ya veo - Dejando las cosas que tenia en la mano me fui a parar de la cama cuando Benja me tomo de la mano acerco su cara a la mia, apoyo su frente contra la mía
      - Tal vez me lleve un mes, no quiero que pienses que te estoy dejando. Ayer te dije que te quería y es verdad. - Cerré los ojos disfrutando de su contacto y odiando sus palabras - Somos novios, no lo olvides por favor. Nos comunicaremos a diario. Encontraremos la forma de que esto resulte
      - Me voy a ir a duchar para que nos vamos, puedes ver a la niña? -
      - Renata, este día llegaría y para mi también es difícil separarme de ti, sobre todo en este momento -
      - Ya lo se. -

Tome de la maleta algo para cambiarme y me encerré en el cuarto de baño, apenas abrí el grifo del agua las lagrimas no tardaron en aparecer, esto era mas duro de lo que espere que fuera, siempre supe que tendría que llorar. Preferí que fuera después pero ahora estaba a punto de arrepentirme de haber aceptado estar con él.


      - Mira quien esta ahí peque, es papi - Le dije tratando de sonar animada a Renata quien al ver a su papá se le agrandaron mucho los ojos y movía sus manitos desesperada. Apure mas el paso para llegar a su lado, cuando este la vio lagrimas afloraron inmediatamente de sus ojos, me quito a la niña de mis brazos y camino con ella por el pasillo apretándola contra su pecho
      - Voy a ir ver si puedo hablar con los médicos, no creo que Gabriel pueda decirnos mucho en estos momentos. -
      - Te acompaño - Le dije tomándole la mano para evitar que me fuera a decir que no, al ver que me iba a soltar añadí - Ni se te ocurra decirme que te espere por que voy contigo te guste o no ¿Entendido? -
Asintió con la cabeza
      - Entendido. - Y me beso los labios.

treinta minutos después de hablar con él medico pensé que hubiera sido mejor no escuchar lo que estos tenían que decir, su estado de salud era critico, estaba consciente y eso era bueno, le pedimos autorización para que pudiera ver a Renata pensando que eso sería útil.

      - Cariño puedes pasar unos minutos con la niña -
      - Que dijo el medico? - Pregunto intranquilo.
      - Que tal vez le haga bien ver a su hija, esta consciente. No le menciones nada de la perdida ni de cosas que la puedan alterar -
      - No se si podre verla, aun que quiero estar con ella, tengo miedo - Me susurro
      - Créeme que te entiendo, pero debes hacerlo -
      - Y si pasas tú con ella y luego ingreso solo? -
      - Si así lo deseas yo puedo hacerlo. Pero deberías ser tú -
      - Quiero hacerlo, prefiero ir solo - Nos beso la cabeza a ambas y se metió por el pasillo.
Benjamín al verlo caminar se acerco a mi lado
      - Pensé que la llevaría -
      - No quiso, tiene miedo. - Dije y apoye mi cabeza en su pecho.
      - Todo saldrá bien ya veras - Me beso la cabeza y saco de mis brazos a la niña. - Vamos a los juegos que ahí afuera? -
      - Esperemos a que salga Gabriel, tal vez querrá entrar con ella. -

A los diez minutos después volvió a salir Gabriel, su cara casi desfigurada no dijo nada solo me quito la niña de los brazos y se la llevo muy aprisionada a su pecho. Benjamín me quedo mirando por un segundo y me abrazo, no me dijo nada pero me llevo a su pecho besandome la cabeza me dijo
      - Debemos ser fuerte -
Sus palabras me hicieron llorar y comprendí lo que me quería decir.

Carol esta muerta. 

viernes, 8 de noviembre de 2013

"Algo llamado amor" Cap XXIV

Para cuando me di cuenta la hora que era, ya estaba muy cansada. Le mandaría un mensaje a Benjamín llegando al apartamento para decirle que hoy dormiría en mi casa.

Naty me espero para irnos juntas y tomamos su coche, me fue preguntando todo el camino de como se había tomado Benja la situación de estar conmigo mientras estaba en Chile, le conté tal y como pasaron las cosas evitando los detalles calientes. Esos eran parte de la intimidad. Le dije también y le mostré el mensaje que me había mandado donde decía que era mi novio. Se le ilumino la cara con una sonrisa, se que estaba feliz por mi. Yo lo estaba.

      - Sube mientras yo llamo a Ima para decirle que me quedo contigo - Me dijo apenas aparco el coche en el subterráneo del edificio.

Una vez ya dentro del ascensor revise mi móvil, nada de Benja. Quizás, solo quizás las cosas que dijo Mariano eran verdad y ya tenía a otra mujer en su cama. Sacudí mi cabeza muchas veces para dejarme de pensar idioteces cuando las puertas del ascensor se abrieron busque las llaves en mi cartera pero la puerta estaba entre abierta. La termine de abrir, ingrese y ala cerré tras de mi.
Deje suavemente las llaves sobre la mesita y mi bolso lo afirme aun mas en mi mano. Dos pasos mas adelante mire hacia el suelo donde habían unas pequeñas marcas de pies pero pequeñitos.




Las pequeñas marcas iban en dirección a la terraza, deje mi bolso sobre el sillón y me saque la chaqueta, nada peligroso podía dejar esas marcas.
Al llegar al ventanal corrí lentamente la cortina. Y me encuentro a Benjamín con una hermosa sonrisa, un precioso ramo de flores en su mano derecha y una botella de algo en su mano izquierda. A penas de la impresión soy capaz de sonreír, Benja alza una ceja y camino hacia él.
Cuando estaba a medio paso le guiñe un ojo y me acerque a su boca. Le bese lentamente sin tocar nada mas que no fueran sus labios, el respondio abriendo su boca y se dejo llevar. Cuando sentí que dejo la botella sobre la mesa que tenia preparada me separe.

      - Hola - Dije casi sin aliento.
      - ¿Te gusta? - Hace una seña con sus manos para poder dejarme ver.
      - Esta todo muy precioso. ¿Naty te ayudo verdad? -
      - No solo me dio las llaves, todo lo he hecho solito. - Me guiño un ojo.

Me entrego las flores y bebimos vino blanco, antes de que se pusiera de pie y sirviera la comida, nos dedicamos a guiñarnos los ojos, esbozar sonrisas coquetas y a penas acariciar nuestras manos. Me hacia reír con sus ocurrencias, me contó sobre su mamá y su enfermedad a los huesos. Que debido a eso pasaba varios meses en distintos países evitando el frío, que le he extrañaba pero cuando estaba con ella quería salir corriendo. Me contó la obsesión que tiene por tener un nieto. Aun que luego de eso Benjamín cambio bruscamente en el tema, cuando le pregunte que cuantos hijos quería tener. Su cara casi se desfiguro cuando le dije que yo mientras mas mejor, que como yo había sido hija única ahora como mínimo quería un equipo de fútbol.
Lo pasamos muy bien juntos le conté lo que había pasado en la mañana en la oficina y el me contó también que había tenido que decirle eso a Roxi, para evitar que me fuera a juzgar de alguna manera. Cuando me pregunto que si acaso me molestaba eso, negué con la cabeza, si le decía algo me pondría a gritarle que estaba feliz con saber que ya eramos novios.

Luego de la cena y de hacer el amor hasta quedarnos sin aliento, estaba recostada con mi cabeza en su pecho, el me acariciaba el pelo decidí que era buen momento de preguntarle si me quería acompañar a ver como iban las cosas en Valdivia.

      - Benja -
      - Hmm -
      - ¿Quieres venir conmigo a Valdivia este fin de semana? - Le dije besando su pecho.
      - ¿Y eso? -
      - Carol no la esta teniendo fácil con la mamá de Gabriel y seria de utilizad ir a ayudarla un poco. -
      - Solo si me prometes que me enseñaras la ciudad y que me darás muchos, muchos besos -
      - Eso ni se diga. - Lo volví a besar.


A las siete de la tardes del día viernes ya estábamos tomando la Ruta 5 sur, rumbo a Valdivia, con el coche cargado de distintas cosas, como hacían años que iba a mi casa no sabía las cosas que podrían hacer falta. Naty por otra parte llevaba tanta ropa como para vestir a un regimiento. Imanuel solo se reía de las ocurrencias de mi amiga. Por otra parte Ima casi no cruzaba palabras con Benja eso me hacia sentir un poco incomoda, pero yo tampoco lo conocía mucho a él. Estábamos en igualdad de condición. El primer tramo que constó de cinco horas conduciendo las hizo Benja, paramos Curico para abastecernos de liquidos y comer algo liviano. Aprovechamos unos minutos para estirar las piernas y recorrer el centro de la ciudad. Aun que la parte mas hermosa de esta, es para la costa, quedamos de hacerlo en un próximo viaje.
El segundo tramo lo condujo Ima, así que aprovechamos ese momento con Benja para darnos algo de cariño en el asiento trasero del auto. Nos besábamos y me susurraba palabras en el oído "tengo ganas de arrancarte la ropa y hacerte el amor en la parte trasera del auto" me hacia sonrojar y reír como una quinceañera loca, a todo le respondía con mas sonrisas y besos, hasta que me quede dormida en sus brazos acurrucada en su pecho.

A las 05:30 de la madrugada estábamos abriendo la puerta de la casa, esta todo tal cual lo recordaba, lo primero que hicimos fue dejar las maletas en la entrada y casi correr a la cocina, había una nota de la señora Clara donde decía que en el refrigerador había dejado comida para calentarla y que en la mañana estaría acá para atendernos.

      - Ya que hemos comido, ahora con Ima nos iremos a descansar. Nata que habitación utilizamos?. -
      - No lo se, ve tú la que mas les acomode. -
      - Bien nos quedamos con la principal. - Me dijo sonriendo y saliendo de la cocina con Ima de la mano.
      - Peque, esa ya tiene dueños. Con una cama me conformo. - Le dijo Ima dandole una nalgada.
      - Nosotros también deberiamos irnos a descansar - Me dijo Benja abrazandome por la espalda, apoye mi cabeza en su pecho y levante la cabeza para besarlo.
      - Si, estoy muerta. - Le dije guiñandole un ojo.

Dos horas mas tarde nos dabamos los buenos días con un casto beso en los labios, apoyo su cabeza en mis pechos desnudos y sudados luego de hacer el amor y se quedo profundamente dormido. No tarde mucho en hacer lo mismo.

~~~

El viaje me había dejado agotado, pero nunca tanto como para no hacerle el amor a mi chica. Estabamos próximos a cumplir dos semanas juntos y pensaba alguna hermosa manera de hacerle saber que verdaderamente me importaba, aun que también sabia que cada vez estaba mas cerca mi partida nuevamente. 
      
      - Hola, Naty que gusto verte acá. - Desperté de sobre salto escuchando cada vez mas cerca la voz de Mariano. - Solo quiero llevarle el desayuno - Me desenrede del cuerpo de Renata para cubrirla con la sábana. Ella casi no se dio cuenta. Me puse de pie y busque mis pantalones. No me hacia ninguna gracia que fuese a entrar y verla desnuda en la cama. El pensamiento de saber que el también tuvo su cuerpo me hizo hervir la sangre. Escuche como Naty le decía que la dejara durmiendo que el viaje había sido muy largo pero a toda costa quería entrar. 
Estaba entre abrir y no abrir la puerta. Cuando el se me adelanto.
Me quedo mirando un par minutos sin decir nada mientras yo me ponía los zapatos.

      - Acaso no sabes tocar - Le susurre al ver que no reaccionaba. - Sal Mariano
      - ¿Que demonios haces tu aquí? - Me grito dejando caer la bandeja. 

Por el ruido Nata se movió bruscamente de la cama y al sentarse quedaron descubiertos sus pechos. Los ojos de ella se fueron directo a la imagen de Mariano de pie en la entrada con sus ojos pegados en sus pechos. Como acto reflejo me lance en la cama a cubrirla.

      - Buenas Tardes - Le susurre cerca de su boca y le guiñe un ojo. Quedo en estado de shock al igual que el idiota aquel que no sacaba sus ojos de ella. 
      - Mariano yo te puedo explicar esto - Dijo con la voz entre cortada.
      - ¿Explicar? Te metiste en la cama de este pedazo de mierda tan pronto como ¡Mierda! Renata te lo advertí, te dije que este era un maldito mujeriego. -
      - No le grites idiota, sal de aquí - Me acerque a la puerta le di un empujo y la cerré con seguro. Camine a la cama donde Nata se aguantaba las lagrimas y la abracé - Cariño, tranquila se tenia que enterar en algún momento, no era esta la mejor manera.
      - Me va a odiar. - Dijo entre sollozos
      - Anda vístete y lo resolvemos. Saldré a hablar con él. Le diré que somos novios hace dos semanas. Tranquila, tú ya no estabas con él cuando me besaste la primera vez. -
      - ¿Dos semanas?  - Me pregunto levantando la ceja.
      - Se supone que son las mujeres las que se acuerdan de las fechas. Pero si llevamos dos semanas -

Me dio una sonrisa, la bese y salí a buscar a Mariano quien estaba en la cocina conversando con Imanuel.

      - Imanuel me dejas hablar con él -
      - Claro, estaré con Naty -

Salio de la cocina. Me senté en el taburete de la cocina, respire profundamente

      - Mariano - levanto la mirada hacia mi - Llevamos dos semanas saliendo con Renata.
      - ¿Dos semanas? -
      - Si, no quiero que le digas estupideces, ella sufrió bastante con la mierda que tu le hiciste no necesita mas -
      - Y tu la harás feliz? Por favor! Ambos sabemos que no duras mas de un par de semanas con las mujeres, sabe que te tienes que ir? -
      - Claro que lo sabe, y ella lo acepto así -
      - Hace cuanto me estaban viendo la cara? -
      - Llevamos dos semanas, no te hemos visto la cara. Esto empezó después que estuvo contigo -
      - Si claro, Se conocieron esa noche que me cagaste la vida, y ahora resulta que estas con ella. Me crees idiota -
      - La conocí en el aeropuerto, fue casualidad. Me gusto, no te lo voy a negar. Después la vi una vez en el hotel. Ese día me dijo que tenia novio. Luego fue la nota que te mando y yo mismo la deje sobre tu escritorio. Hay supe que era la misma mujer. -
     - Entonces pensaste en como cagarme y que ella me dejara. -
     - En parte si, no podía dejar que le vieras la cara -
     - ¿Te quiere? -
     - No lo se. -
     - Y tú la quieres? -
     - Yo -
     - La quieres si o no? -
     - Creo que si. -
     - Creo que si? Me vale esa respuesta. Benjamín eras mi amigo. Te involucraste en una relación con mi ex. Pero si me dices que la quieres, y ella a ti entonces daré mi paso al costado. Pero si es otra de tus aventuras luchare por volver a estar con ella sin importarme lo que tu pienses. -
      - La quiero! Se que no puedo quererla pero lo hago. - Dije eso pegando con mis puños en la mesa de la cocina.

En ese momento la puerta de la cocina se abrió y me voltee a ver y vi a mi hermosa Renata con los ojos llenos de lagrimas. No me quitaba los ojos de encima esperaba que no hubiera escuchado nada de nuestra conversación, pero parece que ya lo había echo.

      - ¿Me quieres? - susurro
      - Renata yo -
      - Benjamín déjame hablar a mi - Me corto Mariano - Este idiota me esta quitando a la mujer que mas quiero en un momento difícil de mi vida, pero como te conozco Renata y aun que me duela se que no eres una mujer de las que se acuesta con los hombres por que si. ¡Uff! esto... esto si que es difícil me arrepentiré el resto de mi vida. Pero si el me ha dicho que te quiere. Yo quiero saber si tu le quieres? -
      - Mariano yo, no se como decirte esto de verdad. Pensé mucho en si bajar o no, es una situación bochornosa pero si, si le quiero. -

Agache la cabeza no quería escucharla decir que me quería a pesar que yo también lo hacia no estaba bien, me pare y salí de la cocina en dirección a los campos.
Camine por entre la hierva, esto no estaba pasando ella no me podía querer, que le diría cuando me dijera que quería tener hijos, solo destruiría su vida. No estaba bien era egoista de mi parte pensar en quedarme para siempre cuando su sueño eran tener muchos hijos, de los cuales yo no le podré dar.
Una vez ya en la casa mas tranquilo, no había nadie. Me cambie de ropa y tome mi móvil para saber donde se encontraba la mujer que ocupaba todos mis pensamientos.

      - ¿Dónde estas? - Me pregunto apenas contesto
      - En casa. ¿Y tú? - le susurre
      - Con Carol. Vamos a ir a dar un paseo. Te apetece unirte nos? -
      - Claro. Preciosa. -
      - Bien iré a buscarte en un momento. ¿Vale? -
      - Te espero. -

Una hora después estacionaba el coche en casa de la madre de Gabriel, la casa estaba en medio de un gran terreno, lleno de pasto, y arboles mucho verde era muy linda.




      - La mayor parte de mis recuerdos son aquí. No todos son bonitos, pero esperaba las vacaciones con ansias para poder pasear por los campos montando a caballo. -
      - Sabes montar? -
      - Pero claroooooooooo! Y tú? -
      - No. Pero no dudo que tú me puedas enseñar -
      - Me encantaría poder hacerlo, le preguntare a Gabriel si nos presta unos caballos -

Me tomo de la mano y me guió hacia el interior de la casa, por dentro todo era muy campestre nunca había estado en un lugar así y me parecía interesante.
La madre de Gabriel me saludo muy cordial no esperaba menos cuando vio a Renata su gesto cambio se notaba que no le gustaba su presencia. Pero tampoco le gustaba la presencia de Carol, ella y la niña siempre evitaban estar en la misma habitación que ella.

      - Renata Blavi's tantos años sin verte - Le dijo tendiéndole la mano.
      - Doña Ester. - Asintió con la cabeza. - Le presento a Benjamín Lackington mi novio - Le tendí la mano.
      - Un gusto Benjamín. Ya veo que no has perdido el tiempo desde que termino tu relación con Mariano, que para tu suerte esta en los establos.
      - Me sera un placer saludarlo. Le corte.
      - Mamá - Dijo Gabriel - Mariano sabe y esta de acuerdo con la relación de ellos. Es mas Benja es amigo de nosotros de Barcelona -
      - Ya veo. De tal palo tal astilla - Dijo sacasticamente y se retiro
      - Tú madre no cambia - Le dijo Renata besando una de las mejillas de Gabriel.
      - Ya la conoces cariño. Por favor necesito que me ayudes un poco, esta insoportable con Carol. -
      - Algo me comento por teléfono -
      - Esta en la piscina, pasa a verla. -
      - Claro! la niña esta con ella? - Dijo que si con la cabeza - Gabriel, podemos ir a montar? -
      - Me parece perfecto. Lo hacemos después de la comida. -
      - Genial, me voy a ver a Carol -

Cuando Renata salió del salón rápidamente Gabriel me pregunto que que es lo que había pasado esta mañana le conté como nos encontró en la cama y lo que dijo y lo que pensó al final. Que nos habíamos confesado que nos queríamos y que ha eso no teníamos nada que hacer. Se alegro por nosotros. No esperaba menos de mi amigo siempre me había apoyado en todo.

La comida fue completamente tensa las miradas que le daba Mariano a Renata me tenían completamente celoso, había dicho que nos dejaría ser felices si ambos nos queríamos pero no me fiaba de su palabra. Por otra parte los comentarios de Doña Ester, eran mal intencionados tanto como para Renata como para Carol estaba claro que no las quería nada, de nada a ninguna de las dos. Renata parecían no importarles pero Carol. Pobre de mi amigo, estaba molesto por todo lo que le decía, ni siquiera tomaba en cuanta las gracias que hacia la pequeña.

      - Mamá nos iremos a montar y nos llevaremos el jeap para poder llevar a la niña. -
      - Voy a ir a decirle a Fausto que prepare los caballos. - Dijo muy amable.
      - Gracias. Si quieres puedes venir con nosotros -
      - No gracias Hijo, me quedo con la comadre, seguro estaré mas cómoda con ella -
      - Muchas Gracias Doña Ester por no querer dejar a mi madre sola. - Acotó Mariano
      - A sido mi única compañía en muchos años hijo, y lo sabes desde que este ingrato me dejo por su mujer, no creo que tenga que volver a repetirlo si todos saben esa historia -

Sin decir nada mas se levanto y salió del comedor. Renata cogió a la niña en sus brazos y camino hacia donde estaba yo. Diciéndole a Carol que se fuera a cambiar por algo mas cómodo. Y ella así lo hizo, Mariano salio rápidamente del comedor. Entonces nos quedamos solos.

      - ¿A que no es una niña muy linda? - Me pregunto Nata desordenandole el pelo a la niña
      - Sip, es muy hermosa. -
      - Me encanta esta pequeña. -
      - Venga vamos a fuera para enseñarle los cabellos - Me cogió de la mano y nos fuimos fuera.

En los establos estaba Mariano ensillando el ultimo de los caballos, era un impresionante caballo de color café claro, pocas veces había estado cerca de este tipo de animales, lo mio no era para nada estas actividades al aire libre.

      - Nata, te prepare a Sacha es mas mas tranquila y podrás cabalgar perfectamente en ella. - Dijo Mariano
      - Gracias, pero me gusta mas esa blanca - Dijo apuntando a otro caballo.
      - Esa la deje para Carol, ella no sabe mucho de esto y le vendrá perfecta...
Estaba por decir algo mas cuando volvió la madre de Gabriel y dijo.
      - Mariano por dios, deja que Renata use la que quiera, es mas, le diré a fausto que prepare mi yegua para Carol.
      - Gracias, pero no. Yo voy en el jeap con la niña. - Le aclaro Carol que venia atrás con Gabriel.
      - Vamos amor, anda en la que dice mi madre y a la niña la llevo yo en mi caballo, que fausto nos siga en el auto. - Aclaro Gabriel - Dame gusto por favor - Besando sus labios la mujer termino por aceptar.

Comenzamos a subirnos a los caballos y con una agilidad que me asombro Nata monto sin ayuda de nadie, eso me hizo sonreír y cuando yo estuve arriba de mi caballo ella se acerco con su animal al mio. Me guiño un ojo y se adelanto en un suave galope. La seguí por atrás, mientras esperabamos que los demás nos siguieran.
veinte minutos después paseabamos por los campos llenos de verdes, a ratos Renata se acercaba a mi y me lanzaba besos, pero siempre seguidos por la incomoda mirada de Mariano. Gabriel se veía muy contento montando con la pequeña Renata por delante, Carol los seguía por atrás en su caballo, todos reíamos y disfrutabamos.

      - Para ser tu primera vez vas muy bien - Me dijo Nata.
      - Se me saldrán las bolas por la boca, me duelen mucho con los saltitos del caballo - Le susurre para que solo ella me pudiera escuchar. Lo que dije le provoco risa y acercando mas su caballo me dijo muy cerca del oído
      - Ya me ocupare de tu dolor, y con mucho gusto - Una risita nerviosa se le salió y me guiño un ojo, estaba claro lo que quería decir. Alzando la voz dijo para que todos la escucharan - Mariano puedes llevar un momento a la pequeña para que Gabriel y yo hagamos correr a estas bestias - acariciandole la cabeza al animal
      - Claro! - dijo Mariano muy animado. Cuando el cambio se produjo Gabriel y Nata hicieron un par de sonidos con la boca y sus caballos aumentaron el ritmo de su trote. Carol al ver que su marido se alejaba trato de seguirlo dándole un golpe al animal con la fusta que llevaba en las manos. El caballo comenzó a apurar el galope. Mariano al ver lo que pasaba me pidió que tomara a la niña por que Carol no podía manejar al animal rápidamente baje de este y tome a la niña, afirmando a mi animal por las riendas.

      - Carol - Grito Mariano apurando a su animal para alcanzarla, esta volteo y su cara de miedo en ese momento hizo que se me congelara la sangre - Tira las riendas con fuerza hacia atrás - Ella hizo lo que este le pidió pero el animal al tiempo que se paraba alzo sus patas delanteras he hizo que Carol callera, pero no del todo por que una de sus piernas quedo enrrerada en la cuerda. Abracé contra mi pecho a la niña para que no viera lo que hay sucedía, un grito de terror salio de su boca e hizo que el animal volviera emprender rumbo asustado. Mariano apuro aun mas a su cabello.
Gabriel y Nata ajenos a lo que sucedía atrás por el grito voltearon al ver a Carol colgando del caballo Nata se paralizo y apuro a su animal para volver. Gabriel hizo lo mismo. El caballo de Carol al ver que se le venían encima otros dos muy rápidos se volvió a asustar y cambio de rumbo, acercándose mas por donde iba Mariano.
 Era todo muy surrealista lo que estaba pasando ninguno de los tres alcanzaba a Carol y esta parecia una muñeca de trapo golpeando sus brazos contra el suelo y tratando de levantar la cabeza para no golpearla. Gabriel llego a su lado y reacciono a tomar las cuerdas y hacer para al animal quien volvió a levantar sus patas delanteras.
Con la niña en brazos comencé a correr hacia ellos, una vez que estuve a su lado vi como salia sangre de los brazos de Carol y esta no se movía la pequeña comenzó a llorar y a llamar a su madre. Gabriel le pedía que reaccionara que por favor mantuviera los ojos abiertos pero esta no hacia nada. Su respiración era débil.

jueves, 7 de noviembre de 2013

"Algo llamado amor" Cap XXIII

La llamada de Renata me dejo intranquilo, había escuchado bien?. Ella estaba aceptando estar conmigo sin compromiso hasta que mi viaje continuara.
Sus palabras daban vuelta en mi cabeza "Ya habrá tiempo de llorar después. Ahora te necesito a ti" Era un sueño, no la estaba valorando como mujer me sentía poco hombre, pero no podía luchar contra mis impulsos.
El sonido del móvil me saco de mis pensamientos llamada entrante Mamá.

      - Madre -
      - Benjamín por dios! ¿Donde estas mentido? - mi madre era un amor cuando se lo proponía pero una entrometida la mayor parte del día
      - De viajes. ¿Como esta el caribe? - Pregunte cambiando el tema
      - Ay! ya me aburrí de este calor. Sabes hace años que no estoy en una primavera o un otoño. ¿Sabes algún lugar que este en esa estación? -
      - No madre. -
      - ¿Como esta el clima donde estas? ¿Donde estas? -
      - Verano, no muy caluroso. No sobre pasa de los 33 grados. Y estoy en Chile. -
      - ¿Chile? ¿Sudamerica? -
      - Si madre. -
      - Mi amor, me gustaría que me vinieras a ver unos días, son varios meses que no te veo. Eres mi único hijo y pasas de trabajo en trabajo. Ya me siento sola amor. Si tan solo me dieras un nieto, yo lo tendría siempre conmigo. -
      - Que ya lo hemos hablado. Como te voy a dar un nieto, si no tengo tiempo ni de tener novia. -
      - Ves, me hago mas vieja y tu evitas todo eso. -
      - No lo evito - Me gire hacia la puerta donde suaves golpes se sintieron. - Madre querida, si te da la gana de venir estaré unas dos semanas mas aquí. Puede que te haga bien venir a verme. -

Abrí la puerta y quede hipnotizado con los hermosos ojos de Renata, estaban rojos. Había llorado. Le dí un suave beso en los labios y le indique que pasara mientras seguía escuchando a mi madre decirme que los huesos ya no le daban tanto para andar paseando y que tenia que ser yo el que viajara a verla. Pero que ni se me ocurriera ir solo.

Si tan solo mi madre supiera que nunca podre cumplirla el sueño de ser abuela. Se lo había estado ocultando desde que me entere hace ya varios años cuando con Leonor mi novia de la universidad decidimos que formalizáramos la re relación. Nos compramos un pequeño apartamento en Madrid. Pero eramos felices juntos. Luego de 2 años de relación ya estable ella en su trabajo decidió que era momento de tener un bebé. Fue un año completo sin protección y ella no lograba quedar embarazada. Fuimos a un especialista y después de varios chequeos me dijo que el problema era yo. Mis espermios no eran lo suficientemente fuertes como para fecundar un ovulo.
Esa misma tarde al llegar a casa, prepare mis maletas y me fui. No iba a permitir que Leonor dejara de lado su sueño de ser madre por amarme. Ese mismo día dije que nunca mas amaría a una mujer. Me fui de bar en bar por unos meses donde lo único que hacía era beber. Me levantaba tan borracho como cuando me iba a dormir. No era digno de amar. Hasta que me encontraron dos mujeres mayores durmiendo en una banca. Fueron mi salvación me llevaron al dispensario donde ellas eran voluntarias, me ayudaron, me hicieron sentir que mi vida aun tenia sentido. Que aun que Dios no me permitiera ser padre de sangre, podía serlo de corazón.
A la semana ya cuando estaba mejor, las voluntarias, Doña José y Doña Maggy. Me llevaron a un orfanato, el shock que sentí en ese momento fue algo terrible.

      - Benjamín todos estos niños que están acá por algún motivo tanto su madre como su padres no los quisieron con ellos, los encontramos en condiciones muy feas. Lo que te quiero decir, que a pesar que Dios no te haga padre de sangre lo puedes ser de corazón. Solo la mujer de verdad te ame y te acepte con eso podrá hacerte padre. - Recuerdo tan bien sus palabras.

Y llevo años apadrinando a todos los niños de ese orfanato, no voy muy seguido por que mi tiempo no me lo permite, pero si les tengo cariño a muchos de los niños. Los mayores van a la escuela y ayudan a cuidar a los mas pequeños. Hemos contratado a enfermeras para que se preocupen de los bebes y todo funciona de maravilla. Es un orgullo para mi ser participe de eso. Y también mi gran secreto.

      - No, yo no iré a verte o tal vez si. Bueno ya veremos -
      - Te tengo que dejar -
      - ¿Estas con alguien? - Me pregunto mi madre. Tiene que haber sentido el beso que le di a Renata quien se acomodo en el sillón de dos cuerpo.
      - No, estoy solo. Como quieres que te diga que estoy solo. Te dejo un beso enorme espero que puedas venir a verme luego. Te quiero - La cabeza de Renata quien miraba por la ventana se giro en menos de dos segundos para encontrarse con mis ojos. Podía ver la furia que sentia por que habia dicho que estaba solo.
      - Yo hijo, yo también te quiero. Haré lo posible te dejo otro beso, y por favor ya sienta cabeza que quiero un nieto - Me grito.
      - Vale, vale que entendí, Te quiero Adiós - Dicho eso no espere una respuesta y lance el móvil al sillón.

Camine hacia donde estaba Renata con la intención de besar sus hermosos labios pero cuando me estaba acercando a su boca, cambio la posición de la cabeza. Entendí lo que necesitaba saber para dejarme besarla.

      - Era mi madre - Le dije mientras me sentaba a su lado.
      - Ya veo - Me respondió mirando un punto perdido en la habitación.
      - ¿Celosa? - Giro su cabeza hacia mi nuevamente y me levanto una ceja. Se ve tan sexy cuando esta en ese plan de celosa.
      - Un poco - Me confesó. Le tome la mano y me la lleve a al boca.
      - No tienes que estarlo, Eres solo tú - Le acomodo rápidamente para quedar sentada en mi regazo.
      - Vamos a hacerlo - Me dijo mientras buscaba desesperada mi boca.
      - Pensé que querías a hablar - Le respondí burlandome
      - Benjamín te deseo tanto -

Capture su boca con la mía comencé a besar cada parte de su cuerpo, nadie nos apuraba y pensaba hacerla mia todas las veces que pudiera esa noche. No la dejaria ir, no podía dejarla ir. Me gustaba mas de lo que estaba dispuesto asumir.

Unas horas después, desnudos en el sofá, acariciaba la espalda de Renata quien estaba comodamente acostada sobre mi. Aun tenia mi pene dentro de ella. No tenia intenciones de salir.

      - Y si era tu madre por que le dijiste que estabas solo? - Pregunto dandome suaves besos en el pecho.
      - Hmm... Por que si te nombraba aun estaría con su interrogatorio -
      - Ya veo. -
Tome su barbilla para que me mirara a los ojos y poder explicarle un par de cosas que ella un no queria entender
      - Renata, eres solo tú. Quiero que eso lo tengas claro. Y además no le he dicho que estoy contigo, Solo he llevado a una mujer a la casa y eso fue a hace años. Lo nuestro es diferente, somos adultos. -
      - Te entiendo, Benja no te preocupes. Lo nuestro es solo sexo por un par de semanas. - Note la tristeza en su voz mientras terminaba de decir la frase.
      - No es solo sexo. Me gustas ya te lo he dicho, pero... - Puso un dedo en mis labios
      - Te tienes que ir. Ya lo se. Disfrutemos mientras estas acá. - Y me beso.


~~~

Perdí la cuenta cuantas veces hicimos el amor, en algún momento nos detuvimos para ducharnos y comer. Abrí los ojos y eran las nueve de la mañana. Me pare de golpe para ir a la sala en busca de mi cartera.
Saque mi móvil y marque directo al personal de Roxi.

      - Buenos Días habla Roxana. - Contesto muy profesionalmente
      - Roxi, Buenos días habla Renata -
      - Su secretaria anda como loco. Mendoza la tiene muy liada por que no sabe donde estas. Pobre chica.-
      - Lo se, recién he despertado. Dile que... no se Roxi, pero ayudarla para que Mendoza la deje. Llego en 1 hora. -
      - Ok. Renata por favor que sea en una hora, recuerda que hoy viene el señor Lackington a una reunión con Mendoza. Necesito que después hables con él y sepas que paso. -
      - ¿Reunión con Mendoza? Como es que yo no estaba informada de eso. - Camino en dirección a la habitación y Benja esta durmiendo boca abajo con la sábana que solo le llega al culo. Me quede por un segundo o dos mirando fijamente esa parte.
      - Me acaba de avisar, estoy tentada a llamar al señor Lackington pero no sabría que decirle. -
      - Yo me comunicare con él. No te preocupes. Llego en una hora. -

Dicho eso corte la llamada y volví a la cama con la intensión de despertar a Benjamín. No me había comentado nada que tenia esa reunión, me podía llegar a imaginar para que lo había citado saltándose todas mis ordenes. Esta era la última que le aguantaba. Que se diera por despedido.

      - Hola - Dijo Benja pasando sus brazos por mi cintura. - ¿Que haces despierta?
      - Tengo que ir a trabajar. ¿Preparas el desayuno mientras me ducho? -
      - No. Repórtate enferma. - Me recostó bajo su cuerpo y comenzó a besarme. - Hmmm se me ocurren muchas cosas que hacer hoy
      - Benja, tengo que irme. Y tu tienes una reunión. - Le dije tratando de separarme.

Se incorporo de golpe y se sentó en la cama, me quedo mirando y me guiño un ojo. Me estiro su mano para ayudarme a ponerme de pie y caminamos juntos a la ducha.
      - Nos bañamos. Vamos a tu apartamento para que te cambies y comemos algo hay y nos vamos a esa reunión, seguro la señora es una ogra. - Me dice divertido.
      - Lamento informarte que la reunión no es con esa ogra pesada. Es con alguien mucho peor -

Me miro con cara extrañado pero no me contesto nada, tal vez pensó que me estaba burlando de él. veinte minutos después estábamos entrando en mi apartamento, lancé las llaves sobre la mesa de entrada y me fui rápido a cambiar, Benja camino a la cocina. Me dijo que con unas tostadas y un café quedaba bien y ya mas tarde inventaría algo para ir a mi oficina y que comieramos algo un poco mas pesado. Me pareció buen plan.


      - Como me puedes explicar que sean las 11:20 de la mañana y tu no sabes donde esta tu jefa. Como se supone que funcione bien esta oficina. - Gritaba Mendoza tan alto que se escuchaba hasta la salida del ascensor. Benjamín me quedo mirando a los ojos, no pude evitar ponerme nerviosa. Sabía la pelea que se nos venia encima.

      - Puedes esperar aquí, le diré a Roxi que te atienda mientras tanto. - Le guiñe un ojo y me escabullí dentro de las oficinas.
Me encontré a Andrea llorando en su escritorio, cuando me vio me asintió con la cabeza. Y cogió el teléfono.

Mi móvil apenas cerré la puerta pito en un mensaje.

"Si le escucho levantarte la voz. No respondo de mi.
Un beso te veo luego. B"

"Le informo que soy la jefa del local, ahora mismo arderá 
troya cuando le diga que esta despedido. Dos besos R"

"Tres besos" 

"Necesito trabajar, no se supone que estas 
en una reunión con Roxi" 

"Si me esta contado un par de cosillas. Eres preciosa. Y lo
digo bastante enserio. Te veo luego. Mil besos"

"Mil y un beso. R."

Después de una pequeña interacción deje el móvil sobre el escritorio y camine a paso seguro hacia el despacho de Mendoza. Abrí la puerta sin siquiera tocar y la cerré de un portazo. Me quedo mirando con los ojos como plato. Y se puso de pie apenas camine un poco.

      - Bien, la mañana se puso interesante - Dijo sarcásticamente.
      - ¿Interesante? creo que tendrás que buscar mejores palabras. Pero ahora tendrás mucho, pero mucho tiempo. -
      - ¿Que quieres decir? - Dijo pegando con sus puños sobre la mesa del escritorio. - ¿Me estas despidiendo?
      - Si, muy perspicaz. -
      - Déjate de decir estupideces. ¡No puedes echarme! -
      - Claro que puedo, eres un idiota. Cuando entre a la oficina tu estabas gritando como si esto fuera el mercado. Venia con un cliente y muero de la vergüenza. -
      - ¿Venías con un cliente? Me vas a decir que te encontraste de pura casualidad con Lackington? -
      - Si, tenia una reunión contigo. Pero con tu baja de la empresa, eso queda cancelado. -
      - Alguna puta vez en tu vida te detuviste a leer las políticas de la empresa. Las relación funcionario-cliente.
      - Las políticas las puedo modificar en cuanto se me de la regalada gana. Es mi puta empresa Y con quien me acueste es solo mi problema. . -
      - Ya veremos si es solo tuya. Ahora llama a Recursos Humanos para que preparen mi salida. Pero no te dejare en paz. Si esta empresa esta donde esta es gracias a mi y mi padre. Tú solo estas destuyendo el trabajo de años. Eres una niñata idiota que no sabe nada, y no me vengas con que creciste sola por que bien que tuviste a tu padrino al lado.
      - De que hablas idiota, que tiene que ver mi pasado con tu falta de respeto, conmigo y con los trabajadores de aquí. Es ese el motivo de despido. No sabes respetar, te guste o no es MI empresa. Mi padre la construyo, el destino se lo llevo antes, pero tú padre hizo una buena labor secundado por mi padrino que cuido mis intereses. Pero mis intereses hace algunos años los veo yo. Pediré una revisión a las cuentas, por que si encuentro que algo esta mal te secare en la carcel. Entendiste. Ya mucho he tenido que soportarte.
      - Y todo lo que yo he tenido que soportar? Eso no cuenta?. Hay Renata, sal de aquí para llevarme mis cosas. Y mandé a que revisen todos lo que quieras, si encuentras una falla. Haz lo que quieras. -

Salí de su oficina con la misma rabia que con la que había entrado, sus palabras daban vuelta en mi cabeza. Me encerré en mi oficina y lo primero que hice fue llamar a RRHH y decirle que preparar la carta de despido de Mendoza por lo motivos de que le había dado a él. Me importaba en ese momento muy poco lo costoso que saliera su despido lo quería fuera ya!.
Revise mi móvil y vi un mensaje de Benja.

"Me he contenido de ir a golpearlo, escuchamos toda 
la "reunión" que tuviste. Roxi no podía creer que
tuvieras una relación conmigo. Le he dicho que somos novios 
de antes de que se firmaran los papeles. Espero no te moleste 
que le halla dicho eso. B".


¿Le ha dicho que somos novios? ¿Es lo que somos? Deje de lado esos pensamientos y busque dentro de las políticas lo que me había dicho. Estaba en lo cierto acerca de las relaciones pero para mi por ser la jefa-dueña no me afectarían no tendría que entrar a un consejo que aprobara o rechazara el ingreso.
Le mande un mensaje indicándole que ya estaba en mi oficina, que si aun estaba por aquí era libre de venir si le apetecía. Al no obtener respuesta le indique a Andrea que hiciera venir a Naty y a su vez pidiera el almuerzo para la una de la tarde en la sala de reuniones.

Mire el reloj y ya faltaban 5 minutos para la una, me encamine a la sala de reuniones y ya me estaba esperando Naty con John. Les indique que el motivo de esta reunión era para que hicieran una revisión de todos los ingresos y egresos de dinero de la empresa de los últimos 10 años. Me quedaron mirando con cara de extrañados y cuando les explique que tenia sospechas de que Mendoza hacia mal manejo de dinero, me dijeron que les diera una semana para tener los resultados y que de ser necesario contratarían a un par de estudiantes para que les ayudara.

Era mucho el trabajo que faltaba por hacer, me fui a la oficina en busca de la copia del último balance y revise mi móvil. Otra vez tenia un mensaje de Benja, y un par de llamadas perdidas de Mariano.
Pulse re llamar y al segundo tono ya escuchaba la respiración de Mariano al otro lado.

      - ¿Como estas? - Me pregunto
      - Complicada con el tiempo, y con problemas en la empresa. ¿Y tú? ¿Como sigue tu madre? -
      - Amor, no te estreses mas de lo encesario en la empresa, todo marchaba bien en manos de los Mendoza. Y mi madre sigue igual, cada día mas decaida pero le gusta mucho pasar tiempo con la pequeña Renata, Doña Ester se la esta poniendo difícil a Carol, si puedes llamale. Le hará bien saber que no es a la única que esta señora no puede ver. Y en cuanto a mi, te extraño. -
      - Lo había olvidado. La llamare a penas llegue a casa. ¿Y Gabriel como lleva la situación? -
      - Difícil, se le hace complicado todo. Pero ya sabes. -
      - Claro que lo se. Trataré de viajar este fin de semana. Haré lo posible por viajar mañana en la noche. -
      - Si te parece para que no manejes te reservo un billete de avión -
      - Prefiero conducir  -
      - Renata son por lo menos 10 hrs de viaje y eso es en bus. Como pretendes hacerlo sola? -
      - No pretendía hacerlo sola, le diré a Naty y su novio. Y también a Benjamín. -
      - Que ese idiota aun anda por la ciudad? Le haz visto, te ha dicho algo? - Pregunto furioso
      - Si, le he visto esta mañana. Y es muy simpático cuando se lo propone. La llevamos mejor, creo que lo he conocido un poco mas. -
      - No te fíes de él. Te lo dije la otra noche con solo 1 día en la cuidad ya tenia a una mujer en su cama, no te imaginas ahora que lleva mas. -
      - Pero si yo solo he dicho que le diré que viajemos juntos. No que se acueste conmigo -
      - Créeme que lo intentara. -
      - Ya Mariano, bájale un poco. Que tu y yo no tenemos nada y me hablas como un novio celoso. -
      - Es la costumbre bebé. -
      - Deja de llamarme bebé. Adiós, te aviso si viaje mañana. -

Le corte sin dejar que dijera nada mas. Ya estaba aburrida también de su estado constante de novio. Que aun no entendía que ya no eramos nada? Ahora soy la novia de Benjamín.

¡Mierda! ¿Soy la novia de Benjamín?

lunes, 4 de noviembre de 2013

"Algo llamado amor" Cap XXII

      - Hola - Le dije acercándome lentamente a su lado.
      - Te tardaste en venir - Camino para acortar el espacio que nos separaba y me tomo por la cintura. Atrajo mi cuerpo hacía él y me beso. En medio del pasillo del edificio capturo mi boca contra la de él, su lengua invadió sin permiso mi boca.
Jugaba con mi lengua, gemidos salían de mi boca y los capturaba para él. Sabia lo que provocaba en mi. Me arrastro hacia la muralla y me sentí prisionera entre su cuerpo y el cemento. Bajo su mano por mi pierna y la subió para que quedara apoyada contra su cadera, sentía su erección contra mi entre pierna.
Mis labios me ardían, mi cuerpo estaba completamente a su disposición. Me separe un poco para poder llenar de aire mis pulmones.

      - Hazme el amor - Fue lo único que articule. Dejo caer suavemente mi pierna nuevamente al suelo, arranco las llaves de mis manos.

Cuando estuvimos dentro del apartamento pasamos directo a la habitación y sin decir nada más con solo la luz que ingresaba por la ventana comenzó a desnudarme, a besarme y adorarme sin poner resistencia alguna. Lo deje saborear cada parte de mi cuerpo.
Con solo tocarme y besarme me podía hacer sentir un orgasmo. Me había estado tratando de mentir a mi misma era mas que atracción física. Esto era mucho más.
Con sus manos me volvía loca, sabía exactamente donde tocar, me susurraba palabras al oído que me hacían suspirar.

      - Eres preciosa - Me repetía una y mil veces ¡ya casi le creía lo que me decía! - Renata trate de evitarlo pero no pude -  decía con la voz entre cortada y cada vez mas ronca. Tenia mis manos sobre su pecho mientras lo montaba ¡Que se siente genial de esta manera!
Con sus manos en mi cadera marcaba los movimientos arriba, abajo, adelante y atrás. Me estaba volviendo loca. Este hombre me volvía loca.

      - No aguanto más. - Dijo casi sin respirar - Me voy a correr -
Fue lo último que dijo y con eso su último movimiento se libero dentro de mi. Por un momento dejo de moverse y me sentí frustrada, no lo había alcanzando. Mi sexo quedo pidiendo mas.
      - Hey! No te dejare así. - Como su pudiera leer mis pensamientos.
Me tomo las caderas y me recostó en la cama en un movimiento rápido ya lo tenia entre mis piernas.

      - Hmmm... Hermosa la vista - Acaricio el interior de mis muslos - Flecta las piernas y ábrete un poco mas para mi - Hice lo que me pidió y se perdió en ese lugar. Introdujo un dedo en mi interior y me lo llevo a la boca - Tú sabor ya era exquisito, pero esto es mucho más increíble.

Chupe su dedo y lo succione el tiempo que lo tuvo en mi boca, era solo él y yo, era mi excitación y la suya. Sabemos tan bien juntos.

Sumergió su cabeza en mi entre pierna y rozo su nariz por mi clítoris. Sentía que me moría en ese momento. Chupaba, rozaba y lamia todo en mi. Comencé a temblar, mis piernas ya no las podía tener mas su lugar inserto su dedo dentro, dentro y fuera. Hasta que me deje llevar por el momento. Fue el segundo orgasmo de la noche pero el mas intenso.
Subio hasta quedar en mi boca, me beso y me acaricio mis mejillas enrojecidas por el esfuerzo. Nos quedamos en silencio hasta que recuperamos el aliento y nuestra respiración fue normal otra vez.

      - Nunca más volverá a suceder, pero a mi favor tengo que te deseaba mucho - Coloque mi mano sobre su boca para mantenerlo en silencio.
      - Hey! tranquilo. El segundo fue mas intenso - Confesé ocultando mi cabeza en su pecho.
      - No volverá a suceder. Te lo juro. No me gusta dejar frustrada a las mujeres. - Su comentario hizo que me picara el cuerpo y las manos.

A que venia su comentario no tenia por que sacar a la conversación a todas las mujeres que se había follado antes. Su manera de hacerme el amor quedaba apocada por sus palabras, verdaderamente los hombres no tienen ningún sentimiento a la hora de estar en la cama con una mujer. Me separe de él y agarre la sabana y me encerre en el baño. Tenia los sentimientos revueltos. Mis ganas de llorar se hacían cada vez mas grandes. Hay hombres idiotas y Benjamín tiene el primer lugar. Unos golpes en la puerta me sacaron de mis pensamientos y Benjamín abrió suavemente la puerta.

      - Estas bien? - Me pregunto examinando mi cara y mi cuerpo envuelto en la sabana.
      - Si. Solo estoy cansada voy a dormir - Le di un empujón y camine de vuelta a la cama, me acurruque envuelta en la sabana y él me tapo con la colcha de encima.
      - Me puedo quedar verdad? - Me pregunto sentándose a mi lado en la cama. Levante los hombros en respuesta. - Preciosa, ¿que pasa? Es por que me corrí antes? - Trato de acercarme a él pero le di un codazo hacia atrás. - Woow. Preciosa dime que fue lo que hice mal o dije para solucionarlo. No quiero que te duermas lejos de mi.
Me volteé para quedar de cara a él y le mire a los ojos.
      - Quieres saber que es? - Golpeando con mi dedo indice su pecho .
      - Claro, dime que es - Tomando mi mano entre las de el, la dejo descansar en su pecho.
      - Hay te va! Soy tus estúpidas palabras. Que me importa si has dejado o no a las mujeres con las ganas de un orgasmo, Oh por dios! No puedo creer que te falte un poco de cerebro que haces esos comentarios. Tú pasado es solo tuyo, o acaso yo te ando comparando con Mariano o diciendo que él lo hubiera echo de otra manera. ¡Maldición! Eso es lo que me pasa. -
      - No lo puedo creer. Estas celosa - Me dijo tirándome hacia su pecho. Forceje para quedarme en mi lugar pero me resistí al ver que era inútil sacar su agarre de mi.
      - No son celos, no tengo por que tenerlos. Recuerda solo es una noche - Le susurre
      - Mi preciosa, no importa que sientas celos, yo moriría si me compararas con él idiota. Estoy aquí no. Hubieron mujeres antes. Pero ahora eres tú. - Me beso la cabeza. Mientras lagrimas picaban por salir
      - Perdona no se que me paso -
      - Son celos. Preciosa. -
      - Que no son celos. -
      - Como quieras. Ahora podemos dormir? - Me beso el pelo y se cubrió con la colcha. Me acurruque en su pecho y lagrimas cayeron por mis ojos, trate de contenerlas pero me fue imposible. - No. Preciosa no llores. -
      - Buenas noches - Susurre mientras le besaba el pecho.
      - Buenas noches - Levanto mi barbilla y me beso en los labios. Escondí mi cabeza en su pecho y respire profundamente. Hasta que me quede completamente dormida.

~~~

El sol no me dejo seguir durmiendo, abrí lentamente mis ojos para poder ver a Renata dormir a mi lado, pero para mi sorpresa estaba solo en la cama. 




Observe la habitación y la vi parada frente a la puerta del baño. Se veía tan guapa solo con mi polera puesta, le dejaba ver parte de sus piernas. Camino sexy hasta que llego a mi lado, se sentó y me beso. Suspire. Fue lo único que logre hacer. La tome por las caderas y la puse bajo mi cuerpo. La volví a besar.


Una hora después ya estábamos los dos duchados después de un buen "Buenos Días" no me cansaría nunca de hacerle el amor a esta mujer. Renata y su falta de experiencia me llenaban por completo. Pero tenia muy claro que esto no era para un "para siempre". Se acabaría el encanto en un par de días mas. Yo tengo que volver a España, tengo que cumplir con mis responsabilidades y ella tiene que seguir con su vida. Tenia que poner esas cosas en claro con ella. Pero esperaría un par de días.

      - Planes para hoy? - Me pregunto con una sonrisa mientras me servia una taza de café.
      - Sobre vivir sin ti - Le respondí dandole una nalgada mientras pasaba por mi lado. - Y tu?.
      - Ir a la oficina, estar todo el día cumpliendo con mis obligaciones - Dijo haciendo pucheros
      - Lo se, pero en la noche te espero en el apartamento y te preparo una rica cena. -
      - Benjamín, tenemos que dejar algo claro antes.-
      - Lo hablamos esta noche, no quiero que nada amargue nuestro desayuno - Le guiñe un ojo.
      - No se si valla esta noche. - Me soltó
      - ¿Por que? -
      - Lo sabes muy bien. -
      - No lo se. Dimeló tú -
      - Ok, te lo diré - Se acomodó en la silla - Tú me dijiste que no había un mañana, que era algo de una noche. -
      - Se lo que dije y se por que lo dije también. Es la verdad. - Suspire -  Pero ya han sido dos noches. Pueden haber mas. - Le guiñe un ojo.
      - No puedo hacerlo, no se tener follar sin sentimientos. No es algo que conozca. -
      - Créeme que lo se. Pero no puedo ofrecerte nada mas. Preciosa, no quería que esto sucediera así. Pero quiero que te quede claro que yo a ti no te he follado, te he hecho el amor. Y te lo volvería a hacer en este momento -
      - Ya no podemos seguir haciéndolo -
      - Podemos dejar esta conversación hasta la noche. Tengo que explicarte el por que. -
      - Anda dímelo ahora, Ahórrame la parte en la que me duelan las cosas. -
      - Me gustas, Renata. Me gustas mucho, es mas que una atracción física. Pero yo tengo que volver a mi vida. Y tú debes seguir con la tuya. -
      - Osea me estas diciendo que te vas? -
      - Practicamente si, me voy en un par de semanas. Hasta entonces quiero estar contigo en cada momento. Pero luego yo no se cuando pueda volver. -
      - Yo no quiero estar contigo hasta que te vallas. -
      - No? -
      - No. Benjamín prefiero que esto termine ahora que mas tarde cuando... - No pudo decir mas y salio de la cocina.

Esto era precisamente lo que quería evitar, el verla llorar. Verla sufrir por mi culpa, no merezco sus lagrimas.

      - Renata, yo. Es mejor que me valla. - Dije a través de la puerta donde hace solo unas horas la adoraba. - Yo, te juro que quería evitar esto. -

No dijo nada, no quise abrir la puerta y solo salí. Me fui directo al apartamento donde pase toda la tarde como león dentro de una jaula dando vueltas por todos lados sin saber que hacer.

~~~

      - Buenos Días Roxi - 
      - Ay! Renata disculpa que me meta, pero te paso algo traes mala cara - 
      - Nada. Estaré en la oficina. - 

Me concentre durante todo el tiempo posible en hacer los pendientes de la oficina, tratando de no pensar en Benjamín. A media tarde entro Naty con los vales para almorzar en la mano.

      - Vamos mujer que tienes que reponer el cuerpo - Tan contenta que viene ella.
      - Naty. - Fue lo único que pude articular antes de ponerme a llorar, es casi como si desde el cielo hubieran abierto alguna llave. Naty corrió a mi lado.
      - ¿Que paso Nata? - Decia mientras me acariciaba el cabello. No era capaz de contarle nada en ese momento, lo único que sabía hacer era llorar y lamentar que nuevamente nada salia como yo quería. No tenia la intención de asumir que me gustaba Benjamín. Pero no quería perderle sin dar la pelea. Necesitaba su consejo, tenía que armarme de valor para hablar con ella.
      - He terminado mi relación con Benjamín - respiro una dos y diez veces para calmarme un poco y explicarle lo sucedido. - Le he perdido por que no accedí a lo que él quería, he sido yo la que nuevamente sale huyendo. No puedo hacerlo, no puedo no quererle.
      - Cariño, no se lo que decirte, yo sabía que esto no terminaría bien, pero las opciones son pocas. -
      - Le quiero, ¡Maldita sea! Le quiero. - Escondiendo mi cabeza en el pecho de Naty donde seguía llorando.
      - Anda, vamos limpia esas lagrimas y vamos a la casa. Ya me contaras bien todo lo que paso -
      - Naty, no puedo perderle. -
      - Entonces que se puede hacer? -

En rápidas palabras sentadas en el piso de mi oficina le conté la conversación de esta mañana donde me proponía una especie de relación por las próximas semanas, era como digo ella la oferta y la demanda. El punto de vista de Naty verdaderamente no era lo que esperaba escuchar de ella. No se en que momento me cambiaron a mi amiga por esta mujer tan desinhibida, me aconsejaba a que aprovechara, que pasara el tiempo con él. Que le conquistara aun no estaba todo perdido y si jugaba bien mis cartas de aquí a dos semanas lo tenia comiendo de mi mano. Era eso me quedaba llorando teniendolo a un par de metros. La idea de seguir con él me parecia la mejor, evitaria todo tipo de sufrimiento por el momento, pero no para siempre.

      - Nata, vas a llorar, mil lágrimas vas a llorar, sólo tienes la opción de escoger si es ahora o después. Va a doler, uff mil noches te va a doler. Pero ¿Vale la pena? Solo tú decides -
      - Oh, cariño. Eres la mejor amiga. -
      - Ahora ve, besadlo y aprovechadlo. Recuerda que debes conquistarle. Eso es lo que puede cambiar el final. Te quiero. -
      - Y yo a ti - Acto seguido me puse de pie y la abrace, la abrace como solo ella se lo merecía sus palabras me hicieron volver a creer, aun ahí una pequeña esperanza que puede solucionar todo esto.

Salí corriendo de la oficina cogiendo el móvil mirando la hora, 17:48 hrs. Si mis calculos estaban bien se encontraría en el apartamento. Pero no podía confiarme. Marque su numero y al tercer tono contesto.

      - ¿Hola? -
      - Hola - Le respondí despacio y timida, ahora que escuchaba su voz no sabía que era lo que tenia que decirle.
      - ¿Como estas ? - Preguntó
      - Bien. Benjamín yo... -
      - Perdóname Renata, jamás fue mi intensión hacerte llorar. - Su voz sonaba angustiada.
      - ¿Sigue en pie la cena? - Susurre
      - ¿Estas segura? -
      - Quiero hacerlo. - Llene de aire mis pulmones mientras encendía el coche. - Ya habrá tiempo de llorar después. Ahora te necesito a ti.

Corte la llamada lance el móvil sobre el asiento del copiloto. Conduje sobre el limite de velocidad en todo momento, el camino hacia el apartamento se me hacia eterno, había encendido el radio pero no le prestaba atención a las cosas que decían y menos a las canciones que llegaban, en mi mente solo había una cosa, de todas las maneras que le haría y me haría el amor Benjamín esta tarde.
Si la vida me estaba dando esta oportunidad la tomaría. Ya habrá tiempo de llorar después si no lo logro enamorar para que se quede conmigo.
Mi móvil pito y en la pantalla el nombre de Mariano se ilumino. Lo ignore, nada me estropearía el momento. Hoy era yo y Benja, nadie mas existía.

Próxima parada... Benjamín.