lunes, 18 de mayo de 2015

#48 Caminos Inesperados

Antes de que lean el nuevo capitulo el cual se demoro mas de lo que yo misma quería pero todo fue por motivos extras. 

GRACIAS por la paciencia que han tenido conmigo y con la historia. GRACIAS porque a pesar del tiempo que me demoro últimamente en subir el capitulo siempre están pendientes y los leen. SIMPLEMENTE GRACIAS.
Si bien tratare de sacar el nuevo capitulo para esta misma semana no es 100% seguros, ya que muchas saben que estoy en mi proceso de titulación y eso me tiene con medio tiempo. 
Thiago y Renata están cerca de despedirse, pero ojo que ya tengo los primeros bocetos de lo nuevo. Y una afortunada que leyó y dio el visto para continuar. 
Ahora si que si...


Capítulo 48


Había pasado todo un mes desde que volvimos a intentarlo con Renata por tercera vez, esta vez sí era completamente diferente. Al parecer habíamos podido superar todos los miedos e inseguridades del pasado. Llegaba a la casa del trabajo a las cinco de la tarde, a diario Adam me esperaba con una sonrisa o una pataleta para poder jugar, no le bastaba con todo lo que hacía a diario con su madre, siempre tenía energías para seguir jugando. Por muy cansado, enojado, o el estado de ánimo que fuera siempre, siempre tenía tiempo para pasar con mi bebé.
De igual manera y en la misma magnitud tenía tiempo para mi mujer, para estar con ella en la terraza, en la cama o donde fuera. No solo éramos sexo, había aprendido con ella que de una mujer se podía esperar muchísimo más, era la que mejor me entendía, me escuchaba y ayudaba en todo lo que quisiese. ¿Qué más podía pedir?

Como pareja estábamos preparando nuestra boda, si, la segunda vez que la haría mi mujer, a diferencia de la vez anterior ahora no llevaría mi apellido al comienzo y eso la seguía haciendo una mujer independiente.
Como Adam iba solo por la mañana a la guardería algunos días Renata se pasaba por la oficina para ayudarme con el papeleo atrasado, aun no encontraba una secretaria adecuada, y eso me frustraba. ¿Cómo podía ser tan difícil? Solo tenía como requisito que supiera algo de leyes, un curso rápido o estudios de nivel técnico. Era todo un reto encontrar una apropiada. La secretaria de Marcos venia de vez en cuando a guiar a Renata cuando yo tenía reuniones o no tenía tiempo de explicarle algunas cosas.

Marcos me había sugerido que la misma Renata ocupara el puesto a tiempo completo, pero no sabía si era lo que ella quería. Nunca habíamos conversado acerca de ella teniendo un trabajo. Pero no porque no quisiera que se desarrollara como persona, sino porque nunca lo había puesto en mi cabeza como una posibilidad.
Así que gracias a la ayuda de mi amigo/cuñado/compadre y Nacho buscamos universidades donde pudiera estudiar lo que quisiese y en un tiempo donde no descuidara a Adam, que era lo único que me importaba, si no había cosas listas en la casa me daba igual. No me importaba decirle a la señora que nos había ayudado en el departamento que lo hiciera aquí también. Todo quedaría en Renata y lo que ella quisiera hacer con su vida.

      - ¿En qué piensas? –
      - Trabajo, amor – se sentó en mi regazo, mientras pasaba sus brazos por mi cuello.
      - Y si mejor pensamos en… - me beso – Estuve con Dani hoy
      - Yo fui a buscar las invitaciones – la bese – Quedaron muy lindas, tienes un excelente gusto.
      - No lo hice sola, fue tu madre y Magda.
      - Y tú también, mi amor. Está muy silenciosa la casa esta noche
      - Pero extraño un montón a ese pequeño revoltoso.
      - Te diría que yo no, pero aun no me acostumbro a estar separado de él. Aun que disfruto mucho cuando no está en casa.
      - No te hagas que cuando esta disfrutas de la misma manera – se río – Voy a llamar a casa de tus padres para saber cómo esta
      - Me iré a dar una ducha y podríamos aprovechar de salir a comer fuera
      - No – negó con la cabeza – No quiero tener que arreglarme
      - ¿Casa de Nacho? – Negó nuevamente - ¿Pizza? – Negó - ¿Sexo? – Negó - ¿Qué quieres?
      - Si mejor nos acostamos y vemos una película, y poder dormir diez horas seguidas. Eso sería maravilloso.
      - ¿Te agota?
      - Ser mamá es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero Adam es un bebé con muchísima energía y a pesar de que en la guardería juega…
      - ¿Sabes porque pasa eso? – Negó – Porque es hijo único, si tuviera un hermanito…
      - Tiene solo un año, si tuviera un hermanito me volvería loca, amor.
      - Ósea ya no quieres más hijos.
      - ¡Claro que sí!, esperemos que Adam tenga un par de años más. Por favor, amor.
      - No diré nada, ahora mismo estamos con la boda…
      - Te amo tanto, tanto
      - Creo que te he demostrado que yo también te amo.

Mientras yo me daba una ducha, Renata preparo algo liviano para cenar y nos metimos en la cama antes de las diez de la noche. A la hora después no llevábamos ni la mitad de la película de acción del indestructible, bajo la mirada a mi pecho y me encuentro a Renata durmiendo. Apague el televisor y me abrace a ella.


      - Buenos días – Renata me daba tiernos besos por toda la cara mientras yo trataba de abrir mis ojos con el sol que ingresaba por las ventanas. – Despierta, es sábado.
      - Dame cinco minutos más –
      - No, quiero que despiertes en este minuto. Tenemos que estar en una hora más donde elegiremos el menú del matrimonio y después tenemos que buscar tu ropa.
      - Renata Omailei casi de Lackington faltan casi dos meses para el matrimonio.
      - ¿Y eso que? Quiero que todo quede a la perfección
      - No lo dudo ni por un solo segundo, y con toda la ayuda que tienes de seguro quedara mucho mejor de lo que esperamos.
      - Tengo demasiadas expectativas de nuestro enlace.
      - Yo de nuestra noche de boda. Para lo cual ten en cuenta que no quiero un vestido de novia muy aparatoso.
      - No señor – se puso de rodillas en la cama con las manos en la cintura a modo de jarra, mientras fruncía el ceño – En eso ni siquiera meterás tu nariz
      - Le informo a la señorita – metí mis brazos por entremedio del espacio que dejaban sus brazos – Que meteré muchísimo más que eso y no hables de esa manera que creo que la banquetearía puede esperar mucho más de una hora.
      - ¿Tú crees?
      - Lo harán

Nos comenzamos a besar cada vez con mayor intensidad hasta que fui quitando cada prenda que se interponía entre nosotros. Bese cada parte de su cuerpo con una tranquilidad que ni yo mismo sabía que tenía. Esta vez y a diferencia de todas las veces que le hacia el amor a mi mujer, lo hice con calma demostrándole en cada caricia que no podía vivir sin ella, demostrándole lo muchísimo que la amaba. Lo perdido que estaba sin ella, sin sus besos, sin sus caricias, sin su forma de amarme.

      - Te amo – susurre en su oído cuando la veía cerca de llegar al orgasmo.

Te amo, me respondía ella con la voz entre cortada y su espalda arqueada buscando el mayor placer que podía ofrecerle.

Dos horas más tarde de lo previsto estábamos revisando los menús, la posición del cubierto y arreglos. No sabía que tan complicado podía ser todo esto, pero estaba completamente seguro de que si era lo que quería hacer. Por segunda vez sería mi esposa.

      - ¿Te gusta? – me pregunto.
      - Si – respondí.
      - ¿Las servilletas de qué color las prefieres?
      - Marfil – me alce de hombros – Aunque lo tu elijas estará bien
      - Thiago – protesto
      - Marfil.
      - Bien – me guiño un ojo – Las queremos en marfil

Siguió por media hora más revisando todo lo que le iban mostrando más las cartas de posibles menús, esos los probaríamos la próxima visita junto con los postres.
Mi móvil comenzó a vibrar en mi bolsillo y me retire de a un rincón.

      - Hola  - dije al revisar que la llamada era de Marcos
      - ¿Cómo va todo por ahí?
      - Bien, Renata ya tiene todo en orden
      - Perfecto, nosotros tenemos todo listo acá también
      - ¿Mis padres llevaran directo a Adam?
      - Así es. Te morirás cuando lo veas.
      - Lo mejor es que Renata no sospecha nada. La invitare a cenar y llegaremos a eso de las 10 ¿Fuiste a buscar el anillo?
      - Lo tengo conmigo desde hace dos días, tú hermana me acompaño y lo guardo para que no se me fuera a perder ni a estropear
      - Dani es lo mejor
      - Claro como a ti no te ha dado la lata. No entiendo para que tengas que hacer una petición de mano nuevamente si ya tienen un hijo y viven juntos
      - Solo quiero que sea todo perfecto y no falte nada esta vez.
      - No voy a volver a cuestionar tus decisiones. Eres un hombre grande amigo
      - Por favor no olvides llevar los documentos de la universidad. Es parte del regalo.
      - Lo sé, los envolví incluso.
      - Gracias hermano. Te veo esta noche

Al cortar la llamada me voltee donde se encontraba Renata con los brazos cruzados al pecho y mirándome fijamente. Le guiñe un ojo y sonreí de medio lado, ella negó con la cabeza y se encogió de hombros.
Camine a su lado y la abrace por los hombros, ella dejo recostar su cabeza en mí.
      - ¿Con quién hablabas?
      - Trabajo – fue lo primero que se me vino a la cabeza
      - ¿Un sábado? – alzo la vista hasta encontrarse con mis ojos
      - Algunas cosas pendientes, había olvidado que había dicho que iría a la oficina
      - Llamare a tu madre y le preguntare si puede quedarse un par de horas más con Adam y nos vamos a adelantar trabajo.
      - A pesar de que es una idea estupenda prefiero que tú hagas tus cosas y yo me voy a la oficina
      - Thiago – me cruzo sus brazos por la cintura – Voy contigo, sin Adam no tengo mucho que hacer
      - Eres una gran mujer, mi amor. Y si no tuviera tantas cosas pendientes te diría que fueras a disfrutar el día sin Adam, pero como soy egoísta y estoy lleno de trabajo.
      - No eres egoísta, no me importa ir contigo.
      - Gracias mi amor – me beso en el pecho – Llamare a tu mamá
      - No te preocupes, termina con esto la llamare yo.


A las seis de la tarde del día sábado siete de febrero, mientras trabajábamos no dejaba de pensar en la noche, y poco a poco me iba poniendo más nervioso. Nervios completamente injustificados ya que nada de lo que fuera a decir o hacer ella los tenía muy claros.

      - Listo – dijo sonriente cuando el escritorio quedo por fin sin papeles – Creo que merezco un premio
      - Vamos a casa y nos cambiamos para salir a cenar.
      - Era solo una idea – me abrazo – Vamos por nuestro hijo.
      - Mamá dijo que fuéramos tarde a buscarlo.
      - Entonces siendo así acepto.

Entre risas guardamos lo urgente en mi maletín y salimos rumbo a nuestra casa.


***

      - Estuvo todo muy rico mi amor –
      - Me alegra mucho saber que le acerté con el restaurante
      - Aunque utilizan mucho condimento, me parece que le da otro sabor a las carnes y comida. Gracias.
      - Deja de darme las gracias – abrí la puerta del copiloto para ella – Adelante señora.
      - ¡Señorita! – rio, cuando estuve en mi ubicación – Te ves muy guapo con ese traje
      - Usted también. – Le bese el hombro descubierto – Este vestido te queda espectacular. Pero alejare todos los pensamientos que me dicen que te lo arranque
      - ¿Crees que a tía Nata le moleste dormir una noche más con su querido nieto?
      - Ten por seguro que no. – Mordisque su piel – Pero no. Yo extraño a ese bebé que hicimos juntos.
      - Pero…
      - Pequeña viciosa. – Encendí el coche – Esta noche quiero a mi familia completa en mi cama
Renata hizo un puchero y miro por la ventanilla, aproveche su descuido para marcar el número de Marcos.

      - ¿Qué tal todo? – pregunte ganándome la atención de mi mujer
      - Todo listo y esperándolos. ¿Ya vienen?
      - Vamos de camino a buscar a Adam.
      - Bien. Conduce con cuidado.
      - Idiota

Corte la comunicación. Y encendí el radio del coche para evitar tener que dar algún tipo de información a Renata que aún no apartaba la mirada de mí.

      - ¿Todo bien? – pregunto bajando el volumen
      - Si – y volví a subirlo
      - ¿Te paso algo? – pregunto volviendo a bajarlo
      - Nada – volví a subirlo

Al abrir la verja de la casa de mis padres me estacione justo en el lugar de siempre, al lado del coche de Marcos. Si quería que no se diera cuenta de nada tenía que sacarla rápido antes que reconociera el coche de su padre al lado izquierdo o el de tía Naty al otro lado.

      - Vamos a dentro
      - Te espero aquí
      - ¿Por qué? ¿Qué pasa?
      - ¿Qué pasa? Qué te pasa a ti – gruño – Pasamos un día encantador, una cena maravillosa como hacía mucho no teníamos y cuando te propongo que dejemos a Adam una noche más con tus padres para poder alargar un poquito la diversión…
      - No, amor – respondí tratando de tocarla pero me evadió – Quiero que estemos los tres juntos, solo eso.
      - Yo también quiero eso, pero pensé que podríamos…
      - Da igual. – abrió la puerta y camino sola hacia la entrada
      - Espérame – le dije trotando para alcanzarla
      - Quiero irme a la casa luego.
      - Renata – le tome la mano y la atraje hasta mi – Amo tus cambios de humor
      - ¡Deja de pelotearme! Quiero irme a la casa y meterme en la cama.
      - Te amo – trate de besar sus labios y solo encontré sus mejillas
      - Yo también – gruño tocando la puerta.           

Esperamos cerca de cinco minutos antes de que uno de los camareros que habíamos contratado para hoy abriera la puerta

      - Bienvenidos – saludo abriendo la puerta de par en par – En la sala están los señores
      - Gracias – dijimos al unísono 

Al llegar al umbral de la sala adelante un par de pasos a Renata para poder ver su cara cuando viera la sorpresa que le tenía preparada. Un cartel sobre la chimenea ponía

¿Quieres casarte conmigo? Thiago.

Renata se llevó las manos a la cara y negó muchas veces con la cabeza antes que mi madre llegara a mi lado y me entregara a mi pequeño con su traje de gala que mi hermana había elegido para él.

      - Renata – la llame aclarándome la garganta para que nos mirara.

Volvió a negar con la cabeza mientras todos estaban expectantes por lo que tenía que decir.

      - Amor, mírame – susurre. Ella alzo la cabeza y nuestros ojos se vio como si fuera la primera vez. Luego miro a Adam y una sincera sonrisa se dibujó en su rostro – No sé cuántas veces al día te repito que te amo, que no puedo vivir sin ti.
      - Muchas – susurro sin dejar de mirarme
      - A pesar de que ya tenemos todo en marcha y que tenemos hasta la fecha de nuestra boda. No quería dejar de hacer esto. De pedirte frente a los que queremos y nos quieren… Uff – mire a Adam quien tiraba mi corbata – Con Adam queremos saber, bueno y todos los demás yo creo que también quieren. ¿Quieres casarte conmigo?

Una ola de aplausos llegó a mis oídos en el momento en que Marcos me entrego una pequeña cajita roja que contenía nuestros anillos.

      - Con este anillo sello el hecho de que te amo más que a nada en este mundo, en que definitivamente no se vivir sin ti. Somos una familia, hace un año y cinco meses nació el fruto del amor que nos tenemos. Hace mucho más que eso que me perdí en tus ojos por primera vez, sin saber que ya no podría mirar sin pensar y verte a ti. Te amo desde que tengo 18 años y creo que es nuestro momento, es ahora cuando tú me dices yo también te amo y quiero casarme contigo.

      - Desde que era niña – se aclaró la garganta -  Te amo Thiago, quiero mi familia contigo, mi hijo contigo, mi hija contigo y todo lo que la vida nos pueda dar. Simplemente gracias por ser el hombre más detallista y que más amor me ha demostrado en la vida. Claro que quiero casarme contigo las veces que hagan falta. Porque nada en este mundo me hace más feliz que eso. 

martes, 21 de abril de 2015

#47 Caminos Inesperados

Capítulo 47

Una noche y cambiaba el año, no era que creyera que esa noche también cambiaría mi vida. En realidad solo era una noche, hace años cuando tenía diecisiete me senté en el balcón de mi habitación, miraba la luna, miraba como todos en el jardín se preparaban para una noche que no tenía nada de especial. En lo particular no me gustaban las fiestas de finales de año, no me gustaba porque siempre me sentía sola aquella noche. Mis abuelos que no eran malas personas, me separaron de mi familia, de la gente que de verdad me quería. Preparaban grandes celebraciones donde llegaba tanta gente que nunca conocí, buscaba la manera de poder arrancarme hasta mi habitación y poder mirar la luna e imaginar que hacían en casa de papá.

Pero todo eso no era más que un triste recuerdo. Hoy miraba esa misma luna entre los brazos de Thiago y por primera vez pedía que esta noche cambiara el rumbo de nuestras vidas, que por fin pudiésemos tener un poco de tranquilidad, de poder disfrutar de nuestra familia de nuestro amor.

Hoy me sentía en familia, me sentía nuevamente querida. Todas las caras que nos rodeaban estaban con una enorme sonrisa en la cara, eran personas que de verdad querían lo mejor para nosotros. Eran nuestras familias.

Tía Renata ayer cuando fuimos a buscar la vajilla me pidió conversar con ella en la biblioteca. Las dos nos sentamos una frente a la otra en un incómodo silencio, hasta que luego de cinco minutos me miro con los ojos cargados de lágrimas y me pidió disculpas.

      - Necesitaba hablar contigo – suspiro – Estos últimos días he estado buscando el mejor momento para hacerlo, pero de verdad estaba buscando el valor para esto. Necesito pedirte disculpas, que me perdones por estar haciendo el papel de bruja en vuestras vidas.
      - La entiendo – le dije – Sé que no quiere volver a ver a su hijo pasar por nada malo
      -Todos sabemos que a mi hijo el mayor daño que le podemos hacer es precisamente lo que yo he estado haciendo. Lo lamento tanto, hija.
      - No se preocupe, Thiago…
      - Es mi hijo y te ama por sobre todas las cosas. Si tuvieron ese horrible accidente fue en parte también mi culpa. Yo gatille su ruptura. Thiago no hubiera estado a esa hora, ni en ese lugar si Carmen no te hubiera dicho esas cosas.
      - Eso fue un accidente. No se puede culpar por eso. De ser así yo también tengo culpa de eso, si no hubiese creído en la palabra de esa mujer…
      - ¿Qué mujer no creería eso?
      - Yo no debería haberlo hecho. Thiago me ha demostrado en muchas oportunidades que me ama incondicionalmente. Es cosa de mirarlo nuevamente.
      - Tiene el mismo corazón que su padre. Mi Benja es igual. Cuando aman lo hacen con el corazón. Pero quiero que volvamos a ser las mismas de antes. Yo te quiero muchísimo hija, te llegue a odiar en un momento cuando veía  a mi hijo y mi nieto tan pequeño y solo. Pero fue el mismo Thiago quien se encargó de dejarme claro que era su vida y el decidía como vivirla. 

Thiago me apretó más fuerte entre sus brazos provocando una involuntaria carcajada, que nos llevó a besarnos.

      - Familia – Dani tomo la palabra. Marcos cargando a su pequeña hija en un hermoso vestido rosa se ubicó a su lado – Debido a los últimos acontecimientos – sonrió a Thiago quien le tiro un beso – Y estando presente mis queridos suegros, mis padres y mis tíos – sonrió a mi padre – Quiero hacerlos participe de esta nueva alegría que llegara en poco más de seis meses.
      - No puedo creerlo – Thiago beso mi pelo - ¿Otra vez antes que nosotros?

Sonreí y me alce de hombros. Todos nos fuimos hacia ellos para poder felicitarlos y desearles lo mejor del mundo. Aunque yo ya lo sabía actué como si me hubiese tomado por sorpresa.
Thiago volvió a llegar a mí con Adam en sus brazos y me tomo de la cintura y beso mi cabeza.

      - Familia – se aclaró la garganta cuando todos le prestaron la atención que requería.
      - No puedes ser más repetitivo – se burló Dani – Nuestros hijos nacieron el mismo día ¿Quieres que vuelvan a compartir cumpleaños?
      - ¡Voy a volver a ser tío! – grito Ian
      - No, no es eso – soltó una carcajada – Solo les quería agradecer estar aquí compartiendo esta bonita noche con nosotros.
      - Yo me uno a lo que dice Thiago. Gracias a todos por estar aquí
      - Déjame hablar a mí, amor – me beso la cabeza – Para nuestro hijo, para Renata (que prontamente volverá a ser mi mujer) Es muy importante comenzar nuestra nueva vida en esta bonita y acogedora casa que hemos decidido será ideal para criar nuestra familia.
      - Felicidades – dijo tía Renata – Que solo dicha y amor cubra su hogar y sus corazones.
      - Gracias, mamá.
      - Bueno luego de lo que el aburrido de mi hermano dijo. ¡Ay! Se me olvidaba decirles que con Marcos estamos pensando… Bueno ya no queremos casarnos con una gran fiesta, solo una recepción con nuestras familias y seres más cercanos será suficiente, y solo por las leyes.
      - Pero hija – tía Naty se llevó las manos a la cabeza como si hubiera escuchado algo verdaderamente terrible
      - Mamá – reclamo Marcos – Nosotros ya lo hemos conversado con Daniela y estamos de acuerdo. A demás queremos casarnos antes de que este ¡Gooooooorda! – Dani un golpe en la cabeza provocando la risa en todos en la casa – Sabes que es una broma – se defendió

A las dos de la mañana tome a mi pequeño cuñado de la mano y a mi hijo en brazos y lo lleve a mi habitación, Dani siguió mis paso, tomo a Marcos y Vale. Le indique que dejara a Vale en la cuna de Adam y David en la cama que había en la misma habitación.

      - Cariño ¿Puedes cuidar a Adam mientras duerme? – le acaricie los cabellos mientras mecía a mi hijo
      - ¿Y si me quedo dormido? – Preguntó cerrando suavemente los ojos – Es que tengo un poco de sueño
      - No pasa nada, los vendré a comprobar
      - Bien – suspiro y giro su cuerpo para darnos la espalda.

Veinticinco minutos después volví abajo para integrarme en la conversación que estaba envuelto Thiago, su padre y Marcos sobre las leyes, a pesar que no era el ámbito de tío Benja se le veía muy cómodo en la conversación.

Thiago tomo mi mano y se la llevo a la boca “¿Se durmió?” gesticulo en silencio para no interrumpir. Asentí y le bese en la mejilla antes de irme donde mi padre.

Dani aun no volvía al salón y ya había pasado más de una hora, así que decidí ir en su búsqueda.
Toque suavemente una vez antes de abrir la puerta de la habitación

      - ¿Aun no se duerme?
      - No, cada vez que creo que ya está – suspiro – Abre esos hermosos ojos y ya comienzo todo nuevamente. ¿Y Adam?
      - Durmiendo, mientras sienta que está en nuestra cama, no abrirá sus ojos
      - Creo que será mejor que le diga a Marcos que nos vamos
      - Pero…
      - En serio, Vale no dormirá y te juro que no quieres conocerla con una de sus maravillosas rabietas
      - No diré absolutamente nada. Tú mejor que nadie sabe lo que es mejor para ella.
      - Gracias

***

      - ¿Cómo lo pasaste? – pregunto Thiago cuando se acomodó a mi lado en la cama, pasando su brazo derecho por mi estomago
      - Maravillosamente bien. Gracias –
      - Por nada, todo lo que quieras siempre, amor. – me beso el cabello
      - ¿Cómo te sientes? – pregunte acariciando la barriga de Adam

      - Cansado, pero feliz – volvió a besarme – Estoy con mi familia, nada puede ser mejor.

lunes, 13 de abril de 2015

#46 Caminos Inesperados

Capítulo 46

      - Él se encuentra bien, señora - me puso una mano en el hombro - Hable con él, su marido la escucha. Seguro su voz lo hará querer volver antes - corrió las cortinas de la habitación - Cualquier cosa que noté extraña no dude en apretar el interruptor de la derecha y vendré en seguida.

      - Gracias - le sonreí - ¿Puedo tocarlo?
      - Claro que si - me devolvió la sonrisa - Los dejo solos

Le volví a agradecer y atraje una silla al lado de la cama de Thiago.

      - Hola - contuve el llanto - Gracias por proteger a nuestro hijo, está afuera y te juro que se muere de ganas de verte. Gracias a ti nuestro Adam esta sanó. Si algo le hubiera pasado -sollocé y le tome la mano - Te amo, Thiago. Te amo tanto como amo a nuestro bebé, no nos volveremos a separar nunca más. Te lo juro, te daré ese otro hijo que me han pedido, te daré lo que quieras con tal que me perdones y volvamos a ser familia. Mi amor, solo mantente estable, sigue luchando como hasta ahora.

No sabía cuánto tiempo más podía estar, trataba de no llorar y ser fuerte para darle mucha más fortaleza a este hombre que tanto amaba. No quería perder ni un solo segundo a su lado, por lo que apoye mi cara en su pecho al tiempo que le regalaba suaves contactos con mis labios. Besaba sus manos y le pedía que volviera en sí, que me diera el placer de volver a escuchar su voz aunque fuese sólo para reclamarme e incluso echarme de su lado, lo aceptaría. Aceptaría lo que fuera.

      - ¿Cómo se encuentra? - me sobresalte al escuchar la voz de la enfermera y en ese momento me di cuenta que habían pasado casi cuarenta minutos
      - Igual - me alce de hombros - No reacciona
      - El sedante se le pasara en casi dos horas más, a partir de ese tiempo es lo que su cuerpo y mente estimen conveniente
      - Voy a salir para que ingrese la mamá
      - Bien - asintió - Le informa que pase a el mesón de aquí en frente antes de ingresar
      - Me gustaría cuando vuelva traer a nuestro hijo ¿Cree que sea posible? Le prometo que sólo será un momento
      - Veré que puedo hacer. No le aseguro nada, pero ya mañana lo pasaremos a una habitación normal y podrán incluso haber más personas con él
      - Voy por su mamá, gracias.

***

Dani, Marcos y tío Benja se fueron a un hotel cercano casi entrando la mañana, a pesar de estar reacia a que se llevasen a mi hijo con él lo deje en la entrada del hospital. Dani se haría cargo muy bien de él, lo bañaría y arreglaría para poder ver a su padre.

Cada una hora intercambia lugar con tía Nata para estar con él, casi no cruzábamos palabra alguna. Seguía siendo incómoda nuestra relación. No de mi parte, si no suya.
Mi padre llamó y cuando le informe la situación me dijo que vendría de inmediato, quería estar a mi lado y al lado de sus amigos, de los mismos que siempre lo habían apoyado.

A las seis de la mañana entro el doctor a la habitación, me pidió que saliese un momento para revisar al paciente y me informo que lo trasladarían a la habitación del quinto piso, pero antes de eso debían realizarle un par de exámenes para descartar nuevamente problemas cerebrales.
De solo escuchar que algo así le podía pasar hizo que un nuevo miedo consumiera mi cuerpo.

Al llegar al pasillo me encontré con tío Benja y mi padre quien al verme acortó rápidamente el espacio y me abrazo como sólo un padre puede hacerlo.

      - ¿Cómo paso la noche?
      - Bien, la anestesia ya dejo de hacer efecto. Pero papá aún no despierta
      - ¿Qué dicen los médicos? - me tomó de la mano y me llevó a los asientos
      - Que está bien, que solo hay que esperar - resople - ¿A qué hora llegaste?
      - Cerca de las cuatro de la mañana, me fui directo a descansar unas horas. Benjamín me dijo que no podíamos verlo y supuse que tú estarías con él
      - Solo me he separado de su lado para que entre su mamá
      - Lo sé, Magda quería venir, se quedó en casa con la niña. Por cierto ¿Dónde está Adam?
      - Dani se lo llevó al hotel. Gracias al cielo no le pasó nada. Thiago puso su cuerpo para protegerlo
      - Cuando me llamo Natalia para avisarme tuve mucho miedo, hija. Sabía que si algo les pasaba no ibas a poder reponerte. Gracias a Dios que solo fue un susto.
      - Aun así no voy a estar tranquila hasta que despierte, papá. No quiero volver a perderlo, lo amo demasiado.
      - Y él también a ti. Ahora debes tener paciencia y cuando despierte - suspiro - Necesitan hablar mi amor, necesitan tomar una decisión definitiva. Ya no pueden seguir con estas idas y vueltas. Tú más que él debe luchar por lo que quiere y si esa es tú familia tienes que hacerlo. Pero de corazón y con confianza. ¿Por qué Thiago y Adam estaban acá? Me habías dicho que pasarían la noche juntos.
      - La verdad es que llevaba tres días sin saber de ellos, no me contestaba y... - sollocé - Todo es mi culpa por haber desconfiado de él
      - No me gusta que me mientas - me limpio las lágrimas con sus manos - ¿Comiste algo?
      - No tengo hambre - me puse de pie y toque sus hombros - Gracias por venir papá. De verdad agradezco tenerte cerca
      - Siempre voy a estar para ti. Ve a ver a tú amor, cuando llegue Adam te iré a relevar tu lugar
      - Gracias, pero ahora ya pueden haber más personas en la habitación
      - Entonces iré contigo

Al llegar a la habitación de Thiago estaban sus papas con él y el médico quien le informaba los progresos sobre la evolución, y los resultados positivos de la tomografía que antes le habían realizado.
Nos quedamos los cuatro en silencio, todos con la mirada en su cuerpo, en las magulladuras que ya le habían aparecido en sus brazos. Tome su mano mientras en silencio le rogaba que despertara, que abriera sus ojos, que se diera cuenta que estábamos con él. Que estábamos a su lado todas esas personas que lo amábamos.
A las once de la mañana otra vez me encontraba a solas, mi cabeza la tenía apoyada en la camilla cercana a su cuerpo, su mano sujeta a la mía. Si lo sentía, si el sentía el calor y el amor que yo le entregaba saldría más rápidamente de esto, mucho antes estaríamos en nuestra casa con Adam y luchando por ser felices

Cada vez tenía más en claro que la felicidad no estaba predestinada para mí, que cuando sentía que la tocaba,  venia algo y derrumbaba mis cimientos. Cuando por fin salió de mi vida Ernesto, cuando tuve la fuerza para dejarlo y toda esa historia quedó atrás, cuando me sentí feliz con mi marido y mi hijo que pateaba mi panza todos los días. Llega Cota y caigo como la más estúpida en sus mentiras.

      - ¿Se puede? - la voz cantarina de Dani entró con mi bebé en sus brazos
      - Pasa - Sonreí de verdad al ver la carita de mi hijo cuando vio a su papá - ¿Cómo se portó mi cosa más hermosa?
      - Muy bien mami - me lo tendió Dani - Durmió en medio de nosotros - río - Ni Vale, ni Vale

Me acerque con él hasta el lado de su padre y lo hice tocarle su mano. Adam por instinto presiono su carita con la mano y comenzó a llamarlo, a balbucear cosas. Era su manera de decirle que aquí estaba, que lo quería a su lado. Dani nos dio la privacidad de quedar a solas.

      - Amor - comencé a decir - Hoy te vino a ver nuestro hijo, a su manera te está pidiendo que te recuperes porque quiere jugar contigo, quiere que le respondas cuando diga papá. Anda mi amor, abre tus hermosos ojos y ve que estamos contigo, a tu lado. Siempre. Thiago el castigo de verte en esta situación es mucho, lamento no haber confiado en ti. Lamento que estemos separados, lo lamento tanto mi amor.
      - Yo también - la voz ronca de Thiago me hizo saltar en la silla.

El aun con los ojos cerrados trataba de esbozar una sonrisa. Lágrimas de felicidad salían por mis mejillas, si bien esto podía ser un sueño o parte de mi imaginación, Adam como un loco gritaba "papá", sonreía y lloraba al mismo tiempo. La mano de Thiago hizo un poco de presión, yo le presione la mano en respuesta.

      - Voy a llamar a las enfermeras, necesito que me sueltes un momento - le suplique cuando trate de zafarme del agarré
      - No - respondió sin abrir los ojos
      - Te tienen que revisar, necesito que me confirmen que de verdad nos estás hablando
      - No - volvió a repetir - No quiero soltarlos y estar solo
      - Estaremos a tú lado siempre - le besé la mano - Te amamos Thiago Lackington. Y ya no nos separaremos aunque te pongas insoportable, aunque no me quieras a tú lado. Lamento decirte que no es tu decisión. Yo me quedo contigo y con mi hijo. Me quedo con mis hombres Lackington
      - Y yo me quedos con ustedes.

Le bese la mano que ambos nos sosteníamos y le di una sonrisa sincera, la primera sonrisa sincera desde que habíamos discutido, desde que estaba en este lugar.
Aun contra la voluntad de Thiago lo deje solo por un momento para salir a avisar tanto a las enfermeras como a la familia que ya estaba de vuelta con nosotros. Todo fue felicidad en ese momento, los mejores abrazos de mi vida los recibí de mi familia de sangre y política que nos esperaba afuera.

Tras unos exámenes de rutina nos terminaron de confirmaron que estaba bien, dos días más en este lugar y nos podríamos marchar a casa. Cuando le dije a Thiago me pidió que hablara con el médico y que le dieran el alta antes que se encontraba bien, no le gustaba quedar solo en la habitación. A medio día lo deje con sus padres para poder ir a darle de comer a Adam y aprovechar de comer algo yo. Mis dos hombres me necesitaban con todas las fuerzas para poderlos cuidar a ambos.

      - ¿Quieres que me lleve a Adam de vuelta a Santiago? – pregunto Dani que acababa de salir de estar con su hermano y por petición de este mismo volvía a estar con su hija
      - No, Dani – la abrace – Vamos a estar solo dos días más y es mucho tiempo para estar separados de él
      - Pero…
      - En serio. Tus padres se lo llevaran a dormir con ellos al hotel
      - Estarías mucho más tranquila pero te entiendo.
      - Gracias. – Le bese la mejilla – Manejen con cuidado y nos avisan cuando lleguen
      - Nos vemos en dos días, cuñada – se río


***

Sabía que los dos días que Thiago iba a estar en esa sala no serían fáciles, sobre todo cuando no me podía mover mucho de su lado antes que comenzara a llamarme. Pero al llegar a la casa fue muchísimo peor.
Adam no se acostumbraba a la nueva casa, Thiago se sentía inútil estando todo el día en cama. Mañana era la noche de año nuevo y contra todo pronóstico íbamos a tener la casa llena de gente. Sus padres, sus hermanos, mis padres y mi sobrina.

      - Ven a ver una película con nosotros – Thiago palmeo la cama a su lado – No tengo a quien abrazar con este brazo – hizo puchero
      - Mientras ustedes ven su película – les lance un beso – Yo voy a terminar de ordenar y revisar las cosas para mañana
      - ¿Qué más necesitas ordenar y limpiar? – se burló – Deja tus escusas y ponte aquí.
      - No son escusas Thiago – me disponía a salir cuando lo sentí en mi espalda.
      - ¿Entonces qué es? Llegue hace 3 días del hospital y cada noche te llevas a Adam a su habitación y no vuelves. ¿Crees que me he comido ese cuento que te acuestas cuando estoy dormido y te levantas antes de que despierte? Porque no es así, no has dormido conmigo. No te acercas para que te abrace, el último beso que me diste fue…
      - Cuando saliste del hospital, en el coche
      - Ves – me apretó más a su cuerpo – ¿Quieres que hablemos de lo que paso? Y no me digas que aún estoy débil, porque no es así y lo sabes.
      - Cuando saliste el hospital luego del peor susto de mi vida donde vi perdidos a los dos hombres más importantes de mi vida te dije que todo quedaba atrás y comenzáramos desde cero. Por segunda vez. – sonreí y entrelace sus manos con las mías sobre mi estómago – No tengo nada que decir con respecto a eso. Ya te dije y me perdonaste por dudar de ti. Creí que ya estaba aclarado
      - Creo que no lo está cuando mi mujer no duerme a mi lado
      - Necesitas descansar, ese es el real motivo
      - ¿Qué dijo el doctor? Que estaba bien. Y estoy bien
      - Ya lo sé. – Voltee la cabeza y le bese la mejilla – Dame tiempo
      - Si querías tiempo para que me pediste que me viniera aquí. Perfectamente me hubieras ido a cuidar al departamento
      - ¿Qué quieres Thiago? – Lo encare y alce la mirada hasta dar con la de él – Sé que no te acostaste con otra mujer, ni antes, ni ahora. Prometo que vamos a volver a la normalidad
      - Bésame – pidió

No le di opción a que lo volviera a repetir y me puse de puntas en los pies hasta alcanzar sus labios. Los labios de Thiago no dudaron ni un solo segundo en responder a mis besos, abrí la boca para que invadiera con su lengua, para que se llevara todo lo que quisiese de mí en ese momento.

      - mamá – llamo Adam desde la cama

Thiago dejo salir una carcajada y apoyo su frente con la mía. Antes de tirar de mi hasta caer en la cama al lado de nuestro hijo quien inmediatamente se lanzó sobre nosotros dándole con sus manos en el estómago de su padre. Apoye mi cabeza en el pecho, lo mire a los ojos y lo bese una vez más.

      - Tengo que volver a trabajar el lunes - Alce la cabeza y lo mire con el ceño fruncido – No, no me mires así
      - ¿Así como? – le guiñe un ojo
      - Carmen no estará en la oficina – me beso castamente – A penas supe lo que te dijo la despedí. Y aún tengo una conversación pendiente con mi querida madre. Sé que ella en parte la alentó a que yo sentía algo por ella. No quiero justificar a mi madre pero…
      - Lo entiendo – mentí – Tía Renata aún no me quiere a tu lado, pero yo te juro que no me iré nunca más
      - Lo sé. Y mi mamá debe entender que ya no puedo meterse. Esta es nuestra familia, son nuestros problemas.
      - Ah – le bese nuevamente - ¿Quieren helado?
      - No –

Trate de salirme de sus brazos, pero me tomo con más fuerza. Con Adam sobre él sus movimientos eran con dificultad pero no impidió que me hiciera cosquillas, a su vez yo le hacía cosquillas a Adam.
Entre los tres teníamos una verdadera melodía musical que solo fue interrumpida cuando el mal olor proveniente del pañal de nuestro hijo nos detuvo.
      - Puf, puf – repetía Adam con su carita de culpa. Mire el reloj de muralla sobre el televisor y me di cuenta que habíamos estado así por más de media hora.
      - Ven apestosito – Lo saque de sobre su padre – Voy a bañarlo
      - Llamare a mi madre y le diré que iremos a buscar la vajilla y nos quedaremos a comer
      - Bueno – le sonreí – Yo voy a conducir
      - Claro que no – de un salto salió de la cama y se dobló nuevamente de dolor 
      - ¡Thiago! – Lo regañe – No hagas estupideces
      - Mejor me quedo acostado hasta que tengas listo al niño y me ayudas a mí

Fui a la habitación de Adam a buscar ropa limpia y sobre todo un pañal limpio y deje todo sobre la cama. Thiago no se perdía detalle de cómo desvestía a nuestro cachorro y me comenzaba a desvestir yo también.
En este tiempo había aprendido que la manera más rápida y simple de bañar a un niño de un año sin quedar toda mojada era yo bañarme junto a él. Por lo que desde que se podía mantener en pie era habitual hacerlo de esa manera.

      - Ni se te ocurra quitarte la polera frente a mí – gruño Thiago tapando sus ojos
      - Ya sé que estoy gorda pero no necesitas hacer eso – le lance el pantalón de Adam – A veces eres tan…
      - ¿Gorda? – Se burló – Eres malditamente sexy, por eso no te quiero ver en tan poca ropa
      - Mentiroso
      - ¿Quieres comprobar? – Me alzo una ceja – Ven – extendió su mano – Siente si miento

Con las piernas desnudas camine provocativamente a su lado y corrí las mantas para escabullir mi mano entre su torso desnudo hasta llegar al elástico de su pantalón. Me detuve al ver que Adam no apartaba su mirada de nosotros.

      - Adam nos está mirando – le susurre a Thiago
      - Solo un poco más abajo – tomo mi mano y volvió a taparse con las mantas, mientras mi mano rozaba su pene erecto – Eres malditamente sexy. Apreté. Sube y baja. Me tienes loco. 
      - Ahora te creo – le bese mientras sacaba mi mano y volvía donde Adam
      - ¿Qué? ¿Me vas a dejar así? – Abrió mucho los ojos – Vuelve a poner tu culo en esta cama ¡Ahora!
      - No – le sonreí de medio lado – No voy a masturbarte con Adam mirando.
      - Y sigues buscando escusas para no estar conmigo. – Grito cuando cerré la puerta del baño - ¡Me las pagaras!
      - Ni lo sueñes, querido. Estas convaleciente y no soy quien para saltarme las instrucciones del médico.