lunes, 13 de abril de 2015

#46 Caminos Inesperados

Capítulo 46

      - Él se encuentra bien, señora - me puso una mano en el hombro - Hable con él, su marido la escucha. Seguro su voz lo hará querer volver antes - corrió las cortinas de la habitación - Cualquier cosa que noté extraña no dude en apretar el interruptor de la derecha y vendré en seguida.

      - Gracias - le sonreí - ¿Puedo tocarlo?
      - Claro que si - me devolvió la sonrisa - Los dejo solos

Le volví a agradecer y atraje una silla al lado de la cama de Thiago.

      - Hola - contuve el llanto - Gracias por proteger a nuestro hijo, está afuera y te juro que se muere de ganas de verte. Gracias a ti nuestro Adam esta sanó. Si algo le hubiera pasado -sollocé y le tome la mano - Te amo, Thiago. Te amo tanto como amo a nuestro bebé, no nos volveremos a separar nunca más. Te lo juro, te daré ese otro hijo que me han pedido, te daré lo que quieras con tal que me perdones y volvamos a ser familia. Mi amor, solo mantente estable, sigue luchando como hasta ahora.

No sabía cuánto tiempo más podía estar, trataba de no llorar y ser fuerte para darle mucha más fortaleza a este hombre que tanto amaba. No quería perder ni un solo segundo a su lado, por lo que apoye mi cara en su pecho al tiempo que le regalaba suaves contactos con mis labios. Besaba sus manos y le pedía que volviera en sí, que me diera el placer de volver a escuchar su voz aunque fuese sólo para reclamarme e incluso echarme de su lado, lo aceptaría. Aceptaría lo que fuera.

      - ¿Cómo se encuentra? - me sobresalte al escuchar la voz de la enfermera y en ese momento me di cuenta que habían pasado casi cuarenta minutos
      - Igual - me alce de hombros - No reacciona
      - El sedante se le pasara en casi dos horas más, a partir de ese tiempo es lo que su cuerpo y mente estimen conveniente
      - Voy a salir para que ingrese la mamá
      - Bien - asintió - Le informa que pase a el mesón de aquí en frente antes de ingresar
      - Me gustaría cuando vuelva traer a nuestro hijo ¿Cree que sea posible? Le prometo que sólo será un momento
      - Veré que puedo hacer. No le aseguro nada, pero ya mañana lo pasaremos a una habitación normal y podrán incluso haber más personas con él
      - Voy por su mamá, gracias.

***

Dani, Marcos y tío Benja se fueron a un hotel cercano casi entrando la mañana, a pesar de estar reacia a que se llevasen a mi hijo con él lo deje en la entrada del hospital. Dani se haría cargo muy bien de él, lo bañaría y arreglaría para poder ver a su padre.

Cada una hora intercambia lugar con tía Nata para estar con él, casi no cruzábamos palabra alguna. Seguía siendo incómoda nuestra relación. No de mi parte, si no suya.
Mi padre llamó y cuando le informe la situación me dijo que vendría de inmediato, quería estar a mi lado y al lado de sus amigos, de los mismos que siempre lo habían apoyado.

A las seis de la mañana entro el doctor a la habitación, me pidió que saliese un momento para revisar al paciente y me informo que lo trasladarían a la habitación del quinto piso, pero antes de eso debían realizarle un par de exámenes para descartar nuevamente problemas cerebrales.
De solo escuchar que algo así le podía pasar hizo que un nuevo miedo consumiera mi cuerpo.

Al llegar al pasillo me encontré con tío Benja y mi padre quien al verme acortó rápidamente el espacio y me abrazo como sólo un padre puede hacerlo.

      - ¿Cómo paso la noche?
      - Bien, la anestesia ya dejo de hacer efecto. Pero papá aún no despierta
      - ¿Qué dicen los médicos? - me tomó de la mano y me llevó a los asientos
      - Que está bien, que solo hay que esperar - resople - ¿A qué hora llegaste?
      - Cerca de las cuatro de la mañana, me fui directo a descansar unas horas. Benjamín me dijo que no podíamos verlo y supuse que tú estarías con él
      - Solo me he separado de su lado para que entre su mamá
      - Lo sé, Magda quería venir, se quedó en casa con la niña. Por cierto ¿Dónde está Adam?
      - Dani se lo llevó al hotel. Gracias al cielo no le pasó nada. Thiago puso su cuerpo para protegerlo
      - Cuando me llamo Natalia para avisarme tuve mucho miedo, hija. Sabía que si algo les pasaba no ibas a poder reponerte. Gracias a Dios que solo fue un susto.
      - Aun así no voy a estar tranquila hasta que despierte, papá. No quiero volver a perderlo, lo amo demasiado.
      - Y él también a ti. Ahora debes tener paciencia y cuando despierte - suspiro - Necesitan hablar mi amor, necesitan tomar una decisión definitiva. Ya no pueden seguir con estas idas y vueltas. Tú más que él debe luchar por lo que quiere y si esa es tú familia tienes que hacerlo. Pero de corazón y con confianza. ¿Por qué Thiago y Adam estaban acá? Me habías dicho que pasarían la noche juntos.
      - La verdad es que llevaba tres días sin saber de ellos, no me contestaba y... - sollocé - Todo es mi culpa por haber desconfiado de él
      - No me gusta que me mientas - me limpio las lágrimas con sus manos - ¿Comiste algo?
      - No tengo hambre - me puse de pie y toque sus hombros - Gracias por venir papá. De verdad agradezco tenerte cerca
      - Siempre voy a estar para ti. Ve a ver a tú amor, cuando llegue Adam te iré a relevar tu lugar
      - Gracias, pero ahora ya pueden haber más personas en la habitación
      - Entonces iré contigo

Al llegar a la habitación de Thiago estaban sus papas con él y el médico quien le informaba los progresos sobre la evolución, y los resultados positivos de la tomografía que antes le habían realizado.
Nos quedamos los cuatro en silencio, todos con la mirada en su cuerpo, en las magulladuras que ya le habían aparecido en sus brazos. Tome su mano mientras en silencio le rogaba que despertara, que abriera sus ojos, que se diera cuenta que estábamos con él. Que estábamos a su lado todas esas personas que lo amábamos.
A las once de la mañana otra vez me encontraba a solas, mi cabeza la tenía apoyada en la camilla cercana a su cuerpo, su mano sujeta a la mía. Si lo sentía, si el sentía el calor y el amor que yo le entregaba saldría más rápidamente de esto, mucho antes estaríamos en nuestra casa con Adam y luchando por ser felices

Cada vez tenía más en claro que la felicidad no estaba predestinada para mí, que cuando sentía que la tocaba,  venia algo y derrumbaba mis cimientos. Cuando por fin salió de mi vida Ernesto, cuando tuve la fuerza para dejarlo y toda esa historia quedó atrás, cuando me sentí feliz con mi marido y mi hijo que pateaba mi panza todos los días. Llega Cota y caigo como la más estúpida en sus mentiras.

      - ¿Se puede? - la voz cantarina de Dani entró con mi bebé en sus brazos
      - Pasa - Sonreí de verdad al ver la carita de mi hijo cuando vio a su papá - ¿Cómo se portó mi cosa más hermosa?
      - Muy bien mami - me lo tendió Dani - Durmió en medio de nosotros - río - Ni Vale, ni Vale

Me acerque con él hasta el lado de su padre y lo hice tocarle su mano. Adam por instinto presiono su carita con la mano y comenzó a llamarlo, a balbucear cosas. Era su manera de decirle que aquí estaba, que lo quería a su lado. Dani nos dio la privacidad de quedar a solas.

      - Amor - comencé a decir - Hoy te vino a ver nuestro hijo, a su manera te está pidiendo que te recuperes porque quiere jugar contigo, quiere que le respondas cuando diga papá. Anda mi amor, abre tus hermosos ojos y ve que estamos contigo, a tu lado. Siempre. Thiago el castigo de verte en esta situación es mucho, lamento no haber confiado en ti. Lamento que estemos separados, lo lamento tanto mi amor.
      - Yo también - la voz ronca de Thiago me hizo saltar en la silla.

El aun con los ojos cerrados trataba de esbozar una sonrisa. Lágrimas de felicidad salían por mis mejillas, si bien esto podía ser un sueño o parte de mi imaginación, Adam como un loco gritaba "papá", sonreía y lloraba al mismo tiempo. La mano de Thiago hizo un poco de presión, yo le presione la mano en respuesta.

      - Voy a llamar a las enfermeras, necesito que me sueltes un momento - le suplique cuando trate de zafarme del agarré
      - No - respondió sin abrir los ojos
      - Te tienen que revisar, necesito que me confirmen que de verdad nos estás hablando
      - No - volvió a repetir - No quiero soltarlos y estar solo
      - Estaremos a tú lado siempre - le besé la mano - Te amamos Thiago Lackington. Y ya no nos separaremos aunque te pongas insoportable, aunque no me quieras a tú lado. Lamento decirte que no es tu decisión. Yo me quedo contigo y con mi hijo. Me quedo con mis hombres Lackington
      - Y yo me quedos con ustedes.

Le bese la mano que ambos nos sosteníamos y le di una sonrisa sincera, la primera sonrisa sincera desde que habíamos discutido, desde que estaba en este lugar.
Aun contra la voluntad de Thiago lo deje solo por un momento para salir a avisar tanto a las enfermeras como a la familia que ya estaba de vuelta con nosotros. Todo fue felicidad en ese momento, los mejores abrazos de mi vida los recibí de mi familia de sangre y política que nos esperaba afuera.

Tras unos exámenes de rutina nos terminaron de confirmaron que estaba bien, dos días más en este lugar y nos podríamos marchar a casa. Cuando le dije a Thiago me pidió que hablara con el médico y que le dieran el alta antes que se encontraba bien, no le gustaba quedar solo en la habitación. A medio día lo deje con sus padres para poder ir a darle de comer a Adam y aprovechar de comer algo yo. Mis dos hombres me necesitaban con todas las fuerzas para poderlos cuidar a ambos.

      - ¿Quieres que me lleve a Adam de vuelta a Santiago? – pregunto Dani que acababa de salir de estar con su hermano y por petición de este mismo volvía a estar con su hija
      - No, Dani – la abrace – Vamos a estar solo dos días más y es mucho tiempo para estar separados de él
      - Pero…
      - En serio. Tus padres se lo llevaran a dormir con ellos al hotel
      - Estarías mucho más tranquila pero te entiendo.
      - Gracias. – Le bese la mejilla – Manejen con cuidado y nos avisan cuando lleguen
      - Nos vemos en dos días, cuñada – se río


***

Sabía que los dos días que Thiago iba a estar en esa sala no serían fáciles, sobre todo cuando no me podía mover mucho de su lado antes que comenzara a llamarme. Pero al llegar a la casa fue muchísimo peor.
Adam no se acostumbraba a la nueva casa, Thiago se sentía inútil estando todo el día en cama. Mañana era la noche de año nuevo y contra todo pronóstico íbamos a tener la casa llena de gente. Sus padres, sus hermanos, mis padres y mi sobrina.

      - Ven a ver una película con nosotros – Thiago palmeo la cama a su lado – No tengo a quien abrazar con este brazo – hizo puchero
      - Mientras ustedes ven su película – les lance un beso – Yo voy a terminar de ordenar y revisar las cosas para mañana
      - ¿Qué más necesitas ordenar y limpiar? – se burló – Deja tus escusas y ponte aquí.
      - No son escusas Thiago – me disponía a salir cuando lo sentí en mi espalda.
      - ¿Entonces qué es? Llegue hace 3 días del hospital y cada noche te llevas a Adam a su habitación y no vuelves. ¿Crees que me he comido ese cuento que te acuestas cuando estoy dormido y te levantas antes de que despierte? Porque no es así, no has dormido conmigo. No te acercas para que te abrace, el último beso que me diste fue…
      - Cuando saliste del hospital, en el coche
      - Ves – me apretó más a su cuerpo – ¿Quieres que hablemos de lo que paso? Y no me digas que aún estoy débil, porque no es así y lo sabes.
      - Cuando saliste el hospital luego del peor susto de mi vida donde vi perdidos a los dos hombres más importantes de mi vida te dije que todo quedaba atrás y comenzáramos desde cero. Por segunda vez. – sonreí y entrelace sus manos con las mías sobre mi estómago – No tengo nada que decir con respecto a eso. Ya te dije y me perdonaste por dudar de ti. Creí que ya estaba aclarado
      - Creo que no lo está cuando mi mujer no duerme a mi lado
      - Necesitas descansar, ese es el real motivo
      - ¿Qué dijo el doctor? Que estaba bien. Y estoy bien
      - Ya lo sé. – Voltee la cabeza y le bese la mejilla – Dame tiempo
      - Si querías tiempo para que me pediste que me viniera aquí. Perfectamente me hubieras ido a cuidar al departamento
      - ¿Qué quieres Thiago? – Lo encare y alce la mirada hasta dar con la de él – Sé que no te acostaste con otra mujer, ni antes, ni ahora. Prometo que vamos a volver a la normalidad
      - Bésame – pidió

No le di opción a que lo volviera a repetir y me puse de puntas en los pies hasta alcanzar sus labios. Los labios de Thiago no dudaron ni un solo segundo en responder a mis besos, abrí la boca para que invadiera con su lengua, para que se llevara todo lo que quisiese de mí en ese momento.

      - mamá – llamo Adam desde la cama

Thiago dejo salir una carcajada y apoyo su frente con la mía. Antes de tirar de mi hasta caer en la cama al lado de nuestro hijo quien inmediatamente se lanzó sobre nosotros dándole con sus manos en el estómago de su padre. Apoye mi cabeza en el pecho, lo mire a los ojos y lo bese una vez más.

      - Tengo que volver a trabajar el lunes - Alce la cabeza y lo mire con el ceño fruncido – No, no me mires así
      - ¿Así como? – le guiñe un ojo
      - Carmen no estará en la oficina – me beso castamente – A penas supe lo que te dijo la despedí. Y aún tengo una conversación pendiente con mi querida madre. Sé que ella en parte la alentó a que yo sentía algo por ella. No quiero justificar a mi madre pero…
      - Lo entiendo – mentí – Tía Renata aún no me quiere a tu lado, pero yo te juro que no me iré nunca más
      - Lo sé. Y mi mamá debe entender que ya no puedo meterse. Esta es nuestra familia, son nuestros problemas.
      - Ah – le bese nuevamente - ¿Quieren helado?
      - No –

Trate de salirme de sus brazos, pero me tomo con más fuerza. Con Adam sobre él sus movimientos eran con dificultad pero no impidió que me hiciera cosquillas, a su vez yo le hacía cosquillas a Adam.
Entre los tres teníamos una verdadera melodía musical que solo fue interrumpida cuando el mal olor proveniente del pañal de nuestro hijo nos detuvo.
      - Puf, puf – repetía Adam con su carita de culpa. Mire el reloj de muralla sobre el televisor y me di cuenta que habíamos estado así por más de media hora.
      - Ven apestosito – Lo saque de sobre su padre – Voy a bañarlo
      - Llamare a mi madre y le diré que iremos a buscar la vajilla y nos quedaremos a comer
      - Bueno – le sonreí – Yo voy a conducir
      - Claro que no – de un salto salió de la cama y se dobló nuevamente de dolor 
      - ¡Thiago! – Lo regañe – No hagas estupideces
      - Mejor me quedo acostado hasta que tengas listo al niño y me ayudas a mí

Fui a la habitación de Adam a buscar ropa limpia y sobre todo un pañal limpio y deje todo sobre la cama. Thiago no se perdía detalle de cómo desvestía a nuestro cachorro y me comenzaba a desvestir yo también.
En este tiempo había aprendido que la manera más rápida y simple de bañar a un niño de un año sin quedar toda mojada era yo bañarme junto a él. Por lo que desde que se podía mantener en pie era habitual hacerlo de esa manera.

      - Ni se te ocurra quitarte la polera frente a mí – gruño Thiago tapando sus ojos
      - Ya sé que estoy gorda pero no necesitas hacer eso – le lance el pantalón de Adam – A veces eres tan…
      - ¿Gorda? – Se burló – Eres malditamente sexy, por eso no te quiero ver en tan poca ropa
      - Mentiroso
      - ¿Quieres comprobar? – Me alzo una ceja – Ven – extendió su mano – Siente si miento

Con las piernas desnudas camine provocativamente a su lado y corrí las mantas para escabullir mi mano entre su torso desnudo hasta llegar al elástico de su pantalón. Me detuve al ver que Adam no apartaba su mirada de nosotros.

      - Adam nos está mirando – le susurre a Thiago
      - Solo un poco más abajo – tomo mi mano y volvió a taparse con las mantas, mientras mi mano rozaba su pene erecto – Eres malditamente sexy. Apreté. Sube y baja. Me tienes loco. 
      - Ahora te creo – le bese mientras sacaba mi mano y volvía donde Adam
      - ¿Qué? ¿Me vas a dejar así? – Abrió mucho los ojos – Vuelve a poner tu culo en esta cama ¡Ahora!
      - No – le sonreí de medio lado – No voy a masturbarte con Adam mirando.
      - Y sigues buscando escusas para no estar conmigo. – Grito cuando cerré la puerta del baño - ¡Me las pagaras!
      - Ni lo sueñes, querido. Estas convaleciente y no soy quien para saltarme las instrucciones del médico.







lunes, 6 de abril de 2015

#45 Caminos Inesperados

Capítulo 45


Aunque no quisiera sabía que en cualquier minuto vería el coche de Thiago estacionado frente a la casa, no quería que llegara ese momento. Tampoco quería quedarme en este lugar, estaban nuestros recuerdos, era una prueba de las ilusiones que ambos habíamos puesto para formar por fin nuestra casa, nuestra familia.
Todo me recordaba lo que habíamos soñado, añorado. Ahora mismo lo único que quería era meterme en la cama, despertar y que fuera en los brazos de Thiago, que me besara y me dijera esas cosas que solo él podía decir.
Era una maldita pesadilla, era una maldita zorra. Y yo era una maldita estúpida que había caído perfectamente en todo.
Mire a mi hijo, mi pequeño Adam, era sin duda la parte mucho más difícil de todo esto, yo quería estar con él. No quería volver al comienzo, era todo tal como cuando había vuelto de España y tenía que verlo a escondidas. Esta vez la única y gran diferencia que Thiago lo permitía y que tenía a algunas personas de mi lado. Pero no era suficiente, no, no lo era.
Sabía que tenía que llamar a mi padre, pero no quería volver a llorar, me quebraría cuando tuviera que contarles que mi bonita historia de amor había terminado otra vez ¡Otra vez!

      - mamá – me llamo Adam – mamá

Camine a su lado, me senté en el suelo junto a él lo lleve hasta mi regazo y lo acune en mi pecho. Ambos sabíamos que era casi una despedida. Y me dolía mucho

      - Te amo, bebé – le bese su cabeza y el alzo la mirada hasta mis ojos – Sé que tú también lo haces, todos los niños aman a sus padres. Solucionaremos esto, bebé – suspire cuando el empezó a cerrar sus pequeños ojos – No te duermas, papá vendrá por ti. Qué más quisiera yo que te quedaras así a mi lado. Pero Thiago tiene razón, tienes que estar con él.

Casi dos horas después y cuando estaba terminando de guardar mi ropa en el armario de la habitación principal, esa donde se suponía que seríamos felices una luz lleno el lugar seguido de un golpe en la puerta. Thiago estaba acá.
Antes de salir de la habitación mire a Adam dormido cómodamente en medio de la gran cama y sonreí a pesar que ya se nos había agotado nuestro tiempo juntos.

      - Vengo por Adam – dijo con la cabizbajo sin entrar en la casa
      - Está arriba, se quedó dormido.
      - ¿Puedes traerlo? Es tarde aún tengo cosas por hacer
      - Pasa – le indique
      - No – anclo su mirada en la mía. Dolor, simplemente eso era lo que había en su mirada, el mismo que tenía la mía – No puedo entrar
      - Es tu casa también
      - Mañana arreglare los documentos para que este a tu nombre, a mí no me importa esta casa. Es tuya
      - No quiero la casa Thiago, bien sabes que las cosas materiales nunca me han importado
      - Lo sé, por eso te amaba más. ¿Puedes traer al niño?
      - Quiero hablar contigo. ¿Puedes pasar?
      - Si es sobre lo que paso, lo que te dijo Carmen no quiero escucharte. Si es sobre Adam, ya te dije que puedes verlo siempre que quieras. Si es sobre lo nuestro… Creo que ya decidiste
      - No quería que las cosas terminaran de este modo. Te amo demasiado Thiago, por eso te deje libre para que hicieras tu vida.
      - Si me amaras como dices… - se pasó las manos por el pelo – Creerías en mí, más que en la zorra de Carmen

No pude evitar llorar, Thiago tenía razón, le creía más a ella que a su palabra. Pero como dudar si yo los había visto salir juntos, precisamente era esa noche la que no dejaba de darme vueltas en la cabeza. Esa maldita noche en las que las pruebas gritaban que el pasaría una velada inolvidable a su lado, pero hay estaba yo, que me había quedo dormida y luego creí en su palabra cuando me dijo que todo era preparado para nosotros.

      - Voy por Adam
      - Gracias

Cuando le deje en sus brazos a Adam y le bese su pequeña cabecita no pude evitar volver a llorar, era casi como si lo dejara nuevamente.

      - Te llamare dentro de la semana para que puedas ver al niño
      - ¿Y mañana? ¿Quién lo cuidara mientras trabajas?
      - No te preocupes, había pensado tomarme unas vacaciones estos días para poder terminar de mudarnos.
      - ¿Puedo verlo por la tarde?
      - No. Te acabo de decir que te llamare

***

Habían pasado tres largos días desde que le entregue mi hijo a Thiago y aun no me llamaba para poder verlo, lo había llamado yo al segundo día pero no me cogió las llamadas. En la desesperación llame a Dani y fue ella quien me contó que le creía a su hermano, que sabía por Marcos que todo era una mentira.
Su información no hizo más que abrir nuevamente la herida y llore hablando con ella, he llorado cada minuto en que no he podido comunicarme con él, cada minuto que pasaba y yo seguía dudando de su palabra.
Nadie sabía dónde se habían metido, los fui a buscar al departamento, los fui a buscar a casa de sus padres aun ganándome el odio de su madre por dudar de la palabra de su hijo.

Hoy era nochebuena, se suponía que estaríamos juntos los tres esta noche. Aun a pesar del dolor que sentía yo quería estar con ellos, ver la cara de Adam cuando abriera sus presentes, verlo aunque fuera una noche bien, estando a mi lado.
Mi móvil sonó y el nombre de Dani se ilumino.

      - Renata – contesto con la voz entre cortada
      - ¿Cómo estás? – trate de sonar alegre, una alegría que no sentía
      - Renata, estamos llegando a tu casa –
      - ¿Qué pasa?

La comunicación se cortó, y a los minutos ya tenía el coche parado fuera. Dani se bajó corriendo y al ver su cara hizo que un frio terrible se apoderada de mí.
Me abrazo tan apretado, mientras sollozos salían de su cuerpo

      - Lo siento – me dijo apartándose – Vamos, no tenemos tiempo
      - ¿Qué? ¿Dónde?  Me asustas Daniela
      - Tuvieron un accidente – dijo tapándose la cara – Thiago y Adam están en un hospital
      - ¿Qué le paso? – Volví a la casa para tomar mi cartera y seguirla al coche – Daniela por el amor de Dios ¿Qué les paso?
      - No lo sé, se les vino un coche encima. No sé nada más
      - ¿Dónde están? – Le pregunte acomodándome en la silla – Por favor
      - En la clínica Valparaíso.
      - Dios

No sé cuánto tiempo había pasado, ni hacia donde nos dirigíamos lo único que veía y ni siquiera claramente eran las luces que avanzaban a mi lado derecho, si cambiaba o no cambiaba el paisaje no me daba cuenta, si decían algo dentro del coche tampoco era consciente.
Tal vez habían pasado dos o tres horas desde que Dani había llegado a casa, veía la carita de mi Adam riendo a carcajada sentado en el regazo de Thiago, la angustia en mi pecho era imposible de soportarla. Un gran sollozo inundo todo el coche, tenían que estar bien. Mi hijo y Thiago, ¿por qué la vida se empeñaba en no dejarnos ser felices?

      - Tranquila Renata – me dijo Dani volteando en su asiento para tocar mis manos
      - Solo quiero saber cómo están
      - Van a estar bien. Son unos hombres fuertes, ya verás que todo será un horrible susto
      - ¿Cómo te enteraste?
      - Estaba bañando a la Vale, el teléfono local sonó y Marcos me dijo que mi mamá quería decirme algo. A ella la llamaron desde el Hospital.

Con las manos temblorosas y con la mirada fija de Dani busque en mi cartera el móvil, necesitaba hablar con tía Renata, ella tenía que decirme como estaba mi hijo, como estaba Thiago. Una, dos, tres llamadas y ella no se comunicaba conmigo. El teléfono de Dani sonó, miro de reojos a Marcos mostrándole la pantalla y contesto

      - Hola papá… si… vamos en camino… viene con nosotros… ¿Cómo están? – Un sollozo se le escapó al escuchar la respuesta y mi corazón comenzó a latir aún más fuerte. Tenía miedo, muchísimo miedo. - ¡Dios!... Si… Gracias, te quiero papá… Nos vemos en un rato

Al cortar la llamada me quedo mirando y tomo nuevamente mis manos con las de ella

      - Daniela dime como están
      - Ya estamos por llegar. Los médicos nos dirán como se encuentra
      - Daniela, por favor. Que fue lo que te dijo tú papá – grite - ¡Son mi familia!
      - También es mi hermano y mi sobrino. Están esperando que les den información, llegaron hace media hora. No saben nada más que están operando a Thiago.
      - ¿Y mi hijo? ¡Dios! Me voy a morir si les pasa algo, no voy a poder soportarlo
      - Ya verás que será solo una mala experiencia. Confió en Dios, confió en que estarán muy bien.

Desvié la mirada hacia fuera del coche, ya estábamos en la ciudad, las luces iluminaban el interior, las luces me hacían desbocar aún más los latidos del corazón.
Cuando Marcos detuvo el coche en el ingreso de urgencias, no espere a Dani me baje tan rápido como pude y corrí hacia el interior.
Busque con la mirada por toda la sala la cara de los padres de Thiago, algo que me dijera donde lo tenían, y como se encontraba. Los sentimientos eran contradictorios y todos malos, por un lado quería saber de mi hijo, por otro lado del hombre que amaba. Si algo les pasaba simplemente perdería mi corazón, porque los dueños de él estaban en algún lugar de este hospital.
Sin perder más tiempo me acerque al mesón.

      - Buenas Noches, mi esposo y mi hijo fueron ingresados en este lugar.
      - Buenas noches, sus nombres por favor
      - Thiago Lackington y Adam Lackington
      - Un momento por favor, vengo enseguida con información – Asentí

Cinco minutos después la señora no salía, Dani llego hacia mí y me indico que sus padres estaban en el tercer piso. Le rogué y le suplique que fuera hasta ese lugar y me informara mientras yo esperaba a la señora.

      - Señora – me toco el brazo una mujer – Su esposo está siendo sometido a una operación en el hombro derecho, por suerte se encuentra fuera de riesgo vital.
      - ¿Y mi hijo? Adam Lackington, estaba con él
      - El niño no figura en las listas, no ha sido ingresado
      - ¿Cómo qué no? ¡Estaban juntos! Por favor es mi hijo
      - Lo siento, no está en los registros
      - Por favor, por favor – suplique – Es mi bebé, tiene un año
      - Los familiares de su marido están en el tercer piso puede reunirse con ellos, tal vez ellos tengan información de su hijo

Ni siquiera le di las gracias a la mujer corrí escaleras arriba, sentía como el pecho me presionaba ante la falta de oxígeno, ante la falta de información. ¿Dónde estaba mi pequeño? Me detuvo en el segundo piso y le suplique a Dios que esto fuera una estúpida pesadilla, quería despertar y verlo a mi lado.
Al llegar al tercer piso la sala era más pequeña y de inmediato me encontré con tía Renata y los demás de la familia. Corrí hacia ellos para terminar de acortar el espacio entre nosotros y aun en contra de todo lo que había pasado me eche en los brazos de ella, como cuando era una niña, como cuando me consolaba en esos momentos en que extrañaba mucho a mi mamá. Sentí su abrazo tan sincero, ella sufría lo mismo que yo. Las dos en medio de la habitación abrazadas.

      - Thiago estará bien, es un hombre fuerte. Tranquila hija. – me dijo Tío Benja llegando por detrás de nosotras
      - ¿Dónde está mi hijo? Quiero ver a mi hijo – pedí soltándome un poco.

Dani llego hasta mi con mi niño entre sus brazos, su pequeña carita se ilumino a penas me vio a su lado.

      - Mi amor, mi vida. Estás bien. Tenía tanto miedo mi amor. – lo abrace y lo bese como si no hubiera mañana. Lo tenía conmigo.

Lo lleve hasta las sillas que se encontraban en el lugar y lo toque por todos lados, su ropita estaba sucia, su carita aun iluminada demostraba tristeza, como su supiera que algo no estaba bien. La mitad de mi corazón volvió a tener vida en ese momento y lo atraje de nuevo hacia mi lado.

      - Mami está aquí mi amor, tranquilo.

Las dos horas restantes fueron muy duras, nadie nos decía nada, tío Benja bajo a la cafetería y nos trajo bocadillos a todos, a duras penas intente comer algo. Necesitaba fuerzas, le di de comer a Adam y lo acurruque en mis brazos hasta que se durmió. Tía Renata me conto que cuando llegaron y preguntaron por Thiago en el mesón principal una señora se les acerco con Adam entre sus brazos, el niño estaba asustado y no había parado de llorar en las tres horas que estaban en el hospital.
Aquella mujer que cuido a mi hijo como si fuera suyo vio como el coche se salió de la pista y Thiago por proteger a Adam se llevó todo el golpe, la rápida llegada de la ambulancia había hecho que el accidente no fuera mayor y sobre todo su rápida llegada a Adam.
No podía parar de llorar al imaginar cómo había sido, yo en el lugar de Thiago no hubiera dudado ni un solo segundo en poner mi vida antes que la de mi hijo. Aunque ahora me muriese de la desesperación de no saber nada.
Las puertas dobles que decían solo personal autorizado, cuya frase la había leído más de trecientas veces en todo este tiempo, se abrieron. Un hombre vestido en bata verde salió y con cara de cansancio dijo

      - Familiares de Thiago Lackington

Todos nos paramos sumamente rápido y llegamos a su lado

      - Soy su madre y ella es su mujer – dijo tía Renata pasando un brazo por mi espalda para llegar a su altura.
      - Dame al niño – pidió Dani y yo negué con la cabeza.
      - Bueno – se aclaró la garganta – Thiago está fuera de peligro, se encuentra sedado por la operación pero su pronóstico es bastante favorable. Esperamos que retome la consciencia dentro de las próximas horas.
      - ¿Está bien? – pregunte titubeante
      - Si señora – sonrió – Su marido se encuentra en perfectas condiciones, lo vamos a trasladar a una sala intermedia hasta que despierte. Pero no tienen nada que temer, solo fue un buen susto, un poco de terapia y será el mismo de siempre.
      - Gracias a Dios – dijo tía Renata -  Muchas gracias Doctor. ¿Cuándo lo podremos ver?
      - En veinte minutos vendrá una enfermera a buscarlos, solo pueden entrar de a uno, no queremos correr riesgos innecesarios.
      - Muchas gracias – dije y camine a la silla dejándome caer

Abrace muy fuerte a mi hijo y bese su cabecita, silenciosamente le agradecí a Dios y a mi madre que lo dejan conmigo en este lugar, que le dieran una nueva oportunidad. Esta vez no me separaría de él ni un solo centímetro, aun cuando me echara y me reclamara todo lo que quisiese.

      - Papi está mi amor, no dejo de luchar por estar con nosotros. Ya verás que se pondrá bien y en un rato lo veras.
      - Mi hijo no hubiera aguantado estar lejos de su hijo – dijo tío Benja tocando la cabecita de su nieto – Este niño es su vida. Menuda nochebuena estamos teniendo.
      - Pero estamos todos juntos – río tontamente Dani abrazándose a Marcos -  ¿Cómo estará nuestra hija?
      - Bien – dijo tía Renata – Ian llamo hace un rato y dijo que ni cuenta se había dado que no estaban
      - Mi niña. – Dijo Dani – Thiago tiene la culpa, le gusta ser el centro de atención
      - Daniela – la regaño su madre
      - Mi amor, cuando lleguemos a casa tienes que abrir tu regalo.
      - Da igual, bebé. Lo importante es que mi cuñado y Adam están bien.
      - Yo pienso lo mismo – acoto Dani – Pero no pensaras eso cuando veas lo que tengo para ti – rio - ¿Puedo ser la primera en ver a Thiago?
      - Dani – le dijo Marcos – Renata o tu mamá.
      - Necesito ser yo y decirle algo a mi hermano. – Puso las manos en posición de rezar - ¡Por favor!
      - Hija – la llamo tía Renata – Yo creo que Thiago querrá ver primero a su mujer ¿No crees?
      - No – dije  - Primero puede ir usted.
      - Qué más quisiera yo hija – me tomo una mano – Tú eres su mujer, debes entrar y decirle cuanto lo amas, eso le dará fuerza para salir antes de todo esto.
      - Gracias – asentí – Pero todos aquí saben que nosotros no estábamos juntos.
      - Eso fue un mal entendido hija – me dijo tío Benja – Renata tiene razón y debes entrar tú.
      - Él sabe porque te lo dice – completo tía Nata
      - Así es, aunque no nos guste hablar y recordar ese momento. Cuando estuve en el hospital y aunque fue mucho más grabe y yo si estuve con riesgo vital, escuchar la voz de Renata y sentir a Thiago me ayudo para luchar. Así que adelante y dame a mi nieto que la primera en verlo serás tú.

No tenía medios con que debatir lo que acababa de decirme si bien esa historia ya me la sabia casi de memoria, no así sus hijos. Secretamente estaba esperando que me relegaran para ser la última en poder estar con él un momento, que fuera a ser la primera… Iba a poder decirle todo, poder suplicarle que se quedara con nosotros.

Me acerque al mesón y le pregunte a enfermera a qué hora podríamos ver a Thiago y si podía llevar conmigo a Adam, a pesar de todo ella me dijo que no. Que ya mañana por la tarde podría verlo el niño no antes.

       - Gracias  - dije frustrada
      - Tranquila. – dijo Marcos poniendo su mano en mi hombro – El doctor dijo veinte minutos y aun no pasan. Escuchaste que esta fuera de peligro. No le digas a mi suegra – se acercó a mi oído y susurro – Pero hierba mala nunca muerte

Una pequeña sonrisa se me hizo en la cara en el minuto exacto en que Marcos me guiñaba un ojo entro un enfermera.

      - ¿Familiares del Señor Lackington? –
      - Nosotros – dijo Marcos pasando su brazo por mi hombro
      - Me envía el Doctor Arce – asentimos
      - Yo iré – dije fuerte y claro. Ella asintió y antes de seguirla fui hasta donde tío Benja y bese las mejillas de mi hijo – Voy a ver a papá mi amor, se bueno con los abuelos.
      - Besa a mi hijo por mí – me pidió tío Benja

Seguí a la enfermera por un largo pasillo lleno de puertas blancas y cada una con una pequeña placa que identificaba quien se encontraba dentro, al llegar al final del pasillo doblamos a la derecha y las murallas blancas fueron cambiadas por vidrios, dos pasos más adelante vi el cuerpo de Thiago acostado sobre una camilla con a lo menos tres máquinas conectadas a él. Un escalofrió me recorrió y me detuve al momento en que la enfermera abrió la puerta para mí.



lunes, 30 de marzo de 2015

#44 Caminos Inesperados

Capítulo 44

La reunión tardó mucho más de lo que había pensado, y ya casi se me iba la hora de la comida, se suponía que Renata y Adam estarían esperando por mí en mi despacho.
Cuando baje los tres pisos que me separaban de mi familia me lleve una horrible desilusión.

      - Buenas tardes, Carmen – saludé mirando hacia todos lados en busca de la mujer que amaba. - ¿Renata está en mi despacho?
      - No – dije sonriente – La señora no ha venido por acá
      - ¿Alguna llamada? – pregunte asombrado
      - Tú madre, Don Carlos y la secretaria de Marcos
      - Dame mi móvil por favor -  le pedí

Me tendió mi móvil el cual se encontraba apagado por órdenes explicitas mías, desde la conversación que tuvimos y que supe que le estaba pasando información (errada información) a mi madre, no se lo entregaba de otra manera.

      - Thiago – me llamo cuando estaba entrando a mi oficina, me voltee para escuchar lo que tenía para decirme - ¿Te pido algo para comer?
      - No. Cualquier cosa me llamas al móvil. Iré a comer a casa
      - Tienes una reunión dentro de una hora
      - Lo sé, estaré de vuelta en ese tiempo
      - ¿Te puedo ayudar en algo más?
      - No. Gracias.

Baje los dos pisos que me separaban de la oficina de Marcos y al entrar su secretaria me miro con cara de reproche.

      - ¿Marcos está en la oficina? – pregunte luego de saludarla educadamente
      - No señor.  – Tomo un taco con notas – Don Marcos se fue a su casa, le indique a Carmen, su secretaria que se lo informara.
      - ¿Sabes si paso algo? – dije frustrado al ver que una vez más Carmen no me informara de las cosas que sabía que eran importantes
      - Verdaderamente no lo sé señor. Don Marcos con la Señora Natalia, David y su esposa e hijo salieron hace casi una hora. – Suspiró – Don Marcos dejo dicho que se le informara que él estaba con su esposa
      - Gracias –

Volví hacia el elevador mientras buscaba dentro de mis contactos el número del móvil de Marcos. Ya luego arreglaría la situación con Carmen y no le toleraría ninguna falta más.
Tercera llamada y Marcos no atendía y los nervios podían conmigo. Decidí conectar con mi hermana, ellos debían estar juntos, debía estar con ella. Pero ¿Por qué?

      - ¿Qué quieres? – dijo enojada Daniela.
      - ¿Estás bien? ¿Marcos está contigo?
      - ¡Claro que no estoy bien! Eres un estúpido Thiago, como se te ocurre hacerle eso a Renata, eres un imbécil
      - ¿Hacerle qué? ¿Están en tu departamento?
      - Y además te haces el tonto, mira hermanito – dijo furiosa – No te pienso decir dónde están, no te mereces a esa mujer. ¡Dios! No puedo creer que ella toda feliz con su relación, con esta nueva oportunidad y tú… y tú te reías a sus espaldas.
      - Cállate Daniela un momento – no comprendía lo que decía - ¿Dónde está mi mujer y mi hijo?
      - Lejos del estúpido que tengo por hermano
      - ¿Dónde están maldita sea?
      - El teatro se te vino abajo. Déjalos que sean felices, aun si tu no quieres serlo con ellos
      - ¿Puedes dejar de hablar tanta estupideces Daniela?
      - No… Y no me llames más

Me corto la línea y yo me quede mirando como un idiota la pantalla del teléfono, no comprendía lo que me quería decir mi hermana. Bien entonces era estúpido. ¿Qué se suponía que le había hecho a Renata? Y sobre todo ¿Por qué tenía a mi hijo y no me quería ver?
Ni siquiera volví a intentar hablar con ella, llame al número de la casa, y nada la línea había sido desconectada.
Desde el coche intente llamar a Marcos, alguien debía decirme lo que estaba pasando. Marcos no contesto mis llamadas. Conduje a toda velocidad hasta el departamento, estacione frente al edificio aun sabiendo que me arriesgaba a que se llevaran el coche o me multaran si tenía suerte pero nada me importaba, estaba comenzando a desesperarme. Al abrir la puerta la primera imagen con la que me encuentro son varias cajas que esta mañana no estaban en ese lugar. El bolso de Renata estaba sobre la mesa del comedor.
Camine por el pasillo y la encontré en la habitación de Adam empacando sus cosas en la maleta, mire a todos lados y no había rastro de Adam.

      - Estas aquí – dije sintiendo como un peso de iba de mis hombros. Anclo su mirada a la mía y vi el rastro de lágrimas.
      - No te preocupes que no es por mucho tiempo  - dijo con desdén volviendo a mirar lo que hacia
      - ¿Dónde está Adam? – era lo primero que quería saber.
      - Esta con Daniela – respondió volviendo así el armario para sacar lo que quedaba de ella en ese lugar – Necesito que hablemos sobre él
      - ¿Qué pasa, mi amor? ¿Por qué sacas tus cosas? – dije acercándome a ella lentamente
      - No me llames mi amor – grito y se alejó aún mas de mí – Me voy, no quiero seguir con esta mentira
      - ¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué nadie me explica nada? – estire mi brazo para tocarla pero ella lo golpeo y miro con desprecio
      - Deja de hacerte el tonto Thiago, ya me entere de tu estrategia, de tus juegos.
      - ¿Qué estrategia, que juegos? Mi amor por favor no te entiendo.
      - ¡Deja de llamarme así!
      - ¡Entonces explícame que mierda pasa! Porque estas sacando tus cosas, porque mierda me llamas así
      - ¡Lo sé todo! – Gritó – Ya sé que te acuestas con tu secretaría y con otras mujeres más
      - ¡¿Qué?! – la mire y me lleve las manos a la cabeza - ¡No lo creo!
      - ¡Deja de hacerte el imbécil que bien sabes que es verdad!
      - ¡Dios mío! ¿Quién te dijo esa estupidez?
      - Eso da igual
      - ¡No, no da igual! ¿Puedes dejar de hacer esa puta maleta? ¡No te iras a ningún lado!
      - Claro que me voy a ir, no voy a seguir jugando a la familia feliz contigo. Ya harto me has visto la cara
      - ¡Es una puta mentira! Renata ¿No crees en mi amor? ¿No crees en lo que hemos construido sobre las ruinas de nuestro pasado? ¿Sobre los escombros que dejaste cuando te marchaste?
      - ¡Faltaba más que me recriminaras eso!
      - No te estoy recriminando – dije más calmado - ¿Dónde está la confianza? ¡¿Dónde mierda esta tu puta confianza?! – Grite perdiendo la paciencia - ¡Te pedí que te casaras conmigo, estamos a punto de cambiarnos de casa, te pedí que tuviéramos otro hijo. Renata por la mierda. ¿Crees que si estuviera con otra mujer te hubiera pedido algunas de esas cosas?

Ella estaba callada con la cabeza gacha, y seguía guardando cosas en la maleta, no quería por ningún motivo que saliera de la casa. ¿Dónde estaba la confianza?

      - ¡Dime algo!
      - Me voy Thiago –

Salí de la habitación cerrando con un necesario portazo, camine por la sala pensando de qué manera convencerla que todo lo que le habían dicho era completamente mentira. Jamás se me ocurrió estar con otra mujer, ni siquiera lo hice cuando ella no estaba. Como no comprendía que la amaba por sobre todas las cosas. ¿Dónde quedaba nuestra vida juntos? ¿Nuestros planes?

La puerta de la habitación se abrió y quede mirando desde la cama que había sido nuestra, la misma que anoche me había sentido amarla y escuchado decirlo, la misma que esta mañana albergaba nuestros cuerpos relajados disfrutando de nosotros. La misma donde había accedido a ser nuevamente mi esposa.

      - Necesito que hablemos de Adam – dijo en un susurro
      - La respuesta es no, Renata – me adelante a su pedido
      - No quiero estar lejos de él - 
      - Y lo siento por eso. Si te vas de este departamento sin siquiera escucharme, sin siquiera poner en duda la palabra de quien te haya dicho semejante mentira…
      - No quiero hablar de eso. – Suspiró – Solo quiero poder seguir estando cerca de mi hijo
      - Pero yo si quiero hablar de eso. Ya que será la última vez que nosotros hablemos, algo que no tenga que ver con Adam. Quiero que me digas quien fue el que te enveneno la cabeza en mi contra y quiero la verdad
      - ¿Para qué? ¿Para hacer que esa persona se retracte de lo dicho? No Thiago. Yo no quiero volver tener el corazón roto, ya bastante mal lo he pasado
      - ¿Yo no he tenido el corazón roto? Lo siento Renata pero ambos hemos sufrido bastante ya. Pero quiero saber a quién le crees más que a mí. Que palabra tiene más peso que la del hombre que hasta esta mañana habías elegido como marido nuevamente. Creo que es lo mínimo que me merezco. Creo que Adam merece saber que la palabra de esa persona pesaba mucho más que la de su padre cuando pregunte porque no estamos juntos. Y sobre todo quiero saber quién el que me vio acostándome con mi secretaria, merezco saber eso. Es lo mínimo que espero de tú parte
      - No metas a Adam en esto. Me duele el corazón, me duelen tus mentiras y sobre todo que actúes como si no tuvieras culpa.
      - ¡Es que no la tengo! – Me senté en la cama – Dime a quien tengo que agradecerle esto
      - ¿Puedo quedarme en…? No tengo a donde ir, no quiero irme a casa de mis padres con mis problemas.
      - Vete a la casa, no me importa. Esta amoblada y bueno parte de tu dinero también lo invertiste en ese proyecto que era nuestro
      - Por favor…
      - ¿Por favor qué? Te lo di todo, te di mi amor, mi corazón y… - me quebré – Vete si eso es lo que quieres, yo no voy a discutir más contigo. Dile a esa persona que gano, que nos separó y esta vez es para siempre. Puedes ver a Adam las veces que quieras, los días que quieras.
      - Juró que no quería que lo nuestro terminara así, había soñado con el final feliz a tu lado. Pero no puedo… Thiago no puedo dejar que juegues de esta manera con mi amor, con mi corazón. Yo te amo, te amo tanto que te dejo libre para vivas tu vida de la manera que tú así lo quieras. Si quieres puedo venir a cuidar a Adam como lo hacía antes.
      - Nunca me amaste lo suficiente ¿No es así? Claro que no, si lo hubiera sido no te irías a ninguna parte

Mi móvil comenzó a sonar, ambos miramos la pantalla que daba el nombre de Carmen, Renata suspiro y negó con la cabeza

      - Tú amante – bufo – Contesta, no te cohíbas por mí. Dile que ganó, que no seré un impedimento entre ustedes
      - ¿Cómo? – Pregunte ignorando la llamada - ¿Mi amante? ¿Gano? ¿No serás impedimento? Yo nunca me he acostado con ella, nunca he tenido nada que ver con ella. Cuando volvimos a intentarlo y te dije que ninguna mujer había estado en esta cama era verdad.

Se quedó por un momento pensando en mis palabras, por sus mejillas caían cada vez más lágrimas.

      - Puedes ir a recoger a Adam esta noche, aunque me gustaría quedarme con él

No me dejo decir nada más y salió de la habitación, a los pocos minutos sentí que la puerta de ingreso se cerraba y fue inevitable seguir aguantando el sollozo que se me escapo, sentía que mi vida perdía la luz. Volví a llorar como lo había hecho la primera vez que se marchó, la primera vez que me dejo. Cuando veía que mi vida sería feliz, cuando podía volver a proyectarme con ella, venía otra persona y volvía a mostrarme que había sido un imbécil que no tenía derecho a ser feliz. Que no podía soñar con mi final feliz.

El teléfono local comenzó a sonar y cuando mire la pantalla negué con la cabeza, pero las palabras de Renata aun me daban vuelta en la cabeza. Carmen mi amante, Carmen ganó. Porque esa mujer me volvía loco y no era completamente honesta, quería saber el nombre de esa persona, y cuando lo supiera juro que no podía controlarme y le partiría la cara lo haría pagar cada lagrima que había derramado, cada lagrima que iba a derramar Adam y las de Renata aunque ya no volviéramos a estar juntos nunca más.

      - ¿Qué paso?
      - Nada – resoplo – Quería saber cómo estabas. Lo siento Thiago, esa mujer no se merece tu amor.
      - ¿Perdón? – dije impresionado - ¿Cómo sabes que…?
      - He…

La comunicación se cortó de inmediato. Me quede mirando el aparato en mi mano sin saber a cien y cierta si había sido verdad o solo lo había imaginado.
Necesitaba a mi hijo en estos momentos más que nunca, me lave la cara y borre las huellas de lágrimas. Tome las llaves del mueble y conduje hasta el departamento de Dani.
Antes de bajar del coche sentí miedo, no quería escuchar las recriminaciones de ella también, no quería que alguien volviera a decir que estaba siéndole infiel a la persona que más amaba en el mundo. Me dolía aún más que no creyeran en mí.

En la entrada del edificio marque el número de Marcos

      - ¿Estás en el departamento? – pregunto antes de que yo fuera a decir algo
      - Afuera del tuyo
      - Ni se te ocurra subir, Daniela está hecha una furia contigo
      - Dime algo que yo no sepa – resople - ¿Dónde estás?
      - Arriba. – sentí el sonido de una puerta cerrar – Voy bajando
      - ¿Puedes traer a Adam contigo? La verdad es que vine por él
      - Dame cinco minutos

Fueron casi los cinco minutos más eternos, lo único que esperaba era que llegara y tener a mi hijo entre mis brazos, llevarlo a nuestra cama y quedarnos juntos toda la noche abrazado a él ¡Como en los viejos tiempo!

      - Hermano – dijo Marcos cuando llego y me abrazo, sentía su abrazo sincero y sabía que no me recriminaría nada. Él de verdad me conocía
      - ¿Qué fue lo que paso? – Le dije entre lágrimas que no pude contener - ¿Dónde está Adam?
      - Renata se lo llevo hace un rato. – Suspiró - Te voy a contar lo que se, lo que vi.
      - Gracias – mire a ambos lados de la calle - ¿Podemos ir otro lado?
      - Dos calles más abajo ahí un bar, vamos. Lo necesitaras

Caminamos en silencio el trayecto, de reojos lo miraba teclear en su móvil. Llegamos a un pequeño local que más que bar, parecía un local donde las mujeres iban a tomar un té cuando no tenían nada que hacer en sus casas.

      - En la mañana – me limpie las lágrimas con rabia de las mejillas – Quedamos en almorzar juntos, me tuve que ir a una reunión urgente. Le dije a Carmen que le avisara. No sé más
      - Pasaron a mi oficina, se veía feliz. Incluso me conto que ya estaban casi todas las cosas en la nueva casa. Estuvimos con mi mamá y cuando se fue. – Resopló – Pasaron no sé, diez minutos a lo mucho veinte y llego llorando con el niño en brazos.
      - ¿Con quién se encontró? Marcos tu sabes que yo no he estado con ninguna mujer que no sea ella.
      - Porque lo sé y te creo es que te voy a contar aunque quede con una vieja de esas que les gusta el chisme
      - Gracias –
      - En la oficina no dejaba de decir que la habías engañado y que le estabas viendo la cara, bueno fue Carmen la que le dijo que no habías ido a trabajar en todo el día, que te estabas acostando con ella y otras mujeres más.
      - Eso le dijo – me tape con ambas manos la cara – No puedo creer que le dé más crédito a ella que a mí.
      - Las cosas se dieron para que Renata creyera todo eso. No la culpo, ósea se recuerda que una vez tú llegaste con ella al departamento y como Adam se iba a su lado
      - Y fue la peor cosa que he hecho, salí con Carmen una vez cuando Renata estaba recién llegada. Pero te juro que no pasó nada.
      - Eso es lo que paso, ahora Dani te odia, tú madre esta podemos decir contenta con lo sucedido y…
      - Renata estuvo en el departamento, hablamos a media, me reclamo, me grito que era mi manera de vengarme, se fue
      - ¿Y la dejaste ir sin decirle la verdad?
      - Estaba tan segura de que tenía la verdad, ni siquiera me dijo que había sido Carmen quien la estaba envenenado en mi contra.
      - No soy el más indicado para darte un consejo cuando mi mujer me pidió que no me metiera en nada. Pero creo que… No se la verdad, si fuera Dani yo… No ni loco la dejo que se vaya del departamento con Vale, no podría vivir sin mi hija y sin ella.
      - Adam no se va con ella. – Me pase las manos por el pelo – No sé, no sé cómo hacerlo, no sé qué hacer. No quería que se fuera, pero estaba tan decidida. ¿Cómo la viste cuando vino por mi hijo?
      - Más tranquila. Pero no estuvo mucho tiempo, tomo al niño y le dijo a Dani que luego la llamaba. La verdad es que cree que yo estaba al tanto de todo, y tú hermana también.
      - Voy a subir a hablar con ella, pero si no me cree se puede ir a la mierda. No quiero tener que estar en todos lados entregando pruebas que me libren de esto.
      - Te encuentro la razón, si Dani no quiere creerte – rio – Ya la hare entrar en razón mas tarde
      - Asqueroso saber eso. –

Nos pusimos de pie y media hora después estaba en el salón de su casa con mi pequeña sobrina en mis piernas, ella me enseñaba sus diferentes muñecas y trataba de que le tomara completamente atención.

      - Ya Dani – le dijo Marcos volviendo a la sala con ropa deportiva – Creo que Thiago no necesita más
      - Tienes que despedir a esa zorra de inmediato – me dejo un vaso con agua sobre la mesa – No puedo creerlo, pero por el amor de Dios, está completamente loca.
      - Déjalo de verdad –
      - Claro que no, hasta yo misma creí. Es que hermano – se arrodillo delante de mí – Ver a Renata de esa manera me cegó, lo lamento por haber dudado de ti
      - Yo también lo lamento – suspire – Ya nada puedo hacer
      - Claro que sí, tienes que ir a hablar ahora mismo con ella. Oblígala a que diga la verdad.
      - ¿Para qué? Le dije a Renata que si salía del departamento yo no la buscaría, ni siquiera puso en duda la palabra de Carmen
      - Fue un golpe duro, yo misma me creería si alguien viene a decirme que Marcos me está poniendo los cuernos
      - ¡He! – Gruño Marcos – No me pongas como ejemplo
      - Cariño, sé que no haces eso. Porque si lo hicieras ya no tendrías pene, te lo cortaría y no verías nunca más a nuestra hija
      - Da igual – dije ayudándola a ponerse de pie y entregándole a mi ahijada – Me voy
      - ¿Iras por Adam?
      - Claro que si – le dije besando a Valentina – Es mi hijo
      - Deberías dejárselo esta noche, tú no estás bien
      - Lo único que necesito es meterme en la cama con Adam.
      - ¿No crees que es lo mismo que ella quiere? Sera la última noche que pase con su hijo.
      - Debió pensarlo antes – gruñí
      - Bebé – la llamo Marcos – Es mejor que no te metas en eso. Thiago sabe perfectamente lo que hace
      - No me gusta que Adam este en medio de todo esto, odiaría tener que poner a mi Valentina en esta situación. Jamás te dejaría que me separaras de ella
      - Tampoco intentaría hacerlo, bebé – se acercó a mi hermana y tomo a su hija entre sus brazos. – Pero…
      - No – lo corte – Eso ya paso, es parte del pasado. No quiero ni recordar todo eso, solo me abre aún más la herida
      - Lo siento – me beso – Esperare que me llames cuando ya estén en casa.
      - Lo haré