domingo, 16 de noviembre de 2014

#27 Caminos Inesperados

Capítulo 27


A medida que los días iban pasando, yo veía a mi hijo cada vez mejor. Thiago estaba todo el día a mi lado, a nuestro lado. Mientras pasaba a darle de comer a Adam el aprovechaba de poner sobre aviso a nuestra familia.

      - Señora Lackington - Me llamo la enfermera de neonatología - ¿Cuándo le darán el alta?
      - Hoy, salgo a las 17 horas. ¿Por qué? ¿Me puedo llevar a Adam conmigo?
      - Me encantaría decirle que sí, pero no. Adam se queda, mañana le harán unen nuevo examen y tal vez puedan estar aquí a esa hora.
      - Me informaron de eso, mi bebé. - lo acaricié - Tan chiquito y luchador.
      - Adam es un amor, y lo está haciendo bien. Le falta un poco de peso pero ya vera como se recupera y esto quedara en el pasado
      - Es lo que más esperó, leí que con más de dos kilos me lo puedo llevar y eso me hace ilusión. Solo le faltan 500 gramos
      - Eso y el examen de mañana, no se impaciente.  Ahora debe salir.
       - Unos minutos más
       - Debe estar esperando su marido por verlo. La hora de visita ya casi acaba
       - Hijito - le dije acariciando su cabecita - Mamá te ama y vendrá en un rato más a dejarte tu comida. Ya. Quiero sacarte de aquí y tenerte en mis brazos, no te soltare. Te amo Adam.

Con lágrimas en los ojos y como lo había hecho durante esos tres días lo deje nuevamente solo en ese lugar. Ya afuera me esperaba Thiago quien al verme corrió a abrazarme y decirme que todo estaría bien, besando mis labios castamente ingreso a ver a nuestro niño.

Al pasar 5 minutos donde me quede mirando a la nada volvió a salir y nos encaminamos a mi habitación. Como sabíamos a las cinco de la tarde me dieron el alta, no nos fuimos hasta pasar a ver una vez más a Adam.

      - ¿Quieres ir a casa o a casa de mis padres, tal vez los tuyos?
      - Solo a casa, no quiero ver a nadie
      - No quieres conocer a Valentina
      - No estoy de ánimo para ver a Dani con su hija y pensar que él mío sigue en un hospital. Por favor déjame en casa y ve tú si quieres
      -  No haré tal cosa,  nos quedamos

Durante el resto del camino a casa no dijo nada más, debía comprender mi sufrimiento y mis ganas de aislarme no eran así como esto debía ser, no era así.

A la mañana siguiente luego de soñar como cuatro veces que llamaban de la clínica con malas noticias, Thiago no estaba en la cama conmigo. Corrí al salón a buscar mi móvil y lo vi, estaba de espalda a mí. Solo con bóxer y mirando el parque que se encontraba frente a nuestro departamento

      - Eso es favorable... Muchas gracias, en una hora estaremos allá... Gracias otra vez, buenos días

Al cortar la llamada supe de inmediato que mi Adam. Estaba bien y que al igual que yo Thiago estaba preocupado por el bebé

      - Ya despertaste - dijo cuándo volteó y se encontró de lleno con mi figura de recién parida. De madre, con unos pechos que por momentos era duros como una roca y tan grandes que temía ahogar a Adam cuando por fin lo pusiera en él.
      - ¿Cómo amaneció Adam?
      - Perfecto, quiere ver a su madre, así que a darnos un baño y a ver nuestro hijo
      - Thiago - le llame cuando comenzaba a caminar hacia la habitación, volteo a verme y me estiró su brazo - Perdóname amor, sé que es mi culpa que nuestro hijo no este con nosotros en este momento
      - No es tu culpa mi vida,  es culpa de él por querer nacer antes de tiempo, no te tortures por esas cosas. Ya vez que cada día lo hace mejor
      - Es tan pequeño
       - Y nuestro, ahora vamos a bañarnos y te sirve para relajarte
      - Debo sacarme leche primero
      - ¿Puedo sacarla yo? - alzo una ceja - Con mi boca
      - Mejor ve  a bañarte, que necesitas bajar esa. Temperatura
      - Que tú subes paseándote de esa manera por mis ojos, estas hermosa. Ya quiero poder. Hacerte el amor y llevar a mi boca tus pechos tentadores, recorrer con mis manos ese cuerpo de mujer que tienes y que mi boca se pierda entre tu cuello y piernas
      - Por favor Thiago. - reí y me cruce por delante de él rozando con mis manos lo que era su creciente erección
      - Una cosa es que no pueda penetrarte y otra muy distinta es que no use tu boca para satisfacerme, no me tientes Renata.  Ven a ducharte conmigo
      - Ya te dije, primero lo primero. Date prisa amor que tenemos que ir donde Dani después de la clínica
      - Estaba pensando que cuando salga Adam irnos unos días de vacaciones, se lo comente y me sonrió. Creo que eso es un sí - ambos nos reímos - ¿qué te parece?
      - veamos cuando pase eso, yo solo quiero verlo en mis brazos, solo eso amor

Una hora después ya íbamos camino a la clínica, como insistió tanto Thiago terminamos duchándonos juntos entre besos y caricias. Lo más importante era ser fuerte y mantener mi relación a floté,  mantener mi matrimonio tal y como venía.

Como ya era habitual saludamos a los encargados de neonatología y pasamos a vestirnos, luego a estar con nuestro hijo. La felicidad me llego completa cuando lo vi sin la respiración asistida, llore de la felicidad y Thiago también.

Hoy podíamos tocarlo libremente, sin necesidad de tener esos horribles guantes de látex entre nosotros, podíamos estar ambos con el bebé, con nuestro Adam.

      - Señora – me llamo la encargada – ¿Ya le indicaron que hoy podrá alimentar al pequeño usted misma?
      - Si – le conteste con la ilusión a mil – Estoy esperando poder hacerlo
      - Me alegra que así sea, es muy importante que a partir de ahora que ya puede tomar a su hijo comience con el apego. Es importante para usted y para él que la sienta cerca
      - Gracias. Y si me informa donde debo ubicarme y como sacar a mi bebé de aquí – toque la incubadora donde lo tenían – Estoy un poco ansiosa
      - Ya lo creo, usted debe sentarse en ese lugar – me indico una silla a un costado de la sala – Y el papá si quiere puede salir
      - No – dijo Thiago seguro de su respuesta – Yo me quedare
      - Si así lo prefiere – asintió – Una vez esté ubicada llevare al bebé a sus brazos, lo primero que debe saber, es la posibilidad que Adam no se enganche de su pecho a la primera debido a que lleva toda su vida – río – sus cinco días de vida alimentándose de otra manera
      - ¿Qué pasa si no toma directo de mi pecho? – pregunte asustada
      - Para ser primera vez nada, pero si ya después de varios intentos no lo hace probaremos con una simple mamadera, de ser esa manera lo tendrá que hacer así. Pero si dado el caso en que tampoco lo haga tendremos un inconveniente porque no se lo podrá llevar tan pronto como se espera.
      - Renata – me llamo Thiago – Inténtalo
      - Claro que lo hará – le informo la enfermera – Debe hacerlo

Se dio media vuelta y Thiago tomo mi mano, dándome la confianza que necesitaba. Esperaba que mi hijo me diera la dicha y la felicidad de engancharse a la primera, estaba segura que lo haría. Y cuando la enfermera me lo puso por fin en mis brazos aproveche de abrazarlo, besarlo y susurrarle que lo amaba con el alma.
Thiago por su parte no dejaba de tocarle su pequeña y calva cabecita, sabía que se moría por poderlo tener entre sus brazos, veía la ilusión en sus ojos. Por un momento cuando nos conectamos con la mirada me animo a que lo pusiera en el pecho.

Ese momento fue el más maravilloso de la vida, ver como mi hijo buscaba desesperado el medio por donde alimentarse, y que ese medio fuera yo me hizo crecer el corazón dentro del pecho. Latía a mil por hora y quería ese momento para siempre

      - Mira amor, lo está haciendo – me dijo Thiago, en ese momento Adam dejo de succionar para buscar con sus pequeños ojos a su padre.
      - Señor – lo llamo la enfermera al darse cuenta de lo sucedido – Por favor manténgase en silencio.
      - No me puede pedir eso – le dijo tratando de parecer calmado
      - Thiago – lo llame antes de que fuera a decir algo más – Por favor
      - No Renata, no me pidas que le haga caso a está – dijo refiriéndose a la enfermera – Ella no tiene la más puta idea de lo que yo siento en estos momentos por no poder estar al lado de mi hijo, y si además me dice que no puedo hablarlo. ¡Que se vaya a la mierda!
      - Controle su lenguaje y su tono de voz conmigo o le pediré que se retire de la sala
      - Haga lo que se le dé la gana, pero no me va a sacar de aquí y váyase acostumbrando a mi presencia porque mientras mi hijo este ingresado en este lugar vendré todos y cada uno de los días
      - Amor por favor – le pedí
      - Esta bien  - me dijo con resignación
      - Intente que Adam vuelva a tomar su pecho – asentí

Y así lo hizo, fue acercar su carita a mi pecho y comenzó de nuevo a buscar su alimento. Mi pequeño, mi amor pequeño.

      - Creo que tenías hambre mi amor – le dije acariciando con mi otra mano su cabecita – Y sabes que a mamá eso le hace muy feliz. Me encanta tenerte así
      - Mira como come amor – Thiago agacho su cabeza hasta la altura de la de su hijo y le dio un par de besos que hicieron que el niño volviera a dejar de succionar.

Esta vez la enfermera solo resoplo tan fuerte que ambos la quedamos mirando.

      - ¿A que está muy guapa tú mami? – Le dijo Thiago tomando sus manitos – Es toda una belleza pequeño, ya verás que entre los dos la vamos a cuidar muy bien. Ahora sigue comiendo hijo mío – le volvió a besar la cabeza, me dio un beso en los labios y salió de la habitación

Pasado quince minutos en los que Adam no dejaba de mamar, la enfermera me indica que es momento del cambio de pecho, al ponerlo en el otro tuve un pequeño dolor cuando comenzó a succionar, el cual se lo comente de inmediato y me dijo que era de lo más normal que por la saliva del bebé a veces se rompen los pezones pero que no me desanimara que me iba a dar una crema para eso en el caso que el dolor persistiera. Eso me desanimo por un momento, pero aun con el dolor persistente seguí dejando a mi bebé comer directo de mi pecho.
Creo que aquellas que son madre me entenderían que aunque duele esa imagen y saber que eres lo único que ese ser tan pequeño necesita te anima que lo sigas asiendo o por lo menos en mi caso fue así.
Mi Adam mi pequeño e indefenso Adam que ganitas tengo que de llevármelo conmigo y dormir abrazada a él, de poder mecerlo en mis brazos para dormir, de mirarlo a todas horas. Que este en este sitio a pensar que sé que está bien cuidado me duele, no me gusta esta sensación no dejo de pensar que puede pasarle algo y que en medio de la noche me llamen para darme una lamentable notición, no lo soportaría.

Si aun inconscientemente no me repongo a la pérdida de mi primer hijo y al cual no alcance a conocer y menos a disfrutar no veo mi vida son mi Adam, ahora que lo tengo en mis brazos, ahora que puedo verle su carita. No, simplemente no podría me moriría junto con él. A pesar que amo a mi esposo, a mi Thiago es un amor mucho más fuerte, mucho más intenso. Thiago es mi complemento perfecto, pero Adam es mi vida, es aparte de mí.

      - Vamos a hacer pasar al papá nuevamente para que lo tome entre sus brazos – me saco la enfermera de mis pensamientos – No es algo que este autorizada a hacer pero no quiero problemas con su esposo, se ve que es un hombre con carácter
      - No es una mala persona – le defendí – Solo está nervioso por la situación de su hijo, al igual que yo queremos llevarlo para nuestra casa
      - Lo comprendo señora. Pero no voy a tolerar que me falte el respeto y mucho menos que perturbe el lugar.
      - Lo sé, lo siento. De verdad Thiago no quiso ser grosero. No pretendo justificar a mi marido pero solo son sus nervios
      - Eso espero, porque ustedes son uno de los pocos matrimonios que tiene autorizado el ingreso a toda hora, si se da cuenta hay más bebés y padres que están igual que ustedes y no pueden estar aquí.
      - Lo comprendo

En ese momento y solo en ese momento, fue que me di cuenta que de verdad habían más bebés, todos a una distancia prudente del otro. Una pequeña bebé, aún más pequeña que mi Adam dentro de una cajita, conectada a diferentes maquinas, fue solo mirarla para que presionara aún más contra mí a mi hijo.

La enfermera entro con Thiago y dos mujeres más vestidas de la misma manera que nosotros rápidamente deduje que eran madres que venían a ver a sus hijos y que yo debía salir. Solo estaba permitido dos personas en la sala y en este momento éramos cuatro.

      - Veo que mi pequeño ya tiene sueño – dijo Thiago volviendo a nuestro lado.
      - Creo que sí. Amor es tu turno con el bebé.
      - Gracias – dijo casi arrancándome de los brazos a Adam - ¿Cómo estuvo la comida que te dio mami? – Le pregunto llevando el cuerpecito de mi hijo a su cara – Mientras mamá te daba de comer estaba con tus abuelos afuera, ya los conoces – río – Ni siquiera preguntaron como estábamos nosotros solo les importas tú, incluso tus tíos Ian y Dani que se mueren por conocerte están aquí. Déjame decirte hijo que tienes una prima muy guapa, estuve con ella un momento.
      - ¿Esta Dani con Valentina aquí? – pregunte asombrada de que la allá sacado tan pequeña de la casa
      - Si no te importa amor – dijo el muy idiota – Estoy conversando con mi hijo. Tu turno ya paso
      - ¿Qué? – pregunte incrédula
      - Que estoy conversando con mi hijo, si quieres saber quiénes están afuera ve a ver.
      - Pero Thiago…
      - Ya me oíste amor. – Río – Mamá es un poco metiche mi vida – volvió a reír y se puso a Adam sobre su pecho dando pequeños golpecitos en su espalda – Como te decía, tu prima es muy guapa. Pero eso ya lo sabíamos porque es mi sobrina.

Preferí mantenerme al margen, quería saber que tenía que decirle mi amor a mi pequeño, pero también quería saber quiénes estaban afuera.

      - También tienes otra tía, mamá tiene una hermana. Es un tanto especial pero es hermana de mami y vamos a quererla de todos modos. Ella tiene una pequeña hija, es más grande que tú Carol también es tu prima. Cuando tú estabas en la guatita de mamá, que por cierto no deberías haber salido tan pronto. Pero ya hablaremos de eso. Carol se quedaba en nuestra casa. Debes recordarla porque te movías de una manera cuando ella te tocaba.
      - ¿Pero qué cosas le cuentas? – Me burle – Se durmió de lo aburrido que eres
      - No es así, le gusta que su papá le hable. Solo que quedo demasiado satisfecho de toda esa leche tan rica que tomó
      - Ya lo creo. Tú historia era muy aburrida. Asúmelo
      - Claro que no, le estaba contando de su familia. Eso no puede ser aburrido.

Y así pasamos un rato con nuestro bebé en brazos de su padre, hasta que la enfermera se dio cuenta que el niño dormía y nos pidió abandonar la sala. Solo por las próximas tres horas en la cual yo, y solo yo tenía permitido el acceso a alimentar a Adam. Thiago no quedo muy contento con eso, pero comprendía que no podíamos pasar a llevar al resto de los papas.
Con un beso en la cabeza de parte de cada uno le dijimos hasta pronto a nuestra criatura.

Los primeros diez días de Adam pasaron muy rápido, y a su vez fueron una tortura, el pediatra de cabecera nos daba todos los días buenas noticias. Mi pequeño cada vez lo hacía mejor, lo habían sacado de esa sala de neonatología para pasarlo a una intermedia donde ya podía entrar un poco más de gente. Thiago y yo éramos puntos fijos, o eso queríamos pero nuestros cuerpos se agotaban así que las primeras dos noches en esa nueva habitación ambos nos quedamos con él. Pero luego entre mi padre y mi suegra Renata nos obligaron a ir a dormir a casa. Así lo hicimos.

No pegamos un ojo pensando en Adam, pasamos la noche abrazados en la cama pensando en lo genial que sería cuando por fin en bebé estuviera en la cama con nosotros. Entre risas y buenos deseos nos dormimos unos minutos para que cuando a las 7 de la mañana sonara la alarma del celular saltáramos a la ducha.

Luego de eso y de la mala noche preferimos que mejor él o yo nos quedáramos así que noche por medio pasábamos en la clínica, nuestras familias iban a diario y nos hacían relevos para que saliéramos a comer.

      - Renata hija – me llamo mi suegra
      - Hola – la salude dejando a Adam en la fría cuna - ¿Cómo está?
      - Bien hija. ¿Y ustedes?
      - Bien. Este bebé precioso paso una noche estupenda.
      - ¿Y tu hija?
      - Estoy bien. Aquí con él estoy bien
      - Lo se hija. Se lo duro que es todo esto, Pero estoy preocupada
      - ¿Por qué? -  pregunte asombrada
      - Por ti y por Thiago –
      - ¿Pero que tenemos Thiago y yo? Estamos bien. Estaremos mejor claramente cuando podamos llevarnos al bebé.
      - Lo sé. Pero me preocupa su matrimonio. Pasan el día acá. Mi hijo entre el trabajo y estar en la clínica no descansa bien. Para que decirte tu descanso. ¿En qué momento están juntos como pareja? ¿Cómo matrimonio?
      - ¿Qué quieres decir? – le pregunte claramente
      - Me preocupa que pasen tanto tiempo separados, que no pasen la noche durmiendo en la misma cama, que tener a Adam acá les destruya su matrimonio
      - ¿Por qué piensa eso? De verdad Tía que estamos bien, hablamos a diario. Nos vemos cuando estamos acá. Nos queremos
      - A veces el amor no es suficiente hija. Yo sé porque te lo digo.
      - No. – La corte – No sabe nada, usted no tuvo a ninguno de sus hijos ingresado en una puta sala de hospital. No tuvo que separarse de él siendo un bebé
      - No te lo tomes a mal -  me corto
      - Mi matrimonio está bien, si le preocupa su hijo hable con él. Yo estoy preocupada por el mío. Es madre al igual que yo, si a Ian le pasara algo no se separaría de él ni un solo momento.
      - Cuando Benjamín estuvo ingresado, si me separe de mi hijo para estar con él hombre que amo. No deje a Benja ni un solo momento mientras estuvo hospitalizado. Mi suegra se ocupaba de él casi todo el día para yo poder estar con mi amor.
      - No es lo mismo –
      - No te cierres, porque es muy similar
      - ¿Qué es lo que quiere? ¿Qué deje a Adam solo para estar con Thiago? Pues no lo haré, no voy a dejar a mi hijo para estar con él. Y sé que a Thiago tampoco le gustaría dejar a su hijo solo para pasar tiempo conmigo.

Ofuscada por su comentario salí un momento de la sala para encontrarme en el pasillo con Dani y su bebé. Tampoco quería verla y ver como ella se burlaba de mí, porque que estuviera aquí con su recién nacida y sana hija para mí era una burla.

¡Mierda! Que nadie me entendía, como podía pensar en pasar tiempo con Thiago, lo amo, claro que lo amo, pero primero está mi bebé. Y sé que para Thiago es lo mismo.

Baje a la cafetería y me compre un café porque esta noche no quería ir a casa, me quedaría acá aunque eso me trajera problemas con Thiago, si su madre estaba preocupada por él lo dejaría ir a descansar.
Mi móvil vibro en mi bolsillo y lo ignore, de seguro era Thiago y en estos momentos no tenía ganas de hablar con él. Pensaba que mi suegra era distinta, que me apoyaba y me daba cuenta una vez más que no era así.
Magda era la única que se mostraba de mi parte, sabía que ella sería capaz de eso y mucho más por su hija y también por su nieta.

      - Sabia que te encontraría aquí – la voz de Thiago llego por mi espalda y alce la vista para verlo.

Llevaba ojeras, y por primera vez en diez días me daba cuenta que tenía cara de cansado.

      - Aquí estoy –
      - ¿Qué pasa amor? – Pregunto corriendo una silla para quedar a mi lado y tomar mis manos entre las suyas - ¿Todo bien con nuestro pequeño?
      - Si – dije solamente
      - ¿Hablaste ya con el medico?
      - Te estaba esperando a ti – asegure – En eso habíamos quedado
      - Lo sé, si no es eso ¿Qué te pasa? Tienes los ojos vidriosos. ¿Estabas llorando?
      - No, estoy bien. Adam pasó buena noche
      - Amor te estoy preguntando por ti, sé que nuestro bebé está bien. Estaba arriba con mi madre pero me sorprendí de no verte con él
      - Yo estoy bien Thiago de verdad que estoy bien
      - No te lo creo. Renata quiero que me digas que está pasando. ¿Qué pasa? ¿Por qué estas acá y no con nuestro hijo? ¿Por qué tienes los ojos vidriosos?
      - ¿Crees que nosotros estamos mal?
      - ¿Nosotros mal? ¿Cómo matrimonio dices tú?
      - Si Thiago. Nosotros como pareja ¿Crees que estamos mal? ¿Quieres que pasemos más tiempo junto? ¿Me amas aun?
      - ¡Oh por dios! Amor, estamos bien como pareja. Pasando una dura prueba con nuestro bebé acá, claro que quiero pasar más tiempo contigo, siempre quiero estar contigo. Pero sé que en estos momentos todas las atenciones son para Adam, incluso yo me siento así. Quiero estar todo el tiempo con él. Y no vuelvas a preguntarme nunca más si te amo. Porque lo hago con cada latido de mi corazón, con cada respiración. Te amo y te amare el resto de mi vida, porque eres él y serás el amor de mi vida.
      - Te amo – solo logre articular y deje que las lágrimas salieran de mis ojos.
      - Yo también amor mío, también te amo y amo a ese pedazo de nosotros que esta allá arriba. Ahora termina tu café y subamos. Quiero que estemos los tres juntos un momento antes de ir a hablar con el doctor.

Aun contra todo pronóstico el me seguía amando y me dejaba claro que se sentía igual que yo, quería estar todo el tiempo con el pequeño.


Termine mi café de un solo sorbo para poder volver a subir tomada de su mano, esperaba que al vernos entrar su madre saliera de inmediato. No la quería ver, me habían herido sus palabras. 




EL PRÓXIMO CAPITULO ESTARÁ DENTRO DE UNA SEMANA O TAL VEZ ANTES. RECUERDEN QUE AHORA Y HASTA QUE TERMINEN LAS CLASES Y LA PRACTICA NO TENGO DÍA FIJO DE PUBLICACIÓN.
LAS/LOS INVITO A SEGUIR Y MANTENERSE INFORMADOS A TRAVÉS DE LA PAGINA DE FACEBOOK

https://www.facebook.com/destinoocoincidencia

lunes, 27 de octubre de 2014

#26 Caminos Inesperados

Capitulo 26

La barriga ya no me dejaba seguir durmiendo cómodamente en los brazos de mi querido marido.

Estaba próxima a cumplir 8 meses de gestación, solo cosa de tiempo para tener a esta criatura en mis brazos. Ansias y miedo, el parto y su llanto, reír y llorar. Miedo y felicidad.

Si mayormente era todo felicidad, estaba feliz de poder ser madre, de poder darle la misma felicidad a mi esposo, mí querido Thiago. Mi amor estaba igual o peor que yo, ambos ansiábamos

A este bebé.

En la última ecografía habíamos esperado saber su sexo por fin, pero mi hijo pensó lo contrario y nos dejaría con la incertidumbre hasta el final. Eso lo hacía más emocionante. Claro que no a la hora de ir a comprarle ropa, cada vez que nos íbamos de compras con Dani, ella era todo rosa y colores de niñas. Yo todo unisex, verdes, amarillos y blancos eran mis favoritos.

Su habitación ya estaba esperando su llegada, una cunita de madera de color blanca que nos regaló mi padre ocupaba el centro. Paredes pintadas con animales de colores llamativos, todo pero absolutamente todo estaba listo. Menos su padre que se desesperaba cada vez que le comentaba que sentía alguna molestia, ni pensar cuando despertaba con algún malestar.

¡Ya solo quedaba un mes más!

Salí de la cama para no incomodar a Thiago y mucho menos despertarlo, dentro de unas pocas horas tenía que ir a la oficina. Estaba trabajando más de lo normal, hacía muchas horas extras y aunque en un principio pensé que podía ser porque el amor entre nosotros estaba muriendo, se estaba apagando y de eso culpaba al maldito médico que me mantiene fuera de los límites del sexo y no me deja complacer ni a mi marido ni a mi cuerpo.

Después de pasar una semana sin dirigirle la palabra no aguanto más y me tuvo que contar sus planes. Tomarse un mes y medio de vacaciones cuando llegara al mundo nuestro hijo. Solo adelantaba las cosas. Me obligue a entenderlo, no quería terminar de los meses de amor y paz que llevábamos

 - ¿Dónde vas? – pregunto somnoliento pasando su brazo por donde alguna vez estuvo mi cintura. - ¿A dónde llevas a mi hijo a esta hora?

 - Al salón – respondí

 - ¿A qué? –

 - No puedo dormir, tú hijo decidió que era hora de despertar y despertar a la mamá. Iré a ver un poco de televisión

 - Pequeño – se arrastró por la cama hasta que su cara quedo frente a mi vientre – Es hora de dormir, esta oscuro. Esta la luna mi amor, debes dormir y dejar que lo haga la mamá. Ni yo la mantengo despierta y lo haces tú en respuesta él o ella pequeña le dio una patada al padre quien abrió de inmediato los ojos y me beso el vientre.

 - Creo que nos entendemos – respondió arrastrando sus labios hasta llegar a mis labios. – No te vayas al salón.

 - Tienes que ir a trabajar, te mantendremos despiertos, voy a ver un poco de televisión

 - No importa, ya estamos aquí. Veamos alguna película hasta que decidan que deben dormir nuevamente.

 - Está bien –

Ni media hora había pasado cuando levanto la cabeza del pecho de Thiago y me lo encuentro durmiendo nuevamente. Apague la televisión y me acurruque entre su cuerpo. Al sentir el calor del cuerpo de su padre el bebé decidió que volvería a dormir y dejo de hacer esa presión en la parte inferior, a los minutos me volví a dormir.

Desperté cerca de las 11 de la mañana y ya me encontraba sola en la cama y en la casa, lo primero que hice fue llamar a mi marido para informarle que habíamos despertado mucho mejor y solo extrañándolo un montón.

 - ¿Qué te parece si tomas un taxi y vamos a comer juntos?

 - Perfecto, pero luego me dejas en casa de tus padres.

 - ¿Otra vez amor?

 - Si, es que Dani está nerviosa con todo el asunto del parto y aun no tiene el bolso del bebé preparado

 - ¿Cuál, Ese que le hiciste hace 3 meses atrás y que armas y desarmas cada vez que comprar algo más?

 - Si, ese mismo amor. Es que tengo estar segura lo que va a vestir mi hijo.

 - Creo que ya lo entendí. Pero bueno mi amor, yo te llevo a casa de mis padres luego de que almorcemos

 - Bien, por eso te amo.

 - Y yo a ti mi amor, y a mi amor en tamaño reducido también lo amo.

 - ¿Mas que a mí?

 - ¡Uf! Solo tengo un corazón, pero está divido a la mitad y cada una de esas mitades tiene dueña.

 - Sé que nos amas con locura, yo los amo de la misma manera.

 - Te amo.

Siempre me sacaba más de una sonrisa esas conversaciones con Thiago, deje el móvil sobre la cama y me encamine a la ducha, no alcanzaba a llegar al marco de la puerta del baño cuando una fuerte punzada me ataco y me hizo doblarme del dolor.

Inhale y exhale las veces necesarias hasta poder volver a la cama.

Esa tarde evite comentarle a Thiago el incidente, pero si lo hice con la doctora a la que llame exclusivamente y me pidió calma, me dijo que era normal y podíamos estar cerca del nacimiento.
Al paso de los días los dolores y las molestias pasaron, ya me había acostumbrado a despertar en la madrugada, salirme de la cama cada día con mayor dificultad, no solo para no despertar a Thiago si no que también porque la barriga me lo impedía.

Dani se había convertido en mi mejor amiga para la fecha, al tener un par de semanas más me iba contando sus experiencias, sus necesidades y también las ansias que tenia de por fin conocer a su bebé. Ya le habían elegido nombre con Marcos, les había dado pelea ese suceso porque cada nombre que ella proponía coincidía con alguna ex aventura de su prometido. Y si no era así mi querido marido se lo hacía saber a su hermana porque no le gustaba el nombre. Eran una pareja demasiado graciosa.

Algunas tardes venia mi suegra con Ian, otras simplemente estaba sola. Muchas estaba sola, tía Nata me había comentado que le gustaría que nos fuéramos a pasar las últimas semanas a su casa porque si se presentaba algo. Thiago me lo volvió a comentar esa misma noche, esa misma noche terminamos discutiendo porque me rehusó a pasar mis últimas semanas de embarazo lejos de la que ya considero mi casa, mi hogar.

La misma presión que había sentido noches antes hoy me volvía a atacar, la diferencia que era de día y estaba sola.

Moría por llamar a Magda y contarle, pero habíamos hablado durante la mañana y tenía ir con Carol al médico, mi padre a cargo del local. Y toda la familia Lackington en la clínica dándole la bienvenida a la pequeña Valentina. Con 41 semanas llegaba al mundo mi nueva sobrina política, la primera sobrina de mi esposo y la primera nieta de mis suegros. Durante la noche había decidido que ella era hora y ahí estaban, Thiago había llamado y me dijo que llegaba en unos minutos para llevarme a conocer al bebé y de eso ya habían pasado dos horas.

Entre el malestar y la preocupación de que no llegara me habían atacado las ganas de vomitar, esas ganas que habían desaparecido cuando entre al 5 mes de embarazo. Ahora volvían.

 - ¿Amor?

Sentía la voz de mi marido a lo lejos como un susurro, trate de anclar mi vista a algo pero lo único que conseguía era ver aún más puntos que me nublaban la vista.

 - ¿Renata?

Por más que quería llamarlo y hacerle saber dónde estaba no podía, no me salían las palabras y lágrimas de desesperación comenzaron a salir cuando un líquido comenzó a salir entre mis piernas, no podía distinguir el color, no podía articular llamado, no podía moverme. Sentía sus pasos cada vez más cerca, podía sentir la vibración de los pasos en mi cabeza. ¿Qué hacia mi cabeza en el suelo?

***


Yo sabía que no debería haber salido a trabajar esta mañana cuando la vi tan pálida, pero quien me iba a decir que cuando volviera a buscar un documento la encontraría de esa manera.
Mi amor, mi vida, mi todo estaba tirada en el suelo del baño con su rostro lloroso y cerca de un charco de agua.

      - ¡Florencia! – la llame, sabía que estaba en la sala esperando. Había insistido en querer pasar a saludar a Renata aun sabiendo que esto podría ocasionarme más de algún problema.

      - ¿Qué paso? – pregunto agachándose al lado de la cabeza de Renata.

      - Llama a una ambulancia. Necesito llevarla a urgencias de inmediato

      - Ponla de espalda, muévela suavemente – me dijo colocando bajo su cabeza un montón de ropa que había sobre el mueble – Si despierta que no levante la cabeza.

      - Se tiene que haber desmayado – deduje rápidamente – Llama a la puta ambulancia

      - Es más rápido que la llevemos nosotros en el coche –

      - No voy a exponerla. ¡Llama a una ambulancia!

Salió corriendo del baño y cuando volvió lo hacía hablando por teléfono.

      - No la muevas, vienen para acá – me dijo sin despegar su oído del aparato - ¿Cuántos meses tiene?

      - 31 semanas.

      - Tiene 31 semanas de gestación, en un embarazo de alto riesgo.

Se quedó en silencio por más del tiempo que yo creía prudente y volvió a salir del baño. Esta vez cuando volvió lo hizo con 2 paramédicos y un tercero que esperaba en la habitación con una camilla.

      - Señor por favor retírese para poder atenderla.

Sin decir nada me corrí hacia un lugar donde no molestara y seguir a su lado, no la dejaría cualquiera sea lo que sucediera no la dejaría.

      - Tenemos que sacarla de aquí, está inconsciente y en proceso de parto. Necesitamos trasladarla de inmediato.
Esas palabras si lograron alertarme.

      - Su médico está en la Clínica Alemana, me comunicare con él y nos encontrara donde usted me diga.

      - No es necesario. Podemos llevarla a la Clínica que usted estime conveniente

      - Muchas gracias no sabe el alivio que me da en estos momentos.

Y sin perder más tiempo vi como suavemente subían a mi mujer a la camilla y luego la sacaban del departamento, le pedí a Florencia que avisara a mi familia y a su padre mientras seguía a la ambulancia.

Durante el trayecto lograron estabilizarla, pero no consiguió volver en sí y eso era el mayor terror que yo tenía porque mi hijo o hija quería nacer.

      - ¿El bebé está bien? – le pregunte a uno de los paramédicos

      - No lo podemos saber, es complicado en el estado que esta la madre. Estamos monitoreando las contracciones y están cada vez más cercanas. Hoy conocerá a su hijo, eso se lo aseguro

      - ¿Corre mucho riesgo?

      - Siempre es riesgoso un parto inducido, mucho más con su madre inconsciente. Pero hay que esperar a que nazca para saber si sus órganos están preparados para dar la batalla. No le voy a mentir señor Lackington, existe la posibilidad de que él bebé no resista o pase en incubadora los próximos meses

Yo sabía que mi querido bebé, el fruto del amor iba a lograr luchar por quedarse con nosotros, por hacernos feliz con su llanto, por ser nuestro hijo. Renata no resistiría si algo le sucediera a su hijo, necesitaba que cuando ella volviese en si le tuviese buenas noticias. Eso era lo que tenía que pasar eso era justo como todo sería. Solo era una pesadilla más.

      - ¿El acompañante de Remata Lackington?

      - Soy yo - dije y me puse de pie inmediatamente - Soy el esposo - aclaré – Thiago Lackington

      - Señor Lackington necesitamos que firme aquí por favor - me entregó un documento -
Es la autorización para una cesaría de emergencia

      - ¿Están bien? - pregunte temeroso de la respuesta que pudieran darme - ¿Mi esposa y mi hijo?

      - Eso es lo que queremos, señor. ¿Puede firmar acá? no lo dude ni medio segundo, no pensé si quiera en la posibilidad que algo no saliera bien, lo único que quería era acabar luego esta pesadilla. Luego de firmar me permitieron estar unos minutos con Renata, pero antes de ingresar decidí llamar a mi suegro y comunicarle lo que estaba pasando.

      - Thiago - saludo de inmediato

      - Gabriel, hola. Estoy en la clínica a Renata la internaron de urgencia está mal - mi voz se quebró en ese momento. - le harán una cesaría de urgencia.

      - ¿Qué fue lo que paso?
    
      - No lo sé. Llegue al departamento a buscarla para salir a comer y la encontré inconsciente en el baño. Estoy asustado

      - Voy saliendo para allá

      - gracias. Avísales a mis padres. Yo voy a entrar a verla unos minutos antes de la cirugía

      - Yo lo haré. Hijo tranquilo que tu familia estará bien. Te veo luego

Volví a meter el móvil en el bolsillo y le avise a la enfermera que estaba listo para ingresar. En cosas de segundos me llevo por un pasillo y me paso un traje verde.

      - Solo unos minutos y no la haga hablar

      - ¿Esta despierta? - pregunté esperanzado

      - Aja - dijo con una gran sonrisa - Eso es favorable para su esposa y mucho más para su bebé gracias -

Me llevo por unas puertas que conducían hacia donde al abrirlas el olor a medicamento se hacía más fuerte y al otro lado de la puerta estaba ella con un cinturón a mitad de su estómago y de fondo los pequeños y suaves latidos del corazón de mi hijo. Aún estaba con nosotros, aún luchaba.

      - Hey no amor no llores. Hoy vamos a conocer a nuestro bebé. ¿No te parece maravilloso? Por fin sabremos si es niño o niña, cuando veamos su varita podremos elegir su nombre. Pero no llores mí. Vida - abrió sus labios con la clara intención de decir algo pero le puse un dedo en sus labios. La enfermera me había pedido que no hablara.

      - Ya estamos preparados para conocer a nuestro hijo. No debes hablar, debes descansar para estar con fuerzas.

      - permiso - interrumpió la enfermera - Señores llegó el momento de pasar al quirófano.

Vamos a preparar a su esposa. Espere afuera un momento Asentí y besé castamente a Renata

      - Te amo - articule antes de volver al pasillo.

Una hora había pasado desde que vi por última vez a Thiago. Estaba pendiente de cada cosa que hacían a mí alrededor, de lo que decían y hacían. Mis nervios se dispararon y en todo momento eran mayores, una mezcla entré entusiasmó por conocer a mi bebé y que todo saliera bien.

      - Listo mamita - dijo la anestesista - vamos a ponernos en posición fetal para la anestesia. Luego haremos pasar al papá que está impaciente. ¿Saben el sexo del bebé?

      - No

      - De seguro será guapo o guapa como los padres, necesito que nos relajemos y respiré.

Un pequeño malestar sentí cuando iba ingresando el espeso liquido por mi cuerpo, lo siguiente que supe era que ya podían hacer pasar a Thiago. Él solo se puso a mi lado y sujeto mi mano, me enviaba su fuerza, su amor, me. Hacia saber que estaba aquí, conmigo.


***

De reojos miraba lo que le hacían a Renata, la cortina no me dejaba ver si ya mi bebé estaba próximo a ver al mundo, hasta que su llanto inundó la fría sala, su llanto. A las 20:25 un día miércoles 24 de Septiembre nació mi hermoso niño, el nuevo Lackington. Adam Lackington, un prematuro bebé. Pero con vida y ganas de luchar.

      - Saluden a su hijo. Están aquí tus padres pequeño Adam. Vamos a que te besen para llevarte a una incubadora.

      - ¿incubadora? - pregunté alarmado - ¿está bien?

      - Tranquilo papi, está bien. Dentro de lo normal, Sus órganos no están un poco más débiles pero eso es normal para un prematuro

      - Gracias - le dije a Renata bajando hasta besar sus labios. - Nuestro Adam está perfecto, lo hiciste muy bien amor.

No pude controlar esas lágrimas que inevitablemente se me salieron al ver por primera vez a mis dos amores juntos. Mi Renata y mi Adam estaban perfectos y conmigo.
Solo lo pudo tener unos minutos en su pecho y no aguante de tener ese momento inmortalizado para siempre. Bese por última vez a mi hijo y mi esposa antes de salir de la sala de operaciones. En el pasillo ya me esperaban mis suegros y mis padres, quien tan solo al verme se lanzaron con miles de preguntas.

      - Están bien, es un niño. Ambos están bien

      - felicidades hijo. Me alegro que ambos estén muy bien ¿Cuándo podremos conocerlo? ¿Cómo se llamará?

      - Esperemos que la doctora diga pronto, lo pondrán en incubadora por unos días para que ese termine de poner bien. Pero mamá Adam está perfectamente

      - ¡Adam! Mi nieto se llama Adam. Felicidades hijo ahora sabrás lo que es bueno - se burló mi padre mientras me abrazaba. - Tu hermana y sobrina les envían cariños.

      - ¿Cómo esta Dani y la pequeña Valentina?

      - Perfectas hijo, quedaron con Marcos y sus otros Abuelos.

      - Iré s verla en un rato, cuando vea otra vez a mi familia

      - Bien llévale fotografías seguro muere por conocerlo

      - señor Lackington - llamo la enfermera

      - yo - dije acortando distancia

      - pueden pasar de a dos personas a ver a la señora. Y de a uno a ver al bebé

      - Iré a ver a Renata primero - dije seguro - Abuela puedes ir a conocer a mi Adam

Mi madre con lágrimas en los ojos asintió

      - Ve tranquilo hijo.

      - Gracias

Casi corrí por el pasillo seguido de cerca por Gabriel quien moría por ver el estado de su primogénita. Al llegar a la habitación estaba ella con la mirada pérdida en la ventana, mientras lágrimas corrían por sus ojos

      - ¿Cielo, que pasa? - pregunte abrazándola fuertemente

      - ¿Cómo esta Adam? ¿Lo viste? ¿Porque no me lo traen?

      - Amor está bien, mi madre está con él, luego ira Magda y yo. Es preciso. No te lo traen porque debe estar en la incubadora, solo será un mes amor. Tal vez menos.

      - perdóname.

      - no tengo nada que perdonarte mi amor ya te lo dije el niño está bien

      - no, no está bien. Si lo estuviera lo tendría acá

      - Hija no te Tortures más y menos con eso. Thiago ya te lo dijo. Mi nieto está bien. Eso es lo importante

      - Quiero verlo - pidió con lágrimas en los ojos

      - Lo harás amor. Le preguntare al doctor

      - Hazlo. Pero ve ahora. Quiero verlo.

Salí de la habitación ante su petición de ver al niño. Al preguntar a la enfermera a cargo, me dice que dentro de unas horas se lo permitirán que ahora necesita dormir y descansar.
Volví a la habitación, se lo comunique a Renata y solo conseguí que se echara a llorar aun mas desconsolada. Entendía su sufrimiento yo mismo quería estar con mi hijo.

Quería que todo pasara rápido. Que ella dejara de sufrir, de llorar y pedirme perdón por algo que ella no era culpable.
Mi suegro se quedó con ella mientras yo iba a ver a ese pequeño ser, a hacerle saber que su padre lo amaba y estaba con él. Ahora y para siempre.

La encargada de neonatología me tomo los datos y me llevo con un traje verde hasta el cunero donde estaba Adam conectado a un monitor que lo mantenía controlado. Fue un golpe muy fuerte verlo con máquinas, con una cosa en su pequeño pie.

No lo pude tocar directamente, todo a través de una manga que simulaba un guante. No pude controlar las lágrimas y lloré, sujete su pequeña manito y le rogué a Dios que lo sacara de ese lugar lo antes posible, que lo pudiera tocar como era debido.

      - Hola hijo, soy tú papá. Soy a quien todas las noches le dabas patadas cuando me acercaba a tú mamá. Ella se muere por venir a verte, por estar contigo. Cuando la veas te enamorarás, es preciosa y dulce. Te ama. Ambos lo hacemos Adam. Eres fuerte y luchador sé que saldrás de aquí, estoy seguro que así será y nos iremos unos días a que veas al mar, a mimarte muchísimo. Te amo hijo mío.

      - Señor debe salir, las visitas para padres son tres veces por día, recuérdele a la madre que debe estar a las 7 de la mañana acá para que le de alimento.

      - ¿qué le darán hoy?

      - Ya comió, lo hizo a penas lo trajeron. Debe salir

      - Un momento - pedí y la encargada se alejó - Mañana volveré con tu mamá. Sigue Así hijo. Te amo

Suavemente retiré mi mano de la suya y podía sentir como se me partía el corazón. No Quería dejarlo, pero debía. Al volver al piso de Renata me encontré a Gabriel en el pasillo esperando por mí.

      - ¿Lo viste, como estaba?

      - Bien, mañana puedes pasar, tiene visita en la tarde si evoluciona bien. Iré a decirle a Renata

      - Me hicieron salir porque la están revisando. Debe ser la cesaría

      - Iré a ver.

Golpee una vez la puerta y abrí, una enfermera de uniforme morado me miro con cara de Mala leche al verme pasar directamente a la su lado.

      - Supongo que usted si es el marido

      - Supone bien. - confirme - ¿Todo bien?

      - Sí señor.

      - Amor mañana debes ir a alimentar a Adam

      - ¿Es verdad? - preguntó mirando a la enfermera

      - Así es. Ya vendrá la encargada a sacarle un poco de su leche para darle en unas horas, pero mañana debe ser directo desde el pecho. Por eso tiene que descansar y aprovechar de dormir

      - Es que no tengo sueño

      - Amor ya oíste, vamos a esperar que vengan por tu leche y dormirás yo estaré a tu lado en todo momento

 - Gracias