lunes, 11 de agosto de 2014

#23 Caminos Inesperados

Capítulo 23


Soy un hombre completamente feliz, estoy con la mujer que amo, estoy esperando a aquel niño que llegara solo a cambiarnos la vida para mejor. Mi bebé, mi precioso bebé.
Pero su madre, su madre era una mujer muy complicada, me hacía reír y enojar en cosa de segundos.
Toda la mañana llevaba tratando de que de verdad a mí no me interesara en nada Florencia y que ella tampoco se interesaba en mí. Pero no había quien la hiciera cambiar de opinión.
Miraba por la ventanilla del coche solo para ignorarme, solo para no responder a mis preguntas. Estaba completamente celosa, y me encantaba verla de esa manera, la hacía sentir posesiva, dueña de mi hacia como yo lo era con ella.

      - Llegamos – le informe cuando aparque el coche y ella solo se dignó a sacarse el cinturón de seguridad y bajar sin esperarme.

Apresure mi paso para llegar a su lado y tomarle la mano.

      - Amor – la llame y se detuvo a mirarme un segundo – Te amo
      - Yo también – me dijo secamente y siguió avanzando
      - Amor – la volví a llamar - ¿Qué te pasa ahora?
      - Nada Thiago –
      - Para no pasar nada estas bastante de mal humor
      - ¿Mal humor?
      - Horrible humor – me burle y solo provoque aún más su enojo
      - Quiero acabar con esto luego. Quiero irme a mi casa y acostarme
      - ¿Acostarte? ¿Te sientes bien? – pregunte preocupado.

Que mi amor necesitara una cama era algo extraño si cuando estaba en ella solo reclamaba que quería levantarse.

      - Me siento bien – blanqueo los ojos. - ¿Podemos irnos rápido?
      - Si, si amor – me reí

Cada paso que dábamos más cerca hacia el despacho de Florencia, Renata se iba poniendo cada vez más tiesa, más tensa. Mi pobre mujer no lo estaba pasando nada bien. Y me lo daba a demostrar.

      - Bien ya estamos acá – le bese la mano – Todo estará bien mi amor, solo quiero que te relajes
      - No lo haré hasta que salgamos de aquí.
      - Florencia no come gente, yo no he tenido nada con ella, ni con nadie desde que estoy contigo. No quiero que estés celosa, ni que estés incomoda.
      - No son celos – me debatió – Bueno si, lo son maldita sea estoy muy celosa. No te quiero cerca de otras mujeres, yo me estoy poniendo fea, gorda y enojona. No quiero perderte
      - Fea, gorda y enojona – asentí con la cabeza – Con una verruga de bruja en la nariz, con los ojos más horrorosos del mundo. Aun así te amare, aun así te deseare y te seguiré hasta el fin del mundo. Me gusta que me celes, pero no que desconfíes de mí. Yo no he jugado ni traicionado tus sentimientos. Merezco un poco de confianza de tu parte.

Esperaba que mis palabras le dijeran algo, nunca le había hablado de tan adentro de mi corazón, ósea si, cuando le he dicho que la amo y que no puedo vivir sin ella. Podía ver como sus ojos se fueron transformando en agua, sabía que había causado algo y eso ya me dejaba más tranquilo.

Mi Renata se paró un momento antes de entrar en la oficina de Florencia y me abrazo como nunca antes lo había hecho. Escondía su cabeza en mi cuello

      - Perdóname – susurro – Lo siento
      - Tranquila, claro que te perdono. – le dije mientras la apretaba más hacia mí. – Pero no lo vuelvas a hacer más. Te amo mujer comprende eso de una vez
      - Yo también te amo Thiago pero debes entenderme
      - No, No tengo nada que comprender, eres mi mujer cargas a mi bebe dentro de ti, eres mi esposa ante la ley. ¿Qué más quieres? Tienes mi amor, mi corazón y mi alma.
      - Soy una tonta
      - Pero una tonta hermosa, y enamorada.
      - Sr Lackington – un voz interrumpió nuestro abrazo
      - Perdón – dijo Renata separándose de mí
      - Buenas días – dije muy educadamente a la secretaria – ¿Florencia está en su oficina?
      - Si, los está esperando.
      - Gracias – dijimos al unísono
      - Eloísa – la llame antes de que se fuera a su lugar
      - ¿Necesita algo?
      - Le presento a mi mujer. Renata Lackington
      - Mucho gusto Señora Renata
      - Igualmente – saludo cordial

Entre sonrisas y castos besos en los labios entramos a la oficina, mi mujer iba claramente más contenta en comparación a como venía.

      - Buenas días – salude al abrir la puerta
      - Thiago – me saludo Florencia. – Tú debes ser la flamante señora Lackington
      - Dime Renata por favor – y le extendió su mano en señal de saludo
      - Bueno Renata, soy Florencia. Tu abogada – le devolvió el saludo. – Tomen asiento por favor ¿Quieren algo para beber?
      - Nada gracias – dije profesional - ¿Amor quieres algo?
      - No muchas gracias
      - Bueno yo voy a pedir un té. –

Llamo a su secretaria y le pidió un té para ella y dos vasos de agua.

      - Bien. – Dijo sacando una carpeta de su biblioteca – Nos vamos a ir de lleno al tema legal y luego nos conoceremos un poco más Renata
      - Florencia si no te molesta – dijo Renata – Me gustaría que me pusieras al tanto de como esta, como estuvo y como quedara todo esto.
      - ¿Qué quieres saber? – pregunte mirándola a ella.
      - Todo –
      - No vinimos a eso –
      - Tú no sabes a lo que yo vine
      - Renata –
      - Thiago – me alzo una ceja – Quiero saberlo todo
      - Bien – intervino Florencia – Si Renata quiere saberlo todo. No hay problema de mi parte
      - Pero de la mía si – dije furioso poniéndome de pie – Para que quieres escarbar nuevamente en todo, les hace daño
      - ¿Me ocultas más cosas?
      - No – conteste con la verdad – Pero…
      - Entonces no tienes nada que temer. Florencia ponme al tanto de todo
      - He dicho que no
      - Thiago no intervengas, se supone que ella es mi abogada ¿No es así? – Asentí con la cabeza – Entonces quiero saberlo todo.
      - Si quieren los dejo un momento a solas – dijo Florencia poniéndose de pie
      - No es necesario – dijo Renata – Quiero saberlo todo y si no quieres estar presente – se dirigió a mí – Puedes retirarte y esperarme afuera
      - Dile todo lo que quiere saber – dije al final mirando a Florencia
      - Bien – se aclaró la garganta Florencia - ¿Qué quieres saber específicamente Renata?
      - Gracias –

Renata se acomodó en el asiento y me miro primero a mí y luego a Florencia, no sabía que era lo que quería saber y eso era lo que me ponían nervioso. Ya le había dicho todo, pero estaba demasiado llena de cosas estos últimos días y eso le podría perjudicar a nuestro hijo. Dios no podía pensar en nada más que en nuestro hijo.

      - ¿En que esta el caso sobre el maltrato que sufrí?
      - Bien, desde que yo tome el caso. – Me miro – Te voy a contar desde que lo tome. A mi antecesor, que es tu marido. – Renata asintió – Le pidieron que dejara el tema porque estaba involucrado sentimentalmente con la afectada, ósea tú. Fue una excusa barata que puso tu ex marido para dejar todo invalido. Creo que fue una estupidez y lo hicieron solo porque Thiago es uno de los mejores abogados, por no decir el mejor
      - Gracias –
      - Estoy segura que mi marido – hizo énfasis en sus palabras – Es el mejor abogado que hay
      - Así es. Bueno debido a eso lo sacaron del caso y estaba todo perdido, ese hombre si es que se le puede llamar así no podía quedar sin castigo. Thiago llego acá en busca de asesoría legal y bueno me conto lo que estaba pasado y lo que habías pasado. Como nos conocimos hace años y su padre es un prestigioso publicista no dude en tomar el caso
      - ¿Se conocían?
      - Si, hace años. Éramos un par de adolescentes que coincidimos en querer estudiar lo mismo, pero perdimos el contacto ese mismo año cuando Thiago volvió a su país
      - ¿Cuántos años? – pregunto Renata y ya sabía por dónde iba
      - El mismo viaje que tú estás pensando – le conteste alzo una ceja y cuando iba a acotar algo más Florencia siguió hablando
      - Me presente en tribunales y pedí prisión preventiva, fue denegada porque no habían muchas pruebas en su contra. En dos días las conseguimos y cuando fuimos a presentarlas tú estabas con permiso médico para ausentarte, eso debido a que vuestro embarazo no estaba del todo bien ¿Ahora lo está?
      - Si gracias –
      - Que bueno, eso es magnífico. Sera un bebé muy amado. – Asentí con la cabeza – Y tan lindo como su madre. La cosa no quedo así, su abogado tomo contacto conmigo personalmente se presentó acá, me trajo consigo un par de mensajes para Thiago, para ti y de paso para mí. Fueron solo amenazas para que dejáramos todo donde estaba que nadie saldría perjudicado
      - ¿Qué decía el mío?
      - Eso no importa – intervine
      - ¿Qué decía el mío?
      - No importa – volví a decir
      - Dime una vez más que no importa y te parto la cara – gruño - ¿Qué decía el mío?
      - ¿Tu qué crees mujer? – Pregunte enojado – Amenazas, tonteras cosas sin importancia
      - Una vez más ¿Qué decía ese maldito mensaje?
      - Que te alejaras de Thiago o lo pagarías con lágrimas de sangre, que aún no eras consciente de todo lo que él era capaz de hacer.
      - Florencia – la regañe – Por favor
      - Mira Thiago – rugió Renata – Deja de regañar a Florencia, yo quiero saber todo.
      - Está bien
      - El mensaje para Thiago era prácticamente lo mismo que el tuyo, que tú le pertenecías y que se asegurara que ese niño era de él. Con la vida que habías llevado tenía que exigir una prueba de paternidad que él lo haría.
      - Dijiste que había una nota para ti también ¿Qué decía?
      - Que no me metiera donde no me llamaban, que yo no tenía que ponerme de parte de nadie si no quería que todo mi mundo se fuera a la mierda.
      - Que paso después de eso
      - Le comete esto mismo a Thiago y a él me dijo que siguiéramos adelante y que esas pruebas se las presentara a un juez para tener pruebas por si algo pasaba
      - ¿Lo hicieron?
      - Así es, mi padre es juez y él tiene esas pruebas. A pesar de sus amenazas nos presentamos a la siguiente citación, en este se revelaron los mail que él te envió cuando tú estabas en Chile y reclamo que le habías sido infiel con Thiago. También dijo que estabas embarazada, pero al no tener pruebas el juez no lo tomo en cuenta. Eso nos ayudó mucho para que no te pidieran el examen de ADN durante el embarazo. Todos sabemos que esa prueba es peligrosa, sobre todo para ti que estabas con riesgo de aborto. Renata este hombre mostro videos donde se te veía teniendo relaciones con otros hombres. Nada de eso el juez lo tomo ya que no es una causal de golpes. Pero aun así no lo condeno ni a pasar una hora detenido. Estamos seguros que le pago al juez o algo tiene que ver con él. Porque es imposible que no se allá podido hacer nada. Ernesto sigue argumentando eso. Renata lo que paso a continuación es más de lo mismo. Amenazas, y todo es nada.
      - ¿Pero…? –
      - Es eso, cuando nos llegó el dicho de que tu hermana se estaba acostando con Ernesto fue donde decidimos detener todo. No hemos levantado la demanda, no ahora que pedimos cambio de juez.
      - ¿Quién les dijo que mi hermana se acostaba con Ernesto?
      - Fue ella misma, ella misma quien entro hasta este despacho con un propósito pedir que le dejáramos tranquilos.
      - Eso no me lo habías dicho – susurro Renata – No me dijiste que ella pidió dejar todo donde estaba
      - Lo siento, pero no quería herirte aún más
      - ¿Qué dijo cuando estuvo aquí?
      - Prácticamente entro exigiendo que lo dejáramos todo donde estaba para poder ella seguir con su vida con el hombre que amaba, que si nosotros sacábamos la demanda ellos a su vez también nos dejaban en paz. Constanza gritaba eufóricamente que Ernesto no estaba interesada en ti sin embargo si en ella. Por lo tanto que los dejáramos ser felices.
      - Tu hermana está loca amor. – Le tome la mano – Ella asegura que ese idiota la ama y todos sabemos que no es así, la usa para conseguir dejar todo. No puede ejercer como médico teniendo una demanda, lo han sacado del directorio del hospital y su círculo de amigos ya no quiere saber nada él. Muchas mujeres se enteraron que sus esposos le eran infieles contigo y todo es un caos en su vida. La mejor opción es a través de tu media hermana exigir cosas
      - Hermana – me corrigió – A pesar de todo lo que hace Cota es mi hermana.
      - Renata. – La llamo Florencia – Thiago me dijo que quieren volver y para eso debemos tener todo este asunto arreglado, la mejor manera es que el caso se cierre. Por el momento lo haremos de esa manera. Todos estamos bajo amenaza, las pruebas y todo el papeleo se lo he entregado a mi padre, una vez que vuestro bebe este en este mundo tendrán que volver. Y es en ese minuto donde nos jugaremos todas las cartas.
      - ¿Qué pretenden hacer? – dijo Renata sorprendida de las cosas que estaba diciendo Florencia
      - Le daremos este par de meses para poder sacar a tu hermana de su lado, eso lo haremos de manera silenciosa y verificando que ella no sufra ninguna lesión. Así ustedes pueden disfrutar de lo que queda de embarazo sin complicaciones no riegos.
      - Es una buena idea amor – le tome la mano – Tus padres, y nosotros estaremos fuera de peligro, pero sobre todo nuestro hijo estará bien. A Cota la tendremos vigilada, amor he contratado a un hombre joven que estará pendiente de ella, solo espera que le dé la orden para acercarse de manera sigilosa.
      - Renata, en dos días tienen el pase legal para poder irse.
      - Gracias – dijo con los ojos llorosos – No sabes lo importante que es para mí poder volver a mi casa y mantener a mi hijo a salvo, todo lo hago por mi bebe
      - ¿Y cuéntame cómo llevan el embarazo? –
      - Bien. Es un niño muy feliz dentro de su madre.
      - Hablas con tanto amor de tu hijo
      - Son mi vida, tanto Renata como la princesa que ella cuida día a día son mi vida, mi motor, mi fuerza. Los amo más que a nada en este mundo
      - Te escucho y es ver a Michael mi marido cuando hablaba de nuestros gemelos
      - ¿Tienes gemelos? –
      - Si, son dos pequeños revoltosos. Uf vieras el trabajo que da ese par. Pero no cambiaría por nada del mundo un día con ellos. Son mi vida
      - Nosotros tendremos miles – dije mientras me reía con la cara de angustia de Renata
      - jajajajaja – río Florencia – Créeme que cuando tengas a uno no querrás más guerra
      - Uno a la vez Thiago por favor

Pase las siguientes horas escuchando todo acerca de tetinas, pañales y un sinfín de cosas más para bebes. Las horas de sueño que se perderían y como cambiaría el humor de la mamá por el sueño, como cambiaría su cuerpo y no sé qué tantas cosas más. Entre Florencia y Renata no dejaron parte del tema sin tocar.
Veía a mi mujer reír y escuchar con atención los tips que le daban si poco le faltaba para poner a hacerse notas de todos. No me cabía duda y estaba aún más convencido de que sería la mejor mamá del mundo.

Cuando llegamos a la casa mis padres ya se habían ido, el silencio en la casa era algo a lo que no estábamos acostumbrados, faltaban las risas de Ian, faltaban los regaños de mi madre. Pero lo que más faltaba era mi Abu, la casa sin ella era un completo desastre. Faltaba su esencia, faltaba ella.
Mi Renata se dio cuenta que algo no andaba bien conmigo pero no sabía cómo decirle que ya extrañaba a mi familia cuando esta misma mañana le demostré los porque no quería vivir con ellos.

      - Me iré a dar una ducha – me informo y subió las escaleras pavoneando como solo ella podía hacerlo.

Me provocaba a seguirla, me hacía pensar en hacerle muchas cosas, solo tenía que recordar que ella no podía seguir mi ritmo, no por ahora, no mientras mi hijo corriera algún riesgo

Mientras ella se duchaba me fui al despacho a guardar algunos de los papeles importantes que debía llevarme. Llevaba cerca de un mes viviendo acá y lo sentía como mi hogar, aquí había conseguido hacerla mi esposa, había aprendido a vivir con y para ella. Nada sería igual a partir de ahora. Había jurado ante un juez en las vegas hacerla la mujer más feliz del mundo y no pretendía romper ese juramento
Encendí el ordenador para hablar con mi hermana. Al no encontrarla disponible me decidí por dejarle un mensaje.

Dani. Hola querida hermanita ¿Cómo va mi sobrino favorito? Espero y el idiota de Marcos te esté cuidando como corresponde, nuestros padres llegaran en cosa de horas, Ian va a querer verte de inmediato. Espéralos en casa.
Mi hija está sana y fuerte como su padre y será la niña más guapa del mundo (igualito que yo) Mañana tenemos que ir a un control médico para que nos den luz verde y poder viajar, me gustaría que le pidieras hora con tu doctor a Renata para que llegando la atienda y verifique que mi hijo está bien. ¿Estoy siendo un poco controlador? Si, hermana pero no quiero que nada le pase a mi hijo y creo que tú me entiendes.
Necesito que vayas a mi departamento, saques todo lo que pueda tener que ver con Andrea. También que cambies la cama y compres todo nuevo.
Te lo agradecería enormemente hermanita, yo lo haría y sé que a Renata le gustaría hacerlo ella misma pero… solo hazlo.
Ya te lo compensaré cuando llegue a casa. Te adoro un montón y otro poco más por esa preciosa sobrina que me darás.
Un beso Thiago.

Termino de escribir el mensaje y cuando alzo la vista del computador vio la cara de su preciosa mujer intrigada. Le guiño un ojo y esta le sonrió en respuesta.

      - ¿Qué haces? – pregunto tomando asiento en un sofá cercano.
      - Quería hablar con mi hermana pero no estaba disponible. Le dejaba un mensaje ¿Algo más que quiera saber la señora?
      - No – sonrió maliciosamente - ¿De qué era el mensaje? – alzo una ceja
      - Le pedía un par de cosas. Estas muy curiosa ¿No es así?
      - Un poco. ¿Has visto a mis padres?
      - No – suspire – Deben estar por venir. ¿Te parece un poco de aire fresco?
      - Prefiero esperar a mis padres. Quiero saber cómo les fue con Cota
      - Y yo prefiero que te despejes así mañana las encuentren bien y nos podamos ir
      - De verdad no quiero salir
      - Vamos –

Me puse de pie, tome su mano y la lleve conmigo hacia la sala.

      - Ve por tu bolso – le ordene

Mientras esperaba que volviese a mi lado le avise a Marion que íbamos a dar un paseo y que a penas llegasen mis suegros me lo hiciera saber.

      - ¿A dónde vamos? –

Me limite a solo conducir, no quería responderle nada aun. Era una sorpresa de la que tal vez ni siquiera se acordase, pero para mí era importante.
Aparque en un lugar cercano para que así tuviera que caminar muy poco, luego de un par de cuadras mi preciosa mujer no paraba de hacer preguntas, mire mi móvil por última vez y la deje en ese lugar.
Corrí hacia el otro extremo y la observe, su cara me lo decía todo y ella no entendía nada de lo que hacía.
Marque rápidamente su número y ella extrañada contesto.

      - ¿Diga? – pregunto como si no supiera quien la llamaba
      - Es donde todo comenzó

Bajo su móvil y comenzó a correr hacia mí, me apresure en hacer más corto su recorrido y la deje saltar a mis brazos.

      - Te amo – grito eufórico
      - Y yo a ti mi vida

Pasamos muchísimo tiempo abrazados prodigándonos el amor que sentíamos el uno por otro, después de que fuimos capaces de separar nuestras bocas, caminamos por aquella plaza de Barcelona por primera vez en meses parecíamos una verdadera pareja de enamorados.
Aprovechamos el momento para comprarle un par de cosas a nuestro hijo y también para nuestro sobrino. Renata se volvió completamente loca comprando entre pequeña ropita para recién nacido y cosas para cuando ya estuviese más grande, algún juguete y cosas que ella dijo que servirían para que se yo.
Estaba feliz y yo también, aproveche que estábamos en ese lugar para pasar por una joyería y comprarle una nueva sortija de matrimonio a su gusto. Cuando nos casásemos por la Iglesia la íbamos a necesitar, quería poner tantos anillos que dijesen que era mía como cupieran en su dedo.

Cerca de las cinco de la tarde cuando me dijo que tenía hambre decidimos volver a casa, mientras lo hacíamos comenzó nuevamente a decirme que tenía miedo que su hermana no quisiera darle a la niña para llevársela. De ser honesto yo también lo tenía, ni mis suegros ni ella se querían ir sin Carol, y que culpa tenía la pequeña de tener esa cosa como madre.

      - Marion llegaron mis padres – pregunto tan rápido como entro.
      - Si señora. Están en su habitación ordenando las cosas de la niña

Escuchar eso la puso contenta y me miro y sonrió. Le hice una señal para que se adelantase.

      - Sube conmigo
      - Ve a hablar con tus padres, veré si me respondió Dani
      - Quiero que me acompañes – me rogó con esos ojos tan hermosos que solo ella tenia
      - Pero…
      - Lo que quiera que haya pasado quiero que me lo digan contigo presente. Somos uno amor

No tuve palabras para rebatir sus dichos, no me quedo más opción que ir tras de ella a saber que era lo que Cota había dicho, pero si la niña estaba con ellos todo estaba bien ¿No es así?

Tomados de la mano subimos las escaleras hacia aquel cuarto. Antes de entrar la atraje a mi pecho.

      - Prométeme una cosa –
      - Lo que quieras
      - Nada de lo que diga cambiara nuestros planes. Seguiremos con lo que hemos estado planeando y cuidaremos juntos de este nuestro hijo
      - Siempre.



lunes, 4 de agosto de 2014

#22 Caminos Inesperados


Capítulo 22


Nadie dijo que sería fácil, que se me darían las cosas en bandeja. Pero ya no podía posponer más en mi vida.

Al otro día esa conversación y luego de haber pasado la noche en vela dándole vueltas a la situación decidí irme con Thiago a las Vegas, yo… yo tenía el futuro de mi hermana en mis manos pero… Ella se había metido en eso sola, solo esperaba que algún día mi padre y Magda pudieran perdonarme

Por esta vez estaba yo y mi hijo primero, Thiago no esperaba mi respuesta, su cara de sorpresa y felicidad fue lo que más me emociono. No pregunto nada solo me tomo la mano y me guio a nuestra felicidad.

Dos días después ya estábamos de vuelta en España como el señor y la señora Lackington, estaba feliz, y esperaba con todas mis fuerzas que todos lo estuvieran de la misma manera. Por sobre todo mi padre cuando supiera las ultimas noticias.

      - ¿Quieres volver al hotel?
      - No, quiero ir a la casa y contarle a todo el mundo que ya soy la señor Lackington – le mostré el hermoso y simple anillo que me había regalado horas después de que nos uniéramos para siempre
      - Eso haremos entonces mi señora Lackington – me beso castamente en los labios – pero luego y sin reclamos se irán a descansar. Y no quiero reclamos
      - No haré ninguno solo si prometes que estarás a nuestro lado
      - Eres una tentación muy grande, en la que no debo caer amor. No puedo hacerte el amor.
      - Pero…
      - No, no hay peros, ya te lo dije. Amor no podemos.
      - Nada nos pasara
      - ¿Y si pasa? Como crees que me sentiré si algo les pasa
      - Eso no lo pensaste la noche en que llegaste al aeropuerto y tampoco después de darte el si
      - La primera fue para asegurarme que era cierto que estabas conmigo de nuevo y la segunda para… bueno para consumar nuestro matrimonio. Bueno el primero de dos más que nos quedan
      - ¿Dos más? Pero si ya soy tu mujer
      - Nos volveremos a casar cuando lleguemos a Chile. Quiero verte entrar con tu vestido blanco y nuestro hijo de tu mano. Aparte de por las leyes también. No me conformo con uno
      - ¿De blanco?
      - Claro, es el sueño de toda mujer, con nuestras familias presentes, con una iglesia llena de flores. Como en las películas.
      - Ya lo hicimos como en las películas.
      - Lo quiero de esa manera
      - Pero no de blanco Thiago.
      - Sí. Sera de blanco y ¿Sabes que porque?
      - No – le bese los labios. – De blanco es pureza y yo me case una vez de ese tono, no quiero hacerlo de nuevo
      - Lo harás mi vida, porque para mí eres la mujer más pura que hay. Olvida todo lo que paso antes de que yo llegara en tu vida. Antes de que me dieras el sí. Nada de eso importa
      - ¿Nada?
      - Bueno, este cosito – toco mi vientre – Se hizo antes de eso, pero podemos hacer que supimos recién qué se yo. Te quiero de blanco y entrando a la iglesia del brazo de tu padre
      - Como tú quieras será, solo si me prometes que estarás esperándome al otro lado del pasillo
      - Siempre

Sellamos ese nuevo pacto con un beso, me hacía ilusión todo lo que decía Thiago, entrar en la iglesia con mi bebé de la mano y con mi padre del brazo, era como todas lo soñamos alguna vez. Yo lo viví, pero ahora era si con mi verdadero amor.

La llegada a la casa estuvo llena de abrazos y besos, todos estaban felices por nuestro regreso, y por sobre todo de las novedades que traíamos con nosotros. Mi padre no dejaba de llorar cuando supo que nos habíamos casado de esa manera en Estados Unidos pero tampoco reclamo nada, lo único que le importaba era que estuviéramos juntos y felices. Me veía feliz, claro porque yo lo estaba, con Thiago siempre lo estaba.
Pero faltaba la peor parte

      - Papá me gustaría hablar contigo y con Magda – le dije sin más, no podía ocultárselo y mucho menos posponerlo.
      - ¿Qué pasa hija?
      - Tío Benja, Tía Renata me gustaría que fuera en privado
      - Si mi vida, no te compliques por nosotros. Vamos a buscar a Victoria y a Ian a la casa de María José.

Todos asintieron y nos dejaron solos en el salón, ahora me faltaba la parte más difícil que Thiago también accediera a dejarnos solos.

      - Thiago – me miro - ¿Puedes dejarnos solos?
      - Pero amor…
      - Necesito hacer esto sola – a regaña dientes asintió, me beso en los labios y nos dejó solos

Era el momento de decirles todo a mis padres y tenía que hacerlo sola, tenía que encontrar la fuerza para decirles que había decidido mi vida primero.

      - ¿Qué pasa Renata? ¿Todo bien con el bebé?
      - Sí. El bebé está bien
      - ¿Entonces qué es?
      - Papá, yo elegí casarme con Thiago a pesar de todo
      - Y estamos muy felices por eso, no tiene nada de malo que re hagas tu vida
      - Espero que sigas pensando eso cuando te cuente que lo elegí por sobre mi familia, por sobre mi hermana
      - ¿Qué quieres decir? Thiago es tu familia, él y tu hijo son tu familia, ellos son primero ahora y siempre
      - Ustedes, Cota y Carol también lo son. Pero fui egoísta, puse mi felicidad ante todo
      - Es lo correcto. – Acoto Magda – Tú felicidad y de tu familia es ante todo, nosotros desde el momento en que comenzaste tu relación con Thiago pasamos a ser familiares. Él es tu familia, el, tu hijo y los que vendrán. No te sientas mal por haberlos elegido.
      - ¿Aun cuando de eso dependiera la libertad de Cota? – solté sin mas
      - ¿Por qué dices eso? ¿La libertad de Cota? ¿Qué pasa con ella? – pregunto Magda poniéndose nerviosa.
      - Yo los amo, los quiero mucho, son mi vida. Pero… Ernesto tiene a Cota, mando a decir con su abogado que…
      - Hija por favor –
      - Él no va a dejar a Cota hasta que Thiago no esté lejos de mí, pero papá yo no puedo estar sin Thiago. Él es mi vida, con el soy feliz. Cota eligió irse con él. Nadie la obligo
      - Eso lo sabemos. – Dijo Magda comenzando a llorar – Yo hable con ella, ella me dijo que amaba a Ernesto que él era el hombre de su vida.
      - No sabe lo equivocada que esta
      - Renata no te podemos culpar ni de egoísta, ni de mala persona, tú tienes un hijo al que proteger.
      - Perdónenme, de verdad perdónenme. Yo estoy poniendo en peligro a mi hermana con mi matrimonio, con mi felicidad. Ernesto no nos dejara ser feliz nunca.
      - Hija – hablo mi papá – Hace algunos años, yo preferí proteger a mi familia de la mejor manera en que encontré en ese momento, no pensé en lo que pudiera pasar con el tiempo, solo en ese minuto y en lo mejor para ti. Creí que con separarte de nosotros podrías encontrar tu felicidad, tus abuelos no eran malas personas, ellos te adoraban y como no si eras la jovencita más linda del mundo, aun lo eres. Eras el sueño de todo padre. Tú madre te amaba, eras su vida, prometí siempre cuidarte y protegerte le falle, le falle a Carol cuando te deje irte, cuando tome la decisión de poder ver a mi otra hija crecer. Te deje ir por no dejar a Cota y a Magda. Te separe de los que te querían por ellas. No sé si sea el mejor momento para contarte esto… - suspiro y le tomo la mano a Magda – ¿Quieres escucharlo?
      - Gabriel, es bien momento, es importante que Renata sepa que no está siendo egoísta, que los egoístas fuimos nosotros con ella. Es ella la que tiene que perdonarnos muchas cosas.
      - ¿Qué quieren decir? – Pregunte intrigada – Papá ¿Pasa algo más?
      - Cuando tu madre murió eras una niña, eras una bebé. Tan pequeña y tan bonita. Yo te amaba, aun te amo. Eres lo mejor que me dejo Carol junto a nuestros buenos recuerdos, fui inmensamente feliz junto a ella.
      - Eso lo se siempre me lo dices

Recordar a mi madre siempre había sido muy doloroso, sobre todo porque era muy poco lo que me recordaba de ella, bueno casi nada. Todos mis recuerdos eran cosas que durante los años en los que fui creciendo mi padre, Magda o mis tíos me contaron. Yo amo a mi madre, Dios se la llevo de mi lado, pero me envió a Magda, ella fue como una madre. Estuvo conmigo en los momentos más importantes de mi vida, fue mi amiga, mi confidente y por sobre todo la figura a seguir.

      - Era la primera vez que veníamos a Chile luego de nuestro matrimonio y de tu nacimiento. Fue reencontrarme con Renata lo que nos incentivó a volver y en ese momento creímos que mi madre ya me había perdonado el haberme enamorado de una muchacha Española que no tenía la posición económica que ella esperaba. Tú abuela, mi madre no era un ejemplo de mujer, siendo una niña Renata sufrió mucho por su culpa, el motivo de que yo estudiara fuera del país fue ella, a toda costa quería evitar que nosotros pudiésemos enamorarnos. Éramos unos niños, un par de adolescentes, pero Renata no tenía nada sus padres habían muerto. ¿Te preguntaras porque te cuento esto? – Asentí – Ese año tú abuela te conoció, te amo en ese momento, pero no así a tu madre. Le hizo la vida imposible mientras estuvimos en su casa del sur. ¿La recuerdas? – me pregunto
      - Poco
      - Nunca volvimos a ese lugar después que tú cumpliste 12 años y tus abuelos vinieron desde España a verte, en ese momento ellos aún no se reponían de la muerte de su hija. ¿Cómo iban a hacerlo? Si salió de España una joven llena de vida y volvió dentro de un ataúd.
      - Papá – lo detuve, no sé si quería escuchar lo que tenía que decirme.
      - Calla hija – me ordeno – Una tarde salimos a montar, tu madre nunca lo había hecho. Pero se le veía feliz arriba del caballo contigo entre sus brazos. En un momento ella te paso a Renata, no lo recuerdo bien porque todo fue muy rápido. El caballo corrió, corrió… - se detuvo y las lágrimas no paraban de correr por los ojos de él. Le dolía hablar de esto, y me estaba doliendo a mi escucharlo – Se cayó del caballo, se golpeó la cabeza. Quedo muy grave.
      - Por favor… - suplique, quería que se callara, no quería saber más.
      - En el hospital solo quería estar con mis dos mujeres, Renata se quedó contigo mientras eso pasara. Creo que fuiste el motivo para que ellos decidieran tener a Thiago. – Sonrió – Le prometí tantas cosas en ese momento a Carol, sobre todo protegerte. Nos fuimos a España estuvimos un par de meses en ese lugar. Cuando decidí volver contigo tus abuelos hicieron la guerra, no querían perderte a ti también, fuimos a juicio. Pero yo era tu padre, volvimos. Comencé el restaurant que era el sueño de tu madre y mío. Pero al poco tiempo ya no tenía con quien dejarte, fue en ese momento que llego Magda a nuestras vidas, ella necesitaba un trabajo y yo alguien que te cuidara y se preocupara de ti, no podía seguir abusando de Renata. Ella tenía sus propios problemas con Benjamín como para darles más. Me enamore, volví a sonreír, Magda lleno ese espacio que tu madre dejo pero siempre fue consiente y tú lo sabes que tu madre si existió en nuestras vidas.
      - Gracias – dije porque fue lo único que me salió
      - Eso no es todo, tu abuela se molestó mucho cuando a los años decidimos casarnos, fue cuando quedo embarazada de Cota que ella volvía y estaba vez venía con una horrible noticia.

Por un momento no podía concentrarme en nada, era tan duro lo que mi padre me contaba, volver a recordar la muerte de mi madre, no era algo fácil.

      - La muerte de tu madre no fue un accidente, nada de lo que paso esa tarde lo fue. Bastaron 12 años para que saliera a la luz lo que había sucedido realmente.
      - ¿Cómo que no fue un accidente? ¿Qué me dices papá? Esto no puedo ser – me puse de pie y comencé a caminar por el salón.

No, no esto no era verdad. ¿Quién iba a querer matar a mi mamá? ¿Por qué alguien iba a querer hacerle tanto daño?

      - No lo fue, y eso fue lo que partió mi corazón. Esa noche cuando tu abuela entra en mi casa y me hace elegir entre tú o mi madre enferma, Creo que esa noche supe que te iba a perder. Fui egoísta, fui hasta un mal papá
      - Eso nunca – acote
      - Fue mi madre la que modifico la montura del animal para que alguien cayera, no era para tu madre. Era a Renata a la que quería matar. ¡Dios! Aun cuando han pasado tantos años no he tenido la valentía para decirle a Renata que mi madre la odiaba a tal punto que la quería matar.
      - ¡Pero fue mi madre la que murió! – dije fuera de si

Mi abuela, aquella persona que se mostraba tan dulce conmigo había querido matar a la que ahora es mi suegra. Sin embargo me había dejado huérfana de madre.

      - Fue mi esposa. Mi madre ya en ese entonces estaba enferma, no podía pasar ni un mes en la cárcel. No lo iba a resistir. A cambio de que nada de eso pasara, debía enviarte cuando cumplieras 16 años a España ¿Por qué esa edad? No lo sé. Ese fue el día más triste de mi vida, verte partir. Podía haberme ido contigo, pero ya tenía otra familia. Tú abuela lo sabía, ella quería que yo te perdiera a ti para que sufriera lo que era perder un hijo.
      - No… - me lleve las manos al cabello y escondí la cabeza entre mis piernas
      - Si, fue tu abuela la que mato a tu madre, fui yo quien los prefirió a ellos. Eres tú la que tiene todo el derecho a ser feliz.

Era horrible todo lo que había escuchado, no podía creer nada de todo esto. ¿Qué conseguía con esto? ¿Sentirme menos culpable? No, no me sentía menos culpable. Si no hubiera sido mi madre, hubiera sido tía Renata, pero mi madre estaría viva, conmigo. Pero no tendría al amor de mi vida, ni al fruto de este.

      - Se feliz mi vida, te lo mereces. – me dijo Magda tomando mi hombre.

Mi padre se agacho a mi lado mientras me susurraba palabras de aliente y de cariño. Era un momento agridulce.

      - Ahora que sabes toda la verdad no debes sentirte culpable por lo que mi hija ha decidido – hablo Magda – Ella tuvo a tu padre, tuvo felicidad y todo para ser feliz, decidió mal una vez. No la juzgamos nos dio una gran alegría al traer a Carol al mundo, bien lo sabes que esa pequeña es parte de nuestra vida. Vamos a sacarla de donde ella se metió pero sin poner en riesgo tu felicidad. Tanto tú como Thiago ya nada tiene que hacer en este país. Váyanse, formen su hogar, termina tu embarazo en un lugar donde sean felices.
      - No puedo –
      - Si, si puedes, si pueden. Y lo harán – dijo mi padre muy decidido. – Yo quiero que tú y tú marido se vayan.
      - Papá –
      - Tú padre tiene razón mi amor – levante la cabeza ante las palabras de Thiago quien entraba al salón – Mañana arreglare todo para poder irnos.
      - Yo no me voy sin mi hermana, no la puedo dejar con ese animal.
      - Y yo no te voy a poner en peligro a ti, mucho menos a mi hijo. Renata no vamos a discutir esto, ya es una decisión tomada, nos iremos.

Cuando iba a debatir la decisión de Thiago la puerta se abrió y entro Ian corriendo hacia nosotros, quien al verme llorar se detuvo frente a mí.

      - ¡Que le hiciste Thiago! – Grito enojadísimo a su hermano - ¡Siempre la haces llorar!
      - Ian – lo regaño Thiago
      - ¡Deja de hacer llorar a Renata!
      - Ian – le volvió a decir
      - ¡Déjala sola! ¡Sal!

Mi pequeño cuñado me defendía ante su hermano con mucha fuerza, le reclamaba mis lágrimas y mi hombre solo lo miraba. Mis padres estaban con la boca abierta y mis suegros muertos de la risa ante la reacción del pequeño
Estire mis brazos hasta que lo alcance y lo abrace tan fuerte contra mi pecho

      - Gracia – le susurre.

Thiago se agacho hasta estar a su altura y le revolvió los cabellos, luego me guiño un ojo y se fue a abrazar a su abuela.

      - Felicidades mi bebé – dijo Victoria a Thiago cuando le susurro sobre nuestro matrimonio. – Ian – le llamo y el niño lo miro – Serás un gran hombre y un muy buen compañero cuando elijas a la mujer de tu vida, pero a esa que abrazas es la esposa de tu hermano
      - ¿Esposa? – Alzo una ceja y me miro - ¿Te casaste con este?
      - Si – dijo Thiago desde atrás – Es mi esposa
      - ¿Por qué no me invitaste a la boda?
      - Ya lo haremos enano cuando nazca tu sobrino
      - ¿Entonces?
      - Solo por las leyes, ya lo haremos en una iglesia como tú dices.
      - ¿Por qué haces llorar a tu esposa? – Le pregunto alzándole una ceja – Eso no está bien
      - No es de tristeza cuñado – dije interviniendo por mi esposo – Son de felicidad, le estaba contando a mi papá que ya me case

El pequeño sonrió y fue a abrazar a su hermano.


***

Cuando Thiago dijo que nos iríamos de vuelta a Chile, nunca pensé que lo haríamos tan rápido esa misma tarde hablo con Florencia para que tuviéramos una última reunión y dejar todo tal y como estaba, mi amor me había prometido una vida de felicidad y sabíamos que seguir en Barcelona no lo íbamos a conseguir. Mis padres ya habían contactado a Cota para comunicarles que también se irían y que la dejarían seguir con su vida tal como ella lo quisiera pero la niña se iba con ellos. Por lo que necesitaban que ella les firmara un permiso para sacarla del país. Se había negado, obvio la quería con ella. Pero había accedido a juntase a conversar. Una cena a la cual yo no estaba invitada.

Los primeros en partir y lo harían al día siguiente eran mis suegros, ya las vacaciones de Ian en el colegio habían terminado y no podía seguir sin estudiar podía perder el año y también extrañaban a su hija. Dani estaba sola.

Mi cuñada al otro lado de la pantalla gritaba eufórica cuando le comunicamos de nuestra boda y le enseñamos los anillos. Y le decía a Marcos que se apresurara en poner la piedra en sus dedos.

Victoria por fin después de tantos años había decidido marcharse con nosotros, no quería perderse el nacimiento de sus dos bisnietos, aun no creía que fuera a tener dos. Aquellas pequeñas cosas que crecían dentro de nuestros vientres habían conseguido lo que sus nietos no. Sacarla de su querida España.

Para poder viajar nosotros a parte de la cita con Florencia nos faltaba el permiso médico, esperábamos que fuera tan rápido como estaba siendo todo en nuestra vida.

Esa noche mientras descansaba mi cabeza en el pecho de Thiago no podía creer todas las cosas que habían pasado en tan pocos días, mi madre asesinada, yo con un nuevo esposo, mi abuela una asesina. Gracias al cielo la señora estaba muerta porque si no viajaba hasta su querida casa a decirle lo mucho que la despreciaba.

      - Mi amor – me llamo Thiago.
      - Dime –
      - En unos días estaremos en nuestro departamento, solos y tranquilos
      - Aun no lo creo, no quiero estar feliz hasta estar arriba de ese avión
      - Mañana en la reunión con Florencia le diremos que pare la demanda que ya nos vamos, que no queremos seguir las acciones. No hemos conseguido nada.
      - Si mi amor.

No era mentira, no habíamos conseguido nada, el maldito no había estado nada en prisión y…

      - Hey – me llamo – No le des más vueltas
      - Perdón, es que tengo muchas cosas en la cabeza
      - Solo debo estar yo dentro de esa cabeza – me dijo colocándome bajo su cuerpo. – En esa cabeza, en ese cuerpo y en tu vida. Solo yo
      - Solo tú.

Abrazados y dándonos mimos nos quedamos dormidos. Eran nuestros últimos días en este país. En esta cama, en esta casa.
Pero como le había dicho a Thiago no quería estar feliz hasta ir volando a mil pies de altura con destino Chile. Tampoco podía hacer como si nada pasara, necesitaba ayudar a mi hermana de alguna manera, no sabía el daño que se estaba haciendo quedándose con ese desgraciado.

      - Despierta mi amor –

No había mejor manera de despertar en este mundo que con un beso del hombre que uno más ama, mi Thiago me despertaba con sus labios sobre los míos, con sus manos sobre mi cuerpo, con su amor, simplemente con él a mi lado.

      - Vamos mi vida, tenemos cosas que hacer – me susurro en el oído mientras le dedicaba amor a nuestro hijo.
      - Tengo sueño – le dije en respuesta afirmando sus cabellos para hacerlo subir hacia mi boca. - ¿Puedo dormir unos minutos más?
      - No perezosa, son nuestros últimos días y debemos dejar todo en orden
      - ¿Medio minuto? – pedí juguetonamente
      - Ni dos segundos, vamos que mis padres quieren desayunar con todos antes de irse
      - Va a ser extraño no tenerlos aquí
      - Serán unos pocos días y volveremos a estar todos juntos. Pero no vamos a vivir con ellos
      - Lo sé.
      - ¡Hey! – Me regaño - ¿No quieres vivir conmigo?
      - Claro que si amor. – Le mostré mi mano – Soy tu esposa, donde tú estés yo estaré.
      - ¿Preferirías quedarte en casa de mis padres? – alzo una ceja mientras con sus hábiles manos encontraba el elástico de mi pantalón de pijama. – Si quieres eso – comenzó a bajarlos lentamente – Podemos hacerlo. Pero… -

Cuando los tuvo a la altura de los tobillos comenzó a subir lentamente con suaves besos por mis piernas hasta llegar al cruce de mis muslos, donde se encontraba albergado todo mi deseo por él.

      - Thiago – gemí ante el deseo que me había creado
      - Silencio amor – me pidió, y con su hábil boca hurgo entre mis piernas – Tengo planes para cuando estemos solos en nuestro departamento. Quiero que vivamos solos tú y yo. Podría hacer esto todo el día, podría hacer mucho más amor, solos tú y yo.

No había y no hay mejor manera en la que me podía demostrar cuanto le importaba que estuviéramos solos en una casa, donde podíamos declararnos nuestro amor en cada segundo, en cada momento del día.

Toc. Toc. Unos golpes en la puerta nos trajeron de vuelta de nuestro momento de placer.

      - Sr Thiago, Sra. Renata – la voz de Marion al otro lado de la puerta nos hizo saber que ya estamos retrasando el desayuno aun más.
      - Ya bajamos Marion – informó Thiago aguantando una carcajada. – Por eso y más quiero que estemos solo los dos

Reí mientras salía de la cama de la mano de mi hombre en dirección al baño.
Cuando bajamos ya estaban todos sentados esperándonos, por sus caras claramente sabían que nos había detenido en nuestra habitación. Éramos insaciables aunque no debíamos.

El desayuno paso entre risas y buenos momentos, mi querida suegra, me dijo que lo primero que haría llegando a Chile sería mandar a redecorar nuestro departamento. Que necesitaba ser un lugar más acogedor y familiar.
Thiago gruñía ante todas las cosas que le decían, él no quería que se moviera nada y en realidad a mí no me importaba. Mientras se cambiara su cama todo lo demás no me importaba. Y ante ese pensamiento sacudí rápidamente la cabeza, no, no debía pensar en cuantas mujeres habían estado en la cama de Thiago, no lo debía porque yo era la única y la definitiva.

      - Cielo – me llamo mi padre - ¿Ya sacaron sus boletos?
      - No, estamos esperando el parte médico y luego de eso lo haremos – le dije con sinceridad - ¿Y ustedes?
      - Esperamos que hoy nos vaya bien con Cota y luego de eso directo al aeropuerto
      - Les ira bien – dijo mi suegro – Ya sabes lo que tienes que hacer Gabriel y sabes también que cuentas con todo nuestro apoyo, aterrizando inmediatamente me pongo en contacto para que me digas como salió todo
      - Yo también espero que todo salga bien – acoto Magda – Solo quiero que nos deje llevar a la niña con nosotros.
      - Dejemos el tema por favor – pidió Thiago – No le hace bien a Renata
      - Me da igual – mentí para que Thiago no comenzara a pasar un mal rato como era costumbre para él – Papá cuando estemos allá quiero llevarme a Carol unos días a la casa antes de retomar mi trabajo en el restaurant
      - ¿Trabajo? – pregunto Thiago
      - Sí. – Le sonreí – Quiero volver a la cocina antes que nazca tu hijo, luego me dedicare a él o ella, y cuando ya esté en edad volver
      - Pero amor debes cuidarte
      - Y lo haré, claro que lo haré. Pero quiero trabajar
      - Si tú quieres estará tu trabajo en el restaurant – acoto mi padre – Pero primero debes cuidarte y si el medico te dice que no puedes hacerlo, no lo haces.
      - Ya, ya. No quiero discutir con ustedes – sonreí – Pero quiero trabajar
      - Yo también dije lo mismo – dijo mi suegra – Quería seguir trabajando estaba feliz con eso, pero luego, cuando tuve a Benja conmigo – le sonrió a su marido – Quería estar con el todo el día – río – Pero cuando tuve a Thiago en mis brazos nada más importo. Quería estar con mi bebé todo el día, era el niño más lindo del mundo. Aún lo es, me dedique a solo ser mamá.
      - Que mentirosa – se mofo Benja – Siempre seguiste ligada a la empresa. Ibas con Thiago a la oficina
      - Eso era porque no podía dejar el negocio así sin más, Naty se hacía cargo de muchas cosas pero era yo la presidenta y dueña.
      - Ves entonces no te desligaste completamente
      - Bueno fui madre y seguí con la empresa, pero cuando quede embarazada de Dani
      - Eso da igual, Renata no va a trabajar estando embarazada – intervino Thiago y cuando yo pensaba rebatirle entonces el agrego – Luego que nazca el bebé puede elegir. Sabes que te apoyare siempre mi amor.
      - Gracias – me reí porque sabía que no era del todo honesto conmigo.

Pero ya habría momento y lugar de hablar de eso. Era algo que retomaríamos en otro momento.


***

Mientras Thiago conducía hacia la oficina de Florencia miles de ideas fueron pasando en mi mente, era la primera vez que la vería y si a eso le sumábamos que había demostrado que tenía celos de ella, si la verdad la sangre me hervía solo quería conocerla y saber si encontraba algo raro en su actitud

      - ¿Qué pasa, amor? – pregunto Thiago apretando mi mano que llevaba sobre su regazo
      - Nada – mentí
      - Te conozco vida y sé que te pasa algo
      - Tengo curiosidad – le dije al final, no sacaba nada con ocultarle las cosas, siempre terminaba enterándose de todo
      - ¿De qué? – Me miro con el ceño fruncido - ¿De lo que puede pasar? ¿De Florencia?
      - Un poco de las dos cosas
      - De Florencia no tienes que preocuparte, ella es una mujer normal y tu abogada. De lo que pueda pasar – me beso la mano – Mucho menos, en cualquier caso nos vamos dentro de a lo mucho dos o tres días
      - Mañana es la cita con el médico – le dije cambiando de tema
      - Estoy ansioso porque llegue ese momento. Quiero volver a ver al poroto
      - Yo también, si yo también


Hablar de muestro hijo siempre lograba arreglar mi humor, siempre, siempre. Y eso era lo mejor del mundo. Y con esa buena chispa que se había creado seguimos el recorrido hasta el despacho.