lunes, 12 de mayo de 2014

#10 Caminos Inesperados

Capítulo 10


      - Perdona – dije acercándome a la camilla de Dani
      - No pasa nada – respondió sonriente
      - No sabía que estaría acá, no hubiera venido –
      - ¿Pelearon otra vez?
      - Ayer rompimos – dije con pesar
      - ¿Por qué?
      - Vuelvo a España y eso no le gusto a Thiago, ya sabes cómo es –
      - ¿Cómo que vuelves? Renata tú te has vuelto loca  -
      - Por favor – resople - ¿Cómo amaneciste?
      - Bien. Esta tarde me voy para mi casita –
      - Que felicidad ¿Todo bien entonces?
      - Nada bien. Me preocupa mi hermano
      - Vale, pero no quiero hablar de él
      - Pero…
      - No Dani. Con Thiago ya no hay nada. Solo estaré un par de semanas más y me gustaría llevar la fiesta en paz
      - Ok. No preguntare, no opinare, no me involucrare. Solo te digo que aun tienes unos días y puede haber vuelta atrás

¿Puede haber vuelta atrás? No sé porque sus palabras me siguieron dando vuelta en la cabeza. Me siguieron comiendo por dentro, ¿Cómo era posible? ¿Qué estaba haciendo con mi vida?

No podía seguir de la manera en la que estaba, no solo me estaba autodestruyendo me llevaba más de lo que había traído. Mi padre, Thiago ¿Por qué me importaba el daño que le hacía a Thiago?
Que va como si no lo supieras, no seas tonta Renata, no te hagas tonta a ti misma. Te gusta, te pone como nunca lo había hecho otra persona antes. O si como lo hizo hace años Rafael que da la casualidad que ese es Thiago también.
Ernesto jamás me había hecho sentir ni la mitad de lo que Thiago, nunca me toco de la misma manera, nunca me beso con la misma intensidad, su presencia nunca provoco lo mismo.

      - ¡Hey! Tierra llamando a Renata – rio Dani - ¿Qué piensas?
      - Nada – mentí
      - Vale y por nada te sonrojas – asentí - ¿Mi hermano verdad?
      - ¿Por qué todo tiene que ver con tu hermano? Thiago no domina mi vida
      - Claro que no la domina, buscaría otra palabra para definir lo que significa mi hermano para ti, y lo que tú significas para él. Son tan idiotas se nota que ambos se gustan que están hechos mierda por no estar juntos ¿Por qué no lo arreglan?
      - Dani es complicado todo lo que está pasando. Y lo mejor es que yo vuelva a España
      - Y una mierda. ¿Cómo va a ser eso lo mejor? Mira donde estoy – asentí – Si no le hubiera hecho caso al corazón hoy no me sentiría feliz y plena. Soy una mujer feliz. ¿Y sabes por qué? – Negué con la cabeza -  Porque a pesar de todo lo que se me venía encima luche por mi amor y por mi futuro. ¿Por qué tú no puedes hacer lo mismo?
      - Es que…
      - No me vengas con idioteces de que yo no sé nada, y que no sé qué. Les faltan pantalones. Sabes – alce una ceja – Si no lo quieres de verdad no lo busques y deja las cosas así, sufrirá un poco pero sobrevivirá
      - ¿Por qué Dani? – Dije al borde de las lágrimas - ¿Por qué todo tiene que ser así?
      - Ustedes lo hacen así. Nadie más
      - No sé qué hacer – por fin dije algo que si era verdad
      - Eso el algo, por lo menos me da esperanzas – río – Es el primer paso

No volvimos a tocar el tema, nos dedicamos a ver como seria su próxima boda. Marcos se lo había pedido hace algunas semanas cuando se enteró del embarazo pero no había vuelto a tocar el tema. Yo me sentía feliz y a la vez envidiaba como su vida tomaba la forma que quería para la mía, casada con un hombre que te ama, esperando el fruto de su amor. Era todo lo que yo quería y que nunca podría tener.

Entrada la tarde, cuando llego su prometido. Tío Benja y tía Nata se ofrecieron en llevarme hasta casa, pero no me apetecía encerrarme en mi habitación a llorar sobre la leche derramada. Preferí que me llevasen al restaurant tal vez trabajar un poco y ver más gente me ayudaría en mi estado de ánimo.

      - Renata – me llamo tía Nata desde el asiento de adelante, sacándome de mis pensamientos - ¿Estas bien?
      - Claro tía – confirme
      - ¿Sabes que te quiero como a una hija? ¿Qué cualquier cosa lo entendería?
      - Claro que lo sé, y por supuesto se lo agradezco mucho
      - He visto a Thiago…
      - No – le corte – Yo no tengo nada que ver con ese tema. Se lo explique a Dani fuimos amigos eso es todo y a demás no lo he visto hace un par de días
      - ¿Fuimos amigos? – pregunto sorprendida
      - Sí. Fuimos. Discutimos y dejamos de serlo.
      - Algo le pasa a mi hijo – dijo angustiada – Esperaba que tú lo supieras, ayer salió y bebió mucho. Cosa que no hacía desde que era un adolecente. Me preocupa
      - Deja mi amor – le dijo tío Benja – Es joven y puede salir. A demás yo creo que salió a celebrar que ahora por fin es soltero
      - ¿Celebrar?
      - Si – dijo tía Nata – Por fin mi bebé se libró de esa bruja
      - No  es un bebé – le corto tío Benja
      - Benjamín para mí siempre será mi bebé – sonrió – Ayer me llamo la tipa esa, para decirme hasta de lo que se iba a morir Thiago, comprendí que por fin había roto esa relación.
      - Me alegro – eso si fue sincero me alegraba que Thiago ya no estuviera envuelto en esa relación que no lo llevaba a ningún lado
      - Pero la muy bruja me dijo que  estaba embarazada de mi hijo. Eso sí es preocupante – resople – De inmediato Thiago me negó toda esa situación, que no tomara en cuenta sus comentarios. Que no había ninguna mujer esperando un bebé de él
      - ¿Y si es verdad? ¿Como puede estar seguro?
      - Hija confió en él
      - Aja. Es un hombre responsable y te aseguro que el día que quiera tener un hijo, lo tendrá aun sin estar de acuerdo la mujer – me guiño un ojo
      - Lo sé – confirme – Es muy decidido también
      - Es Lackington – rio tío Benja
      - Llámalo hija, habla con él. Nada puede ser tan terrible como para que dejen de ser amigos.
      - Renata – dijo tío Benja – Deja que ellos vean sus cosas
      - Pero Benjamín me preocupa nuestro hijo –
      - Es un hombre amor. Déjalo por favor – me miro – Renata déjalo, el sabrá cuando contar lo que le sucede conozco a mi hijo y se lo que se siente todo eso.
      - ¿Tú lo sabes? – pregunto asombrada tía Renata
      - No – mintió y de eso estaba segura. Tío Benja sabía lo sucedido entre nosotros, sabía mucho más de lo que yo creía. Me estaba mandando lejos de él, y si lo hacía era porque sabía que yo terminaría haciéndole mucho daño – Soy hombre amor, puedo imaginar cosas ¿Cómo va tu divorcio?
      - No ya no lo hare –
      - ¡¿Qué?! – Dijo Nata - ¡Oh Dios!
      - Cariño, escucha. Si es porque peleaste con Thiago buscamos otro abogado y lo solucionamos pero no puedes seguir así
      - ¿Por eso te vas a España? – pregunto tío Benja
      - Aja. Quiero una terapia de pareja antes de tomar una decisión
      - Hija por favor pero que tonterías estás hablando
      - Es lo mejor –
      - ¿Para quién? ¿Por qué? –
      - Solo lo tengo que hacer, es lo correcto –
      - Ahora entiendo que Thiago este así – dijo Tío Benja ganándose nuestras miradas
      - ¿Por qué? – dijo Tía Nata mirándolo seriamente
      - Porque… - trato de explicar tío Benja
      - El caso se le fue de las manos tía. Los trámites desde acá no avanzaron ni siquiera a una velocidad mínima. Y luego estuve con Ernesto y decidimos darnos una nueva oportunidad. Nos lo merecemos 
      - ¿Se lo merecen? Cariño por el amor de dios que cosas dices
      - Lo siento pero ya lo he decidido
      - Así parece. Sabes, siempre contaras con nosotros y por algún motivo decides quedarte, yo estaría más que feliz. Bueno todos lo estaríamos
      - Gracias –
      - Renata, lo que dice tú tía es verdad. Mejor tarde que nunca para quedarte. Aun tienes días para cambiar de opinión y arrepentirte y si dices que el caso le quedo grande a mi hijo, bueno  buscamos a otro abogado ese no es el problema ¿Lo sabes?
     
Asentí

Al aparcar el coche en la entrada del restaurant nos quedamos mirando fijo la imagen de mi hermana besándose con el idiota del papá de Carol.
Fui a abrir la puerta del coche cuando tío Benja me pidió que no interfiriera en nada. Que no era la primera vez que esto pasaba, pero que ya nadie le decía nada.
Según tío Benja mi papá estaba al tanto de la situación pero nada podía hacer. Lo único que le preocupaba era el daño que le podían hacer a la pequeña.

      - Pero Cota es idiota –
      - Solo hay que dejarla
      - No sabe el daño que le causa a la pequeña, este tipo no le hace bien a ninguna de las dos
      - Créenos que todos se lo hemos dicho pero no nos hace caso. Estamos todos al pendiente para que no recaiga nuevamente
      - ¿Recaer?
      - Nada hija. Vamos que Gabriel nos espera

Ingresamos a la primera que vimos fue a Magda con mi sobrina en brazos llorando desconsolada. Nos quedamos charlando y animando a la bebé, por un rato hasta que el ayudante del chef salió a pedir ayuda en la cocina. Luego de una pequeña discusión con mi padre y Magda accedieron a que yo me hiciera cargo de eso. Con mi delantal blanco y no siendo experta en cocina.

Cuatro días habían pasado desde que ingrese a la cocina ya era toda una experta y lo pasaba fenomenal con los chicos. Organizando y dirigiendo las nuevas recetas que estábamos implementando
De reojo miraba como mi padre entraba y salía, no dejaba de observar el buen ambiente que habíamos creado. Pero sobre todo lo bien que funcionábamos juntos. Todo era sonrisas y risas.

      - ¿Srta. Y si le aplicamos más condimentos?
      - No. Carlos está bien de condimentos
      - Déjate ya con los condimentos que cuando el comensal lo pruebe ya sabremos
      - Así es chicos – asegure – Vamos que tenemos retraso con algunas mesas
      - Mal día para enfermarse Francesco – gruño Carlos
      - Pero lo estamos superando ¿No?
      - Claro que si Señorita Renata  -
      - Basta con lo de Srta. Soy Renata y punto. Que somos colegas y llevamos un par de días trabajando juntos
      - Esta bien Renata

A los veinte minutos el camarero entro con una enorme sonrisa, nos dijo que querían felicitar al chef

      - Vamos Renata tú estás de encargada
      - Pero ustedes hicieron todo
      - Tú tienes el gorro de chef – río Daniel
      - Vale, saldré yo. Pero ambos me deben una cena

Con una enorme sonrisa salí de la cocina al pasar por el mesón Magda me detuvo para preguntarme a donde me dirigía cuando le conté que los de la mesa 20 querían felicitar al Chef reviso unos papeles y me pidió que no fuera, que ella se encargaba de mencionar que el Chef no podía ir o cualquier cosa.
Yo y mi terquedad fuimos más y aun en su contra me dirigí a la mesa.  Una joven muy guapa estaba de frente y camine a su lado.

      - Aquí esta – fue lo que ella dijo, eso hizo que su acompañante volteara y mi corazón se parara en ese momento.

Me debatí por un par de segundos en que es lo que debía hacer en ese momento
Mi lado profesional pudo más, al fin de cuenta no me podía esconder ni mucho menos arrancar.

      - Buenas Noches – salude cordialmente
      - Buenas Noches – dijo ella muy dulcemente - ¿La Chef verdad? – Asentí – Quería dar las felicitaciones personalmente. Es la tercera vez que vengo y definitivamente su cocina es la mejor
      - Gracias
      - ¿Podría recomendarme un postre?

Thiago quien no apartaba sus ojos de mí, alzo una ceja esperando mi respuesta. Estaba claro que él sabía que yo no era el Chef y que menos estaba cocina era mi fuerte. Él sabía que yo era Audiovisual

      - Retírate por favor – dijo frio, con una voz que me paro el corazón

Cuando iba a dar la media vuelta para retirarme tras su desprecio ella hablo nuevamente

      - Disculpa – pidió avergonzada
      - No pasa nada – sonreí y me retire

A medida que iba de vuelta a la cocina mis ojos comenzaron a picar, no encontraba necesaria su manera de tratarme, al fin y al cabo él ya me había superado

      - ¿Qué paso? – preguntaron los chicos

Ignore su pregunta y me apresure en llegar a la oficina del verdadero Chef, necesitaba un momento a solas
Debía aclararme antes de volver a salir y enfrentarme con todos. Pasado unos minutos la puerta se abrió y un preocupado papá hizo ingreso

      - ¿Todo bien mi amor?

Me seque el par de lágrimas que corrían por mis mejillas y trate de sonreír siendo una cosa inútil. Estaba siendo completamente patético todo esto.

      - ¿Mi vida que paso? – pregunto esta vez más preocupado
      - Nada papi – mentí
      - ¿Desde cuándo se llora por nada? ¿Quieres irte a la casa?
      - No – dije segura.

Si algo no iba a hacer los días que me quedaban era esconderme o evitarlo aún más, debía seguir viviendo y aprender a verlo con otras mujeres o con lo que él quisiera

      - ¿Segura?
      - Completamente
      - Perfecto 
      - Papá, me gustaría quedarme a cargo estos días hasta que Francesco vuelva
      - Me gusta tú idea, princesa. Me gustaría que te quedaras todo el tiempo, un para siempre
      - Solo unos días está bien. Luego me iré
      - No perdía nada con intentarlo – rio
      - Vamos que hay trabajo que hacer

Salimos juntos de la oficina y él dándoles un asentimiento de cabeza a los chicos se fue

      - Os tengo una información – todos voltearon a mirarme
      - ¿Todo bien Srta.? – pregunto el joven de raro nombre encargado de los postres fríos
      - Depende – asintió – Desde hoy y hasta unos días soy la encargada de la cocina, a turno completo
      - Felicidades Renata – dijo Carlos
      - Gracias – sonreí – Ahora a trabajar

Cerca de las dos de la mañana, llegaba a casa el día 5 de trabajo. Estaba feliz con lo que hacía, cada segundo me gustaba más estar en la cocina, sin mencionar la buena relación que tenía con Carlos y Daniel. Incluso ellos tomaban turnos extras para estar a mi lado, nos reíamos en todo momento.
Mi padre estaba feliz, con tenerme cerca y verme reír, aun esperaba que eligiera quedarme a su lado.

Decidí irme a la cama apenas llegue y obviar la comida, mañana teníamos un día muy pesado con muchas reservas.

      - ¿Cómo estuvo hoy? – la voz de Magda llego por mi espalda antes de subir las escaleras
      - Bien. Es que lo paso muy bien
      - Carlos y Daniel son lo máximo, lo poco que voy a la cocina siempre ríen y hacen bromas
      - Es todo el día así
      - Pidieron turnos dobles por toda la semana
      - Lo sé. Es que dicen que se lo pasan muy bien
      - ¿Segura que los quieres dejar?
      - No
      - Lo sabía – me acaricio el cabello tiernamente – Quédate
      - Sabes que no puedo
      - Nada te ata a volver
      - Tengo un marido
      - Que es como la mierda. Perdóname cariño, pero es la verdad. Todo esto es mi culpa. Si yo no me hubiera enamorado de tu padre, ahora tú no estarías pasando por esto
      - No es vuestra culpa. Mis abuelos no entendieron que papá re hiciera su vida, como mamá lo hubiera querido. Me dieron una familia y no te culpes por cosas del pasado
      - Pero yo… -
      - Tú nada, lo hiciste bien, me educaste y fuiste mi mayor apoyo, además de que me quieres mucho. Me diste cariño y preocupación y eso es lo que más aprecio
      - Como no iba a hacerlo si eras tan hermosa y tierna. Aun lo eres
      - Gracias Magda. Eres lo mejor que le paso a papá, contigo volvió a sonreír
      - Y ahora lo hace mucho más al verte así de contenta
      - Lo sé y me duele dejarlo
      - Pues no lo dejes y quédate con nosotros. Tenemos esta casa, dos locales y el departamento. Podemos hacerlo
      - No lo dudo. Pero es mi deber
      - Hija no quiero insistir, es tú decisión y si ya la tomaste no hay nada que podamos hacer. ¿Nadie te puede hacer cambiar de opinión?
      - No, no lo hay
      - El martes tenemos la cena de despedida, será acá por si quieres invitar a alguien especial
      - No hay nadie a quien quiera invitar
      - Bueno hija, ahora a la cama que ya es tarde
      - Por cierto ¿Qué haces despierta?
      - Constanza aun no llega – dijo apenada
      - ¿Y Carol?
      - Se acaba de dormir. Esta hija mía no tiene remedio, podía solo parecerse un poco a ti
      - Vamos a dormir, seguro estará con su novio
      - No comprendo para que tiene celular si no lo coge, tiene una hija por dios
      - Vamos a dormir, mañana hablas con ella


Los siguientes días pasaron, tenía una rutina diaria que cumplía feliz, hoy era mi despedida como Chef y por insistencia de Carlos accedí a salir a algún lugar.
No estaba feliz del todo, claro que no lo estaba porque mi corazón no me dejaba. Thiago y la última vez que lo vi seguían presente. Por Dani supe quién era la mujer con la que se veía, salían a comer y en alguna oportunidad la había visto en el departamento.
Eso me destrozaba pero era mejor así, yo me iba en solo dos días y no había vuelta atrás

Cada vez que me sonaba el móvil tenía la esperanza de que fuera él, o algún correo y nada. Solo era Ernesto recordándome que ya no me quedaba tiempo. Y aun sabiendo lo que me esperaba a mi regreso no podía echar pie atrás.
Thiago por segunda vez en mi vida se convertía en un recuerdo, en un fugaz recuerdo. De que podía ser feliz. De que en algún momento lo fui

      - ¿En qué piensas? – pregunto Daniel
      - En lo que va a suceder esta noche – sonreí
      - Va, nada de otro mundo. Un par de tragos, risas y pena por no verte más.
      - Pueden ir a España. Feliz los recibo en mi casa
      - Como si fuera fácil
      - Ya veréis que nos veremos pronto
      - Pero no será lo mismo. Volverá Francesco y esta cocina volverá a ser gris
      - Ya veréis que no
      - Así será Srta. Tome – me extendió una caja – Un recuerdo de todos

Al abrirla me encontré con un gorro de Chef con mi nombre bordado en el frente, un par de lágrimas se me salieron en ese momento y no pude evitarlas. Las había retenido por días

      - Os extrañare – dije abrazando a Daniel
      - Y nosotros

Nueve de la noche y ya esperaba a que pasaran por mí, nos encontramos con Dani y Marcos en un bar cercano al restaurant donde nos divertiríamos
Un lugar con enormes sofás y música ambiente. Ideal para conversar y disfrutar. El salón V.I.P. nos esperaba cuando ya estábamos todos.

      - ¡Ay! Dani es que me han hecho llorar estos con sus cosas
      - Es por que en poco tiempo te haces querer –
      - Te voy a extrañar. Fuiste mi única amiga
      - Y yo a ti Renata – me abrazo - ¿Quién me va a ayudar a manejar a Thiago?

De solo escuchar su nombre se me hacía un nudo en la garganta, era el único que no me había llamado que no se había despedido de mí y al ver mi cara Dani lo supo también

      - ¿Aun no hablan? – Negué con la cabeza - ¿No piensas llamarlo?
      - Para que, si él ya me dijo todo
      - ¿Lo quieres verdad?
      - Eso no importa
      - Claro que lo hace, puede marcar la diferencia
      - No marca, ni cambia nada. Pasado mañana me embarco y es lo mejor
      - Lo que tú digas. Aunque son unos tontos. Ambos lo son
      - Ya Dani ¿Podemos solo cambiar el tema?
      - Si claro. Pero se consiente que mañana lo veras y espero que aproveches el momento
      - No creo que asista. Está claro que me evita. – Alzo una ceja esperando una respuesta, más completa – Lo he visto dos o tres veces oportunidades en el restaurant siempre se las arregla para que lo vea. Y claro, siempre anda con buena compañía
      - Es idiota – dijo Marcos – Alexa solo lo busca por el dinero
      - ¿Aun la sigue viendo? – Miro Dani a Marco furiosa - ¿Por qué no me lo habías dicho?
      - Me lo dijo Nacho, fue a ver a su hija y la llevo. La presento como su “amiga con beneficio” y él me llamo para que se lo confirmara
      - ¡”Amiga con beneficio”! Que mujer deja ser nombrada así en público – dije asombrada
      - ¿Y eso que te importa? – los tres volteamos al escuchar a voz de una mujer entrometerse en nuestra conversación

Tras ella la cara furiosa de Thiago nos decía que había escuchado algo de nuestra conversación
Dani le dio una mirada aún más expresiva a su hermano diciéndole claramente que la había cagado

      - ¿Si quieres nos podemos ir? – dijo Thiago claramente a su acompañante pero mirándome a mi

Los segundos necesarios que nos sostuvimos la mirada fue para que un calor me recorriera el cuerpo. Solo él conseguía provocar eso en mí, así que desde aquella noche en las que nos conocimos

      - ¿Podemos hablar? – dijo Dani poniéndose de pie dirigiéndose a su hermano, con una ceja alzada
      - Ahora no princesa – contesto él
      - Ahora si princesa – aseguro Dani
      - Dani yo me tengo que ir – dije

Dentro de mis planes no estaba pasar con Thiago y su nueva conquista mi última noche ¡No! Claro que no esto era muy incomodo

      - ¡Oh! – Dijo Thiago – Sra. Omalei no se moleste los que nos vamos somos nosotros
      - ¡Puedes dejar tu idiotez! – grito enojada Dani haciendo que todos los chicos del salón V.I.P. se voltearon a mirar que era lo que estaba sucediendo
      - ¿Y esta quién es? – dijo la tal Alexa apuntando directamente a mi
      - La Sra. Omalei, es una amiga de mi hermana, a la cual ya conoces. Y él es Marcos el prometido de Dani a los demás no los conozco
      - Dani, cariño ¿Cómo estás? ¿Cómo va tú embarazo? Thiago me contó lo que te sucedió ¿Ya estas mejor?
      - Si gracias – la corto Dani – Thiago ¿Podemos hablar?
      - Vamos dime que necesitas – dijo un poco molesto
      - ¿Seguro?
      - Aja
      - ¡Te dije que vinieras solo! La idea era que hablaras con Renata e intentaras solucionar las cosas. ¡No que las empeores más!

¡Dios! Qué vergüenza todos y cada uno de los presentes ahora sabían que algo pasaba o paso entre nosotros. Dani se estaba pasando al recriminarle todas estas cosas.
Marcos que estaba a mi lado, me apretó el hombro para hacerme volver al presente, al local

      - ¡Ya basta! – Grite fuera de si – Soy un imbécil, me amargas hasta el último segundo de mi estadía – le peque en el pecho con el puño haciéndolo retroceder – Chicos lo siento – dije mirando a los otros espectadores – Mañana pasare a despedirme pero esta celebración llega a su fin. Gracias al señor Lackington

Hecha una furia y un mar de lágrimas salí. A paso apresurado camine fuera esperando que nadie me siguiera, no encontraba nada más patético que dar un show de despecho. Quería estar sola, todos en estos momentos me hacían daño

Tal vez era mi culpa haber perdido a Thiago, pero él se alejaba aún más y me hacía comprender que había tomado la mejor decisión al volver

      - ¡Hala! Cariño que agrado verte –


¡NO! 

lunes, 5 de mayo de 2014

#9 Caminos Inesperados

Capítulo 9


La conversación con Renata me dejo dando vuelta muchas cosas en la cabeza. Estaba enviando a mi Dani, mi princesa a cometer una locura, el peor error de su vida. Y yo no iba a poder con eso, cargar por siempre el odio de mi hermana y mi familia solo porque no me gustara Marcos para ella.

Ya estaba harto del Hotel, y esta vez tome rumbo a mi departamento, todo a escuras tal como la última vez y una ola de desesperación me invadió
Esa habitación estaba tal cual ¿Habría sido capaz de golpear a mi hermana? ¿En qué clase de ser deplorable me estaba convirtiendo? Era lo que no quería ser.

Aborrecía al ex de Renata por hacer eso y yo me estaba comportando igual.
Antes de ir a darme una re confortable ducha conecte mi móvil a la energía, por este arrebato había dejado a su suerte todos mis asuntos laborales.

Volvieron a mi mente las palabras de Renata “Te necesite como amigo, como abogado” ¿Qué había querido decir con eso?

Media hora más tarde ya con un café en la mano encendí el aparto, cientos de llamadas de mi madre, mas unas pocas de mi padre, Dani, Ian, Marcos y Renata. Sin mencionar a mis amigos y las de la oficina. De verdad todos estaban muy preocupados.


“Te he llamado mucho porque te extraño. Recuerdas
Nuestra última conversación. Ya está todo claro”


Por la fecha no fue precisamente la conversación de hoy, una idiota sonrisa se puso en mi cara. Estaba lista para que le volviera a hacer el amor, pero era eso ¿Por qué no me beso? Sacudiendo la cabeza me dijo que tal vez su rabia pudo más


“Hijo por favor comunícate conmigo. Mamá”


“Amoooor ¿Dónde estás? Te extraño bebé”


“Perdóname por defraudarte nunca fue mi intención. Quiero volver a ser tú
Hermana y esa cosa que crece en mí no lo hará más. Te amo por sobre todas
Las cosas. Daniela”


“Sr. Lackington se le solicita a la brevedad. Constructora”

“Ernesto apareció. Es urgente que te comuniques
Conmigo. Gabriel”


¡Mierda! ¿Algo más que tenga que saber? Entre Daniela y Renata me van a volver loco. Dada la hora dudo que pueda hablar con alguna de esas personas. Eso quedara para mañana, todos los problemas para mañana.

Abrí una botella de whisky y vacié un poco en el café, luego de un par de tragos, le di solo al whisky. Una borrachera me vendría bien para despejar la mente en estos momentos.


Mi móvil comenzó a sonar en la mesa de noche, ya no podía ignóralo mucho más llebava horas sonando. Sin levantar la cabeza de la almohada lo recogí y con medio ojo abierto lo mire. Era un mensaje de Renata.
Acto reflejo ignorando el dolor de cabeza abrí ambos ojos y me senté centre en lo que hay decía.

“Clínica Tabancura piso 4”


Nada más, ni un buenos días, ni un te extraño. Re leí el mensaje y fui consciente de lo que era una clínica. ¿Qué hacia ella ahí? Tal vez el imbécil volvió anoche y la golpeo, su mejilla se me vino a la mente ¿Ya le había pegado otra vez?
Le devolví la llamada pero ella no lo cogió, me lance de la cama y me enfunde la misma ropa del día anterior no tenía tiempo que perder. Ni ducha ni nada mas solo tenía que verla, si algo le había pasado debía estar con ella.

Arranque el coche haciendo chillar los neumáticos, recorrí las calles como un loco. Muerto de miedo. Desesperado.
Mi móvil volvió a sonar esta vez era un número desconocido pero no dude en contestar.

      - Lackington – gruñí a la alta voz del coche
      - Buenos días señor Lackington. Habla Ricardo Monasterio de la embajada Española.
      - Buenos días Sr. Monasterio
      - El motivo de la llamada era para avisarle que a primera hora estuvo en la oficina del juez encargado del divorcio de la Sra. Renata Omalei. Él Sr. Omalei puso un amparo debido al abandono de la Sra. del hogar y del país. A su vez pidió un plazo para terapia de pareja con la intención de evitar el divorcio
      - Maldito – gruñí - ¿Para cuándo tenemos citación?
      - El Sr. la pidió para lo antes posible pero debido a que él tiene que volver solicito que todo se llevase a cabo en España…
      - La Sra. no va a volver a España, hasta el juicio si es que el acusado no firma por voluntad.
      - Podríamos acceder a la terapia que pide – sugiera el idiota
      - No eso solo nos tomara más tiempo –
      - Es un matrimonio el que está en juego – replico
      - Lo sé. Y la Sra. Omalei está dispuesta a llegar a las últimas instancias
      - Veré que puedo hacer. De todas maneras tiene que viajar a realizarse la prueba de embarazo pertinente y de salir positivo todo se complica.
      - Lo sé. Esa cita es hasta dentro de un mes. Y será cuando viajemos antes no –
      - Bien. Planteare su punto de vista y le avisare de la cita.
      - Espero su llamada
      - Hasta dentro de unos días Sr. Monasterio

¿Bien algo más que añadir? El juicio iba a ser si o si Renata no quería seguir casada hasta hace un mes y medio atrás, nada ha cambiado con eso. La prueba de embarazo sería negativa y por fin seria libre. Por fin podría haber un “nosotros” y dejaríamos de ocultarnos. Era cosa de un mes a lo mucho dos. Solo teníamos que mantenernos juntos.


Afuera de la entrada principal de la Clínica mis nervios acrecentaron mucho más.
Le pregunte a la recepcionista por ella y me comunica que no está ingresada. Re leo el mensaje nuevamente tratando de comprender algo, y decido subir al piso que ahí indicaba. Nunca me había dado cuenta cuanto odiaba el olor a los hospitales, de los enfermos. Y de solo imaginármela en una camilla conectada a maquinas se me pusieron los pelos de gallina.

      - Disculpe ¿Puedo ayudarlo? – me pregunto muy amablemente una enfermera en medio del pasillo del cuarto piso
      - Busco a una mujer – sonrió
      - Acompáñeme por acá –

La seguí hasta un mesón donde se puso detrás tecleando en un computador, y luego alzando la vista dijo

      - ¿Su nombre? –
      - Thiago Lackington – sonrió
      - No el de la persona que busca Sr. Lackington
      - Renata Omalei

Tecleó el nombre de Renata con el ceño fruncido, estaba concentrado en sus facciones en como volvía a teclear una y otra vez.

      - No señor. Nada – me dijo luego de un momento
      - Imposible – dije – Me envió un mensaje con este piso y esta Clínica.
      - ¿Está embarazada?
      - No – fruncí el ceño
      - Este piso es de post-parto, ginecología y pediatría

Tarde dos segundos en encajar las piezas de este juego. No era Renata la que estaba aquí

      - Puede revisar por favor a Daniela Lackington –
      - De inmediato

Mientras tecleaba, aparte mi vista y observé a todos lados y por un momento pensé que mi hermana si había cometido la locura de abortar

      - Habitación 305 – confirmo
      - ¿Por qué esta aquí?
      - ¿Usted es? –
      - Su hermano –
      - Ya veo. El diagnóstico es sangrado, ella llego con una posible perdida. Ya está controlado pero es necesario que se quede un par de días mientras él bebe se estabiliza.
      - Gracias –

Puerta a puerta fui pensando que decirle cuando la viera. Necesitaba abrazarla y pedirle perdón.
La puerta 305 estaba ahí. Detrás de eso había mucho dolor para mí.
Golpe suavemente con los nudillos y espere. Mis manos temblaban y sudaban

      - Adelante – dijeron desde adentro
      - Permiso – dije avergonzado con los ojos pegados al suelo
      - Estaré afuera – escuche decir a Marcos que paso por mi lado
      - No se encuentra bien – dijo Renata en mi oído, no pude dejar de sentir culpa – Mantén la compostura
      - Gracias – le susurre y le bese en la mejilla

Salió de la habitación, quedando solo con ella. Camine hacia la ventana y admire la ciudad sin saber que decir o más bien por donde comenzar.

      - Perdóname – dijo Dani comenzando a llorar
      - No. No llores – le pedí acercándome a la cama – Tienes que estar tranquila por mi sobrina
      - Perdóname hermano, yo te amo –
      - Y yo a ti princesa. Perdóname tú a mí por ser idiota y reaccionar de esa manera fue exagerado. Perdóname por intentar golpearte

No pude evitar contener las lágrimas que salieron de mis ojos, nos fundimos en un cariñoso abrazo. De esos que siempre nos dimos. Fue por mucho tiempo que estuvimos así, en silencio entregándonos el cariño que tanto nos hizo falta a ambos.

      - Lo siento princesa, fui un animal
      - Yo también tuve culpa, pero me enamore Thiago. Somos felices con Marco está tan angustiado como yo por todo esto.
      - Luego hablare con él – confirme – Ahora solo quiero mimarte a ti y a esta pequeña guerrera que tenemos aquí

Pose mi mano sobre su vientre y una corriente eléctrica estremeció mi cuerpo. Ya nada me hacía cambiar de opinión amaría tanto al bebé como a su madre. Una sobrina venia en camino.

      - ¿Hace cuánto lo sabes?  - pregunte
      - Tengo 6 semanas, lo sé hace 2 –
      - ¿Por qué no me lo habías dicho? –
      - Tenía miedo de tu reacción. No era fácil decirte ¡Hola! Estoy de novia de Marco y tendremos un hijo –
      - ¿Por qué él? –
      - Llevamos saliendo mucho tiempo. Pero hace 3 meses que me pidió formalmente ser su novia y acepte. Lo conozco mejor que nadie. Es atento, amoroso y lo más importante nos queremos –
      - ¿No pensaste que os pillaría de esa manera? –
      - Cuando nos dejaste por ir tras Renata. Marco me conto que salían hace un tiempo. Pensé que no volverías o lo harías con ella y no te darías cuenta. Pero nada salió así
      - No – corte – Esa noche toda salió mal
      - ¿Por qué no me contaste que salían? Te habría ayudado –
      - Es complicado. Ambos estamos atados. Eso dejémoslo para cuando estén mejor
      - ¿La quieres?
      - Cotilla – me reí
      - Thiago la quieres te ha pillado. Admítelo
      - Un poco. Pero ya otro día cuando estén mejor las princesas te contare toda la historia –
      - ¿Historia? Wooow que intenso. Llevan un mes y tienen historia
      - Ya te lo explicare, pero esto no viene hace unos años –
      - No me lo creo – exclamo – Cuéntame – pidió

Unos golpes en la puerta nos hicieron reír al unísono dijimos “Adelante”. Me iba a poner de pie de su camilla pero ella me sujeto el brazo.
Le pase por detrás de su cabeza mi brazo y ella apoyo en el pecho

      - ¿Interrumpimos? – dijo Renata entrando del brazo de Marco
      - No -  conteste 
      - Claro que si – dijo Dani – Le estaba preguntando por ustedes – río a carcajada – Me alegra que estén juntos
      - ¿Juntos? – Pregunto Renata – No Dani. Eso ya paso. – sorprendido la mire – Thiago podemos hablar un momento afuera
      - Si – dije incrédulo ante aquella revelación ¿Ya paso?

Al pasar por el lado de Marcos me pare a su altura le toque el hombro provocando su mirada en el acto

      - Cuídalas

Dicho eso salí hacia el pasillo cerrando la puerta tras de mí.
Ahí me esperaba Renata con su cara que no me decía nada, llena de angustia. Di un paso hacia ella con la intensión de abrazarla, de tocarla pero ella retrocedió.

      - ¿Quieres un café? – pregunte tratando de ser amable
      - Vamos a la cafetería

Diez minutos más tarde ambos estábamos sentados agitando un café en completo silencio. Parecíamos dos extraños. Ya no podía soportar más el esta situación y decidí hablar

      - ¿Qué te paso en la mejilla? –
      - Nada – dijo sin levantar la vista del café
      - Y ese nada tiene que ver con que Ernesto este aquí

Y mis sospechas fueron resultas cuando una lagrima cayó sobre la mesa, cuando la vi como tensaba los músculos de su cuerpo

      - Me han informado hoy que va a apelar a una terapia familiar para evitar el divorcio –
      - Me voy Thiago – dijo en un susurro
      - ¿¡Que!? 
      - Vuelvo a España –
      - No es necesario – dije seguro – Te volvió a golpear y quieres volver con él ¿Te has vuelto loca? – Suspire – No lo voy a permitir
      - Nada puedes hacer, ya lo he decidido. Es mi marido y tengo que estar con él.
      - ¿Y yo? –
      - ¿Tú que Thiago? Tú tienes una vida –
      - Pero contigo – trate de tomar sus manos y ella me rechazo - ¿No puedo hacer nada?
      - No. – Se secó algunas lágrimas – Tengo el boleto para 2 semanas
      - ¿Qué te hizo cambiar de opinión?
      - Es mi marido –
      - No quiero que te vayas – confesé – Quiero luchar por esto
      - ¿Y qué es esto? Se supone que tenemos algo. Bueno estoy terminando contigo. Sigue con tu vida, sigue con Andrea. Detiene todos los tramites o mejor aún lleguemos a la terapia tal vez le haga bien a mi matrimonio
      - ¿Eso es lo que quieres?
      - Si –
      - Eso tendrás –
      - Lo siento – dijo en un susurro – No quería que esto pasara
      - No yo Renata – me puse de pie – Iré a ver a mi hermana

Comencé a caminar por el pasillo, sintiendo como se me humedecían mis ojos

      - Thiago por favor – dijo sujetando mi brazo en medio del pasillo
      - Olvídate de que fuimos amantes, amigos o lo que quieras. Soy tu abogado y limítate a eso. Si tienes algo que decirme que sea en la oficina y pide una cita.
      - ¿Es necesario que seas tan cruel?
      - ¿Cruel? – Sonreí – No más de lo que estas siendo tu cariño, dile a Dani que tuve asuntos que atender.
      - ¡Debo hacerlo Thiago! ¡No es que quiera! –
      - ¿Por qué? Sabes que no es necesario yo tengo todo…
      - No Thiago – grito – No tienes nada bajo control, llego hasta mí. Me volvió a golpear y ¿tú dónde estabas? Tan metido en tu mierda que no fuiste capaz de contestar el móvil. No estabas para mí. Déjalo así mejor. Es mejor que esto acabe de una vez y cada uno vuelva a su vida.

      - Di y haz lo que quieras. No moveré ni medio dedo más por ti. Ya sabes pide cita con mi secretaria

Me fui a la entrada del hospital, necesitaba estar solo. Necesitaba tratar de comprender la mente de esa mujer. Se iba, pues si eso quería que lo hiciera, no nevería ni un dedo para sacarla, para salvarla. Esa era su decisión y aunque se me partiera el corazón, tenía que hacerlo así. Así tenía que ser.

      - ¿Qué quieres? – pregunte a penas cogí el móvil
      - Mi Amoooor que bueno que me coges el teléfono – resople, justo lo que me faltaba para coronar mi día
      - Andrea te he dicho que nosotros no tenemos nada. Déjame en paz – gruñí
      - Thiago, mi amor ¿Pero qué te pasa?
      - Que me canse Andrea, me canse de toda esta mierda. Yo no te amo, nunca lo he hecho. No quería hacerte daño pero no me dejas otra opción
      - ¿Es por ella verdad?
      - ¿Por quién?
      - No te hagas, que bien lo sabes. Desde que apareció cambiaste ya no me hacías el amor, ya no me deseabas como antes. Ella destrozo cinco años de relación con su estúpida cara angelical
      - No le eches la culpa a alguien, que soy yo quien está rompiendo contigo. Soy yo el que no quiere nada más contigo. No vuelvas a llamar, no vuelvas a buscarme
      - Te vas arrepentir idiota, te lo juro. Se van a arrepentir. Juro que nunca podrán estar juntos, de eso me voy a encargar yo.
      - No te atrevas a tocar a Renata – gruñí
      - Eres un jodido hijo de puta, Thiago – reí – Eres lo peor de este mundo. Te odio imbécil
      - Hasta luego

No espere su respuesta y le corte, no estaba para insultos, para escucharla repetir que me arrepentiría o cuando me aborrecía.


Conduje hasta casa de mis padres, necesitaba hablar con ellos, necesitaba un abrazo de mamá. El consuelo de sus palabras aunque no supiera el porqué de mi dolor.

Nos pasamos las siguientes cuatro horas hablando de por qué me había ocultado todo, sin mencionar lo molesto que estaban ambos, por desaparecer de esa forma.
Se me hacía difícil pedir disculpas reconocer mi error, pero esta vez tenía que hacerlo. Agachar la cabeza y escuchar el sermón que correspondía. Mis padres tenían derecho. Sobre todo por cómo me había comportado.


Decidí no volver a la Clínica esa tarde, sabía que me la encontraría y ya estaba decidido. Si ella no me quería, yo no tengo por qué hacerlo. Y desde hoy me libero de lo que me ata a ella. Renata Omalei es solo mi clienta. Nada más.

      - Lackington – conteste
      - ¿Cómo estas hermano?
      - Princesa disculpa por no volver tuve una larga conversación con nuestros padres y ahora quiero una ducha y dormir. Prometo ir mañana temprano y llevarte tú desayuno favorito ¿Vale?
      - Solo con el desayuno ya te perdono -  río – Pero no era por eso que te llamaba
      - ¿A no?
      - No, es que Renata no volvió y presumí que se habían ido juntos, pero ahora no me coge las llamadas por eso te llamo
      - No estoy con ella –
      - ¿Cómo?
      - Que no estoy con ella, que rompimos si es que alguna vez hubo algo. Eso ya no importaba princesa ¿Cómo pasaste la tarde?
      - Claro que importa, y no quieras cambiarme el tema ¿Qué paso?

Respire profundamente antes de comenzar a relatarle lo sucedió en la cafetería lo que me dijo y lo que le dije. Me lleve un regaño de su parte por mi actitud, pero que podía hacer si estaba completamente dolido. Echo una mierda por su actitud, con el corazón destrozado por su traición

      - Cariño, vamos. Aún está aquí. No está todo perdido –
      - Ya princesa. No quiero hablar más del tema –
      - A no. Me vas a tener que escuchar. Al igual que tu fui la última en saber y exijo una explicación
      - No fuiste la última. Solo lo sabía Marco y Nacho
      - Da igual. Yo no lo sabía por lo tanto te exijo que luches por ella, en un mes consiguió más que Andrea en años
      - Eso es verdad –
      - Ves y como lo es. Vas a tener que luchar. Porque si no lo haces no te lo perdonare nunca. Y ya verás cómo te arrepentirás
      - Tiempo al tiempo. Ahora tu no debes preocuparte por anda quiero que te relajes y cuides  de tu salud y de la del bebe, por eso te exijo que dejes el tema y descanses
      - Y yo te exijo que la llames y arregles las cosas
      - Otro día ¿Vale? –
      - No –
      - Vale la llamare – resople - ¿Contenta?
      - Mucho. Me avisas cuando termines de hablar – río – Besitos te amamos – y me corto.

¿Y ahora que debía hacer? Llamarla seria arrastrarme por ella y claro que no tengo intención de hacerlo. Fue ella, quien rompió conmigo. No al revés entonces ¿Por qué debía ser yo quien la buscara?
Tome el móvil y las llaves del coche, no me iba a quedar de brazos cruzados llorando en la cama como una mujer.
Un clavo saca otro clavo y bien que podía disfrutar de mi libertad esta noche, ya no estaba atado a ninguna mujer y era necesario celebrarlo.
Dos llamadas y la fiesta se armaba José y Mau disponibles, para buscar acción entre semana. Motivo. Los motivos me sobraban, voy a ser tío me parezca o no. Soy un hombre libre, libre y enamorado pero eso no venía al caso.

Pasada la media noche y luego de unos cuantos vodkas había llegado el momento en que nos teníamos que ir. O bueno eso querían los chicos. Yo aún tenía ganas de un par de tragos más total hoy a nadie le importaba
Ya había visto a la chica que hoy me mantendría despierto un poco más de horas. Su manera de bailar me tenía cautivado, como movía esas caderas que llamaban al pecado. Era el momento de actuar

Me despedí de los chicos porque una vez que llegara a su lado no había vuelta atrás no pararía hasta mañana.
Me acerque por su espalda y clave mis manos en sus caderas. Ella reposo su espalda contra mi pecho. ¡Aprobado!
Bailamos un momento más, solo dejándonos llevar por el momento, nos dedicamos miradas que expresaban solo lujuria, deseo. Sabíamos a dónde íbamos a parar.

Me jalo de la mano y me llevo hasta la barra, con toda confianza se sentó en un taburete, no habían falta las palabras.
Cada beso, cada caricia despertaba el libido, me apagaba la necesidad de tenerla conmigo

      - ¡No! No iba a pensar en ella – No la necesito, no voy a echar a perder la noche con sus falsos sentimientos. Con sus mentiras y estupideces. Ella se iba y yo debía seguir.

      - Ven cariño – ronroneo Alexa desde el borde de la cama – Ven aquí… - palmeo el colchón a su lado

Camine como un animal en celo, me apodere de su boca, de su cuerpo, cada gemido me pertenecía. Todos llevaban mi nombre


      - No me lo creo él idiota volvió a la vida después de un mes y medio y con borrachera incluida – río Nacho al otro lado del teléfono
      - ¿Quieres dejar de reírte? – Gruñí – Me revienta la cabeza
      - ¿Y qué tal la chica? –
      - No se
      - ¡Mierda! – Volvió a reír – Thiago hermano estas cagado
      - Lo sé –
      - ¿Y qué vas a hacer?
      - ¿De qué?
      - Va, que lo sabes. Volverás a ver a la chica de dudosa procedencia o trataras de arreglar las cosas con Renata.
      - No lo tengo claro. Ahora solo me importa mi hermana
      - Felicidades por el bebé, dile a Dani que cuando este mejor la iré a ver
      - Vale –
      - ¿Hablaste con Marcos? –
      - Hable con Dani y con eso me conformo –
      - Menuda sorpresa
      - Así es – resople – Bien te dejo que quiero pasar a verla antes de ir a la oficina
      - Vale un abrazo
      - Un beso a mi ahijada – dije al fin

Poco recordaba lo que había ocurrido la noche anterior, algunas imágenes vagas de una mujer y una habitación, un dolor de cabeza que confirmaba todo lo que había bebido y una promesa sin cumplir

Dani ya estaba mejor el médico le dijo que si los síntomas desaparecían la mandarían de reposo a la casa, lo cual nos alegraba mucho a todos.
El poco tiempo que estuve evite darle largas para preguntas personales, tampoco le conté de mi salida.
No había necesidad. Cuando me encontraba de salida cerca de las once de la mañana, unos suaves golpes en la puerta nos sacaron de la conversación

      - ¿Puedo pasar? – el susurro de su voz, el débil y triste tono me partieron el corazón
      - Pasa yo ya me voy – bese el cabello de mi hermana.

Me puse de pie de la cama, pasando por el lado de Renata, sin saludarla, sin mirarla. Haciendo como si nunca la hubiera conocido.