lunes, 7 de abril de 2014

#6 Caminos Inesperados

Capitulo 6


      - Ian – lo llame pero me ignoro.

Salí de la cocina con los dos platos en la mano. Claro que tenía 3 puestos en la mesa todo muy ordenado y elegante, en la sala solo estaba él mirando fijamente el pasillo hacia las habitaciones. ¿Qué le pasaba a este niño?

      - Ian – volví a decir haciendo que me mirara - ¿Qué rayos te pasa?
      - Hermano no te enfades – pidió - ¿Lo prometes?
      - Sí, sí. Lo prometo – dije alzando la mano derecha en señal de juramento
      - Tome tu móvil – confeso y con eso solucionaba el misterio de que hacia mi móvil en el salón
      - ¿Y? – alce una ceja
      - ¿Puedes ir a ponerte una polera? –
      - ¿Otra vez lo mismo? – cruce los brazos al nivel de mi pecho en modo de enfado. – Lo haré, solo porque vamos a comer y sabes que es mala educación sentarse a la mesa de esa forma
      - Gracias – dijo aliviado, mirando como caminaba hacia la habitación

Tome la primera sudadera que encontré y volví al salón, casi me caí de culo cuando la vi sentada en la mesa con Ian, sonriéndole tan dulcemente

      - Buenas Noches – dije fuerte y claro para que ella se volteara a mirarme
      - Hola Thiago – dijo con una enorme sonrisa - ¿Cómo estás?
      - Bien, gracias ¿Y tú? –
      - Bien – sonrió – Gracias por la invitación
      - Yo te invite – gruño Ian
      - Así es, yo no tengo nada que ver en esto – confirme lo que él enano decía – Voy a servir otro plato

Camine hacia la cocina y mientras serbia la que sería mi comida ella entró, me sonrió y rodeo la isla que nos separaba. Se detuvo en mi espalda y como reflejo volteé para estar de frente.
Se puso de puntillas y rozo sus labios, con los míos, lleve mi brazo a su cintura y la atraje más hacia mí, nuestros cuerpos pegados y nuestros labios juntos, daban la mejor sensación de mi vida.

      - Hola – dijo separando nuestras bocas
      - Hola – le sonreí en respuesta
      - Te había extrañado – susurro - ¿Te había dicho que me gusta cómo besas?
      - Nunca – asegure
      - Ahora lo sabes, me gustan tus labios – me beso – Y me gustan mucho
      - ¡La comida se enfría! – grito Ian

Ambos nos reímos y salimos al comedor donde Ian con cara de mala leche nos esperaba.
Muertos de la risa terminamos nuestra cena, luego vino el postre y así mismo la película que el enano había seleccionado.
Las miradas con Renata cada vez eran más intensas, los roces y las pequeñas escapadas a la cocina, solo daban tiempo a algunos calientes besos.

Estábamos los tres recostados en el sofá, tapados con una manta. Con Ian en medio, nuestro contacto era mínimo, en oportunidades pasaba disimuladamente mi brazo por detrás para acariciar su cabello. Necesitaba sentirla cerca.

      - Creo que se durmió – susurro Renata quien acariciaba los cabellos alborotados de Ian, que tenía su cabeza apoyada en el regazo.
      - Lo llevare a su cuarto – Asegure poniéndome de pie

Cuando lo cargue en mis brazos este fregó su carita contra mi pecho, hablando incoherencia. Renata llevo sus manos a la boca para no soltar una carcajada.

      - Es un payaso – dije cuando volví al sofá, pero esta vez con mi cuerpo pegado al de ella.
      - Es encantador – dijo ella, apoyando su cabeza en mi hombro, donde pude oler su maravilloso cabello – Pero muero por besarte

No la deje hablar mucho más, antes de capturar sus labios contra los míos, suavemente nuestras lenguas se entre lazaron en una armónica danza.
La recosté en el sofá dejando caer mi cuerpo sobre el de ella. Acariciaba sus curvas, devoraba su boca.
Sus gemidos y jadeos eran cada vez más altos, y ella alzaba su pelvis para chocarla contra la mía.
Mi naciente erección comenzaba a tener vida propia y dolía bajo la tela del pantalón.
Sus hábiles dedos se introdujeron entre los bóxer, la sujeto firmemente mientras subía y bajaba la mano para masturbarme, me hacía disfrutar de ella.
Renata era simplemente fenomenal.
Deje su boca un momento para irme a su cuello y comenzar a descender

      - Vamos a tu habitación – pidió Renata.

Ignorando su petición saque por el escote de su polera uno de sus pechos. Me entretuve jugando con su pezón erecto, me deleitaba con su cara de gozo. Mientras ella seguía con su juego en mi pene.
Decidido a hacerla mía sobre el sofá, desabroche sus jeans y reincorporándome se los saque junto con las bragas, si es que cabían en esa clasificación.
Ella aprovecho ese momento para bajar mis pantalones y bóxer hasta mis rodillas.
Así medios desnudos, medios vestidos le toque su vagina comprobando que estaba lista para recibirme dentro.
Tome la manta que estaba en el suelo y me cubrí al tiempo que la embestía fuertemente haciéndola gritar de placer.
Me quede así por un momento para luego entrar y salir mientras ella mordía mi hombro evitando así que nos pillara el enano.

      - Estoy cerca – le dije acelerando las acometidas. Ella gimió en respuesta.

Con una mano entre nuestros cuerpos, acaricie su clítoris. Sin apartar mis ojos de su rostro pude sentir lo cerca que estaba también ella.
Metió sus manos por debajo de mi camiseta acariciando suavemente mi espalda con sus uñas.

      - ¡Ahh! – grito al tiempo que un ardor, seguido de mi explosión inundo todo el lugar.

El sexo con Renata era magnifico verla correrse y escucharla gemir ¡Dios!
Mi móvil interrumpió el momento donde nos seguíamos besando y acariciando. Ignorando el sonido y concentrándome en ella, el móvil se calló, pero no por mucho por que volvió a sonar.

      - Debe ser importante –
      - Puede esperar – le dije volviendo a tomar su boca

Se separó bruscamente y me aparto.

      - ¿Qué te pasa? – pregunte extrañado por su actitud
      - Contesta – ordeno
      - No –
      - Sal, que me voy – gruño
      - Pero… - trate de protestar
      - O contestas o me voy. Simple la ecuación –

Me incorpore, subí mis pantalones, camine hasta la cocina y cuando vi la pantalla, me lleve las manos al pelo de frustración

      - Andrea – salude
      - ¡Mi vida! ¿Por qué no me cogías las llamadas? –
      - Estaba en la ducha – mentí
      - ¿A qué hora pasas por mi mañana? –
      - ¿Para qué? –
      - El bautizo mi amor – rio Andrea - ¿A qué hora?
      - Donde tengo la cabeza – resople – Se suspendió cariño, la niña está enferma y bueno luego pondrán nueva fecha lo había olvidado. –
      - Pucha amor y me quede con el vestido –
      - Ya buscaremos el momento que lo estrenes –
      - Entonces ¿Vamos a pasar el día juntos? –
      - No cariño. Fin de semana de chicos –
      - Amor no te veo hace una semana. ¡Te extraño! –
      - Que exagerada eres. Nos vimos el martes –
      - Ni me lo recuerdes – exclamo – Que aun vomito todo. –
      - jajajajaja – reí – Yo no te mande a beber en exceso –
      - Amor me envías el número de Renata me gustaría quedar con ella –

Unos suaves brazos me rodearon y sus labios me besaban los hombros, y mordisqueaban mi espalda.

      - Luego. Que pases buena noche –
      - Pero amoooooooor – protesto - ¿Ian duerme?
      - Si –
      - ¿Qué tal si me abres la puerta y nos la pasamos bien un momento? – Dijo seductoramente – Te tengo una sorpresa
      - Fin de semanas de chi… - se me corto el habla al sentir la mano de Renata en mi pene nuevamente
      - ¿Estas bien? – pregunto
      - Si, sí. Que te mejores Buenas Noches – corte

Me volteé en el acto y bese sus labios sin más, la tome por la cintura y ella enrosco sus piernas en mis caderas.


El primer rayo de luz que ingreso por mi ventana fue el que me despertó, a mi lado entre mis brazos, desnuda. Estaba el cuerpo de Renata, bese su cabello y me salí de la cama, había que ordenar el desastre que dejamos en la sala con nuestra ropa, antes que Ian se levantara y por como lo conocía. Poco faltaba para eso.

Al entrar nuevamente al cuarto deje una playera y nos bóxer sobre la cama para que se cubriera Renata, ojala no olvide que esta él enano.
Subí las sabanas hasta el cuello por si Ian entraba. Ya la sorpresa de verla iba a ser grande, encontrarla desnuda iba a ser peor. No tenía por qué ver esos pechos que tienen loco a su hermano.

Sentado en el salón como una taza de café en mis manos cogí el móvil dispuesto a llamar a Nacho. Anoche en la calentura del momento le dije algo a Andrea y ahora no tenía acompañante para el bautizo.
¡Claro que la tenía! Me sonreí a mí mismo, por lo que estaba pensando.

      - No me des malas noticias ahora – gruño Nacho al contestar.
      - ¡Hola hermano!, yo estoy perfecto ¿Y tú? – me burle
      - Si claro – río – ¿Qué te tiene tan contento un sábado a las siete de la mañana?
      - Mi ahijada –
      - Ya – me corto - ¿Qué pasa?
      - Mándame la dirección por un mensaje y a las nueve estoy ahí –
      - No confió en ti – gruño
      - Me estas confiando a tu hija idiota –
      - Verdad – río – Te la envió de inmediato
      - Genial, nos vemos –
      - Eso espero –

Rápidamente me fui camino a mi habitación, pero mi intención fue frustrada por un somnoliento Ian.

      - Hola enano – dije parándome de frente
      - Me dormí – dijo con pesar y quejándose
      - ¿Y? –
      - Yo estaba con Renata – se quejó - ¿Cómo se fue? ¿Me dejaste solo para llevarla?
      - No – le alborote el cabello – Se quedo
      - ¿Dormiste con ella? – dijo frunciendo el ceño y cargando la voz como cuando estaba enojado
      - No grites que la despertaras – dije para calmarlo – Ella durmió en mi cama – confirme – Y yo en la sala
      - Menos mal – río aliviado – Solo los novios pueden dormir juntos y ¡Wooow!
      - ¿Qué? –
      - Es mi novia – dijo – Podría haber dormido conmigo

Reí ante su comentario, eran graciosas las cosas que decían los niños a veces.

      - Ya, enano. Vete a la ducha y ponte el traje que tenemos que ir al bautizo –
      - ¿Dónde te cambiaras tú? –
      - En mi cuarto –
      - No puedes –
      - Solo me duchare y me vestiré –
      - Thiago no puedes –
      - Enano – reí – La despertare para que se arregle también
      - ¿Ira con nosotros? –
      - Solo si quiere –
      - Anda pregúntaselo – me empujo – Se la podre presentar a David como mi novia
      - jajajajaja – reí – David no está recuérdalo
      - Verdad – asintió – Yo también quiero ver a mi Abu
      - Hablaremos con papa para ir en tus vacaciones -
      - Pero para eso falta mucho –
      - Ya – le corte – Vete a bañar
      - Vooooy – río

Dando media vuelta volvió a entrar en la habitación lo seguí y deje su ropa sobre la cama, para que se estuviera listo en un rato.

      - Vamos perezosa despierta – dije mientras le daba besos por toda la cara a mi Ángel rubio.

Pero era inútil, ella no despertaba, al rozar sus labios sentí como sonreía. Aun sin abrir sus ojos, abría sus labios para darme acceso a su boca, a su lengua.
Me deje caer sobre su cuerpo y nos comenzamos a besar cada vez más intensos, cada vez con más pasión. Al darme cuenta para donde iba encaminado esta situación me separe de sus labios y le dije.

      - ¿Vamos a un bautizo? –
      - ¿Qué? – pregunto incrédula
      - Soy el flamante padrino y no tengo pareja – hice puchero
      - Tienes novia Thiago, dile a ella – me dijo besándome en los labios nuevamente – Yo no puedo
      - Vamos – afirme – Duchémonos y pasamos a tu casa para que te pongas un lindo vestido.
      - Dije que no –
      - Y yo que si –
      - Thiago – gruño
      - A la ducha Srta. –
      - Señora aun – y su expresión cambio – Sal de encima para marcharme antes que Ian me vea aquí. No quiero responder sus preguntas
      - Ya lo sabe –

Luego de contarle la mentira que le había echado a mi hermano, me volvió a besar y la lleve sobre mis brazos a la ducha.
Nos besamos por mucho rato hasta que volviendo a ser consciente de la hora nos salimos para vestirnos.
Ya dentro de mí traje negro con corbata agua azul que ella eligió. Ella hermosa como siempre con sus jeans y polera con un escote hermoso. Aun que lo mejor estaba debajo de esa ropa, mis bóxer blancos hacían que su culo se viera aún mejor de lo que era.

Una vez arriba del coche Ian nos preguntó que habíamos hecho luego que él se durmió, una sonrojada Renata le dijo muy segura – Ver una película y luego irnos a dormir. – Él se creyó toda nuestra mentira aunque de favor le pedimos que no le contara a nadie que Renata había alojado en casa.
Él sabía que yo tenía una novia, y cuando estuvimos solos le dije.

      - Enano, sabes que si Andrea se entera, se enojara muchísimo conmigo. Y yo no quiero que eso pase. Quiero pedirte que no se lo comentes a nadie, será nuestro secreto ¿Vale?
      - ¿Ni a nuestros padres? –
      - No enano, ni a ellos. – Confirme – Se molestarían conmigo, por llevar mujeres a casa estando tú. No te dejarían ir más
      - No les diré – aseguro – Sera secreto de los tres.
      - Así es – Para sus 6 años era muy maduro el enano.

Estuvimos otra media hora sentados en el coche, Ian rezongaba por lo mucho que se demoraban las chicas en ponerse un vestido y zapatos. Yo solo reía con sus ocurrencias.
De pronto bajo los tres escalones de la entrada con su hermoso vestido color plata, su pelo con algunos risos y los otros en un perfecto moño.
Tuve que acomodar mi pene que comenzaba a inflamarse dentro de la ropa. Me baje antes que llegara al coche y le bese la mejilla al tiempo que susurraba en su oído.

      - Estas guapísima, no sabes las ganas que tengo de irnos a otro lado y controlar esto – señale con la mirada mi entrepierna.
      - Luego mimare a mi amigo personal – río a carcajada
      - Apresúrense que llegaremos tarde – grito el gruñón desde el coche.

Sonreímos y como todo un caballero abrí la puerta para ella, con los puestos en Ian. Moría de ganas de besarla.

      - Ian, quédate con Renata un momento. –
      - Si –
      - ya vengo voy a hablar con el sacerdote – le indique a Renata guiñándole un ojo

Cuando Nacho e Ingrid me vieron entrar en la oficina, respiraron por fin con tranquilidad. Le explique el motivo de mi ausencia a la última charla y luego de confirmar que estaba dispuesto a cuidar y velar por Trinidad estando y no estando sus padres pudimos volver a salir a la entrada principal donde ya comenzaban agruparse algunos de los invitados.

      - Nacho te presento a Renata – dije orgulloso de la bella mujer – Renata, Nacho uno de mis mejores amigos
      - Mucho gusto – contesto ella sonriente
      - Para mí igual- dijo Nacho – Ella es Ingrid mi mujer, y mi pequeña Trinidad
      - Un placer – le dijo besando la mejilla de Ingrid y luego Triny
      - Para mí igual – le contesto sonriente mi futura comadre – Te felicito por Renata es muy guapa
      - Es mi novia – intervino Ian
      - ¿Así? – le dijo Nacho
      - Sí. ¿Cierta Renata? – pregunto angustiado
      - Sí. Somos novios con este guapito – sonrieron todos
      - Entonces te felicito a ti cariño. – Acoto Ingrid – Esta hermosa tu novia
      - Gracias – le dijeron ambos
      - Te la quito el enano – me susurro Nacho – Ya me contaras todo ¿Dónde está Andrea?
      - Luego, luego. – Le corte - ¿Tenemos que entrar?
      - Si, por favor – dijo Ingrid – Renata, tú e Ian síganme
      - Nos vemos luego – le guiñe un ojo – Enano pórtate a la altura
      - Si, yo la cuidare – dijo seguro y le tendió la mano. Y siguieron a Ingrid

Con Nacho los observamos en completo silencio, como movía ese culo al caminar, como se contorneaba.
Antes de entrar a la iglesia se puso de frente a Ian y el niño asintió con la cabeza, le tendió la mano a Ingrid quien le indico una dirección a Renata. Esta asintió y camino de vuelta donde yo estaba aún mirando como idiota. Se apresuró en llegar a mi lado y sin decir nada me beso.
Fue un beso distinto tierno y ubicado por el lugar de donde nos encontrábamos.

      - Estas guapo – me dijo dando otro beso y marchándose por donde vino.
      - ¿Qué fue eso? – Pregunto Nacho - ¿Están saliendo?
      - Algo así – confirme – No. Es solo sexo – rectifique
      - ¿Solo sexo? – Alzo una ceja – ¿De dónde os conocéis?
      - De niños – conteste – Hija de un amigo de la familia
      - Guapa la condenada  -
      - ¿Quién? – la inconfundible voz de mi padre a mi espalda. ¡Mierda!
      - La amiga de Thiago – mi padre alzo una ceja y mi madre me beso la mejilla
      - Dani te manda sus disculpas – dijo dulce como siempre - ¿Dónde está mi bebé?
      - Acaba de entrar con Ingrid venga la acompaño –

Debía decirle que estaba con Renata, pero no sabía cómo abordar el tema. La que se me iba armar con papá.

      - ¿Andrea esta con él? – pregunto papá
      - No – dije – Andrea está enferma y no pudo venir
      - Ya veo – dijo muy serio
      - ¿Y con quien está tu hermano? – pregunto mamá frenando antes de entrar
      - Tranquila, esta con su novia Renata – dijo Nacho echando por tierra mi plan para decirlo.
      - ¿Qué hace Renata aquí? – gruño mi padre
      - Benja, cariño. – trato de calmar mamá.
      - Ahora no cielo. – Le corto - ¿Thiago?
      - Ian quiso invitarla – justifique – Y debido a que Andrea no venía, no vi el problema. A demás sabía que ustedes vendrían y se la pasaría bien. Necesita distraerse y aquí no conoce a nadie.
      - Tú hijo tiene razón – ayudo mamá.
      - ¿Algún problema? – pregunto Nacho
      - Nada – dijo mamá – Solo, que no sabíamos que vendría Nata. Pero vamos a hacerle compañía.
      - Vamos –

Confirmo mi padre tomando su brazo, cuando los vi desaparecer de mi visual tome el móvil para ponerla sobre aviso.

“Van mis padres. Todo fue idea de Ian. Quiero desnudarte”

“¿Qué fue idea de Ian? Yo de besarte”

“Que vinieras hoy, luego te explico.
Cuando esto termine haremos eso y mucho más”

“Espero mi explicación. Hoy tengo que dormir en casa
O sospecharan”

“Rayos. En un momento de la fiesta nos escapamos
Y te hare gritar.”


Ingresamos a la iglesia y comenzó la ceremonia, luego de lecturas, promesas y compromisos fue bautizada.

Trinidad Paz González Escobar
Mi pequeña ahijada. Una vez finalizada la ceremonia aun con la niña en mis brazos, camine donde estaba mi familia para indicarles que debían ir al lugar de la recepción.

      - Ian te vienes con nosotros – dijo mamá.
      - Pero mamá – reclamo – Fin de semana de chicos
      - Ya. Pero tengo que cambiarte, no creo que Thiago haya pensado en eso. Y si no te cambias no podrás jugar. –
      - Tengo una novia – gruño – No juego
      - Si claro. – Le dije – Te vienes con nosotros y se acabó. O esta noche duermes en tu cama.
      - Si mamá. –

Las terribles miradas que me enviaba mi padre me decían mucho. Realmente estaba furioso y lo estaría más si supiera que ya la he tenido en mi cama.

      - Nos encontramos allá – dijo mamá tomando a Ian en contra de su voluntad
      - Si – confirme – Yo y los padres somos los últimos en salir
      - De acuerdo – y cuando se iba, volteo y me miro – Por cierto, esta guapa la madrina. ¿Cómo se llama?
      - Giselle Godoy –
      - Lindo nombre y además muy guapa – rio - ¿Viene Andrea?
      - No mamá – gruñí – Está enferma por eso no vino
      - Da igual – rio – Nadie la extraño. Chicos nos vemos en un rato

Teníamos una ventana de tiempo, que no pensaba desaprovechar. Yo a esa comida llegaba satisfecho de Renata, sonreí al imaginar lo que le haría.
 
      - Renata ve con tu tía – dijo mi padre furioso, ella solo asintió y camino tras de mi madre. Al ver a los ojos sabía que teníamos mucho que decirnos. – Thiago ¿Qué mierda pretendes? Tenemos que aclarar unos puntos.

lunes, 31 de marzo de 2014

#5 "Caminos Inesperados"

Capitulo 5

“Anda Thiago”. Íbamos caminando por la orilla de un lago, el paisaje era hermoso, pero era mucho más hermoso verla a ella caminar con su pelo suelto y al viento. Esa pequeña tanga negra, era digno de pararse y apreciar.
“No, camina. Quiero andar en la moto”. Rezongaba mi ángel de cabello rubio.
“Me encantas”. Le dije cuando la alcance y la tome por su cintura para hacerla girar en mis brazos.
Su risa, sus carcajadas eran el sonido más hermoso, mejor que un pájaro cantar.
“Bájame, la gente nos mira”. Pare y la puse de frente a mí, sus pies tocaban la arena, pero sus labios tocaban los míos.
“Te voy a besar”. Le dije seductoramente “Muero por besarte”
“Estas tardando” Rezongo y acorto los centímetros que separaban nuestros labios.
En el traje de baño comenzó a sonar un móvil y por más que lo ignoramos seguía sonando una y otra y otra vez.
“Voy a contestar” Le dije separando un poco nuestros labios. Asintió con la cabeza.
Saque mi móvil y lo lleve a mi oído sin siquiera mirar la pantalla. Sin perder la conexión con sus ojos. Era muy fácil perderme en sus ojos, ellos me incitaban a estar por siempre mirándolos.
“Lackington” conteste, pero el móvil seguía sonando. Esta vez más lejos.

Comencé a ver todo borroso, todavía la sentía entre mis brazos pero se desvanecía en el acto, se esfumaba de mí.

El móvil seguía sonando me aparte un poco de ella, pero con la mirada fija en ella para no perderla 
de vista.

      - ¡Mierda! – Exclame sentándome bruscamente en la cama - ¡Todo fue un sueño!

Mire la mesa de noche y ahí estaba el culpable de todo, la pantalla aún estaba encendida y pude apreciar el nombre de “Mamá” mire la hora y eran cerca de las nueve de la mañana
Devolví la llamada y al primer tono contesto.

      - Hijo por el amor de dios, llevo toda la mañana llamándote – reclamo - ¿Dónde estás?
      - ¡Mierda! Mamá me dormí. Llego lo antes posible –
      - Thiago apresúrate, tenemos esa reunión a las 11 y antes revisar el contrato –
      - Lo sé, voy volando. Me ducho y salgo para allá –
      - ¿Te fuiste de fiesta? –
      - No – resople – Sabes que hace años no lo hago.
      - Si claro – río – Accionista, Abogado y miembro importante, se duerme porque si
      - Con respecto a las acciones - 
      - No. Ya lo sabes – me corto.

Llevaba años queriendo devolverle ese 25% que estaba a mi nombre. No lo encontraba justo, toda 
la vida había sido de ella y cuando yo nací, papá las adquirió y me las regalo teniendo un año o 
dos. 

Pero este año tenía un plan, sus bodas de plata. Y ese sería mi regalo para ella. Se lo había comentado a papá y él estaba de acuerdo y por su parte Dani haría lo mismo con las que ella tenía en la Agencia.

      - Te amo mamá – dije para que volviera a olvidar el tema
      - Yo te amo más mi vida. Apresúrate –

Corte la llamada y mire donde anoche estaba el cuerpo de Andrea y no había rastro de ella.
Tampoco estaba su ropa sobre el mueble. No le di importancia y me fui a la ducha. 

Corrí a la cocina para prepararme un café, pero me lleve una sorpresa. Renata.

Renata estaba en mi cocina con mis pantalones y camiseta de dormir. Me quede en el umbral observando como intentaba hacer funcionar la cafetera. Mientras su hermoso pelo, ese mismo con el que había estado soñando algunas noches, pero hace unos momentos también.

      - Debes apretar el botón de la derecha – dije

Renata se sobresaltó y volteo botando la taza que estaba a su lado. El sonido retumbo por toda la cocina.

      - Perdona – dijo y se agacho a recoger los trozos quebrados me apresure en llegar a su lado. Me puse a su altura y tome sus manos.
      - Deja yo lo hago – susurre cuando encontré su mirada

Aquellos ojos eran aún más hermosos que los de mis sueños, podía estar todo el día mirándolos y no me cansaría, no perdería mi tiempo.

      - Me asustaste – se disculpó – No sabía que aun estabas aquí
      - Es mi departamento – sonreí - ¿Qué esperabas?
      - Que vergüenza contigo – se sonrojo y bajo la mirada – Andrea dijo… Y bueno tenía llaves… lo siento Thiago
      - Tranquila – le ayude a ponerse de pie – No pasa nada
      - Bebimos y... –
      - Ya Renata – le corte nuevamente – Vamos vete a la ducha y yo preparo café
      - Gracias pero no. Ya he dado muchas molestias –
      - A mi ninguna – le sonreí – Bueno sí. Cuando desperté la primero noche y tú no estabas a mi lado.
      - Eso… creo que tenemos que hablarlo. Quería hacerlo ayer en la comida, pero estaba tu novia y no creo que ella lo sepa.
      - Nadie lo sabe – confirme – Eso fue nuestro. Y no tenemos que hablarlo, ya pasó. Éramos jóvenes y bueno no me arrepiento.
      - No parecía eso ayer, cuando te saque el tema –
      - Jamás pensé que fueras a bromear con eso. Fue sorpresivo. Nada más –
      - Si claro. – Se río – Me iré a duchar si no te importa
      - Ve – le indique
      - Gracias –
Espere pacientemente mientras ella se duchaba. Prepare un par de tostadas, unos café y jugo de naranja.
La isla de la cocina me pareció fea, mantel blanco y a utilizar el comedor que aquí había.

      - Solo era un café – me dijo sonriente saliendo del pasillo de la habitación
      - Yo no he desayunado y dicen que es la comida más importante del día – me burle
      - Siendo así –

Durante nuestro primer desayuno, pero esta vez como amigos la puse al tanto de la reunión de ayer con la embajada
El trámite es simple, si el demandante firma los papeles, no estamos pidiendo compensación económica. En realidad no estamos pidiendo nada. Solo su libertad. Esperábamos que Ernesto lo hiciera de inmediato o por lo menos yo lo esperaba, ella estaba segura que no sería hacia y ya se lo había dejado claro en un mail.

      - Nos sirve como prueba – le dije en el tono profesional. – Reenvíalo a mi correo
      - No, Thiago. Solo confórmate con saber que nos dará la pelea –
      - Y yo también - confirme
      - Yo no estoy tan segura de si en algún momento seré libre -  
      - Mientras confíes en mi – le guiñe un ojo – Como mucho en un año ya serás libre
      - Tienes tanta confianza en que así será. Me da esperanza –
      - Debes tenerla – sonreí - ¿Y qué tal anoche? – cambie de tema
      - Tú novia es un caso – río – En la tarde me odio y me gane un par de insultos. Pero al final del día termino siendo mi mejor amiga. Me contó muchas cosas
      - ¿Cómo qué? – alce una ceja
      - De su comienzo, de cómo es contigo y como eres con ella. De que tío Benja y Nata no la pasan mucho. Que Dani no la mira. Me dio pena
      - ¿No hablas en serio? –
      - Si la familia de mi prometido me tratara con indiferencia… -
      - Pololos/Novios – aclaré
      - Ella me dijo que se casarían –
      - No – le corte – No, no puedo hacer eso si no estoy enamorado –
      - Pero ella sí lo está –
      - Peor para ella –
      - No lo entiendo. No estás enamorado pero si la mantienes a tu lado. Si le das esperanzas y llevan años –
      - Es un tema del cual no me gusta hablar –
      - Como quieras – le quito importancia
      - Sé que no puedo exigirte cosas – asintió – Pero no quiero que seas amiga de Andrea
      - ¿Por qué? –
      - Solo hazlo –
      - No. Thiago. Yo no puedo decirte eso. Solo la quieres lejos mío porque me va a confiar sus cosas y eso no te conviene.
      - No es eso –

Me puse de pie de la mesa del comedor y camine hacia su lado, moví su silla para que estuviera de frente a mí. Me arrodille hasta quedar a su altura. Con mis brazos le cerré el paso, y con el libre sujete su cuello.
No lo pensé dos veces y me abalance sobre sus labios, los mordisque, los lamí hasta que entreabrió su boca y metió su lengua en la mía.

Reacciono a mis caricias, respondió a mis besos. Ambos nos perdimos en el momento, en nosotros mismos, nada nos importaba. Solo ella y yo.

      - Esto está mal – dijo separando nuestros labios
      - ¿Por qué? – Pregunte mordisqueando sus labios – Ambos lo queremos. Renata he soñado por años con este momento. Con poder volver a besarte
      - Eres un mentiroso –
      - No es así. Es la verdad ven deja mostrarte – le estire la mano para ponerla de pie – Cada noche durante seis años soñaba con este cabello – se lo acaricie – Con estos labios – la bese – Con tu olor – baje a su cuello – Con tus manos sobre mi cuerpo

Volví a su boca en busca de más, le devoré los labios lento y salvaje, nuestras lenguas danzaban con vida propia. Era su reencuentro, esta vez no era un sueño la tenía entre mis brazos.
Sus manos rodearon mi cuello hasta subir a mi cabello, lo alborotaba y lo jalaba mientras yo me comía sus gemidos, la atraje más hacía mi cuerpo como si de ello dependiera mi vida. Todos estos años se resumían a este momento.

El cuerpo de Renata se restregó contra mi entrepierna sintiendo lo que tenerla cerca provocaba en mí.
La tome por las caderas y la senté sobre la mesa del comedor sin separar su boca de la mía. Me acomode entre sus piernas llevando una de mis manos a su rodilla y subiendo lentamente por sus muslos, rozando la tela de sus bragas sintiéndola estremecerse bajo mi tacto. Con mis caricias
Al sentir lo húmedo que ya estaba su sexo las ganas de estar dentro de ella aumentaron. Seguí subiendo con mis manos por la cintura de sus bragas, llevándome consigo su vestido. Renata estaba tan receptiva.
Masaje y bese su abdomen, sus pechos, viéndola como arqueaba su espalda, su cara de placer.

      - Eres preciosa – dije en el momento que bajaba su prenda íntima. Y besaba el interior de sus piernas – Realmente Hermosa
      - Thiago – dijo entre gemidos
      - ¿Qué preciosa? – dije dando el primer lametazo sobre su sexo, jugueteando provocándolo, excitándolo
      - ¡Dios! – Grito jalando mis cabellos – Vamos a la habitación – pidió
      - No preciosa – le aclare volviendo a sus labios – Te voy a reclamar sobre esta mesa, luego en la ducha y terminaremos en mi cama.
      - Thiago – gimió al tiempo que introducía dentro de ella dos de mis dedos.


A la una de la tarde ya la había hecho mi mujer lenta, dulce y también salvaje. Habíamos bromeado y nos habíamos saciado. Ignorando las llamadas de mi madre, ignorando al mundo exterior. Solo fuimos ella y yo.
Y ahí estaba en la cocina con solo una de mis camisetas preparando algo para reponer las fuerzas.

      - ¿Qué miras? – me pregunto coquetamente
      - Lo bien que te queda mi ropa –
      - Tú crees – se dio una vuelta – Me queda un poco grande
      - Esta preciosa – la abrace por la cintura – Podría acostumbrarme a esto
      - No – corto ella – Esto fue… bueno… Thiago no
      - Ya tranquila no echemos a perder lo que paso – la bese.
      - Creo que será mejor que me vaya –
      - Pero… - la volví a besar - ¿Y la comida?
      - Me voy Thiago –

Se separó de mí y comenzó a recoger sus cosas del salón su ropa repartida por todo mi departamento, se encamino hacia el cuarto donde había dormido la noche anterior y cerró la puerta a su espalda.

Me quede como un idiota mirando la puerta, sin saber qué hacer, con mis pensamientos dentro de esa habitación, de esa maldita habitación.
Tenía ganas de entrar y hacerle el amor nuevamente en la ducha, pero también con ganas de dejarla ir.
Entre el sí y no, me fui a la ducha para olvidarme de todo, para olvidarme de ella.


      - ¿Por qué no me contestabas el móvil? ¿Dónde te habías metido? –
      - Estaba con Renata, mamá –
      - ¿Esta bien? ¿Qué paso? –
      - Comencé los trámites, redacte el divorcio primeramente sin mucho detalle. No quiero exponerla más de lo necesario –
      - ¿Cómo es eso? –
      - Deje fuera las agresiones físicas, la pérdida de su hijo –
      - Pero Thiago – se llevó las manos al pelo – Con eso hubiera sido mucho más fácil
      - Así es – aclare – Yo no tengo más pruebas que su relato
      - ¿Con eso no basta? –
      - No siempre mamá. El juez pedirá análisis y pruebas. Renata jamás acudió a un centro de salud a tiempo. - 
      - Pobre de Renata ha sufrido mucho –
      - Demasiado mamá, si alguien le hiciera eso a Dani ¡Lo mato!, no tendría tiempo ni de contarlo. Yo lo mato sin importar nada.

Pase todo la tarde metido de cabeza en los temas de divorcio, temas legales de la constructora. Estaba confundiendo todo.

Al día siguiente más de lo mismo, ni Renata me llamo, ni yo a ella. Desviaba las llamadas de Andrea no me apetecía hablar con ella, no me apetecía hablar con nadie.

El día viernes llego y el enano me comenzó a llamar muy temprano, para que no olvidara recogerlo. El día anterior me había puesto de acuerdo con Marcos para hacerles algo entretenido a los peques, pero Cavidad estaba en casa de sus abuelos paternos y Marcos tenía una cita con su nueva conquista. Entonces solo seríamos Ian y yo.

A las seis salí del despacho en busca de mi hermano. Cuando llegue a casa él ya estaba con su maleta lista.

      - Tardaste – gruño arrastrando la maleta escaleras abajo
      - Ya estoy aquí – subí la distancia y tome su pesada maleta – Que echaste aquí ¿Piedras?
      - Unas cuantas cosas que necesito –
      - ¿Para qué? –
      - Luego te cuento – dijo mirando a mi espalda.

Me volteé a ver a quien miraba con su ceja tan alzada para encontrar el rostro enigmático de Dani.

      - ¿Qué le pasa a los dos? – pregunto ella
      - Que cotilla eres Princesa – dijo Ian burlándose
      - ¿Qué se traen? – volvió a preguntar ella
      - Ya nos vamos  - gruño Ian – Nos vemos el domingo

Nos subimos al coche en silencio y así comenzaba mi fin de semana de chicos. El enano y yo. Solo el enano y yo.

Cuando entramos al departamento deje todas mis pertenencias sobre el sofá, arrastre la maleta de Ian a su dormitorio y volví a la sala.

      - ¿Peli y palomita? – pregunte
      - Perfecto – grito lleno de felicidad.
      - ¿Cuál?
      - ¿Cuál qué? –
      - ¿Cuál peli? –
      - Traje varias – se puso de pie del sillón y fue hasta la habitación lo seguí, y lo vi abrir su maleta en el suelo

¡Dios! Que niño, traía un arsenal de películas, muchos juguetes y hasta su Xbox
Se dio cuenta que lo estaba mirando y alzo los hombros.

      - Soy precavido – me dijo sonriente
      - Ya veo – me reí – Mientras piensas que peli, me daré una ducha. No hagas travesuras


Ya en mi habitación, me di una ducha más larga de lo habitual, no dejaba de pensar en lo que días atrás había sucedido aquí.
Sus manos en mis hombros, como acariciaba mi espalda, como besaba cada parte de mi piel. Comencé a recrear cada momento, cada caricia.

No la había vuelto a llamar para no incomodarla, ella misma había dicho que lo nuestro fue solo sexo. ¿Había sido solo sexo? No estaba seguro. Pero dentro de mi había algo de cariño, algo de sentimiento, Eso no me lo podía negar ni a mí mismo.

Eran años soñando con ella, aun sin saber su nombre, aun sin volverla a ver. Esa noche me había marcado.
Aunque estaba con Andrea, no tenía sentimientos hacia ella, jamás había podido explicar por qué seguía dentro de esa relación. Le había sido infiel no solo con Renata, si no que con varias otras chicas, durante casi cinco largos años. Podía pasar semanas sin verla o llamarla y luego follarla en la misma cama donde había sido infiel.
Quizás era por eso que mi padre me quería lejos de Renata, yo era la razón.
Pero con ella todo era distinto, no a quien quiero engañar nada era distinto. Me había acostado con ella aun sabiendo todo lo que había pasado.
Estaba faltando a mi ética, no podía ser su abogado y su amante, eso si se llegase a saber la destruiría públicamente, echaría todo a perder.

Tres golpes en la puerta del baño me hicieron recordar que no estaba solo.

      - Puedes apresurarte – grito Ian al otro lado de la puerta
      - Ya casi. – respondí

Solo con un pantalón de pijama salí hacia el salón, el enano estaba sentando con una camisa y un pantalón, no recordaba que andaba así vestido.

      - ¿Tú no conoces las poleras? – gruño al verme
      - Claro – sonreí – Pero no me apetece
      - Ve a vestirte – me ordeno de una forma muy Lackington
      - No –
      - Ve – grito furioso
      - No – espete yo
      - Thiago –
      - Ian ya basta – me enoje – Dije no.
      - Hermano no te enfades. – Puso cara de cachorro – Solo ve a ponerte una polera
      - ¿Por qué tanto interés que haga eso? – pregunte intrigado
      - Por favor –
      - Voy a preparar la cena antes que sigas –

¿Qué demonios le pasaba a este niño? Ponerse así de furioso porque no quiero ponerme una puta polera.
Me concentre en la cena, no era muy dado para la cocina las pastas y las tostadas eran mi especialidad. Bueno y lo único que sabía hacer.
Mamá trato de enseñarnos, pero ni Dani ni yo aprendimos así que cuando no estaba en casa llamábamos a la pizzería. Distinto era cuando estaba de visita la Abu, ella nos consentía preparando sus bizcochos o galletas.

No podía evitar ponerme triste cuando la recordaba sola y enferma en España pero ella terca, no quería venir a Chile. Ni papá, ni mamá, ni el nacimiento de Ian la retuvo mucho tiempo.

Mi móvil comenzó a sonar en el salón ¿En el salón? Estaba seguro que lo había dejado en la habitación

      - Nacho – conteste alegre
      - ¿Listo para mañana? – pregunto de entrada
      - Si, todo listo – mentí

Lo cierto es que sabía que tenía que ir formal, pues un traje y listo, mamá había mandando el traje de Ian y no había confirmado a Andrea, ni hora, ni lugar. Luego tendría que llamarla.

      - Paso por ti a las ocho –
      - Estaremos listos – confirmé

Mientras Nacho, me relataba como eran algunas de las amigas de su mujer yo estaba de cabeza viendo que no se me quemara la salsa boloñesa que estaba preparando.

      - ¿Sabes si tus padres irán? ¿Dani? –
      - ¡Hey! Que tanto interés en mi hermana –
      - Esta guapa la publicista – río – El otro día la vi en el centro comercial y ¡Dios! –
      - Te pasas –
      - ¿Por qué? Si esta guapa la condenada –
      - Es mi hermana – le advertí serio
      - Sabes que Beto estaba loco por ella cuando éramos más jóvenes –
      - No y preferiría no saber que sus primeras pajas fueron pensando en ella –
      - jajajajaja –
      - Yo no le encuentro la gracia –
      - Pero la tiene –
      - Espera un momento –
      - Ok – me respondió Nacho
      - ¿Qué pasa enano? –
      - Están tocando –
      - Ve quien es y me avisas –
      - jajajajaja – río Nacho – Mejor le dices que habrá, seguro es la loca de tu novia con ganas de follar –
      - Entonces se queda con las ganas –
      - ¿Estas de canguro? –
      - Fin de semana de chicos – corregí. – Se lo debía por dejarlo tanto
      - Wooow señor abogado – se burló – Se cambia de una buena mamada, a un enano de seis años –
      - Lo vale – asegure – Bien lo vale
      - Como digas – se burló – Yo me iré a follar a mi buena mujer esta noche. Por hacerme un hombre tan feliz
      - Como si te dejara –
      - Ya Thiago –
      - jajajajaja, Pero mira que eres, te respondo una y me quieres cortar
      - Buenas noches hermano –
      - Nos vemos mañana –

¡Mierda! La comida, me voltee a mirar lo que estaba preparado y todo aun a salvo, el enano estaba muy silencioso pero no podía dejar las ollas así.

      - Ian – lo llame
      - ¿Qué? – grito desde el salón
      - Nada enano, la cena ya estará ¿Puedes poner la mesa?


Lo escuche resoplar y no pude evitar reír, como este enano era tan parecido a lo que fui cuando pequeño.
Cuando Dani era una bebe por cierto muy hermosa, ayudaba mucho en el que hacer de la casa a mamá a pesar de que yo era muy pequeño.

Mamá no era muy buena con eso de tener dinero y no estuvo muy de acuerdo cuando papá le dijo que buscara a alguien que la ayudara a cuidarnos o los deberes de la casa, siempre prefirió dejar al trabajo de lado por estar con nosotros.
Yo ponía la mesa o retiraba los platos, ordenaba mis juguetes o cuidaba a Dani, se nos daba bien entre los dos.
Tía Naty iba y nos echaba una mano o mandaba a la señora que la ayudaba. Mi madrina era un sol y la queríamos mucho por eso.
Claro que mi papá era único, no tenía problemas en fregar los platos o bañarnos, hasta cambiar el pañal de Dani.
Tuve y tengo una buena familia, unos grandiosos padres.

      - ¿Dónde tienes los vasos? – pregunto Ian
      - En ese mueble – le indique
      - Gracias –

Lo miraba embobado mientras ponía sobre una bandeja, tres vasos, tres cubiertos y todo lo necesario.

      - ¿Tres? – le pregunte antes que saliera de la cocina, el me miro y me sonrió
      - Tenemos una invitada – 





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PRÓXIMO CAPITULO #6 LUNES 7 DE ABRIL

lunes, 24 de marzo de 2014

#4 "Caminos Inesperados"

Capítulo 4   


Me desperté como habitualmente lo hacía al ritmo de Wiz Khalifa, me desperece y me fui a la ducha. Me esperaba un largo día de trabajo. Al entrar en la cocina un rico olor a café me sorprendió y una sonríete Daniela con ello.   
      - ¿Qué te tiene tan feliz esta mañana? –      
      - Buen día hermanito – me sirvió una taza - ¿Cómo amaneció el guapito hoy?
      - Hasta antes de entrar a la cocina bien, ahora mucho mejor –
      - Deberías tener a alguien que te prepare café todas las mañanas y comenzarías aún mejor
      - Si claro. – me burle. Sabía lo que quería decir – Le diré a la Señora Bea que llegue más temprano –
      - Sabes que no me refiero a eso – sonrió - ¿Y Andrea?
      - Luego la veré –
      - Pensé que te quedarías con ella –
      - No. Tenemos que hablar –
      - ¡Ay! No Thiago –
      - ¡Sí! – dije sonriente en forma de burla
      - Ya hable con papá –
      - ¿Y? – Alce una ceja – Es mamá el problema
      - Ella no me quiere dejar crecer. Pero adivina – sonrió – Me voy dentro de un mes
      - ¿Qué? –
      - Sí. Iré solo dos semanas, para averiguar del curso. Pasare tiempo con la Abu y luego regresare a ordenar todo y poder volver a estudiar. ¿A que no es una buena idea?
      - Dani por el amor de dios - ¡Me escuche como mi madre!
      - Necesito que me apoyes hermano. – Puso cara de pena – Es importante para mí, y para mi carrera como profesional
      - Lo sé. Y te apoyo cariño – camine hacia ella – Puedes estudiar aquí, todos los cursos que quieras               - Acá tengo un futuro armado y lo sabes –
      - Tú elegiste princesa –
      - No me digas así – reclamo – Solo se lo permito a mi papi
      - Papi, tampoco está de acuerdo –
      - Vamos hermano –
      - Promete que hablaras con mamá –
      - Lo haré – resoplo – Tengo que comunicarle mi decisión tomada.
      - Contigo no hay remedio –
      - Soy una Lackington Blavi’s de tomo y lomo – se burlo
      - Claro que lo eres princesa – reí   

Estaba claro que con la princesa del hogar no sacaría nada, su decisión ya estaba tomada y contra ello no había nada que hacer, más que apoyarla. Mamá no iba a estar de acuerdo y mucho menos feliz, pero eso era cosa de tiempo, que se acostumbrara a estar sin su bebé en casa. Tal vez Dani ni siquiera se quedaba, ya me la veía yo lavando o cocinando. No eran cosas a las que ella no estaba acostumbrada. Seguro a la semana volvía.
Respire un par de veces para darme por vencido y continuar con nuestro desayuno.   

Nos salimos juntos a la oficina, hoy iba primero a la agencia. Al llegar al aparcadero recordé que mi coche estaba en la constructora y el de Dani en casa de mis padres.   

      - Nos toca tomar taxi – exclame   

Cerca de las nueve de la mañana ya estábamos en la oficina, yo revisando asuntos legales y Dani con papá, viendo futuras publicidad.  Cuando recibí el primer mensaje que podría mi día aún más complicado.   

“Ya tengo móvil nuevo  . Gracias por todo ayer 
¿Comemos juntos? Renata Omalei”  

“Me alegra que me consideres para hoy. Te veo a la una”  

“Perfecto. ¿Dónde nos encontramos?”  


“Paso por ti”  


“Ok”  

Ese fue el comienzo de mi atormentado día.   
Al medio día la llamada de Andrea solo confirmo mis sospechas.   

      - Hola Andrea ¿Cómo estás? –
      - Esperando tu llamada -
      - Lo siento, estaba un poco ocupado –    
      - Ya veo. – Dijo calmada - ¿A qué hora nos vemos? –    
      - Vamos a comer –  
      - ¿Pasas por mí?  -  
      - Te envió la dirección –
      - Pero Thiago… - reclamo
      - Tengo un día complicado y si quieres que pasemos la tarde de compras no puede ser de otra manera –       - Ya veo – suspiro – Me envías la dirección ¿Vale?  
      - Te veo luego –    
      - Un beso mi amor –


Tenía la mañana tan ocupada que no tuve tiempo de avisarle a Renata que no estaríamos solos, tampoco pensé que fuera a importar mucho.  Cuando a la una pase por ella, estaba tan guapa que evitaba mirarla, para que no me la pusiera dura. La comida iba a ser dura. ¡Muy dura!   

      - Hola – me saludo tímida depositando un beso en la mejilla.
      - Hola – logre articular al tiempo que le abría la puerta del copiloto.  
      - Lamento sacarte de tus obligaciones, pero no conozco a nadie más en esta ciudad. Bueno tenía amigas cuando era niña, pero no sé qué será de ellas. Y no me apetecía pasar la comida con Cota.      
      - Lo entiendo -  le sonreí – Puede llegar a ser un verdadero fastidio esa niña.  
      - Creo que si – se acomodó el cabello tras la oreja – Es muy poco lo que la conozco y tampoco sabe que hago aquí  
      - Lo sé. Me estuvo preguntando anoche –    
      - ¿Le dijiste algo? – volteo para mirarme y pude notar su nerviosismo  
      - ¡Claro que no! Solo lo que presumí que sabía –
      - ¿Y eso es? –    
      - Que querías pasar una temporada con tu familia –  
      - Lo mismo que le dije yo -  río – Aun así no cree, y no para de preguntar por Ernesto y todas esas cosas
      - Ves – le tome la mano en señal de cariño – Un fastidio    
      - Y yo terminare siendo el tuyo -    
      - No te preocupes ¿Te gusta la comida Italiana? –  
      - Claro que si – sonrió  
      - Bien, porque es allá donde vamos -    

Durante los veinte minutos restantes seguimos conversando cosas triviales, sin mayor importancia. Cuando aparque el coche me baje velozmente para hacerla de caballero y ayudarla a salir.   

      - Wooow – dijo sujetando mi mano – Que caballero  
      - Gracias. Me educaron muy bien –    
      - No me pareció eso hace años -  
      - Yo -  no supe que decir, sacaba así sin más ese tema. Yo no estaba preparado aun, o tal vez sí. Pero que le podía decir.  
      - Ya no lo dije para molestarte. – sonrió  
      - Me pillaste por sorpresa – dije mientras posaba mi mano sobre su espalda para guiarla    
      - jajajajajajaja.- Se burló  - Ni te cuento yo  
      - Era un niño – aclare  
      - No lo parecías – rio - ¡No eras un niño! ¿O sí?    
      - Tu qué crees – aproveche de burlarme – Fueron tus amigas las que nos ayudaron a entrar esa noche           - Lo recuerdo – dijo – Pero también nuestra diferencia de edad no era mucha
      - Nop. Tres años –  
      - ¡Tenias 18! – Dijo sorprendida – Pase mi despedida de soltera con un niño    
      - No lo era – fruncí el ceño    
      - Lo eras, pero no lo parecías –  

El sujeto de la entrada abrió las puertas para nosotros y cuando guiaba a Renata a ingresar un grito nos detuvo en seco.   

      - No me lo creo – dijo esa voz acercándose a nosotros  
      - ¿La conoces? – pregunto Renata acercándose a mi  
      - Claro que me conoce zorra – discutió Andrea  
      - ¿Thiago? – me miro Renata
      - Lo olvide – le susurre a Renata – Te agradara  
      - No lo creo – susurro ella.
      - ¿Por eso no me fuiste por mí? ¿Por esa? – alzo una ceja Andrea  
      - Tranquilízate – le indique, tomando su mano – Respira  
      - Estoy tranquila – rechino entre dientes  
      - Renata ella es Andrea – suspire – Andrea ella es Renata.    
      - Mucho gusto Andrea. – dijo una sonriente Renata estirando su mano de manera muy formal.    
      - Para mí no lo es – dijo ignorando su cordialidad - ¿Vamos a comer con ella mi amor?  
      - ¿Mi amor? – pregunto Renata    
      - No te lo dijo ¿verdad? – dijo Andrea pasando sus brazos por mi cuello, ignorando a Renata. Beso castamente mis labios y volteo a mirarla con desprecio – Soy su novia, su futura esposa, y próximamente la madre de sus hijos  
      - Wooow – dijo Renata – No me lo habías dicho.
      - Solo somos pololos – le aclare – Vamos a comer.


Pude notar la incomodidad de Renata frente a la presencia de Andrea. Cuando pasamos a nuestras mesa actué como un buen caballero y abrí la silla para Renata, luego la de Andrea y me senté de tal manera que la podía mirar todo el tiempo.   

      - ¿De dónde eres Renata? – comenzó el interrogatorio de Andrea, una vez que el camarero anoto nuestras orden.  
      - Española – dijo muy amable – Luego viví en Chile por…    
      - Diez y seis años – intervine    
      - Y volví a España. Hasta ayer por la mañana. –      
      - ¿Y de donde se conocen? –
      - Mi padre es amigo de los padres de Thiago. Lo conozco de antes de nacer –  
      - Y cómo es que nunca había escuchado hablar de ti – dijo con frialdad  
      - Si lo haz echo – intervine nuevamente- otra cosa es que no te acuerdes.  
      - Ósea que eres hermana de Constanza ¿O no? – pregunto de nuevo Andrea.  
      - Si – contesto Renata - ¿Y ustedes hace cuánto tiempo están juntos?
      - Casi cinco años – aseguro Andrea – Y somos muy felices  
      - Los felicito – sonrió – Hacen una linda pareja  
      - Lo somos – afirmo Andrea – Thiago tiene amigos solteros por si te interesa quedarte en Chile.   

Pude notar la tensión en Renata al escuchar eso de parte de Andrea, ella no estaba para una relación, cuando aún no estaba solucionado su pasado.   

      - Bien, basta de interrogatorios Andrea. – Dije firme  
      - Solo la estaba conociendo – hizo pucheros - ¿Te molesto?  
      - Para nada. No te preocupes – volvió esa sonrisa al rostro de Renata, lo que la hacía parecer aún más guapa, si eso era posible. Le guiñe un ojo, lo que la hizo sonrojar. Con veintiocho años aún se sonrojaba.           - Amor vi unos vestidos preciosos para el bautizo – dijo con alegría Andrea – Pedí cita en la tienda y podemos ir esta misma tarde 
      - No puedo acompañarte – le corte – Tengo una reunión con la embajada Española.
      - ¿Con la embajada? – pregunto Renata  
      - Así es. Tengo un caso muy importante y ya tengo todo para iniciar ese trabajo.  
      - Wooow  que rápido – se asombró Renata.  
      - ¿También eres abogada?  -
      - No yo no. – Aclaro – Estudie Audiovisual, pero fue muy poco lo que ejercí  
      - ¿Y ahora a que te dedicas? -    
      - Vine a pasar una temporada con mi familia. Quiero disfrutar a mi sobrina – dijo sonriente – Pasar tiempo con Ian, Dani y Thiago. Son como mis primos. Por cierto ¿Y Marcos?    
      - También conoces a ese borracho –    
      - Andrea – la regañe – Es un joven inmaduro  
      - De niño – río Renata – Recuerdo cuando Naty tenía que ir al colegio todo los días por que golpeaba a los compañeros o se arrancaba de clases    
      - O cuando en el cumpleaños de Dani se subió al techo de la carpa y estuvo un mes con yeso  
      - Pero buen susto nos llevamos, y ahí quedo la fiesta –  
      - Dani no le hablo en meses, y creo que aún no la perdonado del todo. –  
      - Esta muy guapa. Dani ha crecido mucho -    
      - ¿Ya la viste? – intervino Andrea  
      - Ayer. En una improvisada comida – dijo muy cómoda – Claro que converse más con Thiago, ya tendré tiempo de ponerme al día con ella.  
      - ¿Con Thiago? ¿Por qué no me lo contaste? – alzo una ceja  
      - Te la quería presentar personalmente – trate de salir del problema – Si te lo decía así como así ya sabes. Te podrías celosa    
      - Tengo razón – dijo con gracia - ¿A que no está guapo mi novio?
      - Andrea – la regañe    
      - Pero si tengo razón Thiago – hizo pucheros – Eres guapo, profesional y muy inteligente. Tengo que presumir al novio que tengo.  
      - Yo le encuentro razón – dijo Renata – Estas guapo, ya no eres aquel niño que yo conocí. Eres todo un hombre    
      - Gracias – dije un tanto avergonzado

Estaba claro que sus palabras de “ya no eres un niño” lo decía por nuestro último encuentro, y de solo recordarla con sus mejillas sonrojadas, el pelo alborotado sobre la almohada. Me daban descarga eléctrica pero directa al miembro. Que estaba a punto de reventar la tela de mi pantalón.   

Como siguió la conversación fue bastante tranquila, parecían que se podían llegar a llevar a llevar bien. Solo hasta que Andrea se diera cuenta que tenía intenciones de llevarme nuevamente a Renata a la cama.   
Tampoco era aquella niña, ya era toda una mujer, una muy guapa mujer. Y me veía con ella afirmándole ese rubio cabello mientras me masturbaba con su boca, con esos labios. Sacudí la cabeza para alejar esos pensamientos, tenía a mi “novia” al lado.   

Andrea como era costumbre no hacia mi vida fácil e invito a Renata a pasar el resto de la tarde juntas y después terminar bebiendo algo en mi departamento sin siquiera preguntarme.   
Yo me fui a mi cita en la embajada, ser hijo de Benjamín Lackington tenía sus beneficios y sin mucho preámbulo me concedieron la cita de inmediato.  Allí me dieron un listado de papeles que tenía que reunir entre ellos un escrito con los motivos del divorcio. Si el aceptaba firmar por voluntad propia esto terminaría rápido, pero si se negaba no teníamos más remedio que viajar e irnos a juicio por lo que tendría que validar mi título.   

Por la tarde me fui para la constructora y luego a recoger a Dani a la agencia, cuando le comunique que tanto Andrea como Renata estarían ahí me pidió ir a dejarla a casa de mis papas.   

      - Thiago. – grito Ian cuando aparque el coche  
      - Enano – y salí lo más rápido que pude para abrazarlo  - ¿Me extrañas?  
      - Mucho y lo sabes –  
      - Entren inmediatamente – grito mi madre – Ian debes ir a la cama  
      - Un momento más – le rogo – Thiago está aquí    
      - Y el papa – dijo enojada mamá. – Que mañana yo me llevo los problemas para ir a la escuela    
      - No, no, no. No daré problemas. Solo déjame estar con mi hermano –  
      - Vamos enano – le dije poniéndome a su altura – Ve a la cama y convenzo a mamá de que pases el fin de semana en mi departamento  
      - Wooow – dijo feliz - ¿Solo chicos?  
      - Vale – asentí – Nos llevamos a Marcos y él puede llevar a David
      - Si – grito feliz, y me abrazo – Eres el mejor  
      - ¿Y yo? – dijo Dani haciendo pucheros  
      - Tú eres nuestra princesa – contesto Ian    
      - Solo mía – dijo papá entrando al vestíbulo - ¿Toda la familia?  
      - Papi – lo abrazo  Ian – Thiago me llevara el fin de semana a su casa. Solo seremos chicos  
      - Yo no he dicho que si – dijo mamá – A la cama y lo pensare    
      - Bien – resoplo – Buenas noches a todos

Dicho eso se fue escaleras arriba. Cuando salió del campo visual papá dijo   

      - ¿Estás seguro que puedes con él? –    
      - ¡Claro! – Conteste – Tengo el bautizo de Nacho y se divertirá mucho  
      - No le falles – dijo papá – Te adora ese niño  
      - Y yo a él papá – abrace a Dani – Y a ti también enana.    
      - ¿Te quedas princesa? - le pregunto mi padre a Dani
      - Si claro. – Dijo pareciendo enfadada - ¿Pueden creer que llevo a Andrea y Renata a su departamento? –    
      - ¿Renata? – Pregunto mamá - ¿Mi Renata?  
      - Si mamá – aclare – Andrea la invito y bueno no me gusta nada que se acerque a Renata  
      - A mí tampoco, tu novia está loca – dijo Dani – Y Renata me parece cuerda.  
      - Lo es. -  apunto mi madre – Thiago no dejes que la perturbe. No me cae mal Andrea pero si tiene problemas y mantenla lejos de tu hermano también.
      - No comprendo que le paso a Ian con ella – dije – Antes se llevaban bien  
      - Ian es brillante por eso no la pasa – dijo Dani a quien no podía caerle peor Andrea desde hace muchos años – Podrías salir con Renata, ella me agrada para cuñada.
      - Pueden dejar su odio por Andrea un momento – aclare – Somos novios nada más. Y con respecto a Renata...
      - No – dijo en seco mi padre – Te quiero lejos de ella.  
      - ¿Por qué? – Pregunto Dani – Es guapa, me cae bien y es soltera    
      - No lo es – dijo mi padre – Thiago no quiero tener esta conversación otra vez y menos tener que repetir las cosas. Eres su abogado y tal vez su amigo. Nada más.  
      - Ya basta – dijo mamá furiosa como pocas veces lo estaba – Es tu hijo al que le hablas    
      - Por lo mismo – dijo papá – lo conozco muy bien  
      - ¡Y una mierda! – Dije furioso – Soy lo bastante grande para saber que me conviene y que no. Y quédate tranquilo papá que no me interesa Renata.

Me di media vuelta y Salí de la casa dando un portazo. Que es lo que le pasas a mi papá por que hablaba de mí de esa manera. ¡Dios! Soy su hijo, y no soy tan idiota como para tratar mal a Renata ¿O sí? Puede que alla pensado que solo me la cogería y la dejaría. Bueno eso ya lo he hecho. Pero ahora…   

      - Hijo espera – grito mamá desde la entrada  
      - Mamá por favor – pedí a grito – Tengo que irme  
      - Ve hablar con tu padre. No te vayas enojado con él. Sabes que te ama – acaricio mi mejilla  
      - Y yo a él. Mamá – dije – Pero porque mierda habla así de mí
      - Renata es una buena chica – aclaro – conoce lo que está sucediendo y no la quiere ver sufrir eso es todo.  
      - Pero yo no la quiero hacer sufrir  
      - Ella merece un hombre que la ame hijo – me acaricio la mejilla. – Y tu estas con Andrea. Ella es tu mujer.
      - No es mi mujer – le corte – Soy su novio. Solo eso. Puedo ser un buen hombre si me lo propongo. Pero no es ético que me involucre con ella. Soy su abogado.
      - Así es bebé – dijo mamá – Se su amigo, conocerás la gran mujer que es y te darás cuenta que esto es una estupidez. Renata está cerrada a volver amar, solo sufrirás a su lado. Tú eres apasionado como tu padre, pero tienes mi corazón sensible. Ya lo sabrás cuando te enamores de verdad.
      - Tal vez mamá – le bese la mejilla – Me voy. Vendré el fin de semana por Ian
      - Bien cariño. Descansa   

Durante todo el trayecto a casa, le fui dando vueltas a las palabras de mi padre. Tenía motivos para no confiar en mí, claro que sí. Era un canalla con Andrea. Pero me estaba realmente planteando tener una relación con Renata. Verdaderamente la podía llegar a amar.  Eso ya eran palabras mayores, enormes palabras. Lo que con ella había, espera con ella no hay nada. Hubo, hubo sexo, le hice el amor pero eso hace ya años luz en el pasado.  

Saque las llaves de mi apartamento frustrado por que iba a tener que verlas a ambas en estos momentos y lo que verdaderamente quería era un vaso de whisky, una ducha y acostarme. Dejar de darle vueltas a esta absurda situación. Mucho más que eso.  Mi móvil sonó en ese momento Nacho ¡Mierda!   

      - Lo siento – dije al contestar
      - Donde demonios te metes. Era la última charla y no llegaste maldita sea –
      - Amigo lo siento, se me complico el día -  suspire – vengo entrando a mi apartamento
      - Ya veo que se te complico –  
      - Lo siento de verdad – dije sincero  - El sábado estaré temprano para hablar con el sacerdote  
      - Oh. Claro que estarás temprano – dijo furioso – te pasare a buscar a las ocho de la mañana Thiago.           - Perfecto – trate de sonar alegre – Iré con Ian    
      - Sabes que no es un problema y espero que tus padres y Dani asistan también  
      - No lo sé – me agarre el cabello – No me comentaron nada      
      - Mejor dicho no lo recuerdas – río – No sé, creo que ni siquiera recuerdas la mujer que tienes todas las noches en tu cama.
      - Créeme que esa si la recuerdo – sonreí – Es imposible no saberlo    
      - Con lo loca que esta – completo la frase - ¿Viene verdad?  
      - Si – resople – Ya compro su nuevo vestido, y todo lo necesario para lucirse
      - Aun no entiendo por qué sigues con ella. –    
      - Ya no quiero hablar de eso – le corte – Nos vemos el sábado hermano  
      - Paso por ti. Cerca de las ocho. Te llamo el viernes –  
      - Buenas noches –    
      - Buenas noches  -    

Corte la llamada y metí la llave al departamento. Suspire muchas veces y respire profundo antes de abrir, necesitaba el valor para hacerlo.  Mirar a Renata sin pensar en las palabras de mi padre. Me resigne y abrí, mi sorpresa fue enorme por que al entrar todo estaba a oscuras. Al encender la luz, sobre la mesa del salón había una botella de vino vacía y dos copas.  Pero ni rastros de las chicas. Sonreí agradecido de la situación algo me había ayudado a no tener que verla en ese momento.   

Después de recoger todo me fui directo al cuarto, había sido un día de mierda y lo único que quería era dormir. Mi sorpresa fue grotesca cuando sobre mi cama, yacía el cuerpo de mi novia borracha. Resople y me fui directo a la ducha.   

      - ¡Piedad! – pedí mientras me duchaba  

Entre nuevamente a la habitación y no encontré mi pantalón de pijama. Saque un bóxer y una camiseta. Metí bajo las sabanas el cuerpo de Andrea.   

      - Tardaste – dijo con voz borracha  
      - Sigue durmiendo – le susurre metiéndome a su lado  
      - Hazme el amor – se arrimó a mi cuerpo – Te necesito mi amor    
      - Andrea estas borracha – le bese el pelo y me volteé para darle la espalda

Lo último que podría hacer es tener sexo con ella, con ella borracha.   

      - Ámame Thiago – pidió besando mi espalda por sobre la polera y con sus manos recorriendo mi abdomen – Tu disfruta amor, déjame demostrarte cuanto te amo
      - Hoy no – le pedí sacando sus manos de mi cuerpo – Hoy no
      - Ayer tampoco – reclamo - ¿Qué mierda te pasa?  
      - Estoy cansado – me excuse – Tuve un día de mierda    
      - Eso no era escusa antes – medio la espalda – Un día me aburriré de tú trato. Buenas noches
      - Buenas noches.

Apreté mis ojos, soñando con la esperanza de que ese Renata y no Andrea la que estaba en mi cama. No se que me pasa no dejo de pensarla, de soñarla y de desearla







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