Ocho meses con ese pequeñajo dentro de mi, moverse dentro de mi, estar 24 horas al día con él. Mi vida no puede estar mas completa. Benjamín Lackington, mi Benja. Día a día se preocupa de tenerme contenta a su lado, de hacerme sentir amada. Me demuestra que aun estando echa una pelota me desea, y se excita de tan solo verme.
Los días avanzan y cada vez me aburro mas en casa estando sola, Vicky decidió irse a vivir al departamento que antes compartíamos por que se sentía un estorbo en la casa, no era que lo fuera verdaderamente. Pero desde que se fue nuestra vida sexual se disparo. En todo momento y en todo lugar, cada rincón de la casa nos ha visto demostrarnos amor.
Hoy decidí que me iría a dar un pequeño paseo por el centro comercial, buscaría algunas cosas para comprarle a mi amor y por su puesto a mi hijo. Faltaba casi un mes para Nochebuena y luego no tendría tiempo de salir de compras
- Hola amor - le dije cuando me contesto el teléfono
- Mi vida. ¿Como estas? -
- Ya extrañándote. Y muy aburrida -
- Yo igual te extraño. Pero me queda poco -
- ¿Cuan poco? -
- Para unas dos horas -
- Me pasas a recoger al centro comercial -
- No - corto
- ¿Por favor? -
- No - volvió a cortar - Mi amor no estas para ir al centro comercial, mejor espera por mi en casa y luego hacemos algo para quitar tu aburrimiento
- Hasta pronto -
Le corte enojada y lance el móvil sobre el sofá. Comenzó a pitar de inmediato
- ¿Como estas gordita? - la animosa voz de Naty me contagio de alegría en ese mismo momento
- Aburrida. Ni te imaginas cuanto - resople
- Tengo una idea. -
- ¿Así? - tome asiento en el sofá
- Mira me paso por tu casa a penas salga de la oficina y nos vamos a comprar los obsequios de navidad ¿Que te parece? -
- Eso era lo que quería hacer, pero mi querido futuro esposo me dijo que ya no estoy para salir sola y blablabla -
- Por eso iré por ti. Lo llamare para pedirle permiso - se rió
- ¡¡¿Que?!! - le grite enojada - No lo hagas él no es mi padre para pedirle permiso. Ven por mi maldita amiga y vamos a gastar mucho dinero.
- Bien - se burlo - Después tendrás tu castigo cariño - suspire - Y por lo que puedo notar no es nada de malo - se rió
- Ya.Ya. A las siete? -
- Si un poco pasado -
Mientras seguíamos conversando sonó el timbre del portón de entrada. A mi super velocidad reducida camine hasta la cocina para mirar por la cámara de seguridad que Benja había mandado instalar.
- Espérame un momento cariño - le pedí a Naty
- ¿Que pasa? -
- Hay un repartidor afuera -
- Te llamo en diez -
- Hecho -
Corte la llamada y presione el botón para poder escuchar al repartidor.
- ¿Diga? -
- ¿Señorita Renata Blavi´s? - una voz ronca me dijo al otro lado.
- Si. -
- Florería Carmen Godoy. Necesito que me firme el recibo -
- Me puede mostrar su identificación por favor -
- Claro -
Acerco al lente de la cámara su credencial que acreditaba que él era Manuel Ortiz. Presione abrir la reja y camine hacia la entrada principal.
Mi Benja nunca me deja de sorprender es un hombre muy atento y cariño, como se dio cuenta que termine
cabreada con su llamada por teléfono me envió flores como no iba a estar profundamente enamorada de este hombre maravilloso.
- Gracias Dios por este hombre que me enviaste verdaderamente soy muy afortunada. -
Los golpes en la puerta me sacaron de mis pensamientos, y decidí abrir la puerta
- Hola - me dijo el repartidor con la cabeza gacha, y la gorra muy abajo que me impedía ver su cara.
- ¿Hola? - dije sorprendida por su falta de seriedad. Alzo la cabeza y di instantaneamente un paso atrás para cerrar la puerta. Con un solo movimiento de su brazo me lo impidió y sonrió con suficiencia.
- ¿Me extrañabas? -
Miles de recuerdos se vinieron a mi cabeza en ese momento, como pude ser tan tonta y dejar pasar a Iñaki a mi casa, me encuentro sola con ocho meses de embarazo y muy asustada. La última vez que nos vimos no terminamos de buena manera y ahora, y ahora me encuentro sola otra vez con él.
Esta mucho mas delgado, en su cara puedo apreciar una cicatriz que antes no tenia...
- ¡Te pregunte si me extrañabas! - me grito dando un paso dentro de mi casa. Yo di otro hacia atrás y choque con una mesa de la entrada - Pequeña. - miro mi barriga - Veo que no han perdido tiempo.
Trato de tocar mi hijo y lo esquive como pude. Sin darle la espalda camine de vuelta al salón ¡Mierda! Mi móvil quedo en la entrada!
- ¿Que quieres Iñaki? - le pregunte con voz temblorosa.
- Todo y nada - me dijo fingiendo inocencia - ¿Te casaste con ese idiota?
- Si - mentí
- Perfecto mas le dolerá al muy infeliz. Paga lo que me hizo. Tres meses en el hospital. -
- Pero... -
- Nada. No hay pero. Tú culpa fue. -
- Yo... -
- Mejor mantén tu boca cerrada que quiero hablar por teléfono. -
- Por favor. Si quieres dinero te lo doy. Yo no puse cargos en tu contra -
- Pero me patiaron en el suelo como si fuera un animal. Y yo lo unico que quería era acostarme con mi novia. - grito enojado - Pero mi novia. La muy puta se acostaba con otro.
- Yo siempre fui sincera contigo. Por favor estoy embarazada -
- Mas le dolerá saber que estoy con su mujercita y su ¿niña o niño? -
- Niño -
- Mira que tiene suerte el desgraciado. Haber Renata. Para que nos vamos entendiendo solo te quiero para atraerlo a mi. Esta vez - saco una pistola de detrás de su espalda - Yo le daré los golpes.
- Iñaki por favor. -
- Por favor nada. Preciosa esto no es contra ti. Ya una vez que acabe nos podemos ir juntos y darle familia al bebé - se detuvo un momento y me miro el vientre - No eso sería una mala idea, ya veremos como nos deshacemos de ese engendro y tenemos los nuestros propios. - me sonrió
Un dolor en mi vientre me hizo retorcerme y a el le produjo una gran sonrisa. Sentí como liquido caía por mi piernas y mis ojos se me volvieron agua. Ahora no por favor no me puedo poner de parto ahora.
- Seras cochina. - se rió a carcajada limpia - ¿Tanto miedo te doy? - se volvió a reír
- Mi hijo quiere nacer -
Al momento que termino la frase comienza a sonar mi móvil, creo que ya han pasado los diez minutos y es Naty la que llama, trato como puedo de seguir el sonido del móvil pero no alcanzo a dar ni dos pasos cuando tengo a Iñaki frente a mi, con una sonrisa mas que llenadora en su rostro estira su brazo y le lanza sobre el sofá. Caigo de espalda. Abrazando mis brazos en mi vientre en modo de protección.
- ¿Quien sera? - dijo en tono burlesco caminado hacia el sonido. Lo tomo en sus manos y sonrió al ver el nombre en la pantalla. Mis nervios estaban a mas no poder, las contracciones eran cada vez mas fuertes y cada unos siete minutos. Por favor hijito mio. Resiste un poco mas.
- Llama un medico. - le rogué - Por piedad
- Hola Natalia. - dijo contestando mi móvil. - ¡No me grites!... Una visita a mi querida ex novia... Ni se te ocurra llamarle... Enseñarle que conmigo no debió meterse nunca... Saludines a mi querido amigo Ima. - resoplo y lanzo el móvil contra el suelo - Esta puta le dirá al idiota antes de que yo tenga todo preparado.
- Iñaki por favor - grite aguantando una nueva contracción
- Callate tú - me abofeteo. Inmediatamente sentí el sabor metalico de la sangre. Me había roto el labio. - No me gusta pegarle a las mujeres, te juro que no. Pero tú, pero tú te lo buscas. Renata todo hubiera sido mucho mas fácil. Nosotros nos llevábamos bien.
- Nunca hubo un nosotros - susurre
- Mejor cierra esa puta boca si no quieres que te amordace -
Pasaron los diez minutos mas eternos de mi vida, tirada en el sofá viendo como este idiota se paseaba por mi sala. Mi miedo crecía con cada contracción mi hijo no iba a esperar mucho tiempo mas aquí dentro y necesitaba urgente irme al hospital. Cerré mis ojos, pidiendo al cielo que Naty le haya puesto sobre aviso a la policía antes que a Benja.
Miles de posibles escenas se vinieron a mi mente, miles de temores en este momento me inundaban. Y a su vez revivía cada segundo de los que pase junto a mi querido Benja. De esta no salíamos bien librados. Yo con mi poca movilidad poco podía hacer, el temor de que le hiciera algo a mi hijo, a mi o a Benja. Me hicieron comenzar a llorar.
- No puedes hacer nada mejor. - grito Iñaki caminado hacia mi. - ¿Quieres llorar con ganas?
- ¿Y tu quieres salir con vida? - la voz de mi Benja en el umbral del salón me hizo pegar un salto de terror. Trate de buscar su mirada, de poder verle a la cara y pedirle que me sacara de acá. De buscar esa conexión que ambos teníamos.
- Llego a quien esperábamos - dijo Iñaki dandome la espalda y balanceando en sus manos la pistola que traía consigo - Ahora la fiesta esta completa
- ¿A que se debe tu especial visita? - dijo Benja muy calmado para la situación
- Vine a aclarar un par de cosas contigo. Pero me he llevado una hermosa sorpresa. - dice apuntando mi abultado abdomen - Veo que no perdieron el tiempo
- Esto es conmigo. - dijo Benja caminando hacia mi. - Deja que salga. Esta Naty esperándote afuera cariño. Ve con ella.
- ¡No! - grito Iñaki. - Ella se queda.
- Es conmigo el problema deja que se vaya -
- jajajajajaja - camino hacia mi lado - Me diste opción cuando llegaste a la cabaña a agredirme? - se quedo pensativo un momento esperando que Benja dijera algo - ¡NO! ¿Ahora debo yo acceder?
- Voy a tener el niño aquí si no me dejas salirrrrrrrrrrrrrrr - grite retorciendome de dolor, haciendome notar un poco
- ¡¡¿Que?!! - grito Benja dando un paso hacia mi, Iñaki lo apunto - Deja que se salga y arreglemos esto como los hombres. -
- No. No. No. Ella se queda. -
- Ah!!!!!!!! - grite una nueva contracción me llego justo en ese momento. Benja corrió hacia mi lado en ese instante y me tomo justo antes de que pudiera caer al suelo.
- Se fuerte mi amor. Por nosotros, los sacare de aquí - me susurro en el oído.
- ¡Ay! que romántico momento. - dijo Iñaki - Pero bueno que se valla a mi ella me da igual. Aun que esto lo podemos solucionar mas rápido de lo que creemos.
Mis ojos se nublaron en ese momento, en mis oídos solo me quedo el sonido del estruendo que provoco el disparo, a mi lado Benja estaba con la mano sobre su estomago y los ojos muy abiertos. Me miro por unos segundos antes de desplomarse a mi lado. Terror. Eso fue lo que verdaderamente sentí en ese momento, todo fue confuso en ese instante, completamente todo.
- ¿Que ha... ¡Dios! - gritó Naty corriendo a mi lado
- Benja mi amor por favor abre tus ¡Ahhhhhhhh! - una nueva contracción
- Llamare una ambulancia. -
Camino dos pasos separada de mi mientras escuchaba como le daba las indicaciones a alguien al otro lado de la linea. Acariciaba su hermoso rostro, le susurraba palabras de amor y de que tuviera la fuerza necesaria para salir de esta. Lo necesitaba conmigo. Nuestro hijo nacería en este mismo momento.
Los minutos pasaron rápidos cuando una ola de gente estaba en mi sala, un paramedico me pedía alejarme de Benja para que se lo pudieran llevar, Naty les pedía que me atendieran por que estaba a punto de dar a luz pero nada de eso me importaba en estos momentos, ver a mi hombre fuerte salir sobre una camilla era mas de lo que podía soportar
- Por favoooooor! Renata tienen que atenderte también. - me decia Naty tomando mi cara entre sus manos. - Tienes que ser fuerte estará bien. Esta en buenas manos
- Yo no quiero separarme de él -
- ¿Y tu hijo? Acaso no importa el pequeño.
- ¡Dios! Por que
- Señora vamos por favor tenemos que monitorear su embarazo - me dijo el paramedico tomando mi hombro con fuerza y haciendo presión para llevarme también a mi
- He roto la fuente - le dije echandome a llorar
- ¿Hace cuanto tiempo aproximadamente? -
- No lo se - negué con la cabeza
- Traigan una camilla. - grito - Mujer a punto de dar a luz
Mientras íbamos en la ambulancia mi cabeza y mi corazón estaban en camino al mismo hospital pero no a punto de dar a luz, si no que con una herida de bala en el estomago. Dios, ni siquiera se de la gravedad.
- Señora tiene siete centímetros de dilatación. Será un parto rápido -
- ¿Esta bien? - le pregunte a Naty
- Lo estará solo debes ser fuerte por los tres. Vamos amiga tú puedes -
No supe ni cuento tiempo paso, ni de dolor de cuerpo. Cuando vine a ser consciente de la situación estaba dentro de la sala de parto con la mano muy afirmada por parte de Naty quien me daba ánimos para seguir y me aseguraba que Benja estaba bien.
- Renata. Por favor necesitamos que te concentres en tu bebé. Cuando te diga ya tu tienes que pujar. ¿Vale? -
Asentí con la cabeza
- Renata. Necesito que me contestes. Estamos al tanto de la situación pero créeme que tu esposo esta bien. -
Sentí un pinchazo en el pecho en ese momento y supe que mi Benja estaba a mi lado, que al igual que yo, él quería que su hijo naciera bien.
- Vale - dije fuerte y claro.
- Bien. Ahora puja - grito la doctora.
Con toda la fuerza que necesitaba puje, una dos y en la tercera ya estaba agotada, Naty me sostenía la mano y me animaba a hacerlo.
- Vamos la última. - dijo la doctora
- Cariño ya esta casi aquí - me dijo Naty besando mi frente y secando el sudor del esfuerzo
- Ahora Renata con fuerza -
Puse toda mi fuerza y concentración, toda la fuerza que me enviaba mi amor de algún lugar de este hospital esperando paciente saber noticias de su hijo. - Te amo - escuche la voz de mi Benja como si estuviera a mi lado. Puje con tanta fuerza que el sonido que me hizo volver a la habitación fue el llanto de mi bebé.
Mi vista se nublo en ese instante, mis ojos se hicieron agua, no podía parar de pensar en Benja, en lo feliz que hubiera estado en este momento aquí junto a nosotros.
- Para ser prematuro es un niño grande y sano. Todo esta bien con él. - dijo la doctora.
Un montón de palabras escuchaba pero no podía siquiera pensar en procesarlas, cuando me lo pusieron en mi pecho, fue una sensación increíble ya estaba aquí, ya lo tenia en mis brazos. Ahora solo faltaba su papá. Solo faltaba que él luchara por nosotros.
- La dejaremos un momento en la sala de recuperación y luego la llevaremos a su habitación. - me dijo la enfermera
- Es precioso Renata. - Naty le tomo su manita - Es un buen chico esta completamente sano y lucho por estar con ustedes. Benjamín hará lo mismo.
- Necesito que salgas a verlo. Quiero saber como esta -
Dos horas después ya mis nervios no podían mas, estaba sola en una sala de hospital con mi niño en brazos mirando su carita. Mis lagrimas no cesaban, esto no debió pasar así, hoy tendría que haber sido el mejor día de nuestras vidas y solo es una pesadilla mas. La puerta se abrió para ver la cara de afligida de mi amiga.
- ¿Como esta? - le pregunte a penas cerró la puerta. Camino hacia mi y me tomo la mano.
- Debes ser fuerte amiga. Es muy duro todo esto -
¿Debo ser fuerte? Como se supone que tengo que ser fuerte si acabo de dar a luz y él hombre que amo, el padre de mi hijo mi futuro marido esta en algún lugar y quien sabe en que condiciones. No no no podía pensar en lo peor, él estaba luchando por nosotros. Él va a ver crecer a su hijo.
- No me puede dejar sola - dije entre sollozos. - Tiene que ver crecer a su hijo.
- Lo hará cariño. Esta luchando por ustedes. Salio hace poco de cirugía y todo pinta bien. -
- Quiero verlo - dije firme
- Hablare con tu doctora para que puedas verlo mañana. Por hoy debes descansar y tratar de estar tranquila, cariño. Es difícil pero tienes que poder por tu niño ¿Como le van a poner?
- El nombre ya lo habíamos decidido, Thiago. -
- Thiago Lackington. - lo tomo en sus brazos. - Suena hermoso. Es un niño precioso. Amiga descansa yo me quedare con el pequeño Thiago.
- No quiero - suspire - Necesito saber de él
- Victoria vendrá en un momento y traerá mas información. Por ahora duerme
Desperté sobresaltada por el llanto de mi bebé, me había quedado dormida, antes siquiera de abrir por completo mis ojos ya estaba pensando en mi amado.
- Mira quien despertó pequeño Thiago - Vicky me regalo una sonrisa, una sonrisa triste y dulce era la segunda persona que veía desde que llegue a este lugar. - ¡Hola mami!. - me tendió a mi pequeño y lo acune en mi pecho.
Su pequeña boquita en O se abrió de inmediato y busque mis pechos, por primera vez en horas podía sonreír, tan pequeño y expuesto a que yo este sufriendo de esta manera, esto no debería ser legal. Deberíamos estar felices. Inconscientemente lagrimas brotaron de mis ojos.
- No hija. Por favor no. - me dijo Vicky acercándose a la cama - No le hagas eso a mi nieto, tanto él como su papá te necesitan completa y lista para luchar por tus hombres. Benja lo esta haciendo bien
- ¿Lo viste? - le pregunte mirando fijamente como hijo mamaba con desesperación
- Si. - me acaricio el cabello - Estuve con él. Esta anestesiado, pero consiente y luchando por su vida. Por su familia. -
- Quiero ir a verlo - exigí nuevamente
- Lo harás. -
- ¿Enserio?
- Mañana cuando lo saquen de cuidados intensivos - curvo su boca en una leve sonrisa - Los llevaremos a ambos, él tratante de Benjamín dijo que eso le haría bien. Sentirte a ti y vuestro bebé.
- Quiero verlo ¡Ahora! - grite llorando - Lo necesito ahora, necesito saber que esta bien. Que esta con vida
- Lo esta cariño. Te juro que lo esta.
La noche se me hizo eterna no deje que las enfermeras se llevaran a mi pequeño Thiago al cunero, era lo único que tenia de él y lo quería conmigo. Le rogué a Victoria que se fuera a quedar con Benja y que me avisara cualquier cambio en su estado de salud. Pero aun así me sentía intranquila, durante las horas que pude dormir no paraba de revivir nuevamente la escena en mi cabeza, cerraba los ojos y veía a Iñaki parado a mi lado tratando de herir a mi pequeño.
Mi pequeño descansaba ajeno a todo sobre mi pecho.
A las ocho de la mañana entro la pediatra a revisar a mi pequeño gigante, para que para ser prematuro es bastante grande y no tiene necesidad de ir a la incubadora. Esta completamente sano y fuerte todos sus pequeños órganos funcionan a la perfección. Así me dijo que yo mañana quedaba de alta pero al bebé lo tendrían dos días mas solo por precaución pero que podía estar todo el día con él.
Tras ella y la revisión paso una enfermera con una silla de ruedas para llevarnos al quinto piso donde estaba Benja, con mi niño envuelto en mis brazos hicimos el trayecto mas largo para mi corazón el ascensor iba mas lento de lo normal y todo pasaba como en cámara lenta.
- ¿Como paso la noche? - fue lo primero que le pregunte a Victoria cuando llegamos al pasillo de la habitación
- Bien. ¿Y ustedes? -
- Thiago durmió sobre mi pecho y despertó solo para comer. - trate de sonar calmada y sonar alegre pero me salia demasiado fingido - Yo apenas pegue un ojo
- Ahora lo veras. - tomo al niño - Vamos a dentro que seguro su padre se pondrá muy feliz de sentirlo
Antes siquiera de ingresar ya estaba echa un manojo de nervios, sabia que lo vería con maquinas pero esto era mas de lo que podía soportar trate de ser fuerte y no llorar, por él, por mi hijo.
La enfermera dejo la silla lo mas cercana a la cama donde estaba el cuerpo, mientras me comentaba que lo estaba haciendo de maravillas por que respiraba por si solo, como la bala no había afectado órganos vitales era cuestión de tiempo para que despertara ya no corría riesgo vital.
Tome su mano entre las mías y me la lleve a la boca para poder besarlas y que me sintiera a su lado.
- Hola mi amor - dije acariciando su cara. - Estoy aquí, estamos bien. - aguante las lagrimas - Tú hijo te quiere conocer, nació sano y fuerte. Creo que lo aprendió de ti. - me voltee para mirar a Victoria en señal de que me lo entregara para acercarlo a él.
- Ten - lo puso en mis brazos y salio de la habitación
- Mi amor abre tus ojos para que puedas ver esta cosa tan chiquita que nos necesita a ambos - me puse de pie de la silla de ruedas con mucho cuidado con nuestro hijo en brazos para acomodarlo sobre su pecho para que sintiera ese contacto y volviera con nosotros. - Siéntelo, es tan mio como tuyo. Si abres tus ojos podrás ver lo hermoso que esta, su carita tan chiquita tiene tus labios, es rosadito mi amor. Es perfecto saco tus ojos. A pesar haber nacido de ocho meses esta muy bien, la doctora dice que dentro de dos días me lo puedo llevar a casa, a nuestra casa a la que mandaste a hacer para nosotros donde lo ibamos a llevar cuando naciera, pero sin ti no puedo. Mi amor. Aun tenemos que organizar la boda. Por que cuando te dije que si fuera para siempre. Anda mi amor. Si quieres nos vamos a España a casarnos para ser Lackington como mis hombres, solo abre los ojos y dime que estas conmigo
jueves, 6 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
"Algo llamado amor" Cap LIII
- ¿Y? - le pregunte esperando su respuesta
- SIIIIIIIIIIIIII -
Y me volvió a decir que si. Que si se quería casar conmigo, esta vez si lo lograríamos, nada nos podía separar.
Luego de la cena y como lo tenia planeado nos fuimos directo a un hotel. Una vez dentro del ascensor nuestras manos comenzaron a trabajar por si solas, nos recorríamos nuestros cuerpos con desesperación, como si nunca antes lo hubiéramos hecho. Nuestros labios sincronizados y necesitados. Nos besábamos salvajemente en todo momento.
- Mi amor - me llamo Renata apenas ingresamos a la habitación. Era la misma en la que habíamos estado la ultima vez. Aquella vez que descubrí que estaba esperando a mi primer hijo. A nuestro primer hijo. Como si supiera lo que quería decirme le pose mis labios sobre los suyos para silenciarla con un beso.
- No. Te traje aquí para que te des cuenta que esta todo superado. Nada nos va a separar mi amor. Nada. Aquí celebramos la primera vez con esta visita. - pose mis manos sobre nuestro hijo. - Ahora ya se hace notar. Nada va a pasar salvo que te voy a amar y acariciar toda la noche.
- ¿Toda la noche? - me beso los labios
- Toda. Toda. Hasta que caigas rendida - seductoramente me acerque a ella y la rodeo con mis brazos.
- Te amo Benja - me susurro con su boca en mi cuello.
Nos besamos apasionadamente en ese mismo instante lentamente la deje caer en la cama, su barriga ya no me permitía poner mi cuerpo sobre él de ella. Sonreí ante tal situación y me lance de espalda a la cama.
- ¿Que pasa? - me pregunto angustiada Renata al ver como me apartaba de ella. - No me hagas esto mi amor por favor - me suplico.
La tome de las manos y la ayude a sentarse a horcajadas sobre mi, seductora como ella comenzó a moverse sugerente mente sobre mi. Mi pobre miembro despertó al instante. Lleve mis manos a sus pechos y los comencé a masajear por un instante hasta que me fui directo a sus muslos. Le subí lentamente su vestido hasta descubrir su barriga. Me acomode hasta poder posar mis labios sobre su vientre. Con mis pulgares le masaje a mi hijo. Mi hermoso niño de siete meses. Termine de sacar su vestido por su cabeza y como un animal salvaje me lleve su pecho derecho a la boca aun con su sujetador puesto.
- Ahhh - exclamo. - Benja te necesito
- Y yo mi amor. -
Sus ágiles manos fueron desabrochando cada uno de los botones de mi camisa, hasta que mi torso estuvo completamente desnudo y me acomode en la cama para poder abrazarla. Nuestros pechos desnudos, conectados completamente.
No la hice esperar mas tiempo y la acomode en la cama para poder hacerle el amor de la mejor manera posible. Con el niño dentro de ella no era facil poder hacerle el amor.
Me acomode tras su espalda y arrastre mi miembro a su sexo. La penetre lentamente hasta estar por completo dentro de ella. Me quede sin hacer ningún movimiento hasta ver que ella estaba bien en ese minuto.
Uno dos tres movimientos suaves y ella jadeaba de necesidad, yo moría por sacar el lado salvaje.
- Mas rápido - me pidió tomando mi boca como suya.
La volví a cambiar de posición para poder hacer mas cómodo todo este proceso. Y seguí con mis movimientos. Lentos y pausados.
- Estamos bien. - me dijo al darse cuenta de mi preocupación.
Se saco el miembro de ella y me empujo en la cama hasta que quede acostado boca arriba, ella volvió a subirse a horcajadas y me miro con sus hermosos ojos lleno de pasión. Observo mi erección que proclamaba atención y se lo llevo a la boca. Paseo su lengua suavemente sobre la punta hasta cubrirlo completo con sus hermosos labios.
Saque toda mi fuerza de voluntad para poder controlar el orgasmo y venirme en su boca, no quería echar a perder el momento. La tome por el pelo para apartarla, ella me miro y entendió. Se lo llevo a su sexo y se empalo con él.
Controlo el ritmo, estando sobre mi. Busco su placer y busco mi placer. Como extrañaba tenerla así sobre mi, entre mis brazos amandola como se lo merece. Es la única mujer en mi vida, ella es mi vida. Por fin puedo decir que soy feliz. Soy completamente feliz.
Nos saciamos hasta que caímos rendidos y llenos de amor.
- ¿Te encuentras bien? - sobando sus hombros.
- Más feliz que nunca. - se volteo para quedar de frente a mi. - Nunca había sido tan feliz. - me beso.
Dos horas mas tarde luego del curso de respiración al cual teniamos que acudir para preparar el parto nos fuimos a la consulta de la doctora hoy nos tocaba por fin volver a ver a nuestro hermoso bebe.
En la consulta de la doctora nos aclaro que todo estaba completamente perfecto mi bebe era enorme para los meses y aun le faltaba acomodarse en posición para nacer, su peso y sus huesos todo estaba perfecto. Nos confirmaba lo que ya sabíamos. Nuestro niño estaba perfecto.
- SIIIIIIIIIIIIII -
Y me volvió a decir que si. Que si se quería casar conmigo, esta vez si lo lograríamos, nada nos podía separar.
Luego de la cena y como lo tenia planeado nos fuimos directo a un hotel. Una vez dentro del ascensor nuestras manos comenzaron a trabajar por si solas, nos recorríamos nuestros cuerpos con desesperación, como si nunca antes lo hubiéramos hecho. Nuestros labios sincronizados y necesitados. Nos besábamos salvajemente en todo momento.
- Mi amor - me llamo Renata apenas ingresamos a la habitación. Era la misma en la que habíamos estado la ultima vez. Aquella vez que descubrí que estaba esperando a mi primer hijo. A nuestro primer hijo. Como si supiera lo que quería decirme le pose mis labios sobre los suyos para silenciarla con un beso.
- No. Te traje aquí para que te des cuenta que esta todo superado. Nada nos va a separar mi amor. Nada. Aquí celebramos la primera vez con esta visita. - pose mis manos sobre nuestro hijo. - Ahora ya se hace notar. Nada va a pasar salvo que te voy a amar y acariciar toda la noche.
- ¿Toda la noche? - me beso los labios
- Toda. Toda. Hasta que caigas rendida - seductoramente me acerque a ella y la rodeo con mis brazos.
- Te amo Benja - me susurro con su boca en mi cuello.
Nos besamos apasionadamente en ese mismo instante lentamente la deje caer en la cama, su barriga ya no me permitía poner mi cuerpo sobre él de ella. Sonreí ante tal situación y me lance de espalda a la cama.
- ¿Que pasa? - me pregunto angustiada Renata al ver como me apartaba de ella. - No me hagas esto mi amor por favor - me suplico.
La tome de las manos y la ayude a sentarse a horcajadas sobre mi, seductora como ella comenzó a moverse sugerente mente sobre mi. Mi pobre miembro despertó al instante. Lleve mis manos a sus pechos y los comencé a masajear por un instante hasta que me fui directo a sus muslos. Le subí lentamente su vestido hasta descubrir su barriga. Me acomode hasta poder posar mis labios sobre su vientre. Con mis pulgares le masaje a mi hijo. Mi hermoso niño de siete meses. Termine de sacar su vestido por su cabeza y como un animal salvaje me lleve su pecho derecho a la boca aun con su sujetador puesto.
- Ahhh - exclamo. - Benja te necesito
- Y yo mi amor. -
Sus ágiles manos fueron desabrochando cada uno de los botones de mi camisa, hasta que mi torso estuvo completamente desnudo y me acomode en la cama para poder abrazarla. Nuestros pechos desnudos, conectados completamente.
No la hice esperar mas tiempo y la acomode en la cama para poder hacerle el amor de la mejor manera posible. Con el niño dentro de ella no era facil poder hacerle el amor.
Me acomode tras su espalda y arrastre mi miembro a su sexo. La penetre lentamente hasta estar por completo dentro de ella. Me quede sin hacer ningún movimiento hasta ver que ella estaba bien en ese minuto.
Uno dos tres movimientos suaves y ella jadeaba de necesidad, yo moría por sacar el lado salvaje.
- Mas rápido - me pidió tomando mi boca como suya.
La volví a cambiar de posición para poder hacer mas cómodo todo este proceso. Y seguí con mis movimientos. Lentos y pausados.
- Estamos bien. - me dijo al darse cuenta de mi preocupación.
Se saco el miembro de ella y me empujo en la cama hasta que quede acostado boca arriba, ella volvió a subirse a horcajadas y me miro con sus hermosos ojos lleno de pasión. Observo mi erección que proclamaba atención y se lo llevo a la boca. Paseo su lengua suavemente sobre la punta hasta cubrirlo completo con sus hermosos labios.
Saque toda mi fuerza de voluntad para poder controlar el orgasmo y venirme en su boca, no quería echar a perder el momento. La tome por el pelo para apartarla, ella me miro y entendió. Se lo llevo a su sexo y se empalo con él.
Controlo el ritmo, estando sobre mi. Busco su placer y busco mi placer. Como extrañaba tenerla así sobre mi, entre mis brazos amandola como se lo merece. Es la única mujer en mi vida, ella es mi vida. Por fin puedo decir que soy feliz. Soy completamente feliz.
Nos saciamos hasta que caímos rendidos y llenos de amor.
- ¿Te encuentras bien? - sobando sus hombros.
- Más feliz que nunca. - se volteo para quedar de frente a mi. - Nunca había sido tan feliz. - me beso.
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Preferimos juntar a todas las personas importantes en nuestra vida para contarles que nos habíamos reconciliado y a su vez decir la nueva fecha de la boda, esta vez si que nos casamos ya nada nos puede separar, mis celos siempre estarán si una mujer se le acerca mas de lo debido pero después de la otra noche ya nada volvió a ser igual. Su manera de hacerme el amor me había dejado mas que claro que soy la única mujer en su vida.
Victoria que no tiene un pelo de tonta se dio cuenta de inmediato que las cosas entre nosotros estaban mejor que nunca, mucho mejor. Estamos locos y lo sabemos, pero locos de amor el uno por el otro y feliz esperando a nuestro primer hijo. Muy felices.
- Amigos, familia. - dijo Benja alzando la copa. - Los hemos querido juntar a todos esta noche por que son muy importantes para mi y para mi mujer. - sonreí. - Hemos superado nuestras diferencias y nuestro amor fue mucho mas fuerte. Dios nos envió este pequeño - acaricio mi barriga. - Para iluminar nuestras vidas, ahora con ustedes presentes quiero hacer oficial nuestro compromiso. El compromiso de estar siempre junto a mi familia y junto a ustedes. Renata acepto ser mi esposa por segunda vez y esta es la definitiva, no hay otra y es para siempre.
- Felicidades cariño - se puso de pie Gabriel y me abrazo de inmediato - Se feliz con el idiota, deja que te ame y amalo.
- Gracias. -
- Amigaaaaaaa! - me dijo muy animada Naty. - Se feliz cielo. Te quiero muchísimo - me abrazo muy afectuosamente
- Están echos el uno para el otro. - dijo Vicky alzando su copa al otro lado de la mesa - Hagan feliz a mi nieto y denle un hogar lleno de amor. - secandose las lagrimas - Pero lo mas importante es que se respeten y se quieran. Van a ser un hermoso matrimonio, una hermosa familia. ¡Salud por el amor!
Salud
Gritamos todos al unisono, la velada termino siendo espectacular llena de anécdotas. Recordando como nos conocimos, unos primeros encuentros. Una vez en la casa luego de una sección de sexo romántico, nos dormimos abrazados y mas enamorados que nunca. Nuestra vida si estaba por fin tomando el rumbo adecuado.
Un mes mas tarde ya con mi barriga a punto de explotar todo seguía de maravillas, Nos tocaba el control de los ocho meses y que nos dieran ya la fecha posible de parto. Estaba todo completamente preparado en casa para la llegada del pequeño.
- Esta todo muy lindo Cariño. - me dijo Naty. - Este niño si que sera mimado.
- Tendrá una familia. Y nada mejor puede pedir. -
- Así es. Padres amorosos y que estarán con él siempre. ¿Ya han pensado como le pondrá? -
- Hemos hablado de algunos nombres pero ninguno definitivo -
- Tengo que contarte algo - se puso de pie y camino por la sala.
- ¿Que es? -
- Amiga. Después de todos estos meses, estoy mas que segura que Imanuel es el hombre de mi vida. Nos amamos y hemos superado las pruebas que se nos han puesto. Y hemos decidido dar un paso mas para en algún momento formar nuestra familia, y estar tan felices como tú y Benja. Nos vamos a casar -
- Felicidades pequeña - con dificultad me puse de pie y la abrace. - Serás la novia mas hermosa de todas, muchas felicidades por decidirte a ser feliz.
- Fue una decisión dificil despues de lo que paso con Iñaki, pero nosotros no tenemos la culpa - de solo nombrarlo se me puso la piel de gallina.
- Claro que no, merecen ser felices
- Queremos que tu y Benja sean nuestros padrinos y testigos de la boda -
- Woooow - le dije volviendo a abrazarla - Sera un honor.
- ¿Que sera un honor? - pregunto Benja ingresando al salón con su traje sin corbata y los primeros botones abiertos, de solo verlo así ya me daban ganas de encerrarlo en la habitación y que me hiciera el amor a lo loco por muchas horas.
- Naty se nos casa - le dije caminado hacia el y apoyándome en puntillas para poder besarle - Hola Cariño
- Hola mi amor. - volvió a capturar mis labios, esta vez con mas pasión haciendo olvidarme del resto.
- Bien si no se separan me tendré que ir - dijo Naty haciéndonos separar de inmediato
- No. No te preocupes tengo unas cosas que atender así que las dejo cotillar tranquilas. - me beso castamente y se volvió a ir .
- Si que están enamorados - me dijo Naty volviendo a tomar asiento - ¿Como van las cosas entre ustedes?
- Pues mejor que nunca, nos amamos muchísimo, no podemos mantener las manos lejos el uno del otro. El sexo es mas increíble que antes -
- Aun con esa enorme barriga - me dijo un poco avergonzada mi amiga
- Esto es lo que lo hace mas emocionante. Ya veras cuando te embaraces - le dije guiñándole un ojo.
- ¡Ay! Cariño que nunca lo espere de ti - se rió. - Pero el sexo con Ima también es increíble. Colosal y maravilloso. - ambas nos reímos
Nos pasamos mas de dos horas cotillando sobre como era el sexo con nuestras respectivas parejas, extrañaba conversar con mi mejor amiga, con mi hermana, pero ahora la tenia aquí conmigo y debíamos aprovecharlo al máximo. Me puso al tanto acerca de como iba la empresa que hacían semanas que no iba, me asombraba lo bien que la estaban llevando sin mi. Eso me daba la iniciativa para que nunca vez que naciera mi bebe poder ir menos, así dedicarme en cuerpo y alma a mi familia.
Después de la cena a la cual vino hasta Imanuel, se fueron entrando las nueve, Vicky nos informo que esta noche se quedaría en casa de Gabriel por que lo ayudaría a quedarse con la nena.
- Mi amor deja los platos hay. Ya mañana los limpiamos y vayámonos a la cama debes estar cansada. - me dijo Benja abrazándome por la espalda.
- No me molesta. Ya casi no me queda nada. -
Me quito el plato de las manos y lo dejo corto el agua. Con una fuerza que solo el tenía me dejo sobre la mesa de la isla y comenzó a besarme, nos besamos con pasión con desesperación y mucho amor.
Aparto mi pelo del cuello y comenzó a dejar lametones y besos al rededor de el, sus manos viajaban por todo mi cuerpo con desesperación masajeaba mis pechos por sobre la polera sin perder ni un solo minuto la subió hasta sacarla por mis hombros, no tardo ni dos minutos en sacarme el sujetador. Sus manos se fueron a mi sexo, y su boca directo a mis pechos dejando lametones y besos por todo mi cuerpo incluyendo el hinchado vientre que ya poseía.
Mis pantalones ya le molestaban y los saco de un solo tirón llevándose con ellos mis bragas. Me quede completamente desnuda ante el sobre la isla de la cocina. Se agacho hasta quedar a la altura de mi sexo que lo beso con devoción. Sus manos seguían jugando en mis pechos y su lengua. Su lengua. Su lengua me estaba llevando al borde de un precipicio.
- Te deseo cada minuto del día - gruño separando su boca de mi sexo. - Anhelo todo el día tenerte así
Me reincorpore como pude para hacer la ardua tarea de sacarle todo lo que sobraba en ese momento. Yo desnuda y el aun con ropa.
Botón tras botón saque su camisa que se le hizo compañía a mi ropa en el suelo, con mucho cuidado me puse de rodillas frente a él para sacar mi mayor deseo, desabroche el botón de su pantalón y sin titubear metí mi mano dentro de su bóxer, su erección creciente palpitaba caliente bajo mi mano. No dude ni dos segundos en llevar sus pantalones con sus bóxer al suelo dio un paso al frente. Y quede frente a su majestad
Acaricie desde la base hasta la punta, con lentitud. Gruño en respuesta. Sin despegar mis ojos de los suyos pase mi lengua coquetamente por la punta, por la base, por su miembro completamente.
- Estas descarada - me dijo dando un gruñido de satisfacción.
Lo tuve en mi boca por unos momentos mas hasta que me ayudo a ponerme de pie, sin dejar de acariciarlo con mis manos devore su boca, nuestras lenguas calientes y necesitadas de nosotros mismos. De pie junto a él nos abrazamos un momento, nos besamos, nos acariciamos.
- Te amo. - le susurre capturando nuevamente su boca.
Me arrastro de la mano por la casa desnuda para depositarme suavemente sobre el sillón. Se acomodo como pudo sobre mi sin presionar mi vientre hinchado. Nos devoramos la boca nuevamente. Continuo con su regadera de besos sobre mi cuerpo, de mis pechos a mi vientre, de mi vientre a mi boca. Arrastro su erección hasta la entrada de mi vagina burlándose mis necesitadas ganas de tenerlo dentro en ese minuto.
- Te necesito - le susurre
Lentamente se introdujo dentro de mi, por unos segundos se quedo sin hacer ningún movimiento. Apoye mis piernas a los costados de sus caderas sin hacer presión hasta que comenzó con sus movimientos. Lento y pausado, Su boca volvió a la mía sin dudar ni un solo segundo. Estocada tras estocada sentía como se hundía aun más en mi. Detuvo sus movimientos y me incorpore para que poder cambiar de posición.
- Sobre mi. - me pidió con voz entre cortada.
Me lance sobre él nuevamente y quede a horcajadas me arrastre sobre su cuerpo para insitarlo. Sus manos se fueron con desesperación sobre mis senos, los masajeo, los acaricio y les dio atención. Mientras yo hacia el trabajo de darnos placer a ambos. Aun que el mayor placer lo tenia con solo sentirlo dentro de mi.
Comencé a moverme fuertemente sobre él y me gane una reprimida, me dijo que tuviera un poco mas de cuidado y seguimos haciendo el amor. Lento y romántico.
Me deje caer hacia delante para poder encontrar su boca, lo bese con desesperación.
- Vamos amor. Déjalo ir. - un gruñido brutal salio de su garganta.
- Ya casi - dijo con la voz entre cortada.
Un par de movimientos mas y ya estaba lista para recibir ese gran orgasmo que me estaba produciendo.
Media hora después los dos desnudos sobre el sofá esperando que nuestra respiración se volvían regular.
- Mi amor estas exquisita - me dijo besando mis labios. - Ya quiero tener a nuestro hijo en los brazos.
- Yo también amor. Quiero ver la carita de este pequeñajo. -
- Precioso igual a ti. -
Nos fuimos a la cama envueltos en besos y caricias y continuamos haciendo el amor en nuestro nido. En nuestra cama. Hasta quedarse dormido dentro de mi.
~~~
- Gabo - le dije en señal de que ya parara con sus reclamos - Te juro que nada volverá a pasar. Nada. Ya estamos bien. Nos amamos y no hay ni rastros de volver a discutir.
- Eso espero - me dijo alzando su dedo en el pecho - La próxima vez la ayudare a huir lo mas lejos de ti. - me dijo en tono de amenaza
- Me alegra saber que mi futura esposa tiene tantos protectores, pero yo estoy para eso. Nadie mas que yo para cuidar a mi familia.
- Eso espero. De verdad por tú bien eso espero. La otra vez me aguante de partirte la cara pero esta vez no.
- ¿Me estas amenazando? -
- No Benjamín. Te estoy diciendo lo que pasara si le vuelves a hacer daño a Renata. -
- No le volveré a hacer ningún daño. De eso puedes estar seguro -
- Siendo así. No tengo nada mas que decir. Ven acá amigo -
Nos fundimos en un caluroso abrazo, cargado de buenas vibras. Aclarado el punto que habíamos dejado hace un par de meses.
- Benja y que ya pusieron fecha para la boda? -
- No. Estoy dejando de que ella decida cuanto quiere tardar en preparar todo, no quiero presionarla, ni que se sienta presiona. Bastante tiene ya con el bebe. En las noches le cuesta dormir, se cansa al caminar. Este ultimo mes sera dificil para ella. -
- ¿Que dijo el medico? -
- Tenemos que ir a un nuevo control. Pero tiene 35 semanas. Aun faltan 5 . -
- Esperemos que se le adelante -
- Quiero que lo primero que haga sean dormir por lo menos 12 horas seguidas -
- jajajaja. Estas loco. Eso no lo podrá hacer hasta que el muñeco tenga unos cinco años. -
- No si estoy yo para cuidarlo. -
- Seras un buen padre. Un muy buen padre. Hay que ver como tratas a mi princesa. -
- La pequeña me cautivo desde muy chiquitita, pero ahora es distinto. Por que cuando lloraba yo se la pasaba a Carol. Ahora debo saber calmarlo.
- Que sepas que las niñas son de papá. Los niños, completamente de mamá. Así que anda olvidandote de ser los ojos de Renata. -
~~~
- Benjamín. - grite - ¡¡¡¡¡Benjaaaaa!!!!!
- Que pasa mi amor - llego corriendo a mi lado.
- Por tú mano. -
Puso su mano sobre mi vientre y sintió como mi hijo le daba unas patadotas.
- No me lo creo. Este niño sera un futbolista -
- Boxeador -
- Hijo - acerco su boca sobre el vientre - Pequeño - volvió a decir y en respuesta recibió otra gran patada - Mas suave bebé. ¿Te duele?
- No. - acaricie mi vientre sobre donde estaba moviendose - Es dificil de explicar
- Vete preparando para salir de mamá - regó besos sobre mi vientre hasta llegar a mis labios. - Mi vida
- Como se sentirá tenerlo dentro y luego en los brazos -
- Ya pronto lo sabrás. Quedan pocas semanas. Anda vamos que estamos atrasados para el curso -
- Si me calzo el vestido y nos vamos -
- ¿El amarillo? -
- Si amor. Tengo mucho calor -
- Te pondrás sobre la colchoneta así ?
- Estoy gorda como una vaca. ¿Crees que alguien se digne a mirarme como mujer? -
- Todos -
- Oh! Mi amor es que tu me ves con ojos de amor. Nadie. Nadie se quiere fijar en una mujer que esta como estoy. -
- Ven acá -
Me arrastro a sus brazos y me beso para confirmarme que para el si seguía siendo deseable.
Dos horas mas tarde luego del curso de respiración al cual teniamos que acudir para preparar el parto nos fuimos a la consulta de la doctora hoy nos tocaba por fin volver a ver a nuestro hermoso bebe.
En la consulta de la doctora nos aclaro que todo estaba completamente perfecto mi bebe era enorme para los meses y aun le faltaba acomodarse en posición para nacer, su peso y sus huesos todo estaba perfecto. Nos confirmaba lo que ya sabíamos. Nuestro niño estaba perfecto.
- Ay! Cariño pero mira que niño mas lindo. - dijo Vicky cuando tomo las fotografías que nos habían entregado. - Y mira como se chupa su dedito
- No es primera vez que lo hace madre. - dijo él orgulloso padre - La doctora le dijo a Renata que lo mas probable que le tuviéramos que poner chupón. Por que sera un pequeño tragón
- Yo se lo que es tener un hijo tragón de bebé y te juro que hija que desearías tener una niña -
- La tendremos - le confirmo Benja
- De a uno a la vez - le aclare
- Bueno hija. Mi hijo esta decidido a embarazarte muchas veces - me guiño un ojo
- Tomare tratamiento a penas nazca -
- Ni lo sueñes - me dijo Benja abrazándome por la espalda y cubriendo a su hijo
- ¿Han pensado en nombre? - pregunto Vicky
- Si - contesta Benjamín, ganándose mi mirada furiosa
- ¿Si? - le pregunto volteando para quedar de frente
- Si. Pero no te lo diré. Se que te encantara -
- Como digas mi amor. -
- ¡Hey! Les parece si nos vamos a cenar donde Gabriel y le llevamos las fotos nuevas de este caramelito y luego me llevan al departamento -
- ¿No te quedas con nosotros madre? - le pregunto Benja
- Creo que ya sobro acá. Ustedes necesitan estar solos. - me guiño un ojo.
- Si que lo necesitamos - me susurro coquetamente Benja en mi oido haciendo que todos los vellos de mi cuerpo se erizaran en ese momento
- ¿Si? - le pregunto volteando para quedar de frente
- Si. Pero no te lo diré. Se que te encantara -
- Como digas mi amor. -
- ¡Hey! Les parece si nos vamos a cenar donde Gabriel y le llevamos las fotos nuevas de este caramelito y luego me llevan al departamento -
- ¿No te quedas con nosotros madre? - le pregunto Benja
- Creo que ya sobro acá. Ustedes necesitan estar solos. - me guiño un ojo.
- Si que lo necesitamos - me susurro coquetamente Benja en mi oido haciendo que todos los vellos de mi cuerpo se erizaran en ese momento
jueves, 30 de enero de 2014
"Algo llamado amor" Cap LII
- ¿Que haces? - me pregunto sin abrir sus ojos.
- Te extrañe en mi cama y vine por ti - le dije cogiendo descaradamente su pene entre mis manos por debajo de la tela. - Te necesito mi amor. No quiero que duermas lejos de mi
- Yo también te necesito Renata. Pero necesito que hables conmigo. - dijo apartando mi mano de su erección - Hasta que eso pase dormiré aquí
- ¿Que? - grite enojada - ¡No! Te necesito - volví a gritar
- ¿Puedes bajar la voz? - me pregunto muy calmado cubriéndose con la colcha
- ¡Vete a la mierda! - le grite - Espero que no te arrepientas de lo que estas haciendo
- ¿Me estas amenazando? - dijo muy calmado
- No. Pero luego no te arrepientas -
- ¿De que? -
- De rechazarme. Se que estoy fea y no me deseas, pero no necesitas decirme que hable contigo o no dormirás en la habitación. Solo vete de mi casa. Y si quieres de mi vida. -
- Vamos calmándonos Renata he tenido que soportar tú mal genio, tus cambios de humor, tus llantos sin motivos ¿Y ahora me dices que me valla de tú casa? ¿Que me valla de tu vida? ¿Te haz vuelto loca? -
- Ya no me amas - le dije conteniendo las lagrimas - Es eso ¿Verdad?
- ¿Que no te amo? No te parece que estas mal interpretando las cosas. Necesito que hables conmigo. Te pedí que nos fuésemos a vivir a nuestra casa y tú te niegas y luego lloras. No me escuchas, no quieres escuchar. Te amo. Y te amare para siempre. -
- No, no es verdad -
- No estas gorda, no estas fea. Estas mas hermosa que nunca, cargas a mi hijo. Tienes a mi hijo dentro de ti. Te amo aun mas por eso. Pero quiero que hables conmigo ¿Por que no te quieres casar?
- ¿Es eso verdad? Por eso me estas castigando y dejándome -
- No. Renata por el amor de Dios, si no te quieres casar y me das las razones tal vez las entienda y las acepte. Por que a pesar de eso quiero pasar el resto de mi vida contigo. Me costo volver a estar contigo y de verdad que no quiero volver a vivir la soledad de estar sin ti - me estiro su mano y me llevo hasta su regazo - Dime mi amor, mi vida, mi cielo. ¿Que es lo que tienes?
- Estoy cansada - le dije entre sollozos - Quiero irme a la cama
- Ven recuéstate junto a mi - me hizo un espacio a su lado y me cubrió con la colcha - Habla conmigo mi amor, dime que sientes, dime que necesitas. Yo te amo mas que a mi vida.
- Tengo pánico que pase nuevamente lo de hace meses - solloce - No quiero tener todo listo y que vuelvas a salir huyendo. Moriría
- Eso no va a pasar mi amor. Estoy contigo. - puso su mano en mi vientre - Estoy con ustedes. Nada nos va a pasar si estamos juntos. Somos una familia mi amor. Tienes que hablar las cosas conmigo, no huir, no llorar ni enojarte -
- Estoy espantosa, soy una fabrica de lagrimas y de problemas - cubrí mi cara con mis manos, pero Benja las aparto
- Estas embarazada mi amor. Estas hermosa. Te lo he dicho montones de veces. Ninguna mujer podrá estar ni la mitad de hermosa de lo que estas tú ahora mismo.
Nos besamos en ese momento y en un gran abrazo nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente nuestra conversación quedo olvidada, aun estaba molesta por no querer hacerme el amor esa noche, y las noches que siguieron fueron mas de lo mismo. Me refugie en el trabajo, lo evitaba a toda costa, no quería que me volviera a rechazar.
Una semana después seguía todo igual entre nosotros, lo trataba de provocar, pero nada me resultaba, ya no era atractiva para él. Un hombre no puede aguantarse tanto de tener sexo. Llegué a pensar que de verdad estaba con otra mujer, por eso una mañana lo seguí.
A las nueve de la mañana estaba entrando al edificio donde estaba su agencia publicitaria, no podía entrar sin ponerlo sobre alerta, tal vez de aquí era la mujer. Me quede en el carro hasta medio día, mi hijo reclamaba por comida, así que opte por bajarme e ingresar sorprendiéndolo sumido en su computadora.
- ¡Hola! - exclame lo mas normal del mundo para no levantar sospecha
- Mi amor. - me dijo sorprendido. - Que hermosa sorpresa
- Te vengo a invitar a comer -
- Dame dos minutos - levanto el teléfono de la oficina - Eva. Me voy a comer con mi mujer, vuelvo en dos horas. Cualquier cosa al móvil. - me sonrió - Listo amor
Salimos de la mano por toda la planta de la agencia presentándome como su mujer a su secretaria Eva Una señora mayor. Imposible que sea ella. Luego a él Publicista y al Diseñador. Nada de que preocuparme.
Fuimos a un tranquilo café cerca de la empresa y comimos sumidos en una amena conversación, como quedaba poco para el nuevo control, tratamos de elegir un nombre apropiado. Pero todos los intentos no nos conformaban. Él no quería que se llamara Benjamín, ni como mi padre ni como él de él. Entonces estábamos en eso. Dos horas mas tarde me dejo en un taxi y el se fue caminando a su agencia. Solo avance dos cuadras y me baje, lo mas rápido que pude llegue a mi coche, para sentarme solo dos minutos y verlo subir a su auto.
Espere que avanzara un poco y luego encendí el mio. Siguiéndolo despacio para no ser sorprendida. Condujo hasta su apartamento, tentada en bajarme para ver que tenia que hacer aquí preferí llamarlo. Al tercer timbre me contesto
- ¿Todo bien? - me dijo muy cortante
- Si mi amor. Es solo que se me había olvidado decirte algo - le dije pareciendo normal.
- A ver dime. - me dijo en seco
- ¿Estas ocupado? - le pregunte pareciendo intrigada
- No. Estoy en mi apartamento. - me contesto con la verdad
- ¿Que haces ahí? -
- Vine a buscar unos papeles, pero ya voy de salida. - me dijo cuando la puerta del edificio se abrió y el salio - ¿Que tenias que decirme?
- Ah. Verdad. Te amo mucho -
- Y yo a ti corazón. Te amo mucho mas. Te veo mas tarde. Tengo una reunión -
- Te veo en la tarde - confirme
Lance mi celular sobre el asiento del copiloto y espere su nuevo movimiento. Treinta minutos después aparcaba detrás de él en un edificio de oficinas, esperamos a lo menos quince minutos para que bajara una rubia piernas largas tetona y con cara de zorra. Mi sangre hirvió en ese momento. Tentada por bajarme y sacarle los ojos preferí seguir con el plan, para sorprenderlo verdaderamente con las "manos en la masa".
A la maldita zorra la llevo hasta la nueva casa. El portón se cerro conmigo por fuera y me odie por no tener llaves de ese lugar. Estuve mas o menos cuarenta minutos en la incertidumbre esperando que la reja se abriera nuevamente y salieran, pero al contrario de lo que yo quería entro un camión y aproveche de ingresar caminando.
El prado se me hizo eterno, con la barriga de casi siete meses me cansaba mucho mas luego de lo normal. La puerta de entrada estaba abierta y no lo dude dos veces e ingrese. Topan dome en seco con la zorra rubia.
- Perdón señora pero esto es propiedad privada - me dijo la muy idiota
- Lo se. No soy una idiota - le gruñí
- ¿Viene con los de la mudanza? - alzo una ceja ¿mudanza? Benja se viene sin mi? con ella?
- Si... digo no... - y en ese momento apareció Benja con cara de mala leche
- ¿Que haces aquí? - me pregunto en seco
- ¿La conoces. Benja? - le pregunto la muy sinvergüenza
- ¿Benja? - pregunte yo
- Déjanos solo Isamar. - la miro - Por favor
- Si. No ahí problema. Iré a ver como están dejando todo en la cocina
- ¿Te mudas? - le pregunte una vez que nos dejo solos - ¿Me dejas y soy la última en saber? ¿Cuando pensabas decírmelo? - le dije furiosa
- ¿Como sabias que estaba aquí? - me pregunto
- Llame a la oficina y me lo dijeron -
- Nadie sabía que venia para acá, ni siquiera mi madre. ¿Me seguiste? ¿Revisaste mi móvil? - me pregunto aun mas furiosa
- ¿Cuando pensabas decirme que nos dejabas por segunda vez? -
- ¿Dejarte? -
- Si. ¿Cuando pensabas decirlo? -
- Yo no te estoy dejando. - suspiro - ¿Me seguiste?
- Si. ¡Maldita sea! me estas engañando con esa zorra. - le grite
- Baja la voz. - me pidió - Yo no te estoy engañando ¿Por que desconfías de mi?
- Ella te da lo que yo no puedo ¿Verdad? Mejor dicho lo que tu no me dejas - gruñí
- Deja de irte por ese lado Renata. ¿Te he dado motivos? -
- Claro que si. -
- No. No te los he dado. -
- No me tocas, no quieres hacer el amor conmigo. No pasas tiempo conmigo como antes. ¿Que quieres que piense? -
- Lo conversaremos en casa. Tengo que terminar de hablar con Isamar y contigo en plan de gruñona celosa... - se callo - Estoy haciendo lo que tú te negaste. Arreglo nuestra casa para venirnos. Quiero que mi hijo llegue a su casa.
- ¿Porque Benja? ¿Por que me rompes el corazón nuevamente? - le dije al borde de las lagrimas
- No mi amor. No pienses eso. Te lo explicare. Pero no llores. -
- ¿Por que me ocultas cosas? -
- Estoy decorando la casa. Isamar es la decoradora, ella esta a cargo de esto. Solo es eso. Te amo. No lo dudes nunca, quería darte la sorpresa por tu cumpleaños. Al igual que tú lo hiciste conmigo. - me estiro su mano - Ven. Vamos acompáñame y luego te llevo a casa.
- No. Me voy. -
- Viniste hasta aquí para saber que es lo que hacia, ahora te quedas para averiguarlo. Luego hablaremos tu y yo acerca de esto.
Me llevo a la rastra hacia la cocina y no soltó mi mano en ningún momento. Escuche como le daba las ordenes a Isamar y los trabajadores acerca de como iban los muebles y en que lugar. Luego en el salón y así por toda la casa, cuando subimos a la habitaciones fue mas de lo mismo. Estar en segundo plano escuchándolo dar ordenes. Una hora después ya estaba cabreada, molesta y aun mas enfadada.
- Nos vemos en la casa - le dije besando su mejilla.
- Te llevo al coche - me dijo sujetando mi mano nuevamente. - Isamar vengo enseguida
- Adelante Benja. - le contesto la muy muy...
Al solo abrir la reja del portón me solté fuertemente de su mano.
- Mentiroso. - le grite - Eres un maldito mentiroso
- Para Renata . - me dijo muy calmado.
- ¿Por que no me habías dicho nada? Y no me salgas con que es una sorpresa -
- Si te hablo del tema te pones a llorar, si te digo que nos mudemos me gritas que no. -
- Por que te lo he dicho. ¡Tengo miedooooooooo! -
- Y yo te dije que te amo y que no los abandonares - me grito. - Vete a la casa. Tengo que terminar de ver algunas cosas aun acá
- Me voy. Pero no te quiero en mi casa esta noche -
- Me importa muy poco si lo quieres o no - me dijo el muy descarado - Esta vez aun que no nos hablemos, no nos separaremos. No me iré de vuestro lado nuevamente.
- Adiós. - me le dije y me subí al coche.
Le di partida y salí de ese lugar lo mas rápido que pude haciendo chillar los neumáticos. No había avanzado ni diez metros cuando pito mi móvil. Conteste con el manos libres
- ¿Bueno? - dije sin siquiera mirar la pantalla
- Baja de inmediato la velocidad. - me gruño la voz de Benja - No te pongas en peligro.
Y me corto, no me dejo decir nada mas.
- Estoy bien así? - me dijo cuando llego al último escalón. - ¿Me veo bien ?
Me quede anonadado con su forma de llevar ese vestido, se veía realmente hermosa.
- ¿Por que no el blanco? - le pregunte
- Tan mal me queda este - me pregunto volteando para volver a subir.
- ¡Hey!. - la llame - Te queda espectacular. Te ves preciosa. Me acabo de enamorar aun mas de ti.
- Pero si te ves preciosa hija - dijo mi madre saliendo de la cocina. - Ambos lo están
- Gracias. Me siento muy cómoda con este vestido. - aclaro mi hermosa mujer
- Me gusta ese escote - le declare estirando mi mano para que llegara mi lado. - Me encanta esa curva. Te hace ver tan sexy - le acaricie su barriga - Ya quiero desnudarte - le susurre al oído.
- Bien. Quiero su mas hermosa sonrisa. - dijo mi madre sacando su móvil. - Se ven tan guapos. Hacen una hermosa pareja.
- Ya lo creo. - le dijo Benja tomando mi mano. - Nos vamos.
Una par de besos y abrazos a mi madre, salimos juntos de la mano y mas enamorados que nunca.
- ¿Que es esto? - me pregunto con las manos en su boca, una vez que ingresamos al local.
- Una sorpresa - le guiñe un ojo. - No llores amor. - apenas vi asomarse una lagrima
- Es precioso. Pero... -
- Solo para nosotros. Tiempo de estar juntos solo los dos. - mira mi vientre. - Bueno los tres. Ya no quiero que nos estemos peleando. No quiero volver a escucharte decir que estas gorda, que estas fea. Mi amor tendrás un bebé. Un hermoso bebé. Siéntete a gusto que Dios te dio la bendición de ser madre.
- Me siento como una idiota. - le confesé - Me he dedicado a reclamar a pelear contigo y tú lo único que haces es amarme.
- Y lo hago desde hace mucho. Desde que te vi por primera vez. Desde que te vi en ese hotel. Desde que me besaste la primera vez. Cada cosa que hemos pasado a hecho que te ame aun mas. Renata. - se detuvo y se arrodillo - Mi vida sin ti no tiene sentido. Superemos tus miedos, superemos nuestras diferencias y comencemos desde cero. Bueno de dos en realidad por que tenemos las cosas un poco mas hechas. - Me beso el vientre - Quiero que nuestro hijo nazca dentro de una familia. Quiero que tú estés siempre bajo mi amparo y protección. ¿Quieres ser mi esposa? ¿Quieres volver aceptar casarte conmigo?
Mis ojos se abrieron como platos estaba nuevamente bajo la presión, bajo su atenta mirada, esta vez las circunstancias eran muy distintas, ya no era solo yo. Mi hijo estaba en medio de nuestro amor, y me quedo mirándolo por mucho tiempo pensando que es lo que debo responder, que es lo mejor que puedo hacer. Lo amo. Me ama. Tengo miedo y es atendible
Si o No. Solo dos posibles respuestas
- Te extrañe en mi cama y vine por ti - le dije cogiendo descaradamente su pene entre mis manos por debajo de la tela. - Te necesito mi amor. No quiero que duermas lejos de mi
- Yo también te necesito Renata. Pero necesito que hables conmigo. - dijo apartando mi mano de su erección - Hasta que eso pase dormiré aquí
- ¿Que? - grite enojada - ¡No! Te necesito - volví a gritar
- ¿Puedes bajar la voz? - me pregunto muy calmado cubriéndose con la colcha
- ¡Vete a la mierda! - le grite - Espero que no te arrepientas de lo que estas haciendo
- ¿Me estas amenazando? - dijo muy calmado
- No. Pero luego no te arrepientas -
- ¿De que? -
- De rechazarme. Se que estoy fea y no me deseas, pero no necesitas decirme que hable contigo o no dormirás en la habitación. Solo vete de mi casa. Y si quieres de mi vida. -
- Vamos calmándonos Renata he tenido que soportar tú mal genio, tus cambios de humor, tus llantos sin motivos ¿Y ahora me dices que me valla de tú casa? ¿Que me valla de tu vida? ¿Te haz vuelto loca? -
- Ya no me amas - le dije conteniendo las lagrimas - Es eso ¿Verdad?
- ¿Que no te amo? No te parece que estas mal interpretando las cosas. Necesito que hables conmigo. Te pedí que nos fuésemos a vivir a nuestra casa y tú te niegas y luego lloras. No me escuchas, no quieres escuchar. Te amo. Y te amare para siempre. -
- No, no es verdad -
- No estas gorda, no estas fea. Estas mas hermosa que nunca, cargas a mi hijo. Tienes a mi hijo dentro de ti. Te amo aun mas por eso. Pero quiero que hables conmigo ¿Por que no te quieres casar?
- ¿Es eso verdad? Por eso me estas castigando y dejándome -
- No. Renata por el amor de Dios, si no te quieres casar y me das las razones tal vez las entienda y las acepte. Por que a pesar de eso quiero pasar el resto de mi vida contigo. Me costo volver a estar contigo y de verdad que no quiero volver a vivir la soledad de estar sin ti - me estiro su mano y me llevo hasta su regazo - Dime mi amor, mi vida, mi cielo. ¿Que es lo que tienes?
- Estoy cansada - le dije entre sollozos - Quiero irme a la cama
- Ven recuéstate junto a mi - me hizo un espacio a su lado y me cubrió con la colcha - Habla conmigo mi amor, dime que sientes, dime que necesitas. Yo te amo mas que a mi vida.
- Tengo pánico que pase nuevamente lo de hace meses - solloce - No quiero tener todo listo y que vuelvas a salir huyendo. Moriría
- Eso no va a pasar mi amor. Estoy contigo. - puso su mano en mi vientre - Estoy con ustedes. Nada nos va a pasar si estamos juntos. Somos una familia mi amor. Tienes que hablar las cosas conmigo, no huir, no llorar ni enojarte -
- Estoy espantosa, soy una fabrica de lagrimas y de problemas - cubrí mi cara con mis manos, pero Benja las aparto
- Estas embarazada mi amor. Estas hermosa. Te lo he dicho montones de veces. Ninguna mujer podrá estar ni la mitad de hermosa de lo que estas tú ahora mismo.
Nos besamos en ese momento y en un gran abrazo nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente nuestra conversación quedo olvidada, aun estaba molesta por no querer hacerme el amor esa noche, y las noches que siguieron fueron mas de lo mismo. Me refugie en el trabajo, lo evitaba a toda costa, no quería que me volviera a rechazar.
Una semana después seguía todo igual entre nosotros, lo trataba de provocar, pero nada me resultaba, ya no era atractiva para él. Un hombre no puede aguantarse tanto de tener sexo. Llegué a pensar que de verdad estaba con otra mujer, por eso una mañana lo seguí.
A las nueve de la mañana estaba entrando al edificio donde estaba su agencia publicitaria, no podía entrar sin ponerlo sobre alerta, tal vez de aquí era la mujer. Me quede en el carro hasta medio día, mi hijo reclamaba por comida, así que opte por bajarme e ingresar sorprendiéndolo sumido en su computadora.
- ¡Hola! - exclame lo mas normal del mundo para no levantar sospecha
- Mi amor. - me dijo sorprendido. - Que hermosa sorpresa
- Te vengo a invitar a comer -
- Dame dos minutos - levanto el teléfono de la oficina - Eva. Me voy a comer con mi mujer, vuelvo en dos horas. Cualquier cosa al móvil. - me sonrió - Listo amor
Salimos de la mano por toda la planta de la agencia presentándome como su mujer a su secretaria Eva Una señora mayor. Imposible que sea ella. Luego a él Publicista y al Diseñador. Nada de que preocuparme.
Fuimos a un tranquilo café cerca de la empresa y comimos sumidos en una amena conversación, como quedaba poco para el nuevo control, tratamos de elegir un nombre apropiado. Pero todos los intentos no nos conformaban. Él no quería que se llamara Benjamín, ni como mi padre ni como él de él. Entonces estábamos en eso. Dos horas mas tarde me dejo en un taxi y el se fue caminando a su agencia. Solo avance dos cuadras y me baje, lo mas rápido que pude llegue a mi coche, para sentarme solo dos minutos y verlo subir a su auto.
Espere que avanzara un poco y luego encendí el mio. Siguiéndolo despacio para no ser sorprendida. Condujo hasta su apartamento, tentada en bajarme para ver que tenia que hacer aquí preferí llamarlo. Al tercer timbre me contesto
- ¿Todo bien? - me dijo muy cortante
- Si mi amor. Es solo que se me había olvidado decirte algo - le dije pareciendo normal.
- A ver dime. - me dijo en seco
- ¿Estas ocupado? - le pregunte pareciendo intrigada
- No. Estoy en mi apartamento. - me contesto con la verdad
- ¿Que haces ahí? -
- Vine a buscar unos papeles, pero ya voy de salida. - me dijo cuando la puerta del edificio se abrió y el salio - ¿Que tenias que decirme?
- Ah. Verdad. Te amo mucho -
- Y yo a ti corazón. Te amo mucho mas. Te veo mas tarde. Tengo una reunión -
- Te veo en la tarde - confirme
Lance mi celular sobre el asiento del copiloto y espere su nuevo movimiento. Treinta minutos después aparcaba detrás de él en un edificio de oficinas, esperamos a lo menos quince minutos para que bajara una rubia piernas largas tetona y con cara de zorra. Mi sangre hirvió en ese momento. Tentada por bajarme y sacarle los ojos preferí seguir con el plan, para sorprenderlo verdaderamente con las "manos en la masa".
A la maldita zorra la llevo hasta la nueva casa. El portón se cerro conmigo por fuera y me odie por no tener llaves de ese lugar. Estuve mas o menos cuarenta minutos en la incertidumbre esperando que la reja se abriera nuevamente y salieran, pero al contrario de lo que yo quería entro un camión y aproveche de ingresar caminando.
El prado se me hizo eterno, con la barriga de casi siete meses me cansaba mucho mas luego de lo normal. La puerta de entrada estaba abierta y no lo dude dos veces e ingrese. Topan dome en seco con la zorra rubia.
- Perdón señora pero esto es propiedad privada - me dijo la muy idiota
- Lo se. No soy una idiota - le gruñí
- ¿Viene con los de la mudanza? - alzo una ceja ¿mudanza? Benja se viene sin mi? con ella?
- Si... digo no... - y en ese momento apareció Benja con cara de mala leche
- ¿Que haces aquí? - me pregunto en seco
- ¿La conoces. Benja? - le pregunto la muy sinvergüenza
- ¿Benja? - pregunte yo
- Déjanos solo Isamar. - la miro - Por favor
- Si. No ahí problema. Iré a ver como están dejando todo en la cocina
- ¿Te mudas? - le pregunte una vez que nos dejo solos - ¿Me dejas y soy la última en saber? ¿Cuando pensabas decírmelo? - le dije furiosa
- ¿Como sabias que estaba aquí? - me pregunto
- Llame a la oficina y me lo dijeron -
- Nadie sabía que venia para acá, ni siquiera mi madre. ¿Me seguiste? ¿Revisaste mi móvil? - me pregunto aun mas furiosa
- ¿Cuando pensabas decirme que nos dejabas por segunda vez? -
- ¿Dejarte? -
- Si. ¿Cuando pensabas decirlo? -
- Yo no te estoy dejando. - suspiro - ¿Me seguiste?
- Si. ¡Maldita sea! me estas engañando con esa zorra. - le grite
- Baja la voz. - me pidió - Yo no te estoy engañando ¿Por que desconfías de mi?
- Ella te da lo que yo no puedo ¿Verdad? Mejor dicho lo que tu no me dejas - gruñí
- Deja de irte por ese lado Renata. ¿Te he dado motivos? -
- Claro que si. -
- No. No te los he dado. -
- No me tocas, no quieres hacer el amor conmigo. No pasas tiempo conmigo como antes. ¿Que quieres que piense? -
- Lo conversaremos en casa. Tengo que terminar de hablar con Isamar y contigo en plan de gruñona celosa... - se callo - Estoy haciendo lo que tú te negaste. Arreglo nuestra casa para venirnos. Quiero que mi hijo llegue a su casa.
- ¿Porque Benja? ¿Por que me rompes el corazón nuevamente? - le dije al borde de las lagrimas
- No mi amor. No pienses eso. Te lo explicare. Pero no llores. -
- ¿Por que me ocultas cosas? -
- Estoy decorando la casa. Isamar es la decoradora, ella esta a cargo de esto. Solo es eso. Te amo. No lo dudes nunca, quería darte la sorpresa por tu cumpleaños. Al igual que tú lo hiciste conmigo. - me estiro su mano - Ven. Vamos acompáñame y luego te llevo a casa.
- No. Me voy. -
- Viniste hasta aquí para saber que es lo que hacia, ahora te quedas para averiguarlo. Luego hablaremos tu y yo acerca de esto.
Me llevo a la rastra hacia la cocina y no soltó mi mano en ningún momento. Escuche como le daba las ordenes a Isamar y los trabajadores acerca de como iban los muebles y en que lugar. Luego en el salón y así por toda la casa, cuando subimos a la habitaciones fue mas de lo mismo. Estar en segundo plano escuchándolo dar ordenes. Una hora después ya estaba cabreada, molesta y aun mas enfadada.
- Nos vemos en la casa - le dije besando su mejilla.
- Te llevo al coche - me dijo sujetando mi mano nuevamente. - Isamar vengo enseguida
- Adelante Benja. - le contesto la muy muy...
Al solo abrir la reja del portón me solté fuertemente de su mano.
- Mentiroso. - le grite - Eres un maldito mentiroso
- Para Renata . - me dijo muy calmado.
- ¿Por que no me habías dicho nada? Y no me salgas con que es una sorpresa -
- Si te hablo del tema te pones a llorar, si te digo que nos mudemos me gritas que no. -
- Por que te lo he dicho. ¡Tengo miedooooooooo! -
- Y yo te dije que te amo y que no los abandonares - me grito. - Vete a la casa. Tengo que terminar de ver algunas cosas aun acá
- Me voy. Pero no te quiero en mi casa esta noche -
- Me importa muy poco si lo quieres o no - me dijo el muy descarado - Esta vez aun que no nos hablemos, no nos separaremos. No me iré de vuestro lado nuevamente.
- Adiós. - me le dije y me subí al coche.
Le di partida y salí de ese lugar lo mas rápido que pude haciendo chillar los neumáticos. No había avanzado ni diez metros cuando pito mi móvil. Conteste con el manos libres
- ¿Bueno? - dije sin siquiera mirar la pantalla
- Baja de inmediato la velocidad. - me gruño la voz de Benja - No te pongas en peligro.
Y me corto, no me dejo decir nada mas.
~~~
Seis de la tarde y por fin llego a mi apartamento, me ducho, me cambio de ropa y salgo en dirección a la casa de Renata, espero encontrarla de buen animo para poder conversar, lo que hizo esta tarde no me gusto para nada. Me siguió, me dijo que la engañaba y que la dejaba. No me cabree por lo que dijo por que se lo deje todo a sus hormonas, pero si ya no se lo puedo aguantar mas. Me esta volviendo loco.
- Hola mamá. -
- Benja sera mejor que te vallas, Renata a estado de humor imposible toda la tarde. -
- Lo se. Y me importa muy poco. Tengo que hablar con ella. -
- ¿Que paso? - me agarro del brazo antes de que me dirigiera a las escaleras
- Eso mismo quiero saber yo. - le confesé - Comimos juntos, luego ella se venia hacia acá, yo me fui al departamento a cambiarme y luego a la casa nueva. La estoy decorando. Ella llego allá muy enojada reclamándome de engaños y que la estaba abandonando ¡Dios! La amo pero me supera a veces -
- Tranquilo - me tomo del hombro - Todo es producto del embarazo, ignórala y hazla sentir amada
- Te juro que lo hago madre, lo juro. -
- Vayan a comer, a pasar la noche a un hotel, mi amor son una pareja joven, yo también estuve embarazada y tu padre me consintió mucho.
- Gracias madre. Iré a verla. -
Subí las escaleras de dos en dos para llegar mas rápido, tan solo al abrir sin llamar, la encontré desnuda aplicando sus cremas. Se veía tan guapa, tan apetecible, que poco me podía contener de lanzarme sobre ella y hacerle el amor.
- Te dije que no vinieras - me gruño. Cerré la puerta y pase el pestillo. - Sal de mi cuarto
- Estas preciosa - le dije caminando hacía ella como si fuera a conseguir mi presa - Muy preciosa
- ¿Que quieres Benjamín? -
- Hacerte el amor todo mi vida - me acerque a ella y toque su barriga. - Esta cada día mas grande mi hijo. Ya quiero que nazca y poder disfrutar de su madre como se lo merece
- ¿Porque no te vas? - poniéndose la bata de ducha. - Quiero que salgas y terminar de arreglarme
- Bien. Ponte guapa. Hoy tenemos una cita - le guiñe un ojo.
- ¡¿Que?! ¡No! -
- Si. Ponte muy muy guapa. Iremos a cenar. -
- No quiero - se lanzo a la cama - Nada me queda bueno
- Veamos -
Me metí a su armario u comencé a hurgar entre sus cosas, nada de vaqueros, nada de playeras, lo que quería era un vestido donde se viera completamente hermosa y apetecible, pero lo mas importante era que ella se sintiera de esa manera. Encontré el perfecto, lo saque del colgador y se lo dí.
- ¿Este? - me pregunto cuando se lo extendí.
- Te quedara perfecto. Lo juro. -
- Seré una bola blanca, no. Ni loca me pongo ese vestido. -
- Si amor. Vamos ponte guapísima para mi. Vayámonos de cena, disfrutemos de nuestro amor. -
- Aún estoy molesta contigo por ocultarme cosas -
- Lo se. Pero quiero compensarlo de alguna manera. Mi amor no peleemos mas. Volvamos a ser lo que fuimos. Te amo, me amabas. No dejemos que tus celos rompan esto, tus inseguridades.
- ¿Aún que este gorda? -
- Sabes que dentro de tres meses pasara. Volverás a tener tu cuerpo y ademas un niño precioso. - la bese en los labios. - Te dejo para que te arregles.
Salí de habitación y la espere por mas de una hora, busque mi mejor traje para esta noche, necesitaba que todo saliera bien. Ya había hablado con Gabriel para que nos tuviera todo listo en el local. El local para los dos solos. Una hermosa cena romántica. Todo tenia que resultar. Este día tenía que terminar con Renata en mis brazos desnuda y con su anillo en el dedo.
- Aún estoy molesta contigo por ocultarme cosas -
- Lo se. Pero quiero compensarlo de alguna manera. Mi amor no peleemos mas. Volvamos a ser lo que fuimos. Te amo, me amabas. No dejemos que tus celos rompan esto, tus inseguridades.
- ¿Aún que este gorda? -
- Sabes que dentro de tres meses pasara. Volverás a tener tu cuerpo y ademas un niño precioso. - la bese en los labios. - Te dejo para que te arregles.
Salí de habitación y la espere por mas de una hora, busque mi mejor traje para esta noche, necesitaba que todo saliera bien. Ya había hablado con Gabriel para que nos tuviera todo listo en el local. El local para los dos solos. Una hermosa cena romántica. Todo tenia que resultar. Este día tenía que terminar con Renata en mis brazos desnuda y con su anillo en el dedo.
- Estoy bien así? - me dijo cuando llego al último escalón. - ¿Me veo bien ?
Me quede anonadado con su forma de llevar ese vestido, se veía realmente hermosa.
- ¿Por que no el blanco? - le pregunte
- Tan mal me queda este - me pregunto volteando para volver a subir.
- ¡Hey!. - la llame - Te queda espectacular. Te ves preciosa. Me acabo de enamorar aun mas de ti.
- Pero si te ves preciosa hija - dijo mi madre saliendo de la cocina. - Ambos lo están
- Gracias. Me siento muy cómoda con este vestido. - aclaro mi hermosa mujer
- Me gusta ese escote - le declare estirando mi mano para que llegara mi lado. - Me encanta esa curva. Te hace ver tan sexy - le acaricie su barriga - Ya quiero desnudarte - le susurre al oído.
- Bien. Quiero su mas hermosa sonrisa. - dijo mi madre sacando su móvil. - Se ven tan guapos. Hacen una hermosa pareja.
- Ya lo creo. - le dijo Benja tomando mi mano. - Nos vamos.
Una par de besos y abrazos a mi madre, salimos juntos de la mano y mas enamorados que nunca.
- ¿Que es esto? - me pregunto con las manos en su boca, una vez que ingresamos al local.
- Una sorpresa - le guiñe un ojo. - No llores amor. - apenas vi asomarse una lagrima
- Es precioso. Pero... -
- Solo para nosotros. Tiempo de estar juntos solo los dos. - mira mi vientre. - Bueno los tres. Ya no quiero que nos estemos peleando. No quiero volver a escucharte decir que estas gorda, que estas fea. Mi amor tendrás un bebé. Un hermoso bebé. Siéntete a gusto que Dios te dio la bendición de ser madre.
- Me siento como una idiota. - le confesé - Me he dedicado a reclamar a pelear contigo y tú lo único que haces es amarme.
- Y lo hago desde hace mucho. Desde que te vi por primera vez. Desde que te vi en ese hotel. Desde que me besaste la primera vez. Cada cosa que hemos pasado a hecho que te ame aun mas. Renata. - se detuvo y se arrodillo - Mi vida sin ti no tiene sentido. Superemos tus miedos, superemos nuestras diferencias y comencemos desde cero. Bueno de dos en realidad por que tenemos las cosas un poco mas hechas. - Me beso el vientre - Quiero que nuestro hijo nazca dentro de una familia. Quiero que tú estés siempre bajo mi amparo y protección. ¿Quieres ser mi esposa? ¿Quieres volver aceptar casarte conmigo?
Mis ojos se abrieron como platos estaba nuevamente bajo la presión, bajo su atenta mirada, esta vez las circunstancias eran muy distintas, ya no era solo yo. Mi hijo estaba en medio de nuestro amor, y me quedo mirándolo por mucho tiempo pensando que es lo que debo responder, que es lo mejor que puedo hacer. Lo amo. Me ama. Tengo miedo y es atendible
Si o No. Solo dos posibles respuestas
lunes, 27 de enero de 2014
"Algo llamado amor" Cap LI
- Y bien? - le pregunte al ver su ceño fruncido mientras caminábamos a la entrada de la casa
- ¿Bien que? - me respondió rápidamente
- ¿Que te parece? -
- Bien, es grande y es bonito el predio que hay - alzando los hombros
- Espero que el dueño opine algo más que eso - le dije tomándole la mano.
Saque las llaves de mi bolso, le di el ingreso a él primero y nada mas al poner un pie todos gritaron al mismo tiempo.
¡Sorpresa!
Benja se giro de inmediato hacia mi y me abrazo, me levanto los pies del suelo y giro conmigo entre sus brazos. Mientras me decía una y mil veces gracias.
Luego de abrazar a los pocos invitados y tener en sus brazos todo el tiempo a Renata volvió a mi. Me abrazo por la cintura y me beso el pelo.
Cuando su madre alzo la copa para el brindis todos nos quedamos en silencio.
- Felicidades hijo por tu nuevo año de vida. Este año es muy especial para todos los que te rodean y te aman tanto como yo. O mas. - dijo mirándome directo a hacia mi. - Mi tan ansiado nieto no tarda en llegar. Sera el niño mas feliz junto a sus padres que se aman con locura. - me guiño un ojo - Y espero que sean muy feliz en esta su casa. Felicidades hijo. Salud.
Todos gritaron al unisono Salud.
- Mi casa? - me pregunto en silencio. Asentí - Me trajiste engañado? - volví a asentir
- Tu turno - le dije tendiéndole mi copa de champan. Me miro con el ceño fruncido y le sonreí.
- Gracias querida madre. Gracias a los presentes por estar en este día acá. Me entero que esta es mi casa. Gracias mi amor por el buen trabajo. - me beso la mano. - Gracias también por el bebé que pronto llegara a completar nuestras vidas y nuestro amor. - me sonrió - No tengo mas palabras mi felicidad no cabe dentro de la misma. Salud
- Gracias - me dijo cuando los invitados se comenzaron a disipar.
- No todo el merito es mío - le dije acurrucando mi cabeza en su hombro. - Victoria hizo mucho.
- Pero gracias por estar acá. Gracias por hacer que este cumpleaños sea distinto a todos - me acaricio mi vientre. - Y gracias por darme el mejor regalo
- Este regalo lo hiciste tú mismo - le sonreí. - Acompáñame a la terraza, tengo algo que decirte
Me miro sorprendido, pero aun así me acompaño fuera, abrí la enorme ventana que daba a la terraza con vista a la piscina. Me apoye en el barandal para admirar la vista.
- Es hermoso - le dije. Captando su atención.
- Contigo a mi lado todo es mucho mas hermoso de lo que antes fue - suspire - Y si, me puse como loco cuando supe de usted - toco mi vientre - Me volví loco. Pero cuando lo comprendí. Cuando entendí todo - suspiro - Soy el hombre mas feliz, mas completo
- Benja yo -
- Shhh... Déjame terminar - me tomo las manos - Te amo, te lo he dicho miles de veces. Te amare hasta el resto de mis días. Mi vida la dedicare a hacerlas feliz, a ti, a la niña. Y a todos los hijos que Dios nos envié. Porque son los mejor que me ha pasado. Viviría mil veces mi pasado para llegar a este futuro contigo. Para volverte a encontrar aquel día hace ya casi un año. Un año. Te volvería amar y volvería a embarazarte, volvería a pelear contigo para poder reconciliarnos. Para poder amarnos.
- Yo... -
- Aun no termino. Desde que volvimos he esperado escuchar de ti lo que yo te digo. Lo que tu cuerpo y tus ojos me gritan pero tu boca se niega. Renata sin ti mi vida no tiene sentido. Ya no se que hacer para que me perdones. Me gusta ser tu novio. Pero quiero ser mas. Quiero despertar a tu lado. Quiero abrir mis ojos contigo a mi lado, con tu barriga junto a mi. Quiero que por las noches cuando mi nuestra hija llore ser yo él que se levante a acunarla, ver cuando la alimentes. No me quiero perder segundo de eso. Quiero ser su padre, pero también quiero ser tu amante. Permite cumplir con eso. Déjame estar a tu lado mi amor. Comencemos de nuevo en esta casa los tres.
- Me vas a dejar hablar? - le dije en un tono que parecía molesta.
- Adelante - me dijo dándome un poco de espacio
- La otra noche luego de que te fuiste - di un paso hacia él - Me quede en la cama pensando, se sentía tan vacía, tan sola sin ti. Nada de lo que paso se puede borrar - carraspeo - Pero ya no puedo luchar contra lo que siento. Y sabes por que? Por que te amo. Si mi amor también te amo. Quiero que juntos superemos el pasado y construyamos nuestro futuro, con nuestro hijo. Con los que Dios nos mande. Que este sea un nuevo comienzo para nosotros.
- Me hiciste decir todo eso, para decirme que me amas. - me sonrió - Después de todo este tiempo. Ven acá y bésame. Te amo tanto.
Nos dejamos llevar por el amor y el momento, nos besamos con tanta intensidad que si no fuese por que Renata llego en ese momento a interrumpirnos nosotros hubiéramos comenzado a bautizar cada rincón de ese lugar.
Volvimos a la fiesta. Tomados de la mano y en medio la pequeña, la sonrisa de Victoria no cabía en su cara, todos estaban muy felices en especial nosotros. Muy en especial. El resto de la velada nos la pasamos juntos compartiendo con nuestros amigos.
- ¿Renata puedes venir un momento? - me pregunto Gabo tomándome del brazo
- Aja -
Nos apartamos un poco de los oídos indebidos.
- ¿Como estas? - me pregunto de entrada
- Feliz. - suspire - Volvimos con Benja. - le sonreí - Nos amamos y ya estoy lista para volver a intentarlo
- Siempre lo haz estado cariño. - me abrazo - Me alegro por ustedes sabes que te quiero muchísimo y no me gusta verte triste. Cambiaste mucho desde tú viaje a Barcelona.
- Muchas cosas pasaron. Cosas que no te he contado, pero lo importante es que Benja se arrepintió me pidió perdón y ya queda en el pasado.
- Eso es bueno. Se aman y eso hará que sean una hermosa familia.
- Gracias. Sabes que te quiero mucho también, eres un buen amigo. Y fue bueno volver a encontrarnos-
- Lo fue. ¡Hey! - me llamo la atención - No llores ¿Vale? -
- ¡Valeeeee! -
- Necesito decirte algo - le alce una ceja
- ¿Que pasa? No me asustes -
- Estos días no he parado de pensar en Carol. Ya van casi seis meses de su partida y la extraño cada vez mas
- Cariño - lo abrace.
- Estos meses no me he dejado caer, cada día despierto por que tengo a mi hija al lado. Es mi vida completa. Pero siento que no puedo mas, necesito vivir ese duelo que he estado retrasando para poder volver a vivir mi vida. Ella siempre vivirá en mi corazón.
- Pero... -
- Solo quiero saber si te puedes quedar con mi hija durante una semana. - suspiro - Necesito desconectarme de todo y sacar el dolor. La amare el resto de mi vida, pero ella jamás volverá.
- No necesitas decirme mas. Yo me quedo con gusto con la pequeña. Feliz de tenerla unos días.
- Gracias. De verdad muchas gracias. -
- Gabo. ¿Que ha pasado con los abuelos maternos de Renata? -
- Otro día te diré en que va eso. - me dijo tomándome del brazo para llevarme de nuevo donde Benja.
Al terminar la celebración a eso de las tres de la madrugada, mi cuerpo estaba exhausto, nos montamos en el coche de Benja con Vicky al avanzar dos cuandras ya me había quedado dormida.
Luego de un rato que se me hizo eterno la doctora hablo.
- Tamaño. - dijo capturando nuestra atención - 24 cm, y pesa 1.100 kilogramos. ¿Quieren saber el sexo?
- ¿Se puede? - pregunte
- Claro. ¿Lo quieren saber? -
- ¿Que dices mi amor? - le pregunte, aun que yo muero por saber.
- Si. Por favor - le dijo Renata
- Bien. Miren la pantalla y den saluden a su niño. - dijo muy contenta la doctora
- ¿Un niño? - pregunto Renata
- Si. Y un muy grande y fuerte niño. -
- Wooow. Me engañaste - le dije colocando un dedo sobre la barriga. - Tendremos varón
- Renata todo esta muy bien con su niño. Es bastante grande para las 25 semanas. Ahora puedes ponerle música para estimularlo, hablarle y sus patadas serás mas perceptibles.
- Hace unas noches sentía como que saltaba - le indico a la doctora
- Hipo. - dijo muy calmada moviendo el aparato sobre el vientre. - Es común que ahora le de hipo. Déjame felicitarte también por que haz subido muy poco de peso, hasta el momento son 4 kilos en veinticinco semanas, eso te hará mas fácil la labor luego y tu hijo crece igualmente sano. A demás, papi. Dentro de poco podrás sentir tu también los movimientos de tu hijo.
Y así estuvimos casi una hora hablando de los nuevos cuidados, tanto para la hermosa mamá, como para nuestro futuro campeón. Nuestro niño. Un niño. Me hace igual la misma ilusión que una niña, mi preferencia fue una mujer por que quería una igual a Renata, pero lo que Dios nos mando es igual de hermoso. Es fruto de nuestro amor. Nuestro hermoso amor.
Tan solo al abrir la puerta de la casa de Renata llego mi madre corriendo como una loca.
- ¿Como esta todo? - dijo desesperada
- Felicidades abuela. - le dije abrazandola - Tienes un nieto muy fuerte y grande
- ¿Nieto? - pregunto mirando a Renata - ¿Es un niño? - y ambos asentimos al mismo tiempo. - Que felicidad mas grande, un niño. Un varoncito con quien pelear por que juegue al balon dentro de la casa. Estoy muy contenta. Iré a llamar a mis amigas y a tu tía.
- Sigo queriendo una niña - le susurro en el oído - Y la tendremos muy luego
- ¡Stop! - me dijo poniendose de frente y colocando una mano en mi pecho - No seré una fabrica de bebes. Sólo tengo veinticinco años.
- Eso lo veremos - le dije quitando su mano y tomandola por la cintura para atraerla hacia mi. - Pondré tantos hijos en ti que completaremos un equipo de fútbol propio. Lackington F.C. - me reí
- Hablare de inmediato con mi doctora para ponerme un tratamiento de control de natalidad - dijo en modo de amenaza.
- Eso esta por verse. Somos una pareja y esa es decisión de ambos -
- ¡Ni una mierda! - me grito cabreada - No quiero parecer pelota todo el tiempo para que luego me dejes por otra. Ni lo sueñes.
- Aprenderás a compartirme - le guiñe un ojo y eso solo la puso mas furiosa - Pero con nuestros hijos - le aclaré. - Ven vamos a besarnos
- Pues que te bese otra - me dijo caminando hacia el salón. Pero se detuvo antes de cruzar el umbral - ¡Ni se te ocurra que te bese otra! - me grito.
- Mi amor estas de patio - le dije muerto de la risa yendo hacia la cocina.
A los pocos días llego Gabriel por la casa de Renata, se veía distinto. Pero no entendía nada. Luego de agradecernos miles de veces por cuidar a la niña y entregarnos unos presentes para ambos. Le anunciamos que su ahijado Ya lo habiamos decidido con Renata sería un niño. Se puso tan feliz como nosotros.
- Y ¿Piensan vivir aquí? - nos pregunto
- Si - dijo rápidamente Renata
- No - repuse yo - Tenemos nuestra casa, solo faltan los muebles. - le aclare
- Tú casa - me dijo ella - Esta es mía
- Esa también es tuya. Pero no nos iremos hasta que seamos marido y mujer - volví aclarar
- ¿Se casan nuevamente? - pregunto Gabo
- No - dijo esta vez Renata
- Si - dije convincente - En cuanto nazca nuestro bebe
- ¿Cuando pensabas preguntármelo? - dijo Renata enojada -¿ Acaso yo no debo dar el si? o tengo que ir solo a firmar
- Faltan tres meses aun para que nazca el bebé. Luego tienes dos meses mas y nos casamos. Así que no hay prisa - me alce de hombros
- No me quiero casar contigo. - me dijo ofuscada - Estamos bien así.
- Yo no estoy bien - suspire - Pero bueno. Gabriel cuenta mas acerca de tu viaje.
Hice que se cambiara rápidamente el tema por que terminaríamos discutiendo, como casi es habitual. Se pararía llorando apresurada para encerrarse en la recamara y luego tendría que ir y pedir disculpas por algunos dichos, o simplemente abrazarla y dejarla.
Sus hormonas verdaderamente son un asco. Pero la amo de igual manera.
Los siguientes días fueron cargados, buscaba la manera de sacar el tema de la boda, pero como sabía que terminaríamos discutiendo la ignoraba o cambiaba de tema. Incluso llegue a llamar a la doctora para saber sobre sus rápidos cambios de humor, y ella me indico que todo tenia que ver que a medida que avanzaban los meses ella dormía cada vez menos y mal.
Para buscar una solución fui a comprar una silla, esa silla según lo que me dijo la señorita que atendía era bien cómoda para los últimos meses y ademas de útil para amamantar al bebé, y adicional me aconsejo por una especie de cojín en forma de U. Utilización no tengo la menor idea.
Cuando llegue con esas cosas ella fue la mas feliz, la silla la instalamos en nuestra habitación y cuando vio el cojín se me lanzo encima y me comenzó a besar. Me indico como era que le ayudaría y lograría descansar.
- Mira pones esta parte entremedio de las piernas - me explico - Y aquí va apoyado tu hijo, y esta parte queda entre mis pechos. ¡Que comodidad! - me exclamo.
- Que alegría saber que te gusto mi amor. Quiero que descanses el mayor tiempo posible, quiero que duermas muchas horas y no vallas mas a la oficina. -
- Eso no lo puedo hacer aun - me dijo frunciendo el ceño - Puedo ir fácilmente un mes mas
- Pero mi amor. Que mas da que te tomes unas vacaciones, podemos comenzar a comprar los muebles de nuestra casa, ir decorando y preparando todo. ¿Que te parece? -
- Que no me voy a ir a vivir a esa casa. - ¡Mierda! Ya vamos otra vez -
- Pero si ya lo hablamos, nos iremos. Pero cuando estemos casados. -
- No me quiero casar Benja. Vivamos así mi amor. Que mas da. Seamos convivientes. - me propuso
- ¿Porque? - le pregunte intrigado - ¿Por que ahora no quieres ser mi esposa?
- Por que no quiero - y se puso a llorar.
- Mi amor. No llores. Quiero que hables conmigo. No quiero hacerte llorar.
La tome aun en contra de su voluntad y la senté en mi regazo, mientras ella lloraba desconsoladamente yo le acariciaba la espalda y le decía que se calmara. Nada resultaba. Medía hora después sus sollozos se fueron calmando y la recosté a mi lado, entre caricias en el cabello ella se durmió. Me odie en ese momento, quería saber que era lo que estaba pasando.
Como instinto le acomode su nuevo cojín y la cubrí con la colcha de la cama.
- Mamá. - le dije ingresando a su habitación. - No se que hacer con ella.
- ¿Que paso ahora? - me dijo enojada
- Estábamos hablando y le dije que dejara de trabajar, que se dedicara a decorar nuestra casa. Se puso a llorar hasta dormirse
- No la hostigues con eso. Deja que siga trabajando hasta que salga con su pre-natal. No le digas nada de irse a la otra casa. Tiene miedo.
- ¿Miedo de que? -
- De que vuelva a pasar algo y se suspenda en matrimonio nuevamente -
- Nada va a pasar mamá -
- Yo lo se. Pero ella tiene miedo. Y la entiendo. Deja que nazca el niño. -
- Mi sueño es que mi hijo nazca en una familia -
- Son una familia hijo -
- No ante Dios, y la ley -
- Hijo -
- Lo se. Que no la hostigue
- Si. Deja que pase un poco mas de tiempo, vienen recién retomando su relación. Tardo meses en decirte que aun estaba enamorada de ti.-
- Pero yo no la voy a volver a dejar -
- Ya. Ten un poco de paciencia. Te ama. Pero... -
- Voy a dormir en el cuarto del bebe -
- ¿Por que? - me pregunto sorprendida
- Quiero que descanse, y conmigo en la cama no lo hace. -
- La pondrá furiosa -
- Últimamente todo la pone furiosa - sonreí
Me fui al cuarto de nuestro hijo y tan solo con encender la luz, mi mundo se ilumino, todo era perfecto, todo estaba esperando que él. Que él llegara a la casa, tenemos tanto amor para darle.
Las palabras de mi madre me dieron vuelta en la cabeza y no podía dejar de pensar en los posibles miedos de Renata, miedo a que? Yo no la dejaría, no tengo motivos para dejarla. La amo. Amo a mi hijo. No tengo miedo de formar mi familia. No tengo miedo de estar con ella.
Me recosté sobre la cama y me quede mirando el techo. Hasta que me dormí.
- ¿Bien que? - me respondió rápidamente
- ¿Que te parece? -
- Bien, es grande y es bonito el predio que hay - alzando los hombros
- Espero que el dueño opine algo más que eso - le dije tomándole la mano.
Saque las llaves de mi bolso, le di el ingreso a él primero y nada mas al poner un pie todos gritaron al mismo tiempo.
¡Sorpresa!
Benja se giro de inmediato hacia mi y me abrazo, me levanto los pies del suelo y giro conmigo entre sus brazos. Mientras me decía una y mil veces gracias.
Luego de abrazar a los pocos invitados y tener en sus brazos todo el tiempo a Renata volvió a mi. Me abrazo por la cintura y me beso el pelo.
Cuando su madre alzo la copa para el brindis todos nos quedamos en silencio.
- Felicidades hijo por tu nuevo año de vida. Este año es muy especial para todos los que te rodean y te aman tanto como yo. O mas. - dijo mirándome directo a hacia mi. - Mi tan ansiado nieto no tarda en llegar. Sera el niño mas feliz junto a sus padres que se aman con locura. - me guiño un ojo - Y espero que sean muy feliz en esta su casa. Felicidades hijo. Salud.
Todos gritaron al unisono Salud.
- Mi casa? - me pregunto en silencio. Asentí - Me trajiste engañado? - volví a asentir
- Tu turno - le dije tendiéndole mi copa de champan. Me miro con el ceño fruncido y le sonreí.
- Gracias querida madre. Gracias a los presentes por estar en este día acá. Me entero que esta es mi casa. Gracias mi amor por el buen trabajo. - me beso la mano. - Gracias también por el bebé que pronto llegara a completar nuestras vidas y nuestro amor. - me sonrió - No tengo mas palabras mi felicidad no cabe dentro de la misma. Salud
- Gracias - me dijo cuando los invitados se comenzaron a disipar.
- No todo el merito es mío - le dije acurrucando mi cabeza en su hombro. - Victoria hizo mucho.
- Pero gracias por estar acá. Gracias por hacer que este cumpleaños sea distinto a todos - me acaricio mi vientre. - Y gracias por darme el mejor regalo
- Este regalo lo hiciste tú mismo - le sonreí. - Acompáñame a la terraza, tengo algo que decirte
Me miro sorprendido, pero aun así me acompaño fuera, abrí la enorme ventana que daba a la terraza con vista a la piscina. Me apoye en el barandal para admirar la vista.
- Es hermoso - le dije. Captando su atención.
- Contigo a mi lado todo es mucho mas hermoso de lo que antes fue - suspire - Y si, me puse como loco cuando supe de usted - toco mi vientre - Me volví loco. Pero cuando lo comprendí. Cuando entendí todo - suspiro - Soy el hombre mas feliz, mas completo
- Benja yo -
- Shhh... Déjame terminar - me tomo las manos - Te amo, te lo he dicho miles de veces. Te amare hasta el resto de mis días. Mi vida la dedicare a hacerlas feliz, a ti, a la niña. Y a todos los hijos que Dios nos envié. Porque son los mejor que me ha pasado. Viviría mil veces mi pasado para llegar a este futuro contigo. Para volverte a encontrar aquel día hace ya casi un año. Un año. Te volvería amar y volvería a embarazarte, volvería a pelear contigo para poder reconciliarnos. Para poder amarnos.
- Yo... -
- Aun no termino. Desde que volvimos he esperado escuchar de ti lo que yo te digo. Lo que tu cuerpo y tus ojos me gritan pero tu boca se niega. Renata sin ti mi vida no tiene sentido. Ya no se que hacer para que me perdones. Me gusta ser tu novio. Pero quiero ser mas. Quiero despertar a tu lado. Quiero abrir mis ojos contigo a mi lado, con tu barriga junto a mi. Quiero que por las noches cuando mi nuestra hija llore ser yo él que se levante a acunarla, ver cuando la alimentes. No me quiero perder segundo de eso. Quiero ser su padre, pero también quiero ser tu amante. Permite cumplir con eso. Déjame estar a tu lado mi amor. Comencemos de nuevo en esta casa los tres.
- Me vas a dejar hablar? - le dije en un tono que parecía molesta.
- Adelante - me dijo dándome un poco de espacio
- La otra noche luego de que te fuiste - di un paso hacia él - Me quede en la cama pensando, se sentía tan vacía, tan sola sin ti. Nada de lo que paso se puede borrar - carraspeo - Pero ya no puedo luchar contra lo que siento. Y sabes por que? Por que te amo. Si mi amor también te amo. Quiero que juntos superemos el pasado y construyamos nuestro futuro, con nuestro hijo. Con los que Dios nos mande. Que este sea un nuevo comienzo para nosotros.
- Me hiciste decir todo eso, para decirme que me amas. - me sonrió - Después de todo este tiempo. Ven acá y bésame. Te amo tanto.
Nos dejamos llevar por el amor y el momento, nos besamos con tanta intensidad que si no fuese por que Renata llego en ese momento a interrumpirnos nosotros hubiéramos comenzado a bautizar cada rincón de ese lugar.
Volvimos a la fiesta. Tomados de la mano y en medio la pequeña, la sonrisa de Victoria no cabía en su cara, todos estaban muy felices en especial nosotros. Muy en especial. El resto de la velada nos la pasamos juntos compartiendo con nuestros amigos.
- ¿Renata puedes venir un momento? - me pregunto Gabo tomándome del brazo
- Aja -
Nos apartamos un poco de los oídos indebidos.
- ¿Como estas? - me pregunto de entrada
- Feliz. - suspire - Volvimos con Benja. - le sonreí - Nos amamos y ya estoy lista para volver a intentarlo
- Siempre lo haz estado cariño. - me abrazo - Me alegro por ustedes sabes que te quiero muchísimo y no me gusta verte triste. Cambiaste mucho desde tú viaje a Barcelona.
- Muchas cosas pasaron. Cosas que no te he contado, pero lo importante es que Benja se arrepintió me pidió perdón y ya queda en el pasado.
- Eso es bueno. Se aman y eso hará que sean una hermosa familia.
- Gracias. Sabes que te quiero mucho también, eres un buen amigo. Y fue bueno volver a encontrarnos-
- Lo fue. ¡Hey! - me llamo la atención - No llores ¿Vale? -
- ¡Valeeeee! -
- Necesito decirte algo - le alce una ceja
- ¿Que pasa? No me asustes -
- Estos días no he parado de pensar en Carol. Ya van casi seis meses de su partida y la extraño cada vez mas
- Cariño - lo abrace.
- Estos meses no me he dejado caer, cada día despierto por que tengo a mi hija al lado. Es mi vida completa. Pero siento que no puedo mas, necesito vivir ese duelo que he estado retrasando para poder volver a vivir mi vida. Ella siempre vivirá en mi corazón.
- Pero... -
- Solo quiero saber si te puedes quedar con mi hija durante una semana. - suspiro - Necesito desconectarme de todo y sacar el dolor. La amare el resto de mi vida, pero ella jamás volverá.
- No necesitas decirme mas. Yo me quedo con gusto con la pequeña. Feliz de tenerla unos días.
- Gracias. De verdad muchas gracias. -
- Gabo. ¿Que ha pasado con los abuelos maternos de Renata? -
- Otro día te diré en que va eso. - me dijo tomándome del brazo para llevarme de nuevo donde Benja.
Al terminar la celebración a eso de las tres de la madrugada, mi cuerpo estaba exhausto, nos montamos en el coche de Benja con Vicky al avanzar dos cuandras ya me había quedado dormida.
~~~
- Mamá yo la cargo - le dije cuando aparcamos afuera de su casa.
- Bien iré a preparar la habitación -
Se adentro en la casa, mientras yo sacaba a Renata en mis brazos, ella se acurruco en mis brazos y suspiro. La fiesta la tiene que haber dejado tan cansada que ni cuenta se dio cuando la recosté, le saque su ropa y la tape. Y ahora me veo en la disyuntiva si irme o quedarme. Nos amábamos ya nos lo habíamos confesado, se suponía que esta noche no terminaría así, nos falto hacernos el amor. Nos falto completar nuestra felicidad.
- ¿Te quedas hijo? - pregunto suavemente mi madre entrando en la habitación de Renata
- No. Ella no me lo pidió prefiero irme a mi departamento - besando su cabeza me levante de la cama.
- Ven te preparo otra habitación - me dijo tomando mi mano para sacarme de la ahí.
- Mi amor - dijo Renata con voz soñolienta
- Aquí estoy - le dije dulcemente volviendo a su lado. - Aquí estoy
Tomo mi mano y la beso, luego de eso siguió durmiendo. Mi madre me miro y alzo los hombros me lanzo un beso y salio nuevamente.
Aquella noche fue el principio de nuestra nueva relación, ya no necesitaba irme a dormir a mi departamento, ella me quería a su lado todo el tiempo. Estaba completo, estaba feliz de tenerla conmigo. Más cariñosa que nunca, mas receptiva que nunca. No había momento que no me besara y me dijera cuanto me amaba. Yo hacia lo mismo.
Además para completar nuestra dicha estaba la pequeña Renata, quien pasaría unos días en casa, cuando le pregunte a Renata el por que. Solo me dijo que luego, luego lo sabría. No me quedo otra, por las noches luego de cansarla jugando o viendo alguna pelicula de esas de dibujos animados, se quedaba dormida en el sofá. En mis brazos la llevaba hasta la habitación que esperaba la llegada de mi pequeña, y la recostaba hasta que Renata la cambiaba a la pijama. Eramos una gran dupla con ella. Pero la mejor parte era cuando ya estabamos solos en nuestra habitación y le hacia el amor. Su barriga creía cada día, estaba preciosa.
El día del sexto control tuvimos que llevar a Renata, parecíamos una verdadera familia los cuatro. Cuando la doctora nos vio entrar le pregunto a mi amor que de quien era. Ella le explico que solo la estábamos cuidando.
- Bien pasemos a ver a vuestro bebé. Si tenemos suerte esta vez se dejara ver. -
La sala adjunto ya estaba preparada para nosotros, Renata se recostó en la camilla y la ayude a subir su blusa y bajar un poco la vaquero. Antes de que la doctora echara el gel bese la barriga y le dije
- Vamos cariño. Muestra a mami que tengo razón y eres toda una princesa. - tome en mis brazos a la pequeña y me senté donde estaba el taburete preparado para mi.
- Hoy vamos a revisa su tamaño, su peso, su corazón, además vamos a revisar tu azucar. - dijo comenzando a prender los aparatos. - Primero el bebé. -
Y echo el gel sobre su panza, ya de ese momento estaba nervioso. Me encantaba ver siempre a mi hija, era hermoso poder verla. La próxima si o si seria en 4D para verla mas claramente.
En la pantalla apareció la imagen de mi hija, en ese momento me quede fijo en la pantalla, me perdí del mundo, del tiempo y de todo. Con Renata en mis brazos y mi amor en la camilla mirandome fijamente, esperando ver mi reacción. Le tome la mano y se la bese.- No. Ella no me lo pidió prefiero irme a mi departamento - besando su cabeza me levante de la cama.
- Ven te preparo otra habitación - me dijo tomando mi mano para sacarme de la ahí.
- Mi amor - dijo Renata con voz soñolienta
- Aquí estoy - le dije dulcemente volviendo a su lado. - Aquí estoy
Tomo mi mano y la beso, luego de eso siguió durmiendo. Mi madre me miro y alzo los hombros me lanzo un beso y salio nuevamente.
Aquella noche fue el principio de nuestra nueva relación, ya no necesitaba irme a dormir a mi departamento, ella me quería a su lado todo el tiempo. Estaba completo, estaba feliz de tenerla conmigo. Más cariñosa que nunca, mas receptiva que nunca. No había momento que no me besara y me dijera cuanto me amaba. Yo hacia lo mismo.
Además para completar nuestra dicha estaba la pequeña Renata, quien pasaría unos días en casa, cuando le pregunte a Renata el por que. Solo me dijo que luego, luego lo sabría. No me quedo otra, por las noches luego de cansarla jugando o viendo alguna pelicula de esas de dibujos animados, se quedaba dormida en el sofá. En mis brazos la llevaba hasta la habitación que esperaba la llegada de mi pequeña, y la recostaba hasta que Renata la cambiaba a la pijama. Eramos una gran dupla con ella. Pero la mejor parte era cuando ya estabamos solos en nuestra habitación y le hacia el amor. Su barriga creía cada día, estaba preciosa.
El día del sexto control tuvimos que llevar a Renata, parecíamos una verdadera familia los cuatro. Cuando la doctora nos vio entrar le pregunto a mi amor que de quien era. Ella le explico que solo la estábamos cuidando.
- Bien pasemos a ver a vuestro bebé. Si tenemos suerte esta vez se dejara ver. -
La sala adjunto ya estaba preparada para nosotros, Renata se recostó en la camilla y la ayude a subir su blusa y bajar un poco la vaquero. Antes de que la doctora echara el gel bese la barriga y le dije
- Vamos cariño. Muestra a mami que tengo razón y eres toda una princesa. - tome en mis brazos a la pequeña y me senté donde estaba el taburete preparado para mi.
- Hoy vamos a revisa su tamaño, su peso, su corazón, además vamos a revisar tu azucar. - dijo comenzando a prender los aparatos. - Primero el bebé. -
Y echo el gel sobre su panza, ya de ese momento estaba nervioso. Me encantaba ver siempre a mi hija, era hermoso poder verla. La próxima si o si seria en 4D para verla mas claramente.
Luego de un rato que se me hizo eterno la doctora hablo.
- Tamaño. - dijo capturando nuestra atención - 24 cm, y pesa 1.100 kilogramos. ¿Quieren saber el sexo?
- ¿Se puede? - pregunte
- Claro. ¿Lo quieren saber? -
- ¿Que dices mi amor? - le pregunte, aun que yo muero por saber.
- Si. Por favor - le dijo Renata
- Bien. Miren la pantalla y den saluden a su niño. - dijo muy contenta la doctora
- ¿Un niño? - pregunto Renata
- Si. Y un muy grande y fuerte niño. -
- Wooow. Me engañaste - le dije colocando un dedo sobre la barriga. - Tendremos varón
- Renata todo esta muy bien con su niño. Es bastante grande para las 25 semanas. Ahora puedes ponerle música para estimularlo, hablarle y sus patadas serás mas perceptibles.
- Hace unas noches sentía como que saltaba - le indico a la doctora
- Hipo. - dijo muy calmada moviendo el aparato sobre el vientre. - Es común que ahora le de hipo. Déjame felicitarte también por que haz subido muy poco de peso, hasta el momento son 4 kilos en veinticinco semanas, eso te hará mas fácil la labor luego y tu hijo crece igualmente sano. A demás, papi. Dentro de poco podrás sentir tu también los movimientos de tu hijo.
Y así estuvimos casi una hora hablando de los nuevos cuidados, tanto para la hermosa mamá, como para nuestro futuro campeón. Nuestro niño. Un niño. Me hace igual la misma ilusión que una niña, mi preferencia fue una mujer por que quería una igual a Renata, pero lo que Dios nos mando es igual de hermoso. Es fruto de nuestro amor. Nuestro hermoso amor.
Tan solo al abrir la puerta de la casa de Renata llego mi madre corriendo como una loca.
- ¿Como esta todo? - dijo desesperada
- Felicidades abuela. - le dije abrazandola - Tienes un nieto muy fuerte y grande
- ¿Nieto? - pregunto mirando a Renata - ¿Es un niño? - y ambos asentimos al mismo tiempo. - Que felicidad mas grande, un niño. Un varoncito con quien pelear por que juegue al balon dentro de la casa. Estoy muy contenta. Iré a llamar a mis amigas y a tu tía.
- Sigo queriendo una niña - le susurro en el oído - Y la tendremos muy luego
- ¡Stop! - me dijo poniendose de frente y colocando una mano en mi pecho - No seré una fabrica de bebes. Sólo tengo veinticinco años.
- Eso lo veremos - le dije quitando su mano y tomandola por la cintura para atraerla hacia mi. - Pondré tantos hijos en ti que completaremos un equipo de fútbol propio. Lackington F.C. - me reí
- Hablare de inmediato con mi doctora para ponerme un tratamiento de control de natalidad - dijo en modo de amenaza.
- Eso esta por verse. Somos una pareja y esa es decisión de ambos -
- ¡Ni una mierda! - me grito cabreada - No quiero parecer pelota todo el tiempo para que luego me dejes por otra. Ni lo sueñes.
- Aprenderás a compartirme - le guiñe un ojo y eso solo la puso mas furiosa - Pero con nuestros hijos - le aclaré. - Ven vamos a besarnos
- Pues que te bese otra - me dijo caminando hacia el salón. Pero se detuvo antes de cruzar el umbral - ¡Ni se te ocurra que te bese otra! - me grito.
- Mi amor estas de patio - le dije muerto de la risa yendo hacia la cocina.
A los pocos días llego Gabriel por la casa de Renata, se veía distinto. Pero no entendía nada. Luego de agradecernos miles de veces por cuidar a la niña y entregarnos unos presentes para ambos. Le anunciamos que su ahijado Ya lo habiamos decidido con Renata sería un niño. Se puso tan feliz como nosotros.
- Y ¿Piensan vivir aquí? - nos pregunto
- Si - dijo rápidamente Renata
- No - repuse yo - Tenemos nuestra casa, solo faltan los muebles. - le aclare
- Tú casa - me dijo ella - Esta es mía
- Esa también es tuya. Pero no nos iremos hasta que seamos marido y mujer - volví aclarar
- ¿Se casan nuevamente? - pregunto Gabo
- No - dijo esta vez Renata
- Si - dije convincente - En cuanto nazca nuestro bebe
- ¿Cuando pensabas preguntármelo? - dijo Renata enojada -¿ Acaso yo no debo dar el si? o tengo que ir solo a firmar
- Faltan tres meses aun para que nazca el bebé. Luego tienes dos meses mas y nos casamos. Así que no hay prisa - me alce de hombros
- No me quiero casar contigo. - me dijo ofuscada - Estamos bien así.
- Yo no estoy bien - suspire - Pero bueno. Gabriel cuenta mas acerca de tu viaje.
Hice que se cambiara rápidamente el tema por que terminaríamos discutiendo, como casi es habitual. Se pararía llorando apresurada para encerrarse en la recamara y luego tendría que ir y pedir disculpas por algunos dichos, o simplemente abrazarla y dejarla.
Sus hormonas verdaderamente son un asco. Pero la amo de igual manera.
Los siguientes días fueron cargados, buscaba la manera de sacar el tema de la boda, pero como sabía que terminaríamos discutiendo la ignoraba o cambiaba de tema. Incluso llegue a llamar a la doctora para saber sobre sus rápidos cambios de humor, y ella me indico que todo tenia que ver que a medida que avanzaban los meses ella dormía cada vez menos y mal.
Para buscar una solución fui a comprar una silla, esa silla según lo que me dijo la señorita que atendía era bien cómoda para los últimos meses y ademas de útil para amamantar al bebé, y adicional me aconsejo por una especie de cojín en forma de U. Utilización no tengo la menor idea.
Cuando llegue con esas cosas ella fue la mas feliz, la silla la instalamos en nuestra habitación y cuando vio el cojín se me lanzo encima y me comenzó a besar. Me indico como era que le ayudaría y lograría descansar.
- Mira pones esta parte entremedio de las piernas - me explico - Y aquí va apoyado tu hijo, y esta parte queda entre mis pechos. ¡Que comodidad! - me exclamo.
- Que alegría saber que te gusto mi amor. Quiero que descanses el mayor tiempo posible, quiero que duermas muchas horas y no vallas mas a la oficina. -
- Eso no lo puedo hacer aun - me dijo frunciendo el ceño - Puedo ir fácilmente un mes mas
- Pero mi amor. Que mas da que te tomes unas vacaciones, podemos comenzar a comprar los muebles de nuestra casa, ir decorando y preparando todo. ¿Que te parece? -
- Que no me voy a ir a vivir a esa casa. - ¡Mierda! Ya vamos otra vez -
- Pero si ya lo hablamos, nos iremos. Pero cuando estemos casados. -
- No me quiero casar Benja. Vivamos así mi amor. Que mas da. Seamos convivientes. - me propuso
- ¿Porque? - le pregunte intrigado - ¿Por que ahora no quieres ser mi esposa?
- Por que no quiero - y se puso a llorar.
- Mi amor. No llores. Quiero que hables conmigo. No quiero hacerte llorar.
La tome aun en contra de su voluntad y la senté en mi regazo, mientras ella lloraba desconsoladamente yo le acariciaba la espalda y le decía que se calmara. Nada resultaba. Medía hora después sus sollozos se fueron calmando y la recosté a mi lado, entre caricias en el cabello ella se durmió. Me odie en ese momento, quería saber que era lo que estaba pasando.
Como instinto le acomode su nuevo cojín y la cubrí con la colcha de la cama.
- Mamá. - le dije ingresando a su habitación. - No se que hacer con ella.
- ¿Que paso ahora? - me dijo enojada
- Estábamos hablando y le dije que dejara de trabajar, que se dedicara a decorar nuestra casa. Se puso a llorar hasta dormirse
- No la hostigues con eso. Deja que siga trabajando hasta que salga con su pre-natal. No le digas nada de irse a la otra casa. Tiene miedo.
- ¿Miedo de que? -
- De que vuelva a pasar algo y se suspenda en matrimonio nuevamente -
- Nada va a pasar mamá -
- Yo lo se. Pero ella tiene miedo. Y la entiendo. Deja que nazca el niño. -
- Mi sueño es que mi hijo nazca en una familia -
- Son una familia hijo -
- No ante Dios, y la ley -
- Hijo -
- Lo se. Que no la hostigue
- Si. Deja que pase un poco mas de tiempo, vienen recién retomando su relación. Tardo meses en decirte que aun estaba enamorada de ti.-
- Pero yo no la voy a volver a dejar -
- Ya. Ten un poco de paciencia. Te ama. Pero... -
- Voy a dormir en el cuarto del bebe -
- ¿Por que? - me pregunto sorprendida
- Quiero que descanse, y conmigo en la cama no lo hace. -
- La pondrá furiosa -
- Últimamente todo la pone furiosa - sonreí
Me fui al cuarto de nuestro hijo y tan solo con encender la luz, mi mundo se ilumino, todo era perfecto, todo estaba esperando que él. Que él llegara a la casa, tenemos tanto amor para darle.
Las palabras de mi madre me dieron vuelta en la cabeza y no podía dejar de pensar en los posibles miedos de Renata, miedo a que? Yo no la dejaría, no tengo motivos para dejarla. La amo. Amo a mi hijo. No tengo miedo de formar mi familia. No tengo miedo de estar con ella.
Me recosté sobre la cama y me quede mirando el techo. Hasta que me dormí.
~~~
Un hielo me hizo levantarme de la cama de un salto, encendí la mesa de noche y mire hacia Benja, pero él no estaba, su lado de la cama estaba helado y vacío. Podría asegurar que no había estado esta noche aquí.
Me cale un suéter y salí en su búsqueda. Baje al primer piso y todo apagado, en los sofás no estaba, comencé a sentirme nerviosa. Volví al segundo piso y abrí suavemente la habitación de Victoria. Nada.
- ¿Donde estas Benja? - dije para mi misma. Y asi abrí las otras tres habitaciones obviando la del bebé. Al no encontrarlo en ninguna, me rendí. Volví a rumbo a mi habitación pero me detuve frente a la puerta y abrí. Al encender la luz, ahí estaba, dormido, parecía relajado. Cerré la puerta y suavemente camine hacía su lado. Al verlo tan relajado solo con unos boxer negros mi libido subió a mil porcientos. Estire mi mano hasta su abdomen y lo acaricie suavemente, no reaccionaba.
Con solo dos dedos subía y bajaba por su abdomen hasta tu pene de norte a sur. La tercera vez el se removió en la cama.
- Shhh... - le dije. Esta vez fueron tres los dedos que acariciaban su pene. Era una mujer con una misión
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